{"id":3035,"date":"2015-01-08T11:33:15","date_gmt":"2015-01-08T17:33:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3035"},"modified":"2021-01-08T11:38:33","modified_gmt":"2021-01-08T17:38:33","slug":"3035","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3035","title":{"rendered":"Iglesia"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">San Juan de la Cruz usa en sus escritos la palabra Iglesia 55 veces; dos de \u00e9stas se refieren a la iglesia material: \u201cla iglesia mayor\u201d de C\u00f3rdoba (Ct a Ana de S. Alberto: jun. 1586). Al sustantivo simple \u201cla Iglesia\u201d, que es lo que m\u00e1s veces usa, a\u00f1ade, calific\u00e1ndolo, \u201csanta madre Iglesia cat\u00f3lica\u201d (S pr\u00f3l. 2) o \u201cnuestra madre la Iglesia cat\u00f3lica romana\u201d (LlB pr\u00f3l. 1), o simplemente \u201csanta madre\u201d (CB pr\u00f3l. 4) o s\u00f3lo \u201ccat\u00f3lica\u201d (S 3,15,2); \u201cmilitante\u201d (S 2,3,5; CB 33,8; CB 40,7; Ll B 1, 16); \u201ctriunfante\u201d (Ll B 1,16).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El pronombre posesivo \u201csu\u201d lo aplica a la Iglesia, hablando de \u00a0Dios (CB 33,8; S 3,31,7); de \u00a0Cristo (S 2,22,7); del \u00a0Esp\u00edritu Santo (S 3,44,3), Iglesia de todos ellos: \u201csu Iglesia\u201d. Tambi\u00e9n habla de la Iglesia \u201cCuerpo m\u00edstico de Cristo\u201d (CB 36,5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El Santo, que conoce y maneja perfectamente esta terminolog\u00eda y sus contenidos, no escribi\u00f3, sin embargo, ning\u00fan tratado sobre la Iglesia. Va nombr\u00e1ndola, nos va abriendo su mente eclesial, seg\u00fan le cuadra en su momento, teniendo en cuenta la intenci\u00f3n pr\u00e1ctico-pr\u00e1ctica y pastoral, que lleva en sus escritos.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">I. Configuraci\u00f3n esponsal de la Iglesia<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Si nos fijamos en la <em>Lumen Gentium<\/em>, cap. 1, en el que el Concilio trat\u00f3 de acercar lo m\u00e1s posible a los creyentes \u201cel misterio de la Iglesia\u201d, podemos asegurar que el s\u00edmil nupcial o de los esponsales (LG 6), es el m\u00e1s consonante con la letra y el esp\u00edritu sanjuanistas. No desconoce la comparaci\u00f3n de la casa (CB 33,8), de la Jerusal\u00e9n de arriba (LlB, 1,16) y madre nuestra, pero la Iglesia Esposa lleva en \u00e9l la primac\u00eda. La va configurando ante todo como un proyecto de Dios Padre, y que \u00e9l va llevando a cumplimiento en los diversos tiempos marcados por su providencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. ROMANCE \u201cIN PRINCIPIO ERAT VERBUM\u201d. De hecho en su gran <em>Romance <\/em>sobre el evangelio \u201cin principio erat Verbum\u201d, despu\u00e9s de haber tratado de la vida \u00edntima de la Sant\u00edsima Trinidad, de la comunicaci\u00f3n de las Tres Personas (versos 1-76), aparece ya el Padre hablando, con el Hijo, de la futura Esposa:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cUna esposa que te ame, mi Hijo, darte quer\u00eda, que por tu valor merezca tener nuestra compa\u00f1\u00eda, y comer pan a una mesa de el mismo que yo com\u00eda, porque conozca los bienes que en tal Hijo yo ten\u00eda, y se congracie conmigo de tu gracia y lozan\u00eda\u201d (versos 77-86).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En esta propuesta y voluntad paterna ya se ve dise\u00f1ada de alg\u00fan modo la Iglesia esposa. Responde el Hijo, manifestando su querer, y adelantando las l\u00edneas de su futura misi\u00f3n a favor de la esposa prometida, lo que pondr\u00e1 en ella, y cu\u00e1l ser\u00e1 su destino final y eterno, lo que nosotros llamar\u00edamos la escatolog\u00eda eclesial:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cMucho lo agradezco, Padre, el Hijo le respond\u00eda; a la esposa que me dieres yo mi claridad dar\u00eda, para que por ella vea cu\u00e1nto mi Padre val\u00eda, y c\u00f3mo el ser que poseo de su ser le recib\u00eda. Reclinarla he yo en mi brazo, y en tu amor se abrasar\u00eda, y con eterno deleite tu bondad sublimar\u00eda\u201d (versos 87-98).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>La creaci\u00f3n<\/em>. Recibida la aquiescencia del Hijo, se pasa a la creaci\u00f3n del mundo, como obra merecida por el amor del Hijo. El universo aparece como un palacio creado para la esposa, con dos pisos: arriba vivir\u00e1n los \u00e1ngeles; en el piso de abajo los hombres: unos y otros son el cuerpo de la esposa, \u201cque el amor de un mismo Esposo \/ una esposa los hac\u00eda\u201d. Y va describiendo la posesi\u00f3n del Esposo ya en alegr\u00eda por parte de los del piso superior y en fe esperanzada de los de abajo que van recibiendo por las diversas entregas de la revelaci\u00f3n noticia de c\u00f3mo ser\u00e1 y c\u00f3mo actuar\u00e1 el Esposo prometido (versos 99-166).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Fe esperanzada y oraci\u00f3n. <\/em>Los deseos del Padre, que se van desvelando cada vez m\u00e1s, encienden la mente y el coraz\u00f3n de la esposa: la humanidad, en oraciones, suspiros y agon\u00edas, l\u00e1grimas y gemidos. El poeta recrea este mundo oracional, desiderativo y esperanzado, con textos b\u00edblicos, particularmente del profeta Isa\u00edas (versos 167202), y perfila la figura del viejo Sime\u00f3n entrado tambi\u00e9n en esta ola de deseos y de cumplimiento de ellos, en su caso, ya que tendr\u00e1 en sus brazos al deseado de los collados eternos, una vez llegado a la tierra (versos 203-221).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Nuevo di\u00e1logo. <\/em>Venido el tiempo de emprender el rescate de la esposa de la Ley de Mois\u00e9s y de otras ataduras, asistimos a otro di\u00e1logo dirigido \u201ccon amor tierno\u201d por el Padre al Hijo: \u201cYa ves, Hijo, que a tu esposa a tu imagen hecho hab\u00eda, y en lo que a ti se parece contigo bien conven\u00eda; pero difiere en la carne que en tu simple ser no hab\u00eda. En los amores perfectos esta ley se requer\u00eda: que se haga semejante el amante a quien quer\u00eda; que la mayor semejanza m\u00e1s deleite conten\u00eda; el cual, sin duda, en tu esposa grandemente crecer\u00eda si te viere semejante en la carne que ten\u00eda\u201d (versos 229-244).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esta es la propuesta definitiva y \u00e9stas las motivaciones que han de sustentar el amor esponsal. Habla de nuevo el Hijo: \u201cMi voluntad es la tuya, el Hijo le respond\u00eda, y la gloria que yo tengo es tu voluntad ser m\u00eda; y a m\u00ed me conviene, Padre, lo que tu alteza dec\u00eda porque por esta manera tu bondad m\u00e1s se ver\u00eda; ver\u00e1se tu gran potencia, justicia y sabidur\u00eda; ir\u00e9lo a decir al mundo, y noticia le dar\u00eda de tu belleza y dulzura y de tu soberan\u00eda\u201d (versos 245-258).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Con esta voluntad y prop\u00f3sitos del Hijo de dar noticia al mundo de la potencia, justicia, sabidur\u00eda, belleza, dulzura y soberan\u00eda, o se\u00f1or\u00edo del Padre, se va configurando delicadamente no s\u00f3lo el rostro de Dios Padre sino la revelaci\u00f3n de los atributos divinos de que se beneficiar\u00e1 la Esposa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">A continuaci\u00f3n, habla de la obra redentiva, de la muerte del Esposo por la esposa, para que tenga vida y todo con el prop\u00f3sito de volverla, de llevarla al Padre, e introducirla en su casa (versos 259-266).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>La plenitud de los tiempos<\/em>. \u201cEntonces\u201d, es decir, en el tiempo se\u00f1alado para la plenitud es enviado el arc\u00e1ngel Gabriel \u201ca una doncella \/ que se llamaba Mar\u00eda\u201d, y a\u00f1ade estos dos versos divinos: \u201cde cuyo consentimiento \/ el misterio se hac\u00eda\u201d. El misterio de la encarnaci\u00f3n del Esposo en el seno de Mar\u00eda por obra de toda la Sant\u00edsima Trinidad supone \u201cque de las entra\u00f1as de ella \/ \u00e9l su carne recib\u00eda; \/ por lo cual Hijo de Dios \/ y de el hombre se dec\u00eda\u201d (versos 267-286).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>El Nacimiento<\/em>. El nuevo tiempo que llega es el del Nacimiento, y describe la aparici\u00f3n del Esposo en el mundo: \u201cAs\u00ed como desposado de su t\u00e1lamo sal\u00eda abrazado con su esposa, que en sus brazos la tra\u00eda; al cual la graciosa Madre en un pesebre pon\u00eda, entre unos animales que a la saz\u00f3n all\u00ed hab\u00eda\u201d (versos 289-296).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Los hombres con cantares, los \u00e1ngeles con sus melod\u00edas (Lc 2,8-14) festejaban aquel desposorio del Hijo de Dios con su Humanidad, con la humanidad entera (versos 297-304); y all\u00ed estaba Mar\u00eda, la Madre del Esposo y de la Iglesia llena de asombro por lo que contemplaba: por el gran trueque que ve\u00eda (versos 305-310).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Hay que advertir que en este romance lleno del misterio de la Iglesia en sus ra\u00edces y en sus comienzos y en su proyecci\u00f3n escatol\u00f3gica, no aparece ni una sola vez la palabra Iglesia: todo se anuncia y contempla bajo el s\u00edmil del Esposo y la esposa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2.\u00a0DRAMATISMO ECLESIAL EN EL C\u00c1NTICO. Este que aqu\u00ed aparece como proyecto amoroso eclesial se llena de vida y de dramatismo en el comentario del C\u00e1ntico Espiritual, cuyas canciones \u201ctratan del ejercicio de amor entre el alma y el Esposo Cristo\u201d. Al ser la Iglesia la Esposa, y Cristo el Esposo, toda la obra queda orientada a la realidad eclesial, ya que el alma enamorada que anda por sus libros, muy en especial por este del <em>C\u00e1ntico, <\/em>no puede estar ni enamorada ni ser esposa sino desde su condici\u00f3n de miembro del Cuerpo de Cristo, como en visi\u00f3n anticipada lo propone en el gran Romance: \u201cPorque \u00e9l era la cabeza de la esposa que ten\u00eda, a la cual todos los miembros de los justos juntar\u00eda, que son cuerpo de la esposa\u201d (versos 149-153).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">A las reservas que pudiera poner una lectura equivocada de tipo individualista o personalista, como si J. de la Cruz propiciase no m\u00e1s que la uni\u00f3n del alma con Dios, sin visi\u00f3n eclesial ninguna, contesta el Santo, asegur\u00e1ndonos que sus comentarios encuentran la m\u00e1s plena aplicaci\u00f3n en el caso de la Iglesia, en cuanto tal. En CB 30 da a \u201centender c\u00f3mo, por el entretenimiento de estas guirnaldas y asiento de ellas en el alma, quiere dar a entender esta alma esposa la divina uni\u00f3n de amor que hay entre ella y Dios\u201d en el matrimonio espiritual (CB 31,1). Hecha esta afirmaci\u00f3n, al comentar el verso <em>haremos las guirnaldas, <\/em>escribe: \u201cEste versillo se entiende <em>harto propiamente de la Iglesia y de Cristo<\/em><strong>, <\/strong>en el cual la Iglesia, Esposa suya, habla con \u00e9l, diciendo: <em>haremos las guirnaldas<\/em><strong>; <\/strong>entendiendo por guirnaldas todas las almas santas engendradas por Cristo en la Iglesia, que cada una de ellas es como una guirnalda arreada de flores de virtudes y dones, y todas ellas juntas son una guirnalda para la cabeza del Esposo Cristo\u201d (CB 30,7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Se trata de un texto explicativo perfecto que no necesita mayores comentarios, sino acentuar el tono eclesial que tiene el <em>C\u00e1ntico<\/em>, desde estos criterios de lectura. Subrayo igualmente la frase fuerte y exacta de \u201clas almas santas engendradas por Cristo en la Iglesia\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esas guirnaldas, las llama asimismo \u201claureolas, hechas tambi\u00e9n en Cristo y la Iglesia\u201d y, dejando a un lado las comparaciones, se refiere a las v\u00edrgenes, a los doctores, a los m\u00e1rtires, guirnaldas que hermosear\u00e1n y adornar\u00e1n a Cristo Esposo, devolvi\u00e9ndole as\u00ed el honor y la hermosura de la santidad recibida de \u00e9l.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">II. La Iglesia gu\u00eda y depositaria de la revelaci\u00f3n cumplida<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">A esta Iglesia-Esposa se ha confiado la revelaci\u00f3n de los misterios de Dios. Despu\u00e9s de haber pulverizado las pretensiones de quienes buscan m\u00e1s revelaci\u00f3n fuera o al margen o m\u00e1s all\u00e1 de Cristo (S 2,22) concluye su gran requisitoria ense\u00f1ando \u201cque en todo nos habemos de guiar por la ley de Cristo hombre y de su Iglesia y ministros humana y visiblemente\u201d (S 2,22,7). En cuestiones tan serias y profundas, como es el mundo de la revelaci\u00f3n, remacha la misma doctrina \u201cpor cuanto no hay m\u00e1s art\u00edculos que revelar acerca de la sustancia de nuestra fe que los que ya est\u00e1n revelados a la Iglesia\u201d (S 2,27,4). No contento con todo lo dicho, como quiera que Dios puede revelar lo que quiera y a quien quiera y por lo que \u00e9l quiera, aun en este supuesto, aunque revele verdades ya reveladas, no hay que \u201ccreerlas porque entonces se revelen de nuevo, sino porque ya est\u00e1n reveladas bastantemente a la Iglesia\u201d&#8230; y con sencillez se han de arrimar tales personas \u201ca la doctrina de la Iglesia y su fe\u201d (ib.), content\u00e1ndose con \u201csaber los misterios y verdades con la sencillez y verdad que nos les propone la Iglesia\u201d (S 2,29,12).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En todo esto y cuando ense\u00f1a que \u201cno quiere Dios que ninguno a solas &#8230; se confirme ni afirme en ellas (en las cosas que tiene por de Dios) sin la Iglesia o sus ministros, porque con \u00e9ste s\u00f3lo no estar\u00e1 \u00e9l aclar\u00e1ndole y confirm\u00e1ndole la verdad en el coraz\u00f3n, y as\u00ed quedar\u00e1 en ella flaco y fr\u00edo\u201d (S 2,22,11), est\u00e1 resonando, el caso personal de santa \u00a0Teresa y su comportamiento correcto frente a su mundo interior, tan poblado de favores y revelaciones divinas. De este modo la doctrina eclesial sanjuanista en este tema tan delicado es algo as\u00ed como la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gico-espiritual, o la lectura, que hace J. del alma de la Santa y de su conducta irreprochable en este mundo de cosas, cuando hab\u00eda tanta afici\u00f3n a visiones, revelaciones, etc.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Tratando todav\u00eda del mismo objeto de la \u00a0fe, y de su entrega a la Iglesia, ilustra de un modo genial la figura <em>de la nube tenebrosa y alumbradora a la noche <\/em>tomada de la Biblia (Ex 14, 20) e ilumina el contenido de la misma comentado el texto del Salmo 18, 3: \u201c<em>El d\u00eda rebosa y respira palabra al d\u00eda, y la noche muestra ciencia a la noche<\/em>\u201d (S 2,3,4-5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es enorme el partido que saca de este paso b\u00edblico, como se ve por esta alineaci\u00f3n sin\u00f3ptica del texto de su comentario (sin alterar para nada el orden del paso):<\/span><\/p>\n<table style=\"width: 92.1233%; height: 717px;\">\n<tbody>\n<tr style=\"height: 63px;\">\n<td style=\"height: 63px; width: 49.1438%;\" width=\"205\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>El d\u00eda<\/em><\/span><\/td>\n<td style=\"height: 63px; width: 42.9795%;\" width=\"211\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>= y la noche,<\/em><\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 63px;\">\n<td style=\"height: 63px; width: 49.1438%;\" width=\"205\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>que es Dios<\/em><\/span><\/td>\n<td style=\"height: 63px; width: 42.9795%;\" width=\"211\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>= que es la fe,<\/em><\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 63px;\">\n<td style=\"height: 63px; width: 49.1438%;\" width=\"205\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>en la bienaventuranza <\/em><\/span><\/td>\n<td style=\"height: 63px; width: 42.9795%;\" width=\"211\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>= en la Iglesia militante,<\/em><\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 63px;\">\n<td style=\"height: 63px; width: 49.1438%;\" width=\"205\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>donde ya es de d\u00eda:,<\/em><\/span><\/td>\n<td style=\"height: 63px; width: 42.9795%;\" width=\"211\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>= donde a\u00fan es de<\/em> <em>noche<\/em><\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 87px;\">\n<td style=\"height: 87px; width: 49.1438%;\" width=\"205\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>a los bienaventurados = a la Iglesia y, \u00e1ngeles y almas,<\/em><\/span><\/td>\n<td style=\"height: 87px; width: 42.9795%;\" width=\"211\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>= por consiguiente, a<\/em><\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 63px;\">\n<td style=\"height: 63px; width: 49.1438%;\" width=\"205\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>cualquiera<\/em><\/span><\/td>\n<td style=\"height: 63px; width: 42.9795%;\" width=\"211\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>alma que ya son d\u00eda,<\/em><\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 63px;\">\n<td style=\"height: 63px; width: 49.1438%;\" width=\"205\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>les comunica<\/em><\/span><\/td>\n<td style=\"height: 63px; width: 42.9795%;\" width=\"211\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>= muestra y pronuncia<\/em><\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 63px;\">\n<td style=\"height: 63px; width: 49.1438%;\" width=\"205\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>LA PALABRA<\/em><\/span><\/td>\n<td style=\"height: 63px; width: 42.9795%;\" width=\"211\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>= ciencia, la cual le es noche,<\/em><\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 63px;\">\n<td style=\"height: 63px; width: 49.1438%;\" width=\"205\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>que es su Hijo,<\/em><\/span><\/td>\n<td style=\"height: 63px; width: 42.9795%;\" width=\"211\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>pues est\u00e1 privada de la<\/em> <em>clara<\/em><\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 63px;\">\n<td style=\"height: 63px; width: 49.1438%;\" width=\"205\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>para que le sepan<\/em><\/span><\/td>\n<td style=\"height: 63px; width: 42.9795%;\" width=\"211\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>sabidur\u00eda beat\u00edfica; y en<\/em> <em>presencia<\/em><\/span><\/td>\n<\/tr>\n<tr style=\"height: 63px;\">\n<td style=\"height: 63px; width: 49.1438%;\" width=\"205\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>y le gocen<\/em><\/span><\/td>\n<td style=\"height: 63px; width: 42.9795%;\" width=\"211\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>de la fe, de su luz natural est\u00e1 ciega (n. 5).<\/em><\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Por este paralelismo establecido entre la Iglesia del cielo y la de la tierra se percibe n\u00edtidamente la situaci\u00f3n diversa entre unos y otros, que se viene a resolver en que \u201ces tanta la semejanza que hay entre ella (la fe) y Dios, que no hay otra diferencia sino ser visto Dios o cre\u00eddo\u201d (S 2,9,1). Que sea de d\u00eda o de noche no altera ni cambia los tesoros id\u00e9nticos de la fe en la oscuridad y las riquezas de la visi\u00f3n en la claridad del cielo. Una sola es la Iglesia: militante o triunfante, aunque se encuentren en situaciones diversas o estadios distintos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Lo que aconseja acerca de guiarse por la Iglesia y atender al leg\u00edtimo legado de la revelaci\u00f3n a ella confiada, lleva personalmente al autor a profesar que en lo que escribe \u201cno es mi intenci\u00f3n apartarme del sano sentido y doctrina de la santa Madre Iglesia cat\u00f3lica\u201d (S pr\u00f3l. 2), \u201clo que dijere, lo cual quiero sujetar al mejor juicio y totalmente al de la santa Madre Iglesia\u201d (CB pr\u00f3l. 4).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">III. Corrigiendo \u00f3rbitas y orientando<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Enjuiciando desv\u00edos de fe o simplemente exageraciones o no pocas distorsiones devocionales, a veces, se referir\u00e1 tambi\u00e9n a la autoridad, criterios y praxis de la Iglesia, como en el caso de la devoci\u00f3n y uso de las \u00a0im\u00e1genes de los santos que \u201cson tan importantes para el culto divino y tan necesarias para mover la voluntad a devoci\u00f3n, como la aprobaci\u00f3n y uso que tiene de ellas nuestra Madre la Iglesia\u201d lo demuestra (S 3,35,2), habi\u00e9ndolas la misma Iglesia ordenado para dos fines principales: \u201cpara reverenciar a los santos en ellas y para mover la voluntad y despertar la devoci\u00f3n por ellas a ellos\u201d (S 3,35,3) y \u201cenderezar el alma a Dios, que es el intento que en el uso de ellas tiene la Iglesia\u201d (S 3,37,2); apuntando a los iconoclastas de su tiempo, reafirma que acerca de la memoria, reverencia, \u201cy estimaci\u00f3n de las im\u00e1genes, que naturalmente la Iglesia cat\u00f3lica nos propone, ning\u00fan enga\u00f1o ni peligro puede haber\u201d (S 3,15,2). Advi\u00e9rtase la insistencia en la autoridad de la Iglesia en este punto tan importante para la piedad y devoci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En la devoci\u00f3n o m\u00e1s bien \u201cdevociones\u201d de los fieles con respecto a oratorios, santuarios o diferencias de lugares devotos, variedad de ceremonias, adorno cuasi-profano de im\u00e1genes, etc., de la que trata largamente en S 3, cc. 35-44, puntualiza con toda precisi\u00f3n c\u00f3mo hay que comportarse \u201cno curando de estribar en las invenciones de ceremonias que no usa ni tiene probadas la Iglesia cat\u00f3lica\u201d (S 3,44,3), \u201cdejando el modo y manera de decir la misa al sacerdote que all\u00ed la Iglesia tiene en su lugar, que \u00e9l tiene orden de ella c\u00f3mo lo ha de hacer\u201d (ib.), y no quieran esos devotos impertinentes y medio supersticiosos \u201cusar nuevos modos, como si supiesen m\u00e1s que el Esp\u00edritu Santo y su Iglesia\u201d (ib.). En el trato oracional con Dios tambi\u00e9n denuncia los modos extra\u00f1os de portarse de algunas personas y los desautoriza, insistiendo en que no \u201chay para qu\u00e9 usar otros modos ni retru\u00e9canos de palabras ni oraciones, sino s\u00f3lo las que usa la Iglesia y como las usa, porque todas se reducen a las que habemos dicho del Pater noster\u201d (S 3,44,4). Acaba, efectivamente, de hacer un elogio estupendo de la oraci\u00f3n dominical, conforme a toda la tradici\u00f3n patr\u00edstico-teol\u00f3gica de la Iglesia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En la mejor de sus cartas, deshaciendo los temores de una de sus dirigidas y proponi\u00e9ndole un itinerario teologal, integra en \u00e9l los mandamientos de la Iglesia, dici\u00e9ndole: \u201c\u00bfQu\u00e9 hay que acertar sino ir por el camino llano de la ley de Dios y de la Iglesia, y s\u00f3lo vivir en fe oscura y verdadera, y esperanza cierta, y caridad entera, y esperar all\u00e1 nuestros bienes, viviendo ac\u00e1 como peregrinos, pobres, desterrados, hu\u00e9rfanos, secos, sin camino y sin nada, esper\u00e1ndolo all\u00e1 todo?\u201d (Ct a Juana de Pedraza: 12.10.1589). Ese \u201cac\u00e1\u201d se refiere a la que otras veces llama Iglesia militante; y el \u201call\u00e1\u201d apunta a la Iglesia triunfante.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">IV. Trabajo por la Iglesia y el Evangelio<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">J. de la Cruz fue un ap\u00f3stol incansable en la direcci\u00f3n de las almas, en lo que se ha llamado su magisterio oral abundant\u00edsimo. Con sus escritos pretende lo mismo: trabajar por el adelantamiento de la gente en la perfecci\u00f3n, en los caminos de Dios, dar en sus libros como un directorio vivo y siempre actual de los caminos de Dios. Lo hace dolido de las deficiencias y errores que descubre en este campo. Pero ve tambi\u00e9n en su entorno gente que se mueve excesivamente y que no acaba de comprender en d\u00f3nde radica la eficacia de ese trabajo apost\u00f3lico y ministerial que est\u00e1n llevando a cabo. En este contexto, defendiendo la vida contemplativa pura, denuncia el \u201cactivismo\u201d, no la actividad bien entendida, y presenta el valor apost\u00f3lico del amor puro o depurado al m\u00e1ximo. Aunque sus afirmaciones est\u00e1n marcadas por un tono pol\u00e9mico, lleva toda la raz\u00f3n defendiendo que \u201ces m\u00e1s precioso delante de Dios y del alma un poquito de este puro amor y m\u00e1s provecho hace a la Iglesia, aunque parece que no hace nada, que todas esas otras obras juntas\u201d (CB 29, 2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Confirma su afirmaci\u00f3n con el ejemplo de Mar\u00eda Magdalena que por el amor que ten\u00eda a Cristo \u201cy por el grande deseo que ten\u00eda de agradar a su Esposo y aprovechar a la Iglesia, se escondi\u00f3 en el desierto treinta a\u00f1os para entregarse de veras a este amor, pareci\u00e9ndole que en todas maneras ganar\u00eda mucho m\u00e1s de esta manera, por lo mucho que aprovecha e importa a la Iglesia un poquito de este amor\u201d (ib.). Y dictamina con fuerza: \u201cAdviertan, pues, aqu\u00ed los que son muy activos, que piensan ce\u00f1ir al mundo con sus predicaciones y obras exteriores, que mucho m\u00e1s provecho har\u00edan a la Iglesia y mucho m\u00e1s agradar\u00edan a Dios, dejado aparte el buen ejemplo que de s\u00ed dar\u00edan, si gastasen siquiera la mitad de ese tiempo en estarse con Dios en oraci\u00f3n&#8230;; entonces har\u00edan m\u00e1s y con menos trabajo con una obra que con mil, mereci\u00e9ndolo su oraci\u00f3n, y habiendo cobrado fuerzas espirituales en ella\u201d (ib. n. 3).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">V. La mejor oraci\u00f3n por la Iglesia<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Acaba de hablar J. de \u00a0oraci\u00f3n, de su necesidad y valor, pero la mejor oraci\u00f3n por la Iglesia es la que hizo Cristo el Se\u00f1or. Fray J. tiene buena conciencia de esto y despu\u00e9s de echar una mirada y hacer una petici\u00f3n ardiente para recibir el gozo y sabor del amor, hablando de la hermosura de Dios en que quiere transformarse, se expresa diciendo: \u201cEsta es la adopci\u00f3n de los hijos de Dios, que de veras dir\u00e1n a Dios lo que el mismo Hijo dijo por San Juan al Eterno Padre, diciendo<em>: todas mis cosas son tuyas, y tus cosas son m\u00edas <\/em>(17,10). El por esencia, por ser Hijo natural, nosotros por participaci\u00f3n, por ser hijos adoptivos. Y as\u00ed, lo dijo \u00e9l, no s\u00f3lo por s\u00ed, que es la cabeza, sino por todo su cuerpo m\u00edstico, que es la Iglesia. La cual participar\u00e1 la misma \u00a0<em>hermosura <\/em>del Esposo en el d\u00eda de su triunfo, que ser\u00e1 cuando vea a Dios cara a cara\u201d (CB 36,5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En otra parte recordar\u00e1 que es indecible e inefable todo lo que recibir\u00e1 la Iglesia en la transformaci\u00f3n beat\u00edfica en Dios; lo \u00fanico que se puede hacer es \u201cdar a entender c\u00f3mo el Hijo de Dios nos alcanz\u00f3 este alto estado y nos mereci\u00f3 este subido puesto de <em>poder ser hijos de Dios<\/em>, como dice san Juan (1,12: CB 39,5)\u201d. Como ya dejamos dicho, todas las excelencias que atribuye el Santo a las almas transformadas en Dios han de aplicarse, con toda verdad a la Iglesia, en cuanto tal.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">VI. Generosidad desbordante<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Se pregunta el Santo: \u201c\u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 decir hasta d\u00f3nde llega lo que Dios engrandece un alma cuando da en agradarse de ella?\u201d (CB 33,8). En lugar de alma podemos leer Iglesia tranquilamente y hacernos esa misma pregunta. La contestaci\u00f3n es: nadie puede ni aun imaginarse lo que Dios hace, \u201cporque, en fin, lo hace como Dios, para mostrar qui\u00e9n \u00e9l es\u201d. Sigue dando explicaciones de lo que dice inexplicable para desembocar con toda naturalidad en un gran texto eclesial: \u201cDe donde, los mejores y principales bienes de su casa, es, de su Iglesia (1 Tim 3, 15), as\u00ed militante como triunfante, acumula Dios en el que es m\u00e1s amigo suyo, y lo ordena para m\u00e1s honrarle y glorificarle; as\u00ed como una luz grande absorbe en s\u00ed muchas luces peque\u00f1as\u201d (ib.).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En otra parte, habiendo alegado este paso de san J. lo he se\u00f1alado como \u201cuno de esos lugares marianos sanjuanistas impl\u00edcitos donde lo \u00fanico que falta es el nombre de la Se\u00f1ora\u201d. Est\u00e1 claro que lo que dice ah\u00ed de la acumulaci\u00f3n, dentro de la Iglesia, de los principales bienes de Dios en los que son m\u00e1s amigos suyos, lo est\u00e1 diciendo muy particularmente de la Virgen \u00a0Mar\u00eda, enriquecida y dotada como nadie en la iglesia militante y en la triunfante. As\u00ed, una vez m\u00e1s entra J. en la lectura conciliar del misterio de Mar\u00eda dentro del misterio de Dios, de Cristo, de la Iglesia (LG nn. 52-69).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">Conclusi\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Por cuanto hemos ido diciendo, la mente eclesial de J. de la Cruz no apunta a la Iglesia como sociedad perfecta, a sus intervenciones autoritarias, aunque reconoce como creyente esa autoridad y su ejercicio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Su mente y su discurso eclesial va por la \u201cnaturaleza \u00edntima\u201d, o \u201cesencia \u00edntima\u201d, de que hablaba Pablo VI en el Concilio. En el Discurso de clausura de la tercera sesi\u00f3n conciliar, 21-XI-1964, precisaba que la Iglesia \u201cno se agota en su estructura jer\u00e1rquica, en su liturgia, en sus sacramentos, ni en sus ordenaciones jur\u00eddicas. Su esencia \u00edntima, la principal fuente de su eficacia santificadora, ha de buscarse en su m\u00edstica uni\u00f3n con Cristo\u201d. P\u00edo XI al proclamar doctor de la Iglesia a san Juan de la Cruz dijo de sus escritos que son \u201cl\u00edmpida fuente del sentido cristiano y del esp\u00edritu de la Iglesia\u201d. Despu\u00e9s del Concilio entendemos mejor esta afirmaci\u00f3n, sobre todo al confesar que la Iglesia \u201ces en Cristo como sacramento, es decir signo e instrumento de la \u00edntima uni\u00f3n con Dios\u201d (LG 1, 48; SC 5; GS 45). \u201cSi su doctrina acerca de la uni\u00f3n con Dios es tan excelente, su magisterio eclesial lo es en igual medida y por la misma raz\u00f3n\u201d (cf. Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, \u201cEvangelio eclesial de San Juan de la Cruz\u201d, en <em>RevEsp <\/em>49 [1990] 494-495). Quiero repetir lo que escrib\u00ed hace unos a\u00f1os: \u201cLa eclesiolog\u00eda m\u00e1s honda que ha de nacer de las ense\u00f1anzas del Concilio Vaticano II est\u00e1 ya escrita <em>ante litteram <\/em>por el Doctor m\u00edstico que, adem\u00e1s de expositor y cantor de esa realidad eclesial m\u00e1s vital y sustancial, es testigo experiencial\u201d (ib. p. 495).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cLa m\u00edstica de la Iglesia est\u00e1 ya escrita y su doctor es J. de la Cruz, que sintoniza as\u00ed de un modo incuestionable con lo m\u00e1s profundo de su misterio. La Iglesia Esposa est\u00e1 amando a Cristo Esposo y uni\u00e9ndose con Dios a trav\u00e9s de esa alma protagonista de la <em>SubidaNoche<\/em>, del <em>C\u00e1ntico <\/em>y de la <em>Llama. <\/em>Es el Doctor m\u00edstico quien canta la <em>dichosa ventura <\/em>de la Iglesia y del alma, de la Iglesia y de Cristo, de quienes \u201cse entienden harto propiamente\u201d (CB 30,7) estas cosas\u201d (Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, \u201cLa Santa Madre Iglesia\u201d, en la revista <em>Teresa<\/em>, n. 45 [1990] 22).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Si se me pidiera una vez m\u00e1s una definici\u00f3n o descripci\u00f3n de la Iglesia conforme al pensamiento del Santo, dar\u00eda la siguiente<em>: \u201cUna sociedad o compa\u00f1\u00eda de amor, alianza de amor entre Dios y las criaturas\u201d. <\/em>Proyectada por Dios, cuya esencia es el amor; realizada \u00fanicamente por amor y rescatada por la muerte de amor de Cristo sobre la cruz, cumple su etapa terrena a la sombra y bajo la acci\u00f3n del \u00a0Esp\u00edritu Santo. Amor que une al Padre y al Hijo, y a los fieles hace miembros de quien es la Cabeza, Cristo, y los convierte en compa\u00f1eros de la divinidad conglutin\u00e1ndolos entre s\u00ed, \u201cporque as\u00ed como el amor es uni\u00f3n del Padre y del Hijo, as\u00ed lo es del alma con Dios\u201d (CB 13,11). La presencia viva y operante del Esp\u00edritu en la Iglesia realiza progresivamente sus designios amorosos sirvi\u00e9ndose del ministerio de unos hombres para conducir a los otros, no bast\u00e1ndose nadie a s\u00ed mismo y necesitando cada uno de la ayuda y colaboraci\u00f3n de los dem\u00e1s\u201d (Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez, \u201cEl tema Iglesia en San Juan de la Cruz\u201d, <em>EphCarm <\/em>18 [1967] 136; y en el estudio citado anteriormente, nota 37, p. 26).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El deseo final que manifiesta el alma y la Iglesia Esposa a su Amado, el Hijo de Dios es que la traslade \u201cdel matrimonio espiritual, a que Dios la ha querido llegar en esta Iglesia militante, al glorioso matrimonio de la triunfante\u201d (CB 40,7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">BIBL. \u2014 JOS\u00c9 VICENTE RODR\u00cdGUEZ, \u201cEl tema Iglesia en san Juan de la Cruz\u201d, en <em>EphCarm <\/em>17 (1966) 368-404; 18 (1967) 91-137; Id., \u201cEvangelio eclesial de San Juan de la Cruz en <em>RevEsp <\/em>49 (1990) 475-500; Id., \u201cLa Santa Madre Iglesia\u201d, en la revista <em>Teresa de Jes\u00fas <\/em>n. 45 (1990) 19-26; LUCINIO DEL SANT\u00cdSIMO SACRAMENTO (Ruano), \u201cLa doctrina del Cuerpo m\u00edstico en San Juan de la Cruz, en <em>RevEsp <\/em>3 (1944) 181-211; 4 (1985) 77-104 y 251-275; MIGUEL ANGEL CADRECHA Y CAPARR\u00d3S, <em>San Juan de la<\/em> <em>Cruz. Una eclesiolog\u00eda de amor<\/em>, Burgos, 1980.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Juan de la Cruz usa en sus escritos la palabra Iglesia 55 veces; dos de \u00e9stas se refieren a la iglesia material: \u201cla iglesia mayor\u201d de C\u00f3rdoba (Ct a Ana de S. Alberto: jun. 1586). 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