{"id":3004,"date":"2015-01-06T11:13:51","date_gmt":"2015-01-06T17:13:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3004"},"modified":"2021-01-06T11:20:32","modified_gmt":"2021-01-06T17:20:32","slug":"caridad-teologia-y-espiritualidad-de-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3004","title":{"rendered":"Caridad, Teolog\u00eda y espiritualidad de la"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La caridad, entendida como amor a Dios y al pr\u00f3jimo, es la \u00abs\u00edntesis\u00bb de la vida cristiana. As\u00ed la presenta Juan Pablo II en su Carta Apost\u00f3lica \u00abTertio Millennio Adveniente\u00bb (n. 50), destacando su importancia fundamental en la preparaci\u00f3n del Gran Jubileo, orientada a dar un renovado impulso al cristianismo del siglo XXI.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Propone para ello la vuelta a las fuentes del amor cristiano, que es el Amor de Dios manifestado en Cristo, y la lucha por una \u00abcivilizaci\u00f3n del amor, fundada sobre valores universales de paz, solidaridad, justicia y libertad, que encuentran en Cristo su plena realizaci\u00f3n\u00bb (n. 52). Esta presentaci\u00f3n constituye, sin duda, la mejor actualizaci\u00f3n del mandamiento nuevo de Jes\u00fas (Jn 13,34; 15,12) y la mejor corroboraci\u00f3n de la excelencia de la caridad, encomiada por san Pablo (1Cor 13,4-7). Es \u00abla mayor\u00bb de todas las virtudes (1Cor 13,13) y \u00abel v\u00ednculo de la perfecci\u00f3n\u00bb (Col 3,14).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Este es el horizonte teol\u00f3gico y pastoral en el que aparece la doctrina y la experiencia de Teresa de Jes\u00fas sobre la caridad cristiana. En ella adquiere una dimensi\u00f3n de totalidad y de plenitud. El amor \u2013en su doble vertiente de amor a Dios y a los hermanos\u2013 lo es todo, como en el Ap\u00f3stol, y nada se explica sin \u00e9l. Representa adem\u00e1s la cumbre de la santidad y la autentificaci\u00f3n de la vida contemplativa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Destacan en ella tres aspectos fundamentales: 1) El car\u00e1cter fontal del amor de Dios, manifestado en Cristo, de manera que su vida entera est\u00e1 radicada en ese Amor, se sustenta y se alimenta de \u00e9l. 2) El primado de la caridad, expresado en la oraci\u00f3n como \u00abamistad con Dios\u00bb y en la \u00abcomuni\u00f3n fraterna\u00bb; es la base de toda su espiritualidad. 3) El dinamismo del amor, en crecimiento constante, porque el que ama no puede estar ocioso, hasta alcanzar la plenitud de la uni\u00f3n, que se expresa en el radicalismo de su entrega.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En las fuentes del Amor<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Teresa de Jes\u00fas, ricamente dotada para el trato y para la amistad, vive arraigada en las fuentes mismas del Amor, que descubre tempranamente en su vida y al que se entrega enteramente, despu\u00e9s de haber librado una larga lucha con otros amores que esclavizaban su coraz\u00f3n. En el descubrimiento del \u00abDios amor\u00bb (1Jn 4,8.16) encuentra la libertad que buscaba y la fuerza para amar a Dios amando a los hombres. Llega as\u00ed a una de las m\u00e1s admirables s\u00edntesis entre el amor a Dios y al pr\u00f3jimo, propuesta por Jes\u00fas como el mandamiento principal (Mt 22,34-40).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Conciencia de ser amada<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En su vida hay un arranque fulgurante de amor de Dios, cuando, siendo ni\u00f1a, en compa\u00f1\u00eda de su hermano Rodrigo decide ir a tierra de moros: \u00abConcert\u00e1bamos irnos, pidiendo por amor de Dios, para que all\u00e1 nos descabezasen\u00bb (V 1,4). Ella se siente muy querida por sus padres y por sus hermanos, en cuyo amor ve un reflejo y prolongaci\u00f3n del amor de Dios. Por eso cuando, secundando el amor de Dios (\u00abla ayud\u00f3 el Se\u00f1or para forzarse a s\u00ed misma para tomar h\u00e1bito\u00bb), ingresa en la Encarnaci\u00f3n, no puede menos de sentir el dolor de la separaci\u00f3n:\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abAcu\u00e9rdaseme, a todo mi parecer y con verdad, que cuando sal\u00ed de casa de mi padre no creo ser\u00e1 m\u00e1s el sentimiento cuando me muera. Porque me parece cada hueso se me apartaba por s\u00ed, que, como no hab\u00eda amor de Dios que quitase el amor del padre y parientes, era todo haci\u00e9ndome una fuerza tan grande que, si el Se\u00f1or no me ayudara, no bastaran mis consideraciones para ir adelante. Aqu\u00ed me dio \u00e1nimo contra m\u00ed, de manera que lo puse por obra\u00bb (V 4,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Aunque este paso decisivo de su vida lo da guiada por el amor a Dios, confiesa que \u00aba\u00fan no ten\u00eda \u2013a [su] parecer\u2013 amor de Dios, como despu\u00e9s que comenc\u00e9 a tener oraci\u00f3n me parec\u00eda ten\u00eda\u00bb (V 5,2). Efectivamente, llega al descubrimiento del amor de Dios por el camino de la oraci\u00f3n: \u00abGran cosa fue haberme hecho la merced en la oraci\u00f3n que me hab\u00eda hecho, que \u00e9sta me hac\u00eda entender qu\u00e9 cosa era amarle\u00bb (V 6,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero el verdadero descubrimiento es la experiencia de la bondad y misericordia divina:\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abMuchas veces he pensado espantada de la gran bondad de Dios, y regal\u00e1dose mi alma de ver su gran magnificencia y misericordia. Sea bendito por todo, que he visto claro no dejar sin pagarme, aun en esta vida, ning\u00fan deseo bueno. Por ruines e imperfectas que fuesen mis obras, este Se\u00f1or m\u00edo las iba mejorando y perfeccionando y dando valor, y los males y pecados luego los escond\u00eda. Aun en los ojos de quien los ha visto, permite Su Majestad se cieguen y los quita de su memoria. Dora las culpas. Hace que resplandezca una virtud que el mismo Se\u00f1or pone en m\u00ed casi haci\u00e9ndome fuerza para que la tenga\u00bb (V 4,10).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Teresa se esfuerza en responder a este amor que Dios le muestra, pero sin entender todav\u00eda \u00aben qu\u00e9 est\u00e1 el amar de veras a Dios como lo hab\u00eda de entender despu\u00e9s\u00bb (V 9,9). Llegar\u00e1 a entenderlo al descubrir el hecho central de la vida cristiana y de la salvaci\u00f3n, que es la iniciativa del amor de Dios, como dice san Juan: \u00abEn esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que \u00e9l nos am\u00f3 y nos envi\u00f3 a su Hijo\u00bb (1Jn 4,10). \u00abEl nos am\u00f3 primero\u00bb (1Jn 4,19).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La Santa habla particularmente de esta iniciativa absoluta del amor de Dios en el cap\u00edtulo 10 de Vida, que hace de eslab\u00f3n entre el hecho de su conversi\u00f3n y el peque\u00f1o tratado sobre los grados de oraci\u00f3n. De esta forma, quiere dar a entender cu\u00e1l es la ra\u00edz del verdadero amor y el camino para afianzarse en \u00e9l. Comienza diciendo lo \u00abmucho que importa que entendamos las mercedes que el Se\u00f1or nos hace\u00bb (V 10, t\u00edt). Y especifica:\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abLo mucho que hizo por nosotros, su Pasi\u00f3n con tan graves dolores, su vida tan afligida; &#8230;sus obras, su grandeza, lo que nos ama\u00bb (V 10,2). \u00abEs cosa muy clara que amamos m\u00e1s a una persona cuando mucho se nos acuerda las buenas obras que nos hace&#8230; [As\u00ed] es l\u00edcito y tan meritorio que siempre tengamos memoria que tenemos de Dios el ser y que nos cri\u00f3 de nonada y que nos sustenta y todos los dem\u00e1s beneficios de su muerte y trabajos, que mucho antes que nos criase los ten\u00eda hechos por cada uno de los que ahora viven\u00bb (V 10,5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esta es la realidad teol\u00f3gica de la vida cristiana, en la que se fundamenta la vida espiritual y que Teresa resume en esta expresi\u00f3n: estamos ricos. \u00abSi no conocemos que recibimos, no despertamos a amar\u00bb (V 10,4). Es la norma suprema de la pedagog\u00eda cristiana, porque \u00abes imposible \u2013conforme a nuestra naturaleza, a mi parecer\u2013 tener \u00e1nimo para cosas grandes quien no entiende est\u00e1 favorecido de Dios\u00bb y quien \u00abno tiene alguna prenda del amor que Dios le tiene\u00bb (V 10,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Este es el punto de arranque para comenzar \u00aba ser siervos del amor\u00bb (V 11,1) y tambi\u00e9n el punto de referencia de cualquier otro amor: \u00abNunca m\u00e1s yo he podido asentar amistad ni tener consolaci\u00f3n ni amor particular sino a personas que entiendo le tienen a Dios y le procuran servir\u00bb (V 24,6). Y es que \u00abcuando una persona ha lleg\u00e1dola Dios a claro conocimiento de qu\u00e9 cosa es amar al Criador o a la criatura&#8230;, aman muy diferentemente de los que no hemos llegado aqu\u00ed\u00bb (C 6,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Mediaci\u00f3n cristol\u00f3gica del Amor<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El amor de Dios en la vida de Teresa, como en la revelaci\u00f3n, est\u00e1 mediado cristol\u00f3gicamente; tanto el amor que el Se\u00f1or le muestra a ella como el que ella le tiene al Se\u00f1or. Cristo es el centro de su vida espiritual (V 22; M 6,7), hasta que aparece el misterio trinitario (R 16; M 7,1,6-7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La centralidad del amor de Cristo aparece inicialmente en el hecho de la propia conversi\u00f3n personal, ante la contemplaci\u00f3n de una imagen de Cristo:\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abEra de Cristo muy llagado y tan devota que, en mir\u00e1ndola, toda me turb\u00f3 de verle tal, porque representaba bien lo que pas\u00f3 por nosotros. Fue tanto lo que sent\u00ed de lo mal que hab\u00eda agradecido aquellas llagas, que el coraz\u00f3n me parece se me part\u00eda, y arroj\u00e9me cabe El con grand\u00edsimo derramamiento de l\u00e1grimas, suplic\u00e1ndole me fortaleciese ya de una vez para no ofenderle\u00bb (V 9,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esta centralidad del amor de Cristo est\u00e1 en relaci\u00f3n con su humanidad. Es conocida su postura acerca de su funci\u00f3n en la vida espiritual. En este sentido exhorta vivamente a acordarse del amor de Cristo, como despertador de todo amor:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abSiempre que se piense de Cristo, nos acordemos del amor con que nos hizo tantas mercedes y cu\u00e1n grande nos le mostr\u00f3 Dios en darnos tal prenda del que nos tiene; que amor saca amor. Y aunque sea muy a los principios y nosotros muy ruines, procuremos ir mirando esto siempre y despert\u00e1ndonos para amar; porque si una vez nos hace el Se\u00f1or merced que se nos imprima en el coraz\u00f3n este amor, sernos ha todo f\u00e1cil y obraremos muy en breve y muy sin trabajo. D\u00e9nosle Su Majestad \u2013pues sabe lo mucho que nos conviene\u2013 por el que El nos tuvo y por su glorioso Hijo, a quien tan a su costa nos le mostr\u00f3\u00bb (V 22,14).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero para que este amor se comunique, hay que hacerle sitio en el propio coraz\u00f3n, liber\u00e1ndole de toda afecci\u00f3n: \u00ab\u00a1Donosa manera de buscar amor de Dios!&#8230; Tenemos nuestras afecciones y luego le queremos a manos llenas\u00bb (V 11,3). \u00abNo plega a Vuestra Majestad que cosa de tanto precio como vuestro amor se d\u00e9 a gente que os sirve s\u00f3lo por gustos\u00bb (V 11,12). Se requiere, en definitiva, verdadera pobreza de esp\u00edritu, \u00abque es no buscar consuelo ni gusto en la oraci\u00f3n \u2013que los de la tierra ya est\u00e1n dejados\u2013, sino consolaci\u00f3n en los trabajos por amor de El que siempre vivi\u00f3 en ellos, y estar en ellos y en las sequedades quieta\u00bb (V 22,11).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En los primeros cap\u00edtulos del Camino de perfecci\u00f3n, donde hace el planteamiento del camino de oraci\u00f3n como ejercicio de amor, se lamenta \u2013ante los males de la cristiandad\u2013 de que el amor de Dios \u00absea tenido en tan poco\u00bb. Y hace esta encendida oraci\u00f3n al Padre:\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00ab\u00a1Oh Padre eterno! mirad que no son de olvidar tantos azotes e injurias y tan grav\u00edsimos tormentos. Pues, Criador m\u00edo, \u00bfc\u00f3mo pueden sufrir unas entra\u00f1as tan amorosas como las vuestras que lo que se hizo con tan ardiente amor de vuestro Hijo y por m\u00e1s contentaros a Vos (que mandasteis nos amase) sea tenido en tan poco como hoy d\u00eda tienen esos herejes el Sant\u00edsimo Sacramento, que le quitan sus posadas deshaciendo las iglesias? \u00a1Si le faltara algo por hacer para contentaros! Mas todo lo hizo cumplido. \u00bfNo bastaba, Padre eterno, que no tuvo adonde reclinar la cabeza mientras vivi\u00f3, y siempre en tantos trabajos, sino que ahora las que tiene para convidar sus amigos (por vernos flacos y saber que es menester que los que han de trabajar se sustenten de tal manjar) se las quiten? \u00bfYa no hab\u00eda pagado bastant\u00edsimamente por el pecado de Ad\u00e1n? \u00bfSiempre que tornamos a pecar lo ha de pagar este amant\u00edsimo Cordero? No lo permit\u00e1is, Emperador m\u00edo. Apl\u00e1quese ya Vuestra Majestad. No mir\u00e9is a los pecados nuestros, sino a que nos redimi\u00f3 vuestro sacrat\u00edsimo Hijo, y a los merecimientos suyos y de su Madre gloriosa y de tantos santos y m\u00e1rtires como han muerto por Vos\u00bb (C 3,8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En parecidos t\u00e9rminos se expresa a prop\u00f3sito del comentario a la primera petici\u00f3n del Padrenuestro, como un grito de clamor, no al Padre, sino a Jes\u00fas que nos ha hecho posible esta invocaci\u00f3n de llamar a Dios Padre nuestro: \u00ab\u00a1Oh Hijo de Dios y Se\u00f1or m\u00edo!, \u00bfc\u00f3mo dais tanto junto a la primera palabra?\u00bb (C 27,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Su oraci\u00f3n, como grito de amor, adquiere un tono dram\u00e1tico en el comentario a la petici\u00f3n: Panem nostrum cotidianum. Es la experiencia eucar\u00edstica del amor, que brota de la presencia dram\u00e1tica de Jes\u00fas-Eucarist\u00eda en la historia de los hombres:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00ab\u00a1Oh, v\u00e1lgame Dios, qu\u00e9 gran amor del Hijo, y qu\u00e9 gran amor del Padre! Aun no me espanto tanto del buen Jes\u00fas, porque como hab\u00eda ya dicho \u2018fiat voluntas tua\u2019, hab\u00edalo de cumplir como quien es. \u00a1S\u00ed, que no es como nosotros! Pues como sabe la cumple con amarnos como a S\u00ed, as\u00ed andaba a buscar c\u00f3mo cumplir con mayor cumplimiento, aunque fuese a su costa, este mandamiento. Mas Vos, Padre Eterno, \u00bfc\u00f3mo lo consentisteis? \u00bfPor qu\u00e9 quer\u00e9is cada d\u00eda ver en tan ruines manos a vuestro Hijo? Ya que una vez quisisteis lo estuviese y lo consentisteis, ya veis c\u00f3mo le pararon. \u00bfC\u00f3mo puede vuestra piedad cada d\u00eda, cada d\u00eda, verle hacer injurias? \u00a1Y cu\u00e1ntas se deben hoy hacer a este Sant\u00edsimo Sacramento! \u00a1En qu\u00e9 de manos enemigas suyas le debe de ver el Padre! \u00a1Qu\u00e9 de desacatos de estos herejes!\u00bb (C 33,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Del amor eucar\u00edstico Teresa pasa al amor nupcial de las sextas moradas, \u00abadonde el alma ya queda herida del amor del Esposo\u00bb (M 6,1,1), recibiendo \u00abmuestras de amor tan preciosas, [que] son vivas centellas para encenderla m\u00e1s en el que tiene a nuestro Se\u00f1or\u00bb (M 6,7,11). Es una compa\u00f1\u00eda continua de Cristo, de la que \u00abnace un amor tern\u00edsimo con su Majestad\u00bb (M 6,8,4), que lleva a \u00abno querer sino lo que quiere Dios, que nos conoce m\u00e1s que nosotros mismos y nos ama\u00bb (M 6,9,16). Es llegar a ser \u00abuna cosa con el Padre y con \u00c9l, como Jesucristo nuestro Se\u00f1or est\u00e1 en el Padre y el Padre en \u00c9l. \u00a1No s\u00e9 qu\u00e9 mayor amor puede ser que \u00e9ste!\u00bb (M 7,2,7). Este amor, en fin, se ha de manifestar no solo en palabras, sino en obras \u2013como el de Cristo\u2013 y en \u00abhacerse esclavos\u00bb suyos, para que \u00e9l nos pueda \u00abvender por esclavos de todo el mundo\u00bb (M 7,4,8). El amor a Dios se hace entrega y servicio al hermano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El primado de la caridad: Amor a Dios y al pr\u00f3jimo<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El primado de la caridad es una tesis paulina (1Cor 13,13), que Teresa hace suya. En ella fundamenta el camino de la oraci\u00f3n y el edificio de toda su espiritualidad. Esta es esencialmente \u00abamistad con Dios\u00bb y \u00abamor al pr\u00f3jimo\u00bb. La admirable s\u00edntesis que logra entre las dos vertientes de la caridad, le otorgan una soberana libertad interior, que pone de manifiesto su asombrosa capacidad para la entrega y para la amistad humana (C. Garc\u00eda, Santa Teresa de Jes\u00fas: nuevas claves de lectura, pp. 124-129). Ella estaba ya ricamente dotada para la amistad, pero una gracia interior va purificando y ensanchando los espacios de la caridad hasta l\u00edmites insospechados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Teresa de Jes\u00fas capta perfectamente el precepto del amor a Dios y al pr\u00f3jimo, promulgado por el Se\u00f1or (Mt 22,34-40). Es su consigna fundamental, que repite en todos sus escritos y que sintetiza admirablemente en Moradas: \u00abLa perfecci\u00f3n verdadera es amor de Dios y del pr\u00f3jimo, y mientras con m\u00e1s perfecci\u00f3n guard\u00e1semos estos dos mandamientos, seremos m\u00e1s perfectas\u00bb (M 1,2,17). \u00abAc\u00e1 solas estas dos [cosas] que nos pide el Se\u00f1or: amor de Su Majestad y del pr\u00f3jimo, es en lo que hemos de trabajar. Guard\u00e1ndolas con perfecci\u00f3n, hacemos su voluntad, y as\u00ed estaremos unidos con \u00c9l\u00bb (M 5,3,7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En la formulaci\u00f3n de este precepto del Se\u00f1or se advierte una progresiva evoluci\u00f3n, que va del encarecimiento del amor a Dios (Vida), pasando por la exhortaci\u00f3n al amor fraterno (Camino), hasta llegar a la s\u00edntesis del amor a Dios y al hermano (Moradas). Esto no quiere decir que la Santa no viva, desde el principio, el amor cristiano en todas sus dimensiones. Las distintas formulaciones que encontramos en sus escritos principales significan s\u00f3lo diversidad de acentos y de perspectivas del \u00fanico precepto del Se\u00f1or. Expresan tambi\u00e9n un hecho importante; es el progresivo descubrimiento de la caridad, que alcanza su cima en la vida m\u00edstica, narrada en el libro de Moradas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No hay que olvidar, a este prop\u00f3sito, que Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas \u2013hija de la gran Teresa\u2013 alcanzar\u00e1 la gracia de la caridad s\u00f3lo unos meses antes de morir, como ella misma nos narra en sus manuscritos (Ms C 11v).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Amor a Dios (Vida)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Teresa de Jes\u00fas experimenta el precepto de la caridad ante todo como la respuesta de amor a Dios; es un amor-amistad, una entrega total, un amor \u00abde verdad\u00bb. Este amor define la esencia de la oraci\u00f3n: \u00abtratar de amistad estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama\u00bb (V 8,5). \u00abLa oraci\u00f3n&#8230; me hac\u00eda entender qu\u00e9 cosa era amarle\u00bb (V 6,3). \u00abQu\u00e9dase sola con \u00c9l, \u00bfqu\u00e9 ha de hacer sino amarle?\u00bb (V 19,2). Su amor \u00abtiene al nuestro tan atado que no deja libertad para amar en aquel punto otra cosa sino a Vos\u00bb (V 14,2). \u00abSeamos todos locos por amor de quien por nosotros se lo llamaron\u00bb (V 16,6). El amor es el camino real que lleva a Dios: \u00abEl que os ama de verdad, Bien m\u00edo, seguro va, por ancho camino y real\u00bb (V 35,14). \u00abEs hermoso trueque dar nuestro amor por el suyo\u00bb (C 16,10).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero el amor de Teresa est\u00e1 lejos de encerrarse en un mundo aparte con Dios o de caer en un falso intimismo: \u00abNo est\u00e1 el amor de Dios en tener l\u00e1grimas ni estos gustos y ternura, que por la mayor parte los deseamos y consolamos con ellos, sino en servir con justicia y fortaleza de \u00e1nimo y humildad\u00bb (V 11,13). Si de veras es amor, tiene que manifestarse, es imposible que se esconda:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abQuien[es] de veras aman a Dios, todo lo bueno aman, todo lo bueno quieren, todo lo bueno favorecen, todo lo bueno loan, con los buenos se juntan siempre y los favorecen y defienden. No aman sino verdades y cosa que sea digna de amar. \u00bfPens\u00e1is que es posible quien muy de veras ama a Dios amar vanidades? Ni puede, ni riquezas, ni cosas del mundo, de deleites, ni honras; ni tiene contiendas ni envidias. Todo porque no pretende otra cosa sino contentar al Amado. Andan muriendo porque los ame, y as\u00ed ponen la vida en entender c\u00f3mo le agradar\u00e1n m\u00e1s. \u00bfEsconderse? \u00a1Oh, que el amor de Dios \u2013si de veras es amor\u2013 es imposible!\u00bb (C 40,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Ella experimenta el amor de Dios como fuente de entrega: \u00ab\u00a1Oh, Jes\u00fas m\u00edo, qu\u00e9 hace un alma abrasada en vuestro amor!\u00bb (V 34,15); igualmente, como fuente de renovaci\u00f3n interior: \u00abEste fuego, que parece viene de arriba, de verdadero amor de Dios&#8230;, parece que consume el hombre viejo de faltas y tibieza y miseria; y a manera de como hace el ave f\u00e9nix \u2013seg\u00fan he le\u00eddo\u2013 y de la misma ceniza, despu\u00e9s que se quema, sale otra, as\u00ed queda hecha otra el alma despu\u00e9s con diferentes deseos y fortaleza grande\u00bb (V 39,23).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Amor al pr\u00f3jimo (Camino)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Enraizado en el amor a Dios e inseparable de \u00e9l est\u00e1 el amor al pr\u00f3jimo. Nuestra escritora dedica los cc. 4-7 de Camino a exponer sus verdaderas dimensiones, previniendo contra falsas manifestaciones y precisando en qu\u00e9 consiste el amor perfecto del pr\u00f3jimo. Lo hace desde su honda concepci\u00f3n de la amistad, para la que se sent\u00eda ricamente dotada; una amistad profundamente humana, pero vuelta a lo divino, esto es, inspirada en el amor de Dios y que tiene como punto de referencia el amor oblativo de Cristo. Su exposici\u00f3n constituye adem\u00e1s una pedagog\u00eda del verdadero amor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Distingue dos clases de amor: el amor puro o perfecto, que llama tambi\u00e9n \u00abespiritual\u00bb, y el amor sensible o imperfecto:\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abDe dos maneras de amor es lo que trato: una es espiritual, porque ninguna cosa parece toca a la sensualidad ni la ternura de nuestra naturaleza, de manera que quite su puridad; otra es espiritual, y junto con ella nuestra sensualidad y flaqueza o buen amor, que parece l\u00edcito, como el de los deudos y amigos\u00bb (C 4,13).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El amor perfecto es el que la teolog\u00eda de la caridad describe como amor teologal, gratuito, que tiene su fuente en Dios, que ama el bien de Dios en el otro y desea el verdadero bien sobrenatural para la persona amada. As\u00ed lo entiende la Santa:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abCuando una persona ha lleg\u00e1dola Dios a claro conocimiento [de su amor]&#8230;, aman muy diferentemente de los que no hemos llegado aqu\u00ed\u00bb (C 6,3). \u00abSon estas personas que Dios las llega a este estado almas generosas, almas reales\u00bb; aman a la persona por ella misma, no por sus cualidades: \u00abno se contentan con amar cosa tan ruin como estos cuerpos, por hermosos que sean\u00bb (Ib. 4). No se aman a s\u00ed mismas; \u00abd\u00e1seles poco de que les tengan voluntad\u00bb o de \u00abquerer que las quieran\u00bb, que es una \u00abgran ceguedad\u00bb; \u00abquieren porque las quiere Dios, y dejan a Su Majestad lo pague y se lo suplican, y con esto quedan libres (ib 5). \u00abEstas personas perfectas ya todos los tienen debajo de los pies los bienes que en el mundo les pueden hacer y regalos\u00bb (ib 6). \u00abDe s\u00ed mismos se r\u00eden de la pena que alg\u00fan tiempo les ha dado si era pagada o no su voluntad\u00bb; buscan el provecho de las almas y \u00abno se les da m\u00e1s ser queridas que no\u00bb (ib 7). \u00abTodo lo que desean y quieren es ver rica aquella alma de bienes del cielo\u00bb (C 7,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Para la Santa \u00e9sta es la expresi\u00f3n aut\u00e9ntica del amor. Y no \u00abesotras aficiones bajas le tienen usurpado el nombre\u00bb (C 6,7). Y menos \u00abestos quereres de por ac\u00e1 desastrados\u00bb (C 7,2). Aunque parezca que son insensibles al amor humano, en absoluto lo vac\u00edan de contenido; aman con m\u00e1s pasi\u00f3n, en otro plano afectivo:\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abPareceros ha que estos tales no quieren a nadie, ni saben, sino a Dios. Digo que s\u00ed aman, y mucho m\u00e1s, y con m\u00e1s verdadero amor, y con m\u00e1s pasi\u00f3n y m\u00e1s provechoso amor: en fin, es amor. Y estas tales almas son siempre aficionadas a dar, mucho m\u00e1s que no a recibir; aun con el mismo Criador les acaece esto. Digo que merece \u00e9ste nombre de amor, que esotras aficiones bajas le tienen usurpado el nombre\u00bb (C 6,7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Este amor perfecto, sin perder nada de humano, tiende a su verdadero objetivo, que es el crecimiento en el amor de Dios, y se manifiesta en actitudes aut\u00e9nticas de caridad cristiana, que promueven el bien, la verdad, lo que dura y no pasa; es un amor duradero, no caduco o perecedero:\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abVerdad es que lo que ven aman y a lo que oyen se aficionan; mas es a cosas que ven son estables. Luego \u00e9stos, si aman, pasan por los cuerpos y ponen los ojos en las almas y miran si hay qu\u00e9 amar&#8230;, ninguna cosa se les pone delante que de buena gana no la hiciesen por el bien de aquel alma, porque desean durar en amarla\u00bb (C 6,8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El amor de por s\u00ed es estable y eterno; no \u00abes amor que se ha de acabar con la vida\u00bb. Tiende a trascender sus manifestaciones pasajeras, sujetas a mudanzas o encerradas en la caducidad de todo lo de ac\u00e1: \u00abEste amor que s\u00f3lo ac\u00e1 dura, alma de \u00e9stas a quien el Se\u00f1or ya ha infundido verdadera sabidur\u00eda, no le estima en m\u00e1s de lo que vale, ni en tanto\u00bb (C 6,9). Tal amor no puede ser sino un amor oblativo, hasta dar la vida, como Cristo:\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abPerder\u00eda mil vidas por un peque\u00f1o bien suyo. \u00a1Oh precioso amor, que va imitando al capit\u00e1n del amor, Jes\u00fas, nuestro bien!\u00bb (C 6,9).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Finalmente, la Santa da una serie de consignas pedag\u00f3gicas para madurar en el camino de la caridad: amar en la verdad y sin exclusivismos, saber compadecerse y alegrarse con los dem\u00e1s, no escandalizarse de sus defectos, \u00absabernos condoler de los trabajos de los pr\u00f3jimos\u00bb (C 7,6), imitando as\u00ed el amor \u00abque nos tuvo el buen amador Jes\u00fas\u00bb (C 7,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Amor a Dios y al pr\u00f3jimo (Moradas)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La comprensi\u00f3n y formulaci\u00f3n del precepto de la caridad, en sinton\u00eda con la primera carta de San Juan (1Jn 4,20), llegan a su c\u00faspide en el libro del Castillo interior o Moradas, exponente de madurez espiritual de la Santa. Destaca el cap\u00edtulo 3 de las quintas moradas, que habla de \u00abotra manera de uni\u00f3n\u00bb y de \u00ablo que importa para esto el amor del pr\u00f3jimo\u00bb (M 5,3,t\u00edt). Amor del pr\u00f3jimo y uni\u00f3n aparecen as\u00ed inseparablemente unidos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esta \u00abotra manera de uni\u00f3n\u00bb est\u00e1 relacionada con la oraci\u00f3n de uni\u00f3n, que comenz\u00f3 a tratar en los cap\u00edtulos anteriores. Se caracteriza por el cumplimiento de la voluntad de Dios. Es expresi\u00f3n de madurez cristiana y, en cuanto tal, ha de traducirse en servicio de amor al pr\u00f3jimo:\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abHa de procurar ir adelante en el servicio de nuestro Se\u00f1or y en el conocimiento propio&#8230; Quiere Dios que no sea dada en balde una merced tan grande; sino que ya que no se aproveche de ella para s\u00ed, aproveche a otros\u00bb (M 5,3,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Teresa vive su propia uni\u00f3n con Dios como una llamada a este servicio y as\u00ed lo propone a sus lectores. No es \u00e9sta una uni\u00f3n dif\u00edcil de alcanzar. Antes al contrario, \u00abla verdadera uni\u00f3n se puede muy bien alcanzar, con el favor de nuestro Se\u00f1or, si nosotros nos esforzamos a procurarla, con no tener voluntad sino atada con lo que fuere la voluntad de Dios\u00bb (M 5,3,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La Santa considera esta uni\u00f3n de voluntades m\u00e1s importante que \u00abestotra uni\u00f3n regalada\u00bb, que es la oraci\u00f3n de uni\u00f3n y cuyo mayor precio es precisamente proceder de \u00abesta otra uni\u00f3n\u00bb, que es \u00abestar resignada nuestra voluntad en la de Dios\u00bb (Ib). \u00abEsta es la uni\u00f3n que toda mi vida he deseado; \u00e9sta es la que pido siempre a nuestro Se\u00f1or y la que est\u00e1 m\u00e1s clara y segura\u00bb (M 5,3,5). Esta uni\u00f3n consiste, en definitiva, en el amor a Dios y al pr\u00f3jimo:\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abAc\u00e1 solas estas dos [cosas] que nos pide el Se\u00f1or: amor de Su Majestad y del pr\u00f3jimo, es en lo que hemos de trabajar. Guard\u00e1ndolas con perfecci\u00f3n, hacemos su voluntad, y as\u00ed estaremos unidos con El. Mas \u00a1qu\u00e9 lejos estamos de hacer, como debemos a tan gran Dios, estas dos cosas, como tengo dicho! Plega a Su Majestad nos d\u00e9 gracia para que merezcamos llegar a este estado, que en nuestra mano est\u00e1, si queremos\u00bb (M 5,3,7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero el verdadero criterio discernidor para saber si hacemos estas dos cosas es el amor al pr\u00f3jimo:\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abLa m\u00e1s cierta se\u00f1al que, a mi parecer, hay de si guardamos estas dos cosas, es guardando bien la del amor del pr\u00f3jimo; porque si amamos a Dios no se puede saber, aunque hay indicios grandes para entender que le amamos; mas el amor del pr\u00f3jimo, s\u00ed. Y estad ciertas que mientras m\u00e1s en \u00e9ste os viereis aprovechadas, m\u00e1s lo est\u00e1is en el amor de Dios; porque es tan grande el que Su Majestad nos tiene, que en pago del que tenemos al pr\u00f3jimo har\u00e1 que crezca el que tenemos a Su Majestad por mil maneras. En esto yo no puedo dudar\u00bb (M 5,3,8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En este texto est\u00e1n resonando las palabras de la primera carta de san Juan, que hablan del amor al hermano como la prueba m\u00e1s concluyente del amor a Dios (1Jn 4,19-20). Dios quiere que le amemos amando al hermano. Esta es la prueba del amor de Dios. As\u00ed concluye indefectiblemente san Juan su discurso sobre Dios Amor: \u00abSi Dios nos am\u00f3 de esta manera, tambi\u00e9n nosotros debemos amarnos unos a otros\u00bb (1Jn 4,11).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esta relaci\u00f3n entre el amor de Dios y del pr\u00f3jimo, si por una parte presenta a \u00e9ste como expresi\u00f3n necesaria del primero, por otra, se\u00f1ala la fuente del amor al pr\u00f3jimo: el amor de Dios. Esto quiere decir que el amor de caridad es un hecho de gracia y de salvaci\u00f3n, que hunde sus ra\u00edces en el amor de Dios, derramado en nuestros corazones (Rom 5,5). Representa, en definitiva, un nuevo nacimiento, del que habla el mismo evangelio de San Juan (Jn 1,12-13; 3,3-8). Teresa de Jes\u00fas capta admirablemente este hecho de gracia, que significa el nacimiento del amor de Dios:\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abCreo yo que seg\u00fan es malo nuestro natural, que si no es naciendo de ra\u00edz del amor de Dios, que no llegaremos a tener con perfecci\u00f3n el del pr\u00f3jimo\u00bb (M 5,3,9).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Teresa encarece a sus hijas lo mucho que importa la pr\u00e1ctica de esta virtud de la caridad, repitiendo alguna de las consignas del Camino de perfecci\u00f3n. Las resume el P. Tom\u00e1s \u00c1lvarez en estos t\u00e9rminos: \u00abQue el amor no es sentimiento ni emoci\u00f3n; que no hay amor sin obras; que, como hab\u00eda explicado en el cap\u00edtulo s\u00e9ptimo del Camino, el amor verdadero es oblativo, sacrificado, realista, en profunda simbiosis con el amigo y con el Amado\u00bb (T. \u00c1lvarez en Gu\u00eda al interior del Castillo, Burgos, 2000, p. 123.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En este contexto se halla el famoso texto teresiano, que urge las obras de amor al hermano, como expresi\u00f3n de la uni\u00f3n con Dios:\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abQue no, hermanas, no; obras quiere el Se\u00f1or, y que si ves una enferma a quien puedes dar alg\u00fan alivio, no se te d\u00e9 nada de perder esa devoci\u00f3n y te compadezcas de ella; y si tiene alg\u00fan dolor, te duela a ti; y si fuere menester, lo ayunes, porque ella lo coma, no tanto por ella, como porque sabes que tu Se\u00f1or quiere aquello. Esta es la verdadera uni\u00f3n con su voluntad, y que si vieres loar mucho a una persona te alegres m\u00e1s mucho que si te loasen a ti&#8230; Y cuando vi\u00e9remos alguna falta en alguna, sentirla como si fuera en nosotras y encubrirla\u00bb (M 5,3,11).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Este es el amor que hay que pedir al Se\u00f1or y el criterio discernidor de la verdadera uni\u00f3n con \u00e9l. As\u00ed obr\u00f3 Jes\u00fas, as\u00ed fue el amor que el nos mostr\u00f3:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abPedid a nuestro Se\u00f1or que os d\u00e9 con perfecci\u00f3n este amor del pr\u00f3jimo, y dejad hacer a Su Majestad, que El os dar\u00e1 m\u00e1s que sep\u00e1is desear, como vosotras os esforc\u00e9is y procur\u00e9is en todo lo que pudiereis esto; y forzar vuestra voluntad para que se haga en todo la de las hermanas, aunque perd\u00e1is de vuestro derecho, y olvidar vuestro bien por el suyo, aunque m\u00e1s contradicci\u00f3n os haga el natural; y procurar tomar trabajo por quitarle al pr\u00f3jimo, cuando se ofreciere. No pens\u00e9is que no ha de costar algo y que os lo hab\u00e9is de hallar hecho. Mirad lo que cost\u00f3 a nuestro Esposo el amor que nos tuvo, que por librarnos de la muerte, la muri\u00f3 tan penosa como muerte de cruz\u00bb (M 5,3,12).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El dinamismo y crecimiento de la caridad<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El amor no puede estar ocioso; es fuente de dinamismo interior, que se traduce en obras: \u00abObras quiere el Se\u00f1or\u00bb (M 5,3,11). \u00abQue nazcan siempre obras, obras\u00bb (M 7,4,6). El amor no puede estar oculto, sino que ha de manifestarse: \u00abEl amor de Dios \u2013si de veras es amor\u2013 es imposible\u00bb que se esconda (C 40,3). El mensaje de Teresa conecta de lleno con las exigencias intr\u00ednsecas del amor cristiano. Estas son fundamentalmente dos. En primer lugar, es un amor que hay que alimentar incesantemente. En segundo lugar, es un amor que ha de ir creciendo en comuni\u00f3n y en servicio apost\u00f3lico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Alimentar el amor<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Para Teresa de Jes\u00fas alimentar el amor es \u00abmeditar en el amor\u00bb, esto es, hacer oraci\u00f3n. Sabido es c\u00f3mo ella propone la oraci\u00f3n como ejercicio de amor y camino para progresar en \u00e9l. Este fue el camino que a ella le granje\u00f3 este supremo bien: \u00abYo me ve\u00eda crecer en amarle muy mucho\u00bb (V 29,4). En la oraci\u00f3n \u00abera crecer el amor&#8230; al Se\u00f1or\u00bb (ib 7). Iba \u00abcreciendo en m\u00ed un amor tan grande de Dios que no sab\u00eda qui\u00e9n me le pon\u00eda\u00bb (ib 8). Crece el amor, \u00abmientras m\u00e1s se le descubre lo que merece ser amado este gran Dios y Se\u00f1or\u00bb (M 6,11,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Son numerosos los textos que proclaman esta verdad fundamental del conocimiento y del amor de Dios, destacando la relaci\u00f3n que existe entre ambos. En ella se fundamenta la ense\u00f1anza teresiana sobre el sentido de la meditaci\u00f3n (conocimiento) y de la contemplaci\u00f3n (amor) en la vida espiritual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Responde adem\u00e1s a una exigencia intr\u00ednseca de la caridad teologal. S\u00f3lo puede ser amado el amor que es conocido. No olvidemos que \u00e9ste es el punto de arranque de todos los poemas del otro gran m\u00edstico del Carmelo, san Juan de la Cruz, que sale en b\u00fasqueda del Amado, habiendo conocido previamente el amor que le ha mostrado en crearlo y redimirlo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Como afirma el gran moralista, B. H\u00e4ring, \u00abtodo amor puede morir si se pierde la contemplaci\u00f3n del objeto amado. Por eso es imposible cumplir con el precepto del amor a Dios sin renovarse siempre en la contemplaci\u00f3n de los motivos que nos asisten para amarlo, o sea, sin la meditaci\u00f3n del amor de Dios y de la dicha de vivir en su amor\u00bb (B. H\u00e4ring, La ley de Cristo I, p. 671).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero no basta conocer el amor de Dios, sino que es necesaria la entrega de la propia voluntad y la donaci\u00f3n personal, como hemos visto ya en el apartado anterior. En esto consiste propiamente la caridad. Es la \u00abdilectio\u00bb, como explica santo Tom\u00e1s. Entra\u00f1a una uni\u00f3n afectiva entre el amante y el amado, una uni\u00f3n de mente y coraz\u00f3n, una identificaci\u00f3n de voluntades. Cuanto m\u00e1s crece el amor de Dios, m\u00e1s crece tambi\u00e9n el deseo de comuni\u00f3n con \u00e9l. Este es el dinamismo del amor, ense\u00f1ado por santa Teresa en el camino espiritual, hasta su culminaci\u00f3n en el matrimonio m\u00edstico. Y este es el sentido de las gracias m\u00edsticas que recibe: avivar en ella el amor. Se da entonces, en el estado m\u00edstico, un amor que desborda todo conocimiento, como explica san Juan de la Cruz.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">No es suficiente, sin embargo, el conocimiento del amor de Dios para crecer en \u00e9l. Entra tambi\u00e9n en juego la purificaci\u00f3n interior, que desempe\u00f1a una funci\u00f3n dispositiva absolutamente imprescindible. Hay que hacer hueco al amor de Dios en el propio coraz\u00f3n, purific\u00e1ndolo de toda afecci\u00f3n humana. Este es el sentido de la lucha que la Santa libra en su vida, hasta su conversi\u00f3n definitiva al Se\u00f1or. Pero en ella tiene una connotaci\u00f3n no solamente purificadora sino cristol\u00f3gica. Se trata de la total identificaci\u00f3n con Cristo crucificado. De esta manera se entienden sus continuas exhortaciones a poner los ojos en el Crucificado y a imitarle en sus padecimientos. Es la total identificaci\u00f3n con Cristo, fuente del \u00abamor loco\u00bb, seg\u00fan su consigna: \u00abSeamos todos locos por amor de quien por nosotros se lo llamaron\u00bb (V 16,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Crear comuni\u00f3n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Una de las exigencias evang\u00e9licas de la caridad es crear comuni\u00f3n, pues el Evangelio es para vivirlo en comunidad. Teresa de Jes\u00fas se siente impulsada \u2013desde su rica experiencia de amistad\u2013 a crear comunidad, a hacer grupo, en cuyo centro est\u00e9 el amor de Dios compartido. Los que comienzan a ser \u00absiervos del amor\u00bb (V 11,1) tienen que ayudarse a superar las dificultades y a comunicarse los gozos y las penas de su experiencia. Adem\u00e1s, \u00abcrece la caridad con ser comunicada, y hay mil bienes que no los osar\u00eda decir, si no tuviese gran experiencia de lo mucho que va en esto\u00bb (V 7,22).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En este contexto suenan sus palabras del libro de la Vida, exhortando a unirse en la vida espiritual:\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abGran mal es un alma sola entre tantos peligros&#8230; Por eso, aconsejar\u00eda yo a los que tienen oraci\u00f3n, en especial al principio, procuren amistad y trato con otras personas que traten de lo mismo. Es cosa important\u00edsima, aunque no sea sino ayudarse unos a otros con sus oraciones, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s que hay muchas m\u00e1s ganancias! Y no s\u00e9 yo por qu\u00e9&#8230; no se ha de permitir que quien comenzare de veras a amar a Dios y a servirle, deje de tratar con algunas personas sus placeres y trabajos, que de todo tienen los que tienen oraci\u00f3n&#8230; Pues es tan important\u00edsimo esto para almas que no est\u00e1n fortalecidas en virtud \u2013como tienen tantos contrarios, y amigos para incitar al mal\u2013 que no s\u00e9 c\u00f3mo lo encarecer\u00bb (V 7,20-21).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Teresa, que hab\u00eda pasado por la prueba de la soledad en su camino hacia Dios, comienza a formar un grupo a su alrededor para ayudarse espiritualmente:\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abEste concierto querr\u00eda hici\u00e9semos los cinco que al presente nos amamos en Cristo, que como otros en estos tiempos se juntaban en secreto para contra Su Majestad y ordenar maldades y herej\u00edas, procur\u00e1semos juntarnos alguna vez para desenga\u00f1ar unos a otros, y decir en lo que podr\u00edamos enmendarnos y contentar m\u00e1s a Dios\u00bb (V 16,7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Este es el objetivo que gu\u00eda tambi\u00e9n a Teresa en el monasterio de la Encarnaci\u00f3n, donde tiene su peque\u00f1o grupo espiritual que participa de su vida interior y comparte su experiencia de oraci\u00f3n. Es lo que, en fin, la lleva a pensar en la fundaci\u00f3n de un nuevo monasterio &#8211; el Carmelo de San Jos\u00e9 &#8211; en el que lo importante ser\u00e1 compartir la vida espiritual en grupo. Ser\u00e1 \u00e9ste el distintivo de sus monasterios, presididos por la \u00abfraternidad\u00bb (C 4,7). Es conocida su definici\u00f3n del Carmelo como \u00abpeque\u00f1o Colegio de Cristo\u00bb (CE 20,1). Y ser\u00e1 la consigna apost\u00f3lica que deja a sus hijas en la cumbre del matrimonio espiritual, como primer fruto de la uni\u00f3n:\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abDejado que en la oraci\u00f3n ayudar\u00e9is mucho [a allegar almas a Dios], no quer\u00e1is aprovechar a todo el mundo, sino a las que est\u00e1n en vuestra compa\u00f1\u00eda, y as\u00ed ser\u00e1 mayor la obra, porque est\u00e1is a ellas m\u00e1s obligadas&#8230; Y servir a todas, y una gran caridad con ellas&#8230;\u00bb (M 7,4,14).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Amor apost\u00f3lico<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La caridad cristiana es esencialmente apost\u00f3lica; busca siempre las obras: \u00abObras quiere el Se\u00f1or\u00bb (M 5,3,11). Las obras, a su vez, alimentan la caridad. Como dice B. H\u00e4ring, \u00abel precepto de la caridad impone las obras de la caridad&#8230; Es imposible que sin las obras de la caridad pueda \u00e9sta existir largo tiempo, ni mucho menos crecer, si ha de ser verdadera complacencia en el bien y entrega de la voluntad&#8230; El sentimiento del amor tiene que encender el entusiasmo para la acci\u00f3n; a su vez, la acci\u00f3n provocada por el amor debe hacer m\u00e1s profundo y operante el sentimiento del amor\u00bb (B. H\u00e4ring, La ley de Cristo I, p. 672).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Como afirma Juan Pablo II, Teresa fue \u00abaquella hoguera de amor eclesial que iluminaba y enfervorizaba a te\u00f3logos y misioneros\u00bb (Homil\u00eda del 1.11.1982). El fuego de amor que ard\u00eda en su coraz\u00f3n hizo prender en ella las ansias por la salvaci\u00f3n de los hombres. Como la samaritana, es consciente de su llamada a anunciar a Jes\u00fas (Conc 3,6). Como el ap\u00f3stol Pablo (2Cor 5,14), se siente apremiada por el amor de Cristo (R 6,9). Sabido es c\u00f3mo el m\u00f3vil de su obra de reforma fue siempre la salvaci\u00f3n de las almas (C 1,2; F 1,7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esta preocupaci\u00f3n apost\u00f3lica nace de su amor a Cristo y a la Iglesia. Quiere \u00abayudar al Se\u00f1or\u00bb sirviendo a la Iglesia. Y es que para ella Cristo e Iglesia se identifican. Esta es el cuerpo de Cristo, al que hay que defender. De ah\u00ed sus vivos deseos apost\u00f3licos de que, juntamente con la honra de Cristo, vaya adelante su Iglesia. En esto cifra el verdadero amor:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00abQuiz\u00e1 no sabemos qu\u00e9 es amar, y no me espantar\u00e9 mucho; porque no est\u00e1 en el mayor gusto, sino en la mayor determinaci\u00f3n de desear contentar en todo a Dios y procurar, en cuanto pudi\u00e9remos, no le ofender, y rogarle que vaya siempre adelante la honra y gloria de su Hijo y el aumento de la Iglesia Cat\u00f3lica. Estas son las se\u00f1ales del amor\u00bb (M 4,1,7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Por eso la mayor fecundidad apost\u00f3lica se da precisamente en la cumbre del matrimonio espiritual, donde el amor cristiano alcanza su m\u00e1xima expresi\u00f3n, como identificaci\u00f3n plena con el misterio redentor de Jes\u00fas. Esta merced no es para regalar al alma sino \u00abpara darnos vida que sea imitando a la que vivi\u00f3 su Hijo tan amado\u00bb (M 7,4,4). Entonces no importa tanto \u00abla grandeza de las obras como el amor con que se hacen\u00bb (M 7,4,15).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">BIBL. \u2013 J. Baudry, L\u2019amiti\u00e9 divine chez Th\u00e9r\u00e8se d\u2019\u00c1vila, en \u00abCarmel\u00bb 1970, pp. 65-73; T. \u00c1lvarez, \u201cPoned los ojos en el Crucificado\u201d (M 7,4,8), en \u00abMteCarm.\u00bb 100 (1992), 139-148.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Ciro Garc\u00eda<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La caridad, entendida como amor a Dios y al pr\u00f3jimo, es la \u00abs\u00edntesis\u00bb de la vida cristiana. 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