{"id":2948,"date":"2015-01-05T12:06:29","date_gmt":"2015-01-05T18:06:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2948"},"modified":"2021-01-05T12:07:38","modified_gmt":"2021-01-05T18:07:38","slug":"quietud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2948","title":{"rendered":"Quietud"},"content":{"rendered":"<p>El t\u00e9rmino ha tenido amplia resonancia en la historia de la espiritualidad, sobre todo a ra\u00edz de la dudosa interpretaci\u00f3n dada por el quietismo. Entendido tradicionalmente como una actitud an\u00e1loga al reposo corporal, recibi\u00f3 entre las diversas tendencias iluministas y quietistas interpretaciones extremas, hasta identificarse a veces con la pasividad absoluta. Entre las acepciones m\u00e1s corrientes hay que recordar la actitud general de sosiego, tranquilidad o calma de \u00e1nimo; la progresiva disminuci\u00f3n de la iniciativa personal, dando mayor espacio a la acci\u00f3n divina; la postura receptiva m\u00e1s que la activa. En un \u00e1mbito m\u00e1s delimitado la quietud se enmarca en la \u00a0contemplaci\u00f3n, en cuanto \u00e9sta supone un avance decisivo respecto a la \u00a0meditaci\u00f3n, que representa precisamente el esfuerzo discursivo. Es ah\u00ed en ese marco donde se ha identificado una forma peculiar de contemplaci\u00f3n caracterizada como <em>quietud<\/em>. \u00a0Santa Teresa ha sido quien mejor ha descrito su tipolog\u00eda (V 14-15; C 28; M 4, cap. 1) dentro de la llamada contemplaci\u00f3n infusa. La mayor\u00eda de los autores de la \u00e9poca identifican sin m\u00e1s la contemplaci\u00f3n llamada infusa con la quietud.<\/p>\n<p>La postura sanjuanista es bastante indefinida y aporta pocas novedades importantes al respecto. Recuerda de pasada la contemplaci\u00f3n de quietud, pero no se detiene en su descripci\u00f3n ni caracterizaci\u00f3n. Usa el t\u00e9rmino en diversas acepciones y con muchos matices. En su sentido m\u00e1s amplio quietud es para \u00e9l lo mismo que serenidad, tranquilidad o paz interior (S pr\u00f3l. 7; S 1,13,13; LlB 53, etc.). Con significado m\u00e1s limitado y concreto equivale a la actitud de escucha, de receptividad y sosiego ante la acci\u00f3n divina en el alma (N 1,10,1.4; 2,23,4; CB 35,1; LlB 3,51.66-67; Ct 20, etc.). En un plano m\u00e1s corriente y natural la quietud es efecto de la \u00a0soledad o de la amenidad y belleza de los lugares apacibles (S 2,42,1; CB 15, etc.). Tambi\u00e9n es fruto o efecto que dejan en el alma ciertas mercedes o gracias divinas (S 2,24,6; CB 14-15, 22-25; 20-21,5.19; 39, 12, etc.).<\/p>\n<p>En la pluma sanjuanista la quietud por antonomasia es la actitud que el espiritual ha de adoptar frente a la \u00a0advertencia o noticia amorosa en cualquiera de sus grados o niveles. La \u00a0asistencia amorosa en Dios es en s\u00ed misma situaci\u00f3n de quietud; cuanto m\u00e1s se mantiene y desarrolla m\u00e1s aumenta la sensaci\u00f3n de receptividad. Una vez llegado el espiritual a ese estado debe procurar no alterar su quietud tratando de obrar al estilo de la \u00a0meditaci\u00f3n. Es punto capital en el magisterio sanjuanista. Vuelve sobre \u00e9l con insistencia machacona. Las numerosas referencias aisladas (S 3,13,1; N 1,9,6; 1,10,1.4; CB 14-15,23, etc.) son simple eco o repetici\u00f3n de los lugares escogidos para abordar esta materia (S 2,1214 y LlB 3, 33-67). Tranquiliza a directores inexpertos aclarando que quietud no equivale a ociosidad o \u00a0pasividad de \u00a0alumbrados.<\/p>\n<p>Lo que no aclara suficientemente es si la fenomenolog\u00eda \u00edntima de ese tipo de contemplaci\u00f3n tan elevada, que vincula a la quietud (N 2,24,3; CB 1415,23-25; 39,12; LlB 3,53.63.66-67, etc.), se corresponde, o no, con la t\u00edpica oraci\u00f3n de quietud, tan bien caracterizada por S. Teresa. El \u00fanico texto en que parece escucharse la resonancia teresiana es en el que intenta demostrar c\u00f3mo no es posible la \u00a0uni\u00f3n con Dios si primero no se mortifican todos los \u00a0apetitos voluntarios, ya que los involuntarios es imposible en esta vida dominarlos todos: \u201cPorque bien los puede tener el natural, y estar el alma, seg\u00fan el esp\u00edritu racional, muy libre de ellos, porque acaecer\u00e1 a veces que est\u00e9 el alma <em>en harta uni\u00f3n de oraci\u00f3n de<\/em> <em>quietud <\/em>en la voluntad, y que actualmente moren estos en la parte sensitiva del hombre, no teniendo en ellos parte la parte superior que est\u00e1 en oraci\u00f3n\u201d (S 1,11,2; ver la nota 1 en la ed. seguida en este diccionario). Confrontados atentamente los textos teresianos que presentan la \u201cquietud\u201d como ingreso en la vida m\u00edstica y grado de oraci\u00f3n ya \u201csobrenatural\u201d (V 14-15), la correspondencia con la \u201cnoticia amorosa\u201d de J. de la Cruz (S 2.12-15) parece bastante segura.<\/p>\n<p>Si se tiene en cuenta el pensamiento sanjuanista sobre el apaciguamiento o dominio de la parte inferior, como requisito para llegar a la uni\u00f3n perfecta del \u00a0matrimonio espiritual (CB 1415,30), la \u201coraci\u00f3n de quietud\u201d aqu\u00ed mencionada corresponder\u00eda a un grado inferior, lo que corroborar\u00eda al especificar que la quietud es de la voluntad. En cualquier caso, lo cierto es que a J. de la Cruz lo que le interesa es el valor de la quietud ante la presencia actuante de Dios, no encasillarla en categor\u00edas dif\u00edciles de perfilar. Insiste en que el momento de la actividad y del esfuerzo en la comunicaci\u00f3n con Dios ha de sustituirse por el de la receptividad y la postura de quietud.<\/p>\n<p><em>Eulogio Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El t\u00e9rmino ha tenido amplia resonancia en la historia de la espiritualidad, sobre todo a ra\u00edz de la dudosa interpretaci\u00f3n dada por el quietismo. Entendido tradicionalmente como una actitud an\u00e1loga al reposo corporal, recibi\u00f3 entre las diversas tendencias iluministas y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2948\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-quietud","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2948"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2948"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2948\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2949,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2948\/revisions\/2949"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2948"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2948"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2948"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}