{"id":3026,"date":"2015-01-08T11:16:47","date_gmt":"2015-01-08T17:16:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3026"},"modified":"2021-01-08T11:20:18","modified_gmt":"2021-01-08T17:20:18","slug":"recogimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3026","title":{"rendered":"Recogimiento"},"content":{"rendered":"<p>Sucede con este vocablo algo parecido a lo de \u00a0\u201cquietud\u201d. El sentido general de interioridad o encerramiento dentro de s\u00ed se enriquece con otro m\u00e1s particular y t\u00e9cnico, que alude a m\u00e9todos y posturas de vida espiritual. El recogimiento ha llegado a proponerse como el denominador espec\u00edfico de la espiritualidad cl\u00e1sica espa\u00f1ola (M. Andr\u00e9s, <em>Los recogidos<\/em>, 1976). En el contexto hist\u00f3rico de la misma se emparent\u00f3 directamente con la \u201crecollectio\u201d o \u201crecolecci\u00f3n\u201d forma de vida adoptada por varias familias religiosas. En el marco propio de la vida espiritual, caracterizado por la interioridad, el recogimiento se convirti\u00f3 en una forma t\u00edpica de oraci\u00f3n, lo mismo que la \u201cquietud\u201d. \u00a0S. Teresa es tambi\u00e9n referencia fundamental en este caso. Una de sus aportaciones b\u00e1sicas fue la de distinguir con precisi\u00f3n entre un recogimiento activo o natural y otro m\u00edstico, en buena parte pasivo (C 28 y M 4, cap. 3). No siempre que se habla de recogimiento se presta atenci\u00f3n a esta diversidad de matices.<\/p>\n<p>La postura sanjuanista es muy similar a la mantenida frente a la \u00a0quietud. Atribuye al recogimiento diversas acepciones, comenzando por la m\u00e1s gen\u00e9rica y que identifica recogimiento con \u00a0soledad o retiramiento del \u00a0mundo. Es el que llama con frecuencia \u201crecogimiento santo\u201d (Av 51 y Ct 1 y 6). M\u00e1s preciso es el recogimiento sensible o exterior o de los sentidos, que est\u00e1 en funci\u00f3n de la oraci\u00f3n meditativa (N 1,5,1). Al recogimiento que presta mayor atenci\u00f3n el Santo es al que llama habitualmente \u201crecogimiento interior\u201d; coincide sustancialmente con la \u00a0devoci\u00f3n aut\u00e9ntica y sustancial. Es el que contrapone constantemente a las pr\u00e1cticas piadosas vinculadas a los \u201cbienes sabrosos que caen en la voluntad\u201d (im\u00e1genes, oratorios, templos, lugares devotos, ceremonias, devociones, etc.: S 3,35-45). Lo que importa y tiene valor en esas cosas no es la devoci\u00f3n sensible ni las apariencias, sino \u201cel recogimiento interior\u201d o verdadero esp\u00edritu (S 3,40). La pedagog\u00eda sanjuanista en este punto es de extrema agudeza y rara penetraci\u00f3n. El recogimiento interior viene a ser, dice el Santo, el \u201ctemplo vivo de Dios\u201d (ib. n. 1).<\/p>\n<p>Estas formas de recogimiento caen dentro de lo que J. de la Cruz considera obra del trabajo y empe\u00f1o humano, en su vocabulario, \u201crecogimiento activo\u201d (CB 1,6; Ll 3,30; Av 51. 80. 90. 92; Ct. 1,6,9, etc.). Se distingue, por lo mismo, de otro que considera m\u00e1s bien \u201csobrenatural\u201d o pasivo en su origen y consistencia (CB 13,3; 14-15,1; 16,6; 20-21,9, etc.), por cuanto es fruto de la acci\u00f3n de Dios en el alma y de su comunicaci\u00f3n. Este se identifica generalmente con la situaci\u00f3n que vive el alma en la \u00a0advertencia o noticia amorosa de Dios, por lo menos a ciertos niveles. Como quiera que el Santo re\u00fane y sintetiza en la misma las diversas formas de contemplaci\u00f3n, resulta dif\u00edcil distinguir cu\u00e1ndo habla de un recogimiento activo y de otro pasivo. No cabe entenderlos como dos formas contrapuestas, ni siquiera al estilo de la meditaci\u00f3n y \u00a0contemplaci\u00f3n, sino como fases sucesivas y complementarias. De hecho, existe un recogimiento de preparaci\u00f3n a la contemplaci\u00f3n, que es necesariamente activo, y otro propio de \u00e9sta, que es sobrenatural o pasivo.<\/p>\n<p>Un texto, entre muchos que podr\u00edan recordarse, ilustra el pensamiento sanjuanista a este prop\u00f3sito: \u201cHabiendo llegado por la operaci\u00f3n de las potencias al recogimiento quieto que todo espiritual pretende, en el cual cesa la operaci\u00f3n de las mismas potencias, no s\u00f3lo ser\u00eda cosa vana volver a hacer actos con las mismas potencias para llegar al dicho recogimiento, sino le ser\u00eda da\u00f1oso, por cuanto le servir\u00eda de distracci\u00f3n, dejando el recogimiento que ya ten\u00eda (LlB 3,44; cf. nn. 34,45,53,63, etc.). No es dif\u00edcil establecer paralelismo entre las formas del \u201crecogimiento\u201d teresiano y estas aclaraciones sanjuanistas. El Santo no se detiene, sin embargo, en clasificaciones ni descripciones directas y concretas.<\/p>\n<p>A lo que s\u00ed concede especial atenci\u00f3n es a la capacidad del demonio en los diversos grados del recogimiento. El maligno pone especial empe\u00f1o en sacar a las almas del recogimiento \u00edntimo cuando est\u00e1n gozando de la asistencia amorosa en Dios, para que no aprovechen o quieran volver atr\u00e1s, ocupando sus facultades y potencias en discursos y meditaciones (LlB 3, 63-65). Lucha contra el alma para que no \u201cse entre en la fortaleza y escondrijo del interior recogimiento\u201d (CB 40,3). Llega, sin embargo, a tanto la seguridad de \u00e9sta, cuando se alcanza la perfecta uni\u00f3n, que \u201cel demonio no solamente no osa llegar, pero con grande pavor huye muy lejos y no osa parecer\u201d (ib.).<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u201crecogimiento quieto\u201d (LlB 3,44), aunque probablemente no intencionada, sugiere con bastante claridad que para J. de la Cruz quietud y recogimiento en sus grados m\u00e1s \u00edntimos vienen a ser la misma cosa. De ah\u00ed el m\u00ednimo inter\u00e9s puesto en clasificaciones y definiciones. Lo importante para \u00e9l es destacar el valor de la postura espiritual que est\u00e1 a la base del recogimiento y de la quietud.<\/p>\n<p><em>Eulogio Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sucede con este vocablo algo parecido a lo de \u00a0\u201cquietud\u201d. 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