{"id":3028,"date":"2015-01-08T11:22:26","date_gmt":"2015-01-08T17:22:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3028"},"modified":"2021-01-08T11:26:27","modified_gmt":"2021-01-08T17:26:27","slug":"silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3028","title":{"rendered":"Silencio"},"content":{"rendered":"<h1><\/h1>\n<p>El silencio no es un tema central en la pedagog\u00eda de san Juan de la Cruz, pero s\u00ed reviste gran importancia, pues se integra como un elemento fundamental para crear el clima que favorezca el proceso espiritual, y para definir la actitud interior con la cual la persona se abre a la \u00a0experiencia de Dios. Podemos distinguir dos aspectos o dimensiones del silencio en la obra del Santo: una dimensi\u00f3n teologal, de cara a la relaci\u00f3n de la persona con Dios, y otra dimensi\u00f3n que podr\u00edamos llamar asc\u00e9tica.<\/p>\n<h3>I. Dimensi\u00f3n teologal<\/h3>\n<p>1. DIOS SE COMUNICA EN EL SILENCIO. Para el Santo la relaci\u00f3n del hombre con Dios se fundamenta totalmente en la iniciativa divina. Es Dios quien inicia la relaci\u00f3n y quien confiere a \u00e9sta sus rasgos y caracter\u00edsticas propias. Y Dios es un Dios silencioso, que \u201chabla siempre en eterno silencio\u201d (Av 2,21), que en el silencio se pronuncia y se expresa a s\u00ed mismo, y en el silencio se revela y comunica al ser humano. Dios es \u201cm\u00fasica callada\u201d (CB 15). Y as\u00ed advierte el Santo: \u201cmire aqu\u00e9l infinito saber y aqu\u00e9l secreto escondido: \u00a1qu\u00e9 paz, qu\u00e9 amor, qu\u00e9 silencio est\u00e1 en aqu\u00e9l pecho divino!\u201d (Av 6,17). Su presencia en el hombre, en el \u201ccentro y fondo del alma\u201d es silenciosa, all\u00ed mora \u201csecreta y calladamente\u201d (LlB 4,3).<\/p>\n<p>De ah\u00ed que para abrirse a la comunicaci\u00f3n divina el hombre deba mantenerse en la \u201cpaz y silencio espiritual\u201d (LlB 3,66), pues \u201clo que Dios obra en el alma&#8230;es en silencio\u201d (LlB 3 67). J. de la Cruz llama a la experiencia de Dios, o \u00a0contemplaci\u00f3n, \u201ccallada comunicaci\u00f3n\u201d (LB 3,40) que se realiza \u201cen aquel sosiego y silencio de la noche\u201d (CB 14,25); comunicaci\u00f3n que \u00e9l realiza \u201cen secreto y silencio\u201d (LlB). En efecto, se trata de una \u201cinteligencia sosegada y quieta, sin ruido de voces; y as\u00ed se goza en ella la suavidad de la m\u00fasica y la \u00a0quietud del silencio\u201d (CB 14,25). Habla tambi\u00e9n el Santo de los \u201cbienes espirituales que Dios por s\u00f3lo infusi\u00f3n suya, pone en el alma pasiva y secretamente, en el silencio\u201d (N 2,14,1).<\/p>\n<p>Esta auto-comunicaci\u00f3n de Dios al hombre se realiza, pues, \u201csolo en soledad de todas las formas, interiormente, con sosiego sabroso &#8230; porque su conocimiento es en silencio divino\u201d (Av 1,28).<\/p>\n<p>El Santo llama a la contemplaci\u00f3n \u201csabidur\u00eda de Dios secreta o escondida, en la cual, sin ruido de palabras &#8230;, como en silencio y en quietud, &#8230;ense\u00f1a Dios ocult\u00edsima y secret\u00edsimamente al alma sin ella saber c\u00f3mo\u201d (CB 39,12). Comunicaci\u00f3n silenciosa de Dios que exigir\u00e1 del \u00a0hombre una actitud receptiva hecha de silencio personal: \u201cen la v\u00eda del esp\u00edritu &#8230; es Dios el agente y el que habla secretamente al alma solitaria, callando ella\u201d (LlA 3,39).<\/p>\n<p>2. LA COMUNICACI\u00d3N DE DIOS EXIGE SILENCIO. Para J. de la Cruz \u201cno es posible que esta alt\u00edsima sabidur\u00eda y lenguaje de Dios, cual es esta contemplaci\u00f3n, se pueda recibir menos que en esp\u00edritu callado y desarrimado de sabores y noticias discursivas\u201d (LlB 3,37). El silencio, efectivamente, es una condici\u00f3n indispensable para acoger en nosotros la auto-comunicaci\u00f3n silenciosa de Dios. De hecho, \u201cla sabidur\u00eda entra por el amor, silencio y mortificaci\u00f3n\u201d (Av 2,29), por ello, \u201ctodos los medios y ejercicios de potencias han de quedar atr\u00e1s y en silencio, para que Dios de suyo obre en el alma la divina uni\u00f3n\u201d (S 3,2,2), uni\u00f3n que s\u00f3lo se alcanza \u201cdespu\u00e9s que el esposo y la esposa &#8230; han puesto rienda y silencio a las pasiones y potencias del alma\u201d (CA 32,1). Por eso, ante Dios, el hombre debe confesar: \u201callegarme he con silencio yo a ti\u201d (Av 6,2).<\/p>\n<p>3. LA COMUNICACI\u00d3N DE DIOS PRODUCE SILENCIO<em>. <\/em>Si el silencio es una exigencia \u00edntima de la comunicaci\u00f3n de Dios al hombre, no es menos uno de los principales efectos que \u00e9sta causa en la persona. En ella \u201cse siente el alma poner en silencio y escucha\u201d (LlB 3,35), pues Dios entonces pone \u201cen sue\u00f1o y silencio\u201d (N 2,24,3) las potencias y apetitos del alma. De hecho, algunas de estas \u201ccomunicaciones espirituales muy interiores y secretas\u201d causan en los sentidos y potencias \u201cgran pausa y silencio\u201d (N 2,23,4), y as\u00ed el alma queda \u201cgustando de la ociosidad de la paz y silencio espiritual en que Dios la estaba de secreto poniendo a gesto\u201d (LB 3,66).<\/p>\n<p>Para el Santo, uno de los criterios para verificar la autenticidad de la experiencia espiritual consiste en ver si, de hecho, la persona va integrando el silencio en su propia vida, como un don recibido, \u201cporque lo que no engendra humildad &#8230; y silencio, \u00bfqu\u00e9 puede ser?\u201d (S 2,29,5). La actitud profunda y sincera de silencio est\u00e1 acreditando la madurez espiritual de la persona, pues cuando \u00e9sta est\u00e1 advertida en Dios \u201cluego con fuerza la tiran de dentro a callar y huir de cualquier conversaci\u00f3n\u201d (Ct a las Carmelitas de Beas: 22.11.1587). No se trata de un silencio impuesto desde fuera o logrado a base de esfuerzo personal, sino m\u00e1s bien de una exigencia interior (\u201cla tiran de dentro\u201d), fruto de la presencia y acci\u00f3n de Dios que va invadiendo cada vez m\u00e1s plenamente las capacidades humanas.<\/p>\n<p>4. EL SILENCIO COMO ACTITUD DE ESCUCHA<em>. <\/em>El Dios de J. de la Cruz es silencioso, pero no es un Dios mudo. Es un Dios vuelto hacia el hombre en iniciativa permanente de di\u00e1logo. Deseoso de hablar al hombre y de ser escuchado por \u00e9l. Por eso no ahorra esfuerzos por conducirnos a aquellas condiciones personales que m\u00e1s favorezcan la escucha: \u201cle ha costado mucho a Dios llegar a estas almas hasta aqu\u00ed, y precia mucho haberlas llegado a esta soledad y vac\u00edo de sus potencias y operaciones para poderles hablar al coraz\u00f3n, que es lo que \u00e9l siempre desea\u201d (LlB 3,54; cf. CB 35,1; S 3,3,4).<\/p>\n<p>El silencio es condici\u00f3n indispensable para una correcta escucha y audici\u00f3n de la Palabra de Dios, pues \u201ccomo dice el Sabio, las palabras de la Sabidur\u00eda \u00f3yense en silencio\u201d (LlB 3,67). Cristo, Palabra eterna del Padre, condensa en s\u00ed todo lo que Dios quiere comunicar a los hombres, \u201cporque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habl\u00f3 junto y de una vez en esta sola Palabra, y no tiene m\u00e1s que hablar\u201d (S 2,22,3). Buscar en Dios otra palabra \u201char\u00eda agravio a Dios &#8230; porque le podr\u00eda responder Dios de esta manera: \u2018Si te tengo ya habladas todas las cosas en mi Palabra, que es mi Hijo, y no tengo otra, \u00bfqu\u00e9 te puedo yo ahora responder o revelar que sea m\u00e1s que eso? Pon los ojos s\u00f3lo en \u00e9l, porque en \u00e9l te lo tengo todo dicho y revelado\u201d (S 2,22,5). De ah\u00ed que la invitaci\u00f3n del Padre sea siempre la de ponerse totalmente a la escucha del Hijo: \u201cO\u00eddle a \u00e9l, porque yo no tengo m\u00e1s fe que revelar, ni m\u00e1s cosas que manifestar\u201d (S 2,22,5).<\/p>\n<p>O\u00edr, escuchar, acoger la Palabra con todo nuestro ser, s\u00f3lo es posible desde el silencio, pues \u201cuna Palabra habl\u00f3 el Padre, que fue su Hijo, y \u00e9sta habla siempre en eterno silencio, y en silencio ha de ser o\u00edda del alma\u201d (Av 2,21). Silencio y Palabra son aqu\u00ed correlativos. La Palabra nace del silencio, pues en el silencio divino es engendrada y pronunciada. El silencio es el \u00e1mbito propio de la Palabra, donde \u00e9sta puede expresar todas sus virtualidades y desplegar su eficacia. S\u00f3lo en el silencio puede ser percibida por parte del hombre, desde una acogida plena y una total disponibilidad ante ella.<\/p>\n<p>Para el Santo, \u201cen la v\u00eda del esp\u00edritu &#8230; es Dios el agente y el que habla secretamente al alma solitaria, callando ella\u201d (LlA 3,39 \/ LlB 3,44). Por eso, ante la Palabra de Dios, estamos siempre urgidos a reencontrar el silencio como condici\u00f3n indispensable de la escucha atenta, urgidos a \u201caprender a poner las potencias en silencio y callando, para que hable Dios\u201d (S 3,3,4), la memoria \u201ccallada y muda, y s\u00f3lo el o\u00eddo del esp\u00edritu en silencio a Dios, diciendo con el Profeta: \u2018Habla, Se\u00f1or, que tu siervo oye\u2019\u201d (S 3,3,5). Ese silencio crea en el esp\u00edritu humano la necesaria libertad para ofrecerse como espacio donde pueda resonar plenamente la Palabra divina. Cualquier otro pensamiento o discurso \u201ca que el alma se quiere arrimar, la impedir\u00eda e inquietar\u00eda y har\u00eda ruido en el profundo silencio que conviene que haya en el alma, seg\u00fan el sentido y el esp\u00edritu, para tan profunda y delicada audici\u00f3n, que habla Dios al coraz\u00f3n en esta importante soledad, que dijo por Oseas (2,14), en suma paz y tranquilidad, escuchando y oyendo el alma lo que habla Dios en ella\u201d (LlB 3,34).<\/p>\n<p>Desde este silencio teologal de escucha atenta, el hombre se abre al di\u00e1logo profundo con Dios. Con ese Dios que \u201ces voz infinita\u201d (CB 14-15,10), y \u201cque se comunica haciendo voz en el alma\u201d (CB 14-15,11), y que \u201ces un ruido y voz espiritual que es sobre todo sonido y voz, la cual voz priva toda otra voz, y su sonido excede todos los sonidos del mundo\u201d &#8230; \u201cy as\u00ed es como una voz y sonido inmenso interior que viste el alma de poder y fortaleza\u201d (CB 1415,9.10).<\/p>\n<p>5. EL SILENCIO, EXPRESI\u00d3N PLENA DEL HOMBRE ANTE DIOS<em>. <\/em>El Santo se hace eco de la exhortaci\u00f3n de la <em>Regla <\/em>del Carmelo que, recogiendo la invitaci\u00f3n del profeta (Is 30,15), invita al silencio y la esperanza: \u201cen silencio y esperanza ser\u00e1 nuestra fortaleza\u201d (Ct a Ana de S. Alberto: 8.9.1591). Silencio y esperanza, as\u00ed unidos, configuran una actitud global del hombre ante Dios, en apertura, en espera, en acogida, en atenci\u00f3n teologal. En otra ocasi\u00f3n lo expresar\u00e1 as\u00ed: \u201cen silencio y esperanza y amorosa memoria\u201d (Ct a Mar\u00eda de Jes\u00fas: 18.7.1589). Es la actitud de quien, enriquecido con la Palabra de Dios escuchada y acogida, puede decir de s\u00ed mismo: \u201crevolviendo estas cosas en mi coraz\u00f3n, vivir\u00e9 en esperanza de Dios\u201d (LlB 3,21). Otra expresi\u00f3n propia del Santo para indicar esta actitud global del hombre ante Dios es la del \u201ccallado amor\u201d, \u00fanico lenguaje que Dios oye de nosotros (Ct a las Carmelitas de Beas: 22.11.1587; Av 6,10).<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 sean precisamente el amor y la esperanza, actitudes teologales fundamentales, quienes den al silencio religioso su valor intr\u00ednseco, rescat\u00e1ndolo del riesgo de quedar en una mera pr\u00e1ctica asc\u00e9tica, y convirti\u00e9ndolo en una expresi\u00f3n tersa y transparente de lo que el hombre quiere ser, \u00e9l mismo, en la presencia de Dios.<\/p>\n<h3>II. Dimensi\u00f3n asc\u00e9tica del silencio<\/h3>\n<p>No olvida, por otra parte, J. de la Cruz que el silencio es una pr\u00e1ctica asc\u00e9tica valorada en toda la tradici\u00f3n religiosa y espiritual. Sabe que se trata de algo costoso y dif\u00edcil, a lo que no nos sentimos naturalmente inclinados, un valor que hay que cultivar y cuidar con vigilancia permanente sobre s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>1.\u00a0EL DEFECTO DE HABLAR MUCHO<em>. <\/em>No se muerde la lengua J. de la Cruz a la hora de denunciar la inmadurez espiritual del \u201calma que presto advierte en hablar y tratar\u201d, de la que dice sin rodeos que \u201cmuy poco est\u00e1 advertida en Dios\u201d (Ct a las Carmelitas de Beas: 22.11.1587). Y es que, como dice en la misma carta, \u201cel hablar distrae\u201d a la persona de esa advertencia o atenci\u00f3n con que debe estar orientada radicalmente hacia Dios.<\/p>\n<p>Entre \u201clos h\u00e1bitos de voluntarias imperfecciones\u201d que denuncia el Santo, se encuentran la \u201ccostumbre de hablar mucho\u201d y \u201cotras conversaciones y gustillos en querer gustar de las cosas, y saber y o\u00edr y otras semejantes\u201d (Av 2,42), lo cual es mucho \u201cda\u00f1o para poder crecer e ir adelante en virtud\u201d (S 1,11,4). Por ello no deja de advertir, en sinton\u00eda con la ense\u00f1anza b\u00edblica, que se ha de \u201cdar cuenta de la menor palabra y pensamiento\u201d ante Dios (Av 1,74), y as\u00ed \u201ccada palabra que hablaren sin orden de obediencia se la pone Dios en cuenta\u201d (Av 2,6).<\/p>\n<p>En este tema no pod\u00eda el Santo dejar de hacerse eco de la exhortaci\u00f3n contenida en la Carta de Santiago, 1, 26: \u201cSi alguno piensa que es religioso no refrenando su lengua, la religi\u00f3n de \u00e9ste vana es\u201d. Y apostilla a continuaci\u00f3n: \u201cLo cual se entiende no menos de la lengua interior que de la exterior\u201d (Ca 9). Interior-exterior, con este binomio el Santo alude tambi\u00e9n a dos clases de silencio: el de las palabras (m\u00e1s externo) y el de los pensamientos (o silencio interior). Y le veremos insistir a menudo en c\u00f3mo es tan importante el uno como el otro.<\/p>\n<p>2.\u00a0LA NECESIDAD DEL SABER CALLAR<em>. <\/em>\u00abSaber callar\u201d es para nuestro Santo \u201cgrande sabidur\u00eda\u201d (Av 2,29), y as\u00ed reconoce en el gusto por la soledad y el silencio una de las \u201cse\u00f1ales del recogimiento interior\u201d (Av 2,39). Este silencio es \u201cla mayor necesidad que tenemos\u201d (Ct a las Carmelitas de Beas: 22.11.1587), y sin \u00e9l \u201ces imposible ir aprovechando\u201d (ib.).<\/p>\n<p>Para J. de la Cruz \u00e9sta del silencio es una de las pr\u00e1cticas asc\u00e9ticas mayormente preferibles, y as\u00ed \u201cmejor es vencerse en la lengua, que ayunar a pan y agua\u201d (Av 5,12). Siempre se han de evitar \u201cpalabras que no vayan limpias\u201d (Av 6,28) o aquellas con las que alguien pudiere ser ofendido (Av 6,29). Con todo, su recomendaci\u00f3n es tajante: \u201chable poco\u201d, tanto si es preguntado como si se trata de preguntar a otros (Av 6,19; 6,26), y \u201ccuando fuere necesario hablar, sea con sosiego y paz\u201d (Av 2,3).<\/p>\n<p>En esto del saber callar, como en cualquier otra pr\u00e1ctica asc\u00e9tica, el referente esencial y \u00fanico debe ser siempre Cristo, modelo del hombre cabal: \u201cNo hacer cosa ni decir palabra notable que no la dijere o hiciera Cristo si estuviera en el estado que yo estoy y tuviera la edad y salud que tengo\u201d (Grados, 3). Aconseja a menudo: \u201cAcu\u00e9rdese de Cristo crucificado y calle\u201d (Ct a una carmelita, Pentecost\u00e9s 1590). Para \u00e9l, \u201cesta vida, si no es para imitar a Cristo, no es buena\u201d (Ct a M. Ana de Jes\u00fas: 6.7.1591), por lo cual aconseja \u201cseguir sus pisadas de mortificaci\u00f3n en toda paciencia, en todo silencio y en todas ganas de padecer\u201d (Ct a las Carmelitas de Beas: 18.11.1586).<\/p>\n<p>3.\u00a0ASCESIS CON HORIZONTE TEOLOGAL. Toda la ascesis sanjuanista, y en particular \u00e9sta del silencio, carece de sentido si no es como disposici\u00f3n para el cultivo m\u00e1s intenso de una apertura creciente del ser humano ante Dios. Ese horizonte teologal es el que da su verdadero sentido y significado al esfuerzo asc\u00e9tico que supone el cultivar determinadas actitudes o desarraigar algunas imperfecciones. Anejas a la exhortaci\u00f3n al silencio, se encuentran indicaciones precisas de su verdadera finalidad teologal: \u201cobrando por amor de Dios todas las cosas\u201d (Av 2,26), \u201ctraer el alma pura y entera en Dios\u201d (Ca 9), \u201csilencio y continuo trato con Dios\u201d (Av 2,38), \u201colvidada de todo, more en su recogimiento con el Esposo\u201d (Av 2,14), \u201ctraiga de ordinario el afecto en Dios\u201d (Av 2,1) etc., pues \u201cel alma contemplativa &#8230; ha de ser tan amiga de la soledad y silencio, que no sufra compa\u00f1\u00eda de otra criatura &#8230; ha de cantar suavemente en la contemplaci\u00f3n y amor de su Esposo\u201d (Av 2,41). Sobre el silencio interior, el de los pensamientos, el Santo advierte que \u201cun solo pensamiento del hombre vale m\u00e1s que todo el mundo; por tanto, s\u00f3lo Dios es digno de \u00e9l\u201d (Av 1,35; cf. Av 2,36). Si eso es de los pensamientos, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s de las palabras!<\/p>\n<p>Puede decirse como conclusi\u00f3n que para J. de la Cruz el silencio no es un valor absoluto en s\u00ed mismo, sino un valor relativo. Relativo a la comunicaci\u00f3n del hombre con Dios, una relaci\u00f3n que acontece en un clima de silencio en el que Dios se revela y comunica gratuitamente al hombre, a condici\u00f3n de que \u00e9ste se abra ante \u00e9l desde un silencio humano hecho de apertura total, de escucha atenta, de acogida incondicional, de orientaci\u00f3n radical hacia Dios.<\/p>\n<p>Estas son las connotaciones m\u00e1s hondas que hacen que el silencio no se reduzca a un mero elemento asc\u00e9tico, sino que sea, fundamentalmente, una expresi\u00f3n de esa tensi\u00f3n teologal que debe definir al hombre espiritual, tal como el Santo lo concibe.<\/p>\n<p>BIBL. \u2013 AURORA EGIDO, \u201cEl silencio m\u00edstico y san Juan de la Cruz\u201d, en el vol. <em>Hermen\u00e9utica y m\u00edstica: San Juan de la Cruz, <\/em>Madrid 1995, p. 161-195.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>Alfonso Balde\u00f3n-Santiago<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El silencio no es un tema central en la pedagog\u00eda de san Juan de la Cruz, pero s\u00ed reviste gran importancia, pues se integra como un elemento fundamental para crear el clima que favorezca el proceso espiritual, y para definir &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3028\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-silencio","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3028"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3028"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3028\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3029,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3028\/revisions\/3029"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3028"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3028"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3028"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}