{"id":2999,"date":"2015-01-06T10:53:55","date_gmt":"2015-01-06T16:53:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2999"},"modified":"2021-01-06T11:01:08","modified_gmt":"2021-01-06T17:01:08","slug":"juan-de-la-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=2999","title":{"rendered":"Juan de la Cruz"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Retazos de la biograf\u00eda sanjuanista desfilan por las p\u00e1ginas de esta obra al estudiar los lugares donde vivi\u00f3 el protagonista y los personajes con quienes tuvo especiales relaciones. Para comprender esas piezas sueltas y establecer el entramado que las da unidad conviene tener presente una semblanza personal de quien sustenta toda esta construcci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">I. Perfil biogr\u00e1fico<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La peripecia terrena sigui\u00f3 un itinerario sencillo, casi lineal, sin complicaciones ni sinuosidades de dif\u00edcil recorrido. Su carrera temporal discurri\u00f3 por cauces normales, alejados de los sucesos m\u00e1s espectaculares de su \u00e9poca, correspondiente a la segunda mitad del siglo XVI, el momento culminante de la hegemon\u00eda espa\u00f1ola bajo el reinado de Felipe II. El periplo vital del Santo estuvo limitado geogr\u00e1ficamente a dos regiones espa\u00f1olas: Castilla y Andaluc\u00eda, cuyas fronteras traspas\u00f3 reiteradamente hasta siete veces en direcci\u00f3n Este, hasta Caravaca (Murcia), y fugazmente en un breve viaje hacia Occidente, con meta en Lisboa. A trav\u00e9s de relaciones personales y epistolares directas estableci\u00f3 cierto contacto con Italia (G\u00e9nova, Roma) y M\u00e9jico. El mundo conocido personalmente por \u00e9l fue limitado. En dos lugares contempl\u00f3 con sus propios ojos la inmensidad y la maravilla del mar (M\u00e1laga y Lisboa). Al se\u00f1alar aqu\u00ed las etapas cruciales de su existencia, se concede prioridad naturalmente a los momentos m\u00e1s representativos de su trayectoria espiritual y de su obra religiosa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Infancia marcada por la pobreza: 1542-1551<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Los datos conocidos y garantizados de esta etapa son relativamente parcos. Seguro es su nacimiento en la villa abulense de \u00a0Fontiveros en 1542, menos probable 1540, del matrimonio Gonzalo de Yepes y Catalina \u00c1lvarez. Le precedieron en el hogar dos hermanos: Francisco y Luis, fallecido \u00e9ste muy ni\u00f1o. Tambi\u00e9n el padre muri\u00f3 al poco de nacer Juan, quedando su viuda Catalina con los dos hijos y sin medios econ\u00f3micos para sacarlos adelante. El humilde ajuar hogare\u00f1o se completaba con un sencillo telar que, fallecido Gonzalo, no procuraba a la familia lo necesario para sobrevivir en unos a\u00f1os marcados por extraordinaria carest\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La pobre viuda se vio forzada a peregrinar \u2013\u201cperegrinaci\u00f3n del hambre\u201d, se ha llamado\u2013 con sus dos hijos en busca de ayuda por tierras toledanas ( Torrijos, G\u00e1lvez), de donde era oriundo el matrimonio. No encontr\u00f3 las puertas abiertas que esperaba, regresando a Fontiveros al cabo de a\u00f1o y medio. La situaci\u00f3n segu\u00eda insostenible y sin perspectiva de futuro. Se impon\u00eda otra vez la \u201cperegrinaci\u00f3n\u201d en busca de subsistencia. La soluci\u00f3n se busc\u00f3 entonces en poblaciones m\u00e1s pr\u00f3ximas y con mayores recursos. Hacia 1548 Catalina se establec\u00eda con sus hijos en \u00a0Ar\u00e9valo (\u00c1vila). Tampoco aqu\u00ed lograba una soluci\u00f3n estable que asegurase el porvenir de los hijos. Hay indicios suficientes para pensar que a los dos a\u00f1os regres\u00f3 decepcionada al refugio de Fontiveros. Juan, el menor de los hijos, rondaba los nueve de edad. M\u00e1s que las penurias sufridas hasta entonces, le dol\u00eda en el alma al ni\u00f1o la angustia de la madre desvivi\u00e9ndose por \u00e9l sin hallar apoyos humanos. Madre e hijos compart\u00edan con ansia el interrogante hostil del futuro incierto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Adolescencia e iniciaci\u00f3n cultural: 1551-1563<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Buscaron de nuevo y con ah\u00ednco la posible respuesta en otro desplazamiento. El matrimonio del hermano mayor, Francisco, con Ana Izquierdo, en lugar de mejorar la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de la familia, la hab\u00eda complicado. Se decidi\u00f3 probar fortuna en \u00a0Medina del Campo (Valladolid), centro comercial entonces de primer orden. El traslado de toda la familia, incluido el nuevo hogar de Francisco, tuvo lugar en 1551. No pod\u00edan esperar los emigrantes un cambio repentino en su humilde condici\u00f3n social, pero s\u00ed hallaron en Medina acomodo m\u00e1s digno y estable que en otros lugares.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Junto con mejores medios materiales de vida, a Juan de Yepes se le abrieron insospechadas posibilidades para su formaci\u00f3n humana y cultural. Entre las asociaciones o instituciones de beneficencia florecientes en Medina se contaba el \u201cColegio de los Doctrinos\u201d, que funcionaba en el convento de la Magdalena. Juan fue admitido en el Colegio y, con otros cuatro compa\u00f1eros, se encarg\u00f3 del servicio de la iglesia, de la limpieza de la casa, de los recados de las religiosas y la cuestaci\u00f3n en favor del monasterio. Recib\u00eda a cambio la manutenci\u00f3n y se le ofreci\u00f3 la posibilidad de iniciarse en algunos oficios manuales, para los que no demostr\u00f3 inclinaci\u00f3n clara ni aptitudes destacadas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El servicio en el \u201cColegio de los Doctrinos\u201d le abri\u00f3 otras puertas, la m\u00e1s importante la del Hospital de la Concepci\u00f3n, o de las \u201cbubas\u201d, uno de los catorce existentes en la ciudad. Acogido en \u00e9l como enfermero y recadero, tuvo oportunidad de conocer mejor los ambientes culturales de Medina y perfeccionar los pocos estudios realizados hasta entonces por iniciativa propia y en los ratos libres.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Casi coincidiendo con su llegada a Medina, hab\u00edan abierto all\u00ed los jesuitas un colegio, filial del de Salamanca. En pocos a\u00f1os adquiri\u00f3 notable prestigio. La casa provisional de 1551 se transform\u00f3 en nuevo edificio en 1553, y dos a\u00f1os despu\u00e9s abr\u00eda las clases de latinidad. Aunque no es posible fijar con exactitud las fechas, JC frecuent\u00f3 las aulas del colegio jesu\u00edtico, probablemente entre 1559 y 1563. La mejor prueba de su preparaci\u00f3n human\u00edstica la ofrecen sus escritos posteriores<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>En busca del ideal: la vocaci\u00f3n religiosa: 1563-1564<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Se percataron de su aplicaci\u00f3n, de su capacidad y aprovechamiento los insignes profesores jesuitas, especialmente el padre \u00a0Juan Bonifacio. No fueron los \u00fanicos, a juzgar por las ofertas tentadoras que se le hac\u00edan al joven prometedor de veinte a\u00f1os. Era edad sobrada para plantearse en serio el propio futuro, y Juan de Yepes lo ten\u00eda ya pensado y planeado. El verano de 1563 solicitaba el h\u00e1bito del Carmen en el convento de la misma ciudad de Medina del Campo, erigido tres a\u00f1os antes, bajo la advocaci\u00f3n de Santa Ana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Eran numerosos los conventos existentes en Medina; la elecci\u00f3n de la Orden del Carmen por el joven Yepes tuvo motivaci\u00f3n concreta, no pudo ser casual o improvisada. Exigi\u00f3 cierto conocimiento y alg\u00fan contacto con los religiosos del convento de Santa Ana. No es seguro que siguiese clases de gram\u00e1tica y de artes (luego de teolog\u00eda) que se impart\u00edan en \u00e9l por decisi\u00f3n del fundador, Padre Diego Rengifo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Aunque importante y decisiva la opci\u00f3n religiosa del joven Yepes, no existe confesi\u00f3n personal sobre su preferencia; es campo abierto a las conjeturas. Al vestir el h\u00e1bito carmelitano, adopt\u00f3 el nombre de Juan de San Mat\u00edas (Santo Mat\u00eda). Realizado normalmente el a\u00f1o de noviciado en el mismo convento de Medina, profes\u00f3 en 1564, sin que se sepa la fecha exacta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Formaci\u00f3n cient\u00edfica en Salamanca: 1564-1568<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Los primeros a\u00f1os de experiencia religiosa, una vez superada la prueba del noviciado, tuvieron para fray Juan un marco privilegiado en muchos aspectos. En lugar de seguir la vida comunitaria en cualquiera de los conventos de la Orden en la provincia de Castilla, le cay\u00f3 en suerte hacerlo en una comunidad fuera de lo com\u00fan: el Colegio de San Andr\u00e9s de \u00a0Salamanca, de vieja fundaci\u00f3n, pero que se hallaba en momentos de esplendor cuando lleg\u00f3 all\u00ed Juan de San Mat\u00edas para matricularse en la famosa Universidad. Entre las caracter\u00edsticas que distingu\u00edan aquella comunidad salmantina, hay que destacar: el elevado nivel cultural de la misma, el n\u00famero relativamente elevado de miembros, procedentes de diversas provincias, y la disciplina religiosa ajustada a las normas reformistas de los Cap\u00edtulos generales y de los superiores Juan Soret y Nicol\u00e1s Audet. Al igual que sus compa\u00f1eros, Juan de San Mat\u00edas ten\u00eda como \u00fanico empe\u00f1o, dentro de la disciplina comunitaria, el estudio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La fidelidad de estudiantes y conventuales a las exigencias religiosas de su vida carmelitana est\u00e1 suficientemente documentada. Se percibe incluso durante aquellos a\u00f1os cierto tinte de rigor. Juan de San Mat\u00edas hall\u00f3, por tanto, un ambiente religioso y conventual satisfactorio para sus ideales de carmelita aut\u00e9ntico y comprometido. No existe el m\u00ednimo indicio de insatisfacci\u00f3n por su parte; menos a\u00fan de comportamiento digno de reprensi\u00f3n. Al contrario, disc\u00edpulos y compa\u00f1eros atestiguar\u00e1n de consuno la ejemplaridad de su conducta religiosa. Al hilo de los testimonios elogiosos, los bi\u00f3grafos antiguos se dieron a la brega de buscar penitencias y rigores extraordinarios. Seg\u00fan ellos, se habr\u00eda singularizado entre todos por la petici\u00f3n de observar la Regla primitiva de la Orden. No hacen falta estos adornos hagiogr\u00e1ficos para asegurarnos de la fidelidad del estudiante salmantino a sus compromisos religiosos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Encajaba dentro de los mismos la obligaci\u00f3n del estudio. Para eso hab\u00eda sido destinado a Salamanca: para seguir los cursos de artes y filosof\u00eda en la c\u00e9lebre universidad. Aparece matriculado como \u201cartista\u201d en los cursos 15641567 y como te\u00f3logo en el de 15671568. No es posible determinar con precisi\u00f3n el nombre de los profesores a quienes escuch\u00f3 Juan de san Mat\u00edas, pero no cabe duda de que fueron figuras de primer orden en aquel momento de esplendor del centro universitario. Las matr\u00edculas del mismo aseguran tambi\u00e9n que curs\u00f3 el programa completo de filosof\u00eda y un a\u00f1o de teolog\u00eda. El grado de aprovechamiento est\u00e1 reflejado en sus escritos posteriores, lo mismo que la preparaci\u00f3n human\u00edstica recibida en Medina del Campo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">M\u00e1s problem\u00e1tica e incierta es la consistencia de los estudios complementarios realizados en el propio colegio de San Andr\u00e9s en forma de \u201clecciones-repeticiones\u201d regulares. Los datos conocidos actualmente son insuficientes para configurar con exactitud este extremo. Por la misma raz\u00f3n, hay que atenuar el alcance de la encomienda confiada a Juan de San Mat\u00edas como \u201cprefecto de estudiantes\u201d, si es que realmente obtuvo tal nombramiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En Salamanca recibi\u00f3, en cambio, otra distinci\u00f3n mucho m\u00e1s importante. Al concluir los estudios de artes y filosof\u00eda fue ordenado sacerdote en 1567, sin que se pueda fijar con exactitud la fecha. Todo hace suponer que fue al final del curso o durante el verano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Encuentro inesperado y decisivo con<\/em> <em>S. Teresa: 1567<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La ordenaci\u00f3n sacerdotal signific\u00f3 para \u00e9l un momento espiritualmente trascendental, pero no cambi\u00f3 radicalmente el rumbo de su vida. Es probable que reforzase el prop\u00f3sito de cambiarla de hecho. Estaba decidido a dejar la vida del Carmelo para abrazar la de la Cartuja. Poco importa indagar los motivos de semejante decisi\u00f3n; lo cierto es que Juan de San Mat\u00edas no se sent\u00eda satisfecho con el tenor de su vida religiosa; tampoco buscaba aligerar sus exigencias con mitigaciones o renuncias; al contrario, quer\u00eda aumentarlas y, como tantas otras grandes figuras contempor\u00e1neas, pensaba encontrarlas en la Cartuja. No se trataba de veleidades, sino de prop\u00f3sito firme. Tampoco es un dato ama\u00f1ado por la exaltaci\u00f3n hagiogr\u00e1fica. El testimonio de santa Teresa resulta inapelable (F 3, 17).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es bien conocido el relato de la Santa. Durante el verano de 1567 hab\u00eda regresado fray Juan a Medina del Campo para celebrar la primera misa, sin duda, en presencia de su madre y familia. Pasaba all\u00ed unos d\u00edas la madre Teresa de Jes\u00fas atareada en la fundaci\u00f3n de las Descalzas. Ten\u00eda ya autorizaci\u00f3n para iniciar tambi\u00e9n las fundaciones de frailes reformados o descalzos; lo que necesitaba era contar con elementos adecuados para la obra. Concert\u00f3 una entrevista con el joven sacerdote, estudiante todav\u00eda en Salamanca, y consigui\u00f3 convencerle de que no necesitaba pasar a la Cartuja para satisfacer sus anhelos espirituales. Los encontrar\u00eda en la obra que ella tra\u00eda entre manos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No hace falta cargar las tintas para darse cuenta de lo que significa este encuentro entre Juan y Teresa para el nacimiento del Carmelo Teresiano en la rama masculina. Juan de San Mat\u00edas no era un novicio veleidoso e inmaduro; sab\u00eda muy bien lo que quer\u00eda. Si cambi\u00f3 su plan cartujo por lo que le promet\u00eda la madre Teresa fue por razones serias y meditadas. Sin ellas, la indudable capacidad de persuasi\u00f3n teresiana no hubiera sido suficiente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Juan de san Mat\u00edas comprendi\u00f3 que lo que la Madre proyectaba y le propon\u00eda era indudablemente algo distinto de lo que \u00e9l hab\u00eda vivido hasta entonces en la Orden del Carmen. Medir lo que ambos protagonistas tuvieron en mente al alumbrar su obra religiosa borrando siglos de historia es ejercicio de fantas\u00eda. Ni ellos eran unos ilusos ni el tiempo ha pasado en balde. Sab\u00edan lo que quer\u00edan y que no era lo que ten\u00edan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Juan de san Mat\u00edas puso s\u00f3lo una condici\u00f3n al plan teresiano: que no se retrasase mucho. El plazo de un a\u00f1o debi\u00f3 de parecerle razonable, ya que la cosa no pasaba de simple proyecto. Mientras se ultimaban los preparativos \u00e9l pod\u00eda seguir sus estudios en Salamanca. As\u00ed fue: regres\u00f3 a la Universidad y se matricul\u00f3 en teolog\u00eda. Un nuevo curso para perfeccionar su formaci\u00f3n acad\u00e9mica y, sin duda alguna, para meditar con calma la viabilidad y las consecuencias del compromiso contra\u00eddo con la madre Teresa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Lo hall\u00f3 adecuado y se reafirm\u00f3 en sus aspiraciones religiosas. As\u00ed se ratificaba al concluir el curso acad\u00e9mico y encontrarse de nuevo con ella en \u00a0Valladolid durante el verano de 1568. Prueba elocuente de que ten\u00eda bien pensada la cosa y de que era consciente de lo que significaba el cambio de rumbo en su vida es el amplio intercambio de opiniones con la Fundadora. No aceptaba a ciegas y sin rechistar todos los puntos de vista de \u00e9sta. Discuti\u00f3 con ella aspectos y detalles de la nueva forma religiosa; lo hac\u00eda a veces con tanta firmeza que lleg\u00f3 a enojar en ocasiones a la interlocutora, seg\u00fan ella cuenta en carta a Francisco Salcedo (septiembre de 1568). La Santa termin\u00f3 por considerar al joven religioso como la persona cabal para iniciar la obra que ten\u00eda en proyecto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Extra\u00f1a que no se haya ponderado con m\u00e1s atenci\u00f3n lo que representaron estos intercambios de parecer entre los dos protagonistas. Los puntos de vista de Juan completaban y enriquec\u00edan los de Teresa. Al ponerlos en pr\u00e1ctica, el primer descalzo crey\u00f3 indudablemente armonizar su pensamiento con el de la madre Fundadora, sin renunciar por ello a lo que \u00e9l juzgaba personalmente preferible. La coincidencia sustancial entre ambos y la confianza de la Santa en las opiniones de fray Juan quedan patentes en otros encuentros prolongados con motivo de las fundaciones teresianas de Salamanca, \u00a0Segovia y, sobre todo, en la prolongada convivencia en \u00a0\u00c1vila. Por deseo de Teresa, durante los preparativos de dichas fundaciones, JC orientaba a las religiosas escogidas para poner en marcha las nuevas comunidades.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Comienzos heroicos de una nueva vida: 1568.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La clarificaci\u00f3n de las ideas con la madre Teresa no equival\u00eda a su traducci\u00f3n exacta e inmediata en hechos. Ambos coincid\u00edan en la urgencia de iniciar la nueva forma de vida carmelitana. \u00c9l hab\u00eda exigido que no se retrasase mucho; ella ten\u00eda prisa por ese y por otros motivos. Hubo acuerdo en comenzar por lo posible para llegar luego a lo deseado y conveniente. Lo posible, de momento, fue lo m\u00ednimo imprescindible: adaptar para casa religiosa una apartada alquer\u00eda en Duruelo (\u00c1vila).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Juan de san Mat\u00edas se despidi\u00f3 de la madre Teresa en Valladolid a finales de septiembre o primeros de octubre de 1568, comprometi\u00e9ndose a preparar lo necesario para inaugurar la primera fundaci\u00f3n de Duruelo, mientras su futuro compa\u00f1ero, Antonio de Heredia, renunciaba a su cargo de superior y dejaba en orden los asuntos del convento de Medina del Campo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El 28 de noviembre de 1568 se inauguraba en Duruelo la primera fundaci\u00f3n masculina del Carmelo Teresiano. Los miembros de la misma renovaban su profesi\u00f3n religiosa seg\u00fan la Regla primitiva de la Orden y adoptaban un sobrenombre religioso nuevo: Antonio de Jes\u00fas, el superior, Juan de la Cruz, Jos\u00e9 de Cristo, un hermano donado y otro religioso calzado en plan de prueba, que no persever\u00f3 (F. 13-14). El conventillo de Duruelo nada ten\u00eda que envidiar en pobreza y austeridad a las casas del Poverello de As\u00eds. Exacta y certera la definici\u00f3n teresiana: \u201cPortalito de Bel\u00e9n, que no me parece que era mejor\u201d (F 14,6)). Casa de oraci\u00f3n, retiro y penitencia, inicialmente para tres religiosos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La soledad era algo real e inevitable en aquel paraje; lo era tambi\u00e9n como tenor de vida, pero en modo alguno exclusivo y excluyente. El alejamiento f\u00edsico o geogr\u00e1fico de cualquier poblaci\u00f3n no era condici\u00f3n imprescindible en los planes de Juan y Teresa; pod\u00eda ayudar al recogimiento religioso y asumirse en ocasiones como proyecto fundacional, pero la nueva forma de vida no hab\u00eda de identificarse con el eremitismo ni con el monaquismo. El caso inicial de Duruelo era, por tanto, puramente coyuntural. Antes de inaugurarse el convento y despu\u00e9s de ponerse en marcha la peque\u00f1a comunidad, JC y sus compa\u00f1eros conjugaban las horas de oraci\u00f3n con el apostolado por los pueblos de la comarca.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al cabo de un a\u00f1o, cuando por cuaresma de 1569, la madre Teresa visitaba de pasada aquella primera fundaci\u00f3n se alegr\u00f3 mucho de la obra pastoral desarrollada por los religiosos. No se sinti\u00f3 tan satisfecha de su rigor penitencial. Era tan extremo que tem\u00eda seriamente por su salud y la continuidad de la obra. Aflor\u00f3 una vez m\u00e1s su realismo y aconsej\u00f3 a \u201csus hijos\u201d que moderasen las mortificaciones. Bastante penitencia era soportar la penuria de alimentos y los rigores clim\u00e1ticos del lugar. Es obligada la lectura de la insuperable p\u00e1gina teresiana (F, cap. 14).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La provisionalidad de Duruelo era opini\u00f3n compartida por todos, desde la madre Teresa, pasando por los protagonistas, hasta los superiores de la provincia carmelitana de Castilla, a la que quedaba incardinada la nueva comunidad. Dur\u00f3 de hecho apenas a\u00f1o y medio. En junio de 1570 se trasladaba al pueblecito de \u00a0Mancera de Abajo (Salamanca). JC desempe\u00f1aba el delicado oficio de suprior y formador de los aspirantes que deseaban abrazar aquella nueva forma de vida religiosa. De ah\u00ed, que se le considere el primer maestro de novicios. No es seguro que por esa funci\u00f3n viajase a Pastrana (Guadalajara) para orientar convenientemente el noviciado que acaba de inaugurarse en aquella villa alcarre\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No hab\u00eda pasado un a\u00f1o del traslado a Mancera cuando JC era destinado a dirigir, como rector-superior, el primer colegio abierto por el Carmelo Teresiano en Alcal\u00e1 de Henares. En abril de 1571 se encontraba ya en la c\u00e9lebre ciudad universitaria al frente del Colegio de San Cirilo. Iniciaba un cambio notable en el ritmo comunitario respecto al seguido hasta entonces en Duruelo y Mancera. Reviv\u00eda los a\u00f1os de estudiante en Salamanca, pero con otras preocupaciones y otro estilo de vida. El sello religioso impreso por \u00e9l en el Colegio traspas\u00f3 los muros conventuales y contagi\u00f3 el ambiente estudiantil de la famosa Universidad. Fueron muchos los estudiantes que se acercaron a San Cirilo para confesarse o dirigirse con el padre Rector. Bastantes terminaron por pedir su mismo h\u00e1bito e ingresar en el vecino noviciado de \u00a0Pastrana. El celoso e indiscreto maestro del mismo estuvo a punto de mandarlo al traste, con gran preocupaci\u00f3n de todos, especialmente de la madre Teresa. Por encomienda de \u00e9sta, se traslad\u00f3 a Pastrana JC para enderezar aquella casa de formaci\u00f3n. Sumaba otro tanto en su funci\u00f3n de maestro y formador en la nueva vida religiosa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Prolongada convivencia con S. Teresa: 1572-1574<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Se ha destacado poco la estrecha vinculaci\u00f3n de los dos padres del Carmelo Teresiano durante los primeros a\u00f1os de \u00e9ste. A los encuentros e intercambios ya mencionados hay que sumar el dato relevante de que en los destinos y desplazamientos conventuales de JC jug\u00f3 papel determinante la madre Teresa. Dejando a un lado el comienzo en Duruelo y Mancera, ya recordado, a su mediaci\u00f3n se debi\u00f3 la reorganizaci\u00f3n del noviciado pastranense. Ning\u00fan otro hecho demuestra tan a las claras la confianza de la Fundadora en la pericia de fray Juan para modelar las almas como su decisi\u00f3n de llamarlo a \u00c1vila para dirigir el monasterio de la Encarnaci\u00f3n, cuando ella se hizo cargo del mismo como priora. Hac\u00eda apenas un a\u00f1o largo desde que fray Juan se trasladase de Mancera a Alcal\u00e1. Para la Fundadora era m\u00e1s importante su presencia junto a ella en \u00c1vila.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La convivencia de ambos m\u00edsticos durante estos a\u00f1os cabe el monasterio de la Encarnaci\u00f3n es un hecho hist\u00f3rico de primera magnitud. Fue mucho m\u00e1s que simple contacto personal asiduo; la proximidad de la vivienda, la comparticipaci\u00f3n de las mismas preocupaciones pastorales, la presencia asidua en los mismos actos y, sobre todo, el intercambio de \u00edntimas y profundas experiencias espirituales, no s\u00f3lo enriquecieron mutuamente a los dos protagonistas; convirtieron aquellos a\u00f1os en momentos culminantes de la historia de la m\u00edstica. Dos esp\u00edritus gigantes se confrontan reiteradamente ante Dios y entre s\u00ed a la luz de los m\u00e1s altos efectos del amor divino. El lance durante la fiesta de la Sant\u00edsima Trinidad de 1573 es el v\u00e9rtice de la experiencia m\u00edstica compartida en perfecta sinton\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Durante esa dilatada convivencia, JC orienta la pluma teresiana por el camino de la m\u00edstica nupcial descrita en el libro de las <em>Moradas<\/em>, cima de la producci\u00f3n de Teresa. La madre Fundadora descubre la enorme capacidad comunicativa de fray Juan y le lanza por la senda de la poes\u00eda. De \u00c1vila son los primeros poemas sanjuanistas, nacidos al socaire de las justas po\u00e9ticas organizadas en la Encarnaci\u00f3n. Pocos meses despu\u00e9s de salir de \u00c1vila, nac\u00eda en Toledo el <em>C\u00e1ntico espiritual<\/em>, v\u00e9rtice de la l\u00edrica sanjuanista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En \u00c1vila, y al lado de la madre Teresa, inicia tambi\u00e9n JC otra forma de direcci\u00f3n y comunicaci\u00f3n; la que prolongar\u00e1 despu\u00e9s hasta el fin de su vida. Al magisterio oral entre las religiosas del monasterio y otras personas de la ciudad, a\u00f1ade fray Juan sus billetes de avisos y consejos personalizados. La siembra iniciada en \u00c1vila continuar\u00e1 en todas las localidades donde le toc\u00f3 ejercer luego de \u201cmaestro espiritual\u201d. La admiraci\u00f3n de la madre Teresa por la obra pedag\u00f3gica y espiritual de fray Juan en \u00c1vila lleg\u00f3 hasta confesar, poco despu\u00e9s, que no hab\u00eda hallado en toda Castilla ninguno como \u00e9l. \u00a1Y Teresa de Jes\u00fas hab\u00eda tratado a muchas \u201ceminencias\u201d teol\u00f3gicas y pastorales! Para ella, el primer descalzo no era \u00fanicamente un confesor extraordinario y un director \u201cletrado, prudente y experimentado\u201d; pose\u00eda adem\u00e1s \u201cespecial gracia\u201d contra los \u00a0demonios; de ah\u00ed que ella le confiase casos peliagudos durante los a\u00f1os de convivencia en \u00c1vila. Sirvieron para afianzar la fama taumat\u00fargica de fray Juan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">De cara a la propia obra fundacional, toda la aportaci\u00f3n derivada de la convivencia en \u00c1vila de los dos iniciadores podr\u00eda sintetizarse en lo que sugiere JC en la <em>Llama de amor viva <\/em>sobre la experiencia fecundante del carisma fundacional (2,10-12). Conviene no olvidar que ning\u00fan otro de los descalzos colaboradores de la Fundadora convivi\u00f3 personalmente con ella tanto tiempo seguido como fray JC; ni siquiera \u00a0Jer\u00f3nimo Graci\u00e1n. El contacto directo se prolong\u00f3 incluso despu\u00e9s de que la Santa tuvo que reintegrase en el convento de San Jos\u00e9. Se interrumpi\u00f3 bruscamente cuando fray Juan fue arrancado violentamente de su casita cabe la Encarnaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Prueba suprema de fidelidad al propio ideal: 1577-1578<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La labor de Juan y Teresa en el gran monasterio de la Encarnaci\u00f3n pod\u00eda ser en s\u00ed misma instrumento apropiado para una vinculaci\u00f3n m\u00e1s estrecha entre el tronco de la Orden y la nueva rama florecida del carisma teresiano; las circunstancias hist\u00f3ricas del momento torcieron el cauce de las aguas; el episodio de \u00c1vila, en lugar de unir, fue motivo de separaci\u00f3n y ruptura. La armon\u00eda estaba maltrecha desde 1574, y JC, junto con su compa\u00f1ero Germ\u00e1n de san Mat\u00edas, sufrieron pronto las consecuencias en una primera detenci\u00f3n. Aunque se solucion\u00f3 r\u00e1pidamente gracias a la intervenci\u00f3n de la madre Teresa ante el Nuncio pontificio, fue el preludio de otro secuestro m\u00e1s grave y dram\u00e1tico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La detenci\u00f3n de fray Juan en \u00c1vila, la noche del 2-3 de diciembre de 1577, el traslado clandestino a \u00a0Toledo, su condena y encarcelamiento conventual corresponden al episodio m\u00e1s conocido y penoso de su biograf\u00eda. No es \u00e9ste lugar para descender a detalles ampliamente descritos por todos los bi\u00f3grafos. Tampoco hace al caso replantear la correcci\u00f3n de su proceso y la condena como rebelde y contumaz. Objetivamente no exist\u00edan pruebas en este sentido, por mucho que se quisiese implicar al inculpado en las clamorosas elecciones celebradas en el monasterio Encarnaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En cualquier caso, las penas infligidas fueron excesivas, aun teniendo en cuenta la mentalidad y los m\u00e9todos entonces imperantes. Hay que recortar, sin duda, ciertos excesos biogr\u00e1ficos sobre el ensa\u00f1amiento usado con el encarcelado, pero no puede negarse el rigor con que fue tratado. Cuando logr\u00f3 fugarse, al cabo de nueve meses, a mediados de agosto de 1578, se hallaba al borde de la resistencia f\u00edsica; su figura era casi cadav\u00e9rica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al margen de los sufrimientos soportados con paciencia \u201cmaciza\u201d \u2013adjetivaci\u00f3n suya en otro contexto\u2013 es necesario destacar dos aspectos fundamentales del terrible lance toledano. En primer lugar, que para \u00e9l fue una prueba de fidelidad al ideal que hab\u00eda abrazado en Duruelo. Est\u00e1 bien documentada la alternativa que se le ofrec\u00eda: abandono de lo abrazado, o persecuci\u00f3n y condena. Para \u00e9l no existi\u00f3 la duda. Confesar\u00e1 despu\u00e9s de la liberaci\u00f3n que lo m\u00e1s duro de aquellos meses hab\u00eda sido la idea de que los suyos, comenzando por la madre Teresa, pensasen que hab\u00eda desertado y les hab\u00eda dado la espalda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Ese fue el torcedor de su esp\u00edritu durante el encarcelamiento. Lo fue tambi\u00e9n para la Santa, al carecer de toda noticia sobre su paradero. La fidelidad en trance tan decisivo constituye adem\u00e1s otra prueba contundente de que el compromiso inicial con la Fundadora, abandonando la idea de la Cartuja, ten\u00eda un contenido preciso, imposible de reducir al mero hecho de una dependencia o independencia jur\u00eddica. No era cuesti\u00f3n administrativa de gobierno, lo comprendiesen, o no, sus jueces y perseguidores.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El otro aspecto relevante de la prisi\u00f3n toledana est\u00e1 relacionado con la obra literaria y doctrinal de fray Juan. Durante los a\u00f1os de estancia en \u00c1vila hab\u00eda ensayado su vena po\u00e9tica con argumentos de alta espiritualidad y clara resonancia m\u00edstica. Aquellos argumentos y aquellos versos resonaron con frecuencia en su \u00e1nimo durante las largas horas de aislamiento carcelario. Cuando se le proporcionaron medios para escribir, dio rienda suelta a su inspiraci\u00f3n y las experiencias m\u00e1s \u00edntimas de su alma cristalizaron en los versos inmortales del <em>C\u00e1ntico espiritual <\/em>(31 estrofas) y de otras piezas compuestas en la c\u00e1rcel: los romances sobre el Evangelio de la Encarnaci\u00f3n, sobre el salmo <em>Super flumina<\/em>, y el poema de la <em>Fuente.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Cuando JC logr\u00f3 evadirse de la prisi\u00f3n conventual de Toledo, se hallaba en su momento m\u00e1s tenso el conflicto entre la Orden del Carmen y la obra teresiana, desprovista entonces del apoyo recibido por el nuncio Nicol\u00e1s Ormaneto. Felipe Sega, su sucesor, se declaraba abiertamente hostil y decidido a desmantelar la todav\u00eda precaria organizaci\u00f3n de los Descalzos. JC fue uno de los m\u00e1s afectados por la delicada situaci\u00f3n. A consecuencia de la misma, su vida se abre a nuevos rumbos geogr\u00e1ficos. Tiene que abandonar su Castilla natal y trasladarse a \u00a0Andaluc\u00eda, donde permanecer\u00e1 diez a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>El per\u00edodo andaluz: 1578-1588<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La decisi\u00f3n de abandonar Castilla fue medida de seguridad apoyada por todos los interesados en poner a salvo de la tempestad al \u201ch\u00e9roe de Toledo\u201d, comenzando por la madre Teresa, que respir\u00f3 hondo cuando tuvo las primeras noticias de su liberaci\u00f3n. Tras breve convalecencia en Toledo, acogido por Pedro Gonz\u00e1lez de Mendoza, parti\u00f3 para Andaluc\u00eda en septiembre de 1578, deteni\u00e9ndose unos d\u00edas en el convento de \u00a0Almod\u00f3var del Campo, donde se hallaban reunidos en asamblea los superiores descalzos que todav\u00eda permanec\u00edan en libertad. Su aspecto demacrado caus\u00f3 estupor entre los reunidos en la villa manchega; no se explicaban c\u00f3mo hab\u00eda podido sobrevivir a la prueba toledana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Aunque discutible la participaci\u00f3n de fray Juan en las deliberaciones y decisiones tomadas en Almod\u00f3var, lo cierto es que fue nombrado vicario del convento de \u00a0El Calvario (Ja\u00e9n), en sustituci\u00f3n del superior, comisionado para perorar en Roma la causa del Carmelo Teresiano. Su nueva morada era un convento solitario de reciente fundaci\u00f3n, enclavado en la Sierra de Segura, con magn\u00edficas vistas al valle del Guadalquivir y a las monta\u00f1as pr\u00f3ximas. En esto y en la fertilidad de la tierra se diferenciaba notablemente de Duruelo, al que se aproximaba, no obstante, por el estilo de vida recoleto y solitario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En \u00a0Beas de Segura, a pocos km. del Calvario, en la vertiente norte de la monta\u00f1a, se localizaba una fundaci\u00f3n de descalzas, tambi\u00e9n relativamente reciente. Es creencia generalizada que all\u00ed se detuvo a descansar fray Juan en su viaje de Almod\u00f3var al Calvario. Si no fue entonces el primer encuentro con aquella comunidad, sucedi\u00f3 muy pronto, al poco tiempo de establecerse en su nueva comunidad. El impacto en las religiosas fue de estupor ante aquella figura macilenta y espiritualizada. Comprendieron su estado f\u00edsico cuando escucharon de sus labios el terrible lance toledano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Desde la primera visita quedaron sellados para siempre lazos de rec\u00edproca estima y afecto entre fray Juan y la comunidad serre\u00f1a; ser\u00e1 \u00e9sta una de sus preferidas, y seguir\u00e1 en contacto con ella hasta el fin de sus d\u00edas. Estaba al frente de la comunidad la madre Ana de Jes\u00fas (Lobera), afligida por no encontrar directores espirituales competentes, y un tanto extra\u00f1ada de que aquel frailecillo no ten\u00eda empacho en llamar a la madre Teresa \u201csu hija\u201d. La priora y fray Juan se hab\u00edan visto probablemente la primera vez all\u00e1 en Mancera (1571), cuando siendo ella novicia acompa\u00f1\u00f3 a la santa Teresa a la fundaci\u00f3n de Salamanca.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">A distancia de tantos a\u00f1os, a la priora le result\u00f3 dif\u00edcil reconstruir aquella fisonom\u00eda tan desfigurada por los sufrimientos recientes. La madre Ana qued\u00f3 un poco corrida cuando poco tiempo despu\u00e9s de este primer encuentro en Beas la madre Fundadora en persona le aseguraba ser verdadera hija espiritual de aquel humilde religioso. Se extra\u00f1aba adem\u00e1s de que la priora de Beas se lamentase de falta de buenos confesores y directores, cuando ten\u00eda all\u00ed, a dos pasos, a quien superaba a todos los conocidos por ella en Castilla. Las dudas de la superiora se disiparon muy pronto. Ana de Jes\u00fas se convirti\u00f3 en disc\u00edpula predilecta y confidente espiritual de fray Juan, primero en Beas, luego en Granada. Tuvo el privilegio excepcional de que a ella dedicase el autor el comentario del <em>C\u00e1ntico espiritual<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Salvadas las inevitables distancias y diferencias, puede decirse que JC reprodujo en la comunidad serre\u00f1a la labor y el magisterio espiritual realizado en \u00c1vila en el monasterio de la Encarnaci\u00f3n: ense\u00f1anzas parejas y m\u00e9todos id\u00e9nticos, bien contrastados en su eficacia. Como es sabido, la asistencia espiritual a la comunidad de Beas desde El Calvario fue regular y asidua, algo m\u00e1s espaciada desde Baeza y Granada. Del contacto con aquella querida comunidad brotaron muchas de las p\u00e1ginas sanjuanistas. Otras nacieron a requerimientos de sus s\u00fabditos del Calvario, que compartieron con las monjas de Beas el incomparable magisterio de su superior en funciones. Fue intenso y fruct\u00edfero, pero dur\u00f3 poco tiempo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No hab\u00eda pasado un a\u00f1o desde su llegada al Calvario cuando recib\u00eda en el encargo de preparar una nueva fundaci\u00f3n en la ciudad de \u00a0Baeza, distante cerca de once leguas. Acometi\u00f3 la encomienda con su habitual diligencia, y el 13 de junio de 1579 sal\u00eda del Calvario con tres compa\u00f1eros para inaugurar la fundaci\u00f3n beacense al d\u00eda siguiente, fiesta de la Sant\u00edsima Trinidad El nuevo convento estaba destinado a colegio, y fray Juan fue nombrado rector del mismo. Baeza contaba entonces tambi\u00e9n con floreciente universidad, en la que pod\u00edan cursar sus estudios los carmelitas andaluces sin desplazarse hasta Castilla. Reviv\u00eda el rector las experiencias de Alcal\u00e1 de Henares y, en menor grado, las de Salamanca. Al igual que en Compludo, JC altern\u00f3 la disciplina mon\u00e1stica, con la direcci\u00f3n espiritual, el culto en la propia iglesia y el contacto con el ambiente universitario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Siendo rector de Baeza tuvo ocasi\u00f3n de volver temporalmente a su Castilla natal con motivo del primer Capitulo provincial de los Descalzos, en Alcal\u00e1 de Henares (1581). Este primer viaje desde su llegada a Andaluc\u00eda debi\u00f3 de aumentar su nostalgia por Castilla, a donde ansiaba regresar definitivamente. No lo consigui\u00f3 a pesar de interceder ante el provincial, Jer\u00f3nimo Graci\u00e1n, la madre Teresa. Pasar\u00edan a\u00fan varios a\u00f1os hasta ver realizados sus sue\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Antes de finalizar el 1581, realiz\u00f3 otro viaje rel\u00e1mpago a Castilla; esta vez hasta \u00c1vila para acompa\u00f1ar a la madre Fundadora a la proyectada fundaci\u00f3n de Descalzas en \u00a0Granada. Eran los \u00faltimos d\u00edas de noviembre; la Santa estaba tan enferma que no pudo moverse de su ciudad natal; fue el \u00faltimo encuentro en vida, el adi\u00f3s postrero en la tierra. En lugar de la madre Teresa, ser\u00eda Ana de Jes\u00fas la encargada de llevar a buen puerto la fundaci\u00f3n granadina. El Rector de Baeza ser\u00eda su brazo derecho. Procedi\u00f3 lo mismo que si se tratase de la madre Fundadora. Se desplaz\u00f3 hasta Beas para acompa\u00f1ar a la priora de la nueva casa, Ana de Jes\u00fas, y a las otras religiosas que deb\u00edan formar la comunidad granadina.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Fecunda y prolongada estancia en Granada: 1582-1588<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Los trajines fundacionales de las descalzas de Granada ofrecieron ocasi\u00f3n a los religiosos del convento de Los M\u00e1rtires de conocer directamente a JC, de quien algunos hab\u00edan o\u00eddo hablar. Su presencia coyuntural en la comunidad confirm\u00f3 a los miembros de la misma en la buena opini\u00f3n que ten\u00edan de \u00e9l por las noticias llegadas de otros conventos (Alcal\u00e1, El Calvario, Baeza). que hab\u00eda gobernado hasta entonces. Fue elegido prior de Los M\u00e1rtires y tom\u00f3 posesi\u00f3n de su cargo a finales de enero de 1582. Granada se convertir\u00eda desde entonces en el centro de su vida y actividad mientras permaneci\u00f3 en Andaluc\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Durante esos a\u00f1os ocup\u00f3 siempre puestos de direcci\u00f3n y responsabilidad. Am\u00e9n del priorato de Los M\u00e1rtires, prolongado durante tres trienios, desde 1585 desempe\u00f1\u00f3 el gobierno directo de los conventos andaluces al ser nombrado segundo definidor y luego Vicario provincial de aquella demarcaci\u00f3n religiosa. El desempe\u00f1o de este oficio le obligaba a intervenir sin descanso en los asuntos de los conventos existentes, de frailes y monjas, y en la promoci\u00f3n de nuevas fundaciones. Los viajes y desplazamientos por tierras andaluzas se volvieron incesantes a partir de 1585. Fray Juan se convirti\u00f3 en un \u201candariego\u201d, al estilo teresiano, por exigencias de su responsabilidad de gobierno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Ser\u00eda demasiado enojoso seguir aqu\u00ed sus pasos, pero conviene recordar algunos de los viajes m\u00e1s largos e importantes desde su posesi\u00f3n del priorato granadino. En mayo de 1583 se desplazaba a los confines de Castilla para asistir al Cap\u00edtulo celebrado en Almod\u00f3var, en el que fue confirmado en su cargo de prior de Granada. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde viajaba hasta \u00a0Lisboa, donde se celebr\u00f3 nuevo Cap\u00edtulo provincial (mayo de 1585), y en el que fue elegido segundo definidor provincial. En octubre del mismo a\u00f1o realiz\u00f3 otro largo viaje hasta Pastrana, donde se conclu\u00eda el Cap\u00edtulo iniciado en Lisboa. En aquella localidad castellana de tan lejanos recuerdos para \u00e9l, era nombrado Vicario provincial de Andaluc\u00eda, con residencia en Granada, pero cesando en el cargo de superior de la casa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El 1586 fue un a\u00f1o excepcionalmente cargado de viajes y desplazamientos por diversos lugares de Andaluc\u00eda y llegando en dos ocasiones (enero y diciembre) hasta \u00a0Caravaca de la Cruz (Murcia). Los viajes m\u00e1s largos de 1587 fueron los de Madrid (febrero), otro a Caravaca (marzo) y Valladolid (abril), donde se celebr\u00f3 nuevo Cap\u00edtulo provincial, en el que fue nombrado prior de Granada por tercera vez. Naturalmente, en estos viajes a Castilla tuvo ocasi\u00f3n de visitar casas y lugares ya conocidos y otros nuevos, como \u00a0Segovia. Al poco tiempo de regresar a Granada y de tomar posesi\u00f3n de su tercer priorato, emprendi\u00f3 nuevo viaje a Castilla para asistir al primer Cap\u00edtulo general de la nueva Congregaci\u00f3n celebrado en \u00a0Madrid (julio de 1588).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En consonancia con la nueva forma de gobierno introducida en esa ocasi\u00f3n, con el nombre de \u201cConsulta\u201d, fue elegido primer definidor general y tercer consiliario de la Consulta, cuya presidencia le correspond\u00eda durante las ausencias del Vicario general, entonces el P. Nicol\u00e1s de Jes\u00fas Mar\u00eda (Doria). Terminado el Cap\u00edtulo, fray Juan regres\u00f3 a Granada, dejando un vicario al frente de aquella comunidad antes de trasladarse a Madrid y luego a Segovia, donde se hab\u00eda fijado la sede de la Consulta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Conclu\u00eda as\u00ed en agosto de 1588 la permanencia andaluza de JC. Dejaba all\u00ed una labor fecunda que transcend\u00eda con mucho el \u00e1mbito del Carmelo Teresiano. El per\u00edodo granadino hab\u00eda sido especialmente extenso y cualificado en lo que a su magisterio espiritual se refiere. S\u00edntesis del mismo eran los \u00a0escritos iniciados en Los M\u00e1rtires y continuados en Baeza y Granada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Graves responsabilidades de gobierno: 1588-1591<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El regreso definitivo de fray Juan a su anhelada Castilla se verific\u00f3 de forma muy diversa a lo deseado por \u00e9l. En lugar de una vida sencilla sin las preocupaciones de cargos y oficios, se encontr\u00f3 encumbrado a las altas esferas del gobierno central de la nueva Congregaci\u00f3n religiosa, ya bien asentada y con autonom\u00eda jur\u00eddica suficiente a partir de 1588. Los cargos de primer definidor y tercer consejero le colocaban en un puesto relevante dentro del Carmelo Teresiano, de aquel germen plantado por \u00e9l a\u00f1os atr\u00e1s en Duruelo. Sus responsabilidades de cara al futuro eran tambi\u00e9n notables; no pod\u00eda hurtarse a las decisiones tomadas en las esferas del gobierno central. Al establecerse la Consulta en Segovia aument\u00f3 su cuota de autoridad, ya que fue nombrado adem\u00e1s superior de la comunidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En compensaci\u00f3n a tantas preocupaciones, se ve\u00eda libre de los ingentes esfuerzos de los viajes anteriores. Ahora se reduc\u00edan a caminatas peri\u00f3dicas hasta Madrid para las reuniones de la Consulta. El \u00fanico viaje de muchas leguas fue el realizado en 1589 hasta Granada, para arreglar los asuntos pendientes de aquella casa, entre ellos la renuncia al priorato. En Segovia le esperaban muchas ocupaciones en la doble vertiente de superior conventual y de miembro de la Consulta. La primera y m\u00e1s urgente era la edificaci\u00f3n del nuevo convento, muy retrasada a su llegada. Las actividades pastorales prolongaban las realizadas en \u00c1vila primero; luego, en los conventos de Andaluc\u00eda. Ten\u00eda bien ensayados y experimentados los m\u00e9todos de gobierno y de direcci\u00f3n espiritual. No necesitaba improvisar nada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Donde se le presentaron no pocos problemas fue en los asuntos reservados a la Consulta; afectaban a toda la Congregaci\u00f3n y cualquier decisi\u00f3n exig\u00eda mucho estudio y gran prudencia. Basta repasar la serie de documentos emanados por aquel organismo centralizador, y firmados por fray Juan, para comprobar que sus intervenciones fueron abundantes y variadas (cf. BMC 26).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">A pesar del irenismo proverbial del tercer consiliario, y no obstante el sistema de decisi\u00f3n adoptado en la Consulta, era inevitable que en ocasiones se produjeran desacuerdos en las opiniones y decisiones. Nadie mejor dispuesto que fray Juan a ceder en sus puntos de vista y secundar el criterio del vicario general \u00a0Nicol\u00e1s Doria. El respeto y la sumisi\u00f3n no pod\u00edan llegar hasta comprometer la propia conciencia. Se apilaron pronto en el despacho de la Consulta problemas muy delicados; tanto, que ten\u00edan dividida a la propia familia religiosa. Dos eran los asuntos m\u00e1s graves: el proceso contra el primer provincial, \u00a0Jer\u00f3nimo Graci\u00e1n, y el gobierno de las Descalzas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Los \u00e1nimos estaban ya muy agriados cuando se reun\u00eda en Madrid un Cap\u00edtulo extraordinario en junio de 1590. Quedaron patentes las posturas distanciadas entre Nicol\u00e1s Doria y JC, lo que no fue obst\u00e1culo para que \u00e9ste fuese confirmado en sus cargos de definidor y consiliario. Ser\u00eda por poco tiempo. Exactamente un a\u00f1o despu\u00e9s, junio de 1591, se celebraba en la misma capital otro Cap\u00edtulo ordinario. El Vicario general no estaba decidido a soportar por m\u00e1s tiempo la oposici\u00f3n del primer definidor en materias tan importantes como la relativa al gobierno de las Descalzas y el proceso del P. Jer\u00f3nimo Graci\u00e1n. Era f\u00e1cil vaticinar qui\u00e9n iba a triunfar en aquel pulso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">JC m\u00e1s que derrotado se vio descargado de responsabilidades. Despu\u00e9s de tantos a\u00f1os quedaba libre de todo cargo y oficio. Si para Nicol\u00e1s Doria fue un triunfo por la eliminaci\u00f3n de un obst\u00e1culo a sus planes, para el interesado equivali\u00f3 a un alivio. Quedaba libre de toda responsabilidad y dispuesto a obedecer como el \u00faltimo de los s\u00fabditos. Al gesto diplom\u00e1tico de Doria ofreci\u00e9ndole el priorato de Segovia, respondi\u00f3 fray Juan con otro mucho m\u00e1s sincero y elocuente: se ofreci\u00f3 para ir a M\u00e9jico, donde exist\u00edan ya algunos conventos de la Congregaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>La \u00faltima jornada en Andaluc\u00eda: 1591<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Le fue aceptado el ofrecimiento y se le autoriz\u00f3 para preparar la expedici\u00f3n con otros doce compa\u00f1eros. Viaj\u00f3 de Madrid a Segovia para recoger sus cosillas y despedirse de aquella comunidad. Cumplidos sus compromisos, emprendi\u00f3 el camino de Andaluc\u00eda para preparar la expedici\u00f3n mejicana, que hab\u00eda de zarpar de \u00a0Sevilla.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Mientras se reun\u00edan los otros doce compa\u00f1eros y se cumplimentaban los primeros requisitos, fray Juan se retir\u00f3 al solitario convento de \u00a0La Pe\u00f1uela (Ja\u00e9n, La Carolina). Llegaba en plena can\u00edcula de agosto. Al cabo de un mes ca\u00eda enfermo de consideraci\u00f3n; a partir del 12 de septiembre no le abandonaron \u201cunas calenturillas\u201d. Mientras \u00e9l trataba de superar la enfermedad en aquel dorado retiro, le llegaban noticias de que el proyectado viaje a M\u00e9jico hab\u00eda fracasado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Comenzaba a pensar seriamente en el viaje a otras \u201cIndias mejores\u201d, cuando alg\u00fan hermano de h\u00e1bito urd\u00eda contra \u00e9l infamias inconfesables, hijas del resentimiento. No se alarm\u00f3 ante las noticias que llegaban a su querida soledad. Tranquilizaba a quienes sufr\u00edan pensando en un caso Graci\u00e1n bis. A \u00e9l no le quitar\u00edan el h\u00e1bito porque estaba \u201caparejado\u201d a enmendarse si en algo hab\u00eda errado y dispuesto a obedecer \u201cen cualquier penitencia que le dieren\u201d (Carta de finales de 1591).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En La Pe\u00f1uela no era posible una cura eficaz y se le propuso el traslado a Baeza, donde era bien conocido y estimado. Fray Juan desech\u00f3 el ofrecimiento y acept\u00f3 el traslado a\u00a0 \u00dabeda (Ja\u00e9n), donde contaba, en cambio, con alg\u00fan resentido. Llegaba a su \u00faltimo destino el 28 de septiembre de 1591, siendo recibido por el superior con muestras patentes de disgusto, como si se tratase de una carga pesada para la comunidad. Pronto cambiar\u00e1 de opini\u00f3n y se rendir\u00e1 a los signos evidentes de la santidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Aquejado de una septicemia con llagas purulentas en la pierna derecha, JC permanece en el lecho del dolor, soportando con fortaleza y mansedumbre las curas y los dolores. Todos los remedios se muestran ineficaces. Fallece la noche del 13 al 14 de diciembre, a la edad de 49 a\u00f1os. Su cuerpo fue trasladado en mayo de 1593 a Segovia y all\u00ed reposan sus restos en la iglesia de los Carmelitas Descalzos. El humilde \u00a0sepulcro de un tiempo est\u00e1 hoy convertido en grandioso mausoleo de grande valor art\u00edstico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Algunas semblanzas literarias antiguas, como la de \u00a0Eliseo de los M\u00e1rtires y del bi\u00f3grafo \u00a0Jer\u00f3nimo de san Jos\u00e9, nos acercan bastante a la figura f\u00edsica de fray Juan. La reconstrucci\u00f3n anat\u00f3mica realizada por un grupo de especialistas con motivo de la \u00faltima exhumaci\u00f3n de los restos en 1992 ha fijado con notable exactitud el rostro y las medidas del cuerpo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Aunque existen noticias sobre un retrato furtivo realizado durante los a\u00f1os de estancia en Granada, no es precisa su identificaci\u00f3n. La iconograf\u00eda posterior a su muerte es muy abundante, tanto en pintura como en grabados o xilograf\u00edas publicados en las diferentes ediciones, comenzando por la pr\u00edncipe de 1618. En cada \u00e9poca y en cada regi\u00f3n se ha figurado seg\u00fan los gustos y estilos imperantes. En cualquier caso, puede decirse que la iconograf\u00eda sanjuanista es abundante y variada<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Glorificaci\u00f3n oficial: 1614-1926<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En 1614 comenzaron los procesos informativos para la beatificaci\u00f3n en diversas di\u00f3cesis, concluy\u00e9ndose en 1618. Este mismo a\u00f1o apareci\u00f3 en Alcal\u00e1 de Henares la primera edici\u00f3n de sus escritos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En 1627 se abri\u00f3 el proceso apost\u00f3lico de beatificaci\u00f3n y canonizaci\u00f3n concluy\u00e9ndose en 1630. Se retras\u00f3 notablemente el decreto de beatificaci\u00f3n, entre otros motivos, por haberse descubierto manifestaciones de culto p\u00fablico en torno a su sepulcro. Fue beatificado por Clemente X el 27 de enero de 1675, y canonizado por Benedicto XIII, el 27 de diciembre de 1726. El mismo Papa le declar\u00f3 patrono de la casa imperial de Alemania y del ducado de M\u00e1ntua. Aunque durante el pontificado de Inocencio XI, la ciudad de Palermo inici\u00f3 los tr\u00e1mites para reconocer al Santo como compatrono, el asunto no lleg\u00f3 a buen puerto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El 24 de agosto de 1926 era declarado doctor de la Iglesia universal por P\u00edo XI, coincidiendo con el segundo centenario de la canonizaci\u00f3n. En marzo de 1993, Juan Pablo II le nombraba patrono de los poetas de lengua espa\u00f1ola. La fiesta del Santo se celebr\u00f3 primero el 14 de diciembre, traslad\u00e1ndose en 1732 al 24 de noviembre, con oficio propio y octava. A ra\u00edz de la reforma del calendario lit\u00fargico de 1972, la fiesta pas\u00f3 de nuevo al 14 de diciembre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Las lecciones hist\u00f3ricas y la colecta fueron aprobadas el 1677 para la fiesta lit\u00fargica o \u201cdies natalis\u201d (14 de diciembre). El elogio para el <em>Martirologio Romano <\/em>fue aprobado el 28 de marzo de 1726 y el 22 de marzo de 1732 se aprobaba el nuevo oficio lit\u00fargico, con la misa propia, a celebrarse el 24 de noviembre. La fiesta lit\u00fargica para toda la Iglesia fue aprobada el 3 de octubre de 1738 y el 13 de agosto de 1927 fue concedido el Prefacio propio para la Orden. En la \u00faltima reforma del calendario lit\u00fargico su fiesta se traslad\u00f3 al 14 de diciembre.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">La obra y el mensaje<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En el guion biogr\u00e1fico que precede se recogen de pasada algunas de las ocupaciones y actividades de fray Juan a lo largo de su vida. Los datos reunidos distan mucho de ser completos; deben sumarse otros apuntes relativos a su obra o actividad apost\u00f3lica. Se desarroll\u00f3 en diversos campos del \u00e1mbito religioso y fructific\u00f3 en numerosas realizaciones. No puede limitarse a su contribuci\u00f3n a la \u201cobra religiosa\u201d iniciada por la madre Teresa; debe considerarse m\u00e1s ampliamente referida a la totalidad de su labor en los diversos campos de la pastoral.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La vertiente m\u00e1s destacada de la actividad es para muchos la producci\u00f3n escrita. Algunos hablan de ella como de la obra por antonomasia, o de la obra en exclusiva. Los \u00a0escritos conocidos ocuparon un tiempo muy limitado dentro de sus ocupaciones. Referirse a la obra sanjuanista en su sentido m\u00e1s amplio y comprensivo implica el recuerdo de las realizaciones del autor en todas las dimensiones de su vida. Es lo que suele practicarse cuando se le estudia como escritor, poeta, te\u00f3logo, maestro, director de almas, fundador de conventos, etc\u00e9tera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El an\u00e1lisis aislado de cada uno de estas parcelas no basta para tener una visi\u00f3n completa y arm\u00f3nica de su verdadera personalidad; equivale a presentarla fraccionada y fragmentaria. Es necesario integrar todos los rasgos en el contexto global de la trama biogr\u00e1fica. Se descubre as\u00ed el alcance y el significado concreto de ciertas actividades dentro de las coordenadas b\u00e1sicas que guiaron su existencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Coordenadas fundamentales de la biograf\u00eda sanjuanista<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El guion biogr\u00e1fico que precede atestigua la presencia de situaciones cambiantes, de momentos cruciales, de espacios y lugares distintos, de actividades dispares, de realizaciones heterog\u00e9neas. La veracidad de todo ello no impide reconocer ciertas l\u00edneas b\u00e1sicas que confieren unidad y armon\u00eda a la trayectoria vital de JC. Es lo que hace de \u00e9l una figura uniforme, homog\u00e9nea y coherente, que integra en unidad superior acontecimientos, situaciones y actividades muy variadas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La ra\u00edz de esa secuencia unitaria de vida hay que colocarla en la claridad y firmeza de ideales. JC es el hombre de lo sustancial y decisivo; de lo que vale la pena en la vida. A la luz de la fe, lo descubre en la santidad amasada con el amor. Todo lo dem\u00e1s est\u00e1 en necesaria e inevitable dependencia de este valor supremo que da sentido cabal a su existencia. Todo adquiere sentido y valor en cuanto asumido por ese referente decisivo. Es la manera m\u00e1s genuina y aut\u00e9ntica de realizarse, de lograr la propia identidad personal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Lo importante no es llegar a esa conclusi\u00f3n; la asumi\u00f3 con todas sus consecuencias, la convirti\u00f3 en vida. Para JC, implica inevitablemente pasar del convencimiento a la obra, sin retrasos, sin poner a prueba la paciencia de Dios. Exige la elecci\u00f3n de los medios m\u00e1s seguros, r\u00e1pidos, eficaces. Es lo que \u00e9l practic\u00f3 y lo que ense\u00f1\u00f3 insistentemente en su magisterio oral y en sus escritos. Vivi\u00f3 centrado y concentrado en el ideal de la santidad, definida como \u201cuni\u00f3n amorosa con Dios\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Se identific\u00f3 con ese ideal supremo desde el momento en que sinti\u00f3 la vocaci\u00f3n religiosa e ingres\u00f3 en la Orden del Carmen; en ella aprendi\u00f3 un peculiar camino espiritual para llevar a cabo sus deseos e ideales. Lo practic\u00f3 con asiduidad y fidelidad durante unos cinco a\u00f1os, hasta que se encontr\u00f3 por primera vez con santa Teresa de Jes\u00fas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No quedan noticias de actividad alguna durante ese tiempo, fuera de sus obligaciones como religioso carmelita y como estudiante. En ambos aspectos secund\u00f3 con fidelidad su cometido. Hasta la ordenaci\u00f3n sacerdotal, en 1567, no ten\u00eda tampoco margen para actividad pastoral alguna. Merece la pena tener bien presente que lo m\u00e1s importante para \u00e9l, como para la mayor\u00eda de sus compa\u00f1eros, era el cumplimiento puntual del horario comunitario. Era el quehacer fundamental de cada d\u00eda; lo seguir\u00e1 siendo a lo largo de toda su vida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Primicias apost\u00f3licas<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El primer empe\u00f1o asumido fuera de sus obligaciones habituales fue la preparaci\u00f3n para la fundaci\u00f3n de Duruelo (1568). Para entonces ya hab\u00eda tomado la decisi\u00f3n de secundar los planes fundacionales de la madre Teresa, porque respond\u00edan mejor a las exigencias que ve\u00eda implicadas en una forma de vida religiosa consonante con su ideal de santidad. Mayor austeridad, oraci\u00f3n m\u00e1s intensa y prolongada eran pilares de la nueva comunidad instalada en Duruelo. Ni JC ni sus compa\u00f1eros de aventura pensaron que el retiro en la clausura conventual era incompatible para ellos con el servicio pastoral entre las gentes de la comarca.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Asumieron esta tarea libre y generosamente, sin imposici\u00f3n ni obligaci\u00f3n alguna. M\u00e1s significativo a\u00fan es que la madre Teresa, al comprobar meses m\u00e1s tarde el fruto y el esfuerzo de esta actividad, se alegrase en el alma. Lo de menos, en el caso, es la intensidad y extensi\u00f3n del servicio pastoral desarrollado por los primeros Descalzos de Duruelo; lo importante es que lo asumieron convencidos de que cuadraba perfectamente con el nuevo tenor de vida abrazado y que sintonizaban cabalmente con los deseos y pensamientos de la madre Fundadora. \u00bfIntercambiaron opiniones sobre el particular en los encuentros de Medina y Valladolid? No hay indicios seguros y la narraci\u00f3n teresiana m\u00e1s bien lo excluye (F 3. 13-14).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Resuelta la cuesti\u00f3n de principio, conviene no exagerar el alcance de aquella primera actividad de fray Juan y de sus compa\u00f1eros. El horario establecido en la comunidad era tan intenso que no consent\u00eda mucho tiempo para otras ocupaciones fuera de los actos comunitarios. Segu\u00eda las normas dadas por el general J. B. Rubeo (BMC 6, p. 399-404) y concretadas en la distribuci\u00f3n del tiempo, acordada por los propios religiosos. A esto debi\u00f3 de limitarse lo que algunos bi\u00f3grafos dicen sobre la labor de fray JC como redactor de unas constituciones en Duruelo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Las correr\u00edas apost\u00f3licas por los pueblos y caser\u00edos cercanos se aceptaban probablemente como elasticidad asumida por el horario normal y en d\u00edas concretos, domingos y festivos. El trabajo se centraba en la catequesis o instrucci\u00f3n religiosa, en la predicaci\u00f3n y administraci\u00f3n de sacramentos. Para fray Juan puede hablarse de primicias apost\u00f3licas, no as\u00ed para el superior, Antonio de Jes\u00fas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Primeros pasos de formador<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Todo hace suponer que la labor iniciada en Duruelo prosigui\u00f3 en Mancera. Aqu\u00ed fray Juan tuvo que iniciarse en otra labor m\u00e1s limitada y delicada; para \u00e9l, de mayor responsabilidad. En su calidad de suprior y maestro de novicios, ten\u00eda encomendada la formaci\u00f3n religiosa de los aspirantes y novicios. No pudo realizarla durante mucho tiempo, ya que en 1571, un a\u00f1o despu\u00e9s de inaugurado el convento de Mancera, dejaba su categor\u00eda de noviciado, al constituirse como tal para toda Castilla el de Pastrana. En cualquier caso, en Mancera se estren\u00f3 tambi\u00e9n en esta parcela de su actividad magisterial. Si viaj\u00f3 realmente desde Mancera a Pastrana entre 1570 y 1571, acaso haya que relacionar el desplazamiento con el traslado ya apuntado de la casa de formaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Son pocas las noticias precisas de su actividad durante el rectorado del Colegio de San Cirilo en Alcal\u00e1 de Henares. Hay constancia de su dedicaci\u00f3n a la direcci\u00f3n espiritual no s\u00f3lo de sus s\u00fabditos, sino tambi\u00e9n de otras personas, especialmente de estudiantes universitarios que acud\u00edan a confesarse y dirigirse con \u00e9l. Orient\u00f3 as\u00ed no pocas vocaciones religiosas hacia el Carmelo Teresiano. Bastar\u00e1 recordar casos tan destacados como el de \u00a0Inocencio de san Andr\u00e9s, \u00a0El\u00edas de san Mart\u00edn y el grupo de los llamados \u201cnavarros\u201d. Al lado de esta labor de orientaci\u00f3n y formaci\u00f3n en la propia casa, hay que destacar la llevada a cabo en el vecino noviciado de Pastrana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Labor oculta y de menor resonancia hacia fuera, pero de mayor incidencia en el desarrollo futuro de la propia Orden. Nada tiene de exageraci\u00f3n el afirmar que con sus actuaciones en Pastrana y en Alcal\u00e1 JC marc\u00f3 la orientaci\u00f3n de las casas de formaci\u00f3n, por lo menos en Castilla. Pastrana era en la pr\u00e1ctica el primer noviciado; Alcal\u00e1 el primer colegio de la naciente familia religiosa. En ellos qued\u00f3 sellada la impronta del primer descalzo. Esta aportaci\u00f3n tiene, sin duda, mayor importancia para valorar el legado sanjuanista que otras actividades relacionadas con su apostolado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No cabe ignorar en modo alguno que durante la permanencia en Alcal\u00e1 JC mantuvo contacto directo con el ambiente cient\u00edfico que le rodeaba dentro y fuera de la casa. Es perfectamente razonable pensar que lo aprovech\u00f3 para perfeccionar sus conocimientos, especialmente en el campo de la teolog\u00eda. Fue para \u00e9l tiempo de asiduas lecturas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Acci\u00f3n pastoral y mistag\u00f3gica<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00c1vila y Granada son lugares emergentes y descollantes en la actividad sanjuanista; corresponden adem\u00e1s a las ciudades que gozaron durante m\u00e1s tiempo de su presencia. Se ha ponderado anteriormente el alcance transcendental del periodo abulense. Fueron cinco a\u00f1os centrados en la \u00a0direcci\u00f3n espiritual del monasterio de la Encarnaci\u00f3n, sin descuidar la de otras comunidades y personas, algunas tan distinguidas como la madre Teresa. Se han apuntado anteriormente las pautas seguidas en la tarea de director espiritual y la convergencia con las experiencias m\u00edsticas de la Fundadora. En \u00c1vila comenz\u00f3 la funci\u00f3n mistag\u00f3gica de JC.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Su quehacer cotidiano se alter\u00f3 en algunas ocasiones para atender otros compromisos muy especiales. Uno de ellos, promovido por la madre Fundadora, le llev\u00f3 hasta Medina del Campo (1574) para dictaminar sobre el esp\u00edritu de una descalza, Isabel de san Jer\u00f3nimo, a quien se ten\u00eda por endemoniada. El veredicto sanjuanista desautoriz\u00f3 tal opini\u00f3n, a la vez que reforz\u00f3 el convencimiento teresiano de que ten\u00eda especial don para el discernimiento de esp\u00edritus.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Mayor resonancia tuvo otro caso similar durante el mismo a\u00f1o. El tribunal inquisitorial de Valladolid requiri\u00f3 a fray Juan para que dictaminase en el caso de la religiosa agustina de \u00c1vila Mar\u00eda de Olivares, tenida tambi\u00e9n por endemoniada. El interpelado tuvo que desplazarse hasta Valladolid para explicar y justificar su dictamen. El extrav\u00edo o desaparici\u00f3n de su texto, no justifica la escasa importancia atribuida por los bi\u00f3grafos a esta intervenci\u00f3n extraordinaria, la \u00fanica de fray Juan en asuntos inquisitoriales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La penuria informativa impide aquilatar la consistencia de otra labor pastoral atribuida a fray Juan y a su compa\u00f1ero de morada en \u201cLa Torrecilla\u201d, cabe la Encarnaci\u00f3n: la ense\u00f1anza de la doctrina cristiana y primeras letras a los chiquillos del barrio. Duraci\u00f3n, asiduidad o regularidad y frutos son datos desconocidos. El hecho est\u00e1 certificado por uno de los agraciados con este servicio caritativo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El par\u00e9ntesis toledano en la actividad sanjuanista tiene un sentido limitado. La incapacidad para otras realizaciones durante aquellos meses qued\u00f3 compensada con la creaci\u00f3n po\u00e9tica de altos vuelos: al fin y al cabo, uno de los frutos m\u00e1s sazonados de su legado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>El magisterio espiritual entre los suyos.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Desde la llegada a Andaluc\u00eda (1578), el campo de actuaci\u00f3n sanjuanista fue extendi\u00e9ndose continuamente y no s\u00f3lo en el aspecto geogr\u00e1fico. El breve tiempo vivido en El Calvario abri\u00f3 las puertas y marc\u00f3 las pautas para los a\u00f1os sucesivos. Conviene recordar que fray Juan recuper\u00f3 en El Calvario el ritmo comunitario normal (interrumpido para \u00e9l desde \u00c1vila) y que la fidelidad al mismo fue lo prioritario. Ese ritmo conventual del Calvario dejaba espacio para ocupaciones personales, incluido el trabajo manual en el huerto de la casa. Es una vertiente vital ignorada e incomprendida generalmente por la historiograf\u00eda \u201claica\u201d, salvo contadas excepciones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Lo m\u00e1s intenso y regular de su magisterio en El Calvario se desarroll\u00f3 muros adentro del monasterio, a nivel personal y de grupo, en actos comunitarios, incluidas las recreaciones, y en ocasiones especiales. Con frecuencia las ense\u00f1anzas orales pasaron al papel, como sucedi\u00f3 con el texto de las <em>Cautelas<\/em>, el <em>Montecillo de perfecci\u00f3n <\/em>y series de avisos espirituales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El estilo de vida solitaria en El Calvario exclu\u00eda cualquier tipo de apostolado regular, incluido el que se realizaba en otros conventos dentro de la propia iglesia. JC lo sustituy\u00f3 por otro muy concreto y exigente: el servicio a la comunidad descalza de Beas. La asistencia espiritual fue intensa y regular, semana a semana, no obstante el fatigoso camino a recorrer desde El Calvario. Romp\u00eda en alguna manera el ritmo comunitario, aunque se acomodase al de las religiosas, pero nadie lo tild\u00f3 de \u201cuna falta contra la vida com\u00fan\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Materias, ideas y m\u00e9todos de direcci\u00f3n coincid\u00edan con los usados entre sus s\u00fabditos. Dejando a un lado el fruto cosechado inmediatamente, no puede olvidarse que del magisterio oral impartido en Beas arranca el comentario al <em>C\u00e1ntico espiritual<\/em>; del practicado en la comunidad del Calvario brot\u00f3 el de la <em>Noche oscura<\/em>, primero en la <em>Subida <\/em>y luego en la obra hom\u00f3nima.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Pastoral diversificada<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La obra sanjuanista en Baeza ofrece un espectro m\u00e1s amplio de actividades. Lo primero que conviene destacar es que reproduce en Andaluc\u00eda lo que fue Alcal\u00e1 en Castilla. De este modo, el fundador de Duruelo encauz\u00f3 tambi\u00e9n en la B\u00e9tica el estilo de vida de los estudiantes universitarios, lo que equivale a una contribuci\u00f3n de primer orden desde la \u00f3ptica de la formaci\u00f3n religiosa y cultural.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">A esta labor educativa, encuadrada en el ritmo comunitario de la casa, uni\u00f3 fray Juan una amplia acci\u00f3n pastoral, centrada en el culto y la asistencia religiosa dentro de la propia iglesia y prolongada en otros ambientes religiosos. Puede afirmarse que Baeza fue un modelo de la fusi\u00f3n entre vida contemplativa y servicio apost\u00f3lico tal como lo entend\u00eda el primer descalzo. Su correspondencia epistolar ofrece muestras elocuentes de la amplitud y variedad de su direcci\u00f3n espiritual. De igual modo, la implantaci\u00f3n en la propia iglesia de la \u201cCofrad\u00eda de los Nazarenos\u201d atestigua su inter\u00e9s por la religiosidad popular.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Est\u00e1n mejor documentados que en Alcal\u00e1 sus contactos personales con el ambiente universitario de Baeza y son conocidos nombres de ilustres profesores que disfrutaban dialogando con \u00e9l. Salamanca, Alcal\u00e1 y Baeza fueron los eslabones decisivos en su preparaci\u00f3n cultural y cient\u00edfica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>El magisterio espiritual en su momento culminante<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Granada acumula los tesoros m\u00e1s aquilatados de la obra apost\u00f3lica y mistag\u00f3gica de fray Juan. Es all\u00ed donde despliega el abanico m\u00e1s amplio de sus actividades. Var\u00edan bastante de unos momentos a otros. M\u00e1s variadas y continuadas durante el primer priorato, se concentran luego en los problemas de la propia familia religiosa a partir de su nombramiento de Vicario provincial (1585). Tambi\u00e9n es menos regular y asidua su participaci\u00f3n en el ritmo comunitario de la comunidad, a causa de los frecuentes y prolongados viajes motivados por su oficio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Si el conjunto de sus quehaceres habituales coincide fundamentalmente con los de otras residencias, en Granada se a\u00f1ade otro muy concreto y espec\u00edfico: el de escribir. A lo largo de la jornada granadina de fray Juan se alternaron los actos comunitarios con el trabajo, la acci\u00f3n pastoral, los compromisos de gobierno y la composici\u00f3n de sus grandes obras literarias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El trabajo manual alcanz\u00f3 probablemente en Granada su cota m\u00e1s alta en la biograf\u00eda sanjuanista. Realiz\u00f3 labores t\u00edpicas del campo pr\u00e1cticamente en todos los conventos que dispon\u00edan de huertas o fincas, como sucedi\u00f3 en El Calvario, en las Descalzas de Beas y luego en La Pe\u00f1uela. Era labor normal en la mayor\u00eda de las comunidades, y fray Juan la asumi\u00f3 con toda naturalidad. Pocos meses antes de su muerte disfrutaba trillando los garbanzos en La Pe\u00f1uela.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Practic\u00f3 tambi\u00e9n con frecuencia otro tipo de trabajo manual, el que hoy suele llamarse de la construcci\u00f3n o alba\u00f1iler\u00eda. Las primeras muestras proceden de Duruelo con la acomodaci\u00f3n de la alquer\u00eda en morada para la peque\u00f1a comunidad. Quiz\u00e1 fueron de mayor envergadura las obras llevadas a cabo como fundador en el convento de Baeza. Desde luego las realizadas en Granada, programadas y realizadas durante su priorato, fueron de notable complejidad y exigieron mucho esfuerzo. Primero fue la construcci\u00f3n de un acueducto para la conducci\u00f3n del agua; luego, en el \u00faltimo priorato, el labrado de \u201clos lienzos del claustro\u201d. En todas esas obras particip\u00f3 fray Juan como un pe\u00f3n m\u00e1s. El caso se repetir\u00e1 pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde en el convento de Segovia. Claro est\u00e1 que a la historiograf\u00eda \u201claica\u201d no le parecen dignas del gran poeta estas humildes ocupaciones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Disciplina comunitaria y trabajo de manos no impidieron la extensa e intensa acci\u00f3n pastoral en Granada. A la practicada en la propia iglesia conventual, se sum\u00f3 la direcci\u00f3n espiritual de otras comunidades y personas. La cita m\u00e1s frecuente y regular fue con las Descalzas, donde resid\u00eda la madre Ana de Jes\u00fas. Con menor frecuencia, pero siempre con especial inter\u00e9s, acud\u00eda a otros monasterios andaluces de la Orden, aunque tan distantes como Caravaca y Beas de Segura.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El \u00a0magisterio oral y directo lo complet\u00f3 con la correspondencia epistolar. El caso del Calvario y de Beas se repiti\u00f3 fielmente en Granada. Monjas y frailes participaban por igual del testimonio y de las ense\u00f1anzas sanjuanistas. A este prop\u00f3sito conviene destacar un dato casi preterido en las biograf\u00edas del Santo. El Convento de los M\u00e1rtires albergaba en su tiempo una comunidad relativamente numerosa, que funcionaba adem\u00e1s como noviciado; en \u00e9l se formaron numerosos disc\u00edpulos de fray Juan, que recordar\u00e1n m\u00e1s tarde las ense\u00f1anzas recibidas del gran maestro (BMC 10, 345).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Lejos de limitar su magisterio a la propia religi\u00f3n, lo extendi\u00f3 a otras instituciones y comunidades granadinas, como sucedi\u00f3 con los beaterios de las \u201cMelchoras\u201d y \u201cPotencianas\u201d. El caso de la familia Mercado y Pe\u00f1alosa sirve de paradigma para calibrar la actuaci\u00f3n de fray Juan entre las personas seglares en Granada. Es simple bot\u00f3n de muestra, por m\u00e1s conocido que otros muchos suficientemente atestiguados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El prestigio conseguido por el prior de Los M\u00e1rtires en las altas esferas de la iglesia granadina est\u00e1 refrendado, entre otros hechos, por la presencia de fray Juan en la comisi\u00f3n creada por la Curia diocesana para esclarecer el asunto de los famosos plomos del Sacro Monte.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La obra m\u00e1s espec\u00edfica de su actuaci\u00f3n en pro de la propia familia religiosa en Granada y Andaluc\u00eda est\u00e1 vinculada a su cargo de Vicario provincial; se desdobl\u00f3 en todas las direcciones derivadas del mismo y concernientes tanto a monjas como a frailes: nuevas fundaciones, visitas pastorales, elecciones conventuales, profesiones religiosas, permisos y dispensas, inauguraciones de fundaciones, am\u00e9n de la presencia y representaci\u00f3n en cap\u00edtulos provinciales y generales. Tales actividades exig\u00edan desplazamientos y viajes frecuentes, a la vez que provocaban licencias y otros tipos de documentos (cf. BMC 26). La enumeraci\u00f3n de ambas cosas viajes y papeles oficiales alargar\u00edan excesivamente estas l\u00edneas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>En disponibilidad incondicional<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El traslado a Segovia y la pertenencia a la Consulta obligaron a fray Juan a mantener un tenor de vida y unas actividades similares a las del \u00faltimo periodo granadino.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En el gobierno de la comunidad le toc\u00f3 otra vez la tarea de rematar el convento y ampliar sus posesiones; de nuevo dio ejemplo elocuente de su entrega a las duras labores del trabajo material.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Disminuyeron, en cambio, los viajes y desplazamientos, pese a las exigencias del gobierno de la Consulta. En la vertiente apost\u00f3lica y espiritual prolong\u00f3 su trayectoria inconfundible impartiendo con generosidad su direcci\u00f3n espiritual entre las comunidades religiosas, el clero y personas seglares.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Est\u00e1n poco claros los motivos que determinaron el fracaso de la expedici\u00f3n a M\u00e9jico, proyectada en 1591 y que deb\u00eda presidir JC. Lo importante del caso es su gesto ofreci\u00e9ndose para una empresa tan ardua y tal alejada de lo que hab\u00eda vivido hasta entonces. Era la prueba m\u00e1s elocuente de su disponibilidad incondicional.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Remataba as\u00ed una trayectoria cargada se servicios a la Iglesia y a su familia religiosa. A la hora del balance, pocos religiosos de la primera generaci\u00f3n descalza (si es que hab\u00eda alguno) pod\u00edan presentar una hoja de servicios tan completa y, sobre todo, tan generosa y eficaz. Era el \u00fanico que pod\u00eda presentar como aval de su fidelidad a la obra comenzada la prueba heroica de Toledo. Le superaban algunos en gestiones y actuaciones oficiales en el gobierno del Carmelo Teresiano, pero en la valoraci\u00f3n final no es determinante la cantidad, sino la calidad. En la armonizaci\u00f3n de vida religiosa y actividad apost\u00f3lica nadie le hab\u00eda igualado; menos a\u00fan en el testimonio de vida y en el magisterio espiritual.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">Los escritos<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Constituyen la parte m\u00e1s relevante de su obra y de su legado. El tiempo empleado en la composici\u00f3n fue, no obstante, relativamente breve, mucho menor que el dedicado a otras actividades. La mayor\u00eda de sus p\u00e1ginas fueron escritas en horas libres de otros quehaceres regulares y profesionales de su vida religiosa. Poeta de altos vuelos y artista extraordinariamente dotado, fray Juan no fue ni pretendi\u00f3 ser un escritor de profesi\u00f3n. Cuando empu\u00f1\u00f3 la pluma puso todo su talento y todas sus capacidades al alcance de futuros lectores. El fruto de su creaci\u00f3n literaria y doctrinal circula hoy por todo el mundo. En las l\u00edneas que siguen se rese\u00f1a brevemente el proceso seguido en la composici\u00f3n de los escritos. Cada una de las obras mayores y la poes\u00eda tienen sus correspondientes apartados en este diccionario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Las p\u00e1ginas conocidas arrancan de la estancia en \u00c1vila (1572-1577) como confesor y maestro espiritual en el monasterio de la Encarnaci\u00f3n. Brotaron del ambiente religioso creado y alimentado por la madre Teresa. De las justas po\u00e9ticas organizadas por ella en la comunidad proceden dos de las glosas llegadas hasta hoy, es decir: <em>Vivo sin vivir en m\u00ed <\/em>y <em>Entr\u00e9me donde no supe<\/em>. La segunda pudo tener origen en el famoso \u201cVejamen\u201d sobre las palabras \u201cB\u00fascate en m\u00ed\u201d, lo que no quiere decir que no escribiese tambi\u00e9n en prosa la respuesta que la Santa calific\u00f3 con fina iron\u00eda. Es lo \u00fanico que se conoce de este escrito tan peregrino.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Id\u00e9ntica suerte de desaparici\u00f3n han sufrido los billetes de avisos espirituales distribuidos entre las religiosas. Es posible que el contenido coincidiese sustancialmente con los ofrecidos m\u00e1s tarde a otras personas y comunidades, como la de Beas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Las poes\u00edas compuestas en \u00c1vila nacieron de est\u00edmulos ajenos. Fue en Toledo, durante los meses de absoluto abandono, cuando irrumpi\u00f3 la inspiraci\u00f3n creadora en el esp\u00edritu de fray Juan. Al fugarse de la c\u00e1rcel conventual, logr\u00f3 salvar un cuadernillo en el que hab\u00eda escrito los versos meditados y musitados durante los meses de encierro. Testigos que tuvieron en sus manos aquel cuadernillo recordaban a\u00f1os m\u00e1s tarde las piezas de la prisi\u00f3n, a saber: dos poemas: el <em>C\u00e1ntico espiritual <\/em>(31 estrofas) y el que comienza <em>Que bien s\u00e9 yo la fonte que mana y corre<\/em>; dos romances: uno muy extenso sobre el \u201cEvangelio In principio erat Verbum\u201d con 9 n\u00fameros, y otro sobre el salmo 136 \u201cSuper flumina Babylonis\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No figuraba en el cuadernillo prestado a la comunidad de Beas el poema de la <em>Noche oscura<\/em>. Algunos testimonios procesales hablan de la composici\u00f3n de toda la obra hom\u00f3nima en la c\u00e1rcel toledana, cosa a todas luces inexacta. La composici\u00f3n del poema hay que colocarla muy pr\u00f3xima al episodio carcelario, pero no dentro de la prisi\u00f3n. El mismo comentario (S 1,15,1; N 2,14,1) sugiere la posterioridad del poema; es la rememoraci\u00f3n simbolizada del episodio vivido y \u201cpasado\u201d por al autor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Los primeros meses transcurridos en Andaluc\u00eda (El Calvario, Beas) fueron preparaci\u00f3n y trampol\u00edn para las grandes obras escritas o completadas en Granada. Del magisterio del Calvario proceden algunas piezas breves: las <em>Cautelas<\/em>, los <em>cuatro avisos a un religioso<\/em>, varias series de avisos comunitarios o personales y el dise\u00f1o-cartilla <em>El monte de la perfecci\u00f3n<\/em>. En el mismo lugar inici\u00f3 el comentario del <em>C\u00e1ntico <\/em>y algunas p\u00e1ginas de la <em>Subida<\/em>, sin que puedan precisarse otros detalles.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Muy poco es lo que se conoce de Baeza. Mencionan las fuentes hist\u00f3ricas algunas piezas no llegadas hasta nosotros, entre ellas unos estatutos para la Cofrad\u00eda de los Nazarenos establecida en la iglesia del convento, y un libro sobre las im\u00e1genes de Guadalc\u00e1zar. Mayor autoridad parece tener el testimonio que asegura haber prolongado en Baeza el poema toledano del <em>C\u00e1ntico espiritual <\/em>(canciones 32-34).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La \u00e9poca m\u00e1s fecunda del gran maestro es la de Granada (1582-1588). Cuando lleg\u00f3 a Los M\u00e1rtires como superior ten\u00eda pendiente una doble promesa con la declaraci\u00f3n de sendos poemas; para las Descalzas, las canciones compuestas en Toledo; para los Descalzos, el poema \u201cEn una noche oscura\u201d. Ambos comentarios estaban ya en marcha, pero proced\u00edan lentamente. Durante alg\u00fan tiempo parece que simultane\u00f3 su redacci\u00f3n, pero, al fin, decidi\u00f3 concluir uno, para afrontar luego el otro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Tuvieron preferencia las Descalzas. A finales de 1584 entregaba a la madre Ana de Jes\u00fas los \u00faltimos cuadernillos del <em>C\u00e1ntico espiritual<\/em>, en su primera escritura. Para entonces andaba promediada la <em>Subida del Monte Carmelo<\/em>, que hab\u00eda comenzado como comentario al poema de la \u201cNoche\u201d. Prosigui\u00f3 su escritura abandonando el m\u00e9todo del comentario, pero con muchas interrupciones \u201cgrandes quiebras\u201d, dice un copista-. En determinado momento interrumpi\u00f3 la escritura dejando inacabada la obra.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No cabe invocar falta de tiempo para explicar esta anomal\u00eda, ya que sigui\u00f3 escribiendo otras cosas. Entre ellas, el complemento obligado de lo que quedaba sin desarrollar en la <em>Subida<\/em>. Era la parte o el aspecto \u201cpasivo\u201d de la purificaci\u00f3n. Seg\u00fan confesi\u00f3n del autor, era tambi\u00e9n el sentido m\u00e1s genuino y aut\u00e9ntico de los versos de la \u201cNoche oscura\u201d, cosa que no aparec\u00eda en la somera \u201cdeclaraci\u00f3n\u201d iniciada en la <em>Subida<\/em>. Interrumpir esta obra equival\u00eda a no cumplir lo prometido. JC no quiso defraudar a los suyos y volvi\u00f3 sobre el poema de la \u201cNoche\u201d afrontando un nuevo comentario: el conocido actualmente como la obra <em>Noche oscura.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Adem\u00e1s de rematar las obras iniciadas en otros lugares, durante el per\u00edodo granadino compuso algunas poes\u00edas y realiz\u00f3 otros comentarios. La mayor\u00eda de los poemas compuestos en estos a\u00f1os pertenece al g\u00e9nero llamado modernamente \u201ccontrafacta\u201d, es decir, temas profanos poetizados y convertidos en religiosos o espirituales. A este tipo pertenecen el poema del <em>Pastorcico <\/em>y las glosas <em>Sin arrimo y con arrimo, Tras un amoroso lance <\/em>y <em>Por toda la hermosura<\/em>. Siguen la l\u00ednea m\u00e1s original de las poes\u00edas toledanas y de la \u201cNoche oscura\u201d otras composiciones de \u00e9sta \u00e9poca, como la <em>Llama de amor viva<\/em>, escrita para su dirigida Ana del Mercado y Pe\u00f1alosa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es probable que en la primera etapa granadina compusiese las \u00faltimas cinco estrofas del <em>C\u00e1ntico espiritual<\/em>. De ser cierto, fueron anteriores a 1584, es decir, antes de concluir el primer comentario. Cuando decidi\u00f3 recomponerlo, compuso otra estrofa, la que comienza \u201cDescubre tu presencia\u201d, colocada en el puesto once en el llamado <em>segundo C\u00e1ntico <\/em>o <em>C\u00e1ntico B<\/em>, que es una revisi\u00f3n y ampliaci\u00f3n del texto concluido en 1584. Antes de abordar esta refundici\u00f3n, JC accedi\u00f3 a los ruegos de do\u00f1a Ana de Pe\u00f1alosa y extendi\u00f3 el comentario a la poes\u00eda compuesta para ella; escribi\u00f3 la \u201cdeclaraci\u00f3n\u201d de la <em>Llama de amor viva <\/em>siendo ya Vicario provincial, por lo mismo, despu\u00e9s de 1585.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Puede afirmarse que el curso literario de fray Juan concluy\u00f3 en Andaluc\u00eda. De los \u00faltimos a\u00f1os pasados en Castilla (1588-1591) apenas se conocen m\u00e1s que un pu\u00f1ado de cartas (18\/20 en total). Otras ocupaciones llenaron sus d\u00edas. La vuelta definitiva a Andaluc\u00eda le proporcion\u00f3 algunas jornadas de descanso y soledad para volver sobre sus \u201cdeleites\u201d espirituales. Aprovech\u00f3 esos momentos de ocio y distensi\u00f3n para revisar el texto de la <em>Llama<\/em>, al estilo de lo realizado en Granada con el <em>C\u00e1ntico<\/em>. La revisi\u00f3n del comentario de la <em>Llama <\/em>en Segovia o la soledad de La Pe\u00f1uela, y media docena de cartas remitidas desde all\u00ed constituyen el testamento literario y espiritual de quien hab\u00eda inaugurado la vida del Carmelo Teresiano en Duruelo unos veintitr\u00e9s a\u00f1os antes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Dejando a un lado el valor literario de estos escritos y la incomparable belleza de sus poes\u00edas, las p\u00e1ginas sanjuanistas ocupan puesto destacado en la historia de la m\u00edstica y de la espiritualidad en general. Constituyen una novedad en la tradici\u00f3n literaria cristiana de Occidente. El suyo es el \u00fanico caso en que se transmite el pensamiento adoptando como g\u00e9nero literario el comentario de las propias poes\u00edas. Caso inverso es el de la m\u00edstica italiana Battistina Vernazza (1497-1587), que puso en verso lo escrito anteriormente en prosa (cf. <em>Opere spirituali<\/em>, Genova 1755).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Las grandes obras del autor siguen con ligeras variantes ese m\u00e9todo curioso y original. La <em>Subida del Monte Carmelo, <\/em>iniciada tambi\u00e9n como \u201cdeclaraci\u00f3n\u201d del poema de la \u201cNoche oscura\u201d, abandon\u00f3 el g\u00e9nero literario del comentario y adopt\u00f3 finalmente el tradicional del tratado expositivo. Las otras tres obras mantuvieron el \u201ccomentario\u201d, aunque no con la misma amplitud y fidelidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Por lo que se refiere al contenido de los escritos, debe tenerse en cuenta que el autor no tuvo intenci\u00f3n de componer una suma completa y ordenada de la doctrina espiritual, tal como entonces se entend\u00eda. Su intenci\u00f3n es siempre pr\u00e1ctica no te\u00f3rica. En su plan de guiar a las almas, mantiene constantemente un tono elevado sin caer en moralismos ni en concesiones enga\u00f1osas. Propone un proyecto de vida espiritual que juzga v\u00e1lido, eficaz y seguro. Lo hace siempre con un soporte doctrinal s\u00f3lido y bien construido a base de ciencia y experiencia. La teolog\u00eda de base est\u00e1 refrendada permanentemente con la experiencia, por eso conjuga como nadie teolog\u00eda y m\u00edstica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En todas las obras aparece en el fondo la misma propuesta o mensaje, es decir, el itinerario evang\u00e9lico que conduce a la perfecci\u00f3n cristiana, perfecci\u00f3n o santidad que fray Juan prefiere formular como \u201cuni\u00f3n amorosa del alma con Dios\u201d. La forma de presentar ese proyecto var\u00eda de unas obras a otras y de unos textos a otros. En la <em>Subida <\/em>y en la <em>Noche <\/em>presenta en primer plano las exigencias ineludibles para llegar a la uni\u00f3n; las sintetiza en un proceso cat\u00e1rtico que afecta a toda la persona y la dispone convenientemente para la transformaci\u00f3n amorosa en Dios. Ese proceso de vaciamiento y purificaci\u00f3n de afectos y amores contrarios a Dios se realiza con el esfuerzo personal y la decisiva intervenci\u00f3n divina; por ello, tiene un aspecto activo y otro pasivo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En el <em>C\u00e1ntico <\/em>y en la <em>Llama <\/em>aparece en primer plano la otra vertiente del desarrollo espiritual, la que contempla la progresiva divinizaci\u00f3n del esp\u00edritu mediante la comunicaci\u00f3n del amor divino que va llenando lo que vac\u00eda la noche purificadora. Con frecuencia el autor describe \u00e9sta en mirada retrospectiva y de confrontaci\u00f3n desde la meta de la uni\u00f3n. Proceso cat\u00e1rtico y uni\u00f3n transformante son puntos clave en la doctrina sanjuanista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Insisti\u00f3 reiteradamente en que para \u00e9l lo m\u00e1s importante y en lo que ten\u00eda \u201cgrave palabra y doctrina\u201d eran precisamente esas materias, poco tratadas \u201cde palabra y por escritos\u201d entre los autores. Todo lo dem\u00e1s lo da por supuesto o est\u00e1 en funci\u00f3n de esta tem\u00e1tica central, gira en torno a ella o se proyecta desde ella. No abord\u00f3 de intento otros argumentos \u201cmorales y sabrosos\u201d (S pr\u00f3l. 8).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">S\u00edntesis espiritual<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El pensamiento del Santo, especialmente en el \u00e1mbito espiritual, se expone en los diferentes art\u00edculos de este diccionario. Conviene, no obstante, presentar aqu\u00ed una s\u00edntesis abreviada de su doctrina espiritual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En JC, el hilo conductor no es como en S. Teresa, la experiencia personal. Est\u00e1 siempre presente, sin duda alguna. No sirve de ca\u00f1amazo igualmente en todas las obras, aunque aparece siempre como soporte de su exposici\u00f3n, de modo especial en <em>C\u00e1ntico <\/em>y <em>Llama<\/em>, pero hasta en estas dos obras queda como latente e indefinida, interferida constantemente por la reflexi\u00f3n doctrinal. Es \u00e9sta la que pauta el planteamiento de la <em>Subida <\/em>y de la <em>Noche<\/em>. En el conjunto, experiencia y ciencia se coordinan de modo muy diferente en JC y en Teresa de Jes\u00fas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>L\u00edneas maestras<\/em>. \u2013 El Doctor m\u00edstico procede y razona siempre a partir de unos cuantos principios teol\u00f3gicos y antropol\u00f3gicos que le sirven de pauta para organizar su pensamiento, al margen de la colocaci\u00f3n de cada tema dentro de los escritos. Supuesto el intento perseguido de guiar a las almas a la perfecci\u00f3n o \u201cuni\u00f3n con Dios\u201d, lo primero es aclarar en qu\u00e9 consiste esa meta, y as\u00ed comprender mejor todo lo que se ense\u00f1a para llegar a ella (S 2,4,8). Es lo que hace JC, aclarando las diversas formas de uni\u00f3n y presencia de Dios en el alma (S 2,5 y CB 11,3). La distinci\u00f3n de formas y grados sirve para aclarar que, aunque todos los hombres est\u00e1n llamados a esa uni\u00f3n divina, no todos de la misma manera ni al mismo nivel. Ah\u00ed se encierra, para JC, el misterio de la vocaci\u00f3n personal (S 2,5,10-11; N 1,9,9; 1,14,4; LlB 1,24; CB 26,4). La diferente vocaci\u00f3n comporta tambi\u00e9n diversidad de medios, aunque para todos hay un modelo, Cristo, y un camino seguro, el de su imitaci\u00f3n o la cruz (S 1,11,5; 2,7, etc.).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Si bien es imprescindible el esfuerzo personal, la acci\u00f3n divina es la que conduce seguramente a la meta; todo lo que el hombre puede y debe hacer es disponerse para acoger eficazmente esa acci\u00f3n (S 1,5, 2.8). La acci\u00f3n divina no s\u00f3lo no excluye las mediaciones; m\u00e1s bien las exige (S 2,22,7-9). La Iglesia es la depositaria e int\u00e9rprete de la verdad revelada en Cristo, Palabra \u00fanica y definitiva del Padre (S 2, 22); por eso, es la mediaci\u00f3n divina por excelencia (S 2,22,7; 2,29,2-3). Conducida el alma por la mano de Dios Padre, en el seguimiento de Cristo, es guiada siempre por el Esp\u00edritu Santo, \u201crevelador y aposentador\u201d (S 3,23,4; 2,29,11; CB 17,8-9) de las almas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>\u201cEl camino de ir a Dios\u201d. \u2013 <\/em>Comienza con la mirada graciosa del \u201cPadre inmenso\u201d, que infundiendo su gracia hace al alma consorte de la divinidad, digna de su amor y capaz de amarle y merecer en lo que hace con su gracia (CB 28-32). La correspondencia o fidelidad determina el crecimiento y desarrollo de la gracia recibida. Con la infusi\u00f3n de la gracia divina en el bautismo desaparece la barrera del pecado que separa al hombre de Dios. Esa barrera surgi\u00f3 del primer pecado de Ad\u00e1n en el para\u00edso (CB 23), pero fue derribada por Cristo con su pasi\u00f3n y muerte en el \u00e1rbol de la Cruz, \u201cdonde el Hijo de Dios redimi\u00f3 y, por consiguiente, despos\u00f3 consigo la naturaleza humana, y consiguientemente a cada alma\u201d (CB 23,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Este desposorio se hace \u201cde una vez, dando Dios al alma la primera gracia, lo cual se hace en el bautismo con cada alma\u201d (ib. 6). Cuando se habla del desposorio como meta de la vida espiritual no se alude a esa primera mirada graciosa de Dios, sino al desposorio que se realiza \u201cpor v\u00eda de perfecci\u00f3n, que no se hace sino poco a poco por sus t\u00e9rminos, que aunque es todo uno, la diferencia es que el uno se hace al paso del alma, y as\u00ed se va poco a poco, y el otro, al paso de Dios, y as\u00ed h\u00e1cese de una vez\u201d (CB 23, 6). Ese camino que se hace al paso del alma es el que trata de describir JC.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Se caracteriza en sus comienzos, en la ni\u00f1ez espiritual, por el ejercicio de la meditaci\u00f3n y de la mortificaci\u00f3n. Dios trata al alma como la madre al \u201chijo tierno\u201d (N 1,1,2). En su sabia pedagog\u00eda condesciende con caprichos, gustos y apetitos, porque no hay todav\u00eda consistencia en la virtud, aunque exista afici\u00f3n a la piedad (S 2,17,1-7). El ejercicio de la mortificaci\u00f3n, la lucha contra enemigos y obst\u00e1culos van curtiendo poco a poco a las almas que encuentran en la meditaci\u00f3n su alimento interior. La perseverancia en estas pr\u00e1cticas tiende a la purificaci\u00f3n de la sensualidad, pero no es suficiente para dominar sus \u201capegos y apetitos\u201d (CB 3,1-5). Bajo el dominio del sentido la vida espiritual no pasa de lo que JC considera etapa de \u201cprincipiantes\u201d, muy dados a veces a la vida interior pero llenos a\u00fan de imperfecciones (N 1,1,2-3; 1,8,3)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">De ah\u00ed nace la urgencia de la \u201cnoche purificativa del sentido\u201d a trav\u00e9s del esfuerzo perseverante con el fin de conseguir, mediante el vac\u00edo y la desnudez de las cosas, el necesario e ineludible dominio de la sensualidad (S 1,13). En el proceso cat\u00e1rtico se a\u00fanan la intervenci\u00f3n divina y el empe\u00f1o humano (S 2,17), \u00e9ste como disposici\u00f3n y respuesta a la acci\u00f3n misteriosa de Dios. Por cuanto implica renuncia, negaci\u00f3n de lo que es connatural a las tendencias naturales de potencias y sentidos, JC lo simboliza en una \u201cnoche oscura\u201d. Las partes de la noche natural le sirven de pauta simb\u00f3lica para se\u00f1alar tambi\u00e9n etapas o momentos en la \u201cnoche espiritual\u201d, en cuanto desarrollo cat\u00e1rtico (S 1, 2,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El principio fundamental para entender su propuesta y su pedagog\u00eda est\u00e1 formulado as\u00ed: \u201cLlamamos a esta desnudez noche para el alma, porque no tratamos aqu\u00ed del carecer de las cosas, porque eso no desnuda al alma si tiene apetito de ellas, sino de la desnudez del gusto y apetito de ellas, que es lo que deja al alma libre y vac\u00eda de ellas, aunque las tenga. Porque no ocupan al alma las cosas de este mundo ni la da\u00f1an, pues no entran en ellas, sino la voluntad y apetito de ellas que moran en ella\u201d (S 1,3,4). Consecuente con este principio, cuando desciende a las aplicaciones concretas considera expl\u00edcitamente \u201cbienes\u201d todas las cosas en que puede gozarse el hombre\u201d. Seg\u00fan sea el apetito y uso de ellos, producen \u201cda\u00f1os\u201d o \u201cprovechos\u201d al esp\u00edritu.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Se caracteriza la fase espiritual de principiantes por la que llama purificaci\u00f3n o noche activa del sentido, que corresponde en su vertiente positiva a la etapa del amor impaciente, tal como se describe en las primeras estrofas del <em>C\u00e1ntico espiritual<\/em>. El nivel espiritual alcanzado en este periodo es notable, pero a\u00fan lleno de imperfecciones, por lo cual ha de profundizarse en la \u201cnoche purificativa\u201d, concentr\u00e1ndose m\u00e1s que en el dominio de los sentidos en la vertiente interior del esp\u00edritu con todas sus capacidades y potencias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es la fase de la \u201cnoche purificaci\u00f3n del esp\u00edritu\u201d en la que juegan papel determinante las virtudes teologales. Adoptando un esquema pr\u00e1ctico, m\u00e1s que te\u00f3rico, JC empareja las tres virtudes teologales con las tres potencias del alma: fe-entendimiento, esperanzamemoria y caridad-voluntad. M\u00e1s importantes que los an\u00e1lisis demorados de cada uno de estos binomios, con las aplicaciones pr\u00e1cticas apuntadas, son los principios b\u00e1sicos en que se basa el pensamiento sanjuanista. Establecida la absoluta transcendencia divina (S 1,4 y 2, 8), el Doctor m\u00edstico reafirma con insistencia que no existe proporci\u00f3n alguna entre la criatura y el Creador. Si es posible la uni\u00f3n de ambos hay que superar la distancia infinita que los separa en el plano ontol\u00f3gico. El \u00fanico medio es la vida comunicada por Dios al hombre y su presencia amorosa en \u00e9l (S 2,5). Es la vida teologal la que establece comuni\u00f3n y comunicaci\u00f3n entre ambos. Por eso, insiste el Santo en que el \u00fanico medio \u201cpr\u00f3ximo y proporcionado\u201d para la uni\u00f3n con Dios se establece a trav\u00e9s de la vida teologal, cuyo dinamismo se ejerce por las virtudes teologales. Vaciando ellas las potencias de lo terreno las llenan de Dios (S 2,6.89).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al t\u00e9rmino de la purificaci\u00f3n espiritual, desaparecen las \u201cni\u00f1er\u00edas\u201d de los principiantes (S 3, 16-45); sus gustos y apetitos, enraizados en los vicios capitales (N 1, 2-8), quedan enfrenados, de tal modo que puede considerarse superada la vida espiritual dominada por la sensualidad. Afinada la sensibilidad espiritual, va creciendo el deseo de Dios y su amor va desarroll\u00e1ndose gracias a la inflamaci\u00f3n interior (CB 6-12). Agotado el proceso meditativo y perdida su virtualidad, se va instaurando en el alma la \u201cnoticia amorosa\u201d de la contemplaci\u00f3n. La comunicaci\u00f3n con Dios se establece de manera sencilla y natural como \u201cadvertencia o asistencia\u201d amorosa en \u00e9l y con \u00e9l (S 2,13-16; N 1,9). El acercamiento a Dios y el sentido de su presencia van creciendo hasta que, en determinado momento, se vuelve perceptible, a veces hasta con repercusi\u00f3n som\u00e1tica ante determinadas comunicaciones divinas (CB 13).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Ha llegado la etapa contemplativa y el estado del \u201cdesposorio espiritual\u201d. La virtud superficial de los principiantes es ya robusta y asentada, grande el dominio de las pasiones y frecuentes las \u201cvisitas\u201d y mercedes de Dios. La vida se desenvuelve en una profunda relaci\u00f3n amorosa con intercambio de dones, como sucede entre prometidos (CB 1415, 18-21). Aunque el sentido est\u00e9 ya enfrenado en sus \u00edmpetus primarios y desordenados, no est\u00e1 del todo sujeto al esp\u00edritu (CB 14-15,30), necesita todav\u00eda una adaptaci\u00f3n. Quedan todav\u00eda algunas ra\u00edces profundas de ciertos h\u00e1bitos que permiten reto\u00f1ar malas inclinaciones y resabios de gustillos y apetitos (CB 26,18-19). Falta el \u00faltimo toque purificativo: la prueba suprema de la fidelidad entre los esposos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Por mucho que lo intente, el hombre no es capaz de arrancar de ra\u00edz todas las tendencias naturales desordenadas. Necesita la intervenci\u00f3n divina para llegar a la pureza total, a la \u201cra\u00edz del esp\u00edritu\u201d. Es obra de la \u201cnoche oscura de contemplaci\u00f3n\u201d (N 2,8-10), que tiene lugar antes de alcanzar la meta de la uni\u00f3n, antes de celebrar el matrimonio espiritual. Se produce en forma de intervalos \u201cde paz y amigabilidad amorosa\u201d con Dios (N 2,6-7), que se suceden con \u201cinterpolaciones\u201d de la obra cat\u00e1rtica (N 2, 6). Es un periodo caracterizado por un \u201camanecer y anochecer a menudo\u201d para el alma (N 2,1,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Este \u00faltimo estadio purificativo tiene su culminaci\u00f3n natural en la uni\u00f3n transformante del matrimonio espiritual, cuando el crisol inflamado del amor ha operado la liberaci\u00f3n total (N 2,11,1-7; 2,12,1.5-6). Alcanzada la perfecta armon\u00eda entre el sentido y el esp\u00edritu, las virtudes est\u00e1n ya heroicas y perfectas (CB 24,3-4,6-7), el hombre viejo se ha transformado en nuevo (LlB 3,33-35; CB 26,17) y vive en suavidad y tranquilidad imperturbables (CB 24,8; 20-21, 14-15). El alma, ya \u201cendivinada y endiosada\u201d, no espera otra cosa que la ruptura de la tela de esta vida; mantiene a\u00fan el gemido pac\u00edfico de la esperanza (CB 1,6), pero ya gusta el \u201csabor y golosina de gloria\u201d (LlB 1, 27-28). Las dos vertientes del desarrollo espiritual, purificaci\u00f3n y uni\u00f3n amorosa, se alternan y suceden como movimientos de s\u00edstole y di\u00e1stole, de vac\u00edo y de plenitud. As\u00ed presenta JC el \u201ccamino de ir a Dios\u201d hasta y poseerlo cumplidamente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">BIBL. \u2013 a) Repertorios y subsidios: J. BARUZI, <em>Saint Jean de la Croix et le probl\u00e8me de l\u2019exp\u00e9rience mystique<\/em>, Paris 1924 e 1931, p. 687724; PIER PAOLO OTTONELLO, <em>Bibliograf\u00eda di S. Juan de la Cruz, <\/em>Roma 1967; E. PACHO, <em>Bolet\u00edn Bibliogr\u00e1fico Sanjuanista<\/em>, en MteCarm 93 (1985) -101 (1993); S. 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Juan de la Cruz <\/em>\u2026 Madrid 1630; <em>Obras espirituales \u2026 por el ext\u00e1tico y sublime doctor m\u00edstico <\/em>\u2026 Sevilla 1703<em>; Obras del m\u00edstico doctor <\/em>\u2026 Introducci\u00f3n y notas del padre Gerardo de san Juan de la Cruz 3 vol. Toledo, 1912-1914; <em>Obras de san Juan de la Cruz, Doctor de la Iglesia<\/em>, editadas y anotadas por el P. Silverio de santa Teresa. 5 vol. Burgos 1929-1931 (= BMC 10-14); <em>Obras completas<\/em>, ed. Lucinio Ruano, Madrid, BAC, 1946, 13\u00aa ed. 1991; <em>Obras completas<\/em>, ed. J. V. Rodr\u00edguezF. Ruiz, Madrid, EDE, 6\u00aa ed. 2008; <em>Obras completas<\/em>, ed. E. Pacho, Burgos, Monte Carmelo, 8\u00aa ed. 2001\/ 2\u00aa reimpresi\u00f3n, 2007<em>; San Juan de la Cruz, C\u00e1ntico espiritual. Primera redacci\u00f3n y texto retocado<\/em>, ed. cr\u00edtica por E. Pacho, Madrid, FUE, 1981<em>; San Juan de la Cruz, C\u00e1ntico espiritual. Segunda redacci\u00f3n (CB)<\/em>, ed. cr\u00edtica por E. Pacho, Burgos, Monte Carmelo, 1998 (BMC 30). c) Biograf\u00edas: JOS\u00c9 DE JES\u00daS MAR\u00cdA (Quiroga<em>), Historia de la vida y virtudes del venerable P. Fr. Juan de la Cruz, <\/em>Bruselas 1628; ALONSO DE LA MADRE DE DIOS<em>, Vida virtudes y milagros del santo padre fray Juan de la Cruz, <\/em>ed. F. Antol\u00edn, Madrid 1989; JER\u00d3NIMO DE SAN JOS\u00c9, <em>Historia del venerable padre fr. Juan de la Cruz, <\/em>Madrid 1641; BRUNO DE J\u00c9SUS-MARIE<em>, Vie de saint Jean de la Croix, <\/em>Par\u00eds 1929; SILVERIO DE SANTA TERESA, <em>San Juan de la Cruz<\/em>, en el t. V de HCD, Burgos 1936: CRIS\u00d3GONO DE JES\u00daS, <em>Vida de san Juan de la Cruz<\/em>, Madrid 1946; AA. VV., <em>Dios habla en la noche<\/em>, Madrid 1990; J. M. JAVIERRE, <em>Juan de la Cruz, un caso l\u00edmite<\/em>, Salamanca 1991; EFR\u00c9N DE LA MADRE DE DIOS \u2013 OTGER. STEGGINK<em>, Tiempo y vida de san Juan de la Cruz, <\/em>Madrid 1992. d) Estudios generales: AA. 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