{"id":2960,"date":"2015-01-05T12:28:56","date_gmt":"2015-01-05T18:28:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2960"},"modified":"2021-01-05T12:30:44","modified_gmt":"2021-01-05T18:30:44","slug":"pena-s","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2960","title":{"rendered":"Pena\/s"},"content":{"rendered":"<p>Siempre atento a la persona, Juan de la Cruz no s\u00f3lo se preocupa de la dimensi\u00f3n teologal de su camino espiritual, sino tambi\u00e9n de la vivencia subjetiva del mismo. El Santo es un maestro consumado en el arte de describir la amplia gama de resonancias personales que el proceso espiritual va despertando en el sujeto que lo recorre. As\u00ed, entre otros muchos matices, nos ofrece uno al que se muestra muy sensible: el \u201cpenar\u201d del alma a lo largo de su itinerario, no siempre f\u00e1cil, hacia la plena comuni\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>Entre los motivos y causas de este \u201cpenar\u201d destaca el Santo el efecto negativo de los \u00a0apetitos (S 1,1,4; 3,20,3-4; 3, 27,2; CB 25,11), o la pena que producen las \u201ccosas y casos adversos\u201d (S 3,6,3), o las propias \u00a0imperfecciones y flaquezas personales (N 1,4,5; 1,7,1; 1,13,8; 1,14,1; LlB 1,36), tambi\u00e9n el conocimiento de la propia miseria (S pr\u00f3l. 5; N 2,5,6; 2,9,7; LlB 1,19) y del propio vac\u00edo y pobreza (N 2,6,4-5).<\/p>\n<p>Pero donde se acumula la experiencia del \u201cpenar\u201d, de mil maneras, y donde abundan las penas profundamente sentidas es en medio de las sequedades de la \u201cnoche oscura\u201d, por la que necesariamente ha de pasar el alma para ir a Dios (N 1,10,1; 2,5,6; 2,6; 2,2,7; 2,9,5; 2,11,6; 2,23,5; LlB 2,25). Quiz\u00e1 en este tiempo de purificaci\u00f3n la mayor pena le venga al alma de pensar si no sirve a \u00a0Dios con la perfecci\u00f3n que debiera (N 1,2,7; 1,9,3; 1,11,2; 2, 19,3), e, incluso, del temor de haber sido dejada o abandonada por \u00e9l (N 2,5,5; 2,6,2).<\/p>\n<p>El sentimiento de la \u201causencia\u201d del Amado, cuya presencia a\u00fan permanece encubierta al alma que, por lo mismo, no le puede gozar, es una de las fuentes del m\u00e1s hondo penar humano de quien ya se siente y se sabe enamorado. J. de la Cruz es un maestro en cantar este \u201cpenar en la ausencia\u201d (CB 1,16; 1,2122; 12,9; 17,1), que es penar por el Amado, con un amor impaciente por verle y poseerle (N 2,13,4; CB 1,18-21; 6,2; 9,2; 12,9; LlB 3,18; 3,22).<\/p>\n<p>Este penar del hombre toca el coraz\u00f3n de Dios, siempre pronto a dejarse sentir. El Santo es aqu\u00ed tajante: \u201cEl inmenso amor del Verbo Cristo no puede sufrir penas de su amante sin acudirle\u201d (N 2,19,4), y lo hace con presteza (CB 10,6), pues el penar del hombre le toca a Dios \u201cen las ni\u00f1etas de sus ojos\u201d (CB 11,1), y as\u00ed \u201cno puede el amoroso Esposo de las almas verlas penar mucho tiempo a solas\u201d (ib.). De hecho, el penar del \u00a0hombre est\u00e1 llamado a quedar atr\u00e1s en la medida en que avanza en su camino hacia Dios. Llegado a la meta, a la posesi\u00f3n de Dios, cesa toda pena y queda pagada y recompensada (N 2,9,11; 2,10,5; CB 14,2; 14,10; 20,11; 20,16; 22,4; 35,2; 39,14; LlB 1,28; 3,23; 4,12).<\/p>\n<p>Mientras se llega a este t\u00e9rmino, bueno es experimentar estas penas de amor, que no son sino la prueba de que se permanece en el amor de Dios, pues \u201cel que anda penado por Dios, se\u00f1al es que se ha dado a Dios y que le ama\u201d (CA 1,22). A partir de ah\u00ed, perseverando en el amor, no dejar\u00e1 el Se\u00f1or, como dice el Santo, de \u201cacudirle\u201d (N 2,19,4). De esta certeza nace la seguridad y la confianza teologal del hombre aun en medio de su hondo penar.<\/p>\n<p><em>Alfonso Balde\u00f3n-Santiago<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre atento a la persona, Juan de la Cruz no s\u00f3lo se preocupa de la dimensi\u00f3n teologal de su camino espiritual, sino tambi\u00e9n de la vivencia subjetiva del mismo. 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