{"id":2987,"date":"2015-01-06T10:23:27","date_gmt":"2015-01-06T16:23:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2987"},"modified":"2021-01-06T10:27:05","modified_gmt":"2021-01-06T16:27:05","slug":"gracia-divina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2987","title":{"rendered":"Gracia divina"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Lo que teol\u00f3gicamente se entiende por gracia aparece en los escritos sanjuanistas bajo el t\u00e9rmino \u201cgracia\u201d (276 veces) y otros afines: \u201cmerced\u201d (160 veces), \u201cdon\u201d (113 veces), \u201cregalo\u201d (32 veces), \u201cd\u00e1diva\u201d (17 veces), \u201cmisericordia\u201d (50 veces). Significa ante todo la econom\u00eda cristiana de salvaci\u00f3n (perspectiva salv\u00edfica). Pero la mayor\u00eda de las veces aparece como expresi\u00f3n de la renovaci\u00f3n sobrenatural, que se lleva a cabo en el \u00a0hombre por la gracia santificante (sentido ontol\u00f3gico). Significa tambi\u00e9n la comunicaci\u00f3n personal de \u00a0Dios al hombre (sentido personalista) y la ayuda divina interior en orden al desarrollo de la vida espiritual (gracias sobrenaturales).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El pensamiento de J. de la Cruz encierra todos estos significados, pero al mismo tiempo los desborda. Esto quiere decir que, para conocer los contenidos de la gracia seg\u00fan el Doctor m\u00edstico, hay que tener en cuenta otras expresiones, como presencia divina, inhabitaci\u00f3n trinitaria, \u00a0Esp\u00edritu Santo, filiaci\u00f3n, \u00a0participaci\u00f3n de Dios, \u00a0experiencia m\u00edstica, \u00a0sobrenatural, que se estudian en este mismo diccionario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Por eso nuestra exposici\u00f3n se va a ce\u00f1ir lo m\u00e1s estrictamente posible al t\u00e9rmino \u201cgracia\u201d, destacando sus contenidos esenciales y se\u00f1alando s\u00f3lo la relaci\u00f3n que guarda con otras expresiones afines. No se da en sus escritos una acotaci\u00f3n del tema, al que dedique un desarrollo expl\u00edcito, como ocurre, por ejemplo, con el tema de las virtudes teologales. El tema de la gracia se halla presente en todas sus obras; constituye el <em>humus <\/em>o substrato fundamental; es como una corriente subterr\u00e1nea, que alimenta la vida espiritual y la experiencia m\u00edstica. Doctrinalmente y vista en su globalidad, es el marco teol\u00f3gico m\u00e1s importante de sus escritos. Es la perspectiva sobrenatural de la gracia la que domina todo su pensamiento m\u00edstico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esta amplitud del tema no nos permite ahondar en sus contenidos, que por otra parte son estudiados en otro lugar, sino s\u00f3lo rese\u00f1arlos dentro de un esquema l\u00f3gico, que nos permita ver su articulaci\u00f3n interna en el pensamiento sanjuanista. De esta manera, podremos tener una visi\u00f3n de la teolog\u00eda de la gracia en J. de la Cruz.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">I. Econom\u00eda de gracia<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Uno de los primeros datos que aparece en sus escritos es la econom\u00eda cristiana de la gracia, como plan divino de salvaci\u00f3n. Aparece particularmente en los poemas. Estos son un canto al plan de Dios manifestado en su Hijo \u00a0Jesucristo, en quien nos ha sido dada su gracia. Es la suprema manifestaci\u00f3n del amor de Dios, de su gracia. A esto apunta ya el proyecto creador de Padre, al proponer al Hijo la creaci\u00f3n del hombre para que goze de su compa\u00f1\u00eda: \u201cy se congracie conmigo\/de tu gracia y lozan\u00eda\u201d (Po 9,85).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Cristo, efectivamente, cumpliendo el designio del Padre, \u201chizo la mayor obra que en [toda] su vida con milagros y obras hab\u00eda hecho&#8230;, que fue reconciliar y unir al g\u00e9nero humano por gracia con Dios\u201d (S 2,7,11). De \u00e9l hemos recibido todos, como dice san Juan (Jn 1,16), gracia por gracia (CB 33,7). El es, en fin, la Ley nueva que define la econom\u00eda cristiana, seg\u00fan la interpretaci\u00f3n paulina y la tradici\u00f3n agustiniana, seguida por Santo Tom\u00e1s. Sustituye a la ley vieja de la antigua econom\u00eda <em>(Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica <\/em>1965-1974).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Tambi\u00e9n para J. de la Cruz Cristo es la \u201cLey Nueva y de gracia\u201d (S 2,22,2). Este cap\u00edtulo de <em>Subida <\/em>representa el n\u00facleo de la econom\u00eda de gracia: \u201cPorque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habl\u00f3 junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene m\u00e1s que hablar\u201d (S 2,22,3). El Doctor m\u00edstico contrapone aqu\u00ed la \u201cley nueva\u201d a la \u201cley vieja\u201d. Con la muerte de Cristo en la cruz, se acab\u00f3 la \u201cley vieja\u201d: \u201cY as\u00ed, en todo nos habemos de guiar por la ley de Cristo hombre [y de su Iglesia y ministros, humana y visiblemente&#8230;]\u201d (ib. 7). As\u00ed, pues, la nueva econom\u00eda de gracia gira en torno a Cristo y se prolonga en la historia por la Iglesia y sus ministros, esto es, por la mediaci\u00f3n de los hombres, seg\u00fan voluntad de Dios (ib. 9-11).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Nuestro autor interpreta la econom\u00eda cristiana no s\u00f3lo como \u201cley nueva\u201d sino tambi\u00e9n como \u201cera de gracia\u201d, en la que todo se nos dio en Cristo: \u201cFundada la fe en Cristo y manifiesta la Ley evang\u00e9lica en esta era de gracia, no hay para qu\u00e9 preguntarle&#8230; Todo nos lo habl\u00f3 junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene m\u00e1s que hablar\u201d (S 2,22,3). La \u201cera de gracia\u201d es, pues, Cristo, \u00fanica y definitiva palabra del Padre. Es lo que define el paso de la \u201cley vieja\u201d a la \u201cley nueva\u201d o de una econom\u00eda de ley a una econom\u00eda de gracia, caracterizada seg\u00fan San Pablo por el don del Esp\u00edritu, que es la ley interior de gracia de la nueva econom\u00eda (2 Cor 3,3-6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Hist\u00f3ricamente, la econom\u00eda de gracia se realiza en el \u00e1rbol de la \u00a0cruz, que el Santo evoca bajo la imagen del manzano, \u201cdonde el Hijo de Dios redimi\u00f3 y, por consiguiente, despos\u00f3 consigo la naturaleza humana, y consiguientemente a cada alma, d\u00e1ndola \u00e9l gracia y prendas para ello en la Cruz\u201d (CB 23,3). Individual-mente, se realiza por la regeneraci\u00f3n bautismal y la llamada de Dios a la uni\u00f3n con \u00e9l, que J. de la Cruz interpreta como \u201cel mirar de Dios\u201d, que \u201ces amar\u201d. Es \u201csu Divinidad misericordiosa, la cual, inclin\u00e1ndose al alma con misericordia, imprime e infunde en ella su amor y gracia, con que la hermosea y levanta tanto, que la hace \u2018consorte de la misma Divinidad\u2019\u201d (2 Pe 1,4: CB 32,4). De manera que \u201clas almas esos mismos bienes poseen por participaci\u00f3n que \u00e9l por naturaleza; por lo cual verdaderamente son dioses por participaci\u00f3n, iguales y compa\u00f1eros suyos de Dios\u201d (CB 39,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esta gracia, que hermosea el alma y le hace part\u00edcipe de la naturaleza divina, el Santo la identifica con el \u00a0desposorio. As\u00ed, pues, distingue entre la gracia de la redenci\u00f3n, la de la regeneraci\u00f3n bautismal y la del desposorio: \u201cEste desposorio que se hizo en la Cruz no es del que ahora vamos hablando. Porque aqu\u00e9l es desposorio que se hizo de una vez, dando Dios al alma la primera gracia, lo cual se hace en el bautismo con cada alma. Mas \u00e9ste es por v\u00eda de perfecci\u00f3n, que no se hace sino muy poco a poco por sus t\u00e9rminos, que, aunque es todo uno, la diferencia es que el uno se hace al paso del alma, y as\u00ed va poco a poco; y el otro, al paso de Dios y as\u00ed h\u00e1cese de una vez\u201d (CB 23,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero todo es en definitiva gracia y misericordia, como dice la oraci\u00f3n del alma enamorada: \u201cPorque si, en fin, ha de ser gracia y misericordia la que en tu Hijo te pido (cf. 1 Tim 1,2), toma mi cornadillo, pues le quieres, y dame este bien, pues que t\u00fa tambi\u00e9n le quieres&#8230; No me quitar\u00e1s, Dios m\u00edo, lo que una vez me diste en tu \u00fanico Hijo Jesucristo\u201d (Av 26).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Todo es gracia: la gracia de la redenci\u00f3n, la primera gracia del bautismo y la del desposorio espiritual. Esta relaci\u00f3n pone de manifiesto el dinamismo de la econom\u00eda cristiana, que caracteriza la visi\u00f3n de J. de la Cruz: \u201cDe donde san Pedro (2 Pe 1,2-4) dijo: \u2018Gracia y paz sea cumplida y perfecta en vosotros en el conocimiento de Dios y de Jesucristo Nuestro Se\u00f1or&#8230;\u201d (CB 39,6). La gracia y la paz cumplidas tienden a su desarrollo en el conocimiento y amor de Jesucristo, que alcanzan su plenitud en el desposorio espiritual y en la \u00a0uni\u00f3n m\u00edstica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esta econom\u00eda de la gracia no es ajena a la creaci\u00f3n, como canta en la estrofa 5 de <em>C\u00e1ntico: <\/em>\u201cMil gracias derramando\/pas\u00f3 por estos sotos con presura\u201d. Y no solamente les comunic\u00f3 \u201cel ser y gracias naturales\u201d, sino tambi\u00e9n \u201cel ser sobrenatural\u201d (CB 5,4). Por su dinamismo intr\u00ednseco, la econom\u00eda de gracia tiende a la visi\u00f3n de Dios. El Santo apunta en este sentido un dato importante, que revela la tensi\u00f3n escatol\u00f3gica de la econom\u00eda cristiana. En la antigua econom\u00eda, \u201caunque muriesen en gracia de Dios, no le hab\u00edan de ver hasta que viniese Cristo\u201d (CB 11,9). \u201cPero ahora ya en la ley de gracia, que, en muriendo el cuerpo, puede ver el alma a Dios, m\u00e1s sano es querer vivir poco y morir para verle\u201d (CB 11,10).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">II. Presencia divina por gracia<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Una de las expresiones teol\u00f3gicas de la gracia m\u00e1s significativas es la \u00a0presencia divina. Responde al n\u00facleo de la revelaci\u00f3n. Esta es una manifestaci\u00f3n progresiva \u2013cada vez m\u00e1s intensa y personal\u2013 de Dios a las criaturas, que culmina en el env\u00edo de su Hijo y en su presencia por gracia a aquellos que le aman (Jn 14,23). J. de la Cruz habla de una triple presencia divina en pasajes clave de sus escritos: por creaci\u00f3n, por gracia y por uni\u00f3n (S 2,5,3; CB 11,3; LlB 4,7.14).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1) La primera presencia es la llamada <em>presencia de inmensidad<\/em>, por la que Dios \u201cmora y asiste sustancialmente\u201d en todas las criaturas: \u201cles est\u00e1 conservando el ser que tienen\u201d. La segunda es por \u201cuni\u00f3n y transformaci\u00f3n del alma con Dios\u201d. La tercera es \u201cuni\u00f3n de semejanza\u201d o de conformidad de voluntades (S 2,5,3). El Santo no distingue claramente en este pasaje entre presencia por gracia y presencia por uni\u00f3n. En su explicaci\u00f3n tiende a identificarlas y a hablar solamente de dos presencias: la natural y la sobrenatural. \u201cAunque es verdad que&#8230; est\u00e1 Dios siempre en el alma d\u00e1ndole y conserv\u00e1ndole el ser natural de ella con su asistencia, no, empero, siempre la comunica el ser sobrenatural\u201d. Este se comunica s\u00f3lo \u201cpor amor y gracia, en la cual no todas las almas est\u00e1n; y las que est\u00e1n no en igual grado, porque unas est\u00e1n en m\u00e1s, otras en menos grados de amor\u201d (ib. 4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2) En el pasaje de <em>C\u00e1ntico<\/em>, a prop\u00f3sito del comentario al verso \u201cDescubre tu presencia\u201d, la descripci\u00f3n de las tres formas de presencia aparece con m\u00e1s nitidez: \u201cLa primera es esencial, y de esta manera no s\u00f3lo est\u00e1 en las m\u00e1s buenas y santas almas, pero tambi\u00e9n en las malas y pecadoras y en todas las dem\u00e1s criaturas. Porque con esta presencia les da vida y ser, y si esta presencia esencial les faltase, todas se aniquilar\u00edan y dejar\u00edan de ser. Y \u00e9sta nunca falta en el \u00a0alma. La segunda presencia es por gracia, en la cual mora Dios en el alma agradado y satisfecho de ella. Y esta presencia no la tienen todas, porque las que caen en \u00a0pecado (mortal) la pierden. Y \u00e9sta no puede el alma saber naturalmente si la tiene. La tercera es por afecci\u00f3n espiritual, porque en muchas almas devotas suele Dios hacer algunas presencias espirituales de muchas maneras, con que las recrea, deleita y alegra\u201d (CB 11,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Aunque conceptualmente distingue una presencia de otra, centra su exposici\u00f3n en la tercera, esto es, en la <em>presencia afectiva o por uni\u00f3n<\/em>, en cuya funci\u00f3n est\u00e1n las otras dos. De ah\u00ed que en la pr\u00e1ctica la distinci\u00f3n entre las dos \u00faltimas (por gracia y por uni\u00f3n) no aparezca con tanta claridad. Pero esto es un dato revelador. Significa el dinamismo interior de la presencia divina, que culmina en la uni\u00f3n del alma con Dios. Este es el punto de mira del Santo, que adelanta en esta estrofa el final del camino de b\u00fasqueda trazado en <em>C\u00e1ntico<\/em>. Por eso pide que descubra su presencia: \u201cNo dice el alma que se haga presente a ella, sino que esta presencia encubierta que \u00e9l hace en ella, ahora sea natural, ahora espiritual, ahora afectiva, que se la descubra y manifieste de manera que pueda verle en su divino ser y hermosura\u201d (ib. 4). As\u00ed, pues, la presencia de Dios en el alma (sea natural, sobrenatural o afectiva) est\u00e1 intr\u00ednseca y positivamente orientada a la uni\u00f3n plena con Dios, a \u201cla igualdad de amor con [\u00e9l], que siempre [el alma] natural y sobrenaturalmente apetece\u201d (CB 38,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">3) El pasaje de <em>Llama <\/em>presenta dos novedades. La primera es acerca de la presencia de inmensidad o por creaci\u00f3n; est\u00e1 descrita con mayor riqueza de detalles; pero, sobre todo, aparece como objeto de una gracia m\u00edstica, por la que ve a Dios en todas las cosas y \u00e9stas en Dios: \u201cDios siempre se est\u00e1 as\u00ed, como el alma lo echa de ver, moviendo, rigiendo y dando ser y virtud y gracias y dones a todas las criaturas, teni\u00e9ndolas en s\u00ed virtual y presencial y sustancialmente, viendo el alma lo que Dios es en s\u00ed y lo que en sus criaturas en una sola vista&#8230;; el cual, como todas las cosas est\u00e1 moviendo con su virtud, par\u00e9cese juntamente con \u00e9l lo que est\u00e1 haciendo, y parece moverse \u00e9l en ellas y ellas en \u00e9l con movimiento continuo; y por eso le parece al alma que \u00e9l se movi\u00f3 y record\u00f3, siendo ella la movida y la recordada\u201d (LlB 4,7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">M\u00e1s adelante hace una descripci\u00f3n objetiva de la presencia natural o por creaci\u00f3n y de la presencia sobrenatural o por gracia. Son distintas, aunque inseparables, de manera que la primera pide manifestarse en la segunda, y \u00e9sta en la presencia por uni\u00f3n: \u201cEs de saber que Dios en todas las almas mora secreto y encubierto en la sustancia de ellas, porque, si esto no fuese, no podr\u00edan ellas durar. Pero hay diferencia en este morar, y mucha: porque en unas mora solo y en otras no mora solo; en unas mora agradado, y en otras mora desagradado; en unas mora como en su casa, mand\u00e1ndolo y rigi\u00e9ndolo todo, y en otras mora como extra\u00f1o en casa ajena, donde no le dejan mandar nada ni hacer nada. El alma donde menos apetitos y gustos propios moran, es donde \u00e9l m\u00e1s solo y m\u00e1s agradado y m\u00e1s como en casa propia mora, rigi\u00e9ndola y gobern\u00e1ndola, y tanto m\u00e1s secreto mora, cuanto m\u00e1s solo. Y as\u00ed, en esta alma, en que ya ning\u00fan apetito, ni otras im\u00e1genes y formas, ni afecciones de alguna cosa criada moran, secret\u00edsimamente mora el Amado con tanto m\u00e1s \u00edntimo e interior y estrecho abrazo, cuanto ella, como decimos, est\u00e1 m\u00e1s pura y sola de otra cosa que Dios\u201d (LlB 4,14).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Seg\u00fan esto, aparece clara la distinci\u00f3n entre la presencia natural y la presencia por gracia. Pero ya no lo es tanto la distinci\u00f3n entre \u00e9sta y la presencia por uni\u00f3n. Ocurre como en <em>C\u00e1ntico<\/em>, donde la presencia por gracia aparece internamente orientada hacia la uni\u00f3n. Por eso pasa insensiblemente de una a otra, de manera que el alma habitada por Dios no ha de estar habitada por los apetitos que impiden la uni\u00f3n: \u201cY as\u00ed, en esta alma, en que ya ning\u00fan apetito, ni otras im\u00e1genes y formas, ni afecciones de alguna cosa criada moran, secret\u00edsimamente mora el Amado con tanto m\u00e1s \u00edntimo e interior y estrecho abrazo\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Sin embargo, hay otro texto en <em>Llama <\/em>en el que claramente presenta la distinci\u00f3n entre presencia por gracia y presencia por uni\u00f3n. Es la segunda novedad que se\u00f1al\u00e1bamos: \u201cEn esta cuesti\u00f3n viene bien notar la diferencia que hay en tener a Dios por gracia en s\u00ed solamente, y en tenerle tambi\u00e9n por uni\u00f3n; que lo uno es bien quererse, y la otra es tambi\u00e9n comunicarse; que es tanta la diferencia como la que hay entre el desposorio y el matrimonio. Porque en el desposorio s\u00f3lo hay un igualado s\u00ed y una sola voluntad de ambas partes y joyas y ornato de desposada, que se las da graciosamente el desposado; mas en el matrimonio hay tambi\u00e9n comunicaci\u00f3n de las personas y uni\u00f3n\u201d (LlB 3,24). La diferencia, pues, est\u00e1 en la comunicaci\u00f3n de las personas, que se da en la uni\u00f3n, pero no en el desposorio ni en la simple comunicaci\u00f3n por gracia. (No hay que olvidar que J. de la Cruz llama aqu\u00ed desposorio al realizado por Cristo en la cruz con toda la humanidad y con cada alma por la gracia).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En este desposorio \u201cno hay uni\u00f3n de las personas\u201d. Se entiende en sentido m\u00edstico o experiencial, no en sentido teol\u00f3gico, en el que la comunicaci\u00f3n de las personas divinas pertenece a la esencia de la gracia. Pero el Santo no repara en esta uni\u00f3n <em>ontol\u00f3gica <\/em>de la gracia y centra su atenci\u00f3n en la uni\u00f3n m\u00edstica o <em>experiencial<\/em>, que se da en el matrimonio espiritual: \u201cCuando el alma ha llegado a tanta pureza en s\u00ed y en sus potencias que la voluntad est\u00e9 muy pura y purgada de otros gustos y apetitos extra\u00f1os, seg\u00fan la parte inferior y superior, y enteramente dado el s\u00ed acerca de todo esto en Dios, siendo ya la voluntad de Dios y del alma una en un consentimiento propio y libre, ha llegado a tener a Dios por gracia de voluntad todo lo que puede por v\u00eda de voluntad y gracia. Y esto es haberle Dios dado en el s\u00ed de ella su verdadero s\u00ed y entero de su gracia\u201d (LlB 3,24).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En conclusi\u00f3n, la presencia por uni\u00f3n aparece como culminaci\u00f3n de la presencia por gracia, aunque \u00e9sta conceptualmente sea distinta de aqu\u00e9lla; una es presencia teol\u00f3gica, la otra es presencia m\u00edstica. Est\u00e1n estrechamente unidas, de manera que en el orden concreto y experiencial se identifican.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">III. Regeneraci\u00f3n y transformaci\u00f3n espiritual<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La regeneraci\u00f3n espiritual marca el comienzo de la vida de gracia. En la tradici\u00f3n apost\u00f3lica se habla, a este prop\u00f3sito, de la regeneraci\u00f3n por el agua y por el Esp\u00edritu (Jn 3,3-7) o por una palabra de verdad (Sant 1,18.21) o por una semilla incorruptible (1 Pe 1,3-5.22-23). Es lo que en la teolog\u00eda cat\u00f3lica se denomina gracia santificante. San Pablo habla de la justificaci\u00f3n por la fe en Jesucristo, como principio de la nueva condici\u00f3n cristiana (Rom 3,21-26; Gal 2,15-21) y de la nueva criatura en Cristo Jes\u00fas (Gal 6,15; 2 Cor 5,17). En la tradici\u00f3n teol\u00f3gica ha prevalecido el t\u00e9rmino \u201cjustificaci\u00f3n\u201d, para designar en sentido objetivo la redenci\u00f3n de Cristo (\u201cTodos hemos sido justificados mediante su redenci\u00f3n\u201d: Rom 3,24) y, en sentido subjetivo, la aplicaci\u00f3n de los frutos de la redenci\u00f3n a cada individuo, por la fe en Cristo (Rom 3,26) y por el bautismo (Tit 3,5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Este es el transfondo teol\u00f3gico del pensamiento sanjuanista. Sin embargo, el Santo no usa el t\u00e9rmino \u201cjustificaci\u00f3n\u201d, aunque s\u00ed habla de la \u201cprimera gracia\u201d que se da por el bautismo (CB 23,6). La expresi\u00f3n m\u00e1s af\u00edn a \u00e9sta es la de \u201creengendrar\u201d. Aparece en la <em>Noche <\/em>a prop\u00f3sito de la transformaci\u00f3n que Dios obra en el alma: \u201cLa amorosa madre de la gracia de Dios, luego que por nuevo calor y hervor de servir a Dios reengendra el alma, eso mismo hace con ella\u201d, esto es, le va quitando el regalo y hace que camine por su pie (N 1,1,2). Este \u201creengendrar el alma\u201d est\u00e1 en relaci\u00f3n con la transformaci\u00f3n interior, obrada por la purificaci\u00f3n del esp\u00edritu: \u201cpara reengendrarlo en vida de esp\u00edritu por medio de esta divina influencia\u201d (N 2,9,6). Comprende la transformaci\u00f3n del coraz\u00f3n, conforme al salmo (Sal 51,12) que dice: \u201c\u2018Cor mundum crea in me, Deus\u2019, etc. Porque la limpieza de coraz\u00f3n no es menos que el amor y gracia de Dios, porque \u2018los limpios de coraz\u00f3n\u2019 son llamados por nuestro Salvador \u2018bienaventurados\u2019 (Mt 5,8), lo cual es tanto como decir \u2018enamorados\u2019, pues que la bienaventuranza no se da por menos que amor\u201d (N 2,12,1). Por eso hay que dar cabida en el propio coraz\u00f3n al amor de Dios, pues \u201cDios no pone su gracia y amor en el alma sino seg\u00fan la voluntad y amor del alma\u201d (CB 13,12).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">As\u00ed, pues, el Santo usa m\u00e1s frecuentemente el t\u00e9rmino \u201ctransformaci\u00f3n\u201d (123 veces), pero en un sentido amplio, que abarca no s\u00f3lo el cambio obrado por la gracia inicial sino tambi\u00e9n el proceso de renovaci\u00f3n hasta la uni\u00f3n del alma con Dios en el matrimonio espiritual. Seg\u00fan el Doctor m\u00edstico, este estado no se da sin la confirmaci\u00f3n en gracia: \u201cEs una transformaci\u00f3n total en el Amado, en que se entregan ambas las partes por total posesi\u00f3n de la una a la otra, con cierta consumaci\u00f3n de uni\u00f3n de amor, en que est\u00e1 el alma hecha divina y Dios por participaci\u00f3n, cuanto se puede en esta vida. Y as\u00ed, pienso que este estado nunca acaece sin que est\u00e9 el alma en \u00e9l confirmada en gracia, porque se confirma la fe de ambas partes, confirm\u00e1ndose aqu\u00ed la de Dios en el alma. De donde \u00e9ste es el m\u00e1s alto estado a que en esta vida se puede llegar\u201d (CB 22,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En este estado alcanza el alma \u201cla transformaci\u00f3n perfecta&#8230; en que est\u00e1 toda revertida en gracia\u201d (CB 38,3). \u201cGusta el alma aqu\u00ed de todas las cosas de Dios, comunic\u00e1ndosele fortaleza, sabidur\u00eda y amor, hermosura y gracia y bondad\u201d (LlB 2,21); asimismo, las noticias que le \u201ccomunica el Amado de sus gracias y virtudes\u201d (LlB 3,7). Pues ya no tiene a Dios \u201cpor gracia en s\u00ed solamente\u201d, sino tambi\u00e9n \u201cpor uni\u00f3n\u201d, en la que Dios le da \u201cen el \u2018s\u00ed\u2019 de ella su verdadero \u2018s\u00ed\u2019 y entero de su gracia\u201d (LlB 3,24). Llama a esta transformaci\u00f3n \u201cabismo de gracia\u201d: \u201cLa luz de la gracia que Dios hab\u00eda dado antes a esta alma, con que le hab\u00eda alumbrado el ojo del abismo de su esp\u00edritu, abri\u00e9ndosele a la divina luz y haci\u00e9ndola en esto agradable a s\u00ed, llam\u00f3 a otro abismo de gracia, que es esta transformaci\u00f3n divina del alma en Dios\u201d (LlB 3,71).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La transformaci\u00f3n del alma en Dios por la gracia reviste a \u00e9sta de especial hermosura: \u201cInfunde en ella su amor y gracia, con que la hermosea y levanta tanto, que la hace \u2018consorte de la misma Divinidad\u2019 (2 Pe 1,4)\u201d (CB 32,4). Se ve llena de prendas divinas. Por eso se atreve a pedir a su Amado que no la desprecie, que bien puede mirarla, pues \u201cdespu\u00e9s que me miraste \u2013dice ella\u2013 gracia y hermosura en m\u00ed dejaste\u201d: \u201cD\u00edcele que ya no la quiera tener en poco ni despreciarla, porque si antes merec\u00eda esto por la fealdad de su culpa y bajeza de su naturaleza, que ya despu\u00e9s que \u00e9l la mir\u00f3 la primera vez, en que la arre\u00f3 con su gracia y visti\u00f3 con su hermosura, que bien la puede ya mirar la segunda y m\u00e1s veces, aument\u00e1ndole la gracia y hermosura\u201d (CB 33,3). El alma es tambi\u00e9n objeto de especial amor: \u201cSi antes que estuviese en su gracia por s\u00ed solo la amaba, ahora que ya est\u00e1 en su gracia, no s\u00f3lo la ama por s\u00ed, sino tambi\u00e9n por ella; y as\u00ed, enamorado de su hermosura, mediante los efectos y obras de ella, ahora sin ellos, siempre le va \u00e9l comunicando m\u00e1s amor y gracias\u201d (CB 33,7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Otra de las expresiones con que explica esta transformaci\u00f3n espiritual, que tiene lugar en el estado de uni\u00f3n, es la de \u201caspiraci\u00f3n\u201d de Dios en el alma: \u201cAspirar en el alma es infundir en ella gracia, dones y virtudes\u201d (CB 17,5). Y as\u00ed el Esposo se enamora \u201cde las muchas virtudes y gracias que \u00e9l ha puesto en ella\u201d (CB 19,2), y la Esposa canta \u201clas gracias y grandezas de su Amado el Hijo de Dios\u201d (CB 24,2). Entonces, \u201cen este espiritual desposorio&#8230; las virtudes y gracias de la \u00a0Esposa alma y las magnificencias y gracias del Esposo Hijo de Dios salen a la luz\u201d (CB 30,1). El \u201caspirar\u201d de Dios en el alma es mirarla con amor (CB 31,5-8), y mirarla con amor es infundirle su gracia: \u201c\u2018Cuando t\u00fa me mirabas\u2019, es a saber, con afecto de amor (porque ya dijimos que el mirar de Dios aqu\u00ed es amar), \u2018su gracia en m\u00ed tus ojos imprim\u00edan\u2019. Por los ojos del Esposo entiende aqu\u00ed su Divinidad misericordiosa, la cual, inclin\u00e1ndose al alma con misericordia, imprime e infunde en ella su amor y gracia\u201d (CB 32,2-3). Asimismo, como contrapartida, \u201cpoder mirar el alma a Dios es hacer obras en gracia de Dios\u201d (CB 32,8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Finalmente, otra de las expresiones empleadas por J. de la Cruz para hablar de la renovaci\u00f3n cristiana por la gracia es la muerte al \u201chombre viejo\u201d y el revestimiento del \u201chombre nuevo\u201d, aunque para \u00e9l el hombre nuevo no es simplemente el cristiano sino el hombre espiritual. El tema lo desarrolla especialmente en <em>Noche <\/em>(N 2,3,3; 9,4), <em>C\u00e1ntico <\/em>(CB 20,1; 26,17) y en <em>Llama <\/em>(LlB 2,34).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Forma parte esencial de su antropolog\u00eda, como se ha explicado en la voz correspondiente de este diccionario. Representa la perfecci\u00f3n de la naturaleza humana, pues la gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona: \u201cCon su presente ser da ser natural al alma y con su presente gracia la perfecciona\u201d (CB 11,4).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">IV. Participaci\u00f3n de Dios y filiaci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La regeneraci\u00f3n espiritual por la gracia es, en definitiva, una participaci\u00f3n de la naturaleza divina. El renacido participa, por su incorporaci\u00f3n a Cristo, de la naturaleza divina de modo an\u00e1logo a como un ni\u00f1o participa de la naturaleza de sus padres. Este es el paralelismo que establece la catequesis apost\u00f3lica entre la generaci\u00f3n cristiana y la generaci\u00f3n humana. As\u00ed como el principio de \u00e9sta es un germen corruptible, del mismo modo un \u201cgermen incorruptible\u201d es el principio fecundante que Dios pone en el hombre para engendrarlo a una vida nueva. El cristiano es hijo de Dios mediante una \u201cvirtud generadora\u201d divina, que en la catequesis apost\u00f3lica se llama \u201cgermen\u201d y en la teolog\u00eda cat\u00f3lica \u201cgracia\u201d (1 Pe 1,3-5.22-23).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">J. de la Cruz no cita este texto petrino, sino otro paralelo sobre la \u201cparticipaci\u00f3n de la naturaleza divina\u201d (2 Pe 1,4), como se expone en la voz sobre \u201cparticipaci\u00f3n de Dios\u201d. La expresi\u00f3n caracter\u00edstica suya es que el hombre por la gracia es \u201cDios por participaci\u00f3n\u201d (S 2,5,7; N 2,20,5; CB 22,3; LlB 2,34). Esta participaci\u00f3n, que tiene lugar en el nuevo nacimiento (Jn 1,13; 3,5), le hace hijo adoptivo. Sobre esta filiaci\u00f3n fundamenta el Santo su doctrina acerca de la uni\u00f3n, cuando comienza a describirla en el segundo libro de <em>Subida<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La uni\u00f3n comporta \u201csemejanza\u201d y \u201ccomunicaci\u00f3n sobrenatural por gracia\u201d, que se da por el nuevo nacimiento: \u201cA los que son nacidos de Dios, esto es, a los que, renaciendo por gracia, muriendo primero a todo lo que es hombre viejo (Ef 4,22), se levantan sobre s\u00ed a lo sobrenatural, recibiendo de Dios la tal renascencia y filiaci\u00f3n\u201d (S 2,5,5). Y es que la uni\u00f3n no puede darse sino naciendo del Esp\u00edritu, como dice San Juan (Jn 3,5), y dej\u00e1ndose guiar por \u00e9l, como dice San Pablo (1 Cor 6,17), para que sus operaciones sean divinas (S 3,2,8). Estos son los hijos de Dios, \u201cseg\u00fan aquello de san Pablo (Rom 8,14): que \u2018los hijos de Dios\u2019, que son estos transformados y unidos en Dios, \u2018son movidos del Esp\u00edritu de Dios\u2019, esto es, a divinas obras en sus potencias\u201d (S 3,2,16; cf. LlB 2,34). Esta filiaci\u00f3n nos viene dada en Cristo, por la participaci\u00f3n en su condici\u00f3n de Hijo y por sus merecimientos: \u201cEl Hijo de Dios nos alcanz\u00f3 este alto estado y nos mereci\u00f3 este subido puesto de \u2018poder ser hijos de Dios\u2019, como dice san Juan\u201d (1,12: CB 39,5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La filiaci\u00f3n, seg\u00fan el Ap\u00f3stol, da derecho a la vida eterna (Rom 8,17). Tiene una dimensi\u00f3n esencialmente escatol\u00f3gica, que aparece tambi\u00e9n en J. de la Cruz. Se expresa en el gemido, de que habla el Ap\u00f3stol (Rom 8,23), \u201cesperando la adopci\u00f3n de hijos de Dios\u201d (CB 1,14). Pero ya aqu\u00ed, en el alto estado de la uni\u00f3n, \u201cestando [el alma] hecha una misma cosa en \u00e9l\u201d y siendo en cierta manera \u201cDios por participaci\u00f3n\u201d, ve que Dios \u201ces verdaderamente suyo\u201d: \u201cPorque all\u00ed ve el alma que verdaderamente Dios es suyo, y que ella le posee con posesi\u00f3n hereditaria, con propiedad de derecho, como hijo de Dios adoptivo, por la gracia que Dios le hizo de d\u00e1rsele a s\u00ed mismo, y que, como cosa suya, le puede dar y comunicar a quien ella quisiere de voluntad; y as\u00ed dale a su Querido, que es el mismo Dios que se le dio a ella\u201d (LlB 3,78).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Este es el dinamismo de la gracia y de la filiaci\u00f3n adoptiva. Comienza en esta vida con la gracia y termina en la gloria. El alma puede \u201cunirse por gracia perfectamente en esta vida con aquello que por gloria ha de estar unida en la otra\u201d (S 2,4,4). \u201cEn esta vida por gracia especial, en divina uni\u00f3n con Dios&#8230;, y en la otra por gloria esencial, goz\u00e1ndole cara a cara (1 Cor 13,12), ya de ninguna manera escondido\u201d (CB 1,11). Dios se da ya totalmente aqu\u00ed: ve que \u201ces verdaderamente suyo\u201d, que \u201cle posee con posesi\u00f3n hereditaria, con propiedad de derecho\u201d. Y por eso es capaz de \u201cdar a Dios el mismo Dios\u201d. De este modo es posible la verdadera reciprocidad esencial en el amor. Tenemos aqu\u00ed un maravilloso compendio de la teolog\u00eda de la gracia y de la filiaci\u00f3n, que alcanza su punto culminante en la uni\u00f3n m\u00edstica y su plenitud en la gloria, \u201cgoz\u00e1ndole cara a cara\u201d.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">V. Inhabitaci\u00f3n trinitaria<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La filiaci\u00f3n aparece en la revelaci\u00f3n unida a la inhabitaci\u00f3n de la \u00a0Sant\u00edsima Trinidad. As\u00ed la presenta \u00a0san Pablo, al proclamar nuestra filiaci\u00f3n en Cristo, que nos hace hijos del Padre, por el don del mismo Esp\u00edritu de Cristo (Rom 8,9-16). J. de la Cruz habla tambi\u00e9n de nuestra filiaci\u00f3n con relaci\u00f3n a Cristo y al Esp\u00edritu Santo; \u00e9sta es fruto del nuevo nacimiento en Cristo por la fuerza de su Esp\u00edritu. Pero la inhabitaci\u00f3n a\u00f1ade nuevos matices a la filiaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Significa la presencia de las personas divinas en el alma y la relaci\u00f3n personal que el cristiano adquiere con cada una de ellas, participando as\u00ed del misterio trinitario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El primer dato que hay que rese\u00f1ar en J. de la Cruz es su confesi\u00f3n del misterio trinitario, cantado en los poemas. Destaca el <em>Romance acerca de la Sant\u00edsima Trinidad<\/em>: \u201cTres Personas y un amado \/ entre todos tres hab\u00eda, \/ y un amor en todas ellas \/ y un amante las hac\u00eda, \/ y el amante es el amado \/ en que cada cual viv\u00eda; &#8230; \/ En aquel amor inmenso \/que de los dos proced\u00eda, \/ palabras de gran regalo \/ el Padre al Hijo dec\u00eda\u201d (Po 9,25-50).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es la descripci\u00f3n de la vida \u00edntima de Dios en el misterio trinitario, de la que el Padre quiere hacer part\u00edcipe al hombre, para que goce de su compa\u00f1\u00eda (Po 9,80). As\u00ed, pues, la llamada del hombre a la comuni\u00f3n con Dios es una llamada a participar de la vida trinitaria. El acceso a este misterio es la fe, \u201cpr\u00f3ximo y proporcionado medio\u201d para la uni\u00f3n: \u201cPorque, as\u00ed como Dios es infinito, as\u00ed ella nos le propone infinito; y as\u00ed como es Trino y Uno, nos lo propone ella Trino y Uno&#8230; Y por tanto, cuanto m\u00e1s fe el alma tiene, m\u00e1s unida est\u00e1 con Dios\u201d (S 2,9,1). La blanca vestidura de la fe es el medio para \u201cconseguir la gracia y uni\u00f3n del Amado\u201d (N 2,21,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El camino de la fe dispone para la revelaci\u00f3n del misterio, que Dios suele hacer a algunas almas. Si bien el Doctor m\u00edstico rechaza en general las revelaciones sobrenaturales como medio de uni\u00f3n, admite aquellas que afectan a la misma uni\u00f3n. Tal es la del misterio trinitario. Es una forma de revelaci\u00f3n \u201cacerca de lo que es Dios en s\u00ed\u201d, por la que se le manifiesta \u201cel misterio de la Sant\u00edsima Trinidad y unidad de Dios\u201d (S 2,27,1). Pero el alma ha de estar limpia de todo afecto, para llegar a ser \u201cdigno templo del Esp\u00edritu Santo (cf. 1Cor 3,16; 6,19). Lo cual no puede ser as\u00ed, si su coraz\u00f3n se goza en los bienes y gracias naturales\u201d (S 3,23,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Partiendo de este conocimiento de la fe y de las exigencias de purificaci\u00f3n interior, inicia el alma su camino de b\u00fasqueda del misterio trinitario escondido en lo \u00edntimo de su ser: \u201cEl Verbo Hijo de Dios, juntamente con el Padre y el Esp\u00edritu Santo, esencial y presencialmente est\u00e1 escondido en el \u00edntimo ser del alma; por tanto el alma que le ha de hallar convi\u00e9nele salir de todas las cosas seg\u00fan la afecci\u00f3n y voluntad y entrarse en sumo recogimiento dentro de s\u00ed misma\u201d (CB 1,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El fundamento de esta presencia inhabitante de las personas divinas la encuentra el Santo en el texto cl\u00e1sico de San Juan sobre la inhabitaci\u00f3n. Dice que no debemos extra\u00f1arnos de que Dios obre estas maravillas en los hombres, pues \u00e9l mismo nos lo prometi\u00f3 por medio de su Hijo: \u201cY no hay que maravillar que haga Dios tan altas y extra\u00f1as mercedes a las almas que El da en regalar; porque si consideramos que es Dios, y que se las hace como Dios, y con infinito amor y bondad, no nos parecer\u00e1 fuera de raz\u00f3n; pues El dijo (Jn 14,23) que \u2018en el que le amase vendr\u00edan el Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo y har\u00edan morada en \u00e9l\u2019; lo cual hab\u00eda de ser haci\u00e9ndole a \u00e9l vivir y morar en el Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo en vida de Dios, como da a entender el alma en estas canciones\u201d (LlB pr\u00f3l. 2; cf. ib. 1,15).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Si bien la inhabitaci\u00f3n es de las tres divinas personas, J. de la Cruz atribuye un papel especial al Esp\u00edritu Santo. Lo describe como \u201caspiraci\u00f3n\u201d del Padre y del Hijo, que se comunica al alma por el amor de contemplaci\u00f3n, como comenta en el verso \u201cAl aire de tu vuelo, y fresco toma\u201d: \u201cPor el vuelo entiende la contemplaci\u00f3n de aquel \u00e9xtasis que habemos dicho, y por el aire entiende aquel esp\u00edritu de amor que causa en el alma este vuelo de contemplaci\u00f3n. Y llama aqu\u00ed a este amor, causado por el vuelo, aire harto apropiadamente; porque el Esp\u00edritu Santo, que es amor, tambi\u00e9n se compara en la divina Escritura al aire (Act 2, 2), porque es aspirado del Padre y del Hijo. Y as\u00ed como all\u00ed es aire del vuelo, esto es, que de la contemplaci\u00f3n y sabidur\u00eda del Padre y del Hijo procede y es aspirado, as\u00ed aqu\u00ed a este amor del alma llama el Esposo \u00a0aire, porque de la \u00a0contemplaci\u00f3n y noticia que a este tiempo tiene de Dios le procede\u201d (CB 13,11).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En claro paralelismo con esta canci\u00f3n, habla tambi\u00e9n de la acci\u00f3n de Dios, que purifica pasivamente al alma, atribuy\u00e9ndola al Esp\u00edritu Santo: \u201ces el que interviene y hace esta junta espiritual\u201d (CB 20,2). En esta junta espiritual \u201cse transforma el alma en las tres personas de la Sant\u00edsima Trinidad en revelado y manifiesto grado\u201d (CB 39,3). Aqu\u00ed el alma queda transformada, participando en la aspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo: \u201cEste aspirar del aire es una habilidad que el alma dice que le dar\u00e1 Dios all\u00ed en la comunicaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo; el cual, a manera de aspirar, con aquella su aspiraci\u00f3n divina muy subidamente levanta el alma y la informa y habilita para que ella aspire en Dios la misma aspiraci\u00f3n de amor que el Padre aspira en el Hijo y el Hijo en el Padre, que es el mismo Esp\u00edritu Santo que a ella la aspira en el Padre y el Hijo en la dicha transformaci\u00f3n, para unirla consigo\u201d (CB 39,3). As\u00ed, \u201cel alma participar\u00e1 al mismo Dios, que ser\u00e1 obrando en \u00e9l acompa\u00f1adamente con \u00e9l la obra de la Sant\u00edsima Trinidad\u201d (ib. 6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esta participaci\u00f3n en \u201cla Sant\u00edsima Trinidad en revelado y manifiesto grado\u201d, por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, es descrita en <em>Llama <\/em>como un \u201cllamear\u201d que el Esp\u00edritu hace en ella, d\u00e1ndole un sabor a vida eterna (LlB 1,6). Pero, tal vez, lo m\u00e1s espec\u00edfico de la canci\u00f3n de \u201cLlama de amor viva\u201d es la descripci\u00f3n de la acci\u00f3n propia de cada una de las personas divinas en relaci\u00f3n con la inhabitaci\u00f3n y la correspondiente relaci\u00f3n del alma con cada una de ellas, como se explica en la voz correspondiente de este diccionario. Aqu\u00ed recogemos s\u00f3lo un par de textos significativos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cEn esta canci\u00f3n da a entender el alma c\u00f3mo las tres personas de la Sant\u00edsima Trinidad, Padre e Hijo y Esp\u00edritu Santo, son los que hacen en ella esta divina obra de uni\u00f3n. As\u00ed la \u2018mano\u2019, y el \u2018cauterio\u2019, y el \u2018toque\u2019, en sustancia, son una misma cosa; y p\u00f3neles estos nombres, por cuanto por el efecto que hace cada una les conviene. El cauterio es el Esp\u00edritu Santo, la mano es el Padre, el toque el Hijo. Y as\u00ed engrandece aqu\u00ed el alma al Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, encareciendo tres grandes mercedes y bienes que en ella hacen, por haberla trocado su muerte en vida, transform\u00e1ndola en s\u00ed. La primera es \u2018llaga regalada\u2019, y \u00e9sta atribuye al Esp\u00edritu Santo; y por eso le llama \u2018cauterio suave\u2019. La segunda es \u2018gusto de vida eterna\u2019, y \u00e9sta atribuye al Hijo, y por eso le llama \u2018toque delicado\u2019. La tercera es haberla transformado en s\u00ed, que es la \u2018deuda\u2019 con que queda bien pagada el alma, y \u00e9sta atribuye al Padre, y por eso se llama \u2018mano blanda\u2019. Y aunque aqu\u00ed nombra las tres, por causa de las propiedades de los efectos, s\u00f3lo con uno habla, diciendo: En vida la has trocado, porque todos ellos obran en uno, y as\u00ed todo lo atribuye a uno, y todo a todos\u201d (LlB 2,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">De esta transformaci\u00f3n que las divinas personas hacen en el alma, se sigue la entrega rec\u00edproca de amor, que describe en la estrofa 3\u00aa de <em>Llama<\/em>, a prop\u00f3sito del verso \u201ccon extra\u00f1os primores calor y luz dan junto a su Querido\u201d: \u201c\u2018Las profundas cavernas del sentido, con extra\u00f1os primores calor y luz dan junto a su Querido\u2019. Junto, dice, porque junta es la comunicaci\u00f3n del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo en el alma, que son luz y fuego de amor en ella\u201d (LlB 3,80). El alma participa aqu\u00ed plenamente del misterio trinitario, amando \u201cpor el Esp\u00edritu Santo, como el Padre y el Hijo se aman, como el mismo lo dice por san Juan (17,26), diciendo: \u2018La dilecci\u00f3n con que me amaste est\u00e9 en ellos y yo en ellos\u2019\u201d (LlB 3,82).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">VI. Vida de gracia y gracias sobrenaturales<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La vida de gracia designa en el lenguaje teol\u00f3gico las obras buenas, hechas bajo el influjo de la gracia, y la actividad meritoria. J. de la Cruz hace referencia a ella en diversos pasajes de sus obras. La gracia es la que confiere fuerza a las virtudes teologales (N 2,21,3). \u201cSin caridad ninguna virtud es graciosa delante de Dios\u201d. Les da \u201cgracia y donaire para agradar al Amado con ellas\u201d (N 2,21,10). Dios da su gracia a los humildes, \u201cjunto con las dem\u00e1s virtudes\u201d (N 1,2,7), y resiste a los soberbios (Prov 3,34; Pe 5,5; Sant 4,6). Fruto de esta gracia son las obras. Sin ella, aunque las obras fuesen humanamente perfectas, \u201ctodas ellas ser\u00edan secas y sin valor delante de Dios\u201d. Su valor procede del amor de Dios, fuente de todo obrar bueno: \u201cLa flor que tienen las obras y virtudes es la gracia y virtud que del amor de Dios tienen, sin el cual no solamente no estar\u00edan floridas, pero todas ellas ser\u00edan secas y sin valor delante de Dios aunque humanamente fuesen perfectas. Pero porque \u00e9l da su gracia y amor, son las obras floridas en su amor\u201d (CB 30,8). Estas obras resplandecen particularmente en el estado de la uni\u00f3n, por \u201cla multitud de las virtudes, gracias y dones de que Dios dota al alma en este estado\u201d (CB 24,9). Entonces salen a luz tanto las \u201cgracias de la Esposa alma\u201d como las \u201cgracias del Esposo Hijo de Dios\u201d (CB 30,1). Porque \u201c\u2018Dios da gracia por gracia\u2019 (Jn 1,16), porque, cuando Dios ve al alma graciosa en sus ojos, mucho se mueve a hacerla m\u00e1s gracia\u201d (CB 33,7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cPoder mirar el alma a Dios es hacer obras en gracia de Dios\u201d. Sin la gracia, no se puede merecer bien alguno. S\u00f3lo \u201cen gracia de Dios&#8230; toda operaci\u00f3n es meritoria\u201d. Entonces los ojos podr\u00e1n contemplar la grandeza y dem\u00e1s perfecciones divinas: \u201cTodo esto merec\u00edan adorar ya con merecimiento los ojos del alma, porque estaban ya graciosos y agradables al Esposo; lo cual antes no s\u00f3lo no merec\u00edan adorar ni ver, pero ni aun considerar de Dios algo de ello; porque es grande la rudeza y ceguera del alma que est\u00e1 sin su gracia\u201d (CB 32,8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero la vida de gracia y la actividad meritoria en el pensamiento sanjuanista desbordan el sentido teol\u00f3gico, que el tema tiene en el \u201cDecreto de la Justificaci\u00f3n\u201d del Concilio de Trento. Equivale normalmente al \u201cobrar sobrenatural\u201d. Comprende la actividad espiritual, preparatoria para la uni\u00f3n m\u00edstica, que \u2013aunque se est\u00e9 en gracia\u2013 no se puede realizar sin una gracia especial de Dios, que es gracia m\u00edstica. El Santo llama a esta gracia \u201csobrenatural\u201d, como se expone en la voz correspondiente.<\/span><\/p>\n<p>J.\u00a0<span style=\"font-size: 12pt;\">de la Cruz llama tambi\u00e9n gracias sobrenaturales a las visiones, locuciones y dem\u00e1s fen\u00f3menos m\u00edsticos (S 2,25-32); igualmente, los bienes sobrenaturales, en los que el alma puede gozarse y \u201cque se llaman [gracias] \u2018gratis datas\u2019\u201d (S 3,30,1). Pero estas gracias normalmente se han de desechar, si no afectan directamente a la uni\u00f3n. El Santo es claro en su diagn\u00f3stico. Cuando el provecho es \u201cespiritual\u201d, esto es, para conocer y servir a Dios por estas obras, se pueden admitir. Pero cuando el provecho es \u201ctemporal\u201d, como sanaciones, profec\u00edas, etc., \u201cpoco o ning\u00fan gozo del alma merecen&#8230;, pues de suyo no son medio para unir el alma con Dios, si no es la caridad. Y estas obras y gracias sobrenaturales sin estar en gracia y caridad se pueden ejercitar\u201d (S 3,30,4). El Doctor m\u00edstico funda el discernimiento de estas gracias sobrenaturales en la doctrina de San Pablo (1 Cor 12,9-10; 13,1-2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Respecto al m\u00e9rito, se\u00f1ala con precisi\u00f3n teol\u00f3gica c\u00f3mo la gracia es principio de todo m\u00e9rito: \u201cSin su gracia no se puede merecer su gracia\u201d (CB 32,5). Y \u00e9sta es fuente de nuevas gracias, como dice san Juan: \u201cPues de su plenitud hemos recibido todos, gracia por gracia\u201d (Jn 1,16). El Doctor m\u00edstico comenta este texto a prop\u00f3sito del verso \u201csu gracia en m\u00ed tus ojos imprim\u00edan\u201d, subrayando que el \u201cmirar de Dios\u201d es amar (\u201cpor eso me adamabas\u201d) y dar gracia al alma, para que pueda \u201cagradarse de ella\u201d: \u201cPoner Dios en el alma su gracia es hacerla digna y capaz de su amor\u201d (CB 32,5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">As\u00ed el alma puede merecer al mismo Dios, pues el amor de Dios no s\u00f3lo la capacita para ello, sino que la iguala con \u00e9l mismo: \u201cAmar Dios al alma es meterla en cierta manera en s\u00ed mismo, igual\u00e1ndola consigo, y as\u00ed, ama al alma en s\u00ed consigo con el mismo amor que \u00e9l se ama. Y por eso en cada obra, por cuanto la hace en Dios, merece el alma el amor de Dios; porque, puesta en esta gracia y alteza, en cada obra merece al mismo Dios\u201d (CB 32,6). Esto es posible, porque el favor y la gracia de Dios han hecho al alma agradable a sus ojos (ib. 7). Ahora puede ya mirarle, \u201cporque mirar el alma a Dios es hacer obras en gracia de Dios&#8230;, en la cual toda operaci\u00f3n es meritoria\u201d (ib. 8). Pues ahora, \u201calumbrados y levantados con su gracia y favor\u201d los ojos del alma, pueden ver lo que \u201cantes por su ceguera y bajeza no ve\u00edan\u201d (ib.). Se refiere a la grandeza de Dios, a su bondad inmensa, a su amor y misericordia y a sus beneficios innumerables, que estando ahora tan allegada a Dios por su gracia, puede descubrir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Conclusi\u00f3n. La doctrina de J. de la Cruz sobre la gracia es uno de los marcos teol\u00f3gicos m\u00e1s importantes de su pensamiento. Constituye el tejido o la trama \u2013a veces oculta\u2013 de todo su sistema. Su concepto de gracia trasciende el de la teolog\u00eda de su \u00e9poca, circunscrito al aspecto ontol\u00f3gico. Comprende primordialmente la comunicaci\u00f3n de Dios al alma y la relaci\u00f3n personal con \u00e9l. Por eso la gracia est\u00e1 intr\u00ednsecamente abierta a la vivencia m\u00edstica, en la que encuentra su m\u00e1xima expresi\u00f3n. \u00a0<em>D\u00e1<\/em><em>diva, desposorio, don, filiaci\u00f3n, inhabitaci\u00f3n, participaci\u00f3n, presencia<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">BIBL. \u2014 ALOIS WINKLHOFER, <em>Die Gnadenlehere in der Mystik des hl. Johannes vom Kreuz<\/em>, Friburgo 1936; SIME\u00d3N DE LA S. F., \u201cLa doctrina de la gracia como fundamento teol\u00f3gico en la doctrina sanjuanista\u201d, en <em>MteCarm <\/em>46 (1942) 521-541; H. MARTIN, <em>Le th\u00e8me de la partfaite alliance de gr\u00e2ce dans Saint Jean de la Croix<\/em>, Paris 1954; HENRI SANSON, <em>El esp\u00edritu humano seg\u00fan san Juan de la Cruz<\/em>, Madrid 1962, pp. 141-193; J. BOLD, \u201cDer Mensch in der Gnade Gottes nach dem spanischen Mystiker und Kirchenlehrer Johannes vom Kreuz\u201d, en <em>EphCarm <\/em>29 (1978) 238-265.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Ciro Garc\u00eda<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que teol\u00f3gicamente se entiende por gracia aparece en los escritos sanjuanistas bajo el t\u00e9rmino \u201cgracia\u201d (276 veces) y otros afines: \u201cmerced\u201d (160 veces), \u201cdon\u201d (113 veces), \u201cregalo\u201d (32 veces), \u201cd\u00e1diva\u201d (17 veces), \u201cmisericordia\u201d (50 veces). 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