{"id":2990,"date":"2015-01-06T10:28:17","date_gmt":"2015-01-06T16:28:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2990"},"modified":"2021-01-06T10:37:25","modified_gmt":"2021-01-06T16:37:25","slug":"pablo-san-y-juan-de-la-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2990","title":{"rendered":"Pablo, San, y Juan de la Cruz"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El encuentro del Doctor M\u00edstico con san Pablo, \u201cel mayor m\u00edstico de todos los tiempos\u201d (L. Cerfaux), acontece desde un doble referente: lo que el Ap\u00f3stol <em>vive <\/em>y lo que nos <em>ense\u00f1a <\/em>a todos sobre esta su \u201cvida en Cristo\u201d. Impele a Juan de la Cruz su <em>Regla carmelitana <\/em>\u2013intensamente paulina\u2013 a plasmar en su alma este \u201cmagisterio y ejemplo\u201d de Pablo, ya que \u201cpor su boca hablaba Cristo\u201d y por su experiencia pod\u00eda pautarse toda vida cristiana hasta la m\u00e1xima comuni\u00f3n espiritual con Dios. Apoyo vivencial y doctrinal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El paulinismo sanjuanista viene circunstanciado tambi\u00e9n por una \u00e9poca en que el \u201cevangelismo paulino\u201d era moneda en curso popular y entre los grandes espirituales del tiempo (Erasmo, Juan de \u00c1vila, Luis de Granada, etc.). Pero b\u00e1sicamente estriba en una <em>relaci\u00f3n interpersonal <\/em>en la que Juan de la Cruz sondea hechos y sentimientos vivenciales de Pablo a quien considera el mejor ejemplo de \u201cpredicador consecuente\u201d con la verdad revelada (S 3,45,3-4) y modelo de \u201cmaestro de esp\u00edritus\u201d que se hace todo a todos (LlB 3,59). Pablo es expansivo en sus sentimientos hacia los fieles, escribe muchas veces en primera persona y narra hechos vivenciales de inefable contenido m\u00edstico. Bastaba familiarizarse con su mensaje mistag\u00f3gico en lectura atenta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Por eso fray Juan lo caracteriza como \u201csiervo\u201d de Cristo (CB 1,7), \u201cmi ap\u00f3stol\u201d por antonomasia (S 2,22,6), \u201cfuerte en el esp\u00edritu\u201d (S 2,24,3), tipo \u201cperfecto\u201d de cristiano (CB 1,14; 12,7; 22,6), yuxtapuesto en sus pruebas a la misma Virgen Mar\u00eda (CB 20-21,10). Y capta sus \u201cpenas\u201d \u00edntimas (S 2,18,8), sus \u201cdeseos\u201d (C 11,9), sus \u201csentimientos\u201d (LlB 2,14) y \u201cgemidos\u201d (C 1,14) cuando escribe a las iglesias. Sabe que ha recibido la revelaci\u00f3n directamente de Dios y que no obstante la compulsa con la \u201ctradici\u00f3n apost\u00f3lica\u201d: \u201c\u00a1Cosa, pues, notable parece, Pablo!\u201d (S 2, 22,12).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">I. Lectura espiritual<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">J. de la Cruz repasa el corpus paulino (seg\u00fan la atribuci\u00f3n com\u00fan de los exegetas del tiempo) con una intenci\u00f3n intersubjetiva que pone en marcha todos los resortes de su relectura exeg\u00e9tica. As\u00ed desde la percepci\u00f3n del \u201cevangelio\u201d apost\u00f3lico, v\u00e1lido para todo cristiano, y desde esa \u201clectio divina\u201d, en la que Pablo no es m\u00e1s que un heraldo parcial de la revelaci\u00f3n total de Dios en Cristo (S 2,22,4; Hb 1,1-2). No s\u00f3lo cita 160 veces los pasajes paulinos (142 vers\u00edculos), sino que llega a asimilar su l\u00e9xico desde la lectura de la Vulgata.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esta es una forma profunda de influjo personal, en cuanto revela una conformidad impl\u00edcita de pensar an\u00e1logo con el maestro: desatar, azotar o abofetear, templo, soldado, armas de Dios, ministro y dispensero, vaso estrecho del cuerpo, yugo de la ley, peque\u00f1uelos, rescate, \u00e1ngel de luz, pan duro-manjar de robustos, casa terrestre, cuerpo de esta muerte, Padre de misericordias, padres de la fe, cara a cara, hombre viejo-nuevo, primicias del Esp\u00edritu, peso de gloria, enemigos de la \u00a0cruz de Cristo, etc. Son muchas las homolog\u00edas paulinas, desde sus primeros nueve <em>Romances <\/em>hasta su escaso epistolario, salvado en parte gracias a que sus destinatarios lo reten\u00edan \u201ccomo si fueran cartas de san Pablo\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. LA LECTURA ESPIRITUAL DEL AP\u00d3STOL. Se inscribe en el m\u00e1s amplio contacto de fray Juan con la Escritura. Sabemos que le\u00eda la Palabra con suma devoci\u00f3n, a veces de rodillas y con suspiros por no poder seguir adelante. Muchos pasajes afloraban a su mente con espontaneidad, como los Cantares, salmos, el pr\u00f3logo del 4\u00ba evangelio, la oraci\u00f3n sacerdotal de Jes\u00fas, los cc. 2-3 de 1 Cor., etc. Para \u00e9l hab\u00eda \u201cley vieja\u201d y \u201cley de gracia\u201d, pero una sola y definitiva \u00a0Palabra del Padre en Cristo, que unifica todas las \u201centregas\u201d de Dios y \u201cesperanzas\u201d de los hombres (S 2,22,5-7). Su \u201clectio divina\u201d, seg\u00fan el m\u00e9todo progresivo del aforismo medieval, le llevaba a la \u00a0meditaci\u00f3n, oraci\u00f3n y contemplaci\u00f3n (Av 78-79). Es decir, a ese coloquio divino con \u201cpalabras al coraz\u00f3n\u201d en que consiste la \u201csabidur\u00eda divina\u201d y se basa el \u201cseguimiento-imitaci\u00f3n\u201d de Cristo (Av, pr\u00f3l.). La transcendencia de la Palabra revelada implica toda la verdad desplegada y anunciada por el Ap\u00f3stol. Una verdad para la vida cristiana que parte del \u201cno saber sabiendo\u201d (Po 4), en que confluye toda la \u00a0\u00abteolog\u00eda m\u00edstica que se sabe por amor\u201d (CB, pr\u00f3l. 3). Esta era su meta con la Vulgata en la mano, pues para \u00e9l \u201cdonde no se sabe a Dios, no se sabe nada\u201d (CB 26,13). Toda la ciencia y experiencia adquiridas queda avalada por la autoridad de la \u201cdivina Escritura\u201d, inspirada por el \u00a0\u201cEsp\u00edritu Santo\u201d y autenticada por el \u201csano sentido y doctrina de la santa Madre \u00a0Iglesia\u201d (S, pr\u00f3l. 2). No hay l\u00edmites para la hondura ni altura de los misterios revelados \u201ccomo se lleve entendido que todo lo que se dijere es tanto menos de lo que hay all\u00ed\u201d (LlB, pr\u00f3l. 1; CB, pr\u00f3l. 4). Sin ninguna osad\u00eda de hermeneuta autosuficiente (S 2,27,4.11).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esta actitud sanjuanista ante la Biblia es id\u00e9ntica ante la presentaci\u00f3n paulina del misterio de Cristo, tanto en lo referente a su \u201cvivencia intransferible\u201d como en su \u201cmensaje evang\u00e9lico\u201d a las iglesias. J. de la Cruz usufruct\u00faa ambas dimensiones: la \u201cdoctrinal\u201d y la \u201ctipol\u00f3gica\u201d. A \u00e9sta recurre en casos m\u00e1s puntuales; a la \u201cautoridad\u201d doctrinal del Ap\u00f3stol con inusitada frecuencia para perfilar con \u00e9l su visi\u00f3n del cristiano \u201cespiritual\u201d y \u201cperfecto\u201d: mostrando, probando, y confirmando con san Pablo c\u00f3mo act\u00faa el Esp\u00edritu de Dios y c\u00f3mo se transforma el hombre nuevo en Cristo por el amor. Lo m\u00e1s importante del influjo paulino en el mensaje mistag\u00f3gico sanjuanista es que, antes de escribir nada, hab\u00eda ya asimilado el ideario del Ap\u00f3stol. Su \u201cimpresi\u00f3n\u201d precede a la \u201cexpresi\u00f3n\u201d impl\u00edcita o expl\u00edcita, sin negar por eso un contacto directo con ciertos pasajes paulinos (cf S 2,20,3; 22,16; S 3,40,1, etc.).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. EL FONDO DOCTRINAL. Al convergir mayoritariamente la presencia paulina en el corpus sanjuanista sobre el <em>fondo doctrinal <\/em>(\u201cpara dar m\u00e1s fe\u201d, \u201cpara no errar\u201d), podemos sostener una conformidad magisterial entre ambos doctores. No siempre se ampara en la \u201cautoridad\u201d expl\u00edcita del Ap\u00f3stol, pero fray Juan se siente \u201csu\u201d disc\u00edpulo: transmite y actualiza la verdad cristiana sin vacilar sobre su recta interpretaci\u00f3n. As\u00ed lo reafirma en numerosas ocasiones con la entradilla \u201cesta misma doctrina da a entender san Pablo\u201d (CB 11,9; 3,10; 22,3; S 1,4,5; S 2,4,4; 9,1; 17, 8; S 3,40,1; LlB 2,4; etc.). No ignora que la interpretaci\u00f3n genuina del Ap\u00f3stol es a veces dif\u00edcil; conoce diversas sentencias (por ej. sobre el \u201crapto al tercer cielo\u201d), una vez le despista la homofon\u00eda literal (CB 29,11: Fip 1,21) y a veces matiza los recursos con suaves f\u00f3rmulas aplicativas: \u201cespiritualmente hablando\u201d (CB 29,11), \u201ccomo si dijera\u201d (S 2,3,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Aunque su \u201cuso\u201d paulino es b\u00e1sicamente \u201cespiritual\u201d, no teme tanto la recta ex\u00e9gesis del Ap\u00f3stol cuanto la \u201ctranscendencia\u201d de la verdad revelada por Dios, que en la \u201ccoautor\u00eda\u201d inspirada supera a veces a la misma comprensi\u00f3n del hagi\u00f3grafo (cf. S 2,19,1.7). Este es el misterio que nos \u201calucina\u201d m\u00e1s all\u00e1 de la \u201ccorteza de la letra\u201d (ib 5.8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Sin embargo, no da de lado el sentido \u201cliteral\u201d b\u00edblico. Sondea la \u201cintenci\u00f3n\u201d del Ap\u00f3stol (S 3,45,6), persigue su recto decir (S 2,9,1; 19,11,22,4; S 3,13,2s; CB 12,7; 19,1; 26,13; LlB 3,75; etc.) y transmite con acierto la constancia de su magisterio (CB 1,14; 11,9; S 2,17,8; LlB 2,14; etc.). Ser\u00eda in\u00fatil atribuir a san Pablo lo que no dice. Y ello por doble raz\u00f3n exeg\u00e9tica que le brinda el mismo Ap\u00f3stol: a) el cristocentrismo de la plena revelaci\u00f3n divina y b) la comprensi\u00f3n del Ap\u00f3stol con sus mismas pautas hermen\u00e9uticas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">a) La manifestaci\u00f3n del misterio de Dios en Cristo es la premisa teol\u00f3gica que gu\u00eda a J. de la Cruz cuando lee y medita a san Pablo. Con \u00e9l se adentra en la contemplaci\u00f3n de los \u201cincomprensibles juicios y v\u00edas\u201d de Dios (CB 36,1012), para asomarse a esa econom\u00eda eternamente planeada, culminada en la \u201cplenitud de los tiempos\u201d y abierta a una metahistoria de \u201cpredestinaci\u00f3n\u201d. Sus siete Romances sobre la vida trinitaria y la encarnaci\u00f3n del Verbo, el c. 22 de S2 sobre la plenitud de la revelaci\u00f3n y el denso comentario de CB 23 sobre el misterio de la redenci\u00f3n son un magn\u00edfico exponente de teolog\u00eda b\u00edblica. Hay una \u201cverdad \u00faltima\u201d, bajo los velos de una \u201cletra-carne\u201d, que es preciso aceptar con fe bajo la luz del Esp\u00edritu inspirador. Todas las alianzas y promesas de \u201cantes\u201d se encaminaban a Cristo, sumo Don y Revelador del Padre, \u201ccomo <em>ahora <\/em>lo da a entender toda la doctrina de los evangelistas y ap\u00f3stoles\u201d (S 2,22,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">b) Para leer e interpretar los escritos paulinos fray Juan persigue un sentido que llama \u201cgermano y espiritual\u201d (S 2,7,4s), es decir, genuino e hist\u00f3rico-literal. Pero no con una literalidad cerrada en la \u201cletra que mata\u201d sino impregnada por el \u201cEsp\u00edritu que vivifica\u201d, seg\u00fan le ense\u00f1a el mismo Ap\u00f3stol (2 Cor 3,6) y desarrolla magistralmente en S 2,19-22.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La verdad divina se comunica al hombre en ideas humanas culturalmente inteligibles, por m\u00e1s que en s\u00ed sea formalmente transcendente (S 2,20,5). Quedarse en la inteligencia \u201cliteral-carnal-racional-humana\u201d no sirve para captar su mensaje salv\u00edfico. Es un principio b\u00e1sico, regulador de la actitud general ante el conjunto revelado, que aprende del propio san Pablo y aplica con toda consecuencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es v\u00e1lido para los mismos hagi\u00f3grafos y para la inerrancia de su mensaje \u00faltimo: Dios habla \u201cespiritualmente\u201d por sus hechos hist\u00f3ricos, salmistas y profetas, con unas promesas que eran \u201cverdader\u00edsimas\u201d para los \u201cpadres de la fe\u201d aunque no se cumplieran \u201cinmediatamente\u201d (S 2,19,7). Tomarlas a la letra era enga\u00f1arse, como sucedi\u00f3 a lo largo de la historia jud\u00eda y a quienes, por atarse a la \u201cletra\u201d, no entendieron de qu\u00e9 \u201creino eterno y libertad eterna\u201d hablaba Dios: \u201cY era que estas profec\u00edas se hab\u00edan de entender <em>espiritualmente de Cristo\u201d <\/em>(ib. 8 y 9). As\u00ed comprendi\u00f3 Pablo los contenidos sustanciales del AT, penetrando en su meollo cristoc\u00e9ntrico m\u00e1s all\u00e1 de la \u201ccorteza\u201d (S 2,19,8: Act 13,27; cf. Rm 15,4; etc.).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pauta v\u00e1lida tambi\u00e9n para el NT, donde \u201cpor m\u00e1s maravillas que han descubierto los santos doctores&#8230; les qued\u00f3 todo lo m\u00e1s por decir, y aun por entender; y as\u00ed, [hay] mucho que <em>ahondar en Cristo\u201d <\/em>(CA 36,3). Aqu\u00ed ser\u00e1 de nuevo el Ap\u00f3stol quien le sirva en bandeja en sentido \u201cpleno\u201d cristol\u00f3gico de muchos \u201ctipos\u201d: Ad\u00e1n y Cristo (CB 23,3: Rm 5,14s), los \u201cpadres de la fe\u201d (S 1,2,3: Rom 14,11; Hb 1,1), \u201cduro yugo\u201d de la ley mosaica (Romance 7: G\u00e1l 5,1), nuevo \u201ctemplo\u201d de Dios (S 3,40,1 y CB 1,7: 1 Cor 10,1), nube oscura que ilumina y protege el nuevo \u00e9xodo de la fe (S 2,3,4: Hb 11,23), la piedra-fuente del desierto que es Cristo (Romance 10 y CB 37,3: 1 Cor 10,4), Sara y Agar como s\u00edmbolos de los hijos libres o esclavos (S1,4,6: Gl 4,6), matrimonio natural como figura de la uni\u00f3n espiritual con \u00a0Cristo-Esposo (CB 22,3: 1 Cor 6,17), etc. Se puede concluir que fray Juan interpreta a san Pablo <em>seg\u00fan san Pablo<\/em>: su misma persona, su mensaje y la reacci\u00f3n que \u00e9ste provoca en sus destinatarios ser\u00e1n referencia obligada para distinguir las actitudes cristianas de todos los tiempos. As\u00ed, el Doctor m\u00edstico cargar\u00e1 de sentido pleno ciertos t\u00e9rminos devaluados por su uso. Significar\u00e1 lo m\u00e1s, y no lo m\u00ednimo, cuando en su l\u00e9xico se refiera al \u201creino de Dios\u201d, al \u201crescate de la esposa\u201d, a la \u201cvida en Cristo\u201d, a la \u201cfiliaci\u00f3n divina, a la \u201cmoci\u00f3n del Esp\u00edritu\u201d, al \u201camor-v\u00ednculo unitivo\u201d, a \u201clo perfecto\u201d de la comuni\u00f3n esponsal aqu\u00ed y en el cielo, etc.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">II. Principales cap\u00edtulos del mensaje doctrinal<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El legado paulino asimilado y transmitido por J. de la Cruz es muy denso y extenso desde el prisma de la teolog\u00eda espiritual y m\u00edstica. Indicamos s\u00f3lo los puntos que engloban lo m\u00e1s sustantivo de un mensaje siempre actual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">ECONOM\u00cdA SALV\u00cdFICA DE LA PERFECCI\u00d3N CRISTIANA<em>. <\/em>Estamos ante una visi\u00f3n teol\u00f3gica central de los hitos en que se desarrolla el itinerario del esp\u00edritu cristiano. J. de la Cruz adopta en todos sus escritos, al dictamen de los poemas, un ritmo ascendente de comuni\u00f3n con Dios. Esta visi\u00f3n din\u00e1mica de la irrupci\u00f3n de Dios en la historia humana incluye los misterios b\u00e1sicos de la revelaci\u00f3n de Dios y de nuestra salvaci\u00f3n (DV 6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">a) J. de la Cruz adelanta en sus siete <em>Romances <\/em>la expresi\u00f3n descendente del \u201cmisterio escondido\u201d en el arcano inmanente de la vida trinitaria, al comp\u00e1s del estilo \u201chag\u00e1dico\u201d juanino y paulino, hasta que los designios eternos de Dios se culminan en la \u201cplenitud de los tiempos\u201d con la encarnaci\u00f3n del Hijo. En este misterio iluminante aparece Jesucristo \u2018in forma Dei\u2019 (Fip 1,6: Romance 2), en quien y por quien somos \u201cpredestinados\u201d sin principio para lo que hemos de ser sin fin en la \u201cbendici\u00f3n\u201d del \u201cPadre de las misericordias\u201d (Romances 4 y 7; CB 37,3.6; 38,6: Rom 8,28-30; Ef 1,3-14; Cl 1,1229): ser \u201cesposa\u201d hipost\u00e1tica y amorosa en Cristo, y participar adoptivamente todos sus bienes (gloria, poder, amor, deleite eternos) \u201cpara alabanza de la gloria de su gracia\u201d (Ef 1,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">b) <em>La encarnaci\u00f3n <\/em>es la \u201cgran obra\u201d de Dios a la que se subordinan todas las dem\u00e1s (CB 6,4). Hacia ella se ordena la \u201ccreaci\u00f3n\u201d del mundo-hombre (ib 3) y la \u201cresponde\u201d la uni\u00f3n por gracia (CB 37,3). Otros aspectos del gran misterio vienen tambi\u00e9n incluidos en ella: \u201clevantar la bajeza\u201d natural humana (=ca\u00edda) por la uni\u00f3n hipost\u00e1tica (Romance 4) y la gloria de la \u201cresurrecci\u00f3n\u201d (CB 5,4: Rom 8,19-23), \u201csacarla del lago\u201d de la muerte y librarla del \u201cyugo de la ley\u201d por el \u201crescate\u201d vivificante de su sangre (Romance 7; CE 4,5: Rom 2,24; G\u00e1l 3,23; 4,5; etc.), quedarse entre nosotros a trav\u00e9s de los \u201cmisterios ordenados\u201d (=sacramentos) \u201chasta que se consumase este siglo\u201d en la edificaci\u00f3n del Cuerpo m\u00edstico (Romance 4 y 5: Ef 4,12s; cf Mt 28,18), \u201crecapitular\u201d toda la historia de amor al presentar la Cabeza a \u201ctodos los miembros de la esposa\u201d al Padre \u201cen eterna melod\u00eda\u201d (Romance 4; CB 14-15,24-28; Col 1,18; Ef 5,22-27), etc.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">c) Seg\u00fan el Doctor M\u00edstico el \u201cfiat\u201d de la <em>creaci\u00f3n <\/em>se ordena al \u201cfiat\u201d de la encarnaci\u00f3n de Cristo, en el sentido paulino del \u201cab Ipso et per Ipsum\u201d: \u201cel mirarlas mucho buenas era hacerlas mucho buenas en el Verbo, su Hijo\u201d (CB 5,4: Cl 1,15-16). Las criaturas son \u201cpalacio para la esposa\u201d (Romance 4) desde el cual ella rastrea al Dios invisible de quien \u201csomos linaje\u201d y en quien \u201cvivimos, nos movemos y existimos\u201d (CB 8,3: Act 17,28).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">&#8211; Por esta <em>inmanencia <\/em>divina o \u201chuellas del Amado\u201d se pueden rastrear positivamente la existencia de Dios (CB 4,1: Rom 1,20), y la presencia del Amado cuyo \u201cser y hermosura\u201d se reflejan en ellas (CB 4,3;5,4: Heb 1,3). Una b\u00fasqueda del Creador que ya es graciosa, pero que dista mucho de la \u201cexperiencia m\u00edstica\u201d por la que ya no se ve la causa por sus efectos sino \u201cla infinita eminencia\u201d de Dios sobre todas las cosas creadas, \u201cque es conocer por Dios las criaturas\u201d (LlB 4,5.7: Heb 1,3). La diferencia entre ambas noticias es que la \u201cb\u00fasqueda activa\u201d de Dios consigue una \u201cnoticia remota\u201d y deja \u201cansiosa\u201d al alma (CB 5,3; 6,2.6); en cambio, el \u201cconocimiento esencial\u201d de Dios es pasivo y el alma queda \u201csatisfecha\u201d (LlB 4,7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">&#8211; Pero la segunda lecci\u00f3n que da Pablo en el Are\u00f3pago es la de la <em>transcendencia <\/em>divina: Dios supera nuestra raz\u00f3n y es intento in\u00fatil erigirle estatuas que lo representen como es: \u201cescondido\u201d. Ninguna idea o imagen humanas de Dios son Dios y, pese a todas las analog\u00edas, \u201cninguna semejanza ni proporci\u00f3n tienen con el t\u00e9rmino a que se encaminan, que es Dios\u201d (S 2,12,5: Act 17,29). S\u00f3lo la fe en Yahv\u00e9 capacita para conocerle como es y amarle con todo el coraz\u00f3n. Lo dem\u00e1s es idolatr\u00eda y confusi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">d) La acci\u00f3n creadora de Dios es el primer considerando en la historia de su amor al hombre. Pero m\u00e1s importante que el \u201cpalacio\u201d es la \u201cesposa\u201d que lo habita: <em>el Verbo encarnado y la Iglesia. <\/em>No s\u00f3lo en el sentido de que \u201cDios y su obra es Dios\u201d (Av 29), sino en el \u201cin Ipsum\u201d de la comuni\u00f3n final con el Esposo (Col 1,26). Aqu\u00ed comparece toda la din\u00e1mica de la vida cristiana, referida al nuevo Ad\u00e1n. La historia de salvaci\u00f3n tiene su epicentro en Cristo, como lo hab\u00eda cantado en sus Romances. Y ese <em>cristocentrismo <\/em>es progreso din\u00e1mico de una historia sin vuelta atr\u00e1s. Ni en el plan intencional divino ni en la econom\u00eda real del mismo. No hay retorno regresivo sino asunci\u00f3n del mismo Ad\u00e1n bajo la capitalidad del nuevo y \u00fanico Redentor. \u201cAquello que me diste el otro d\u00eda\u201d no es el para\u00edso perdido sino el de la eternidad del mismo Dios que nos predestin\u00f3 a ser \u201chijos\u201d suyos en Jesucristo (CB 38,6; 37,6). El \u201ctiempo de salvaci\u00f3n\u201d se consuma a la vez en la hora de Dios y en el seno de Mar\u00eda (\u201cya que el tiempo era llegado\u201d: Romance 7 y 9: G\u00e1l 4,4-5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">e) El misterio de la encarnaci\u00f3n implica <em>la redenci\u00f3n. <\/em> de la Cruz las califica, indiferentemente, de \u201cobra mayor\u201d de Dios (CB 5,3) o de \u201cmayor obra\u201d de Cristo (S 2,7,11). Adentrarse en su contemplaci\u00f3n conlleva una visi\u00f3n unitaria de la historia (CB 23,1). La redenci\u00f3n de Cristo salva al hombre de todo \u201cvituperio\u201d, \u201cesclavitud\u201d, \u201ctedio\u201d y \u201clago\u201d de pecado y muerte. Implica una gracia \u201csobreabundante\u201d respecto al \u201cestrago-violaci\u00f3n\u201d de la ca\u00edda original. Doctrina paulina de capital importancia: el comentario sanjuanista a la estrofa de CB 23,1-5 (literariamente inspirada en la versi\u00f3n de los Cantares) es la mejor relectura de Rom 5,12-21 sobre la obra de Ad\u00e1n contrapuesta a la de Cristo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El \u201c\u00e1rbol\u201d nuevo de la \u201creparaci\u00f3n\u201d es el misterio de la cruz redentora. Hay poes\u00eda y drama de amor hasta la muerte: \u201cy por que ella vida tenga \/ yo por ella morir\u00eda\u201d (Romance 7). Bodas de sangre entre Cristo y la desposada para siempre. \u201cEl pecho, del <em>amor <\/em>muy lastimado\u201d del \u201cpastorcico\u201d (Po 7). Misterio pascual, vida-muerte-resurrecci\u00f3n, que dignifica todo lo creado y es, desde la contemplaci\u00f3n del Cristo glorioso, la \u201cvictoria\u201d sobre el pecado y la muerte (LlB 2,34: 1 Cor 15,54).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">S\u00f3lo cuando la vida divina infundida en el <em>bautismo <\/em>se desarrolla en la medida de la donaci\u00f3n de Cristo, a trav\u00e9s de su gradualidad en el amor, podemos decir con fray Juan que el alma est\u00e1 perfectamente \u201credimida\u201d o \u201cdesposada\u201d con Cristo. Viene al caso el s\u00edmbolo del \u201ctemplo\u201d, con toda su dimensi\u00f3n y exigencia espirituales. Por el bautismo el hombre entra a formar parte de una nueva familia: la eclesial y la trinitaria. Es \u201ctemplo de Dios\u201d (CB 1,7: 2 Cor 6,16), que significa y exige no s\u00f3lo la \u201cunidad\u201d eclesial (1 Cor 3,16-17) sino tambi\u00e9n la \u201csantidad\u201d de vida en la docilidad al Esp\u00edritu vivificante que habita y act\u00faa en \u00e9l (1 Cor 6,19). No hay que ir muy lejos para sentir la presencia divina (\u201cya se te dice que t\u00fa misma eres el aposento donde \u00e9l mora\u201d: CB 1,7) ni buscar otro lugar mejor para la adoraci\u00f3n cultual (\u201cah\u00ed le desea, ah\u00ed le adora, y no le vayas a buscar fuera de ti\u201d, ib 8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La doctrina de Pablo a los Corintios es recordada por fray Juan con el s\u00edmil de la Iglesia como \u201ccasa de Dios\u201d (CB 33,8: Col 4,15) y como \u201ctemplo vivo\u201d para el culto a la gloria divina: \u201cporque para advertirnos esto dijo el Ap\u00f3stol&#8230;\u201d (S 3,40,1: 1 Cor 6,19). Individual y eclesialmente el bautizado ha de orar y vivir como \u201cimagen viva\u201d de Dios (S 3,35,5; 36,3), \u201chaciendo a su alma y cuerpo templo digno del Esp\u00edritu Santo\u201d (S 3,23,4) y as\u00ed \u201csaber hallar este Esposo cual en esta vida se puede, que el Verbo, juntamente con el Padre y el Esp\u00edritu santo, est\u00e1 en el \u00edntimo centro del alma escondido\u201d (CA 1,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">f) Se\u00f1aladas la realidad din\u00e1mica de la presencia divina y la necesidad de buscar a Cristo (=salir, unirse por amor, etc.) hasta desposarse perfectamente con \u00e9l, el camino de la perfecci\u00f3n cristiana se nos presenta como una \u201credenci\u00f3n progresiva\u201d en la historia salv\u00edfica de cada hombre. El desposorio bautismal se despliega, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, en la perfecta uni\u00f3n de amor con el Esposo, es decir, con la \u201cperfecta filiaci\u00f3n\u201d y nos pone a las puertas de la \u201cherencia filial\u201d anticipada, de alguna manera, en las supremas experiencias m\u00edsticas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">San Juan de la Cruz se servir\u00e1 de varios s\u00edmbolos o alegor\u00edas para explicar esa realidad din\u00e1mica de la \u201csubida-salida\u201d del alma (simbolismo nocturno), de la \u201cb\u00fasqueda enamorada\u201d (simbolismo nupcial), del peregrino hacia una meta (simbolismo del viandante) o del \u201csoldado cristiano\u201d que lucha con las armas de Dios por conseguir la victoria plena (alegor\u00eda castrense). En todos estos s\u00edmbolos-esquemas din\u00e1micos aparece de alguna manera un influjo paulino m\u00e1s o menos determinante.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. DIAL\u00c9CTICA ANTIN\u00d3MICA CRISTIANA<em>. <\/em>Hay unas tensiones subyacentes en la realidad del hombre bautizado, que convergen en otras tantas antinomias morales y espirituales. El cristiano a quien se dirigen Pablo y fray Juan es un adulto que ha de llegar a ser lo que ya era \u201cvida divina\u201d en su bautismo. Hay en \u00e9l unas \u201creliquias\u201d y \u201cpasiones y apetitos naturales\u201d (CA 31,5; 32,8) que persisten como \u201capetitos\u201d peyorativos \u201cde los pechos y la leche de la madre Eva en nuestra carne\u201d (CA 22,8; 24,5). Es la \u201cconcupiscencia\u201d o \u201cepizim\u00eda\u201d que afecta al fiel de la balanza electiva.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Cuando el hombre se decide a entregarse del todo a Dios (CB 1,1; N 1,1,2) tiene un historial de \u201colvidos\u201d, de \u201cactos viciosos y desordenados\u201d (CB 20-21,8), de \u201ch\u00e1bitos imperfectos que ha contra\u00eddo toda la vida\u201d y con los que se halla, pese a la gracia bautismal, como \u201cennaturalizado\u201d (N 2,6,5). De ellos tiene que ser \u201creengendrado en v\u00eda de esp\u00edritu\u201d (N 2,9,6; 2,1-5). Incluso la creaci\u00f3n con que se relaciona el hombre sufre una \u201cvanidad\u201d y \u201cesclavitud\u201d hasta ser plenamente redimida (Rom 8,19-22: Col, 1,20). Y hasta el \u201cesp\u00edritu del mal\u201d, el demonio, se enmascara en \u00e1ngel de luz y de \u201cfuertes\u201d (CB 3,9) cuyas \u201cinsidias\u201d han de ser \u201cvencidas\u201d con las \u201carmas de Dios: la oraci\u00f3n y la cruz de Cristo, en que est\u00e1 la humildad y mortificaci\u00f3n\u201d (ib.: Ef 6,11-12). La \u201castucia diab\u00f3lica\u201d puede enga\u00f1ar al alma incauta como otrora los falsos profetas a los fieles de Corinto (S 2,11,7; 3,10,1: 2 Cor 11,14).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La existencia de una lucha espiritual no es nada metaf\u00f3rica. A ella dedica fray Juan no menos p\u00e1ginas de sus escritos que el Ap\u00f3stol. Y de \u00e9ste toma la fuerza expresiva de las \u201cant\u00edtesis\u201d para explicarnos la distancia real entre los \u201cindicativos\u201d e \u201cimperativos\u201d paulinos, para insistir en la necesidad de la \u00a0\u201cpurificaci\u00f3n-conversi\u00f3n\u201d total al amor de Cristo. Por activa y por pasiva, estas antinomias iluminan el hecho, urgen la soluci\u00f3n de esa dial\u00e9ctica real entre unas tendencias contrarias en que se debate el hombre en su camino espiritual. No siempre son ant\u00f3nimos exclusivos de san Pablo, otras veces s\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En concreto J. se fija en las siguientes, con mayor o menor incidencia y calado, pero siempre con acertada referencia paulina: luz-tinieblas (con sus equivalentes d\u00eda-sol-claridad-llama-noche-tinieblas-oscuridad-sombra), vida-muerte (mortificaci\u00f3n-tribulaci\u00f3n-cruz-resurrecci\u00f3n-consolaci\u00f3n-gloria), esp\u00edritu-carne y letra (libertad-esclavitud), sabidur\u00eda humana-divina (racional-mundana-de peque\u00f1os mist\u00e9rica-madura-de perfectos), hombre viejo hombre nuevo (exterior-terreno interior-celeste). J. de la Cruz recurre al Ap\u00f3stol para razonar el hecho, explicarlo con las ant\u00edtesis literarias y resolverlo en sentido dial\u00e9ctico positivo. Todo ello en el supuesto de que el alma quiera ser iluminada, vivir en Cristo, ser librada y ense\u00f1ada por el Esp\u00edritu, saber a Dios y vivir como hombre nuevo hasta la estatura del Hombre perfecto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">3. ANTROPOLOG\u00cdA TEOL\u00d3GICA. Para olvidar los \u201cviejos quereres\u201d, el cristiano cuenta desde su bautismo con la \u201carmadura\u201d de las tres virtudes teologales (1 Tes 5,8; Ef 6,13-17). Vestir esas \u201carmas de la luz\u201d equivale a revestirse del mismo Jesucristo (Rom 13,14) con la mira puesta en su venida (Rom 13,11-13; 1 Tes 5,2). M\u00e1s all\u00e1 de su funci\u00f3n defensiva contra los poderes del mal (Ef 5,11: CB 3,9; S 2,6; 3,10,2), las virtudes teologales son para fray Juan un trato de \u201coraci\u00f3n y cruz de Cristo, en que est\u00e1 la humildad y mortificaci\u00f3n\u201d (ib. Av 40). Ellas cubren cuanto el hombre necesita para \u201cjuntarse\u201d con el Amado a quien busca (CB 2,6.7; N 2,21,11).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Siguiendo la tradici\u00f3n, el dinamismo teologal de la tr\u00edada paulina (1 Cor 13,13) se despliega a veces con cierto manierismo por san Juan de la Cruz: tres potencias, tres necesidades o enemigos, tres colores (N 2,21,7); etc. Quiere decir que la fuerza de Dios es patrimonio del sujeto agraciado, al que purifican y simult\u00e1neamente unen con el mismo Dios que se revela, que se promete y nos ama en Cristo. \u00a0Disfraz defensivo al tiempo que atractivo del \u00a0Esposo ansiado. \u201cAcomodad\u00edsima disposici\u00f3n\u201d de la \u201cfe\u201d sin la que es imposible agradar a Dios (N 2,21,4: Heb 11,6), como sin la \u201cesperanza\u201d de vida eterna (ib. Tit 1,2), que nos ampara como \u201cyelmo de salvaci\u00f3n\u201d (ib.: 1 Tes 5,8) anticipada \u201cde lo que no se posee\u201d (ib.: Rom 8,24), y, finalmente, la \u201ccaridad\u201d que \u201chace v\u00e1lidas a las dem\u00e1s virtudes, d\u00e1ndoles vigor y fuerza\u201d (ib. 10; CB 30,9: Col 3,14). Es decir, que \u201cestas tres virtudes teologales andan en uno\u201d (S 2,24,8) imbric\u00e1ndose su energ\u00eda en un cometido \u00fanico: nuestra uni\u00f3n con Dios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">a) <em>La \u201ct\u00fanica\u201d de la fe oscura. <\/em>Ante el \u201cmisterio escondido\u201d no hay otra respuesta humana que la \u201cfe oscura\u201d, pues ella es objetivamente la \u201csustancia de las cosas que se esperan\u201d (Heb 11,1: S 2,6,2) y la forma imprescindible para unirse con Dios (Heb 11,6: S 2,4,4; 9,1; N 2 21,4). Fray Juan pasa por alto su funci\u00f3n \u201cjustificativa\u201d, tan firme en san Pablo, para destacar su funci\u00f3n de \u201cconsentimiento\u201d a Cristo, s\u00edntesis absoluta del plan (verdad y promesas) de Dios (S 2, 22,4ss). Esta adhesi\u00f3n a la \u201cPalabra del Padre\u201d trasciende por s\u00ed misma la mera capacidad humana, pues Cristo encierra en s\u00ed todos los tesoros de la Sabidur\u00eda (Col 2,3: CB 2,7; 37,4; S 2,22,6), es plenitud humanada de Dios (Col 2,9: S 2,22,6) y resplandor de la divinidad (Heb 1,3: CB 11,12). Por eso Dios es tambi\u00e9n \u201cinevidente\u201d en Cristo, en su carne y en su cruz (S 2,22,6: Col 2,3.9; 1 Cor 2,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La fe es esencialmente \u201coscura\u201d (Heb 11,1: S 2,6,2), \u201cno es ciencia que entra por ning\u00fan sentido, sino s\u00f3lo es consentimiento del alma de lo que entra por el o\u00eddo\u201d (Rom 10,7: S 2,3,3; 27,4; 3,31,8; CB 14-15,15). Y aunque \u201ces tanta la semejanza que hay entre ella y Dios, que no hay otra diferencia sino ser <em>visto <\/em>Dios o <em>cre\u00eddo\u201d <\/em>(S 2,9,1), hasta que desaparezca el conocimiento \u201cparcial\u201d y venga el \u201cperfecto\u201d (1 Cor 13,10.11: CB 12,6; 13,11; etc.). La fe oscura tiene una funci\u00f3n cat\u00e1rtica y al mismo tiempo unitiva en todo el progreso espiritual explicado por san Juan de la Cruz, en las noches activas y pasivas (cf. S 2,9,3.4; CB 1,10.11; 6,5; 12,6; 38,3; etc.). La l\u00f3gica sanjuanista es aqu\u00ed muy firme: si la meta de uni\u00f3n con Dios es una realidad estrictamente \u201csobrenatural\u201d (S 2,31;8,7), de nada sirven la \u201chabilidad\u201d o el \u201cmodo\u201d humanos para acceder a Dios; no hay otra \u201cescalera\u201d (S 2,8,7) que la \u201cfe oscura\u201d para alcanzar la divina uni\u00f3n (S 3,4,2-6). \u201cEso quiso decir tambi\u00e9n san Pablo\u201d (Heb 11,6b: S 2,4,4; 9,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">b)<em> El \u201cyelmo\u201d de la esperanza. <\/em>Esta actitud cristiana es para Pablo una expectaci\u00f3n confiada y paciente de la salvaci\u00f3n eterna y gloria en Cristo, ya iniciadas por nuestra incorporaci\u00f3n a su resurrecci\u00f3n. Herencia de \u201chijos adoptivos\u201d. J. de la Cruz aprovecha en especial la doctrina de Rom 8, vv 17-18: LlB 2,30, v. 23: Co 1,14, v.24b passim, v.26: CB pr\u00f3l.; v.32: S 2,22,4; Av 25, etc. Pero, en un primer momento, acent\u00faa m\u00e1s el logro actual de los bienes prometidos y en cierta forma asequibles por la uni\u00f3n de amor temporal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al madurar su s\u00edntesis doctrinal, la \u00a0esperanza se orienta a la consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica m\u00e1s de acuerdo con la visi\u00f3n paulina. La tensi\u00f3n de la esperanza es la misma en ambas perspectivas: bajo la acci\u00f3n gradual del Esp\u00edritu se nos impulsa a la perfecta filiaci\u00f3n (Rom 8,14: CB 35,5; S 3,2,16; LlB 2,34).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El acto de la esperanza se refiere hacia \u201clo que se ve\u201d (Rom 8,24), que fray Juan traduce como \u201clo que no se posee\u201d. Coincide en esto con el consentimiento oscuro de la fe, a la que se asimila en varios pasajes sanjuanistas (cf. Romance 4; S 3,12,2; 13,9; 27,4; etc.). De esta naturaleza sonsaca la doctrina paulina doblemente dispositiva en la esperanza cristiana: <em>purificativa <\/em>respecto de lo que ya se piensa poseer o ver, y <em>unitiva <\/em>con la Persona que posee y promete tales bienes. As\u00ed lo explicita con recursos varios al Ap\u00f3stol (en N 2,21,6-9.11: Tit 1,2: 1 Tes 5,8; Rom 8,24: S 2,6,3; 3,7,2; 11,12; N 2 21,11: 1 Cor 7,23,31; etc.). Su conexi\u00f3n con la virtualidad de la \u201cmemoria\u201d a purificar (N 2,21,8.10) es sin\u00f3nimo de todo lo que el hombre ha de \u201cvaciar\u201d, qued\u00e1ndose en \u00a0pobreza-humildad para que Dios lo llene.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La huella paulina se extiende tambi\u00e9n a las <em>propiedades <\/em>de la esperanza: \u201cpaciente\u201d (hypomen\u00e9 de Rom 8,25: S 3,2,15; N 1,5,3; 10,3; 2,6,6; 11,6; etc.) y \u201cporfiada\u201d hasta la audacia filial que no decepciona (Rom 5,5.10: CB 33,1; 37,2). Esta certeza promana del impulso del Esp\u00edritu que, \u201carra\u201d de amor, \u201cgime en nosotros\u201d (Rom 8,26: CB pr\u00f3l.) y asegura la \u201cposesi\u00f3n hereditaria&#8230; con propiedad de derecho, como hijo de Dios adoptivo\u201d (LlB 3,78: G\u00e1l 4,6-7; Tit 3,7). Tambi\u00e9n del \u201camor que Dios nos ha manifestado en Cristo\u201d despu\u00e9s de justificarnos (CB 33,1: Rom 5,10).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">c) <em>El \u201csobre-todo\u201d de la caridad. <\/em>El arsenal ideol\u00f3gico del \u201camor\u201d es muy rico en ambos santos. Entre los varios aspectos seleccionados destaca especialmente el car\u00e1cter \u201cvinculante\u201d de la caridad, \u00e1gape gracioso y h\u00e1bito infuso (CB 37, 2: Rm 5,5) que \u201chace v\u00e1lidas a las dem\u00e1s virtudes, d\u00e1ndoles vigor y fuerza\u201d, tanto en su aspecto defensivo como atractivo del Amado, \u201cporque sin la caridad ninguna virtud es graciosa delante de Dios\u201d (N 2,21,10). Nos remite a la doctrina de 1 Cor 13,1-13 y Col 3,14.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Este amor acompa\u00f1a todas las etapas del curso cristiano hasta la perfecta uni\u00f3n. Y, siendo \u00e9sta una reedici\u00f3n de la uni\u00f3n trinitaria (CB 13,11), por fuerza ha de ser tambi\u00e9n el nexo entre el Esposo y el alma. Sin la caridad \u201cnada hace al caso\u201d (ib.: 1 Cor 13,2), pues ella es \u201cv\u00ednculo de la perfecci\u00f3n\u201d (ib.: Col 3,14), \u201cforma y ser, como dice san Pablo\u201d del matrimonio m\u00edstico (CB 27,8), \u201chilo [que] enlaza y ase las flores de la guirnalda\u201d ofrecida por la esposa (CB 30,9: Col 3,14) y \u201ccabello [que] ase y une con ella esta flor de las flores\u201d, que es el Amado, \u201cpues como dice el Ap\u00f3stol, el amor es la atadura de la perfecci\u00f3n, la cual es la uni\u00f3n con Dios\u201d (CB 31,1: id).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Para J. de la Cruz esta \u201ccaridad-v\u00ednculo\u201d es un amor bien concreto, acrisolado en la praxis del amor fraterno que es reflejo del amor de Dios: \u201catrevida con vehemencia\u201d (N 2,20,2: 1 Cor 13,7b) y \u201cdesinteresada\u201d de todo lo que no sea pedir para su Amado (LlB 1,17: 1 Cor, 13,5). El Esposo se identifica con cada uno de los miembros de su Cuerpo m\u00edstico: quien ama a Dios \u201cno piensa mal\u201d de nadie (S 3,9,3: 1 Cor 13,5), es \u201chumilde\u201d (S 3 31,7: 1 Cor 13,4), \u201cno envidia\u201d a nadie y \u201cse goza en la verdad-bondad\u201d (N 1,7,1: 1 Cor 13,7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Comparado con esta caridad, ning\u00fan otro bien puede competir en el coraz\u00f3n humano: ni los afectivo-matrimoniales (S 3 18,6: 1 Cor 7,29-34), ni cualquier otro bien \u201cmaterial\u201d que se desea con el coraz\u00f3n diviso (S 3 19,8.11: Rom 1,28; Col 3,5). Ni siquiera otros \u201ccarismas\u201d o gracias \u201cdadas gratis\u201d, por muy \u201csobrenaturales\u201d que sean en origen (S 2,26,16; 3 30,1-2: 1 Cor 12,7-10): \u201cdebe, pues, el hombre gozarse no en si tiene tales gracias y las ejercita, sino [&#8230;] sirviendo a Dios en ellas con verdadera caridad, en que est\u00e1 el fruto de la vida eterna\u201d (S 3 30,5; cf CB 13,11; S 2 26,11: 1 Cor 12,10).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">4. JESUCRISTO, MODELO Y META DE COMUNI\u00d3N<em>. <\/em>Revestir las \u201carmas de la luz\u201d equivale a \u201crevestirse de Cristo\u201d (Rom 13,12.14). En el camino espiritual dibujado por fray Juan est\u00e1 siempre presente la simb\u00f3lica y eficiencia pascual del Se\u00f1or muerto y resucitado, desde el inicio bautismal hasta la perfecta uni\u00f3n de amor con \u00e9l por \u201cv\u00eda de perfecci\u00f3n\u201d (2\u00ba desposorio: CB 23,6). De la rica cristolog\u00eda paulina, fray Juan escoger\u00e1 tres aspectos fundamentales, bajo el denominador com\u00fan de la \u201cejemplaridad\u201d de la muerte de Cristo: el \u201cmodelaje cristiano\u201d de la cruz, el acceso por la pasi\u00f3n a la Sabidur\u00eda divina y la correspondencia entre compasi\u00f3n y glorificaci\u00f3n del alma unida a Cristo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">a) <em>Conformaci\u00f3n con la cruz de Cristo. <\/em>\u201cNo busque a Cristo sin cruz\u201d, escrib\u00eda el Santo al fin de sus d\u00edas (Ct 24). Es la s\u00edntesis de su vida y doctrina. Ser \u201camigos de la pasi\u00f3n de Cristo\u201d (Av\/b,16) equivale al \u201csi quieres ser perfecto&#8230;ven a Cristo por la mansedumbre y la humildad y s\u00edguelo hasta el calvario y sepulcro\u201d (Av\/f 6; cf. S 2,7,2s). Tal es el evangelio del Ap\u00f3stol (S 2,22,6: 1 Cor 2,2: \u201cque no hab\u00eda \u00e9l dado a entender que sab\u00eda otra cosa\u201d) sino \u201cel gran sentimiento que ten\u00eda de los dolores de Cristo en el alma\u201d (LlB 2,14: G\u00e1l 6,14). Hay quien se asemeja a ciertos fieles de Filipo al hacerse \u201cenemigos de la cruz de Cristo\u201d (S 2,7,5: Fip 3,18). Se les recuerda c\u00f3mo Cristo se humill\u00f3 hasta la muerte de cruz y fue por eso exaltado como Kyrios: \u201cdeseando hacerse en el padecer algo semejante a este <em>gran Dios <\/em>nuestro, <em>humillado y crucificado\u201d <\/em>(Ct 25: Tit 2,13; Fip 2,5-8). Este padecer con Cristo o \u201cestar el alma \u201ccrucificada interior y exteriormente\u201d (Av\/b 8. 18; LlB 2,31: Rom 8,17) acompa\u00f1a al alma especialmente en la noche de purificaci\u00f3n pasiva\u201d, cuando llega a sentirse hasta abandonada de Dios&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">b)<em> Cruz, puerta de la Sabidur\u00eda. <\/em>La conformidad con Cristo crucificado abre el acceso al misterio hondo de Cristo, so pena de quedarse en \u201cinfante espiritual\u201d, sin \u201cmanjar fuerte y s\u00f3lido\u201d. Pero el Crucificado es la misma \u201cSabidur\u00eda divina\u201d, incomprendida por los necios de este mundo (S 2,22,6: 1 Cor 2,2). \u201cPara entrar en estas riquezas de su Sabidur\u00eda, la puerta es la cruz, que es angosta\u201d, dice fray Juan repitiendo la \u201camonestaci\u00f3n\u201d a los de \u00c9feso (CB 36,13: Ef 3,13a.17-19). Esta \u201cep\u00edgnosis\u201d cristiana (\u201csuper-emeninente caridad de la ciencia de Cristo\u201d) posibilita el \u201chenchimiento de Dios\u201d en el Amado, \u201cen quien moran todos los tesoros y Sabidur\u00eda escondidos\u201d (CB 37: Col 2,3; cf S 2 22,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">c) <em>Com-pasi\u00f3n hacia la con-glorificaci\u00f3n. <\/em>La plena realizaci\u00f3n del misterio pascual que Pablo asienta como din\u00e1mica constante del cristiano (Rom 8,1718), significar\u00e1 el \u201ctoda deuda paga\u201d para quien ha rehecho el mismo camino de Cristo (LlB 2,24: Hech 14,21). Las \u201ctribulaciones\u201d presentes son requisito imprescindible para \u201centrar en el Reino\u201d, es decir, para ser retribuidos, consolados y premiados en El (LlB 2,31: 2 Cor 1,7). As\u00ed se da esta correspondencia en el estado de perfecci\u00f3n. Aqu\u00ed el amor trasforma a los amantes de forma que ya \u201cno padecen\u201d, aunque Dios a veces lo permite porque m\u00e1s merezcan o se afervoren m\u00e1s \u201ccomo lo hizo con la Madre Virgen <em>y con san Pablo <\/em>y otros\u201d (CB 20-21,10).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">d) <em>Uni\u00f3n con la Sabidur\u00eda de Cristo. <\/em>Tras las noches purificativas \u201cluego se sigue la uni\u00f3n con la esposa, que es la Sabidur\u00eda de vida con Cristo\u201d (S 12,5). El Verbo divino es la Sabidur\u00eda preexistente y eterna, impronta del Padre y \u201cfulgor de su gloria y figura de su sustancia\u201d (cf Romance 2; CB 5,1.4; 11,12: Heb 1,3a). Esta Sabidur\u00eda divina se encarna en Cristo, a cuyo \u201cmisterio\u201d se accede por la fe oscura precisamente porque el \u201cTodo\u201d del Padre (S 2,22,3-4; LlB 2,16: Heb 1,1-2a) se nos presenta \u201chumanado\u201d (Col 2,9) y \u201ccrucificado\u201d (1 Cor 2,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero Cristo es el \u00fanico camino para \u201cremediar todas nuestras flaquezas e ignorancias\u201d (S 2,22,7-8). \u00c9l es el fin de la uni\u00f3n m\u00edstica, por habitar en \u00e9l \u201ctoda la plenitud de la divinidad\u201d y \u201ctodos los tesoros de la sabidur\u00eda y ciencia de Dios\u201d (S 2,22,6; CB 2,7: Col 2,3.9). La contemplaci\u00f3n de Cristo-Sabidur\u00eda ser\u00e1 siempre aqu\u00ed una \u201cluz divina que ciega\u201d (N 2,8,2), \u201csabidur\u00eda oscura\u201d (N 216,10), \u201cabisal y oscura inteligencia divina\u201d (CB 14-15,22). Aunque es de noche, la uni\u00f3n nupcial entra\u00f1a un deseo imparable de \u201cescudri\u00f1ar y saber las cosas secretas del mismo Amado\u201d (CB 36,3), ahondando en la \u201cespesura de Dios\u201d, profunda e inmensa, \u201cseg\u00fan exclama san Pablo\u201d (CB 36,9-11: Rom 11,33). Es la inmersi\u00f3n del alma en la \u201chermosura de su Sabidur\u00eda divina&#8230; seg\u00fan la noticia de los misterios de la Encarnaci\u00f3n, como m\u00e1s alta y sabrosa sabidur\u00eda\u201d (CB 37,2), el \u201cestar escondidos\u201d y \u201cadentrarse en las subidas cavernas de la Piedra\u201d que es Cristo (CB 37,3: 1 Cor 10,4). Tal entender \u201c<em>por <\/em>la divina Sabidur\u00eda\u201d (N 1,4,1), <em>con <\/em>que se une (CB 39,4), es un \u201cabsorbimiento del alma <em>en<\/em>\u201d ella (LlB 1,17).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">e) <em>Simbiosis espiritual con Cristo. <\/em>Formulaci\u00f3n cimera de la realidad perfecta cristiana, captada por el Santo en la vida y doctrina del Ap\u00f3stol: uni\u00f3n m\u00edstica a Cristo-Vida y Esp\u00edritu. Si Cristo lo es \u201ctodo\u201d para el cristiano, llega \u00e9ste a su cima de transformaci\u00f3n cuando ya s\u00f3lo vive \u201cen \u00e9l\u201d y es un \u201csolo esp\u00edritu\u201d con \u00e9l. Dos pasajes paulinos, harto usados por la tradici\u00f3n, le sirven de emblema referencial a san Juan para iluminar la uni\u00f3n m\u00edstica con Cristo: G\u00e1l 2,20 y 1 Cor 6,17.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">&#8211; El <em>\u201cvive Cristo en m\u00ed\u201d <\/em>de G\u00e1l 2,20 est\u00e1 ya presente en su primera s\u00edntesis teol\u00f3gica (Romance 4\u00ba). La Vida \u201cque de arriba descend\u00eda\u201d (Romance 6\u00ba) se entrega para que el hombre \u2013\u201cmuerto\u201d por el pecado\u2013 \u201cvida tenga\u201d (Romance 7\u00ba): \u201cYo, que soy la Vida, siendo muerte de la muerte, la muerte quedar\u00e1 absorta en la vida\u201d (LlB 2,34: 1 Cor 15,54). La \u201cabsorci\u00f3n\u201d es fusi\u00f3n de amor sin confusi\u00f3n de personas. Es en este pasaje donde \u201cpuede el alma muy bien decir aquello de san Pablo: <em>Vivo yo, ya no yo, mas vive Cristo en m\u00ed\u201d <\/em>(ib. G\u00e1l 2,20).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es la tercera vez que el Santo recurre y explica la experiencia paulina de su inhesi\u00f3n a Cristo (CB 12,7-8; 22,5: G\u00e1l 2,20): \u201cvida espiritual de uni\u00f3n con Dios\u201d, \u201cvida nueva\u201d y \u201cperfecta\u201d, \u201ccomo ya verdadera hija de Dios\u201d, puede repetir \u201ccon mucha raz\u00f3n\u201d y \u201cmuy bien\u201d el alma arribada a este estado (LlB 2,30.32.34.36). No se trata de una mera comparaci\u00f3n de experiencias intransferibles sino de expresar con las mismas palabras del Ap\u00f3stol lo que \u00e9ste entiende por estar \u201cvivos <em>a Dios<\/em>\u201d (Rom 6,11: LlB 2,34), es decir: \u201cque entrambos son <em>uno <\/em>por transformaci\u00f3n de amor\u201d simbi\u00f3tico, \u201cque el Amado vive en el amante y el amante en el Amado\u201d (CB 12,78), uni\u00f3n comunicativa en que \u201cgoza y siente deleite de gloria de Dios en la sustancia del alma ya transformada en \u00e9l\u201d (CB 22,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>&#8211; \u201cEl que se junta al Se\u00f1or, un esp\u00edritu se hace con \u00e9l\u201d, <\/em>de 1 Cor 6,17, es la expresi\u00f3n paulina que mejor se adapta al s\u00edmbolo nupcial sanjuanista. Se pasa por alto su contexto moral y se la aplica directamente a la \u201cconsumaci\u00f3n del matrimonio\u201d espiritual, a \u201cla transformaci\u00f3n total en el Amado, en que se entregan ambas partes por total posesi\u00f3n de la una a la otra\u201d (CB 22,3: 1 Cor 6,17), de forma que Dios es \u201cya entero Se\u00f1or\u201d de todas sus operaciones, porque \u201c\u00e9l mismo es el que las mueve y manda divinamente, seg\u00fan su divino Esp\u00edritu y voluntad\u201d (S 3,2,8: 1 Cor 6,17). \u201cY no es maravilla \u2013contin\u00faa el Santo\u2013 que las operaciones sean divinas, pues que la uni\u00f3n del alma es divina\u201d, es decir, fruto de la moci\u00f3n del Esp\u00edritu que nos hace <em>\u201chijos de Dios\u201d <\/em>(ib. 16: Rom 8,14).<\/span><\/p>\n<p>5.\u00a0<span style=\"font-size: 12pt;\">ACCI\u00d3N DEL ESP\u00cdRITU Y RELACI\u00d3N INTERPERSONAL CON \u00c9L. La pneumatolog\u00eda paulino-sanjuanista se centra en este doble enunciado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>a) Moci\u00f3n del Esp\u00edritu. <\/em>Al \u201cEsp\u00edritu del Se\u00f1or\u201d (CB pr\u00f3l. 1) o \u201cEsp\u00edritu del Esposo\u201d (CB 17.18.26; LlB 2,3), que nos es \u201cdado\u201d precisamente como \u201cAmor del esposo\u201d (Rom 5,5: CB 26,1), le corresponde la misi\u00f3n apropiada de \u201cahijarnos\u201d (Rom 8,14.23: CB 1,14; 35,5; LlB 2,34; S 3,2,16), \u201cenamorarnos\u201d del Cristo-Esposo (LlB 1,8; 4,16.17) y de \u201cidentificar\u201d nuestro grito de \u201cAbba\u201d con el suyo (G\u00e1l 4,6: CB 38,3; 39,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Bajo sinfon\u00eda y plasticidad literarias muy ricas en simbolog\u00eda b\u00edblica (\u201cagua limpia y torrencial\u201d, \u201csombra\u201d, \u201caire pentecostal\u201d, \u201cung\u00fcento\u201d, \u201cfuego-llama\u201d, \u201cmano delicada\u201d, etc.), san Juan de la Cruz glosa el pensamiento de Rom 8,14 bajo el amplio alcance de la \u201cmoci\u00f3n\u201d del Esp\u00edritu sobre el alma d\u00f3cil a su m\u00faltiple acci\u00f3n (=\u00e1gontai). \u00c9l es quien \u201cen soledad la gu\u00eda\u201d hacia el Cristo-Sabidur\u00eda (CB 35,5; N 2,17,6); \u00e9l quien nos \u201clibera\u201d en la purificaci\u00f3n pasiva de todo impedimento y de toda ley que no sea la del \u201cjusto\u201d (gr\u00e1fico del Monte; CB 40,5: cf Rom 8,2; G\u00e1l 3,5); \u00e9l quien \u201cnos potencia\u201d, es decir, \u201csustenta, suple nuestra flaqueza, levanta, informa y habilita\u201d m\u00e1s all\u00e1 de lo que por s\u00ed mismos podemos (CB pr\u00f3l. 1; 17,2; 38,3; 39,3: Rom 8,26-28). En una palabra, la misi\u00f3n apropiada al Esp\u00edritu Santo es la de \u201cespiritualizar\u201d al alma (N 2,12,4; CB 40,5; Ll 1,29).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>b) Relaci\u00f3n interpersonal con Dios-Trino. <\/em>Con la perfecta adopci\u00f3n de hijos del Padre y uni\u00f3n consumada con Cristo-Esposo, el Esp\u00edritu Santo, que es \u201cAmor dado\u201d por ambos al alma, se transforma para \u00e9sta en el Don por excelencia que \u201creentrega\u201d al Amado. Los pasajes de G\u00e1l 4,6 (CB 39,4) y Rom 5,5 (CB 37,2; 38,3) le llevan a considerar al Santo la \u201ccoheredad de Cristo\u201d reservada para el alma \u201ccon posesi\u00f3n hereditaria, con propiedad de derecho, como hijo adoptivo de Dios\u201d (LlB 3,78: Rom 8,17).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Para J. de la Cruz el Esp\u00edritu Santo no es s\u00f3lo el que da testimonio de nuestra filiaci\u00f3n consumada (Rom 8,16) ni s\u00f3lo la \u201cgarant\u00eda\u201d de la herencia (Ef 1,13; 2 Cor, 1,22; Rom 8,23), sino el <em>contenido principal <\/em>de la futura gloria que el hombre coheredar\u00e1 (Rom 8,15-18). Se identifica atrevidamente con la m\u00e1xima \u201criqueza de la herencia de los santos\u201d (Ef 1,18), es decir, como el m\u00e1ximo DON que el ama puede ofrecer a su Amado. El ya \u201cespiritualizado\u201d es capaz de \u201cjuzgar y escrutarlo todo\u201d (S 2,26,14; LlB 2,4: 1 Cor 2,10.15). Y llega a \u201cposeer todo\u201d lo que Cristo-Esposo le da como \u201cdote\u201d nupcial (N 2,8,5; C 37,7-8: 2 Cor 6,10b), que es \u201ctoda la hermosura y gloria\u201d que \u00e9l posee \u201cpor esencia, por ser Hijo natural\u201d y \u201cnosotros por participaci\u00f3n, por ser hijos adoptivos\u201d (CB 36,5; cf. 2 Cor, 3,18; Rom 8,29-30).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Dote esponsal y herencia de la primogenitura son una misma realidad, pedida por Cristo para los suyos. As\u00ed como entre \u00e9l y su Padre \u201ctodas tus cosas son m\u00edas\u201d (Jn 17,10), as\u00ed lo ser\u00e1 tambi\u00e9n por gracia y gloria la \u201cherencia\u201d del alma que el Esposo le participar\u00e1 (Rom 8,17: S 1,4,6; LlB 3,78). Y como el Padre y el Hijo nos dan al Esp\u00edritu Santo, tambi\u00e9n el alma endiosada y adentrada en la vida trinitaria \u201camar\u00e1 como es amada por el Esp\u00edritu Santo\u201d, lo mismo que \u201cconocer\u00e1 entonces como es conocida de Dios\u201d (CB 38,3: 1 Cor 13,12): \u201cy as\u00ed ama el alma a Dios con la misma fuerza del mismo Dios, la cual fuerza es en el Esp\u00edritu Santo en el cual est\u00e1 transformada\u201d (ib.).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Para san Juan de la Cruz tal es el sentido pleno del Esp\u00edritu \u201cdado\u201d de Rom 5,5: la \u201cpretensi\u00f3n\u201d suscitada por el grito del Esp\u00edritu (\u2018cr\u00e1xon\u2019: G\u00e1l 4,6) en las almas que con-por \u00e9l gritan al un\u00edsono \u201cAbb\u00e1\u201d (\u2018cr\u00e1xomen\u2019: Rom 8,16). Somos hijos herederos y capacitados: \u201cpor cuanto \u00e9l all\u00ed le da su Amor, en el mismo la muestra amarle como de \u00e9l es amada\u201d (CB 38,4). Esta simbiosis trinitaria, que participa el alma transformada en Cristo, es \u201cla aspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo de Dios a ella y de ella a Dios\u201d (CB 39,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">6. TENSI\u00d3N ESCATOL\u00d3GICA DEL CRISTIANO<em>. <\/em>Es la participaci\u00f3n de \u201cla misma hermosura del Esposo en el d\u00eda de su triunfo, que ser\u00e1 cuando vea a Dios cara a cara\u201d (CB 36,5: 1 Cor,13,12), es decir, \u201caquel \u2018peso de gloria\u2019 en que me predestinaste, \u00a1oh Esposo m\u00edo!, en el d\u00eda de tu eternidad\u201d (CB 38,9: 2 Cor 4,17; Ef 1,3-5). La esperanza paulina recobra aqu\u00ed para san Juan de la Cruz toda su din\u00e1mica final. En las \u00faltimas canciones del <em>C\u00e1ntico espiritual <\/em>y en la <em>Llama de amor <\/em>desarrolla el \u00faltimo estadio espiritual en referencia fecunda con la vida gloriosa. Tres puntos destacan al respecto: el rapto paulino al \u201ctercer cielo\u201d, la descripci\u00f3n de la \u201ccorona final\u201d y los postreros \u201cgemidos de la esperanza\u201d para alcanzar la consumaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>a) Experiencia m\u00edstica y \u201ctercer cielo\u201d. <\/em>San Juan de la Cruz recurre media docena de veces al hecho del rapto paulino descrito en 2 Cor 12,1-4. En ciertos pasajes no le da una dimensi\u00f3n existencial sino m\u00e1s bien te\u00f3rico-doctrinal, para deslindar las clases de \u201cvisiones sustanciales\u201d (fuera del cuerpo: S 2,24,1-4) de otras \u201cvisiones espirituales\u201d captadas m\u00e1s bien por el entendimiento (S 2,26,2.4). Ambas son \u201cinefables\u201d, pero las primeras (Pablo) son \u201cmilagrosas\u201d y las segundas s\u00f3lo \u201ccontemplativas\u201d. Id\u00e9ntica doctrina mantiene en CB 13,6 para explicar el \u201cvuelo-arrobamiento\u201d del alma (flaquea el cuerpo como en el rapto paulino, nada m\u00e1s), en CB 1415,15, al comentar el \u201csilbo de los aires amorosos\u201d. Aqu\u00ed sigue la sentencia teol\u00f3gica de que \u201cse piensa que <em>vio\u201d <\/em>a Dios en \u201cperfecta y clara fruici\u00f3n del cielo\u201d (muy distinto del fen\u00f3meno m\u00edstico del \u201csilbo\u201d). Lo mismo reafirma en CB 19,15 sobre la ineptitud de los sentidos (\u201cy no quieras decillo\u201d) para expresar la gracia pedida por el alma en su desposorio espiritual (\u201cesc\u00f3ndete, Carillo\u201d).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Como elementos sanjuanistas de matiz escatol\u00f3gico en el rapto paulino al \u201ctercer cielo\u201d quedan la necesidad de una \u201cmuerte f\u00edsica\u201d del Ap\u00f3stol (\u201chaciendo Dios el c\u00f3mo\u201d) y las expresiones teol\u00f3gicas de \u201cvisi\u00f3n esencial\u201d, \u201clumbre de gloria\u201d, \u201cclara fruici\u00f3n del cielo\u201d, etc. No alude, sin embargo, a otras expresiones paulinas equivalentes (\u201clo perfecto\u201d, \u201ccara a cara\u201d: 1 Cor 13,10.12) que podr\u00edan haber ilustrado mejor el pasaje de 2 Cor 12,1-4.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>b) Descripci\u00f3n de la \u201ccorona final\u201d. <\/em>El ideario paulino influye en san Juan doblemente: para ilustrar \u201cobjetivamente\u201d la relaci\u00f3n entre los estadios de gracia y su eclosi\u00f3n en la vida gloriosa, y para acentuar \u201cvivencialmente\u201d el im\u00e1n de esta \u00faltima como tensi\u00f3n existencial de la historia. Un <em>fin <\/em>para el que el hombre fuera predestinado sin<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Para describir \u201caquello que me diste el otro d\u00eda\u201d (CB 38) se destaca su \u201ctranscendencia\u201d con el texto prof\u00e9tico recogido por san Pablo: \u201cni ojo vio, ni o\u00eddo oy\u00f3&#8230;lo que Dios tiene aparejado para los que le aman (S 2,4,4: 1 Cor 2,9). Lo mismo en la historia de la gracia que en su metahistoria de gloria (S 2,8,4: id.). Por eso, cuando la primera es ya \u201csabidur\u00eda de Dios entre los perfectos\u201d (1 Cor 2,6-9), \u201caquello para que Dios la predestin\u00f3 sin principio vendr\u00e1 ella a poseer sin fin\u201d de gloria apof\u00e1tica, \u201ccomo dice el Ap\u00f3stol\u201d (CB 38,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cAquello\u201d es tambi\u00e9n existencialmente \u201caquel <em>peso de gloria <\/em>en que me predestinaste, \u00a1oh Esposo m\u00edo!, en el d\u00eda de tu eternidad&#8230;, cuando \u2018desat\u00e1ndome de la carne\u2019 (Fip 3,21; 2 Cor 5,1) &#8230;, transform\u00e1ndome en ti gloriosamente, bebamos el mosto de las granadas\u201d (CB 38,9: 2 Cor 4,17). Inmersi\u00f3n en la \u201cgloria divina\u201d, triunfo final o \u201cgloria esencial\u201d (S 3,26,8) o \u201creino de los cielos\u201d (LlB 2,24: Hech 14,21b). \u201cAquello\u201d es la <em>\u201cmorada de Dios en los cielos\u201d, <\/em>celeste y definitiva, contrapuesta a la tienda terrestre-corporal y temporal, de que habla el Ap\u00f3stol con gemidos y que el alma anhela poseer, impulsada por el Esp\u00edritu, con la ruptura necesaria de \u201cla tela\u201d que separa el dulce encuentro (2 Cor 5,1-7: LlB 1,29; 2,32).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cAquello\u201d es, m\u00e1s all\u00e1 de la experiencia m\u00edstica en la \u00a0\u201cfe ilustrad\u00edsima\u201d (LlB 3,80), \u201clo perfecto\u201d por contraposici\u00f3n a lo \u201cparcial\u201d (1 Cor 13,10: S 2 9,3; CB 1,10; 12,6), es decir, la \u201cacabada pintura&#8230;que es la clara visi\u00f3n\u201d en que \u201cconoceremos a Dios como somos conocidos de \u00e9l\u201d (CB 38,3: 1 Cor 13,12b). Visi\u00f3n \u201ccara a cara\u201d, y no \u201ca trav\u00e9s de un espejo y entre enigmas\u201d, de los misterios divinos por parte de la Iglesia triunfante (CB 36,5; 37,1-2; S 2,9,4), gracias a \u201clumbre de gloria\u201d (LlB 3,80s).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>c) \u00daltimos gemidos. <\/em>Corresponden los \u201cgemidos\u201d a las promesas esperadas que, en alguna manera, ya degusta aqu\u00ed el alma unida por amor a Cristo. Pero queda a\u00fan el \u201cencuentro\u201d definitivo entre amantes. Al fin del camino espiritual \u201cest\u00e1 [el alma] tan cerca de la bienaventuranza, que no la divide sino una leve tela\u201d (Ll 1,1). Por eso recoge el mismo gemido del Ap\u00f3stol, \u201caunque perfecto\u201d: \u201cnosotros mismos, que tenemos las primicias del Esp\u00edritu, <em>gemimos <\/em>esperando la adopci\u00f3n de hijos de Dios\u201d (Rom, 8,23: CB 1,14; Romance 5). Ahora se trata ya de lo definitivo: \u201cacaba ya, si quieres, &#8230; de consumar conmigo perfectamente el matrimonio espiritual con tu beat\u00edfica vista\u201d (LlB 1,27).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El \u201crescate del cuerpo\u201d parece quedar en segundo plano, pero se explicita en el comentario al verso siguiente \u201crompe la tela de este dulce encuentro\u201d (LlB 1,29-36). Si el gemido del alma, ya \u201csuave y regalado\u201d (LlB 1,27), nace de la \u201causencia\u201d del Esposo triunfante (CB 1,14), el mismo Esp\u00edritu del Amado reclama con \u201cgemidos inenarrables\u201d (Rom 8,26: CB pr\u00f3l. 1) el \u201cencuentro\u201d escatol\u00f3gico (LlB 1,35). La \u201cperegrinaci\u00f3n y destierro\u201d (Ct 31: 1 Cor 5,6; Heb 11,14) determina en ambos santos una actitud definida del <em>cupio dissolvi <\/em>(Fip 1,23: CB 11,8-9: \u201cm\u00e1teme tu vista y hermosura\u201d).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La \u201cdeuda purificativa\u201d est\u00e1 ya saldada. Queda el \u201cpremio\u201d eterno (2 Tm 4,8: LlB 2,23-35). La disoluci\u00f3n del cuerpo, la muerte temporal, es ya para el alma \u201camiga y esposa\u201d (CB 11,9), anhelo sosegado de ser \u201csobrevestidos de gloria\u201d (2 Cor 5,4: ib.). Una opci\u00f3n condicionada (\u201csi quieres\u201d: LlB 1,27-28), a la que el Esp\u00edritu Santo \u201cprovoca\u201d y \u201cconvida\u201d para morir de amor, despu\u00e9s que \u201cen el vivir y en el morir est\u00e1 conforme y ajustada con la voluntad de Dios\u201d (CB 20,11). El \u201cam\u00e9n\u201d es \u201clo que t\u00fa quieres pida, pido\u201d (LlB 1,36). Tensi\u00f3n escatol\u00f3gica que s\u00f3lo finaliza para Pablo y Juan de la Cruz en lo que \u201ces mucho mejor\u201d: \u201cestar con Cristo\u201d, \u201cdulc\u00edsimo Jes\u00fas, Esposo de las almas fieles\u201d, y ser por \u00e9l y con \u00e9l trasladados al \u201cglorioso matrimonio de la Iglesia triunfante\u201d (CB 40,7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">BIBL. \u2014 JEAN VILNET, <em>La Biblia en la obra de san Juan de la Cruz, <\/em>ed. esp., Buenos Aires, 1953, p. 114-119; MIGUEL A. D\u00cdEZ, <em>Pablo en Juan de la Cruz: sabidur\u00eda y ciencia de Dios, <\/em>Burgos, Ed. Monte Carmelo, 1990.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Miguel A. D\u00edez<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El encuentro del Doctor M\u00edstico con san Pablo, \u201cel mayor m\u00edstico de todos los tiempos\u201d (L. Cerfaux), acontece desde un doble referente: lo que el Ap\u00f3stol vive y lo que nos ense\u00f1a a todos sobre esta su \u201cvida en Cristo\u201d. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2990\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-Me","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2990"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2990"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2990\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2991,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2990\/revisions\/2991"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2990"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2990"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2990"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}