{"id":2951,"date":"2015-01-05T12:09:29","date_gmt":"2015-01-05T18:09:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2951"},"modified":"2021-01-05T12:17:59","modified_gmt":"2021-01-05T18:17:59","slug":"espiritu-santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2951","title":{"rendered":"Esp\u00edritu Santo"},"content":{"rendered":"<p>La menci\u00f3n expresa del Esp\u00edritu Santo abunda en Juan de la Cruz. La indefinici\u00f3n y polivalencia de la palabra \u2018esp\u00edritu\u2019 en sus escritos llevan a pensar que en muchas otras ocurrencias, en las que los editores no usan la may\u00fascula para el vocablo, el Santo est\u00e1 impl\u00edcita o declaradamente aludiendo al misterio, a la acci\u00f3n y a la experiencia del Esp\u00edritu Santo. Esta abundancia ya da cuenta de la importancia, y no s\u00f3lo estad\u00edstica, como no pod\u00eda ser menos, de la tercera persona de la \u00a0Trinidad en la doctrina y mensaje del Doctor M\u00edstico; su dificultad reside tanto en la condici\u00f3n l\u00edquida, casi evanescente de la noci\u00f3n \u2018esp\u00edritu\u2019 en la prosa sanjuanista. Pero el car\u00e1cter difuso de la noci\u00f3n de \u2018esp\u00edritu\u201d y la polivalencia del t\u00e9rmino en san Juan de la Cruz, no impiden la exploraci\u00f3n con \u00e9xito y provecho de una cierta pneumatolog\u00eda <em>sui generis <\/em>en el Doctor M\u00edstico.<\/p>\n<p>El triple elemento constitutivo de todo mensaje sanjuanista est\u00e1 presente en la doctrina del ES: experiencia, Escritura y teolog\u00eda espiritual.<\/p>\n<p><em>La experiencia vivida <\/em>del ES y su expresi\u00f3n simb\u00f3lica. Es la parte m\u00e1s abundante. M\u00e1s que pneumatolog\u00eda en este estrato del texto hemos de hablar de \u2018pneumatopat\u00eda\u2019. Un cierto \u2018pathos\u2019 del Esp\u00edritu est\u00e1 alentando en toda p\u00e1gina. No un pathos m\u00e1ntico y ext\u00e1tico, sino po\u00e9tico, interiorizado, concentrado, est\u00e9ticamente encauzado, teologalmente adquirido y ejercitado.<\/p>\n<p><em>El dato b\u00edblico <\/em>incorporado a su mensaje. La dimensi\u00f3n privilegiada es la paulina, la vida seg\u00fan el Esp\u00edritu. La vida cristiana llevada seg\u00fan el Esp\u00edritu, conducida y trasformada por su acci\u00f3n, su impulso, bajo su fuego y su luz. No explora ni se testifica directamente \u2013aunque siempre caben lecturas segundas o interpretaciones\u2013 otras dimensiones lit\u00fargicas, sacramentales y eclesiales de su acci\u00f3n. Es S. Pablo el gran inspirador de la obra del te\u00f3logo y poeta. El cuarto evangelista est\u00e1 a la base sobre todo en los <em>Romances <\/em>y en el <em>C\u00e1ntico<\/em>.<\/p>\n<p><em>La propuesta teol\u00f3gica y espiritual<\/em>. El tercer elemento hay que desplegarlo siguiendo las indicaciones del propio autor que traza un camino irreductible a otras periodizaciones m\u00e1s com\u00fanmente aceptadas. En cada una de esas etapas del camino espiritual habla del Esp\u00edritu Santo seg\u00fan unos determinados modos, muy suyos por otra parte, y descubre unas u otras notas de su actividad. M\u00e1s que la presentaci\u00f3n forzosamente sistem\u00e1tica, se impone aqu\u00ed la presentaci\u00f3n de un proceso.<\/p>\n<h3>I. Experiencia personal del Esp\u00edritu Santo<\/h3>\n<p>Todo tema sanjuanista, a despecho de la precariedad de datos biogr\u00e1ficos con que contamos, ha de partir de una siquiera somera exploraci\u00f3n de su vivencia.<\/p>\n<p>1. REFERENCIAS BIOGR\u00c1FICAS. La piedad personal documentada que ha cultivado acerca del Esp\u00edritu Santo se reduce a algunos testimonios de los \u2018procesos\u2019, que nos hablan de su devoci\u00f3n a la misa de la Trinidad, de la conversaci\u00f3n levitante con S. Teresa en la Encarnaci\u00f3n, y de otras florecillas, como la paloma que viene a la ventana en \u00a0Segovia. Poca cosa. Vestigios m\u00e1s visibles de su pr\u00e1ctica personal hallamos en las cartas (cf. Ct 2. 5. 7. 12 y 16) que contienen f\u00f3rmulas de saludo y despedida de este tono. M\u00e1s en concreto en la carta a una Descalza (por Pentecost\u00e9s de 1590) se encuentra esta perla que indica vivencias lit\u00fargicas muy precisas que aqu\u00ed son tambi\u00e9n recomendadas a su corresponsal: \u201cJes\u00fas Mar\u00eda. Estos d\u00edas traiga empleado el interior en deseo de la venida del Esp\u00edritu Santo, y en la Pascua y despu\u00e9s de ella continua presencia suya; y tanto sea el cuidado y estima de esto, que no le haga el caso otra cosa ni mire en ella, ahora sea de pena, ahora de otras memorias de molestia; y todos estos d\u00edas, aunque haya faltas en casa, pasar por ellas por amor del Esp\u00edritu Santo y por lo que se debe a la paz y quietud del alma en que \u00e9l se agrada morar\u201d.<\/p>\n<p>Hay suficientes datos para saber de los campos donde ha cultivado y de los momentos vitales que han puesto en marcha esa experiencia del ES. Bastar\u00e1 recordar los siguientes.<\/p>\n<p>La liturgia eucar\u00edstica (misa de la Trinidad) y de las Horas (himnos, fiestas, etc.) ha dejado su marca final en los textos como antes en la vida.<\/p>\n<p>El acto mismo de escribir y el momento de la creaci\u00f3n po\u00e9tica (CB, pr\u00f3l. 1; 26,5; S 2,26,1) han sido precedidos frecuentemente por la invocaci\u00f3n o la \u00a0memoria del Esp\u00edritu: \u201cEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or que ayuda nuestra flaqueza, como dice \u00a0san Pablo (Rom. 8, 26), morando en nosotros, pide por nosotros con gemidos inefables lo que nosotros no podemos bien entender ni comprehender para lo manifestar. Porque \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 escribir lo que, a las almas amorosas, donde \u00e9l mora, hace entender?&#8230; no pudiendo el Esp\u00edritu Santo dar a entender la abundancia de su sentido por t\u00e9rminos vulgares y usados, habla misterios en extra\u00f1as figuras y semejanzas. De donde se sigue que los santos doctores, aunque mucho dicen y m\u00e1s digan, nunca pueden acabar de declararlo por palabras, as\u00ed como tampoco por palabras se pudo ello decir; y as\u00ed, lo que de ello se declara, ordinariamente es lo menos que contiene en s\u00ed\u201d (CB pr\u00f3l. 1).<\/p>\n<p>El estudio y la reflexi\u00f3n, junto con la \u201clectio divina\u201d, tan asiduamente practicada y personalmente asimilada como delatan sus escritos, es otro espacio de germinaci\u00f3n de la conciencia de la obra del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>La contemplaci\u00f3n de la naturaleza como se deduce de sus poemas. La visi\u00f3n y el \u00e9xtasis descritos tan apasionada y certeramente que en muchas ocasiones delatan una evidente experiencia personal. Veremos c\u00f3mo bajo cada verso del <em>C\u00e1ntico <\/em>y de la <em>Llama <\/em>se encuentra recubierta alguna gracia m\u00edstica que debi\u00f3 tener fecha y lugar precisos en la aventura personal del Santo. Y muchas de ellas son de contenido expl\u00edcitamente pneumatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>El ministerio de confesor, de exorcista y de gu\u00eda de almas, pues su carisma de discernimiento es una de las dotes espirituales que los testigos de su vida m\u00e1s destacaron y le reconocieron.<\/p>\n<p>El sufrimiento y la noche son otros de los campos en donde se ha completado su conocimiento y connaturalizaci\u00f3n con el fuego santo del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Nada hay en la pluma de J. de la Cruz que antes no hubiese estado en sus labios. Su magisterio oral tambi\u00e9n contaba con la obra del Esp\u00edritu en el creyente: algunos \u201cfrutos\u201d constan en el dibujo del <em>Montecillo <\/em>y ya es sabida la importancia de este esquema para la constituci\u00f3n de su pensamiento y para las primeras expresiones sint\u00e9ticas de su mensaje. La doctrina del ES pues, estuvo antes en su vida y en su lengua que en su pluma.<\/p>\n<p>2.\u00a0LOS POEMAS MENORES, PRIMERA VERSI\u00d3N DE LA EXPERIENCIA. Una primera confesi\u00f3n ingenua y precisa de la fe cat\u00f3lica en el ES cuajada ya en s\u00edmbolos personales la hallamos en los <em>Romances<\/em>. La profundidad y la centralidad de estas piezas en el conjunto de la pneumatolog\u00eda sanjuanista no ha de encarecerse ya, se impone. Aqu\u00ed est\u00e1 confesada, a coro con la comunidad cat\u00f3lica de la experiencia, la base dogm\u00e1tica sobre la que se asentar\u00e1 la propuesta de respuesta personal del creyente. Aqu\u00ed \u2013junto con el <em>Pastorcico <\/em>sobre la redenci\u00f3n, la <em>Fonte <\/em>sobre la Trinidad y la eucarist\u00eda, y el S<em>uper flumina <\/em>sobre la patria esperada\u2013 ha meditado la historia de salvaci\u00f3n y el papel del ES en ella. En los poemas dichos mayores y en sus comentarios (CE, N y Ll) ha sacado las consecuencias pr\u00e1cticas y operativas para el creyente que ha de corresponder a la revelaci\u00f3n y entrega amorosa de Dios, que sali\u00f3 de su amor y ha desplegado en el Esp\u00edritu y en la carne del Hijo su amor incomprendido. Aqu\u00ed del abajamiento y condescendencia de Dios, de la Trinidad al nacimiento en Bel\u00e9n, en <em>Noche<\/em>, <em>C\u00e1ntico <\/em>y <em>Llama <\/em>la correspondencia de quien cayendo en la cuenta se deja llevar, sale y sube en la fuerza del ES.<\/p>\n<p>Baste aqu\u00ed mencionar los versos y los temas tradicionales condensados en estos aparentemente ingenuos versos de catequista del Esp\u00edritu. Los vv 20-25 y 40-50 parten de la meditaci\u00f3n del misterio trinitario como triple polo de relaci\u00f3n de amor more agustiniano: Amado, Amante y Amor que les une: Como amado en el amante uno en otro resid\u00eda, y <em>aquese amor que los une<\/em> en lo mismo conven\u00eda con el uno y con el otro en igualdad y val\u00eda [&#8230;] Este ser es cada una, y \u00e9ste solo las un\u00eda en un <em>inefable nudo <\/em>que decir no se sab\u00eda; por lo cual era infinito <em>el amor que las un\u00eda,<\/em> porque un solo amor tres tienen que su esencia se dec\u00eda; que el amor cuanto m\u00e1s uno, tanto m\u00e1s amor hac\u00eda.<\/p>\n<p>Aquel inefable nudo (v 39; cf. N 2, 24,3), aquel Amor que les une (v 47) el Amor que yo en ti tengo (vv 73-75) aluden evidentemente al ES y su procesi\u00f3n, relaci\u00f3n y existencia intradivina. En la \u201cigualdad y val\u00eda\u201d resuena la confesi\u00f3n del s\u00edmbolo sobre el Esp\u00edritu como \u201cSe\u00f1or y vivificador que recibe una misma (igual) adoraci\u00f3n y gloria\u201d. De la contemplaci\u00f3n del misterio intradivino pasa el poeta a la \u00a0Trinidad econ\u00f3mica que despliega la historia de Salvaci\u00f3n, primero como plan de salvaci\u00f3n: Al que a ti te amare, Hijo, a m\u00ed mismo le dar\u00eda, y <em>el amor que yo en ti tengo \u00e9se mismo <\/em>en \u00e9l pondr\u00eda, en raz\u00f3n de haber amado a quien yo tanto quer\u00eda (vv. 73-77).<\/p>\n<p>Donde se anticipa la efusi\u00f3n del Esp\u00edritu por obra del Hijo que derrama sobre los que creen en \u00e9l el mismo amor residente en el nudo inefable de la Trinidad.<\/p>\n<p>En los vv 145-167 el Amor que procede del Padre y del Hijo construye el cuerpo m\u00edstico de Cristo: cuerpo c\u00f3smico, encarnado y glorioso. Cristo recibe la unci\u00f3n del Esp\u00edritu junto con el Cuerpo y derrama el Esp\u00edritu mediante su cuerpo carnal y fr\u00e1gil, pero amante y entregado: Porque \u00e9l era la cabeza de la esposa que ten\u00eda, a la cual todos los miembros de los justos juntar\u00eda, que son cuerpo de la esposa, a la cual \u00e9l tomar\u00eda en sus brazos tiernamente, y all\u00ed <em>su amor <\/em>la dar\u00eda; y que, as\u00ed juntos en uno, al Padre la llevar\u00eda, donde del mismo deleite que Dios goza, gozar\u00eda; que, como el Padre y el Hijo, y <em>el que de ellos proced\u00eda<\/em> el uno vive en el otro, as\u00ed la esposa ser\u00eda, que, dentro de Dios absorta, vida de Dios vivir\u00eda.<\/p>\n<p>El destino esponsal del \u00a0hombre no es otro que la inmersi\u00f3n en el seno mismo de la Trinidad por voluntad del Padre, por obra del Hijo y \u201cdel que de ellos proced\u00eda\u201d que act\u00faa en la Iglesia a quien su amor (el Esp\u00edritu Santo) all\u00ed le dar\u00eda.<\/p>\n<p>La <em>\u2018fonte\u2019 <\/em>en su estrofa octava contiene otro precioso canto ardiente pero en fe, porque es de noche, del misterio del Esp\u00edritu contemplado como torrente y flujo que anega, alegra y riega la tierra de los hombres, el ES como surgencia permanente de luz y agua fecunda: El corriente que de estas dos procede s\u00e9 que ninguna de ellas le precede, aunque es de noche.<\/p>\n<p>3.\u00a0LOS S\u00cdMBOLOS DEL ES EN C\u00c1NTICO Y LLAMA. M\u00e1s abundante y original es el testimonio m\u00edstico y po\u00e9tico de la obra del Esp\u00edritu que adorna y enriquece la vida del creyente abierto a su obra. Aqu\u00ed no podemos sino mencionar, seleccionar y agrupar los versos de los poemas mayores que el comentador ha desglosado como pre\u00f1ados de contenido pneumatol\u00f3gico. Al comentar esas formaciones l\u00e9xicas y simb\u00f3licas, musicales y teol\u00f3gicas, no es posible determinar siempre si el autor encuentra y atribuye esas experiencias simb\u00f3licas a determinadas notas que considera como propias del Esp\u00edritu Santo, \u201cpor causa de las propiedades de los efectos\u201d (LlB 2,1) o porque realmente hay en el trasfondo una experiencia, ordinaria o extraordinaria, de la gracia del ES. Sin rigor teol\u00f3gico, pero con riqueza y amplitud verdaderamente originales el Santo escribe su evangelio del ES. Solo nos cabe la menci\u00f3n y la agrupaci\u00f3n por \u201cconstelaciones\u201d de los s\u00edmbolos tradicionales del Esp\u00edritu: constelaciones de s\u00edmbolos ligadas por el poeta y el comentador a la experiencia m\u00edstica de la obra del ES:<\/p>\n<p>a) <em>El aire<\/em>. El viento \u201cde tu vuelo\u201d que arrebata en la visitaci\u00f3n del ES (CB 13, 4-5), que lleva a la contemplaci\u00f3n (absorbe y arroba) (CB 13,11): \u201cVu\u00e9lvete, paloma, \/ que el ciervo vulnerado \/ por el otero asoma \/ al aire de tu vuelo, y fresco toma\u201d.<\/p>\n<p>b) <em>El austro <\/em>que recuerda los amores (CB 17, 2-9). \u201cY as\u00ed, por este aire entiende el alma al Esp\u00edritu Santo, el cual dice que recuerda los amores; porque, cuando este divino aire embiste en el alma, de tal manera la inflama toda, y la regala y aviva y recuerda la voluntad, y levanta los apetitos (que antes estaban ca\u00eddos y dormidos) al amor de Dios, que se puede bien decir que recuerda los amores de \u00e9l y de ella. En este aspirar el Esp\u00edritu Santo por el alma, que es visitaci\u00f3n suya en amor a ella, se comunica en alta manera el Esposo Hijo de Dios; que por eso env\u00eda su Esp\u00edritu primero como a los Ap\u00f3stoles, que es su <em>aposentador<\/em>, para que le prepare la posada del alma Esposa, levant\u00e1ndola en deleite, poni\u00e9ndole el huerto a gesto, abriendo sus flores, descubriendo sus dones, arre\u00e1ndola de la tapicer\u00eda de sus gracias y riquezas &#8230; Por tanto, mucho es de desear este divino aire del Esp\u00edritu Santo y que pida cada alma aspire por su huerto para que corran divinos olores de Dios\u201d. Toda la canci\u00f3n es de tal densidad pneumatol\u00f3gica que bastara para construir una teor\u00eda y una pr\u00e1ctica espiritual.<\/p>\n<p>c) Tambi\u00e9n es el ES en la tradici\u00f3n b\u00edblica el <em>aliento <\/em>\u2013viento \u00edntimo del hombre\u2013 y la disposici\u00f3n para el desposorio (CB 22,2), y el viento en cuanto <em>ambientador <\/em>aromatizador, o el <em>\u00e1mbar <\/em>que perfuma (CB 24, 6) el ambiente con el \u201cbonus odor Christi\u201d de las virtudes; se le menciona como Divino viento (CB 31,4), o como <em>respiraci\u00f3n<\/em>, <em>aliento <\/em>y <em>aspiraci\u00f3n <\/em>(CB 39,4). Es \u2018el aspirar del aire\u2019, o \u2018el aspirar sabroso\u2019 (LlB 4) donde el lenguaje simb\u00f3lico deja paso al m\u00e1s estrictamente t\u00e9cnico y teol\u00f3gico de la procesi\u00f3n trinitaria del ES que la teolog\u00eda llama \u201c<em>spiratio<\/em>\u201d. El poeta revitaliza la noci\u00f3n teol\u00f3gica, por la fuerza de la palabra po\u00e9tica y por la exacerbada percepci\u00f3n m\u00edstica de la verdad.<\/p>\n<p>d) <em>El <\/em>s<em>ilbo de los aires amorosos <\/em>(C 14-15,14) se interpreta como una gracia m\u00edstica de conocimiento y de noticia delicada de lo divino que se alcanza mediante la sutil efusi\u00f3n del Esp\u00edritu figurado en la brisa, que oy\u00f3 El\u00edas tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>e)<em> La voz <\/em>es otro de los s\u00edmbolos que pretenden transportar la rica e informe experiencia del ES. El aliento que emite el hombre interviene en la fonaci\u00f3n y antes de ser Palabra y Verbo es mero aliento informe, primera expresi\u00f3n de urgencia y de deseo, de llaga y de ausencia. Pablo habl\u00f3 del ES como \u201c<em>gemido<\/em>\u201d, tambi\u00e9n el m\u00edstico conoce que su voz interior e informe como un suspiro, una queja y un deseo, es nuestra primera memoria \u201cme dejaste con gemido\u201d (CB 1,14) del Dios que hiri\u00f3, cre\u00f3, am\u00f3 y huy\u00f3. Otras veces la figura del sin rostro es percibida por el m\u00edstico como \u201cruido y voz terrible\u201d (CB 15,20), como voz de <em>r\u00ed<\/em>os <em>sonorosos <\/em>(CB 14-15, 9-11), como trueno de cascadas (ib.). M\u00e1s tarde el ES visita al m\u00edstico en el \u201c<em>canto <\/em>de la dulce filomena\u201d (CB 39,8).<\/p>\n<p>f) Todos los sentidos son convocados a testimoniar la obra de aquel que escapa a la vista, pero que se ofrece al olfato como <em>aroma <\/em>o <em>\u00e1mbar <\/em>que perfuma (CB 18, 6; 24,6) o al gusto como <em>bebida de amor <\/em>(sobria ebrietas) o vino del Esp\u00edritu (CB 16,4), <em>adobado vino <\/em>(CB 25,7-8) macerado con especias arom\u00e1ticas y <em>mosto de granadas <\/em>(CB 37,8) que se brindan en el banquete los amantes. Este es el ES que conoce y nombra con mil figuras y semejanzas el poeta m\u00edstico que se ha embriagado con el \u201cvino sabroso de amor en el Esp\u00edritu\u201d (CB 30,1).<\/p>\n<p>g)<em> El agua <\/em>es otro de los s\u00edmbolos mayores de ra\u00edz b\u00edblica y largo despliegue tradicional. San Juan de la Cruz lo prolonga llamando al ES <em>r\u00edo sonoroso <\/em>(CB 14,9), <em>torrente <\/em>impetuoso (CB 26,1; 30,1), <em>fuente <\/em>de aguas vivas que mana de las entra\u00f1as del creyente (CB 12,3, 20,11, Ll 1,1 y 3,8), <em>torrente <\/em>de deleites (CB 26, 1), <em>cristalina <\/em>\u2013por clara y por de Cristo\u2013 (CB 12) fuente de semblantes plateados (CB 12,4).<\/p>\n<p>A\u00fan debemos mencionar, entre otras figuras de aquel que no tiene m\u00e1s icono verdadero que el rostro de Hijo predilecto en quien el Padre tiene todas las complacencias, tres ap\u00f3logos de extracci\u00f3n social que describen con gracia la obra del Esp\u00edritu:<\/p>\n<p>h)<em> El aposentador<\/em>, cargo cortesano que prepara el palacio y la c\u00e1mara para el alojamiento y para los esponsales. \u201cEn este aspirar el Esp\u00edritu Santo por el alma, que es visitaci\u00f3n suya en amor a ella, se comunica en alta manera el Esposo Hijo de Dios; que por eso env\u00eda su Esp\u00edritu primero como a los Ap\u00f3stoles, que es su aposentador, (la alusi\u00f3n no es al env\u00edo del ES sobre los ap\u00f3stoles, sino al env\u00edo de dos disc\u00edpulos delante de \u00e9l a que le preparen la cena\u201d (Mc 14,13-16) para que le prepare la posada del alma Esposa, levant\u00e1ndola en deleite, poni\u00e9ndole el huerto a gesto, abriendo sus flores, descubriendo sus dones, arre\u00e1ndola de la tapicer\u00eda de sus gracias y riquezas\u201d (CB 17,8.10).<\/p>\n<p>i) <em>El mozo de ciego<\/em>. \u201cAdviertan los que gu\u00edan almas y consideren que el principal agente y gu\u00eda y movedor de las almas en este negocio no son ellos, sino el Esp\u00edritu Santo\u201d (LlB 3, 46 y paralelo en 3,29).<\/p>\n<p>j) <em>El maestro <\/em>interior y <em>ense\u00f1ador<\/em>: \u201cEl Esp\u00edritu Divino tambi\u00e9n est\u00e1 unido con \u00e9l en aquella verdad, como lo est\u00e1 siempre en toda verdad, de aqu\u00ed es que, comunicando el entendimiento en esta manera con el Esp\u00edritu Divino mediante aquella verdad, &#8230; abri\u00e9ndole puerta y y\u00e9ndole dando luz el Esp\u00edritu Santo ense\u00f1ador. Porque \u00e9sta es una manera de las que ense\u00f1a el Esp\u00edritu Santo. Y de esta manera, alumbrado y ense\u00f1ado de este Maestro el entendimiento, entendiendo aquellas verdades, juntamente va formando aquellos dichos \u00e9l de suyo, sobre las verdades que de otra parte se le comunican\u201d (S 2, 29,1-2).<\/p>\n<p>4. LOS S\u00cdMBOLOS ELEMENTALES DEL ES EN \u2018LLAMA\u2019. La <em>Llama<\/em>, que es primordial en todo el sistema simb\u00f3lico sanjuanista, tiene su anticipo en C. All\u00ed est\u00e1 \u201cla <em>llama <\/em>que consume y no da pena\u201d; con un leve juego de palabras el maestro la convierte en llama que consume y consuma (CB 39,14) para hablar de la din\u00e1mica evang\u00e9lica por la que se perfecciona, consuma o alcanza suma cumbre quien se pierde y consume su vida en el don de s\u00ed.<\/p>\n<p>a)<em> El fuego <\/em>referido al ES a lo largo y ancho del libro de la Llama tiene vertientes simb\u00f3licas muy variadas: es fuego que <em>purifica <\/em>(LlA 1,16.18.19); que <em>hiere <\/em>y <em>sana <\/em>(LlA 2,1.2.6), es decir, <em>cauterio <\/em>suave (2, 8.9.10) y dardo de la trasverberaci\u00f3n (LlA 2,12); que <em>deleita <\/em>(LlA 1,1.6.8; 2,3) y produce la fiesta del ES (1,8; 2,6) que <em>trasforma <\/em>el madero en fuego activo que <em>llamea <\/em>y que <em>funde <\/em>(LlA 1,3.6.16; 3,10) metales heterog\u00e9neos en aleaci\u00f3n humano divina; y es por fin, fuego que <em>consume <\/em>y <em>consuma <\/em>(LlA 1,27-28; 2,3; 3,10; CB 39,14; cf. N 2, 10; 12,5; 20,4). El fuego es <em>vertical, ascendente <\/em>y <em>agitado<\/em>. Nunca est\u00e1 ocioso. Tiende a llevarse y a llevar hacia lo alto, as\u00ed el ES.<\/p>\n<p>b) <em>La luz <\/em>es otra constelaci\u00f3n mayor en la simb\u00f3lica general del ES. La dial\u00e9ctica luz y tinieblas (LlA 1,18.19.20), las <em>l\u00e1mparas <\/em>de fuego de (ib. 3,4-8), los <em>resplandores <\/em>(3,9-11), las <em>obumbraciones <\/em>(3,12-14) explicadas como gracias peculiares y atribuidas o apropiadas a la obra del ES por el m\u00edstico, contienen riquezas de mucha experiencia densa y original.<\/p>\n<p>c)<em> El agua<\/em>, cuya presencia hemos visto en CE, aparece en contexto extra\u00f1o por las secretas leyes que rigen el mundo de los s\u00edmbolos, ligada al fragor del fuego (LlA 3,55; 1,1; 3,7-8 = CB 26,1). El ES es <em>fuego <\/em>y es <em>agua <\/em>sin contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>d) A\u00fan contiene el libro de la <em>Llama <\/em>otro s\u00edmbolo tradicional en la catequesis y en la liturgia para expresar la gracia del ES: <em>la unci\u00f3n con \u00f3leo<\/em>. El m\u00edstico al tocar con su propio instrumento trasmuta la misma m\u00fasica tradicional. Su experiencia se parece y difiere. La <em>unci\u00f3n <\/em>(LlA 3,24-30. 36. 42. 45. 54. 55. 59) del ES es en \u00e9l de valor m\u00e9dico o curativo, es de valor dispositivo, pero en el contexto m\u00edstico sanjuanista tiene m\u00e1s referencia al mundo de las bodas y los cosm\u00e9ticos, m\u00e1s proximidad a los ung\u00fcentos y aromas de la novia para el matrimonio que a las armas y el estadio como disposici\u00f3n y linimento o t\u00f3nico muscular del atleta y el soldado de Cristo (N 2, 21). Para J. de la Cruz la unci\u00f3n y el crisma son para el amor y el atractivo, como lo fue para Ester (Est 2,2-4.12-14) antes que para la lucha y la defensa.<\/p>\n<h3>II. Textos de la Sagrada Escritura incorporados<\/h3>\n<p>Conviene ahora ofrecer un cuadro de textos b\u00edblicos interpretados por el Santo en clave pneumatol\u00f3gica e incorporados a su contemplaci\u00f3n po\u00e9tica y a su meditaci\u00f3n escrita.<\/p>\n<p>a) El ES presente en la obra permanente de <em>la creaci\u00f3n <\/em>y sosteniendo el testimonio del mundo que habla de Dios y confiesa en ellas como un primer creyente y testigo el poder de su autor (Sab 1,7: CB 15,27): \u201cTodas estas voces hacen una voz de m\u00fasica de grandeza de Dios y sabidur\u00eda y ciencia admirable. Y esto es lo que quiso decir el Esp\u00edritu Santo en el libro de la Sabidur\u00eda (1,7), &#8230; El Esp\u00edritu del Se\u00f1or llen\u00f3 la redondez de las tierras, y este mundo, que contiene todas las cosas que \u00e9l hizo, tiene ciencia de voz, que es la soledad sonora, que decimos conocer el alma aqu\u00ed, que es el testimonio que de Dios todas ellas dan en s\u00ed. Y por cuanto el alma recibe esta sonora m\u00fasica, no sin soledad y ajenaci\u00f3n de todas las cosas exteriores, la llama la m\u00fasica callada y la soledad sonora, la cual dice que es su Amado\u201d.<\/p>\n<p>b) El ES como <em>autor de la Escritura <\/em>es un t\u00f3pico teol\u00f3gico que no tiene desarrollo alguno en SJC, solo aceptaci\u00f3n irreflexiva (S, pr\u00f3l. 2; S 2,19,9; 11,7; 22,2; CB 24,3; 33,9; CA 15,2; N 2,8,5; CB pr\u00f3l. 1, etc.).<\/p>\n<p>c) El ES <em>en la vida de Mar\u00eda <\/em>s\u00ed ha sido meditado; pueden considerarse LlB 3,12: \u2018te cubrir\u00e1 la sombra del Alt\u00edsimo\u2019 interpretado al modo m\u00edstico y S 3,2,10 \u2018los que son movidos por el Esp\u00edritu esos son hijos de Dios\u2019, como dos textos suficientemente hondos para hablar de J. como de un testigo de la interpretaci\u00f3n de la anunciaci\u00f3n como experiencia espiritual interior de transformaci\u00f3n de Mar\u00eda por obra del ES. LlB 3,8 no da pie para hablar de Mar\u00eda en Pentecost\u00e9s.<\/p>\n<p>d) El ES <em>en Pentecost\u00e9s <\/em>lo interpreta el m\u00edstico, siguiendo pautas patr\u00edsticas tradicionales o medievales, m\u00e1s como experiencia interior de los Ap\u00f3stoles que como acontecimiento externo (Act 2,3 : LlB 2,3; 3,8; CB 13,11; 1415,10; S 2,20,3; N 2,20,4; S 3,45,3). La dependencia de San Gregorio, reconocida por el autor y llegada mediante el Breviario, es un t\u00edpico ejemplo del curso ordinario por el que llega a las fuentes el autor.<\/p>\n<p>La <em>vida en el Esp\u00edritu <\/em>es la perspectiva en que contempla preferentemente la obra de la Tercera Persona de la Trinidad. El hombre y los efectos que Dios deja en \u00e9l; su huella, su gracia, su destinaci\u00f3n y su glorificaci\u00f3n es el campo de observaci\u00f3n del invisible Esp\u00edritu de Cristo. En Cristo y en su carne sacrificada y glorificada y en el hombre justificado y trasformado act\u00faa el Esp\u00edritu, luego all\u00ed se le ha de buscar y contemplar, all\u00ed ha de rastrear el te\u00f3logo su modo de actuar. Por eso su acerbo b\u00edblico y su arsenal de textos se nutre de Pablo y de Juan, ante todo, ellos son los autores de la \u201cvida en el Esp\u00edritu\u201d.<\/p>\n<p>\u2014 Vida que comienza en el nacimiento o \u201c<em>renacencia<\/em>\u201d del agua (cu\u00f1o bautismal de esta vida) y del Esp\u00edritu (Jn 3,5: S 2, 5,5-6; S 3, 26,7; N 1, 4,7. Jn 4,14: CB 12,3), se prolonga como una larga y nocturna <em>lucha contra la carne <\/em>de los que son hijos de Dios y movidos por el E. (Rm 8,14: LlB 2,34; S 3, 2,16; CB 35,5; Rm 8,13: LlB 2,32 y CB 3,10) que ayudados por el gemido y <em>las primicias <\/em>del Esp\u00edritu que ora en ellos y les impulsa a salir de s\u00ed (Rm 8,23 C 1,14); ayuda su debilidad (Rm 8,26 C, pr\u00f3l, 1) y derrama el \u00e1gape en sus corazones (Rm 5,5: CB 38,3) para hacerles hijos y clamar Abba (Gal 4, 4-6: CB 39, 4). Porque el hombre <em>\u2018animal\u2019 <\/em>no entiende las cosas que son del E. de Dios (1 Cor 2,14: S 2,19,11); pues solo \u00e9l penetra los profundos de Dios (1 Cor 12,10: S 2, 26,11); solo \u00e9l ense\u00f1a como <em>maestro <\/em>interior (S 2,29,1-9) distribuye los <em>carismas (<\/em>1 Cor 12,7.10: S 2, 26,12; 3, 30,1-2) y los somete todos a los m\u00e1s excelentes: la fe, la esperanza y la caridad (1 Cor 13,1: S 3, 30,4; CB 13,12). A\u00fan m\u00e1s, \u00e9l mismo <em>habita <\/em>como en su templo en cada creyente (S 3, 40: 1 Cor 3,6 y 6,19). Es el ES quien liberta de las fronteras <em>y apetencias de la carne <\/em>(Gal 5,17: S 3,22,2; 26,4; CB 3,10; 16,5) disponiendo al hombre para ser hijo en el Hijo, participar de su herencia y clamar: \u00a1Abba! (Gal 4,6: CB 39,4) con toda verdad.<\/p>\n<p>\u2014 En el <em>progreso <\/em>de esta vida en el Esp\u00edritu llega un momento que el m\u00edstico interpreta seg\u00fan la tradici\u00f3n el \u201cconviene que yo me vaya, para que venga a vosotros el Par\u00e1clito\u201d, como consigna \u00fatil para fomentar el despego de la meditaci\u00f3n y el paso a formas no sensibles de relaci\u00f3n con Cristo en pura fe y contemplaci\u00f3n, para dejarse introducir por obra del ES en la hora de Cristo (Jn 16,7: S 2,11,7); al fin todo el logro de la lucha contra la carne y la vida en la libertad del Esp\u00edritu como hijos de Dios se viene a resolver como inmersi\u00f3n del hombre en la vida de la Trinidad por obra del Esp\u00edritu (Jn 14, 23: Ll pr\u00f3l. 2 y 1,15; Jn 7,38-39: CB 12,13; 13,3). De hecho, el m\u00edstico construye <em>Llama <\/em>como un puro testimonio de que las promesas del Salvador (la que est\u00e1 en Jn 14, 23: \u2018vendremos y haremos morada en \u00e9l\u2019, y Jn 4,14 + Jn 7,39: \u2018de sus entra\u00f1as brotar\u00e1n torrentes de agua viva\u2019 y Ez 36,25 = LlB 3,8: \u2018Os infundir\u00e9 mi Esp\u00edritu&#8230; derramar\u00e9 sobre vosotros un agua pura&#8230;\u2019) se cumplen plenamente, por obra del Esp\u00edritu, en quienes se dejan trasformar por su fuego. \u2018La unci\u00f3n os lo ense\u00f1ar\u00e1 todo\u2019 (1 Jn 2,27: LlB 3,26.40-43) y os deificar\u00e1 por su aspiraci\u00f3n (CB 39,3.6). Extra\u00f1a comprobar que en este c\u00famulo de menciones solo una vez se aluda a los siete \u00a0dones del Mes\u00edas de Is 11, (CB 26,3). No ocupan apenas espacio entre los temas sanjuanistas.<\/p>\n<p>\u2014 <em>La vida en el Esp\u00edritu es vida en fe<\/em>. Fe nacida en la revelaci\u00f3n donde Dios habla y llama. La especulaci\u00f3n paulina sobre <em>el esp\u00edritu y la letra <\/em>de 2 Cor, 3, 4-6 juega un importante papel en la profunda y original doctrina sanjuanista sobre la teolog\u00eda de la revelaci\u00f3n, sobre la relaci\u00f3n entre revelaci\u00f3n p\u00fablica y privada, en la reflexi\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre primer y segundo testamento, o sobre la necesidad de la hermen\u00e9utica, vale decir la necesidad de \u2018las v\u00edas de carne y tiempo\u2019 y sobre la condici\u00f3n hist\u00f3rica \u2013din\u00e1mica e inacabada\u2013 de la verdad revelada, es decir sobre la necesidad del tiempo y de Esp\u00edritu, \u2018Maestro\u2019 y \u2018Ense\u00f1ador\u2019 (S 2,29) para que la letra no mate, no sea le\u00edda ni entendida al modo fundamentalista, sino que permanezca viva y abierta siempre a nuevos tiempos y sentidos. Todo eso y m\u00e1s se contiene en S 2 19- 22. No podemos desarrollar tan hermosas, actuales y vigorosas doctrinas.<\/p>\n<h3>III. El Esp\u00edritu Santo en el proceso espiritual<\/h3>\n<p>Sobre la \u00a0experiencia m\u00edstica y simb\u00f3lica poetizada por \u00e9l mismo y sobre la \u00a0meditaci\u00f3n b\u00edblica recibida en buena parte de la tradici\u00f3n, construye J. de la Cruz su propuesta espiritual. Descubre el lector f\u00e1cilmente un tercer nivel de mensaje: la pr\u00e1ctica y la teolog\u00eda de la vida seg\u00fan el Esp\u00edritu del Amado Cristo. Los datos previos y supuestos dogm\u00e1ticos fundamentales de la doctrina los ha explicitado como dijimos en los <em>Romances <\/em>y en la <em>Fonte<\/em>. No interesa al Santo tanto la doctrina cuanto la pr\u00e1ctica, por eso traza un camino cristiano coherente, raudo, valiente. Lo juzga siempre con final de \u00e9xito.<\/p>\n<p>1. EL ES EN EL PUNTO DE PARTIDA DEL PROCESO ESPIRITUAL. \u201cLa vida del alma es el ES\u201d (LlB 3,62). La \u2018renacencia<em>\u2019 <\/em>por el agua y el Esp\u00edritu (S 2,5,5-6) marca el punto de partida sacramental del camino de la uni\u00f3n: \u201cNo dio poder a ningunos de \u00e9stos para poder ser hijos de Dios, sino a los que son nacidos de Dios, esto es, a los que, renaciendo por gracia, muriendo primero a todo lo que es hombre viejo (Ef 4,22), se levantan sobre s\u00ed a lo sobrenatural, recibiendo de Dios la tal renacencia y filiaci\u00f3n, que es sobre todo lo que se puede pensar. Porque, como el mismo san Juan (3,5) dice en otra parte: Nisi quis renatus fuerit ex aqua, et Spiritu Sancto, non potest videre regnum Dei; quiere decir: El que no renaciere en el Esp\u00edritu Santo, no podr\u00e1 ver este reino de Dios, que es el estado de perfecci\u00f3n. Y renacer en el Esp\u00edritu Santo en esta vida, es tener un alma sim\u00edlima a Dios en pureza, sin tener en s\u00ed alguna mezcla de imperfecci\u00f3n, y as\u00ed se puede hacer pura transformaci\u00f3n por participaci\u00f3n de uni\u00f3n, aunque no esencialmente\u201d (ib.).<\/p>\n<p>En el inicio mismo del camino ya est\u00e1 la meta de la inhabitaci\u00f3n del Esp\u00edritu (CB 1,6 y 1,14). Escribe el Santo: \u201cY no hay que maravillar que haga Dios tan altas y extra\u00f1as mercedes a las almas que \u00c9l da en regalar; porque si consideramos que es Dios, y que se las hace como Dios, y con infinito amor y bondad, no nos parecer\u00e1 fuera de raz\u00f3n; pues El dijo (Jn 14,23) que en el que le amase vendr\u00edan el Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo y har\u00edan morada en \u00e9l; lo cual hab\u00eda de ser haci\u00e9ndole a \u00e9l vivir y morar en el Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo en vida de Dios\u201d (LlB pr\u00f3l. 2; en 1,15 repite el argumento).<\/p>\n<p>De esta certeza de la presencia (CB 1,6) surge \u201cel gemido por la ausencia\u201d. Este gemido, hecho de deseo natural y esperanza sobrenatural, el Esp\u00edritu lo dej\u00f3 como acicate y act\u00faa como primicias en este tiempo incompleto que el creyente vive (CB 1,14) de modo que es el ES quien pone en el camino de entrada-salida a la b\u00fasqueda del Amado ausente-presente. Siempre, en toda etapa, el Esp\u00edritu no reclama para s\u00ed atenci\u00f3n. Es Esp\u00edritu de su Amado. Trabaja en el hombre para Cristo, para hacerle decir con verdad \u00a1Abba! y para absorber al hombre en el \u201cabrazo abisal de su dulzura\u201d de Padre (LlB 1, 15).<\/p>\n<p>El <em>gu\u00eda del proceso<\/em>, especialmente en algunos momentos, es el ES. No lo olviden ni los acompa\u00f1antes ni el mismo caminante. \u201cAdviertan los que gu\u00edan almas y consideren que el principal agente y gu\u00eda y movedor de las almas en este negocio no son ellos sino el Esp\u00edritu Santo que nunca pierde cuidado de ellas, y que ellos son solo instrumentos para enderezarlas en la perfecci\u00f3n por la fe y ley de Dios, seg\u00fan el Esp\u00edritu que Dios va dando a cada una &#8230; Y, conforme al camino y esp\u00edritu por donde Dios las lleva\u201d (LlB 3, 46 y paralelo en 3, 29).<\/p>\n<p>2. EL ES EN LUCHA CONTRA LA CARNE. LA PURIFICACI\u00d3N ACTIVA DEL SENTIDO. Cabe se\u00f1alar que el Santo atribuye expresamente al ES pocas acciones en las primeras fases de la vida espiritual. Son fases activas, recu\u00e9rdese. Como en la historia de la salvaci\u00f3n, parece que la desvelaci\u00f3n del misterio del ES es progresiva y crece al mismo paso que la estatura del hombre interior. \u00bfCabe, sin embargo, una lectura pneumatol\u00f3gica de <em>Subida <\/em>1,4.5.6? \u201cNo resist\u00e1is al Esp\u00edritu?\u201d. Lo dudo.<\/p>\n<p>3. EL ES EN LA PURIFICACI\u00d3N DEL ENTENDIMIENTO. Una primera afirmaci\u00f3n: el entendimiento no es h\u00e1bil ni capaz para recibir el Esp\u00edritu. Mediante la interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica del \u2018conviene que yo me vaya\u2019 (S 2,11,7) ense\u00f1a y apuntala el Santo su doctrina central de la necesidad de la fe, de la urgencia de abrir paso a la contemplaci\u00f3n y a la purificaci\u00f3n pasiva del hombre; no basta el poder de la mente para con Dios, ni basta el ejercicio activo de las virtudes teologales o educaci\u00f3n teologal, en alg\u00fan momento ha de pasar Dios a infundir el Esp\u00edritu y desplegar \u00e9ste su acci\u00f3n necesaria para el <em>initium fidei <\/em>y para el crecimiento en la fe. El hombre manifiesta su incapacidad para la unci\u00f3n del Esp\u00edritu (S 2,11,1) y para recibir la locuci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>La dial\u00e9ctica Letra\/Esp\u00edritu (S 2,19,5.6.7.9.10.11) manifiesta que se precisa la mediaci\u00f3n sacramental y eclesial de la revelaci\u00f3n, de la experiencia, de la unci\u00f3n y de la iluminaci\u00f3n. Se afirma la perentoria necesidad del Esp\u00edritu para la recepci\u00f3n de la revelaci\u00f3n en el tiempo \u00faltimo. Ciertamente Cristo y el Esp\u00edritu act\u00faan como reveladores (S 2,20). Pero la Palabra de Dios es actual por un doble principio: uno exterior (Cristo predicado) e interior el otro (el ES inspirado). Cristo es ahora audible y visible por obra del ES. Este no es sucesor ni suplanta a Cristo. Cristo vive y habla ahora. Pues si Dios ha quedado \u2018como mudo\u2019 (S 2,22,4), ahora en este tiempo de gracia, desde el \u201cconsumatum est\u201d de la Cruz, el ES ense\u00f1a, ora, convence, recuerda, introduce en la verdad y lleva a la verdad completa, inspira acciones, ilumina mentes, da carismas, pone palabras, sostiene la confesi\u00f3n y el testimonio, etc.; pero todo lo hace sujeto \u2018a Cristo hombre\u2019 y a las mediaciones humanas, ahora recuperadas y trasparentes por obra del Esp\u00edritu. Todas las mediaciones de la verdad, la raz\u00f3n, el di\u00e1logo, el magisterio eclesial, el ministerio ordenado y el acompa\u00f1amiento espiritual son obras humanas y dones del Esp\u00edritu (S 2,29). El Santo establece en este punto precisos criterios \u2013de ra\u00edz claramente paulina\u2013 para el discernimiento de los carismas propios la esfera de la palabra o del entendimiento (S 2,26).<\/p>\n<p>Presenta el Santo elenco y descripci\u00f3n de ese tipo de carismas y propone \u2013casi impone\u2013 el \u00fanico y universal criterio pr\u00e1ctico: la fe es la luz y gu\u00eda m\u00e1s valiosa y m\u00e1s segura, aunque (y porque) oscura. El ES act\u00faa en la fe m\u00e1s que en los carismas especiales y particulares (S 2,29,6-7) y la medida de su donaci\u00f3n e iluminaci\u00f3n la marca la caridad, no las gracias especiales de destino comunitario y siempre peligrosas. La tensi\u00f3n entre ministerio ordenado y hombres espirituales (carism\u00e1ticos o alumbrados) queda resuelta en estos cap\u00edtulos con una cr\u00edtica severa, justa y radical al libre examen y a las tendencias iluministas o gn\u00f3sticas de la \u00e9poca, de toda \u00e9poca. Ha de completarse esta visi\u00f3n con la cr\u00edtica a los excesos del ministerio eclesial instituido cuando se entromete torpe y vilmente en la obra del Esp\u00edritu y lo sofoca o apaga (LlB 3, 27-61). Las condenas del Doctor son igualmente severas y rigurosas, por cuanto son absolutamente imparciales y lib\u00e9rrimas.<\/p>\n<p>El ES, maestro interior, (S 2,29; N 2,17,2; 4,2) ayuda en la producci\u00f3n de la palabra y el conocimiento; afirma el Santo su presencia y asistencia a toda verdad; es dado para la fe y para la caridad hacia el Hijo y en \u00e9l tiene criterio exterior y definido; en \u00e9l tiene rostro el Esp\u00edritu. \u00bfC\u00f3mo reconocerle? Evidentemente por sus frutos y por el sometimiento a la Iglesia. Avisa y da cautelas sobre los posibles da\u00f1os de otro proceder (S 2,30).<\/p>\n<p>El poder de la Palabra se manifiesta total y pleno cuando se recibe la palabra en el Esp\u00edritu (S 2,30,4 y 31,1-2), por las palabras \u201cque hace sustancialmente en el alma aquello que dice\u201d. Hay ciertamente carismas que no pueden ser mal utilizados por el hombre. \u201cY as\u00ed, en este estado no puede el alma hacer actos, que el Esp\u00edritu Santo los hace todos y la mueve a ellos; y por eso, todos los actos de ella son divinos, pues es hecha y movida por Dios. De donde al alma le parece que cada vez que llamea esta llama, haci\u00e9ndola amar con sabor y temple divino, la est\u00e1 dando vida eterna, pues la levanta a operaci\u00f3n de Dios en Dios. Y \u00e9ste es el lenguaje y palabras que trata Dios en las almas purgadas y limpias, todas encendidas como dijo David (Sal 118, 140): Tu palabra es encendida vehementemente; y el profeta (Jr 23, 29): \u00bfPor ventura mis palabras no son como fuego? Las cuales palabras, como \u00e9l mismo dice por san Juan (6, 64) son esp\u00edritu y vida; la cual sienten las almas que tienen o\u00eddos para o\u00edrla, que, como digo, son las almas limpias y enamoradas; que los que no tienen el paladar sano, sino que gustan otras cosas, no pueden gustar el esp\u00edritu y vida de ellas, antes les hacen sinsabor. Y por eso, cuanto m\u00e1s altas palabras dec\u00eda el Hijo de Dios, tanto m\u00e1s algunos se desabr\u00edan por su impureza, como fue cuando predic\u00f3 aquella sabrosa y amorosa doctrina de la Sagrada Eucarist\u00eda, que muchos de ellos volvieron atr\u00e1s (Jn 6, 60-61, 67). Y no porque los tales no gusten este lenguaje de Dios, que habla de dentro, han de pensar que no le gustan otros, como aqu\u00ed se dice, como las gust\u00f3 san Pedro (Jn 6, 69) en el alma cuando dijo a Cristo: \u00bfD\u00f3nde iremos, Se\u00f1or, que tienes palabras de vida eterna? Y la Samaritana olvid\u00f3 el agua y el c\u00e1ntaro por la dulzura de las palabras de Dios (Jn 4, 28)\u201d. \u201cHabla, Se\u00f1or, que tu siervo oye\u201d (1 Sm 3,10: S 2,31,2) ora el autor (LlB 1,5-6a).<\/p>\n<p>4. EL ES EN LA PURIFICACI\u00d3N DE LA MEMORIA. \u201cEl os lo recordar\u00e1 todo\u201d (Jn 14,25-26). El olvido, la pobreza, el despojo y la esperanza son tratados por SJC como dones, obras y frutos del Esp\u00edritu (S 3,2,8). El caso de Ntra. Se\u00f1ora (S 3,2,10) es el paradigma al hablar de la purificaci\u00f3n de la memoria cristiana. No hay en ella desde su concepci\u00f3n otra moci\u00f3n m\u00e1s poderosa que el Esp\u00edritu Santo. \u201cLos que son movidos por el E. \u00e9sos son hijos de Dios\u201d (Rom 8,15). La raz\u00f3n de esta doctrina general la encuentra en Rm 8,14: si no se puede esperar lo que se posee, toda posesi\u00f3n es contra esperanza. Solo el Esp\u00edritu, que es primicia y promesa, sostiene la esperanza cristiana libre de los apegos afectivos y de las apropiaciones ansiosas del deseo. El ES y su libertad se mencionan de paso tambi\u00e9n entre los provechos de la negaci\u00f3n (S 3,6,3) y el despojo de la memoria puesta en esperanza del cielo que tanto alcanza cuanto espera. Su respuesta a una supuesta objeci\u00f3n de \u00a0san Pablo: \u2018No quer\u00e1is apagar el Esp\u00edritu\u2019 (S 3,13,2-3) tambi\u00e9n incluye una menci\u00f3n pasajera.<\/p>\n<p>5. EL ES EN LA PURIFICACI\u00d3N DE LA VOLUNTAD. La esfera del amor y la afectividad ha de ser tambi\u00e9n educada. Para J. de la Cruz es posible y necesario ejercer el amor a trav\u00e9s de toda clase de realidades o bienes temporales si es \u201cseg\u00fan el Esp\u00edritu\u201d (S 3,22,2). De hecho, considera el don y los bienes del cuerpo como valiosos en cuanto templos del ES (S 3,23). La misma vida sensual organizada por el ES (S 3,24,6; 3,26,7; CB 40), es parte de la vida espiritual. Nada queda excluido del amor. Si bien, ofrece preciosos criterios de discernimiento para los carismas o bienes sobrenaturales propios de la esfera de la voluntad (S 3,30-32). Estos \u201cbienes\u201d son entendidos como fuerzas y dones del ES sometidos a regla. Su criteriolog\u00eda es la paulina: el provecho comunitario y la caridad. Avisa de los eventuales da\u00f1os en el supuesto de mala utilizaci\u00f3n de los carismas (S 3,31). Abre tambi\u00e9n una secci\u00f3n de cr\u00edtica matizada de la religiosidad popular (S 3,33-45) y en ella incluye algunas observaciones sobre el lugar del ES en la oraci\u00f3n cristiana (S 3,40) en todas sus mediaciones y modulaciones, sean populares o lit\u00fargicas (S 3,44,3).<\/p>\n<p>6. EL ES EN LA \u2018NOCHE DEL ESP\u00cdRITU\u2019. Tenemos primero que certificar la pr\u00e1ctica salida de escena del personaje durante la noche oscura del alma. Quiz\u00e1 se disimule bajo una nueva fuerza, casi hipostasiada, que se obstina en llamar \u201ccontemplaci\u00f3n\u201d. Habr\u00eda que explorar expresiones como \u2018divino fuego de amor de contemplaci\u00f3n\u2019 (N 2,10,2) \u2018fuego de esta divina contemplaci\u00f3n\u2019 y otras semejantes. Apenas unas menciones menores: sus doce frutos entre los provechos de la noche dichosa (N 1,13,11); el ES autor de la infusi\u00f3n de la contemplaci\u00f3n (N 2,17,2); y el noveno grado de amor que se atribuye tambi\u00e9n al ES (N 2,20,4) y que es el \u00faltimo de esta vida. Siempre se revela al fin. Poco m\u00e1s en este libro.<\/p>\n<p>Sin embargo, leyendo la <em>Llama <\/em>se halla evidente su presencia, aunque disfrazada bajo el s\u00edmbolo del <em>fuego <\/em>(N 2,10 y ss.) de la <em>luz<\/em>, de la <em>noche <\/em>y especialmente del que llama <em>fuego amargo<\/em>. Basta, pues, recurrir a textos (cf. LlB 1,18-25 y 2,23-30) donde se hallan comprimidos de experiencia y doctrina sobre la noche oscura para descubrir all\u00ed bien declarada su acci\u00f3n. La noche es obra del <em>ES-Llama de amor<\/em>. Los efectos y la experiencia est\u00e1n descritos en Ll 1,18-26a; tambi\u00e9n la duraci\u00f3n de esa obra de la purificaci\u00f3n. \u201cEs de saber que, antes que <em>este divino fuego de amor <\/em>se introduzca y una en la sustancia del alma por acabada y perfecta purgaci\u00f3n y pureza, <em>esta llama, que es el Esp\u00edritu Santo<\/em>, est\u00e1 hiriendo en el alma, gast\u00e1ndole y consumi\u00e9ndole las imperfecciones de sus malos h\u00e1bitos; y \u00e9sta es la operaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, en la cual la dispone para la divina uni\u00f3n y transformaci\u00f3n de amor en Dios. Porque es de saber que el mismo fuego de amor que despu\u00e9s se une con el alma glorific\u00e1ndola, es el que antes la embiste purg\u00e1ndola; bien as\u00ed como el mismo fuego que entra en el madero\u201d (LlB 1,19). El purgatorio mismo se describe, por tanto, como experiencia del Esp\u00edritu Santo (LlB 1,21 y 2,25).<\/p>\n<p>7. EL ES EN LA TRANSFORMACI\u00d3N Y UNI\u00d3N DE AMOR<em>. <\/em>La obra del ES es inefable e inaccesible a los ojos, incluso de quien lo posee (CB pr\u00f3l. y Ll pr\u00f3l.). Est\u00e1 casi ausente en las estrofas de la b\u00fasqueda (CB 2-12), s\u00f3lo se le menciona a prop\u00f3sito de la lucha contra las fronteras de la carne, como vimos (CB3,10), y en cuanto autor de la fe-agua que brota de fuente \u2018cristalina\u2019 y que refleja el rostro y los ojos del Amado.<\/p>\n<p>En las estrofas del desposorio (CB 13-25) bien se pueden interpretar todas sus m\u00faltiples gracias como <em>arras del Esp\u00edritu <\/em>para la esposa. Rasgo espec\u00edfico de esta etapa del proceso, simult\u00e1nea con la noche del esp\u00edritu, es el arrobamiento y el \u00e9xtasis. Son \u00e9stos los dones del Don en este momento del camino: La \u2018visitaci\u00f3n del ES\u2019 y el \u2018vuelo de la carne\u2019, la radicalizaci\u00f3n de la tensi\u00f3n carne-esp\u00edritu por obra del Esp\u00edritu (CB 13, 4-6) y el \u2018vuelo que provoca el aire del Esp\u00edritu\u2019 aspirado por el Padre y el Hijo, es decir, la contemplaci\u00f3n (CB 13,11). Mediante este mismo v\u00ednculo del amor trinitario se une el alma con Dios ocasional o eventualmente. El torrente del Esp\u00edritu de Dios experimentado con su violencia exterior irreprimible y su voz interior (CB 14,9-11). Otras veces es percibida su acci\u00f3n como silbo de aire delgado, como susurro que produce placer o pavor ante lo tremendo de la presencia divina (CB 14,18). Maravillosa es la descripci\u00f3n de la gracia de la percepci\u00f3n de la presencia del Esp\u00edritu creador en todas las cosas y la consiguiente armon\u00eda sinf\u00f3nica de su voz plural (CB 15,27). Doctrina que habr\u00eda que completar con las perspectivas m\u00e1s cristol\u00f3gicas (CE 4-5; LlB 4, 4, etc.).<\/p>\n<p>Esta etapa es ante todo la del viento \u00e1brego. \u201cVen austro que recuerdas los amores&#8230;\u201d (CB 17) o viento h\u00famedo, c\u00e1lido, suave y fecundo que se pide para que despierte y avive la voluntad y sus virtudes, actualizadas por el amor, para que sean \u201cbonus odor Christi\u201d. La vida moral del hombre se vuelve motivo de gozo y alegr\u00eda para \u00e9l mismo. El ES pone en juego todas las capacidades y virtualidades de lo humano sin actual esfuerzo. La vida moral es disposici\u00f3n indispensable para la comuni\u00f3n de los amantes. Las virtudes son frutos del Esp\u00edritu en la tierra del hombre y \u00e1mbar del ES que perfuma la experiencia con el gozo de las buenas obras (CB 18,6).<\/p>\n<p>Es el Esp\u00edritu el <em>aposentador <\/em>del espacio interior donde ha de tener lugar la uni\u00f3n esponsal (CB 17,8.10). No s\u00f3lo se prepara el espacio \u2013la vida moral\u2013 sino que el ES dispone y prepara a la Esposa personalmente con sus unciones y perfumes (LlB 3, 25-26. 3l. 63. 64. 68) en contraposici\u00f3n a otras toscas manos que no deben interferir en obra tan primorosa. \u201cEn el tiempo, pues, de este desposorio y espera del matrimonio en las <em>unciones del Esp\u00edritu Santo<\/em>, cuando son m\u00e1s altos ung\u00fcentos de disposiciones para la uni\u00f3n de Dios, suelen ser las ansias de las cavernas del alma extremadas y delicadas. Porque, como aquellos ung\u00fcentos son ya m\u00e1s pr\u00f3ximamente dispositivos para la uni\u00f3n de Dios, porque son m\u00e1s allegados a Dios, y por eso saborean al alma y la engolosinan m\u00e1s delicadamente de Dios, es el deseo m\u00e1s delicado y profundo, porque el deseo de Dios es disposici\u00f3n para unirse con Dios\u201d (LlB 3,25-26).<\/p>\n<p>Otra \u201cmerced mayor\u201d atribuida tambi\u00e9n al ES en este per\u00edodo: <em>el adobado vino<\/em>, la cual, m\u00e1s duradera que <em>\u2018el toque de centella\u2019<\/em>, parece consistir en facilidad para la alabanza y la reverencia, o en el amor recibido y devuelto como di\u00e1logo \u00edntimo y plenamente confiado (CB 25,7 y 16,4).<\/p>\n<p>8. El MULTIFORME DON DE LA TRANSFORMACI\u00d3N. El torrente del amor que invade la totalidad del hombre (CB 26,1) se da en <em>siete dones <\/em>(26,3) o grados de la interior bodega del amor. El ES se contempla y goza entonces como arras de promesa y vino de bodas (de Can\u00e1) libado para la comunicaci\u00f3n y el intercambio de los esposos (CB 30,1); como bebida embriagadora de deleites (37,8); como <em>mosto de granadas<\/em>. Como <em>viento <\/em>que remueve el amor y lo actualiza a partir del h\u00e1bito de amor (CB 31,4). La <em>soledad <\/em>misma es gracia del Esp\u00edritu Santo, pues se interpreta como libertad bajo la gu\u00eda soberana del Esp\u00edritu y como seguridad en la comunicaci\u00f3n entre los amantes sin interferencias. S\u00f3lo Dios basta (CB 35,5).<\/p>\n<p>El ES es ahora, como al principio y por fin, fuerza y habilitaci\u00f3n para amar con <em>igualdad de amor <\/em>a Dios (CB 38,3) y d\u00e1diva para la <em>reentrega <\/em>(LlB 3,79) y para la reciprocidad prometida desde siempre (CB 38,3). Y, claro est\u00e1, todo mediante la fe, \u2018ilustrad\u00edsima\u2019, pero fe (LlB 3,80). La pneumatolog\u00eda sanjuanista alcanza su cumbre en la descripci\u00f3n de la experiencia y en la prueba teol\u00f3gica de sus afirmaciones al llegar a describir los efectos de la filiaci\u00f3n, de la divinizaci\u00f3n como efecto de la gracia, y de la introducci\u00f3n del hombre en la vida de Dios y de Dios en la vida del hombre trasformado.<\/p>\n<p>Dos palabras resumen la originalidad de su presentaci\u00f3n: <em>reentrega de amor <\/em>en el Esp\u00edritu e <em>igualdad de amor<\/em>. Afirmaciones de alto porte que le exigen al autor argumentaci\u00f3n muy recia y exacta. La ofrece en los dos grandes n\u00facleos de la teolog\u00eda de la gracia que hemos citado arriba (CB 38-40 y LlB 3, 79-85). El soporte b\u00edblico est\u00e1 en Gn 1, 26, pues la creaci\u00f3n a imagen y semejanza viene trabajando en favor de la transformaci\u00f3n del hombre en Dios desde su origen. Gal 4,6 est\u00e1 en el fondo como nuevo g\u00e9nesis \u2013plenitud de los tiempos\u2013 del hombre nuevo en el Hijo por el Esp\u00edritu (CB 39, 4). El supuesto dogm\u00e1tico es narrativo y cristol\u00f3gico: \u201cEl Hijo de Dios nos alcanz\u00f3 este alto estado y nos mereci\u00f3 este subido puesto de poder ser hijos de Dios\u201d. La oraci\u00f3n sacerdotal, donde Cristo pide esto, que el mismo Amor que une a la Trinidad est\u00e9 en el hombre. Las nociones teol\u00f3gicas en juego son <em>filiaci\u00f3n<\/em>, <em>divinizaci\u00f3n<\/em>, y <em>participaci\u00f3n <\/em>no esencial, sino por unidad y transformaci\u00f3n de amor. A continuaci\u00f3n, despu\u00e9s de la Escritura y el dogma viene la doxa y la repercusi\u00f3n est\u00e9tica o experiencial de estas verdades (CB 38,8-11); y, por fin, la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica (CB 38,13-14) de la gracia que aboca a la gloria. En <em>Llama <\/em>(3,79-80) est\u00e1 la prolongaci\u00f3n de estas nociones que culminan el testimonio sanjuanista sobre la obra del ES en el alma del justo.<\/p>\n<p>a) R<em>eentrega de amor<\/em>: \u201cY porque, en esta d\u00e1diva que hace el alma a Dios, le da al Esp\u00edritu Santo como cosa suya con entrega voluntaria, para que en \u00e9l se ame como \u00e9l merece, tiene el alma inestimable deleite y fruici\u00f3n, porque ve que da ella a Dios cosa suya propia que cuadra a Dios seg\u00fan su infinito ser &#8230; Y Dios se paga con aquella d\u00e1diva del alma (que con menos no se pagar\u00eda), y la toma Dios con agradecimiento, como cosa que de suyo le da el alma, y en esa misma d\u00e1diva ama \u00e9l de nuevo al alma, y en esa reentrega de Dios al alma ama el alma tambi\u00e9n como de nuevo\u201d (LlB 3,79).<\/p>\n<p>b) E <em>igualdad de amor<\/em>: \u201cEsta es la gran satisfacci\u00f3n y contento del alma: ver que da a Dios m\u00e1s que ella en s\u00ed es y vale, con aquella misma luz divina y calor divino que se lo da; lo cual en la otra vida es por medio de la lumbre de gloria, y en \u00e9sta por medio de la fe ilustrad\u00edsima\u201d. Un sutil tejido de razones teol\u00f3gicas, observaciones psicol\u00f3gicas, alegaciones b\u00edblicas y conveniencias simb\u00f3licas dan fuerza y trabaz\u00f3n a su argumentaci\u00f3n impecable y a su osado testimonio sobre la vida conducida por el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>La inmersi\u00f3n en la vida trinitaria y la participaci\u00f3n no solo en la filiaci\u00f3n sino en la aspiraci\u00f3n con que el ES ama en la Trinidad. La inmersi\u00f3n en la vida trinitaria (LlB 3,82) se explica como participaci\u00f3n en la aspiraci\u00f3n del ES. \u201c&#8230; porque ama por el Esp\u00edritu Santo, como el Padre y el Hijo se aman, como el mismo Hijo lo dice por san Juan (17,26), diciendo: La dilecci\u00f3n con que me amaste est\u00e9 en ellos y yo en ellos\u201d. Como somos hijos en el Hijo somos \u2018esp\u00edritu\u2019 en el ES. \u201cLa cual aspiraci\u00f3n, llena de bien y gloria y delicado amor de Dios [&#8230;] es una aspiraci\u00f3n que hace al alma Dios, en que, por aquel recuerdo del alto conocimiento de la deidad, la aspira el Esp\u00edritu Santo con la misma proporci\u00f3n que fue la inteligencia y noticia de Dios, en que la absorbe profund\u00edsimamente en el Esp\u00edritu Santo, enamor\u00e1ndola con primor y delicadez divina, seg\u00fan aquello que vio en Dios\u201d (LlB 4,17 y CB 39,3-6).<\/p>\n<p>El libro de la <em>Llama <\/em>se dedica a cantar y testificar la gloria anticipada en que el hombre puede vivir si acepta todas consecuencias de la gracia del ES. La meta del camino no es un estado detenido y perfecto en cuanto inm\u00f3vil, sino que se alcanza una constante actividad: El llamear como incesante vitalidad de un amor siempre creativo que llena de valor de un acto de amor. \u201cEsta llama de amor es el Esp\u00edritu de su Esposo, que es el Esp\u00edritu Santo, al cual siente ya el alma en s\u00ed, no s\u00f3lo como fuego que la tiene consumida y transformada en suave amor, sino como fuego que, dem\u00e1s de eso, arde en ella y echa llama &#8230; \u00e9sta es la operaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en el alma transformada en amor, que los actos que hace interiores es llamear, que son inflamaciones de amor en que unida la voluntad del alma, ama subid\u00edsimamente, hecha un amor con aquella llama. Y as\u00ed, estos actos de amor del alma son precios\u00edsimos; y merece m\u00e1s en uno y vale m\u00e1s que cuanto hab\u00eda hecho en toda su vida sin esta transformaci\u00f3n, por m\u00e1s que ello fuese\u201d (LlB 1,3).<\/p>\n<p>9. UN DON MULTIFORME NO SEPTIFOR ME. La multiplicaci\u00f3n de observaciones y de efectos del amor trasformante del ES obliga a ordenar este riqu\u00edsimo testimonio desbordando el esquema tradicional de los siete dones. Cabe se\u00f1alar creo cuatro planos en que el Santo coloca sus afirmaciones:<\/p>\n<p>a) <em>Plano psicol\u00f3gico o antropol\u00f3gico. <\/em>El ES descubre nuevas zonas de lo humano. Accesibles ahora a la experiencia por obra del ES. Revelaci\u00f3n y conquista del centro del hombre (LlB 1,10-14), de las venas del alma (4,3) y de su fondo sustancial (4,14). \u201cPorque en la sustancia del alma, donde ni el centro del sentido ni el demonio puede llegar, pasa esta fiesta del Esp\u00edritu Santo; y, por tanto, tanto m\u00e1s segura, sustancial y deleitable, cuanto m\u00e1s interior \u00e9l es; porque cuanto m\u00e1s interior es, es m\u00e1s pura; cuanto hay m\u00e1s de pureza, tanto m\u00e1s abundante frecuente y generalmente se comunica Dios &#8230; Y as\u00ed, en decir el alma aqu\u00ed que la llama de amor hiere en su m\u00e1s profundo centro, es decir, que, cuanto alcanza la sustancia, virtud y fuerza del alma, la hiere y embiste el Esp\u00edritu Santo\u201d (1,9.14). Plenitud y armon\u00eda de todo lo humano ordenado y recuperado (CB 40; LlB 1,1).<\/p>\n<p>b) <em>Plano moral o \u00e9tico. <\/em>La completa salud del hombre (CB 11,11) mediante la llaga regalada (LlB 2,5-8) y el cauterio suave habla de frutos y dones del ES que se ponen en relaci\u00f3n con efectos de sanaci\u00f3n, engrandecimiento, enriquecimiento, clarificaci\u00f3n, ensanchamiento y deleite del hombre (LlB 2,25). Menci\u00f3n aparte merece el caso de la gracia del seraf\u00edn: la transverberaci\u00f3n. Aparece como ligada a las \u2018primicias\u2019 del Esp\u00edritu y dada para la sucesi\u00f3n o la paternidad y maternidad espiritual en la Iglesia. \u00bfCon qu\u00e9 razones? La experiencia teresiana (LlB 2,9-14) y una germinal teolog\u00eda de los carismas de la vida religiosa. Habr\u00eda que a\u00f1adir las afirmaciones sobre el m\u00e9rito en este trance (LlB 1,7).<\/p>\n<p>c) <em>Plano est\u00e9tico<\/em>: <em>la fiesta del Esp\u00edritu Santo<\/em>. Su Don se da y se recibe para el juego y el gozo (LlB 1,8-9; 2,36; 3,10). Fiesta hecha de j\u00fabilo y alabanza, de c\u00e1nticos nuevos y alegr\u00eda continua (CB 39,8; LlB 2,35) y de experiencia de exclusividad y totalidad en el amor (LlB 2,36). Las gracias del ES llamadas <em>resplandores <\/em>(3,10) o tambi\u00e9n <em>obumbraciones <\/em>se entienden en esa misma direcci\u00f3n como gracia de fecundidad y de singular amparo de Dios (3,12). Los <em>primores <\/em>parecen referirse a gracias relacionadas con la vida y las actitudes de oraci\u00f3n: alabanza, gozo, amor, agradecimiento (3,82-84).<\/p>\n<p>La <em>unci\u00f3n <\/em>del ES, que antes era dispositiva, ahora es puramente fruitiva y logra la incorporaci\u00f3n del cuerpo al gozo del ES (2,22). Tambi\u00e9n el <em>cuerpo <\/em>se vuelve \u00f3rgano \u00a1apto! para la experiencia de Dios. El <em>recuerdo <\/em>del <em>C\u00e1ntico <\/em>(CB 17) vuelve en este paso, paralelo a aquel del \u2018austro que recuerda los amores\u2019. Entonces era el despertar de las virtudes, ahora es un nuevo modo de conocer todo en Cristo (Ll 4, 4-5 y C 38,1) fuerza, ra\u00edz y vigor del mundo. Falta aqu\u00ed la menci\u00f3n al ES.<\/p>\n<p>d) <em>Plano teologal o personal<\/em>. Permanece en este nivel la fe, pero \u2018ilustrad\u00edsima\u2019, hasta el punto de ser \u2018viso de vida eterna\u2019 (LlB 2,14); la caridad tambi\u00e9n, pero como amor trasformante y personalizado hasta ser el mismo ES; la esperanza est\u00e1, pero como suave gemido \u201caunque suave y regalado cuanto le falta para la acabada posesi\u00f3n de los hijos de Dios\u201d (1,27-28) pero tan poderoso que ha dominado el temor a la muerte (1,30).<\/p>\n<p>10. TENSI\u00d3N ESCATOL\u00d3GICA. \u201cEL ESP\u00cdRITU Y LA ESPOSA DICEN: \u00a1VEN!\u201d (Ap 22, 17). El entero poema de <em>\u00a1Oh llama de amor viva! <\/em>es una oraci\u00f3n nacida bajo la presi\u00f3n escatol\u00f3gica a la que el ES somete al hombre. El ES produce el sabor de la vida eterna (LlB 2,21), sabor que es anticipo y golosina (3,26) de la gloria. Todos los bienes primeros y postreros son para este fin (3,10) y son <em>visos <\/em>de gloria (3,11). Los atrevimientos de la experiencia y los reparos del te\u00f3logo (1,14) contienden sobre el texto. El ES es el \u2018provocador\u2019 del <em>gemido <\/em>y quien \u2018convida\u2019 a la esperanza. <em>\u00a1Acaba ya, si quieres! <\/em>se interpreta como petici\u00f3n del Reino. El patern\u00f3ster, como oraci\u00f3n escatol\u00f3gica (1,28-27), pues el mismo que clama \u00a1Abba!, dice \u00a1Ven! El \u00edmpetu-encuentro del ES (1,35) busca romper la tela como resultado de la tensi\u00f3n escatol\u00f3gica y suspiro por la gloria. El <em>Vivo sin vivir en m\u00ed <\/em>es de hecho la versi\u00f3n sanjuanista del \u2018cupio disolvi et esse cum Christo\u2019 paulino. (Po 5,8). La vida es tela y casa (LlB 1,29-30) que han de romperse y desmoronarse por la acci\u00f3n de la purificaci\u00f3n del Esp\u00edritu, <em>llama <\/em>que consume y consuma (CB 39,14 y LlB 1,1).<\/p>\n<p>Todos los <em>nov\u00edsimos <\/em>est\u00e1n en alg\u00fan modo presentes en la mente del Santo como anticipados en la vivencia a\u00fan terrena de la novedad cristiana. La <em>purgaci\u00f3n <\/em>est\u00e1 anticipada por la obra purificadora del \u2018fuego oscuro\u2019 (N 1 3,3) del ES en el \u00a0<em>purgatorio<\/em>. La \u00a0<em>gloria <\/em>se anticipa en la <em>glorificaci\u00f3n <\/em>que el alma vive por la llama del ES que a vida eterna sabe y le hace saber a qu\u00e9 sabe el futuro; la \u00a0<em>mortificaci\u00f3n <\/em>afectiva anticipa y antecede a la <em>muerte <\/em>efectiva por obra del ES. Sobre este t\u00f3pico de \u00a0<em>la muerte cristiana<\/em>, entendida como mortificaci\u00f3n del hombre viejo, y como muerte de amor: \u201cTeniendo el alma sus operaciones en Dios por la uni\u00f3n que tiene con Dios, vive vida de Dios, y as\u00ed se ha trocado su muerte en vida, que es su vida animal en vida espiritual&#8230; Y la voluntad, que antes amaba baja y muertamente s\u00f3lo con su afecto natural, ahora ya se ha trocado en vida de amor divino, porque ama altamente con afecto divino, movida por la fuerza del Esp\u00edritu Santo &#8230; Porque el alma, como ya verdadera hija de Dios, en todo es movida por el Esp\u00edritu de Dios, como ense\u00f1a san Pablo (Rm 8, 14), diciendo que los que son movidos por el Esp\u00edritu de Dios, son hijos de Dios\u201d (LlB 2,34).<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>Como se ve, la teolog\u00eda de J. de la Cruz prescinde de la teor\u00eda de los dones. Su testimonio toma otros derroteros, m\u00e1s originales, m\u00e1s libres. Aunque no es propiamente su perspectiva cabe holgadamente una lectura eclesiol\u00f3gica de su mensaje tambi\u00e9n a este prop\u00f3sito<\/p>\n<p>Su canto inventa nuevos nombres del Esp\u00edritu y nuevas vivencias y razones. La aportaci\u00f3n sanjuanista no ha de buscarse en novedades dogm\u00e1ticas sino en su peculiar aportaci\u00f3n al canto y magnificat del ES. Su mensaje saca de los moldes escol\u00e1sticos de la \u201cquaestio\u201d y de los dones para abrirse a la experiencia y sacar de ella nuevos nombres del Esp\u00edritu Santo. Su aportaci\u00f3n m\u00edstica y po\u00e9tica cae mejor en el campo doxol\u00f3gico, lit\u00fargico y pastoral. Nuevos cantos y mejor luz para el creyente aporta J. sobre el misterio del Esp\u00edritu. Encontramos una cierta teolog\u00eda narrativa que busca hacerse pr\u00e1ctica justific\u00e1ndose dogm\u00e1ticamente ante el lector.<\/p>\n<p>Tiene particular importancia su mensaje pneumatol\u00f3gico en referencia al discernimiento de carismas, en la defensa de la primac\u00eda del ES en la direcci\u00f3n espiritual, en la creaci\u00f3n de nuevos s\u00edmbolos y cantos para la experiencia y la catequesis cristiana, en las descripciones de la fiesta del Esp\u00edritu en que vive el hombre trasformado, en el an\u00e1lisis y justificaci\u00f3n teol\u00f3gica de las experiencias espirituales, en fin en el desarrollo hasta las ultimas consecuencias de la gracia com\u00fan de la filiaci\u00f3n divina por obra del Esp\u00edritu. Por ah\u00ed principalmente ha de buscarse la actualidad y perennidad de su testimonio.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 H<strong>. <\/strong>SANSON, <em>El esp\u00edritu humano seg\u00fan san Juan de la Cruz<\/em>, Rialp, Madrid 1957, pp. 520572; G. TAVARD, \u201cThe mistery of the Holy Spirit and St. John of the Cross\u201d, en <em>Downside Review <\/em>68 (1950) 255-270; M. DE GOEDT, \u201cL\u2019aspiration de l\u2019Esprit Saint au coeur de l\u2019homme selon saint Jean de la Croix\u201d, en <em>Lumi\u00e8re et <\/em>V<em>ie <\/em>34 (1985) 49-63; E. PACHO, \u201cMistica pneumatica\u201d, en <em>Lo Spirito Santo nella vita spirituale<\/em>, Col. <em>Fiamma Viva <\/em>n\u00ba 22, Teresianum, Roma 1980; R. PE\u00d1A, \u201cEl Esp\u00edritu Santo en la vida cristiana seg\u00fan san Juan de la Cruz\u201d, en <em>Nova et Vetera <\/em>19 (1994) 56-102; G. CASTRO, \u201cLa plenitud m\u00edstica y cristiana. Ensayo de orden para textos sanjuanistas\u201d, en <em>MteCarm <\/em>98 (1990), p. 93; J. CASERO, \u201cEl Esp\u00edritu Santo agente principal y gu\u00eda de la direcci\u00f3n espiritual del alma. Estudio a partir de San Juan de la Cruz\u201d, en <em>Teolog\u00eda espiritual <\/em>23 (1979) 131-180; D. LEBLOND, <em>Fils du lumiere: L\u2019inhabitation personelle et sp\u00e8cial du Saint Esprit en notre \u00e2me selon saint Jean de la Croix et Saint Thomas<\/em>, Yonne, 1961; M. A. D\u00cdEZ GONZ\u00c1LEZ, <em>Pablo en Juan de la Cruz<\/em>, Monte Carmelo, Burgos, 1990, 267-512; ISMAEL BENGOECHEA, \u201cEl Esp\u00edritu Santo en las palabras y silencios de Mar\u00eda a la luz de san Juan de la Cruz\u201d, en <em>SJC <\/em>14 (1998) 187-201.<\/p>\n<p><em>Gabriel Castro<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La menci\u00f3n expresa del Esp\u00edritu Santo abunda en Juan de la Cruz. 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