{"id":2993,"date":"2015-01-06T10:38:02","date_gmt":"2015-01-06T16:38:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2993"},"modified":"2021-01-06T10:41:24","modified_gmt":"2021-01-06T16:41:24","slug":"subida-del-monte-carmelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2993","title":{"rendered":"Subida del Monte Carmelo"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">(obra)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es el escrito m\u00e1s extenso y mejor esquematizado de J. de la Cruz. Su organizaci\u00f3n en forma de tratado sistem\u00e1tico favorece la lectura y ayuda a la comprensi\u00f3n de su contenido. Exige, por otra parte, una preparaci\u00f3n doctrinal y espiritual m\u00e1s esmerada de lo que habitualmente se cree. Las indicaciones que siguen intentan facilitar el camino a los no familiarizados con el escrito; se ci\u00f1en a los puntos fundamentales propios de cualquier proped\u00e9utica<strong>.<\/strong><\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">I. Composici\u00f3n de la obra<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Las circunstancias en que naci\u00f3 y el curso accidentado de su composici\u00f3n explican no pocas de las irregularidades que sorprenden al lector atento. Cuando J. de la Cruz inici\u00f3 la escritura se hallaba en la plenitud de su madurez espiritual y de su formaci\u00f3n cultural. No ten\u00eda a\u00fan la experiencia del escritor curtido. Contaba en su haber con algunas poes\u00edas y p\u00e1ginas breves de diversa \u00edndole: avisos, cautelas, cartas. No hab\u00eda acariciado la idea de poner por escrito de manera ordenada sus experiencias \u00edntimas o su visi\u00f3n de la vida espiritual. De ambas cosas se hab\u00eda ocupado a\u00f1os atr\u00e1s durante su estancia en Avila (1572-1577), y de ellas se hab\u00eda servido para orientar por la senda de la perfecci\u00f3n a esp\u00edritus selectos. Lo hab\u00eda hecho casi exclusivamente de viva voz.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. MATERIALES SUELTOS. A su imprevista llegada a Andaluc\u00eda, oto\u00f1o de 1578, se encontr\u00f3 con un panorama religioso muy parecido al de Castilla y con id\u00e9nticos compromisos de direcci\u00f3n espiritual entre las hijas de la madre Teresa ( Beas, Granada) y entre sus s\u00fabditos de El Calvario (Ja\u00e9n). En ese marco conventual y en el cumplimiento de su misi\u00f3n como gu\u00eda espiritual, cuaj\u00f3 la composici\u00f3n de la <em>Subida<\/em>. Fue precedida de p\u00e1ginas ocasionales, nacidas al socaire de ese magisterio: <em>Avisos espirituales <\/em>para la comunidad serre\u00f1a, <em>Cautelas <\/em>para los religiosos del Calvario. Para todos, monjas y frailes, un dibujo o dise\u00f1o del Monte Carmelo, especie de cartilla para ense\u00f1ar el modo de escalar la cima de la santidad. Es el llamado dibujo del <em>Montecillo de perfecci\u00f3n<\/em>. Estas p\u00e1ginas quedar\u00e1n encuadradas m\u00e1s tarde en el escrito de la <em>Subida<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Medio o instrumento privilegiado de la pedagog\u00eda espiritual sanjuanista durante los a\u00f1os del Calvario, \u00a0Baeza y Granada fueron sus poemas. Hay constancia segura de que apenas instalado en Andaluc\u00eda, Descalzas y Descalzos le acosaron pidi\u00e9ndole explicaciones sobre los versos del CE y de la N. Sirvi\u00f3 primero aclaraciones orales; luego, \u201cdeclaraciones\u201d escritas a determinados versos y estrofas. As\u00ed arranc\u00f3 la redacci\u00f3n del \u00a0<em>C\u00e1ntico, <\/em>concluida en Granada en 1584 a petici\u00f3n de la madre \u00a0Ana de Jes\u00fas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Cuando los religiosos de El Calvario supieron que explicaba a las Descalzas de Beas el poema del CE no quisieron ser menos y rogaron insistentemente a J. de la Cruz que hiciese para ellos otro tanto con las estrofas de la \u201cnoche oscura\u201d. Fueron complacidos s\u00f3lo en parte. Uno de los que le importunaron fue Inocencio de san Andr\u00e9s, quien asegura que se entreten\u00edan durante las recreaciones recitando y comentando aquellos versos (<em>Escritos<\/em>, p. 234-243). No es posible identificar con certeza las \u201cdeclaraciones\u201d orales o escritas procedentes de la \u00e9poca de El Calvario y de Baeza, donde sin, duda, continuaron. Lo que s\u00ed parece asentado es que al llegar de prior a Granada en 1582 ten\u00eda en marcha la escritura de ambos comentarios: el del CE y el del poema de la \u201cNoche\u201d. Este correspond\u00eda a las primeras p\u00e1ginas de la S.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Juan Evangelista, \u00edntimo colaborador del Santo, asegura que la S la escribi\u00f3 en Granada, poco a poco, \u201cque no lo continu\u00f3 sino con muchas quiebras\u201d. El mismo sacaba copia de los cuadernillos originales que le iba pasando el autor. Su traslado ha llegado felizmente hasta hoy (es el llamado manuscrito de Alcaudete, hoy en Burgos). El hecho lo certifica tambi\u00e9n otro religioso de la misma comunidad granadina \u00a0Baltasar de Jes\u00fas (<em>Escritos<\/em>, p. 222 y 254).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La composici\u00f3n accidentada, con interrupciones o \u201cquiebras\u201d, le permit\u00eda a \u00a0J. Evangelista sospechar que la obra estaba en marcha antes de que el Santo se estableciese en Granada. Llevaba all\u00ed a\u00f1o y medio cuando \u00e9l ingres\u00f3 en el noviciado y se dedic\u00f3 a copiar el texto: \u201cEl libro de la <em>Subida del Monte Carmelo <\/em>escribe hall\u00e9 comenzado cuando vine a tomar el h\u00e1bito, que fue a\u00f1o y medio despu\u00e9s de ser prior en esta casa la primera vez; y podr\u00e1 ser que lo trajese de all\u00e1 comenzado\u201d (BMC 10,343). Comparando lo que hall\u00f3 escrito y el ritmo de lo compuesto posteriormente, calcul\u00f3 que la obra lleg\u00f3 ya comenzada a Granada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Acertaba en su conjetura. En el texto por \u00e9l copiado figuraban piezas originarias de El Calvario. No era s\u00f3lo el poema inicial, sino tambi\u00e9n el dibujo del Monte Carmelo con sus versos (S 1,13,5-12) y series de avisos espirituales (ib. n. 5). Estaban perfectamente integrados en el texto del libro primero, no aisladamente como de hecho hab\u00edan nacido. Probablemente el mismo origen ten\u00edan otros cap\u00edtulos, por ejemplo, el s\u00e9ptimo del libro segundo. Cuando J. de la Cruz se decidi\u00f3 a redactar una \u201cdeclaraci\u00f3n\u201d completa y ordenada del poema de la \u201cnoche oscura\u201d aprovech\u00f3 piezas sueltas, escritas con anterioridad y al margen de semejante prop\u00f3sito. Imposible determinar si lo hizo antes o despu\u00e9s de residir en Granada, pero el dato es seguro. Por lo menos respecto a estos fragmentos, la sospecha de Juan Evangelista estaba bien fundada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. OBRA ACCIDENTADA E INCOMPLETA. La afirmaci\u00f3n del copista sobre el curso redaccional tiene todos los avales para ser aceptada. No es necesario recurrir a ella para descubrir a lo largo del escrito cabos sueltos, dif\u00edciles de explicar en la pluma sanjuanista al margen de esa contingencia. El sentido natural del \u201cno lo continu\u00f3 sino con muchas quiebras\u201d alude a frecuentes interrupciones. Exactamente lo contrario que sucedi\u00f3 con la <em>Llama, <\/em>escrita de un tir\u00f3n, en quince d\u00edas, durante el vicariato provincial. Algo parecido debi\u00f3 de suceder con el comentario de la <em>Noche<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Las \u201cquiebras\u201d certificadas por Juan Evangelista correspond\u00edan a lo escrito despu\u00e9s de 1582, pero no excluyen lo anterior a esta fecha. Una de ellas pudo obedecer al compromiso de ultimar la \u201cdeclaraci\u00f3n\u201d del CE, que tambi\u00e9n hab\u00eda comenzado durante la \u00e9poca de El Calvario. Durante bastante tiempo J. de la Cruz altern\u00f3 su escritura con la S, pero la notable extensi\u00f3n que iba adquiriendo \u00e9sta, le aconsej\u00f3 ultimar primero el CA, que consigui\u00f3 concluir antes de fenecer el 1584. Hay indicios suficientes para aceptar la redacci\u00f3n simult\u00e1nea de ambos escritos, sin necesidad del refrendo documental. Algunos se se\u00f1alan m\u00e1s adelante.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El ambicioso programa trazado en los primeros cap\u00edtulos de la S exig\u00eda m\u00e1s tiempo que el comentario sencillo e inmediato de los versos, al estilo del CE. Impon\u00eda tambi\u00e9n un m\u00e9todo expositivo notablemente diferente. De hecho, al comenzar el segundo libro, J. de la Cruz abandon\u00f3 definitivamente el comentario y convirti\u00f3 la S en un tratado ordenado y sistem\u00e1tico, cortado por el mismo patr\u00f3n que otros libros similares de la \u00e9poca. Si a estos datos se a\u00f1ade el hecho cierto de que J. de la Cruz alternaba la escritura con las preocupaciones de su cargo de superior y los deberes de su vida religiosa, es f\u00e1cil comprender las interrupciones e intervalos en la composici\u00f3n de la S. A ellos hay que atribuir, por lo menos en parte, algunas deficiencias redaccionales y ciertas incorrecciones estructurales, como remites y autocitas err\u00f3neas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La serie de interrupciones o \u201cquiebras\u201d culmin\u00f3 en una, que result\u00f3 fatal, por definitiva. En determinado momento, sin que se sepa con precisi\u00f3n el motivo, suspendi\u00f3 sin m\u00e1s la escritura. Dej\u00f3 en suspenso el hilo del discurso, que estaba bien trabado y definido, quedando pendientes de desarrollo argumentos anunciados con anterioridad (S 3, cap. 16. 35. 45, etc.). Esquemas bien organizados quedaron definitivamente truncados. El cap\u00edtulo que algunos editores a\u00f1aden al texto habitualmente divulgado (\u201cvulgatus\u201d) no altera el panorama final. La <em>Subida <\/em>no lleg\u00f3 a buen puerto. J. de la Cruz no la remat\u00f3. Carecen de consistencia las hip\u00f3tesis sobre una posible p\u00e9rdida de la parte anunciada y no conservada. No existe indicio alguno de que el Santo prolongase el texto conocido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La conjetura que apunta a falta de tiempo para completar la obra carece de consistencia. La penuria de tiempo para dedicarse a escribir es un dato muy relevante en la biograf\u00eda sanjuanista de los a\u00f1os andaluces. Es preterido alegremente por estudiosos \u201claicos\u201d sin experiencia de vida religiosa y nula familiaridad con la de aquellos tiempos. Es un dato cierto, pero de \u00edndole general, y no aplicable al caso de la S, ya que se conocen escritos posteriores a la misma. Las horas dedicadas a \u00e9stos pudo emplearlas en completar aqu\u00e9lla.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No constan los motivos de lo que resulta, en apariencia, un comportamiento poco coherente; m\u00e1s bien incomprensible para quienes sue\u00f1an (al estilo de J. Baruzi) un J. de la Cruz ensimismado en su producci\u00f3n literaria y preocupado \u00fanicamente de su creaci\u00f3n art\u00edstica. El J. de la Cruz hist\u00f3rico antepon\u00eda a esos otros valores, para \u00e9l incomparablemente superiores. Entre todos, el del aprovechamiento espiritual de las almas, en primer lugar, de sus disc\u00edpulos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La interrupci\u00f3n y definitiva suspensi\u00f3n de la S hay que explicarla por ese camino m\u00e1s sencillo y humilde, pero m\u00e1s realista. De algunos datos ciertos se pasa a conjeturas plausibles. En la mente del autor, la obra arranc\u00f3 como un comentario al poema de la \u201cnoche oscura\u201d, a semejanza del CE, pero a instancias y petici\u00f3n de los religiosos de El Calvario. Los destinatarios postulaban naturalmente un tratamiento de la materia m\u00e1s riguroso y ordenado. Ello aconsej\u00f3 al autor estructurar desde el principio sus ense\u00f1anzas en esquemas sistem\u00e1ticos. Casi sin darse cuenta, y tambi\u00e9n a causa de las \u201cquiebras\u201d, fue convirtiendo la \u201cdeclaraci\u00f3n\u201d en un tratado regular, en el que desaparec\u00eda el comentario del poema, puesto como base del escrito. Al comienzo del libro segundo, casi al principio de la obra, los versos desaparec\u00edan definitivamente; renunciaba al comentario. El resto de la S no ten\u00eda nada que ver con el m\u00e9todo prometido en el <em>Argumento, <\/em>m\u00e9todo que era id\u00e9ntico al propuesto y seguido en el CE. Quienes hab\u00edan solicitado la \u201cdeclaraci\u00f3n\u201d, como el fiel disc\u00edpulo Inocencio de san Andr\u00e9s, no ve\u00edan satisfechos sus deseos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pod\u00edan sentirse contentos y bien compensados con el cambio, porque la obra desarrollaba seguramente doctrinas y ense\u00f1anzas concordes con lo que habr\u00eda propuesto el comentario prometido. El mismo texto (copiado por uno de ellos, Juan Evangelista) denunciaba, sin embargo, que ni estaba \u201cdeclarado\u201d todo el poema, ni todo lo que se le atribu\u00eda por el autor estaba expuesto en la S. Lo m\u00e1s propio y espec\u00edfico, lo que J. de la Cruz consideraba su aportaci\u00f3n original, por corresponder al n\u00facleo sustancial del poema, se promet\u00eda desarrollar en un cuarto libro o segunda parte (S 1,1,2; 1,13,1;2,11,7, etc.). No se afrontaba el aspecto pasivo de la purificaci\u00f3n. Suspendida bruscamente la obra, todo quedaba en promesa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Desairados los disc\u00edpulos, J. de la Cruz hab\u00eda renunciado a exponer aquello en que cre\u00eda tener \u201cgrave palabra y doctrina\u201d (N 1,13,3), aquello por lo que principalmente se hab\u00eda puesto a escribir\u201d (N 2,22,2; cf. S pr\u00f3l.). Era precisamente la purificaci\u00f3n pasiva, la interpretaci\u00f3n \u201caut\u00e9ntica\u201d del poema de la \u201cnoche oscura\u201d. Si de propia iniciativa o a instancias de los suyos quer\u00eda remediar la situaci\u00f3n, el Santo ten\u00eda dos caminos o salidas: completar lo que faltaba de la S o emprender de nuevo el comentario del poema. Ambas cosas carec\u00edan aparentemente de sentido. Conocemos la alternativa escogida. Tambi\u00e9n la raz\u00f3n \u00faltima de no concluir la <em>Subida: <\/em>porque decidi\u00f3 reiniciar el comentario del poema con otro m\u00e9todo o criterio. Por ello naci\u00f3 la <em>Noche oscura<\/em>.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">II. Estructura literaria<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Dentro de la tradici\u00f3n literaria de la espiritualidad cristiana, la producci\u00f3n de J. de la Cruz ostenta una originalidad casi \u00fanica. Ning\u00fan otro maestro importante hab\u00eda expuesto sus ideas a partir de las propias poes\u00edas. Imitaron su ejemplo figuras de segundo orden. El Doctor M\u00edstico aplic\u00f3 a sus poemas la t\u00e9cnica literaria de los comentarios medievales a la Sda. Escritura. Las cuatro obras mayores se presentan y estructuran como \u201cdeclaraci\u00f3n\u201d o comentario a tres poemas, ya que uno de ellos, el de la \u201cNoche oscura\u201d, se glosa en dos escritos: en S y en N.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Dentro del g\u00e9nero literario del \u201ccomentario\u201d, peculiar de la pluma sanjuanista, existen notables diferencias, seg\u00fan puede comprobarse con la simple comparaci\u00f3n de las grandes obras. La <em>Subida <\/em>se distancia tanto de las otras, que no puede considerarse realmente un comentario. Tiene en una primera parte apariencias de tal, pero no pasa de imitaci\u00f3n remota.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Mientras las otras obras carecen de t\u00edtulo propio y se presentan expl\u00edcitamente como \u201cdeclaraci\u00f3n\u201d de un determinado poema, la m\u00e1s larga fue bautizada por el propio autor con el t\u00edtulo de <em>Subida del Monte Carmelo<\/em>, seguido inmediatamente de un largo ep\u00edgrafe en el que no se menciona para nada la \u201cdeclaraci\u00f3n\u201d, sino el tratado: \u201c<em>Trata <\/em>de c\u00f3mo podr\u00e1 un alma disponerse para llegar en breve a la divina uni\u00f3n. Da avisos y doctrina&#8230;\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La doctrina que desarrollar\u00e1 est\u00e1 incluida en el poema de la \u201cnoche oscura\u201d, por lo que se \u201cfundar\u00e1\u201d en \u00e9l para exponerla, siguiendo el m\u00e9todo del comentario estrofa por estrofa y verso por verso. Es lo que promete en el breve <em>argumento <\/em>antepuesto a la copia del poema. Casi sin darse cuenta se embarcaba en una peligrosa aventura: la de compaginar un tratado sobre el modo de alcanzar en breve la perfecci\u00f3n con un comentario del poema.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Lo intent\u00f3 en un primer momento sin mucho \u00e9xito, pero desisti\u00f3 pronto. El esfuerzo se agot\u00f3 en el primer libro, el m\u00e1s breve de los tres. Al principio mantuvo fielmente su m\u00e9todo habitual de comentario: declaraci\u00f3n sumaria de la primera estrofa (S 1,1,4-6) y glosa del primer verso (cap. 2); se olvid\u00f3 enseguida de los restantes, organizando un tratado independiente de los mismos, hasta que al cabo de diez cap\u00edtulos, con sus respectivos ep\u00edgrafes, se recuerda del poema y de la promesa, despachando en dos brev\u00edsimos cap\u00edtulos los otros cuatro versos de la primera canci\u00f3n. El mismo asegura que es simple expediente. En ellos se hablar\u00eda de los efectos de la purificaci\u00f3n sensitiva, \u201clos cuales \u2013a\u00f1ade\u2013 yo apuntar\u00e9 brevemente <em>en gracia a declarar los dichos versos<\/em>, como en el pr\u00f3logo [en realidad, en el argumento], lo promet\u00ed, y pasar\u00e9 luego adelante al segundo libro, el cual trata de la otra parte de la noche, que es la espiritual\u201d (S 1,14,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El \u201ctratar\u201d sustitu\u00eda as\u00ed al \u201cdeclarar\u201d. La divisi\u00f3n en libros y cap\u00edtulos era pr\u00e1cticamente incompatible con el comentario. Intent\u00f3 a\u00fan el \u00faltimo esfuerzo. Abri\u00f3 el nuevo libro reproduciendo la segunda estrofa, despu\u00e9s de haber anunciado en un amplio ep\u00edgrafe de lo que \u201ctrataba\u201d el libro: sobre \u201cel medio para subir a la uni\u00f3n\u201d. En un breve cap\u00edtulo declaraba el contenido general de la estrofa, y ya no volv\u00eda a preocuparse de los versos. Desaparec\u00eda del todo el comentario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La <em>Subida <\/em>se convert\u00eda en un tratado org\u00e1nico y sistem\u00e1tico. Estuvo condicionado en su arranque por la preocupaci\u00f3n de comentar el poema, pero qued\u00f3 superado ese condicionante y el Santo desarroll\u00f3 su pensamiento siguiendo las leyes escol\u00e1sticas de definiciones y divisiones. La mayor parte de los cap\u00edtulos enuncian la intenci\u00f3n de \u201ctratar\u201d asuntos concretos o \u201cdemostrar\u201d tesis y afirmaciones defendidas con vigor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No son los \u00fanicos signos inconfundibles del tratado. Toda la obra est\u00e1 configurada seg\u00fan una planificaci\u00f3n doctrinal a base de categor\u00edas bien ordenadas y jerarquizadas, seg\u00fan demuestran las abundantes divisiones y subdivisiones (S 1,1-2; 1,6; 2,6; 2,10; 2,23-24; 3,2; 3,16; 3,17; 3,24; 3,28; 3,42, etc.). El desarrollo de la argumentaci\u00f3n al estilo escol\u00e1stico va m\u00e1s all\u00e1 del recurso a las \u201cautoridades\u201d (generalmente de la Sda. Escritura) y a los principios filos\u00f3ficos y teol\u00f3gicos (S 1,4-10; 1,11; 2,3-4, etc.). Llega hasta detalles tan t\u00edpicos como la \u201crespuesta a las dificultades, dudas u objeciones\u201d y a los \u201cescolios\u201d (S 1,12; 2,17; 3, 13, etc.).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Deficiencias e irregularidades f\u00e1ciles de detectar dentro de esta metodolog\u00eda, como largas digresiones, algunas repeticiones, fluctuaci\u00f3n en la terminolog\u00eda, temas anunciados y no desarrollados, etc., hay que achacarlas a la extensi\u00f3n de la obra y, sobre todo, a las \u201cquiebras\u201d ya recordadas. Una de las irregularidades m\u00e1s chocantes y perceptibles afecta al sistema de las citas b\u00edblicas. En la primera mitad aproximadamente reproduce los textos en lat\u00edn y luego los traduce en espa\u00f1ol. A partir del cap\u00edtulo 28 del segundo libro suprime regularmente el lat\u00edn, simplificando as\u00ed el esquema de las alegaciones y aligerando el texto. Se trata de un cambio intencionado, dada la frecuencia de las citas. Fue debido, a lo que parece, a una decisi\u00f3n madurada por el autor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El sistema de las citas en lat\u00edn est\u00e1 presente tambi\u00e9n en el CA, que es contempor\u00e1neo de la primera parte de la S, seg\u00fan se ha dicho. Desaparece en los dem\u00e1s escritos, como en N, Ll y CB (\u00e9ste en sus partes exclusivas). Cuando el Santo decidi\u00f3 el abandono del lat\u00edn estaba rematando el segundo libro de la S; no volvi\u00f3 a recuperarlo salvo raras excepciones y s\u00f3lo en frases muy breves, casi sentenciosas y conocidas hasta de quienes no sab\u00edan lat\u00edn. Es lamentable que sigan repiti\u00e9ndose las inexactitudes de J. Baruzi en este punto. Como en tantos otros.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">III. Tem\u00e1tica de la \u201cSubida\u201d<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Todas las obras sanjuanistas tienen la misma finalidad: ense\u00f1ar el camino de la uni\u00f3n con Dios, identificada con la perfecci\u00f3n o santidad. En todas ellas se desarrolla el mismo programa de vida, aunque con enfoques y matices diferentes. Cada una de ellas aporta su visi\u00f3n particular y entre todas conforman la s\u00edntesis global. En la mayor\u00eda de los escritos \u2013N, CE y Ll\u2013 domina la perspectiva din\u00e1mica, el proceso espiritual en su desarrollo concreto. La S, en cambio, se estructura m\u00e1s como propuesta doctrinal, aunque nunca abandone la dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica. En las otras tres obras todo se coloca en la dial\u00e9ctica vital entre dos estados o situaciones espirituales: el \u201cantes y el despu\u00e9s\u201d, el camino y la meta. El itinerario corresponde al proceso cat\u00e1rtico; la meta, a la uni\u00f3n. En la N predomina el camino de la oscuridad libertadora y purificadora, como un \u201cahora\u201d de cara al \u201cluego\u201d, la uni\u00f3n transformante. En CE y, sobre todo, en Ll, desde el \u201cahora\u201d, que es la uni\u00f3n, se contempla y describe el \u201cantes\u201d, que es el proceso cat\u00e1rtico para alcanzarla. J. de la Cruz designa habitualmente estas dos fases del esp\u00edritu como el medio o camino y el t\u00e9rmino o la meta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. PROCESO DE ESQUEMATIZACI\u00d3N. La propuesta de cada obra depende radicalmente del poema que sirve de base a la exposici\u00f3n. Los tiempos verbales de los versos son la clave para situar el comentario en visi\u00f3n retrospectiva (CE y Ll), o en proyecci\u00f3n din\u00e1mica de desarrollo (S y N). En la S la referencia condicionante del poema est\u00e1 entremezclada desde el comienzo con otro factor determinante de la tem\u00e1tica y de su esquematizaci\u00f3n: el <em>Montecillo de la perfecci\u00f3n. <\/em>Esta pieza colocada de intento en el umbral mismo del escrito sirve de reclamo permanente, tanto para se\u00f1alar la meta como para marcar las sendas que llevan a la cima del monte.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">De este modo, los dos elementos estructurales de base, <em>Monte <\/em>y <em>poema<\/em>, condicionan cada uno a su modo el proyecto espiritual desarrollado en la obra. El poema aporta los datos de la experiencia \u00edntima del Santo; el dise\u00f1o a\u00f1ade la conceptualizaci\u00f3n y la reflexi\u00f3n; \u00e9ste orienta en la esquematizaci\u00f3n doctrinal de los datos aportados por aqu\u00e9l. La perfecta convergencia de ambos factores, a nivel personal del autor, no se tradujo en exposici\u00f3n arm\u00f3nica a nivel de escritura. Produjo el ya recordado enfrentamiento entre comentarista y tratadista. Hasta que no prevaleci\u00f3 el segundo, no se configur\u00f3 rigurosamente la tem\u00e1tica que desarrollar\u00e1 en la S.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Desde las primeras p\u00e1ginas queda patente el prop\u00f3sito y el argumento central: tratar y ense\u00f1ar el <em>modo <\/em>de subir hasta la cumbre del monte de la perfecci\u00f3n, que es la uni\u00f3n del alma con Dios (cf. <em>argumento)<\/em>. Ese <em>modo <\/em>se concreta inmediatamente en recorrer \u201cel camino de la noche oscura de purgaci\u00f3n espiritual\u201d (pr\u00f3l. 6). El proceso espiritual se estudia, en consecuencia, desde la vertiente de \u00a0negaci\u00f3n, vaciamiento o purificaci\u00f3n; indirectamente, y por relaci\u00f3n o comparaci\u00f3n, aparecen los otros aspectos del mismo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">De haber prevalecido el comentario sobre el tratado, la experiencia sobre la reflexi\u00f3n, tendr\u00edamos una descripci\u00f3n m\u00e1s viva y din\u00e1mica del \u201ccamino de la noche oscura\u201d. La combinaci\u00f3n de los varios elementos estructurales (poema, Monte, ep\u00edgrafe) y de los principios b\u00e1sicos de la teolog\u00eda sanjuanista dio lugar a una propuesta m\u00e1s te\u00f3rica, cargada de esquemas y divisiones, que se suceden ininterrumpidamente hasta que al principio del segundo libro queda perfilado el plan definitivo de la exposici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al lector no bien preparado puede confundirle la propuesta de desarrollar estos esquemas yuxtapuestos, como si fuesen compatibles:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1\u00ba) Dos formas de noche correspondientes a cuatro partes de la obra: noche-purificaci\u00f3n del sentido (lib.1\u00ba), noche purificaci\u00f3n del esp\u00edritu, activa (lib. 2\u00ba-3\u00ba) y pasiva (parte o lib. 4\u00ba). No se especifica ni encuadra lo \u201cpasivo\u201d del sentido, por lo que falla la correspondencia de cuatro libros o partes (S 1,1,2-3). Es un esquema basado en la peculiar antropolog\u00eda filos\u00f3fica seguida por el Santo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2\u00ba) Una noche-purificaci\u00f3n con tres etapas, correspondientes a las tres partes y causas de la noche f\u00edsica: el ocaso o prima noche (es la del sentido), media noche (la de la fe) y \u201cal despidiente\u201d o \u201clevantes de la aurora\u201d, la \u201cinmediata a la luz\u201d, que es Dios (S 1,2,5). Las tres partes se corresponden, seg\u00fan el autor, con las tres causas o razones por las que el camino o tr\u00e1nsito a Dios puede llamarse \u201cnoche oscura\u201d, a saber: por el t\u00e9rmino de salida, por el medio o camino y por el t\u00e9rmino de llegada (ib. n.1). No establece correspondencia entre esta divisi\u00f3n y el esquema que ha de seguir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">3\u00ba) Dos formas o aspectos de la noche-purificaci\u00f3n del sentido: activa y pasiva (S 1,13,1); del primer aspecto se ocupa el libro 1\u00ba; del segundo, el \u201ccuarto libro\u201d, al hablar de los principiantes. Nada se dice de la purificaci\u00f3n del esp\u00edritu ni de los libros correspondientes; se supone que ser\u00edan el 2\u00ba y el 3\u00ba. El que se promete como 4\u00ba no lo escribi\u00f3. Volvi\u00f3 sobre el tema en el comentario de la N.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">4\u00ba) Dos niveles de purificaci\u00f3n-noche y tres partes de la misma noche. Tratando de conjuntar los esquemas anteriores, al iniciar el segundo libro, yuxtapone dos divisiones que complican ulteriormente el esquema que se propone desarrollar. La primera estrofa (y el libro 1\u00ba) trata de la noche del sentido, correspondiente a la \u201cprima noche\u201d, cuando \u201ctodav\u00eda se ve algo\u201d; la segunda canci\u00f3n habla de la \u201cnoche espiritual, que es la fe\u201d, de la que se tratar\u00e1 por extenso en el libro 2\u00ba (S 2,1,3). Queda as\u00ed identificada la purificaci\u00f3n-noche del esp\u00edritu con la fe, que, a su vez, es la \u201csegunda parte de esta noche\u201d, en cuanto se compara a la \u201cmedia noche\u201d, que es del todo oscura (S 2,2,1). Se\u00f1aladas brevemente las diferencias con las otras dos partes, primera noche y \u201cantelucano, que es ya lo que est\u00e1 pr\u00f3ximo a la luz\u201d (tercera parte de la noche), adelanta que se centrar\u00e1 en la segunda parte, que es la fe, en su aspecto activo; \u201cporque de lo pasivo, que es lo que Dios hace sin ella \u2013el alma\u2013 para meterla en ella, all\u00e1 diremos en su lugar, que entiendo ser\u00e1 el tercer libro\u201d (S 2,2,3). La indecisi\u00f3n en el plan y la confusi\u00f3n en el orden de la tem\u00e1tica est\u00e1n patentes cuando ya hab\u00eda comenzado el segundo libro. El aspecto pasivo se relega ahora, no a una segunda parte o a un libro cuarto, sino al \u201ctercer libro\u201d, cosa inexacta. Ni siquiera queda en pie la propuesta de dedicar \u00edntegramente el segundo a la fe.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">5\u00ba) La identificaci\u00f3n de la segunda parte de la noche con la fe y \u00e9sta con la purificaci\u00f3n del esp\u00edritu condujo al autor a la definitiva esquematizaci\u00f3n de la S. Fue madurando entre los cap\u00edtulos 2-5 del actual libro 2\u00ba. La demostraci\u00f3n de que la fe es medio propio y proporcionado para llegar a la uni\u00f3n suscitaba necesariamente el papel de las otras dos virtudes teologales en el mismo proceso de la uni\u00f3n. Antes de afrontar el argumento se dio cuenta J. de la Cruz de que, en buena l\u00f3gica, no ten\u00eda sentido proponer un camino sin presentar el t\u00e9rmino o la meta del mismo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Su expl\u00edcita y elocuente confesi\u00f3n demuestra c\u00f3mo a estas alturas de la obra no estaba definitivamente estructurado el esquema. Escribe al rematar el cap\u00edtulo 4\u00ba: \u201cY para que procedamos menos confusamente, par\u00e9ceme ser\u00e1 necesario dar a entender en el siguiente cap\u00edtulo qu\u00e9 cosa sea esto que llamamos uni\u00f3n del alma con Dios &#8230; porque aunque se corta el hilo de lo que vamos tratando &#8230; sirve para dar luz en lo mismo que se va tratando &#8230; pues luego habemos de venir a tratar en particular de las tres virtudes teologales acerca de esta segunda noche\u201d (S 2,4,8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Aqu\u00ed queda perfilado por fin el esquema desarrollado de hecho en la obra. Cumplido el compromiso de explicar el concepto de la \u00a0uni\u00f3n con Dios (cap. 5\u00ba), introduce inmediatamente la tesis de que las tres virtudes teologales son las que ponen en perfecci\u00f3n a las tres potencias del alma (cap. 6\u00ba), estableciendo este emparejamiento: fe-entendimiento, esperanza-memoria y caridad-voluntad. Persiste todav\u00eda la irregularidad en lo que a la distribuci\u00f3n material se refiere, a causa de lo prometido anteriormente (S 2,2,3). Dedica todo el segundo libro a la fe-entendimiento, pero la segunda noche o parte de la noche comprende m\u00e1s que la fe. Proporcionalmente la esperanza y la caridad reclamar\u00edan sendos libros, pero el autor las ha agrupado en uno solo, el tercero, pero sin correspondencia con lo anunciado antes (S 2,2,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El esquema definitivo se atiene a esta distribuci\u00f3n: noche-purificaci\u00f3n del sentido (lib. 1\u00ba); noche-purificaci\u00f3n del esp\u00edritu: fe-entendimiento (lib. 2\u00ba), esperanza-memoria (lib. 3\u00ba,1-15), caridad-voluntad (lib. 3\u00ba,16-45). Queda sin tratar directamente el aspecto pasivo de la purificaci\u00f3n. Antes de comenzar el desarrollo de este esquema, propone algunos puntos fundamentales previos (2,78). Una vez encarrilado el esquema, la exposici\u00f3n se mantiene sustancialmente fiel al mismo, lo que no quiere decir que sea siempre lineal; existen digresiones y oscilaciones que rompen a veces el hilo l\u00f3gico del discurso. Prescindiendo de la secuencia material, f\u00e1cil de seguir por el \u00edndice de la obra, bastar\u00e1 apuntar aqu\u00ed su esquematizaci\u00f3n l\u00f3gica del contenido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. LA CONSTRUCCI\u00d3N DOCTRINAL. La fidelidad sustancial al esquema b\u00e1sico y a las divisiones fundamentales no han impedido al autor ciertas desviaciones o dispersiones en el curso expositivo. No llegan a alterar la visi\u00f3n de conjunto, pero s\u00ed distraen la atenci\u00f3n del lector. Aunque las oscilaciones m\u00e1s llamativas se hallan en los primeros cap\u00edtulos de la obra, no desaparecen del todo a partir del d\u00e9cimo del libro 2\u00ba, cuando ya queda estabilizado el esquema de base. El curso regular de la exposici\u00f3n se rompe, por ejemplo, en los cap\u00edtulos 12-15, 17-18 y 19-22. La ilaci\u00f3n doctrinal entre ellos no se corresponde con la organizaci\u00f3n esquem\u00e1tica que confiere unidad a la obra.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Por otro lado, en esos y en otros cap\u00edtulos claramente \u201cdigresivos\u201d, J. de la Cruz propone principios fundamentales de su sistema. Condicionan radicalmente el desarrollo l\u00f3gico de su pensamiento. Este aparece vinculado mucho m\u00e1s a la din\u00e1mica interna que a la colocaci\u00f3n material de los temas. Lo importante, por lo mismo, no es la configuraci\u00f3n externa de la exposici\u00f3n, sino el alumbramiento del proceso l\u00f3gico o mental del autor. Admite muchas variantes en su presentaci\u00f3n, pero implica una convergencia sustancial. Se apuntan aqu\u00ed \u00fanicamente las l\u00edneas maestras de ese esquema, que intenta conjugar la din\u00e1mica interna del pensamiento y el esquema externo de la exposici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Deben tenerse siempre presente los presupuestos estructurales que han condicionado la composici\u00f3n de la S, a saber: el dise\u00f1o del Montecillo, el poema de la \u201cnoche oscura\u201d, el t\u00edtulo y el ep\u00edgrafe completo de la obra, el \u201cargumento\u201d inicial, el pr\u00f3logo y los proyectos adelantados en los primeros cap\u00edtulos (1,1-2. 13-15 y 2,1-2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1\u00ba) <em>Principios y premisas de \u00edndole general<\/em>. Sirven de orientaci\u00f3n al lector y fundamentan las tesis y afirmaciones desarrolladas a lo largo de la obra. Afrontan los temas siguientes: \u00a0la uni\u00f3n con Dios, en cuanto meta final que condiciona toda la doctrina y a la que se orienta la ense\u00f1anza espiritual (S 2,5); \u00a0Dios, en su transcendencia e inmanencia, como t\u00e9rmino objetivo de la uni\u00f3n y el amor como posibilidad de superar la transcendencia divina (ib.1,4); \u00a0la noche-purificaci\u00f3n, en cuanto camino, medio o tr\u00e1nsito para llegar a la uni\u00f3n (S 1,3); significado y alcance de los apegos, afectos o \u201capetitos\u201d, materia de la \u00a0purificaci\u00f3n (1,6-10); necesidad absoluta de purificar toda clase de \u00a0apetitos desordenados, por m\u00ednimos que sean (1,11-12).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2\u00ba) <em>Purificaci\u00f3n-noche del sentido <\/em>(lib. 1\u00ba). Apenas desarrollada, ya que la mayor parte del libro se dedica a proponer los principios que preceden o puntos complementarios, a saber: razones y motivos de la misma (1,1.3.5.); el contenido propio o materia de tal purificaci\u00f3n (1,4); da\u00f1os derivados de no afrontar esa purificaci\u00f3n (1,6-10). La aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica se reduce a la serie de reglas y avisos para \u201centrar en la noche activa del sentido\u201d (1,13) y la propuesta de \u00a0Cristo, como norma suprema que se ha de seguir (S 1,13,3-4), en cuanto camino, verdad y vida (S 2,7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">3\u00ba) <em>Purificaci\u00f3n-noche del esp\u00edritu <\/em>(lib-2\u00ba-3\u00ba). El amplio desarrollo del tema a trav\u00e9s del emparejamiento de potencias y virtudes teologales, est\u00e1 presidido por algunos presupuestos propios y espec\u00edficos de esta \u201cnoche\u201d. Los principales son los siguientes: necesidad ineludible de tal purificaci\u00f3n (2,4); conexi\u00f3n entre las virtudes teologales y las potencias del alma (S 2,6); identificaci\u00f3n fundamental entre la \u201cnoche\u201d y la fe (2,2-3); relaci\u00f3n entre fe y contemplaci\u00f3n (2,4); la fe y las otras virtudes teologales, en cuanto medio pr\u00f3ximo y proporcionado para la uni\u00f3n (2,6 y 9).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">a) <em>Purificaci\u00f3n del entendimiento por la fe <\/em>(lib. 2\u00ba). Arranca la exposici\u00f3n de la afirmaci\u00f3n b\u00e1sica de que ninguna criatura ni noticia de ella puede ser medio adecuado para la uni\u00f3n con Dios (2,8). Pasa a la verificaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la tesis enumerando y analizando todas las noticias o inteligencias naturales y sobrenaturales que pueden caer en el entendimiento humano (2,1032). El an\u00e1lisis minucioso y la valoraci\u00f3n espiritual adquiere especial importancia en las \u201cnoticias\u201d consideradas sobrenaturales. La frontera entre ellas y las naturales se sit\u00faa en el paso de la meditaci\u00f3n a la contemplaci\u00f3n, dedicando especial atenci\u00f3n a las se\u00f1ales para orientarse en esa situaci\u00f3n (2,12-15). Entre los criterios de discernimiento y valoraci\u00f3n de las comunicaciones divinas se destacan dos fundamentales, a saber: el \u201cestilo\u201d que usa Dios en relaci\u00f3n a la acci\u00f3n humana (2,16) y su Palabra \u00fanica y definitiva, que es Cristo (2,22).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">b) <em>Purificaci\u00f3n-noche de la memoria por la esperanza <\/em>(lib. 3\u00ba,1-15<em>). <\/em>Asumiendo los principios generales y los establecidos para el entendimiento, sigue el mismo m\u00e9todo que para el entendimiento, arrancando de la clasificaci\u00f3n de las \u201caprehensiones\u201d de la memoria (3,1) y examinando luego cada una en particular (3,2-14). El an\u00e1lisis, en orden a la valoraci\u00f3n espiritual y al comportamiento de la persona, adopta el esquema usual: primero se apuntan los da\u00f1os que causa al alma el seguir o aceptar el apego de la memoria a cada una de sus aprehensiones o posesiones; luego, los bienes logrados en su purificaci\u00f3n. Concluye resumiendo las normas generales que pueden aplicarse a la purificaci\u00f3n de la memoria (3,15). Aunque no se detiene a justificar la correlaci\u00f3n memoria-esperanza, como hace con la fe-entendimiento, deja bien claro que la relaci\u00f3n se establece por \u201cexclusi\u00f3n\u201d. La \u00a0esperanza remite a lo que no se posee; la memoria, que implica o busca posesi\u00f3n, no puede purificarse m\u00e1s que con el deseo-esperanza.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">c) <em>Purificaci\u00f3n-noche de la voluntad por la caridad <\/em>(lib. 3\u00ba,16-45). Antes de proceder al examen particularizado de las afecciones de la voluntad, establece dos principios fundamentales: sin purificar la voluntad ser\u00eda in\u00fatil la noche del entendimiento y de la memoria, por cuanto la fe y la esperanza tienen vida y valor por la caridad, que purifica la voluntad (S 3,16,1). Esta potencia mueve y ordena a todas las dem\u00e1s; act\u00faa a su vez a trav\u00e9s de todas las facultades y capacidades del hombre, por eso la llama \u201cfortaleza del alma\u201d. En concreto, los afectos y operaciones de la voluntad se pueden reducir a las cuatro pasiones: gozo, esperanza, dolor y temor (ib. n. 2). Arrancando de estos principios emprende el an\u00e1lisis detallado de las afecciones o \u201cbienes\u201d del gozo (con intenci\u00f3n de proseguir por las otras pasiones), seg\u00fan la clave del libro anterior, es decir, examinando primero los da\u00f1os y luego los provechos, seg\u00fan se sigan o se nieguen (3,17-45). Los \u201cbienes\u201d en que puede gozarse indebidamente la voluntad comprenden seis clases o categor\u00edas: temporales, naturales, sensuales, morales, sobrenaturales y espirituales (3,17). La exposici\u00f3n se detiene antes de concluir el examen de los bienes espirituales, repartidos en cuatro g\u00e9neros: motivos, provocativos, directivos y perfectivos (3,35); se detuvo al tratar de los bienes \u201cmotivos\u201d. Nada dej\u00f3 escrito sobre las otras tres pasiones o afecciones. El aspecto pasivo de la purificaci\u00f3n-noche, tantas veces anunciado, no aparece tratado nunca de manera directa. Lo afront\u00f3 el autor en un nuevo escrito, en el libro conocido como <em>Noche oscura<\/em>. Nuevo en su construcci\u00f3n formal, pero exposici\u00f3n de lo que qued\u00f3 pendiente en la S. De ah\u00ed que se haya hablado de un d\u00edptico formado por ambas obras. Quedan apuntados los motivos m\u00e1s plausibles de este proceder, extra\u00f1o a primera vista (cf. \u00a0<em>Noche oscura<\/em>).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Podr\u00eda a\u00f1adirse la impresi\u00f3n de cansancio, por las frecuentes repeticiones, que dejan vislumbrar ciertas confesiones del Santo. A lo largo de todo el libro 3\u00ba se ve obligado a reincidir en los mismos criterios de discernimiento y en las mismas normas de comportamiento, por lo que prefiere resumir \u201cel modo general c\u00f3mo se ha de gobernar el espiritual\u201d acerca de la memoria (3,15). Lo indicado acerca del entendimiento y la memoria debe aplicarse igualmente a la voluntad en lo que a\u00f1ade a los bienes espirituales distintos, de ah\u00ed que no haga falta repetir detalles (S 3,34,1-2). Abundan insinuaciones semejantes (cf. 3,15,1; 3,16,3; 3,19,1; 3,26,8; 3,34, etc.).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En lugar de prolongar consideraciones marginales, expuestas a repeticiones cansinas, J. de la Cruz renunci\u00f3 a tratar \u201ccosas muy morales y sabrosas\u201d, seg\u00fan lo prometido en el pr\u00f3logo de la obra (S pr\u00f3l. 8), y afront\u00f3 el problema de la \u201cnoche pasiva\u201d en otro escrito formalmente distinto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">BIBL. \u2014 JUAN DE JES\u00daS MAR\u00cdA, \u201cEl d\u00edptico Subida-Noche\u201d, en <em>Sanjuan\u00edstica<\/em>, Roma, 1943, 2583; EULOGIO PACHO, <em>Iniciaci\u00f3n a san Juan de la Cruz<\/em>, Burgos, Monte Carmelo, 1982, p. 68-113; Id. \u201cTres poemas, un tratado y tres comentarios\u201d, en el vol. <em>San Juan de la Cruz, esp\u00edritu de llama, <\/em>Roma 1991, p. 345-368; J. DAMI\u00c1N GAIT\u00c1N, \u201cSubida del Monte Carmelo\u201d y \u201cNoche oscura\u201d, en <em>Teresianum <\/em>40 (1989) 289-335; Id. \u201cSubida del Monte Carmelo\u201d, en <em>Introducci\u00f3n a la lectura de san Juan de la Cruz<\/em>, \u00c1vila, 1991, p. 361-399.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Eulogio Pacho<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(obra) Es el escrito m\u00e1s extenso y mejor esquematizado de J. de la Cruz. Su organizaci\u00f3n en forma de tratado sistem\u00e1tico favorece la lectura y ayuda a la comprensi\u00f3n de su contenido. Exige, por otra parte, una preparaci\u00f3n doctrinal y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2993\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-Mh","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2993"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2993"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2993\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2994,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2993\/revisions\/2994"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2993"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2993"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2993"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}