{"id":2978,"date":"2015-01-06T10:12:42","date_gmt":"2015-01-06T16:12:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2978"},"modified":"2021-01-06T10:13:49","modified_gmt":"2021-01-06T16:13:49","slug":"lujuria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2978","title":{"rendered":"Lujuria"},"content":{"rendered":"<p>Si bien Juan de la Cruz trata con detenimiento de muchos \u00a0vicios, y entre ellos los capitales en que puede incurrir el principiante, acaso en ninguno alcanza la agudeza y sagacidad que tiene su descripci\u00f3n de la <em>lujuria <\/em>espiritual. Y lo primero que hace al mencionarla en el libro de la <em>Noche <\/em>es aclarar eso que podr\u00eda parecer una contradicci\u00f3n \u201cin t\u00e9rminis\u201d, al a\u00f1adir el t\u00e9rmino espiritual a algo que parece puramente sensual se\u00f1alando que la llama as\u00ed \u201cno porque as\u00ed lo sea, sino porque procede de cosas espirituales\u201d (N 1,4,1). Cosa que se hace evidente seg\u00fan describe su causa y sus efectos. Pues dice que muchas veces mientras el \u00a0principiante realiza los mismos \u00a0ejercicios espirituales, como la propia \u00a0oraci\u00f3n, o incluso al recibir los mismos sacramentos de la Penitencia y Eucarist\u00eda acaece \u201cen la sensualidad movimientos y actos torpes\u201d (ib.) sin que est\u00e9 en su mano el evitarlos.<\/p>\n<p>Luego, para explicar esto que podr\u00eda parecer extra\u00f1o, ense\u00f1a el Santo que del gusto en las cosas espirituales disfruta el hombre seg\u00fan su natural. Y que as\u00ed mientras lo espiritual se remonta hacia Dios, la sensualidad lleva a lo sensual y a lo torpe (N 1,4,2) y pone el ejemplo de la misma Comuni\u00f3n con la que \u00a0Dios regala al alma y en el que algunos sienten simult\u00e1neamente el reclamo de la \u00a0carne. Esto puede darse m\u00e1s especialmente en aquellas personas que, como describe el Santo son de \u201cnaturales tan tiernos y deleznables\u201d que de cualquier m\u00ednimo gusto les surge el esp\u00edritu de lujuria, que dura pasivamente mientras dura la causa. Cosa que no es de extra\u00f1ar seg\u00fan \u00e9l, pues tambi\u00e9n les sucede bajo la impresi\u00f3n de otros sentimientos, como cuando \u201cse encienden en ira o tienen alg\u00fan alboroto o pena\u201d (N 1,4,5).<\/p>\n<p>Pero no es la \u00fanica causa de que eso suceda, seg\u00fan el Santo. Pues tambi\u00e9n puede deberse al esp\u00edritu tentador que pretende atemorizar y apartar de lo espiritual a quienes padecen esos efectos, ya que al sentirlos s\u00f3lo en la oraci\u00f3n o en momentos de comuni\u00f3n \u00edntima con Dios, piensan ser\u00e1 mejor dejarlos para librarse de ellos (N 1,4,3). El Santo a\u00f1ade todav\u00eda sagazmente otra posible causa de los mismos. Y es el miedo que ha dejado en el esp\u00edritu la experiencia de esos movimientos, que le lleva a temer que renazcan y en definitiva, a veces, a volver a sentirlos (ib. 4).<\/p>\n<p>Otro s\u00edntoma de esta misma lujuria espiritual ser\u00eda la amistad que a veces nace por \u201cv\u00eda espiritual\u201d con algunas personas con todo lo que conlleva de deseo de trato y cercan\u00eda. Para evitar equ\u00edvocos y discernir si verdaderamente es una amistad espiritual o camina hacia lo puramente sensual, ense\u00f1a J. de la Cruz que cuando la \u00a0memoria de esa persona no aviva y hace crecer el amor de Dios es amistad que nace de la lujuria<em>, <\/em>pues si en verdad nace de Dios, mientras crece el amor por El se resfr\u00eda el amor a la criatura, que la intensidad del uno hace siempre decrecer al otro. Ni se puede intensificar el humano sin sentir remordimiento (ib. 7).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de esta <em>lujuria <\/em>espiritual que tiene su origen en la vivencia de la vida espiritual, en el libro de la <em>Subida <\/em>se\u00f1ala tambi\u00e9n el Santo otras ocasiones en que puede surgir la motivada m\u00e1s en experiencias ajenas a la vida espiritual. As\u00ed, por ejemplo, cuando el principiante pone su gozo en las cosas puramente naturales (S 3,22,2) pues pueden mover el sentido a \u201ccomplacencia y deleite sensual\u201d. Y m\u00e1s a\u00fan cuando la complacencia se pone en los bienes estrictamente sensuales y que afectan por lo tanto a los sentidos. As\u00ed, cuando el gusto se pone en el sabor de los manjares, pues de \u00e9l, am\u00e9n de otros efectos negativos, se siguen \u201clos malos movimientos, pues crece el incentivo de la lujuria\u201d (S 3,25,5). Y lo mismo sucede, seg\u00fan el Santo, cuando la voluntad se pone en el disfrute de los bienes que el tacto percibe, pues de \u00e9l puede nacer el vicio de la molicie, y \u201ccr\u00edase la lujuria\u201d y hace el \u00e1nimo afeminado, dejando al sentido (S 3,25,6) dispuesto para pecar.<\/p>\n<p><em>Alfonso Ruiz<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si bien Juan de la Cruz trata con detenimiento de muchos \u00a0vicios, y entre ellos los capitales en que puede incurrir el principiante, acaso en ninguno alcanza la agudeza y sagacidad que tiene su descripci\u00f3n de la lujuria espiritual. 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