{"id":2981,"date":"2015-01-06T10:15:12","date_gmt":"2015-01-06T16:15:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2981"},"modified":"2021-01-06T10:18:09","modified_gmt":"2021-01-06T16:18:09","slug":"magisterio-sanjuanista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2981","title":{"rendered":"Magisterio sanjuanista"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al proclamar oficialmente la Iglesia doctor a san Juan de la Cruz no tuvo en cuenta lo que \u00e9l pudo pensar de sus ense\u00f1anzas y de su doctrina, como no lo ha practicado en ning\u00fan otro caso. Ponder\u00f3 serenamente el valor de su magisterio para guiar a las almas por el camino de la perfecci\u00f3n evang\u00e9lica. Exactamente lo que \u00e9l pretendi\u00f3 y busc\u00f3 de palabra y por escrito.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Cualquiera que se pone a ense\u00f1ar a otros asume de alguna manera la conciencia de \u201cmaestro\u201d y tiene la intenci\u00f3n de comunicar alg\u00fan mensaje. No pudo ser excepci\u00f3n JC. La funci\u00f3n magisterial puede realizarse, y de hecho se realiza, con actitudes diferentes y a niveles muy distintos. Hay quien la ejerce con competencia o \u201cmaestr\u00eda\u201d, y quien la realiza como simple repetidor. No es lo mismo el simple transmisor o repetidor, que el creador o el renovador. Maestro se considera aquel que habla o escribe con dominio y competencia; por tanto, con \u201cautoridad\u201d, al margen de t\u00edtulos acad\u00e9micos y honor\u00edficos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">JC frecuent\u00f3 escuelas y universidades, pero no obtuvo ning\u00fan grado. Nunca presumi\u00f3 de t\u00edtulos para avalar su ense\u00f1anza. Aunque goz\u00f3 de estima y admiraci\u00f3n en ambientes universitarios, como en Baeza, no comparti\u00f3 con otros contempor\u00e1neos el apelativo casi familiar de \u201cmaestro\u201d. El \u201cmaestro \u00c1vila\u201d, el \u201cmaestro Ignacio\u201d, el \u201cmaestro Granada\u201d, el \u201cmaestro Le\u00f3n\u201d. El distintivo m\u00e1s honroso de sus saberes se lo coloc\u00f3 la madre Teresa de Jes\u00fas, al llamarle \u201csu Senequita\u201d, pero no logr\u00f3 resonancia especial fuera del ambiente de su familia religiosa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En la mente de la Madre Fundadora, ese apelativo cari\u00f1oso alud\u00eda no tanto a su competencia intelectual como a su capacidad destacada para guiar a las almas por los caminos del esp\u00edritu. Para ella, en ese campo, no hab\u00eda otro igual en toda Castilla, tierra entonces de grandes maestros y te\u00f3logos. Cuando bautizaba as\u00ed a fray Juan, hac\u00eda a\u00f1os que hab\u00eda comprobado su competencia y autoridad. Ella \u2013la Madre Teresa\u2013 era quien le hab\u00eda lanzado al ruedo de la direcci\u00f3n espiritual d\u00e1ndole oportunidad de demostrar sus dotes de maestro. Para ambos, \u201cmaestro\u201d, frente a \u201cletrado\u201d, equival\u00eda a gu\u00eda, director o padre \u201cespiritual\u201d. El guiar e instruir equivale en cierto modo a engendrar y criar por cierta \u201cpaternidad espiritual\u201d. Recordar\u00e1 fray Juan que es \u201ccosa dificultosa dar a entender el c\u00f3mo se engendra el esp\u00edritu del disc\u00edpulo conforme al de su padre espiritual oculta y secretamente\u201d. No abriga dudas sobre el hecho: \u201cCual fuere el maestro, tal ser\u00e1 el disc\u00edpulo, y cual el padre, tal el hijo\u201d. (S 2, 18, 5-5; Ll 3, 30).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">Conciencia de maestro<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">JC ejerci\u00f3 de maestro espiritual a lo largo de su existencia no s\u00f3lo por encargo y encomienda de los superiores; desempe\u00f1\u00f3 ese elevado servicio con voluntad de ense\u00f1ar y la persuasi\u00f3n de cumplir con su misi\u00f3n sacerdotal. Lleg\u00f3 al convencimiento de poseer autoridad especial para conducir a las almas por las sendas de la santidad. No brot\u00f3 de un juicio presuntuoso de su capacidad natural ni de su preparaci\u00f3n intelectual. Fue forj\u00e1ndose en su \u00e1nimo a golpe de experiencia y de prolongadas constataciones. Las circunstancias concretas en que se desarroll\u00f3 su existencia fueron modelando en \u00e9l posturas y modales propios de quien se siente con autoridad moral para guiar y ense\u00f1ar a otros. Ser\u00eda demasiado prolijo seguir paso a paso el proceso que llev\u00f3 a esta conciencia magisterial. Bastar\u00e1 apuntar algunos hitos destacados y reveladores.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Apenas iniciada su experiencia de vida carmelitana al estilo teresiano, se ve envuelto en responsabilidades de orientaci\u00f3n religiosa. El ser iniciador del nuevo curso religioso le exige ejemplaridad pr\u00e1ctica y le confiere cierto ascendiente moral. Se le encomienda la formaci\u00f3n religioso-espiritual de los aspirantes y novicios; a partir de Duruelo y Mancera, inicia un magisterio que se prolongar\u00e1 hasta su muerte. Su cometido no se reduce a la iniciaci\u00f3n religiosa, como simple tirocinio disciplinar<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Las exigencias de la \u201cvida reformada\u201d iban m\u00e1s all\u00e1. Al abrazarla y tratar de imprimirla en los dem\u00e1s, fray Juan sinti\u00f3 muy pronto la responsabilidad de la \u201cpaternidad espiritual\u201d, aunque no se pueda medirse hasta qu\u00e9 punto o nivel. En todo caso, se vio interpelado y estimulado en una l\u00ednea que proseguir\u00e1 luego casi sin interrupci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Si las primeras experiencias de formador religioso pudieron reducirse al horizonte de lo obligatorio, casi profesional de un \u201cmaestro de novicios y estudiantes\u201d, con el traslado a la Encarnaci\u00f3n de \u00c1vila en 1572 el panorama cambi\u00f3 notablemente. Lo que se le ped\u00eda y exig\u00eda era, ante todo, la direcci\u00f3n espiritual. No interesaba la organizaci\u00f3n disciplinar, sino la modulaci\u00f3n interna de los esp\u00edritus. Para la Madre Teresa que le hab\u00eda tra\u00eddo all\u00ed lo que contaba era la funci\u00f3n de \u201cmaestro espiritual\u201d, no la de \u201cvicario\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Durante esos a\u00f1os de residencia en \u00c1vila las expresiones de su magisterio asumieron formas variadas y de notable relieve. Se proyectaron fuera del ambiente conventual alcanzando instancias tan representativas como la Inquisici\u00f3n. Por primera vez se convierte fray Juan en \u00e1rbitro de situaciones morales y espirituales reservadas normalmente a personas de reconocido prestigio teol\u00f3gico. Cuenta fray Juan de 26 a 30 a\u00f1os y su ascendiente en el ambiente religioso de Castilla adquiere indudable resonancia. De manera casi inconsciente va creciendo en \u00e9l la sensaci\u00f3n de revestir funciones delicadas de gu\u00eda y maestro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El contacto diario con almas selectas y comprometidas con la santidad, como eran sus dirigidas de la Encarnaci\u00f3n (comenzando por la madre Teresa), le procur\u00f3 experiencias enriquecedoras y le permiti\u00f3 confrontar sus conocimientos te\u00f3ricos con la realidad de la vida. De esos a\u00f1os son las primeras muestras escritas de su magisterio espiritual. Son aforismos en forma de recetas espirituales o comprimidos, para cada dirigida. El tono y el estilo coinciden con lo que ser\u00e1 luego habitual en \u00e9l. Nada de sugerencia timorata ni de experimento provisorio. Siempre frases escuetas, principios seguros y aplicaciones concretas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El joven director se muestra tan seguro como tajante. Camina decidido, no a tientas. Como si fuese ya consumado maestro. Ha tenido durante los a\u00f1os de \u00c1vila una escuela de extraordinaria eficacia: la comunicaci\u00f3n directa con la Madre Teresa. Cuando en fechas posteriores insiste fray Juan (a la hora de escribir sus tratados) en que se sirve de lo visto y comprobado en otras personas evoca, ante todo, lo que ha aprendido en el contacto con la Madre Teresa. Para calibrar la amplitud y el nivel de ese enriquecimiento bastar\u00e1 traer a la mente la opulenta riqueza de las experiencias teresianas durante esos a\u00f1os abulenses. Le abrieron a fray Juan horizontes desconocidos para \u00e9l, sin duda, hasta entonces.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Durante la peripecia carcelaria en Toledo verific\u00f3 en la propia vida muchas de las realidades conocidas por direcci\u00f3n espiritual antes de su detenci\u00f3n forzada. A no dudarlo, las complet\u00f3 con otras experiencias personales de mayor calado. Experiencias que quedaron inmortalizadas art\u00edsticamente en sus poemas de entonces. Rondaba los 35 a\u00f1os cuando fue \u201cvomitado por la ballena\u201d \u2013expresi\u00f3n suya\u2013 en el extra\u00f1o puerto de Andaluc\u00eda. Es la tierra en la que ejercer\u00e1 su incomparable magisterio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Cuando llega all\u00ed en 1578, ni \u00e9l tiene conciencia clara de su futura misi\u00f3n ni los primeros interlocutores captan su estatura moral e intelectual; se detienen en la f\u00edsica, al borde entonces de la desintegraci\u00f3n. Es de nuevo la Madre Teresa de Jes\u00fas quien reivindica su extraordinario magisterio abri\u00e9ndole de par en par las puertas de Andaluc\u00eda. Le proclama con grande \u00e9nfasis \u201cpadre, muy padre de su alma\u201d. Quiere que as\u00ed le consideren tambi\u00e9n sus hijas, comenzando por Ana de Jes\u00fas. \u00c9sta ser\u00e1 luego hija predilecta de fray Juan. Para ella redactar\u00e1 el <em>C\u00e1ntico espiritual.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al hacer santa Teresa la proclamaci\u00f3n y recomendaci\u00f3n de fray Juan, reci\u00e9n llegado a Andaluc\u00eda, todos son elogios y ponderaciones: \u201cun hombre celestial y divino\u201d, no hay otro en Castilla \u201ccomo \u00e9l ni que tanto fervore en el camino del cielo\u201d, \u201cun tesoro y un santo\u201d, \u201cle ha dado Nuestro Se\u00f1or particular gracia\u201d para aprovechar a las almas, \u201ces muy espiritual y de grandes experiencias y letras\u201d. Piropos que hubieran herido la humildad del protagonista haci\u00e9ndole sonrojar en su pudor espiritual. Los calificativos respond\u00edan a la realidad, pero no los compart\u00eda seguramente fray Juan. Estaba bien lejos de considerarse superior intelectual y magistralmente a los grandes letrados de su Castilla natal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Bien pronto surti\u00f3 efectos la recomendaci\u00f3n de la Madre Teresa. De la manera m\u00e1s natural y espont\u00e1nea reanud\u00f3 el padre fray Juan su apostolado espiritual entre religiosos y religiosas. Fue como prolongaci\u00f3n normal de lo realizado en \u00c1vila. Se prodigaba ahora en la direcci\u00f3n con bagaje m\u00e1s abundante de ciencia y de experiencia. Desde las primeras de cambio, fray Juan fue reconocido como quer\u00eda la Madre Fundadora: como padre y maestro espiritual de sus hijos e hijas carmelitas. Comienza un dilatado magisterio en el que no halla competidor. En los ambientes religiosos en los que act\u00faa es, sin m\u00e1s, el \u201cmaestro\u201d iluminado y reconocido. Poco a poco va ensanch\u00e1ndose el marco de su presencia y de su renombre hasta conquistar fama generalizada en toda la regi\u00f3n, incluso en ambientes universitarios como el de Baeza. Nadie discute su ense\u00f1anza; nadie duda de su incuestionable autoridad para orientar en los caminos del esp\u00edritu.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00bfEs fray Juan consciente del fen\u00f3meno que le rodea? \u00bfSe da cuenta de su ascendiente dentro y fuera de la cerca religiosa? Es imposible que no cayese en cuenta de que se le consideraba superior a otros directores espirituales; de que se adoptaban ante \u00e9l actitudes y posturas de discipulado, de discernimiento y de dependencia. Si para los de dentro pod\u00eda influir su condici\u00f3n de superior, no cab\u00eda otro tanto con los extra\u00f1os a la Orden. Para todos era m\u00e1s decisivo el modo de amaestrar que los t\u00edtulos de acreditaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Cualquiera que fuese la conciencia refleja de fray Juan sobre su magisterio, lo cierto es que proced\u00eda con decisi\u00f3n y autoridad; hasta dar a veces la sensaci\u00f3n de autoritarismo. Existen a este prop\u00f3sito episodios bien conocidos, que no hacen al caso. Ah\u00ed est\u00e1n las cartas y los avisos espirituales para comprobar sus m\u00e9todos y sus modales. La rotundidad de los consejos o directrices de \u00edndole personal es de f\u00e1cil comprensi\u00f3n, si se tiene en cuenta la exclusividad de los destinatarios. Otra cosa es el caso de los \u201cdichos de luz y amor\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Dif\u00edcilmente se halla en la literatura gn\u00f3mica cristiana un tono tan decidido, taxativo y magisterial como en los avisos sanjuanistas. No es s\u00f3lo en los apotegmas de la <em>Subida <\/em>y en las <em>Cautelas. <\/em>Se repite en todas las series de m\u00e1ximas espirituales. A la perfecta armon\u00eda con la doctrina evang\u00e9lica m\u00e1s genuina, se a\u00f1aden las f\u00f3rmulas y el tono que parecen reproducir la pedagog\u00eda de Jes\u00fas de Nazaret. Como si hablase con la misma autoridad<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esas piezas breves transmiten y prolongan el magisterio oral practicado abundantemente por JC. Su estudio revela con precisi\u00f3n cu\u00e1l era la postura por \u00e9l adoptada. Esclarece tambi\u00e9n su conciencia de maestro cuando pasa de la ense\u00f1anza directa y personal a la formulaci\u00f3n escrita de su doctrina. En ambos casos manifiesta id\u00e9ntico convencimiento. Est\u00e1 persuadido de lo que propone. Es algo que conoce y domina. Es doctrina segura que traduce con fidelidad el mensaje del Evangelio. Su propuesta es incluso preferible a la de otros maestros y directores espirituales. No tiene dudas ni temores en lo que considera fundamental. Por ello, procede con tanta seguridad y de manera tan tajante en sus formulaciones. Lo que ense\u00f1a de viva voz o por escrito a personas particulares le parece apropiado al caso. Lo que propone por escrito, con destino general e indefinido, lo juzga v\u00e1lido para cualquier creyente decidido a escalar la santidad. No existe apenas diferencia entre ambos sectores.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No es posible presentarse con semejante autoridad sin el convencimiento de estar en lo cierto y seguro. A su vez, tal convencimiento postula una conciencia l\u00facida de la propia capacidad y de la condici\u00f3n de maestro. JC insiste en que para llegar a ser buen maestro de esp\u00edritus o un \u201cgu\u00eda cabal\u201d, adem\u00e1s \u201cde ser sabio y discreto, ha menester ser experimentado\u201d (S pr\u00f3logo; Ll 3, 30). Entiende la experiencia en doble sentido: como vivencia de las realidades ense\u00f1adas a otros, y como informaci\u00f3n obtenida a trav\u00e9s del contacto con personas espirituales. De ambas dice aprovecharse en sus escritos, aunque apoy\u00e1ndose siempre en la sagrada Escritura.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Seg\u00fan \u00e9l no es posible ense\u00f1ar con competencia y seguridad los vericuetos del esp\u00edritu sin adecuada competencia. Es \u00e9sta la que confiere, en \u00faltima instancia, la seguridad y la autoridad moral para adoctrinar y guiar. No se retrae en presentarse decididamente en plan de maestro. Se atreve a criticar a otros y a desautorizarlos por falta de experiencia, lo que quiere decir que \u00e9l la tiene, que \u00e9l cuenta con esa ventaja. No llega nunca a esta confesi\u00f3n expl\u00edcita: yo tengo experimentado lo que ense\u00f1o. Ser\u00eda demasiado fuerte para una sensibilidad tan sutil y exquisita como la de fray Juan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Como todos los grandes m\u00edsticos se enfrenta, casi sin darse cuenta, con la ant\u00edtesis o paradoja evang\u00e9lica de la humildad y del propio valer. Intentan conciliar la genuina humildad con su testimonio de agraciados especialmente por Dios con mercedes especiales. El paradigma m\u00e1s c\u00e9lebre es quiz\u00e1s el de santa Teresa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El prologuillo a los <em>Dichos de luz y amor <\/em>ilumina con suficiente claridad la postura de fray Juan frente a esa antinomia espiritual. Dos las afirmaciones de fondo: por un lado, reconocimiento de la propia insuficiencia espiritual; de otro, reconocimiento de la capacidad para ofrecer \u201cdichos de luz y amor\u201d a quienes lo desean o necesitan. La deficiencia alude al orden moral-espiritual; la lecci\u00f3n impartida, a la preparaci\u00f3n y capacidad para ense\u00f1ar a otras personas. Humildad y reconocimiento del propio valer, supuesto el don de Dios. La decisi\u00f3n de ense\u00f1ar arranca de ese reconocimiento y de la persuasi\u00f3n de ser \u00fatil. Un gesto de expl\u00edcita voluntad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El conflicto entre la aut\u00e9ntica humildad y la decisi\u00f3n consciente de ense\u00f1ar a otros como maestro autorizado es m\u00e1s profundo de lo que pudieran sugerir las concesiones de ese prologuillo. Se repiten con f\u00f3rmulas parecidas en muchos lugares de los escritos sanjuanistas. Son todos para \u00e9l \u201cdichos de luz y amor\u201d, y arrancan de los mismos presupuestos. En cualquier tema, y frente a las exigencias de la perfecci\u00f3n a que intenta llevar a sus disc\u00edpulos, JC ha de reconocer que no existe absoluta coherencia entre lo que ense\u00f1a y lo que vive. Para \u00e9l, como para cualquier otro maestro espiritual, resulta inevitable reconocer la distancia que le separa del ideal de santidad que predica. Presentarse como modelo acabado ser\u00eda lo mismo que desautorizarse como maestro y gu\u00eda. El reconocimiento y la confesi\u00f3n de la propia imperfecci\u00f3n es el sello de la aut\u00e9ntica humildad. En lugar de invalidar el magisterio, lo refuerza, le confiere autoridad, lo hace cre\u00edble y aceptable.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El conflicto o la paradoja surge cuando el mensaje y la doctrina se avalan con la propia experiencia. Al margen de las confesiones prologales y metodol\u00f3gicas, en las que fray Juan promete servirse de lo conocido en otras personas espirituales y lo verificado por la propia observaci\u00f3n o experimentaci\u00f3n, queda patente en infinidad de p\u00e1ginas que el soporte de cuanto expone y afirma es la vivencia personal. Basta seguir sus razonamientos para comprobar que la raz\u00f3n determinante de muchas propuestas y afirmaciones es la garant\u00eda de su experiencia m\u00edstica. En el fondo, ah\u00ed radica el convencimiento de su autoridad y de su magisterio: en que sabe o conoce lo que dice por experiencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00bfC\u00f3mo compaginar entonces humildad y autoridad? No cabe apelarse a la distancia entre lo que se propone para los dem\u00e1s y lo que se vive, lo que se es.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">Humildad con \u201cautoridad\u201d<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">JC no recurre al subterfugio teresiano de la tercera persona. Su procedimiento para salvar el escollo es original y tiene repercusiones importantes a la hora de analizar sus escritos. Nunca rehuye la afirmaci\u00f3n en primera persona; al contrario, es lo corriente y normal en \u00e9l, sea en singular, sea en plural (digo, escribo, trato, hablo; declaramos, tenemos palabra, ense\u00f1anza, responderemos, etc\u00e9tera). Es frecuente el empleo expl\u00edcito del pronombre de primera persona, \u201cyo\u201d; hasta dar la sensaci\u00f3n de cierto \u201cegotismo\u201d. No es \u00fanicamente en traducciones b\u00edblicas, con presencia obligada la presencia del \u201cyo\u201d, o en las f\u00f3rmulas protocolarias de las cartas. La casu\u00edstica en la que aparece el sujeto en primera persona con el pronombre expl\u00edcito es bastante variada. Va desde pronunciamientos para manifestar la propia opini\u00f3n, planes o prop\u00f3sitos (S, pr\u00f3l. 8; 1,13, 2; 1,18,6; Lla 4, 7, etc.),<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">hasta desafiar a cualquier otro maestro, pasando por la informaci\u00f3n personal de experiencias ajenas, como cuando refiere: \u201cYo conoc\u00ed una persona que, teniendo estas locuciones sucesivas &#8230; hab\u00eda algunas que eran harto herej\u00eda\u201d. En otra ocasi\u00f3n: \u201cYo conoc\u00ed una persona que m\u00e1s de diez a\u00f1os se aprovech\u00f3 de una cruz hecha toscamente de un ramo bendito\u201d (N 1,3,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Cuando se transparenta naturalmente su conciencia de maestro es cuando empe\u00f1a el <em>yo <\/em>para defender una doctrina, reforzar una opini\u00f3n, proponer una ense\u00f1anza original o para desautorizar y replicar a otros maestros. No es manco fray Juan a este prop\u00f3sito ni teme usar el <em>yo<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El paso de una actitud a otra pod\u00eda ser el texto que precede a un tema comprometido en su esquema: el de las verdades desnudas que pueden comunicarse al entendimiento. Se introduce as\u00ed: \u201cEra necesario que Dios tomase la mano y moviese la pluma; porque sepas, amado lector, que excede toda palabra lo que ellas son para el alma en s\u00ed mismas. Mas, pues yo no hablo aqu\u00ed de ellas de prop\u00f3sito, sino s\u00f3lo para industriar y encaminar el alma en ellas a la divina uni\u00f3n\u201d (S 2, 26,1; cf. CB 26, 3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Algunos ejemplos ilustrar\u00e1n mejor que cualquier afirmaci\u00f3n el tono y el alcance del \u201cegotismo\u201d sanjuanista. Usa el \u201cyo\u201d para persuadir de la doctrina que propone: \u201cY as\u00ed querr\u00eda yo persuadir a los espirituales c\u00f3mo este camino de Dios no consiste en multiplicidad de consideraciones\u201d (S 2, 7, 8). \u201cYo quisiera que los espirituales acabasen bien de ver cu\u00e1ntos da\u00f1os les hacen los demonios en las almas por medio de la memoria cuando se dan mucho a usar de ella (S 3,4,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Insistente es en el \u201cyo\u201d para responsabilizarse de ense\u00f1anzas importantes, como cuando escribe que son tantos los da\u00f1os provenientes de no purificar la memoria, que \u201cyo creo no habr\u00e1 quien bien se libre, si no es cegando y oscureciendo la memoria acerca de todas las cosas\u201d (S 3, 3, 3). Replicando a quienes se oponen a la veneraci\u00f3n de las im\u00e1genes, llam\u00e1ndolos \u201cpest\u00edferos hombres\u201d, se permite rematar sus consideraciones con esta confesi\u00f3n: \u201cCu\u00e1nto m\u00e1s que en lo que yo m\u00e1s pongo la mano es en las im\u00e1genes y visiones sobrenaturales, acerca de las cuales acaecen muchos enga\u00f1os y peligros\u201d (S 3, 15, 2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Asegurando que su doctrina se ajusta a la ley suprema del amor, escribe: \u201cEn la cual se contiene todo lo que el hombre espiritual debe hacer y lo que yo aqu\u00ed le tengo de ense\u00f1ar para que de veras llegue a Dios por uni\u00f3n\u201d (S 3, 16, 1). Precisamente porque \u201cel intento que lleva en su obra\u201d es encaminar a las almas a esa uni\u00f3n divina, los bienes espirituales son los que \u201cm\u00e1s sirven para este negocio\u201d, en consecuencia \u201cconvendr\u00e1 que as\u00ed yo como el lector, pongamos aqu\u00ed con particular advertencia nuestra consideraci\u00f3n\u201d (S 3, 33, 1). Al exigir la purificaci\u00f3n radical de apetitos, eje de su sistema espiritual, se agiganta y prodiga el yo, como cuando afirma: \u201cEn lo cual yo condeno la propiedad del coraz\u00f3n y el asimiento que tienen \u2013los principiantes\u2013 al modo, multitud y curiosidad de cosas\u201d (N 1, 3, 1). A la inversa, cuando quiere destacar el valor de las virtudes se ve corto de palabras: \u201cPero, si yo quisiese dar a entender la hermosura&#8230; de las flores de virtudes&#8230; no hallar\u00eda palabras ni t\u00e9rminos con que darlo a entender\u201d (CB 30, 10).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La valent\u00eda de fray Juan sorprende especialmente con el \u201cyo\u201d personal cuando se enfrenta decidido a otros maestros y directores. Se delata convencido de no ser inferior a nadie, precisamente por tener ciencia y experiencia en las cosas del esp\u00edritu. A todas las personas que, \u201cno entendiendo por ciencia ni sabi\u00e9ndolo por experiencia\u201d, tildar\u00e1n de exagerado lo que dice en la <em>Llama, <\/em>les replica: \u201cA todos estos yo respondo\u201d que el Padre de las lumbres no tiene mano abreviada y puede hacer todo lo dicho (Ll 1, 15). M\u00e1s directo e incisivo a\u00fan cuando la emprende contra maestros, confesores y directores espirituales que no saben distinguir las sendas de Dios y atormentan a las almas. Son ciegos que extrav\u00edan a otros ciegos. Es conocida la reprimenda de la <em>Llama <\/em>(3, 47-62), lo mismo que sus interpelaciones y respuestas con frases como \u00e9stas: \u201cte probar\u00e9 yo aqu\u00ed que hace mucho\u201d (Ll 3, 47). \u201cAntes te digo que si entendiese no ir\u00eda adelante\u201d (ib. 3, 48). \u201cYa que quieras decir que tienes alguna excusa, aunque yo no la veo, a lo menos no me podr\u00e1s decir\u201d lo contrario (ib. 3, 57).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">Autorretrato en penumbra<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Preferencia por la comunicaci\u00f3n directa en primera persona, uso frecuente del \u201cyo\u201d y apelaci\u00f3n o descripci\u00f3n de las propias experiencias son rasgos peculiares de la autobiograf\u00eda. Abundan en los escritos sanjuanistas y, sin embargo, producen la sensaci\u00f3n de piezas doctrinales sin apenas soporte autobiogr\u00e1fico. Contrariamente a las apariencias, JC esconde lo m\u00e1s posible su personalidad; se a\u00edsla lo m\u00e1s posible del mundo circundante y cela cuidadosamente sus experiencias m\u00e1s \u00edntimas, de manera especial las de orden m\u00edstico. Nunca describe fen\u00f3menos extraordinarios de esa naturaleza atribuy\u00e9ndoselos directamente a s\u00ed mismo. Ning\u00fan m\u00edstico tan evasivo o elusivo respecto a la confesi\u00f3n personal, como \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Leyendo sus p\u00e1ginas, es imborrable la impresi\u00f3n de lo personal y autobiogr\u00e1fico, pero queda sin contornos precisos y definidos. No hay una sola referencia directa a experiencias concretas del autor. Nunca aparece como protagonista de vivencias individuadas en ese \u201cyo\u201d que tanto se prodiga. El hecho resulta desconcertante. Sucede que lo biogr\u00e1fico se ha traducido en lenguaje objetivado y generalizado. Est\u00e1 presente, pero en segundo plano. Se deja entender de muchas maneras y en infinidad de lugares en que fray Juan habla con tanta seguridad y aplomo porque tiene el respaldo de la propia experiencia. Lo que no se encuentra son referencias a experiencias concretas ni descripci\u00f3n de las mismas con atribuci\u00f3n personal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La alusi\u00f3n a la experiencia subyacente es siempre impersonal e indeterminada, aunque est\u00e9 referida a fen\u00f3menos concretos, como cuando habla del \u00e9xtasis o rapto, de las unciones del esp\u00edritu, de la transverberaci\u00f3n o de los estigmas. Lo mismo sucede con las alusiones a la \u201cteolog\u00eda m\u00edstica\u201d y a la \u201cnoticia amorosa\u201d, que, en la fenomenolog\u00eda analizada a lo largo de la <em>Subida, <\/em>del segundo libro de la <em>Noche, <\/em>del<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>C\u00e1ntico <\/em>y de la <em>Llama. <\/em>No se dice nunca: \u201cyo he sentido, he visto, he o\u00eddo\u201d, o expresiones similares. Son siempre: el alma, los espirituales, algunos esp\u00edritus. La atribuci\u00f3n directa con f\u00f3rmula personal se considerar\u00eda poco pudorosa y demasiado presuntuosa. En el fondo, falta de humildad (cf. S 3,13,9; C pr\u00f3l.; Ll 1, 15; 3, 3\u00ba y carta 11).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El artificio literario adoptado por el Santo resuelve la antinomia humildad-autoridad mediante un artificio literario casi inadvertido por el lector normal y corriente. Sin arrogancia alguna mantiene el tono magisterial, que se corresponde a claro convencimiento de ense\u00f1ar cosas importantes, necesarias y, en buena medida originales, sin que aparezcan manifestaciones personales que choquen contra la modestia y la discreci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Abundan numerosas protestas expl\u00edcitas de humildad y los reconocimientos de incapacidad o de limitaciones personales, al estilo de lo ya recordado en los <em>Dichos de luz y amor. <\/em>Son, por lo general, confesiones con inconfundible sabor a t\u00f3pico, sin llegar por ello a fingimiento o duplicidad. La profunda humildad del autor est\u00e1 bien cimentada y no sufre quebranto por el convencimiento de la labor magisterial bien ejercitada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Sabe muy bien fray Juan en qu\u00e9 consiste la verdadera humildad y c\u00f3mo puede disfrazarse. Bastar\u00edan pinceladas como las de la <em>Noche oscura <\/em>para demostrar su penetrante visi\u00f3n en esta materia (N l, y 12). Sabe muy bien que aceptar y reconocer los dones recibidos, aunque sean extraordinarios, como las visiones sobrenaturales, no es soberbia, \u201cantes es humildad prudente aprovecharse de ellas en el mejor modo\u201d (S 3, 13,9). Lo que importa es el \u201camor humilde\u201d, seg\u00fan su expresi\u00f3n feliz (S 2,29, 9).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Para comprobar que sus protestas de personal incapacidad no se oponen a la conciencia sobre el valor de su magisterio espiritual, basta colocarlas en el contexto preciso en que se producen. Aparecen en dos vertientes de f\u00e1cil verificaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Las m\u00e1s frecuentes y autobiogr\u00e1ficas aluden a la persuasi\u00f3n de sus limitaciones espirituales en general o puntos concretos que piensa indican imperfecciones. En el fondo, se trata de confesar que entre el deseo y la realidad existe notable distancia, como entre lo que vive y lo que ense\u00f1a: ser poca su caridad (carta 8), estar bien en el cuerpo, pero \u201cel alma muy atr\u00e1s\u201d (carta 11), \u201cel alma anda muy pobre\u201d (carta 28). No tiene otra cosa que ofrecer a Dios que \u201cun cornadillo\u201d (<em>Dichos<\/em>, n. 26). Al insistir en los pr\u00f3logos y declaraciones sobre su falta de virtud, no hace otra cosa que repetir un topos corriente en cualquier g\u00e9nero literario. El sentimiento de humildad es mucho m\u00e1s profundo y realista cuando se dirige directamente a Dios en forma exclamativa o de plegaria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Tiene tambi\u00e9n sabor de lugar com\u00fan la protesta de la propia incapacidad para afrontar argumentos delicados o la ense\u00f1anza en general. El tono de sinceridad no contradice la persuasi\u00f3n de cumplir un cometido para el cual se cree capacitado. Las f\u00f3rmulas protocolarias en las que reconoce sus limitaciones suelen referirse a temas particulares m\u00e1s que al magisterio en general. Coincide con todos los grandes m\u00edsticos en la incapacidad radical para \u201cdeclarar al justo\u201d las experiencias inefables o apof\u00e1ticas. Pero, en tales casos, se trata de imposibilidad objetiva y universal m\u00e1s que de limitaciones personales (cf. S 2, 26,1; CB 26, 3, Ll 4, 17, etc.). No entran aqu\u00ed en causa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El sentido convencional de esas protestas queda bien patente al comprobar que se hacen al momento mismo de reafirmar con decisi\u00f3n la necesidad y el valor de lo que quiere ense\u00f1ar. Se pone a escribir sobre la \u201cnoche oscura\u201d, no por la posibilidad que \u201cveo en m\u00ed para cosa tan ardua\u201d, sino por la confianza que tiene en la ayuda de Dios y por la necesidad que tienen muchas almas. Lo que no le impide a rengl\u00f3n seguido arremeter contra los directores inexpertos que no saben guiar por ella a las almas. Remata el pr\u00f3logo de la <em>Subida <\/em>atribuyendo la posible dificultad de entender lo expuesto a la materia desarrollada m\u00e1s que a su deficiente exposici\u00f3n. A medida que se avance en la lectura se volver\u00e1 m\u00e1s clara y comprensible. El remate prologal no puede ser m\u00e1s ilustrativo. Caso de que algunas personas no se encontrasen a gusto con la doctrina expuesta, \u201chacerlo ha mi poco saber y bajo estilo, porque la materia, de suyo, buena es y harto necesaria. Pero par\u00e9ceme que, aunque se escribiera m\u00e1s acabada y perfectamente de lo que aqu\u00ed va, no se aprovechar\u00edan de ello sino las menos\u201d (S, prol, 3. 8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La introducci\u00f3n que precede al tratadillo sobre la abnegaci\u00f3n evang\u00e9lica resulta casi desconcertante. Un tema tan manoseado por maestros y escritores espirituales lo considera insuficientemente expuesto. Tambi\u00e9n tiene por inadecuada su preparaci\u00f3n \u201cpara haber ahora de tratar de la desnudez y pureza de las tres potencias del alma\u201d. Cree que \u201cera necesario otro mayor saber y esp\u00edritu que el m\u00edo\u201d (S 2, 7, 1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En otro asunto de su predilecci\u00f3n, sobre el que ha vuelto reiteradamente, se muestra perplejo la primera vez que lo aborda de intento. Hablando de la \u201cdivina noticia\u201d, es decir de la \u201cnoticia amorosa y general\u201d, asegura que habr\u00eda mucho \u201cque decir\u201d, pero que lo deja \u201cpara su lugar\u201d, porque lo dicho es m\u00e1s que suficiente, pese a ser una doctrina confusa. \u201cPorque, dejado que es materia que pocas veces se trata por este estilo, ahora de palabra como de escritura, por ser ella en s\u00ed extraordinaria y oscura, a\u00f1\u00e1dese tambi\u00e9n mi torpe estilo y poco saber\u201d (S 2, 14, 14).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">S\u00f3lo en una ocasi\u00f3n la protesta de pocos alcances va acompa\u00f1ada de la referencia a persona concreta m\u00e1s competente. Es la cita bien conocida de Santa Teresa. Se le presentaba excelente ocasi\u00f3n para \u201ctratar de las diferencias de raptos y \u00e9xtasis y otros arrobamientos y sutiles vuelos de esp\u00edritu que a los espirituales suelen acaecer\u201d. Renuncia a ello por dos motivos: primero, porque en el pr\u00f3logo (del <em>C\u00e1ntico) <\/em>hab\u00eda apuntado que su intento era simplemente el de declarar con brevedad el poema; en segundo lugar, porque prefiere dejarlo para \u201cquien mejor lo sepa tratar que yo, y porque tambi\u00e9n la bienaventurada Teresa de Jes\u00fas, nuestra madre, dej\u00f3 escritas de estas cosas admirablemente\u201d (CB 13, 7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El topos convencional de la humildad se compagina perfectamente con la voluntad de ense\u00f1ar y con el convencimiento de hacerlo respaldado por la competencia y la autoridad. Pese a las reiteradas confesiones sobre la capacidad limitada, fray Juan mantiene clara la conciencia de estar en grado de ense\u00f1ar algo importante, necesario y relativamente original. El conflicto humildad-autoridad se resuelve pr\u00e1cticamente sin traumas ni recursos ficticios. El sencillo y humilde fray Juan se produce en sus escritos como quien asume voluntariamente la condici\u00f3n de maestro, no s\u00f3lo para sus disc\u00edpulos de casa, sino tambi\u00e9n para cualquier espiritual comprometido de todo tiempo y condici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">Reconocimiento de la propia competencia<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Se presupone que todo el que se entrega a escribir para otros alberga el deseo y la voluntad de ense\u00f1ar algo que merece la pena. En nuestro tiempo abundan los libros que muestran lo que su autor ha descubierto y aprendido en la lectura de otros escritos, no lo ha pensado y reflexionado personalmente. Apenas es due\u00f1o de lo que escribe. En tales casos habr\u00eda que atenuar el calificativo de autor consider\u00e1ndolo de segunda o de v\u00eda estrecha, no de verdadero maestro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No es el caso de JC. Cuando \u00e9l confiesa o deja traslucir su \u201cintento o prop\u00f3sito\u201d al escribir piensa en algo \u00fatil y serio, por lo menos personal. Se coloca en el plano de aquellos autores que proponen algo nuevo o de cierta originalidad, sea en el contenido sea en la forma o en la aplicaci\u00f3n. Frente a simples transmisores o repetidores, est\u00e1n los llamados \u201cmaestros\u201d porque su mensaje personal reviste novedad y desaf\u00eda el tiempo. JC se expresa y se presenta como si estuviera persuadido de ser un \u201cmaestro\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Existen datos m\u00e1s que suficientes para comprobar el hecho. Es tambi\u00e9n posible determinar las razones que le impulsan a pensar as\u00ed y adem\u00e1s individuar en qu\u00e9 materias o puntos se cree due\u00f1o de especial autoridad o competencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En la verificaci\u00f3n del hecho puede seguirse una serie escalonada de argumentos al alcance de cualquier lector atento. Una primera impresi\u00f3n, casi inevitable, la produce el tono general de los escritos. Reflejan inconfundiblemente sinceridad, seguridad, dominio, l\u00f3gica y autoridad. Dudas y opiniones son marginales; afectan a tesis doctrinales discutidas o a situaciones variables de la vida pr\u00e1ctica (cf. CB 14-15, 14; 22,3; S 2,8,4; 2,24; Ll 1, 32; 2,11-12, 3, 30, etc.). Sorprende siempre la forma profesoral con que se afrontan los problemas y se proponen normas de conducta. Como si el autor tuviese en mano el secreto de la verdad. La sensaci\u00f3n de estar ante uno que habla con autoridad doctrinal y moral es inmediata y permanente. Imposible sustraerse a ella.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En un plano m\u00e1s concreto, se comprueba la seguridad del \u201cmaestro\u201d cuando se dedica a \u201ctratar\u201d, \u201cprobar\u201d y \u201cdemostrar\u201d puntos concretos en forma argumentativa recurriendo a la Escritura, a la teolog\u00eda o a la filosof\u00eda. Al margen de la fuerza demostrativa de sus argumentos, queda siempre patente su postura del docente y su conciencia de convencer. Se refleja, sobre todo, cuando al adoptar el m\u00e9todo escol\u00e1stico, responde a dudas o a objeciones que pueden surgir en oposici\u00f3n a lo dicho por \u00e9l. Es secundario en este caso compartir o no sus soluciones; lo decisivo es la fuerza y la autoridad que demuestra para hacerse aceptar. Nada tan sencillo como documentar textualmente el hecho (cf. S 1, cap. 9.11; 2, cap. 3.9.14.20.22, etc.). Conviene advertir que, por lo general, en esos casos de \u00edndole m\u00e1s bien te\u00f3rica, se apela a razonamientos de car\u00e1cter doctrinal o teol\u00f3gico; no reflejan lo que \u00e9l juzga m\u00e1s propio y original suyo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Mucho m\u00e1s tajante e intransigente se muestra cuando lamenta la falta de maestros id\u00f3neos para guiar a las almas, y cuando constata que \u00e9stas no avanzan por eso o enfilan caminos extraviados. Al denunciar esos falsos derroteros y apuntar las sendas adecuadas adopta un tono magisterial solemne e inconfundible. Se siente entonces respaldado por una experiencia segura. Es su arma secreta para persuadir y convencer, aunque no se atribuya personalmente hechos concretos o vivencias individuales. La ejemplificaci\u00f3n ser\u00eda interminable a este prop\u00f3sito, comenzando por el pr\u00f3logo de la <em>Subida <\/em>y la parte central de la estrofa tercera de la <em>Llama.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No estar\u00e1 de m\u00e1s advertir que las lamentaciones y denuncias se refieren principalmente a puntos o temas fundamentales de su magisterio. Trata de imponerlo eliminando precisamente las desviaciones que tiene constatadas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es yerro frecuente de los espirituales aferrarse a \u201cim\u00e1genes, formas y meditaciones\u201d cuando Dios quiere llevarles por otro camino m\u00e1s elevado. \u201cEs l\u00e1stima ver que hay muchos\u201d que pierdan la posibilidad de ir adelante por no saber o no ser bien guiados. La denuncia y la recriminaci\u00f3n del Santo es insistente y de tonos a la vez dolidos y fuertes. Est\u00e1 en juego su ense\u00f1anza sobre la sustituci\u00f3n de la meditaci\u00f3n por la contemplaci\u00f3n, o, en otra versi\u00f3n, sobre la \u201cnoticia general y amorosa\u201d (S 2,12, 6-8; 2, 13, 4; Ll 3,27; 3, 31-35. 42, etc.).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En \u00edntima relaci\u00f3n con el mismo tema est\u00e1 el grave desconocimiento existente entre las almas y sus directores acerca de la noche oscura y sus implicaciones pr\u00e1cticas. Las recriminaciones del pr\u00f3logo de la <em>Subida <\/em>se repiten con insistencia siempre que se presenta ocasi\u00f3n oportuna.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Tonos similares emplea fray Juan para corregir otras pr\u00e1cticas muy difundidas y acreditadas pero incompatibles con su sistema. Pueden recordarse, entre otras, la curiosidad de algunos espirituales en \u201cprocurar saber algunas cosas por v\u00eda sobrenatural\u201d. Es bien conocida la postura radical del Santo a este prop\u00f3sito y la poda realizada contra semejante tendencia. A veces se muestra hasta duro, como al rechazar el apego de espirituales y directores a las visiones y locuciones (S 2, 18, 7; 2, 21). Lo que ha de imponerse, seg\u00fan su doctrina, es el camino de la fe tal como est\u00e1 revelada en Cristo, palabra \u00fanica y definitiva del Padre (S 2,22).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Otro campo en el que muestra su inconfundible voluntad magisterial es el de las pr\u00e1cticas de la llamada \u201creligiosidad popular\u201d. Actitudes y tonos son elocuentes, comenzando por las expresiones duras del cap\u00edtulo dedicado al culto de las im\u00e1genes y terminando por las deficiencias en la predicaci\u00f3n (S 3, 15, 1-2 y 3, 45). Basta leer esos cap\u00edtulos para convencerse de que, pese a la tem\u00e1tica usual en los libros espirituales de la \u00e9poca, fray Juan procede como alguien que est\u00e1 por encima de recetarios y moralismos tradicionales en esa materia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Cuando m\u00e1s patente se vuelve la autoridad magisterial del autor es cuando la emprende contra directores, confesores y maestros espirituales que, en lugar de cumplir con su alta misi\u00f3n por falta de ciencia o de experiencia, se vuelven gu\u00edas peligrosos: ciegos que gu\u00edan a ciegos; malos lazarillos, seg\u00fan su vocabulario. El atrevimiento y la libertad con que los increpa y desautoriza denuncian sin paliativos la superioridad que se atribuye a s\u00ed mismo. No teme interpelar, increpar, contradecir, recriminar y culpar a quienes reputa ineptos o irresponsables. Son bien conocidas sus diatribas especialmente en la <em>Subida <\/em>y en la <em>Llama <\/em>(S 2, 18; Ll 3, 60-62).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Arranca de algunos principios aceptados por com\u00fan experiencia. Aunque resulta dificultoso explicarlo, lo cierto es que \u201cse engendra el esp\u00edritu del disc\u00edpulo conforme al de su padre espiritual oculta y secretamente\u201d (S 2, 18, 8), por lo que \u201cse dice que, cual el maestro, tal suele ser el disc\u00edpulo\u201d (S 3, 45, 3). Comienza su requisitoria avisando a las almas \u201cque miren lo que hacen y en cuyas manos se ponen\u201d. Es tan importante, que \u201cno tengo de dejar de avisarlas aqu\u00ed acerca de esto\u201d (Ll 3, 27).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La raz\u00f3n es bien elocuente. Intenta ense\u00f1ar \u201cel estilo y fin que Dios en ellas lleva, el cual por no lo saber \u2013ellas\u2013 muchas ni se saben gobernar ni encaminar a s\u00ed ni a otros\u201d (S 2, 16, 14); porque \u201cadvi\u00e9rtase que para este camino [del recogimiento], a lo menos para lo m\u00e1s subido de \u00e9l, y aun para lo mediano, apenas se hallar\u00e1 un gu\u00eda cabal, seg\u00fan todas las partes que ha menester\u201d, que son \u201csabio, discreto y experimentado\u201d (Ll 3, 30). Nada m\u00e1s claro que \u00e9l se coloca entre los experimentados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Son pocos los capacitados y bastantes los peligrosos. \u201cMuchos maestros espirituales hacen mucho da\u00f1o a muchas almas, porque, no entendiendo ellos las v\u00edas y propiedades del esp\u00edritu\u201d, de ordinario las apartan del camino por donde las lleva el Esp\u00edritu Santo (Ll 3, 31). No se detiene en la denuncia, y carga la dosis: \u201cCon ser este da\u00f1o m\u00e1s grave y m\u00e1s grande que se puede encarecer, es tan com\u00fan y frecuente que apenas se hallar\u00e1 un maestro espiritual que no le haga en las almas que comienza Dios a recoger en esta contemplaci\u00f3n\u201d (Ll 3, 43). Al no entender ellos ni los grados ni las v\u00edas de la oraci\u00f3n (Ll 3, 44), ni qu\u00e9 cosa es \u201crecogimiento y soledad espiritual\u201d (ib. 45), no hacen otra cosa que \u201cmartillar y macear con las potencias, como el herrero\u201d (ib. 43). Es m\u00e1s: \u201cNo entendiendo estos maestros espirituales a las almas\u201d que van por el camino de la contemplaci\u00f3n, las obligan a esforzarse en meditar (Ll 3, 53). A fin de cuentas, \u201cno saben \u00e9stos qu\u00e9 cosa es esp\u00edritu; hacen a Dios grande injuria y desacato metiendo su tosca mano donde Dios obra\u201d (Ll 3, 54).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Fray Juan no se contenta con denunciarlos y desenmascararlos. Se atreve a conminarlos usando como de costumbre tonos y modales t\u00edpicos de Jes\u00fas de Nazaret contra los fariseos. \u201cAdviertan los que gu\u00edan almas, y consideren que el principal agente y gu\u00eda y movedor de las almas en este negocio no son ellos sino el Esp\u00edritu Santo&#8230; y que ellos s\u00f3lo son instrumentos\u201d (Ll 3, 46). Para su orientaci\u00f3n a\u00f1ade una larga serie de advertencias como quien se siente autorizado para ello. Insiste en la libertad y anchura que deben conceder a sus disc\u00edpulos y dirigidos (ib. y 61).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Se atreve a pronosticar que no tienen excusa por su atrevimiento e irresponsabilidad (Ll 3, 56-67), por lo que no quedar\u00e1n sin castigo delante de Dios, que a la fuerza se siente enojado con ellos (ib. 3, 60). Ante la posible r\u00e9plica de alguno como en nombre de todos fray Juan se vuelve autoritario e increpa: \u201cPero veamos si t\u00fa, siendo no m\u00e1s que desbastador&#8230; o cuando mucho entallador\u201d, \u00bfc\u00f3mo procedes igual que si supieses todos los oficios? (Ll 3, 58). Caso de que tengas capacidad para guiar alg\u00fan alma, \u00bfc\u00f3mo te atreves con todas, cuando eso es imposible? (ib. 59). A lo largo de toda su requisitoria se transparenta de manera manifiesta la persuasi\u00f3n de quien se juzga superior a la media de los maestros espirituales que operan en su entorno. Se erige en maestro de maestros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Id\u00e9ntico convencimiento denuncian las insistentes apelaciones dirigidas a las personas espirituales para que se convenzan de cuanto \u00e9l les propone. Abundan en diversas tonalidades y formulaciones avisando, aconsejando, persuadiendo y similares (Ll 3,73-75). Se trata en la mayor\u00eda de los casos de puntos fundamentales de su ense\u00f1anza m\u00e1s personal. En cierto modo, como correcci\u00f3n o mejora de lo que se propone habitualmente por otros. De ah\u00ed la carga persuasiva que llevan los textos. Bastar\u00e1 alguna ejemplificaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al tratar el tema fundamental de la \u201csequela Christi\u201d, escribe: \u201cY as\u00ed querr\u00eda yo persuadir a los espirituales c\u00f3mo este camino de Dios no consiste en multiplicidad de consideraciones, ni modos, ni maneras, ni gustos&#8230;, sino en una cosa sola necesaria, que es saberse negar de veras&#8230; d\u00e1ndose al padecer por Cristo\u201d (S 2, 7, 8). Y poco m\u00e1s adelante recalca: \u201cNo me quiero alargar m\u00e1s en esto, aunque no quisiera acabar de hablar en ello, porque veo es muy poco conocido Cristo de los que se tienen por sus amigos\u201d (ib. n. 12).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Comentando la excelencia de las gracias divinas, derramadas como unciones en las almas y a veces no apreciadas en lo que valen, exclama fray Juan: \u201c\u00a1Oh qu\u00e9 buen lugar era \u00e9ste para avisar a las almas&#8230; que miren lo que hacen&#8230;, sino que es fuera del prop\u00f3sito de que vamos hablando. Mas es tanta la mancilla y l\u00e1stima que cae en mi coraz\u00f3n ver volver las almas atr\u00e1s&#8230; que no tengo de dejar de avisarlas aqu\u00ed acerca de esto&#8230;, aunque nos detengamos un poco en volver al prop\u00f3sito\u201d (Ll 3, 27).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La fuerte impresi\u00f3n que emana de los escritos en su formulaci\u00f3n general se vuelve convencimiento al comprobar c\u00f3mo fray Juan reconoce de manera insistente que su ense\u00f1anza es segura, v\u00e1lida para todos los espirituales y de no poca originalidad. Los textos hasta aqu\u00ed comentados parecen suficientes para avalar esa persuasi\u00f3n \u00edntima del autor.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">Acotaci\u00f3n de la tem\u00e1tica espec\u00edfica y original<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Donde queda constancia m\u00e1s clara de la conciencia magisterial de fray Juan es en aquellos lugares en los que apunta de manera concreta por qu\u00e9 se puso a ense\u00f1ar con la pluma y en qu\u00e9 puntos fundamentales piensa aportar novedades en el contenido o en el m\u00e9todo. Las afirmaciones expl\u00edcitas en las que acota temas y parcelas suponen siempre dos presupuestos sugeridos impl\u00edcitamente en los escritos. En primer lugar, que no tiene en mientes abordar toda la problem\u00e1tica teol\u00f3gica, ni siquiera toda la relativa a la vida espiritual. Le urge afrontar algunos asuntos que juzga de importancia capital. Entre ellos \u2013y es el segundo presupuesto b\u00e1sico\u2013 existe cierta jerarqu\u00eda de inter\u00e9s y valor, aunque todos ellos est\u00e1n \u00edntimamente entrelazados en su dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica o vital, lo que le obliga a establecer frecuentes relaciones y nexos doctrinales para la mejor comprensi\u00f3n de sus puntos de vista. Eso es lo que explica la amplitud de la tem\u00e1tica aludida, aunque s\u00f3lo algunas partes de la misma adquieran un desarrollo proporcionado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Todo est\u00e1 ordenado y subordinado a una finalidad precisa e irrenunciable: ense\u00f1ar a las almas el camino que conduce a la perfecci\u00f3n o santidad, meta definida habitualmente por \u00e9l como la uni\u00f3n de amor con Dios. Trata extensamente y en muchos lugares de \u00e9sta, pero casi siempre como referente. Abundan las descripciones en todos los escritos, algunos casi se centran en ese tema, como <em>C\u00e1ntico <\/em>y <em>Llama<\/em>. La manera m\u00e1s frecuente y amplia de describir la uni\u00f3n o transformaci\u00f3n del alma en Dios es compar\u00e1ndola con el camino que a ella conduce. \u00c9ste es el que se afronta directamente, pero insistiendo en determinados momentos y aspectos del mismo. No le interesa describir ordenada e integralmente etapa por etapa, seg\u00fan los moldes preestablecidos desde antiguo. Lo que le urge y acota son estadios y situaciones cruciales. A partir de los mismos, va configurando el itinerario espiritual desde \u00f3pticas diferentes pero complementarias entre s\u00ed. El desarrollo de la vida espiritual puede presentarse como una ascensi\u00f3n, escalada o subida; como una salida de s\u00ed y de las cosas criadas para hallar a Dios; como una entrada y penetraci\u00f3n hasta lo m\u00e1s hondo del ser, donde mora Dios. Conjuga as\u00ed las m\u00edsticas de elevaci\u00f3n, progresi\u00f3n e introversi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es muy consciente JC que se mueve en un campo en que no existen novedades absolutas. El que haya m\u00e1s o menos libros no es para \u00e9l criterio determinante. No le interesa repetir lo ya dicho por otros sin m\u00e1s. Tampoco descartar temas necesarios para su s\u00edntesis porque aparezcan en muchos libros. Cada argumento adquiere la amplitud y resonancia que cree m\u00e1s conveniente con lo que \u00e9l llama su \u201cintento\u201d o su \u201cprop\u00f3sito\u201d. Sirvan de ilustraci\u00f3n los casos siguientes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al tratar de las comunicaciones divinas y del modo o estilo seguido por Dios al concederlas, escribe: \u201cMucho hay que decir acerca del fin y estilo que Dios tiene en dar estas visiones&#8230;, de lo cual todos los libros espirituales tratan, y en este nuestro tratado [la <em>Subida<\/em>] tambi\u00e9n el estilo que llevamos es darlo a entender\u201d (S 2, 17, 1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Confiesa no poder ser tan breve como quisiera en materia de visiones, \u201cpor lo mucho que acerca de ellas hay que decir\u201d. Una vez aclarada la sustancia del tema, le parece conveniente insistir. Le mueve a alargarse \u201cen esto un poco la poca discreci\u00f3n que he echado de ver, a lo que yo entiendo, en algunos maestros espirituales\u201d. Por ello, \u201cno ser\u00e1 demasiado particularizar m\u00e1s un poco esta doctrina y dar m\u00e1s luz del da\u00f1o que se puede seguir, as\u00ed a las almas espirituales como a los maestros que las gobiernan\u201d (S 2, 18, 1-2). Si se detiene escribir sobre las visiones y otras manifestaciones extraordinarias de Dios, no es porque faltan disertaciones acerca de esa materia, sino porque le urge recalcar su doctrina sobre la renuncia a las mismas. Buena parte de la <em>Subida del Monte Carmelo <\/em>halla as\u00ed su justificaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En sentido casi inverso motiva la ausencia en su pluma de ciertos argumentos, incluso cuando rozan temas muy pr\u00f3ximos a sus grandes preocupaciones. No le interesa, por ejemplo, detenerse en comentar consejos y preceptos espirituales o libros acerca de los consuelos para los principiantes, ya que abundan y no ayudan a progresar en el camino de la renuncia o desnudez (N 1, 3, 1). Ni siquiera se extiende en el an\u00e1lisis de la \u201cpurgaci\u00f3n sensitiva\u201d, aunque podr\u00eda traer \u2013seg\u00fan confiesa\u2013 gran n\u00famero de autoridades de la Escritura, donde encuentra muchas, por tratarse de algo com\u00fan. \u201cPor tanto, no quiero en esto gastar tiempo, porque el que all\u00ed no las supiere mirar, bastarle ha la com\u00fan experiencia que de ella se tiene\u201d (N 1, 8, 4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No le interesa \u201cgastar tiempo\u201d en cosas vulgares y manidas, que no merecen la pena, por repetidas o marginales para la vida espiritual comprometida. Al margen de ciertos temas y argumentos de obligada presencia para la l\u00f3gica de la exposici\u00f3n y la armon\u00eda de la exposici\u00f3n, JC tiene muy bien individuados los puntos fundamentales en los que quiere afirmarse como maestro original.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Excluye de intento escribir sobre \u201ccosas muy morales y sabrosas\u201d, propias para esp\u00edritus que \u201cgustan de ir por cosas dulces y sabrosas a Dios\u201d (S, pr\u00f3l. 8). Ha mantenido con fidelidad su palabra. Nada de f\u00e1cil moralismo en sus p\u00e1ginas. Est\u00e1n bien alejadas de los frecuentes recetarios asc\u00e9ticos tan divulgados en su tiempo y en siglos posteriores. Toda la ascesis sanjuanista se concentra en breves axiomas, en concentrados de inagotable virtualidad. La casu\u00edstica banal de la producci\u00f3n moralizante queda catalogada por \u00e9l como pacotilla o poco menos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Lo que quiere proponer queda dicho en esta frase lapidaria: \u201cDoctrina sustancial y s\u00f3lida para todos los que quieren pasar a la desnudez de esp\u00edritu\u201d (ib.). No es fortuita la elecci\u00f3n del verbo \u201cpasar\u201d. Presupone un entrar por la puerta estrecha de la vida se\u00f1alada en el Evangelio, y constantemente recordada por fray Juan. Iniciar la andadura es de muchos, y para ellos hay abundancia de gu\u00edas, maestros y libros. Es cosa de \u201cprincipiantes\u201d \u2013seg\u00fan la clave sanjuanista\u2013. Lo dif\u00edcil es \u201cpasar\u201d m\u00e1s adelante, asumir la desnudez exigida por el Evangelio. No abundan los maestros que sepan guiar por esa senda. Ante este panorama, fray Juan no juzga necesario detenerse ni \u201cgastar tiempo\u201d en doctrinas comunes, propias de principiantes, \u201cporque para \u00e9stos hay muchas escritas\u201d (CB, pr\u00f3l. 3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No es que se desentienda de ellos, ni mucho menos. Lo que sucede es que se coloca en un pelda\u00f1o m\u00e1s avanzado, porque la mayor\u00eda de los maestros no saben pasar de ah\u00ed. Los principiantes tienen sus libros y sus doctrinarios. Lo que necesitan es que alguien les ayude a progresar. La insistencia en la desnudez y aniquilaci\u00f3n podr\u00eda sugerir en el lector que fray Juan destruye m\u00e1s que edifica en el camino espiritual, pero el Santo sale al paso con esta aclaraci\u00f3n: \u201cLo cual ser\u00eda verdad si quisi\u00e9semos instruir aqu\u00ed no m\u00e1s que a principiantes&#8230; pero, porque aqu\u00ed vamos dando doctrina para pasar adelante&#8230; conviene ir por este estilo\u201d (S 3, 1, 1-2). Es abundante la ense\u00f1anza sanjuanista en torno a los \u201cprincipiantes\u201d por exigencias pedag\u00f3gicas y de esquema, pero en el horizonte general del autor sirve \u00fanicamente de referencia comparativa. JC no es maestro de escuela elemental (en el \u00e1mbito del esp\u00edritu); se especializ\u00f3 en otros niveles m\u00e1s altos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Lo hizo no por razones de prestigio o de competencia, sino por motivos pastorales. Busc\u00f3 la eficacia y una respuesta a las exigencias o necesidades constatadas a lo largo y ancho de su actividad de director espiritual. La penuria de libros y de maestros en materias delicadas fue para \u00e9l est\u00edmulo decisivo. Tambi\u00e9n convencimiento de la utilidad y novedad de sus planteamientos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Cuando aborda determinados argumentos se le escapa casi sin querer la confesi\u00f3n de ser novedoso y de suplir carencias en la ense\u00f1anza general. As\u00ed sucede al analizar la naturaleza de la noticia general, confusa y amorosa, o los inicios de la contemplaci\u00f3n. De \u201cesta noticia \u2013escribe\u2013 hay mucho que decir, as\u00ed de ella como de los efectos que hace en los contemplativos. Todo lo dejamos para su lugar, porque aun lo que habemos dicho en \u00e9ste (cap. 13-14) no hab\u00eda para qu\u00e9 alargarnos tanto, si no fuera por no dejar esta doctrina algo menos confusa de lo que queda, porque es cierto, yo confieso, lo queda mucho. Porque dejado que es materia que pocas veces se trata por este estilo, ahora de palabra como de escritura &#8230; muchas veces entiendo me alargo demasiado y salgo de los l\u00edmites que bastan al lugar y parte de la doctrina que voy tratando. En lo cual yo confieso hacerlo a veces de advertencia\u201d (S 2, 14, 14). Una de esas doctrinas tratadas \u201cfuera de l\u00edmites\u201d, con cualquier pretexto y en toda ocasi\u00f3n propicia, es precisamente la \u201cnoticia o advertencia amorosa\u201d. (S 2, 12, 14; N 1,9-10; Ll 3, 32). Como que es algo de lo preferido en su magisterio, por tratarse poco en otros libros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Similar es el motivo que le ha inducido a detenerse en el tema de las visiones y comunicaciones sobrenaturales. El cap\u00edtulo dedicado al modo o estilo seguido por Dios al concederlas \u201ces de harta doctrina, y bien necesaria a mi ver, as\u00ed para los espirituales como para los que los ense\u00f1an\u201d. \u00c9stos no proceden con discernimiento y discreci\u00f3n, siendo as\u00ed que \u201ctienen doctrina sana y segura, que es la fe, en que han de caminar adelante\u201d. \u00c9l les \u201cense\u00f1a el estilo y fin que Dios\u201d tiene al comunicar esas gracias (S 2, 16, 14). En ning\u00fan otro lugar formula con tanta precisi\u00f3n la problem\u00e1tica que le preocupa y los motivos que le impulsan a escribir como en el pr\u00f3logo de la <em>Subida. <\/em>Su gran preocupaci\u00f3n es ense\u00f1ar y dar a entender esa vertiente del camino espiritual llamada purificaci\u00f3n o noche, como paso obligado para la uni\u00f3n con Dios o perfecci\u00f3n del amor. Aunque reconoce que es materia dificultosa, en la que se necesita mayor ciencia y experiencia que la suya (n. 1), le ha movido a ense\u00f1arla, no la posibilidad que ve en s\u00ed para cosa tan ardua, sino la confianza en la ayuda divina, \u201cpor la mucha necesidad que tienen muchas almas\u201d (n. 2). Siente grande l\u00e1stima al ver que, queri\u00e9ndolas llevar Dios por esa noche oscura a la uni\u00f3n, ellas \u201cno pasan adelante\u201d, por no querer o por \u201cfaltarles gu\u00edas id\u00f3neas y despiertas que les gu\u00eden hasta la cumbre\u201d (n. 3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Promete tratar de todos los aspectos y problemas que presenta esa dura experiencia de la noche oscura, \u201ccon el favor divino\u201d (6-7). \u201cDe todo procuraremos decir algo para que cada alma que leyere, en alguna manera eche de ver el camino que lleva y el que le conviene llevar, si pretende llegar a la cumbre de este monte\u201d de la perfecci\u00f3n (n. 7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Queda as\u00ed identificado el punto clave del magisterio sanjuanista. De alguna manera todo lo que escribe gira en torno a ese n\u00facleo b\u00e1sico de la \u201cnoche oscura\u201d o camino de purificaci\u00f3n. Tanto lo que sucede antes de entrar, como las situaciones espirituales una vez superada la prueba; todo se contempla desde la \u00f3ptica de la catarsis. La apretada s\u00edntesis del pr\u00f3logo lo deja bien patente (nn. 6-7). A lo largo de sus p\u00e1rrafos se alude de manera bastante clara a dos consideraciones fundamentales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es cierto que el proceso espiritual de la noche se presenta como paso obligado para la perfecci\u00f3n, pero puede entenderse de dos maneras: como el proceso global de purificaci\u00f3n o como el tr\u00e1nsito decisivo de la oscuridad a la luz, es decir, el momento culminante de la prueba. En el primer sentido se describe o estudia a lo largo de la <em>Subida del Monte Carmelo <\/em>y parte de su complemento, la <em>Noche oscura. <\/em>Todo lo expuesto en esas p\u00e1ginas entra perfectamente en el programa que se ha prefijado fray JC. No es sin embargo, lo m\u00e1s propio y espec\u00edfico de su magisterio. Ya se ha visto que una parte se refiere a la primera purgaci\u00f3n o noche del sentido y de ella hay bastante informaci\u00f3n, por lo que no le interesaba \u201cgastar tiempo\u201d (N 1, 8, 4). Si lo ha hecho en abundancia, ha sido por las exigencias ya apuntadas (S 2, 14, 14) del esquema y por no descuidar ning\u00fan aspecto de la noche oscura en su sentido m\u00e1s amplio y comprensivo.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cPor lo que yo principalmente me puse en esto\u201d<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Dentro del tema crucial de la noche, fray Juan acota una parcela considerada como predio de su contribuci\u00f3n m\u00e1s personal y original. En lo que \u00e9l se siente due\u00f1o y se\u00f1or, sin miedo a decepcionar y con autoridad para sentar plaza de doctor, es en lo m\u00e1s radical y profundo de la noche oscura. Est\u00e1 convencido de que en ese asunto no tiene rival ni quien pueda enmendarle la plana. Ha escrito y hablado de otras materias m\u00e1s o menos importantes; ninguna le parece tan necesaria y urgente como la de la purificaci\u00f3n radical y pasiva del esp\u00edritu, en el que se asientan las ra\u00edces de todos los h\u00e1bitos y apetitos no debidamente espiritualizados. Es el tema que le preocupa y en el que se siente autorizado a doctorar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Hasta cierto punto, todo lo desarrollado a lo largo de la <em>Subida <\/em>se presenta como premisa o preparaci\u00f3n para la comprensi\u00f3n de lo expuesto en la segunda parte de la <em>Noche. <\/em>Al comenzar la purificaci\u00f3n del esp\u00edritu hab\u00eda escrito: \u201cEsto se ir\u00e1 declarando por extenso en este segundo libro [de la <em>Subida], <\/em>en el cual ser\u00e1 necesario que el devoto lector vaya con atenci\u00f3n, porque en \u00e9l se han de decir cosas bien importantes para el verdadero esp\u00edritu. Y aunque ellas son algo oscuras, de tal manera se abre camino de unas para otras, que entiendo se entender\u00e1 todo muy bien\u201d (S 2, 1, 3). Complet\u00f3 el programa anunciado de la purificaci\u00f3n activa del esp\u00edritu en esa obra, quedando reservada la catarsis o noche pasiva para el escrito de la <em>Noche. <\/em>Seg\u00fan va exponiendo en esta obra la vertiente sensitiva, no cesa de anunciar lo importante y decisivo, que es la purificaci\u00f3n <em>pasiva del esp\u00edritu<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al concluir con los vicios capitales de los principiantes, de lo que se ha ocupado \u00fanicamente para que se vea la necesidad que tienen de la noche pasiva, reclama la ayuda divina para poder proceder con claridad: \u201cEn la cual [noche] para hablar algo que sea de provecho, sea Dios servido darme su divina luz, porque es bien menester en noche tan oscura y materia tan dificultosa para ser hablada y recitada\u201d (N 1, 7, 5). Pese a todo, reconoce a seguido que de la primera noche, la del sentido, como \u201ccosa m\u00e1s com\u00fan, se hallan m\u00e1s cosas escritas\u201d. Por eso mismo promete hablar de ella \u201ccon brevedad\u201d, \u201cpor pasar a tratar m\u00e1s de prop\u00f3sito de la noche espiritual, por haber de ella muy poco lenguaje, as\u00ed de pl\u00e1tica como de escritura, y aun de experiencia muy poco\u201d (N 1, 8, 2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">De eso que falta es de lo que \u00e9l se siente impulsado y autorizado a hablar. No es necesaria afirmaci\u00f3n m\u00e1s expl\u00edcita para comprobar la seguridad con que se presenta fray Juan en un campo por \u00e9l mismo reconocido como arduo y expuesto a tropiezos. Por si no bastasen las confesiones anteriores, a\u00fan las hay m\u00e1s rotundas. La prisa por llegar al tema acariciado y preferido le hace avanzar sin preocuparse demasiado de pormenores secundarios. Quiere quemar etapas. Las imperfecciones acerca de la gula espiritual son muchas en los principiantes, seg\u00fan se expone en el cap\u00edtulo sexto del primer libro de la <em>Noche. <\/em>En el trece deb\u00edan aclararse de nuevo para ver c\u00f3mo desaparecen gracias a la noche oscura del sentido. Fray Juan abrevia el discurso con esta aclaraci\u00f3n: \u201cPueden verse all\u00ed (cap. 6), aunque no est\u00e1n all\u00ed dichas todas, porque son innumerables [las imperfecciones]; y as\u00ed yo aqu\u00ed no las referir\u00e9, porque querr\u00eda ya concluir con esta noche [sensitiva] para pasar a la otra, de la cual <em>tenemos grave palabra y doctrina\u201d <\/em>(N 1, 13, 3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Precisamente de lo que no hay pl\u00e1tica ni escrito, asegura tener \u00e9l \u201cgrave palabra y doctrina\u201d. Ni miente ni exagera. Basta leer las p\u00e1ginas que siguen para comprobarlo. No hace al caso enjuiciarlas aqu\u00ed. Lo que importa es verificar que fray Juan se confiesa abiertamente maestro y que apunta con precisi\u00f3n las materias en que se cree capacitado para ense\u00f1ar con rigor y seguridad. Ante afirmaciones tan inequ\u00edvocas no resulta ya improcedente la preguntar si JC de la Cruz tiene voluntad y conciencia de ejercer un magisterio efectivo y eficaz en los caminos del esp\u00edritu.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La experiencia de la noche purificadora es el punto clave de su ense\u00f1anza. Hacia ese n\u00facleo convergen otras doctrinas tambi\u00e9n importantes e iluminadoras. No pueden olvidarse las p\u00e1ginas incomparables consagradas a la descripci\u00f3n del dichoso estado de la uni\u00f3n transformante a la que conduce la prueba nocturna. Pero \u00e9l mismo reconoce que el centro de atracci\u00f3n y proyecci\u00f3n es el asunto de la noche oscura. Enlaz\u00e1ndolo con el estado de perfecci\u00f3n, al comentar la dichosa ventura de la salida a oscuras en busca de Dios, escribe: \u201cComo acaece en este estado de perfecci\u00f3n al alma, como en lo restante se ir\u00e1 diciendo, aunque ya con alguna m\u00e1s brevedad. Porque lo que era de m\u00e1s importancia, y por lo que yo principalmente me puse en esto, que fue declarar esta noche a muchas almas que, pasando por ella, estaban de ella ignorantes&#8230; est\u00e1 ya medianamente declarado y dado a entender, aunque harto menos de lo que ello es\u201d (N 2, 22, 1-2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Se <em>puso <\/em>a escribir <em>principalmente <\/em>como maestro de la noche oscura. Tema principal, pero no exclusivo ni mucho menos. Afronta de alg\u00fan modo todos los temas inherentes a la vida espiritual. Bastar\u00eda a demostrarlo una lectura reposada de los escritos. La amplitud de cada materia est\u00e1 en funci\u00f3n de los esquemas adoptados y de su vinculaci\u00f3n a los temas centrales tema de la noche y de la uni\u00f3n. A este respecto, no puede olvidarse que tambi\u00e9n adquiere densidad y extensi\u00f3n particular el aspecto positivo o ra\u00edz profunda de la noche, es decir, la contemplaci\u00f3n o noticia amorosa. No hace falta destacar aqu\u00ed la importancia ni la extensi\u00f3n que se le concede en el conjunto de la ense\u00f1anza sanjuanista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No se opone a la centralidad de la \u201cnoche oscura\u201d, como preocupaci\u00f3n prioritaria del autor, la desproporci\u00f3n en el desarrollo de ciertos puntos (salir de los l\u00edmites, dice el autor) o la escasa extensi\u00f3n concedida a otros. Depende, en \u00faltima instancia, de criterios pr\u00e1cticos de pastoral, no de una esquematizaci\u00f3n te\u00f3rica rigurosa. Bastar\u00e1 repasar las declaraciones apuntadas de tanto en tanto por el mismo fray Juan para justificar posibles lagunas, o duplicados en apariencia ociosos o in\u00fatiles.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Frente a una detallada enumeraci\u00f3n de las noticias de que es capaz el entendimiento, se siente como obligado a justificarse con esta advertencia: \u201cHeme alargado algo en estas aprehensiones exteriores por dar y abrir alguna m\u00e1s luz para las dem\u00e1s de que luego habemos de tratar. Pero hab\u00eda tanto que decir en esta parte, que fuera nunca acabar, y entiendo he abreviado demasiado\u201d. Para el intento general perseguido \u201cme parece basta en esta parte lo dicho\u201d (S 2, 11, 13).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Semejante es la postura adoptada frente a problemas para \u00e9l tan importantes como las visiones y locuciones sobrenaturales. No le parece necesario detenerse a tratar de los indicios por los que pueden conocerse cu\u00e1ndo son verdaderas o falsas (S 2, 16, 5). Lo que a \u00e9l le interesa es \u201cinstruir al entendimiento\u201d para que no se embarace e impida llegar a la uni\u00f3n. Por ello, se detiene luego en amplias consideraciones sobre el modo de comportarse cuando se produce esa fenomenolog\u00eda m\u00edstica (cap. 17-18 del mismo libro). Cosa parecida sucede cuando aborda la purificaci\u00f3n de la memoria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El esquema le fuerza a desmenuzar todas las noticias que pueden caer en ella (S 3, 2), para ir amaestrando sobre el comportamiento respecto a las mismas. Dado que lo fundamental es id\u00e9ntico para todas ellas, \u201cpara concluir este negocio de la memoria\u201d, sin demasiadas repeticiones, compendia los posibles avisos en un breve cap\u00edtulo (S 3, 15). Muy parecido es el procedimiento seguido luego en el tratamiento de las diferentes especies de gozos de la voluntad (S 3, 22) y el modo de enderezarlos a Dios, en el resto de ese escrito.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Tambi\u00e9n es f\u00e1cil ilustrar temas en los que intencionadamente se limita a lo imprescindible, o de los cuales s\u00f3lo apunta sugerencias para ulterior desarrollo. As\u00ed, sobre la fealdad del alma v\u00edctima de apetitos y pecados (S 1, 9, 7); sobre la variedad de apetitos que deben purificarse en la noche oscura del sentido (ib. 1, 12, 1); sobre las normas fundamentales para realizar esa purificaci\u00f3n (ib. 13, 1-2); sobre el sentido de la aniquilaci\u00f3n como imitaci\u00f3n de la vida de Cristo (ib. 2, 7, 12); sobre el estilo de Dios en conceder gracias extraordinarias (ib. 2, 17, 1-2); sobre las diferencias de las m\u00edsticas unciones (Ll 3, 27), etc\u00e9tera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Nada ilustra mejor este procedimiento selectivo de JC como el tema de los fen\u00f3menos m\u00edsticos con repercusi\u00f3n som\u00e1tica. Al present\u00e1rsele ocasi\u00f3n de escribir sobre ellos, remite a la bienaventurada Teresa, nuestra Madre \u201cque dej\u00f3 escritas de estas cosas de esp\u00edritu admirablemente, las cuales, espero en Dios saldr\u00e1n presto impresas a luz\u201d. Fiel a su discipulado teresiano en la materia, fray Juan nunca se detuvo a disertar sobre el \u00e9xtasis, el rapto, el vuelo de esp\u00edritu o sobre fen\u00f3menos semejantes (CB 13, 7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La abundancia de argumentos tocados, las incontables digresiones y las numerosas repeticiones \u2013mejor ser\u00eda decir variaciones\u2013 no alteran el panorama general. En \u00e9l domina inconfundiblemente como centro de atenci\u00f3n el tema de la noche-purificaci\u00f3n-uni\u00f3n. Es el n\u00facleo esencial del magisterio sanjuanista. La realidad espiritual que concentr\u00f3 su atenci\u00f3n y en la que crey\u00f3 aportar novedades importantes, porque sobre ella ten\u00eda \u201cgrave palabra y doctrina\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No se ilusion\u00f3 vanamente ni se equivoc\u00f3. La posteridad le ha dado la raz\u00f3n. La Iglesia le ha reconocido oficialmente como \u201cdoctor m\u00edstico\u201d. Doctor y maestro en particular de la \u201cnoche oscura de las almas\u201d. Nadie que aborda ese tema se olvida de JC. Es autoridad incuestionable en la materia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Tuvo conciencia clara de su aportaci\u00f3n y de su originalidad. Para \u00e9l \u00e9sta no radicaba en un descubrimiento o en una novedad absoluta. Era simplemente una penetraci\u00f3n profunda y radical en el mensaje de la abnegaci\u00f3n predicada y vivida por Cristo. Al exponer su lecci\u00f3n, fray Juan cre\u00eda ahondar en esa ense\u00f1anza y proponerla mejor de lo que se hac\u00eda habitualmente. Repite sin cesar que su doctrina no es otra cosa que la de Cristo y del Evangelio, llevada hasta las \u00faltimas consecuencias (S 1, 13; 2, 7; 2, 22; 2, 21, 4; S 3, 17, 2; N 1, 7, 3; CB 25, 4; Ll 3, 47; 3, 59). No existe otro camino.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Lo ense\u00f1\u00f3 fray Juan de palabra y por escrito como maestro y testimonio, con tal fuerza y convencimiento, que de \u00e9l, como del \u00fanico Maestro, puede decirse: \u201cAsombra, porque ense\u00f1a no como los letrados, sino con autoridad\u201d (Mc 1, 21).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">BIBL. \u2013 J. VICENTE RODR\u00cdGUEZ, \u201cMagisterio oral de san Juan de la Cruz\u201d<em>, <\/em>en RevEsp 33 (1974) 109124; Id. \u201c\u00bfSan Juan de la Cruz, talante de di\u00e1logo?\u201d<em>, <\/em>ibid. 35 (1976) 491-533; Id. \u201cSan Juan de la Cruz, profeta enamorado de Dios y maestro\u201d, Madrid, 1987; FEDERICO RUIZ SALVADOR, <em>M\u00edstico y<\/em> <em>Maestro. San Juan de la Cruz, <\/em>Madrid, EDE, 1986, 2\u00aa ed. renovada, 2006; EULOGIO PACHO, <em>Juan de la Cruz reo y \u00e1rbitro en la espiritualidad espa\u00f1ola<\/em>, en <em>Aspectos hist\u00f3ricos de san Juan de la Cruz<\/em>, \u00c1vila 1990, p. 145-156; Grave palabra y doctrina. Voluntad y conciencia de maestro, en ES II, p. 11-85.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>E. Pacho<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al proclamar oficialmente la Iglesia doctor a san Juan de la Cruz no tuvo en cuenta lo que \u00e9l pudo pensar de sus ense\u00f1anzas y de su doctrina, como no lo ha practicado en ning\u00fan otro caso. Ponder\u00f3 serenamente el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2981\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-M5","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2981"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2981"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2981\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2982,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2981\/revisions\/2982"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2981"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2981"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2981"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}