{"id":3040,"date":"2015-01-08T11:40:46","date_gmt":"2015-01-08T17:40:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3040"},"modified":"2021-01-08T11:44:59","modified_gmt":"2021-01-08T17:44:59","slug":"jesucristo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3040","title":{"rendered":"Jesucristo"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La cristolog\u00eda sanjuanista es un aspecto profundo, delicado, vigoroso y bello de su doctrina. El m\u00e1s querido. No obra en perjuicio de esta riqueza y profundidad el hecho de que no abarque \u2018todas\u2019 las cuestiones importantes ni \u2018todos\u2019 los aspectos doctrinales de una cristolog\u00eda. Ya J. de la Cruz avisa de que esa meditaci\u00f3n omnicomprensiva, por principio es imposible: \u201cPor m\u00e1s misterios y maravillas que han descubierto [en Cristo] los santos doctores y entendido las santas almas en este estado de vida, les qued\u00f3 todo lo m\u00e1s por decir, y aun por entender; y as\u00ed hay mucho que ahondar en Cristo: porque es como una abundante mina con muchos senos de tesoros, que, por m\u00e1s que ahonden, nunca les hallan fin ni t\u00e9rmino, antes van en cada seno hallando nuevas venas de nuevas riquezas ac\u00e1 y all\u00e1. Que, por eso, dijo san Pablo (Col. 2, 3) del mismo, diciendo: En Cristo moran todos los tesoros y sabidur\u00eda escondidos\u201d (CB 37,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La doctrina, en todo caso, se apoya sobre fuertes pilares b\u00edblico dogm\u00e1ticos y se teje con los tres fuertes hilos presentes en toda la trama textual y mental sanjuanista: una viva y profunda experiencia de los insondables misterios de Jesucristo; una detenida asimilaci\u00f3n y meditaci\u00f3n de algunos de los datos revelados acerca de los misterios de la vida del Se\u00f1or; y, por fin, una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y espiritual de orientaci\u00f3n predominantemente pr\u00e1ctica o mistag\u00f3gica.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">I. Cristo en su vida. Su vida en Cristo<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Antes que, en la pluma, Cristo ha entrado en la vida de fray Juan. Interesa destacar algunas an\u00e9cdotas que revelan el modo concreto de ese contacto de fe que conocemos m\u00e1s por la biograf\u00eda interior, trasparentada en las obras, que por su biograf\u00eda exterior. Su vida entera la ha vivido como un di\u00e1logo de \u00edntimo trato y amistad con Cristo el Se\u00f1or y, sin embargo, nos quedan pocos retazos de esa historia de amistad ilimitada y bell\u00edsima. F. Ruiz ha marcado la ruta, como en tantos temas, para destacar la escena del di\u00e1logo con el Cristo del cuadro que le habl\u00f3 en Segovia y que ofrece recompensa por el \u2018favor y honra\u2019 de colocarle en m\u00e1s decencia y dignidad, Se lo cuenta a su hermano Francisco: \u201cMe dijo: Fray Juan p\u00eddeme lo que quisieres que yo te lo conceder\u00e9 por este servicio que me has hecho. Yo le dije: Se\u00f1or, lo que quiero que me deis es trabajos que padecer por vos y que sea yo menospreciado y tenido en poco\u201d (Cris\u00f3gono, <em>Vida<\/em>&#8230; 11\u00aa ed., p. 254). M\u00e1s que el contenido de su petici\u00f3n nos importa subrayar en la escena el hecho del di\u00e1logo y la intimidad con Cristo que evidencia. Con Cristo vive una historia larga de di\u00e1logo continuo y ordinario. La an\u00e9cdota debe elevarse a categor\u00eda y principio de vitalidad espiritual. Cristo es su amado y su eje vital. \u201cLas manifestaciones son incontables y se extienden a todos los campos. Las hay de tipo estrictamente personal y religioso, como los poemas m\u00edsticos. Otras pertenecen a la piedad conventual y vida comunitaria, como las representaciones escenificadas. Tambi\u00e9n las hay de car\u00e1cter art\u00edstico. Todas sus facultades se despiertan y alcanzan el m\u00e1ximo desarrollo en contacto con la realidad absorbente que es Jesucristo\u201d. (F. Ruiz Salvador, <em>Introducci\u00f3n<\/em>, p. 357). La menci\u00f3n del <em>Dibujo del Crucificado <\/em>es necesaria a este prop\u00f3sito. \u201cUna vez estando orando el santo padre fray Juan en Avila, se le apareci\u00f3 Cristo Nuestro Se\u00f1or como qued\u00f3 despu\u00e9s de haber expirado; y&#8230; el santo var\u00f3n, con la impresi\u00f3n que le hizo tan lastimera figura lo hab\u00eda retratado y se hizo presentaci\u00f3n del dicho retrato,&#8230; cosa muy lastimosa\u201d (BMC 14, 396). Adem\u00e1s de la pintura famosa parece que labraba peque\u00f1as im\u00e1genes del crucificado en madera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">De su celebraci\u00f3n de las fiestas de Navidad (BMC 14,25) o de su devoci\u00f3n al Sant\u00edsimo (14, 168 y 370) y a la Virgen Mar\u00eda tambi\u00e9n hay abundante conocimiento. Por todo se certifica que la encarnaci\u00f3n, la \u00a0Cruz y la \u00a0Eucarist\u00eda parece que han sido \u201csus\u201d misterios m\u00e1s meditados. Aunque es evidente que no es \u2018la devoci\u00f3n\u2019 lo determinante en la exploraci\u00f3n de su aportaci\u00f3n a la meditaci\u00f3n inacabable del misterio de Cristo. Los testigos insisten en transportes m\u00edsticos ante la cuna o ante la cruz del Salvador. Pero la lectura de sus obras descubre el enfoque de la presentaci\u00f3n paulina de la vida en Cristo como el m\u00e1s cercano e inspirador.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Ning\u00fan testimonio externo llegar\u00e1 a exagerar nunca la importancia y la centralidad axial del misterio de Cristo Amado y Esposo en su vida. Ninguno ser\u00e1 tan claro y convincente como sus poemas. Todos nacen de la herida y la ansiedad de haber conocido y no tener a\u00fan posesi\u00f3n y presencia del Cristo hermano, compa\u00f1ero, amado y amigo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El poema del <em>Pastorcico <\/em>es de relieve especial en esta consideraci\u00f3n del misterio de redentor bajo la clave esponsal y tensionado entre la ausencia y la presencia. El pecho del Redentor, su coraz\u00f3n y su ternura por nosotros que le hacen expatriarse y morir solo y que, levantado sobre la tierra sobre un \u00e1rbol, ejerce todo el atractivo y la seducci\u00f3n de su amor oblativo por el hombre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Restos de su modo de su piedad cristoc\u00e9ntrica nos quedan en sus oraciones: La <em>oraci\u00f3n de alma enamorada <\/em>y el pr\u00f3logo de lo<em>s Dichos de luz y amor <\/em>est\u00e1n a la cabeza en esta jerarqu\u00eda. \u201cQuitando por ventura delante ofend\u00edculos y tropiezos a muchas almas que tropiezan no sabiendo, y no sabiendo van errando, pensando que aciertan en lo que es seguir a tu dulc\u00edsimo Hijo, Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, y hacerse semejantes a \u00e9l en la vida, condiciones y virtudes, y en la forma de la desnudez y pureza de su esp\u00edritu. Mas dala t\u00fa, Padre de misericordias, porque sin ti no se har\u00e1 nada, Se\u00f1or\u201d (Av 1). \u201cNo me quitar\u00e1s, Dios m\u00edo, lo que una vez me diste en tu \u00fanico Hijo Jesucristo, en que me diste todo lo que quiero. Por eso me holgar\u00e9 que no te tardar\u00e1s si yo espero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u00bfCon qu\u00e9 dilaciones esperas, pues desde luego puedes amar a Dios en tu coraz\u00f3n? M\u00edos son los cielos y m\u00eda es la tierra; m\u00edas son las gentes, los justos son m\u00edos y m\u00edos los pecadores; los \u00e1ngeles son m\u00edos, y la Madre de Dios y todas las cosas son m\u00edas; y el mismo Dios es m\u00edo y para m\u00ed, porque Cristo es m\u00edo y todo para m\u00ed. Pues \u00bfqu\u00e9 pides y buscas, alma m\u00eda? Tuyo es todo esto, y todo es para ti.\u201d (Av 26-27). Todo lo tenemos en Cristo y todo lo esperamos de \u00e9l. Nada importa pedir tanto como el acierto en el seguimiento del Se\u00f1or Jes\u00fas. Esta cristolog\u00eda, orada y vivida antes que escrita, es la que se trasluce en estas reliquias de su oraci\u00f3n que A. Ruiz ha recogido <em>(San Juan de la Cruz, maestro de oraci\u00f3n<\/em>, Burgos 1989). All\u00ed se oyen otros muchos modos de oraci\u00f3n cristol\u00f3gica disimulada y disfrazada, pero donde resuena, en persona de la Esposa o de los Profetas, la voz inconfundible de J. de la Cruz al habla con su Cristo Amado y deseado con \u2018muchas maneras de palabras y sentimientos\u2019 a trav\u00e9s de m\u00faltiples y diversas modulaciones orantes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La totalidad personal de Cristo que se impone en su experiencia apenas la podemos presentar, aunque s\u00ed rastrear, por la densidad cr\u00edstica de los poemas. Pero en su doctrina espiritual presenta aisladamente algunos aspectos y elementos, tra\u00eddos seg\u00fan las exigencias de la exposici\u00f3n del camino espiritual. Camino de uni\u00f3n del Alma con Dios mediante Jesucristo, Camino y Mediador, actor, motor y meta de la uni\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Ha meditado y contemplado la humanidad gloriosa del Salvador, en la que se recuperan como significativos todos los \u201cmisterios\u201d y palabras de su vida terrena; ha sido subyugado por su eco y reflejo fulgurante en la creaci\u00f3n; su encarnaci\u00f3n y uni\u00f3n hipost\u00e1tica han agravado sus ansias de amor y de presencia total sin otras mediaciones ni dilaciones de modo \u201cque t\u00fa seas el mensajero y los mensajes\u201d (CB 7,7); ha comprendido que su pasi\u00f3n y su cruz son la espesura que se ha de atravesar para acceder a su Presencia y Sabidur\u00eda. Ha insistido en su funci\u00f3n mediadora universal, en su car\u00e1cter de revelador definitivo, en su ejemplaridad y su esponsalidad, pero todo lo ha contemplado, no psicol\u00f3gica e individualmente, sino penetrado del t\u00edpico personalismo carmelitano; \u201cpropter nos, propter me\u201d, ha venido, ha vivido, hablado, padecido, muerto y resucitado el Redentor.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">II. La preexistencia del Verbo Hijo de Dios<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La filiaci\u00f3n divina de Cristo se considera naturalmente como la raz\u00f3n consustancial de su divinidad y por tanto de la inserci\u00f3n en la vida trinitaria y de la divinizaci\u00f3n del \u00a0hombre. El Santo no hace otra cosa que asumir la teolog\u00eda tradicional. De esa realidad confesada por la fe com\u00fan de la Iglesia arrancan todos los t\u00edtulos, m\u00e9ritos y realizaciones de Cristo en la econom\u00eda de la creaci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n. La aplicaci\u00f3n sanjuanista es clara, precisa y abundante. Recalca con particular insistencia hechos fundamentales, como \u00e9stos: Porque Cristo es Hijo de Dios, existen el mundo y el hombre y reflejan la imagen de Dios. Y en raz\u00f3n de su filiaci\u00f3n divina se ha posibilitado la filiaci\u00f3n \u201cgraciosa y adoptiva\u201d del hombre de modo que pueda llamarse y ser tambi\u00e9n hijo de Dios. Gracias a la gracia que el Hijo de Dios ha conseguido para el hombre, \u00e9ste puede transformarse de tal modo que llegue a una aut\u00e9ntica divinizaci\u00f3n o deificaci\u00f3n. La obra de la creaci\u00f3n, de la encarnaci\u00f3n, de la salvaci\u00f3n y de la divinizaci\u00f3n la realiza Dios Padre por medio de la \u201cfigura de su Hijo\u201d. Todas las obras, acciones y ense\u00f1anzas de Cristo tienen valor \u00fanico en cuanto derivan de su filiaci\u00f3n divina y de su encarnaci\u00f3n. Por eso el Santo atribuye al Hijo de Dios todo lo que ense\u00f1a de Cristo. Distingue con precisi\u00f3n lo que se refiere a su naturaleza divina y a su acci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Ha meditado en los <em>romances <\/em>con pinceladas precisas y deliciosamente bellas, la preexistencia del Hijo y ha hecho all\u00ed su confesi\u00f3n en la consubstancialidad e igualdad de naturaleza. All\u00ed tambi\u00e9n se encuentran las notas caracter\u00edsticas de la meditaci\u00f3n sanjuanista sobre \u00a0Cristo: el desposorio de la divinidad con el mundo en Cristo: <em>\u201cEn el principio moraba \/ el Verbo, y en Dios viv\u00eda<\/em>&#8230; \/ <em>El Verbo se llamaba Hijo, \/ que del principio nac\u00eda; \/ hale siempre concebido <\/em>\/ <em>y siempre le conceb\u00eda; \/ dale siempre su sustancia, \/ y siempre se la ten\u00eda<\/em>\u201d (vv 1-2; 10-15). \/\/ <em>\u201cNada me contenta Hijo \/ fuera de tu compa\u00f1\u00eda&#8230; \/ En ti solo me he agradado \/ \u00a1oh vida de vida m\u00eda! \/ Eres lumbre de mi lumbre, \/ eres<\/em> <em>mi sabidur\u00eda, \/ figura de mi sustancia<\/em>&#8230;\u201d (vv.57-58; 65-72).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">All\u00ed se encuentra su respuesta a la cl\u00e1sica pregunta \u00bf<em>cur Deus homo<\/em>?; va m\u00e1s en relaci\u00f3n con el destino de amor esponsal que Dios ha querido en Cristo desde siempre, voluntad que no fue abolida ni desmentida nunca por el pecado: \u00c9ste tiene menos peso que la decisi\u00f3n de Dios de amar e igualar consigo al hombre en el Verbo: <em>Una esposa que te ame \/ mi Hijo darte querr\u00eda \/ que por tu valor merezca \/ tener nuestra compa\u00f1\u00eda&#8230; \/ porque en todo semejante \/ \u00e9l a ellos se har\u00eda \/ y se vendr\u00eda con ellos, \/ y con ellos morar\u00eda; \/ y que Dios ser\u00eda hombre, \/ y que el hombre Dios ser\u00eda, \/ y tratar\u00eda con ellos &#8230; \/ porque \u00e9l era la cabeza \/ de la esposa que ten\u00eda, \/ a la cual todos los miembros \/ de los justos juntar\u00eda, \/ que son cuerpo de la esposa&#8230; \/ y que, as\u00ed juntos en uno, \/ al Padre la llevar\u00eda, \/ donde del mismo deleite \/ que Dios goza, gozar\u00eda; \/ que, como el Padre y el Hijo, \/ y el que de ellos proced\u00eda \/ el uno vive en el otro, \/ as\u00ed la esposa ser\u00eda, \/ que, dentro de Dios absorta \/ vida de Dios vivir\u00eda <\/em>(vv.130166<em>).<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Las mismas ideas se exponen en prosa de formas variadas: \u201cEl lugar donde est\u00e1 escondido el Hijo de Dios es, como dice san Juan, el seno del Padre, que es la esencia divina, la cual es ajena de todo ojo mortal (CB 1,3). La gloria del Padre es tambi\u00e9n su seno y su Amor inmenso: \u201cEl Padre no se apacienta en otra cosa que en el Hijo, pues es la gloria del Padre porque el Hijo solo es el deleite del Padre, el cual no se recuesta en otro lugar ni cabe en otra cosa que en su amado Hijo, en el cual todo \u00e9l se recuesta, comunic\u00e1ndole toda su esencia al mediod\u00eda, que es la eternidad, donde siempre le engendra y le tiene engendrado\u201d (CB 1,8). La consideraci\u00f3n de la vida intratrinitaria del Verbo est\u00e1 \u201cen respondencia\u201d a la uni\u00f3n del hombre con Dios a la comunicaci\u00f3n hist\u00f3rica y encarnada de la vida divina. \u201cEl Hijo de Dios nos alcanz\u00f3 este alto estado y nos mereci\u00f3 este subido puesto de poder ser hijos de Dios&#8230; hasta poder hacer por participaci\u00f3n en nosotros la misma obra que yo por naturaleza, que es aspirar el Esp\u00edritu Santo\u201d (CB 39,5). Toda la vida de Cristo tiene por fin la transformaci\u00f3n de lo humano en divino. En Cristo el Padre ha tocado delicadamente el mundo y lo humano ha quedado transformado \u201cPor cuanto el Hijo penetra hasta lo m\u00e1s \u00edntimo del ser (del mundo) por la delicadez de tu ser divino penetras sutilmente la sustancia de mi alma y, toc\u00e1ndola delicadamente, en ti la absorbes toda en divinos modos de deleites y suavidades\u201d (LlB 2,17) El Cristo es universal por su divinidad. De ah\u00ed que el v\u00e9rtice de la vida espiritual se coloque en la uni\u00f3n y transformaci\u00f3n del alma en Cristo y por \u00e9l en la vida de la Trinidad (CB 38-39). El proceso para llegar ah\u00ed consiste en una progresiva asimilaci\u00f3n a Cristo, Esposo del alma, Hijo de Dios (cf. CB 2,7; 13,11; 17,8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Cristo es contemplado tambi\u00e9n como <em>Sabidur\u00eda divina <\/em>que encierra todos los tesoros de Dios y todas sus riquezas (CB 2,7). En ella se revelan todos los misterios de Dios, ya que el alma unida \u201ccon esta Sabidur\u00eda divina, que es el Hijo de Dios, conocer\u00e1 los subidos misterios de Dios y hombre, que est\u00e1n muy escondidos en Dios\u201d (CB 37,2). Se oye aqu\u00ed la certeza del Concilio: \u201cEn realidad, el misterio del hombre s\u00f3lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. Porque Ad\u00e1n, el primer hombre, era figura del que hab\u00eda de venir, es decir, Cristo nuestro Se\u00f1or, Cristo, el nuevo Ad\u00e1n, en la misma revelaci\u00f3n del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocaci\u00f3n&#8230; El que es imagen de Dios invisible (Col 1,15) es tambi\u00e9n el hombre perfecto, que ha devuelto a la descendencia de Ad\u00e1n la semejanza divina, deformada por el primer pecado. En \u00e9l, la naturaleza humana asumida, no absorbida, ha sido elevada tambi\u00e9n en nosotros a dignidad sin igual. El Hijo de Dios con su encarnaci\u00f3n se ha unido, en cierto modo, con todo hombre\u201d (GS 22). Por la revelaci\u00f3n y por otros medios se dan al hombre noticias y luces particulares, por medio de la <em>Sabidur\u00eda de Dios<\/em>, que es el Hijo de Dios, que el \u00a0Esp\u00edritu Santo ense\u00f1ador comunica al alma en fe, se le da toda la ciencia y sabidur\u00eda (S 2,29,6). La <em>Palabra de Dios <\/em>que el Padre pronuncia desde la eternidad para que sepan y gocen a su Hijo los bienaventurados (S 2,3, 5; cf. cap. 22) se ha de o\u00edr en silencio y se despliega en la historia en v\u00edas de carne y tiempo mediante su Esp\u00edritu y su Iglesia (S 2,20,5) pues \u2018\u00e9l vino a ense\u00f1ar al mundo el camino de retorno al Padre\u2019 (S 1,5,2).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">III. Cristo en la creaci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Todo fue creado por \u00e9l y para \u00e9l. La \u00a0creaci\u00f3n se contempla en J. como obra del amor del Padre hacia el Hijo: \u201cH\u00e1gase, pues, dijo el Padre \/ que tu amor lo merec\u00eda \/ y en este dicho que dijo \/ el mundo criado hab\u00eda, \/ palacio para la esposa\u201d (<em>Romances<\/em>, vv. 99-104). La creaci\u00f3n resulta ser imagen del Hijo, que lo es, a su vez, del Padre. En ella es donde mejor aparece el Hijo como \u201cresplandor de su gloria y figura de su sustancia\u201d. Comenta el Santo: \u201cCon esta figura de su Hijo mir\u00f3 Dios todas las cosas, que fue darles el ser natural, comunic\u00e1ndoles muchas gracias y dones naturales, haci\u00e9ndolas acabadas y perfectas&#8230; El mirarlas mucho buenas era hacerlas mucho buenas en el Verbo, su Hijo. Y no solamente las comunic\u00f3 el ser y gracias naturales mir\u00e1ndolas, como habemos dicho, mas tambi\u00e9n con sola esta figura de su Hijo las dej\u00f3 vestidas de hermosura\u201d (CB 5,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La creaci\u00f3n es el primer sello del Verbo sobre el mundo, hecho por la palabra y por la mirada; \u00e9sta es la primera gracia, \u201cmas tambi\u00e9n con sola esta figura de su Hijo las dej\u00f3 vestidas de hermosura, comunic\u00e1ndoles el ser sobrenatural; lo cual fue cuando se hizo hombre, ensalz\u00e1ndole en hermosura de Dios, y, por consiguiente, a todas las criaturas en \u00e9l, por haberse unido con la naturaleza de todas ellas en el hombre\u201d. Pero la obra de la creaci\u00f3n por el Hijo se ha culminado con la comunicaci\u00f3n al hombre, y en \u00e9l al mundo, de la gracia inconcebible, de bien y gloria llena, de la resurrecci\u00f3n, m\u00e1xima comunicaci\u00f3n de la belleza del Se\u00f1or. \u201cPor lo cual dijo el mismo Hijo de Dios (Jn. 12,32): Si yo fuere ensalzado de la tierra, levantar\u00e9 a m\u00ed todas las cosas. Y as\u00ed, en este levantamiento de la Encarnaci\u00f3n de su Hijo y de la gloria de su resurrecci\u00f3n seg\u00fan la carne, no solamente hermose\u00f3 el Padre las criaturas en parte, mas podremos decir que del todo las dej\u00f3 vestidas de hermosura y dignidad\u201d (ib). La encarnaci\u00f3n para el Verbo es k\u00e9nosis, para los hombres levantamiento. La evocaci\u00f3n del texto joaneo intenta la doble referencia a la cruz y la exaltaci\u00f3n pascual de Cristo y en \u00e9l de la realidad creada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Considera el Doctor m\u00edstico que la creaci\u00f3n as\u00ed entendida es obra exclusiva de Dios<em>; es <\/em>expl\u00edcita la afirmaci\u00f3n del Santo: \u201cAunque otras muchas cosas hace Dios por mano ajena, como de los \u00e1ngeles o de los hombres, \u00e9sta que es criar, nunca la hizo ni la hace por otra que por la suya. (CB 4,3). Es o<em>bra de la<\/em> <em>Sabidur\u00eda divina, que es el <\/em>Hijo la creaci\u00f3n de las cosas con gran facilidad y brevedad. Ha dejado en ellas rastro del propio ser y al dotarlas de gracias y hermosuras con el \u201cadmirable orden y dependencia indeficiente que unas tienen de otras\u201d. Ha hecho posible rastrear la presencia de Dios y buscar al Amado por ese camino de la consideraci\u00f3n, pues todo se hizo por el Hijo, todo tiene su huella: \u201chaci\u00e9ndolo todo Dios por la Sabidur\u00eda suya por quien las cri\u00f3, que es el Verbo, su Unig\u00e9nito Hijo\u201d (CB 5,1) todo puede ser mediaci\u00f3n para la comuni\u00f3n personal por este rastro y sello del cuerpo Hijo que hay en todo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero la presencia del Verbo en el mundo ha quedado m\u00e1s patente en la segunda gracia<em>. <\/em>El hombre es la Morada para la misma Sabidur\u00eda del Hijo y su Esposa, la Iglesia. Se canta bellamente en el Romance de la creaci\u00f3n (n. 3-6): \u201c<em>Una esposa que te ame, \/ mi Hijo, darte quer\u00eda&#8230; \/ Mucho lo agradezco, Padre, \/ el Hijo le respond\u00eda. \/ A la Esposa que me dieras \/ yo mi claridad dar\u00eda, \/ para que por ella vea \/ cuanto mi Padre val\u00eda, \/ y c\u00f3mo el ser que poseo \/ de su ser le recib\u00eda. \/ Reclinarla he yo en mi brazo, y en tu amor se abrasar\u00eda, \/ y con eterno deleite \/ tu bondad sublimar\u00eda<\/em>\u201d (vv. 80-93).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">IV. Verbo Encarnado<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cAunque otros muchos misterios la comunica, s\u00f3lo hace menci\u00f3n el Esposo de la Encarnaci\u00f3n, como el m\u00e1s principal de todos\u201d (CB 23,1). La Encarnaci\u00f3n aparece siempre en el Santo como el centro de los misterios de la fe cristiana (cf CB 5,3). No solo referida a la creaci\u00f3n y a la belleza, ( hermosura prefiere \u00e9l), y consiguiente \u201cdivinizaci\u00f3n\u201d derivada sobre el mundo con esa uni\u00f3n hipost\u00e1tica. En perspectiva m\u00e1s gen\u00e9rica se considera como la \u201crecapitulaci\u00f3n de todas las cosas en Cristo\u201d (ib. 7, y 23,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Insistiendo en esa relaci\u00f3n de la creaci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n con la Encarnaci\u00f3n, expresa as\u00ed sus intuiciones: \u201cLas subidas cavernas de esta piedra \u2013que es Cristo\u2013 son los subidos y altos y profundos misterios de sabidur\u00eda de Dios que hay en Cristo sobre la uni\u00f3n hipost\u00e1tica de la naturaleza humana con el Verbo divino, y en la respondencia que hay a \u00e9sta de la uni\u00f3n de los hombres a Dios, y en las conveniencias de justicia y misericordia de Dios sobre la salud del g\u00e9nero humano en manifestaci\u00f3n de sus juicios&#8230; as\u00ed cada misterio de los que hay en Cristo es profund\u00edsimo en sabidur\u00eda y tiene muchos juicios suyos ocultos de predestinaci\u00f3n y presciencia en los hijos de los hombres (CB 37,1). De hecho, la considera la Obra suprema de Dios<em>. <\/em>Incluso mayor que la creaci\u00f3n, ya que en lo que Dios m\u00e1s \u201cse mostr\u00f3 y m\u00e1s reparaba, eran [en] las [obras] de la Encarnaci\u00f3n del Verbo y misterios de la fe cristiana, en cuya comparaci\u00f3n todas las dem\u00e1s eran hechas como de paso, con apresuramiento\u201d (CB 5,3). \u201cLas obras de la Encarnaci\u00f3n del Verbo y misterios de la fe, las cuales, por ser mayores obras de Dios y que mayor amor en s\u00ed encierran, hacen en el alma mayor efecto de amor\u201d (ib. 7,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Si en la creaci\u00f3n la imagen del Hijo visti\u00f3 de hermosura a todas las criaturas, con la Encarnaci\u00f3n las comunic\u00f3 el \u201cser sobrenatural\u201d lo cual \u201cfue cuando se hizo hombre, ensalz\u00e1ndole en hermosura de Dios y, por consiguiente, a todas las criaturas en \u00e9l, por haberse unido con la naturaleza de todas ellas en el hombre\u201d (CB 5,4). M\u00e1s que un gesto de anonadamiento y k\u00e9nosis, como en la pasi\u00f3n y cruz, la Encarnaci\u00f3n es considerada por el Santo como triunfo y glorificaci\u00f3n de Cristo, como primera uni\u00f3n y comunicaci\u00f3n de su esplendor y gloria a la humanidad: \u201cY as\u00ed, en este levantamiento de la Encarnaci\u00f3n de su Hijo y de la gloria de su resurrecci\u00f3n seg\u00fan la carne, no solamente hermose\u00f3 el Padre las criaturas en parte, mas podremos decir que del todo las dej\u00f3 vestidas de hermosura y dignidad\u201d (ib. n. 4). De hecho, es curioso notar que conocer y gustar los misterios de la Encarnaci\u00f3n es \u201cuna de las causas que m\u00e1s mueven al alma a desear entrar en la espesura de sabidur\u00eda de Dios&#8230; es por venir a unir su entendimiento en Dios, seg\u00fan la noticia de los misterios de la Encarnaci\u00f3n, como m\u00e1s alta y sabrosa sabidur\u00eda de todas sus obras\u201d (CB 37,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Lo primero que desea ver quien llega al Reino. Se da en J. de la Cruz una cierta y consentida reducci\u00f3n cristol\u00f3gica del contenido de la \u00a0esperanza: \u201cUna de las cosas m\u00e1s principales por que desea el alma ser desatada y verse con Cristo (Flp. 1,23) es por verle all\u00e1 cara a cara, y entender all\u00ed de ra\u00edz las profundas v\u00edas y misterios eternos de su Encarnaci\u00f3n, que no es la menor parte de su bienaventuranza; porque, como dice el mismo Cristo por san Juan (Jn. 17,33), hablando con el Padre: Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, un solo Dios verdadero, y a tu Hijo Jesucristo, que enviaste. Por lo cual, as\u00ed como, cuando una persona ha llegado de lejos lo primero que hace es tratar y ver a quien bien quiere, as\u00ed el alma lo primero que desea hacer, en llegando a la vista de Dios, es conocer y gozar los profundos secretos y misterios de la Encarnaci\u00f3n y las v\u00edas antiguas de Dios que de ella dependen\u201d (CB 37,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La \u00a0uni\u00f3n y transformaci\u00f3n del alma en Cristo es el contenido esencial del proceso de amor m\u00edstico y la meta del camino espiritual. En \u00e9l la encarnaci\u00f3n no pierde nunca presencia y valor. Los reparos que desde lecturas teresianas se hacen a los contenidos de S 2 12 y 13 a este respecto, han de confrontarse con estas p\u00e1ginas de <em>C\u00e1ntico <\/em>y <em>Llama<\/em>. La lectura m\u00edstica del \u2018noli me tangere\u2019 y el \u2018conviene que yo me vaya\u2019 no afecta a la humanidad gloriosa del Salvador. Ni en la etapa de entrada en la contemplaci\u00f3n ni en la culminaci\u00f3n del progreso espiritual en el matrimonio m\u00edstico se abandona esta mediaci\u00f3n objetiva del Cuerpo encarnado, crucificado y glorioso del Se\u00f1or. La culminaci\u00f3n de la uni\u00f3n, de hecho, no es otra cosa que el abrazo entre la Esposa y el Esposo Cristo. \u00c9ste en ese tiempo \u201cdescubre con gran facilidad y frecuencia sus maravillosos secretos a su consorte\u201d y \u201ccomun\u00edcala principalmente dulces misterios de su Encarnaci\u00f3n y los modos y maneras de la redenci\u00f3n humana, que es una de las m\u00e1s altas obras de Dios, y as\u00ed es m\u00e1s sabrosa para el alma\u201d (CB 23,1). Las gracias descritas en el final de CB y en Ll 4\u00aa son de contenido cristol\u00f3gico expresamente (cf. CB 37; 38; y LlB 4, 4-16).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La propia inserci\u00f3n en la vida trinitaria no se produce sino por asimilaci\u00f3n de la filiaci\u00f3n de Hijo. Somos hijos en el Hijo. Solo la conformaci\u00f3n con Cristo y la perfecta asimilaci\u00f3n a \u00e9l introduce al alma en la vida \u00edntima de la \u00a0Trinidad, de manera que su vida es verdaderamente vida de Dios: \u201cY c\u00f3mo esto sea, no hay m\u00e1s saber ni poder para decirlo, sino dar a entender c\u00f3mo el Hijo de Dios nos alcanz\u00f3 este alto estado y nos mereci\u00f3 este subido puesto de poder ser hijos de Dios, como dice san Juan (1,12); y as\u00ed lo pidi\u00f3 al Padre por el mismo san Juan (17, 24), diciendo: Padre, quiero que los que me has dado, que donde yo estoy, tambi\u00e9n ellos est\u00e9n conmigo, para que vean la claridad que me diste; es a saber: que hagan por participaci\u00f3n en nosotros la misma obra que yo por naturaleza, que es aspirar el Esp\u00edritu Santo\u201d (CB 39,5; cf. CB 37-39 y LlB 3, 77-85).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En Cristo, toque delicado, Dios Padre, mano blanda, ha acariciado o tocado al mundo. Con Cristo se ha acercado hasta lo \u00edntimo de cada uno de los que le creen, le conocen, le aman y le reciben. Con Cristo ha entrado el Hombre en su destino trinitario (LlB 2,16-17). Proyecto divino y realizaci\u00f3n hist\u00f3rica de la Encarna-ci\u00f3n del Verbo se describen con trazos magn\u00edficos en los romances del Santo, en especial nn. 7-9. Deben releerse con detenci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">V. El Cristo Redentor Salvador<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Para la vida del hombre se dio no s\u00f3lo la creaci\u00f3n y la encarnaci\u00f3n sino la vida entera de Jes\u00fas de Nazaret y sobre todo el misterio de su muerte redentora y su resurrecci\u00f3n santificadora. Encarnaci\u00f3n y redenci\u00f3n constituyen el binomio en que se comprenden todos los insondables misterios de Cristo. Para ambas tiene el Santo la misma calificaci\u00f3n de ser \u201clas m\u00e1s altas obras de Dios\u201d (CB 23,1). El contenido de la redenci\u00f3n obrada en el \u00e1rbol de la cruz es incomparablemente mayor que el de ninguna otra obra de Cristo incluidos los milagros y el anuncio del Reino. Cuando m\u00e1s pasivamente estuvo sometido y obediente fue cuando hizo la mayor obra. La tesis del Santo queda patente: \u201cY as\u00ed, en el desamparo sensitivo hizo la mayor obra que en toda su vida con milagros y obras hab\u00eda hecho, ni en la tierra ni en el cielo, que fue reconciliar y unir al g\u00e9nero humano por gracia con Dios\u201d (S 2,7,11). La redenci\u00f3n se figura y reformula como \u201c<em>uni\u00f3n<\/em>\u201d o \u00a0<em>desposorio <\/em>de Dios con la naturaleza humana. El \u2018primum analogatum\u2019 de la \u00a0uni\u00f3n del alma con Dios no es la fusi\u00f3n f\u00edsica ni siquiera la uni\u00f3n matrimonial de los esposos, es la uni\u00f3n hipost\u00e1tica del Verbo con la humanidad en Jes\u00fas. La redenci\u00f3n, obra de amor, se llev\u00f3 a cabo de \u201cadmirable manera y traza\u201d ya que la humanidad fue redimida y desposada por Cristo por \u201clos mismos t\u00e9rminos que la naturaleza humana fue estragada y perdida\u201d (CB 23,1). Sigue temas de mucha tradici\u00f3n paulina y patr\u00edstica, el paralelo Ad\u00e1n Cristo, en este caso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La pasi\u00f3n, la muerte voluntaria y la cruz representan el culmen de la obra salvadora de Cristo. Ocupan de tal modo la mente y la meditaci\u00f3n contemplativa del Santo, que casi no alude a otros actos y gestos del Jes\u00fas terreno. Las palabras que evoca de \u00e9l son ante todo las palabras del seguimiento radical con la cruz, palabra en fin derivadas de este misterio. Insiste siempre en ese punto: \u201cY esto fue, como digo, al tiempo y punto que este Se\u00f1or estuvo m\u00e1s aniquilado en todo&#8230; Al punto de muerte qued\u00f3 tambi\u00e9n aniquilado en el alma sin consuelo y alivio alguno\u201d (S2, 7,11). La muerte de Cristo ha sido eficaz por s\u00ed misma, no por sufrimientos, en cuanto expresi\u00f3n de su entrega obediente y amorosa a la voluntad del Padre, eso hace valiosas nuestras propias cruces en su seguimiento: La purificaci\u00f3n y entrega de la voluntad, la negaci\u00f3n (J. D. Gait\u00e1n, <em>Negaci\u00f3n y plenitud, <\/em>p. 218-229). Para el Santo vale la \u00a0cruz en cuanto entrega de la persona y del ser, de la voluntad, del amor y de la vida. No pone el dolor y la sangre en primer plano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Su meditaci\u00f3n, ciertamente, no es de car\u00e1cter primordialmente dogm\u00e1tico, sino que, a partir de los datos dogm\u00e1ticos sobre la redenci\u00f3n, enfoca su contemplaci\u00f3n de la Cruz como clave de todo camino de uni\u00f3n con Dios en y por Cristo. Camino y puerta es Cristo, pero en cuanto redentor sacrificado. No hay otro modo de vivir la uni\u00f3n y el amor con \u00e9l. Tom\u00f3 la Cruz Juan para su nombre y sabe recomendar que nadie busque a Cristo sin Cruz. \u201cConstantemente en cartas y avisos el recuerdo de Cristo crucificado anima los programas y salpica de amor las m\u00e1s dif\u00edciles situaciones\u201d (F. Ruiz, <em>Introducci\u00f3n<\/em>, p. 371). Pero la uni\u00f3n o redenci\u00f3n, antes de ser un programa de vida y un compromiso de amor, de conciencia y libertad entregadas, ha tenido su historia revelada y encarnada. No es uni\u00f3n intimista, ni filos\u00f3fica, ni accesible por recursos humanos. Est\u00e1 ligada a acontecimientos p\u00fablicos y conocidos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">\u201cDebajo del manzano, all\u00ed conmigo fuiste desposada\u201d. All\u00ed se dio la reparaci\u00f3n y rescate por el pecado<em>. <\/em>La muerte de Cristo represent\u00f3 la aniquilaci\u00f3n de la naturaleza viciada. El Padre le \u201cdesampar\u00f3 porque puramente pagase la deuda y uniese al hombre con Dios, quedando as\u00ed aniquilado y resuelto as\u00ed como en nada\u201d (ib.). Esta reparaci\u00f3n tiene repercusiones universales y \u201cde una vez por todas\u201d (\u00e9phapas), pero se realiza \u201cpoco a poco y al paso del hombre\u201d por la aplicaci\u00f3n personal a partir del bautismo y por el compromiso de la conciencia y la libertad en el amor durante toda la vida de amor y gracia. No s\u00f3lo se \u201calzaron las treguas que del pecado original hab\u00eda entre el hombre y Dios\u201d (CB 23,2) en el \u00e1rbol de la Cruz sino que \u201cel Hijo de Dios redimi\u00f3 y, por consiguiente, despos\u00f3 consigo a la naturaleza humana, y consiguientemente a cada alma, d\u00e1ndola \u00e9l gracia y prendas para ello en la Cruz\u201d (ib. 3). Obra de amor tan grande, que se considera un \u2018desposorio\u2019 entre Cristo y el hombre ca\u00eddo. A partir del desposorio que se hizo de una vez, y que se renueva con cada alma el d\u00eda del bautismo, va aumentando la gracia amorosa en proporci\u00f3n a la correspondencia y al trabajo de asimilaci\u00f3n que la vida teologal proporcionan (CB 23, 5-6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En alguna manera, desde ese momento se establece un lazo irrompible entre el dolor y el amor como ley din\u00e1mica de la imitaci\u00f3n de Cristo. En los amores perfectos esta ley se requer\u00eda: \u201cEl m\u00e1s puro padecer trae m\u00e1s puro y sabroso amar\u201d y quien desea entrar en el misterio del Cristo debe entrar m\u00e1s adentro en la espesura de trabajos y tribulaciones, seg\u00fan la magn\u00edfica descripci\u00f3n del Santo (CB 36,12-13). La ciencia de la cruz (gnosis tou staur\u00f3u) es la sabidur\u00eda m\u00e1xima que se puede alcanzar. Ninguna hermosura o gloria se puede alcanzar sin atravesar esta opaca espesura del esc\u00e1ndalo de la Cruz. En los estadios m\u00e1s altos de la vida espiritual tambi\u00e9n est\u00e1 presente la cruz. No s\u00f3lo en la noche.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En el poema del <em>Pastorcico <\/em>se sintetiza maravillosamente el sentido amoroso y a la vez penoso de la redenci\u00f3n de Cristo simbolizado en el \u00e1rbol \u2018do abri\u00f3 sus brazos bellos\u2019 y qued\u00f3 el pecho abierto y del amor muy lastimado. Si el preg\u00f3n de estas meditaciones est\u00e1 en S 2, 7, no se completar\u00edan bien sin el complemento de esta victoria de la Cruz que se contempla en CB 23 y 37.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">VI. Cristo, Palabra definitiva del Padre y Mediador universal<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Por su Encarnaci\u00f3n y Redenci\u00f3n ha sido constituido mediador \u00fanico, universal y definitivo entre Dios y los hombres, aunque ejerza a veces sus funciones por medio de otras \u201cmediaciones\u201d. Todo cuanto se relaciona con su obra salvadora puede encuadrarse de alguna manera dentro de esta funci\u00f3n suprema de Cristo. Quiere decir que la realiza bajo formas variadas, sea en dimensi\u00f3n ascendente o descendente. Entre los aspectos m\u00e1s destacados por el Santo merecen recordarse los siguientes, que constituyen lo m\u00e1s original en su exposici\u00f3n cristol\u00f3gica:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El aspecto m\u00e1s contemplado por el Santo es la mediaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n, donde Cristo aparece como palabra definitiva de Dios. Ha sido uno de los aspectos problematizados, no siempre con fundamento. Una cierta interpretaci\u00f3n protestante de su cristolog\u00eda venida de la teolog\u00eda dial\u00e9ctica ha malentendido y deformado esta comprensi\u00f3n. La cr\u00edtica o el prejuicio se formula con decir que la b\u00fasqueda m\u00edstica (\u2018religi\u00f3n\u2019 en t\u00e9rminos barthianos) se opone o se sobrepone a la escucha de la Palabra (la \u2018fe\u2019 barthiana: J. Boulet, <em>Dieu ineffable et Parole incarn\u00e9e <\/em>en RSPhR 46, 1966, 227-240). Otra dificultad en esta mediaci\u00f3n viene al analizar la doctrina sobre la presencia de la Humanidad de Cristo en el proceso oracional. La comparaci\u00f3n con Santa Teresa aparentemente ofrece diferencias llamativas en superficie. Los estudios de Secundino Castro han confirmado que el an\u00e1lisis detenido de las diversas afirmaciones de los dos Doctores no se oponen, pues ambos reconocen la Santa Humanidad del Salvador de Cristo como inevitable, insuperable, indefectible como mediaci\u00f3n objetiva (M 6 y S 2,12 y S 2, 22), pero insisten de diverso modo en la funci\u00f3n de las im\u00e1genes sensibles en cuanto mediaciones subjetivas de la uni\u00f3n y sienten de manera distinta sobre el papel de esas im\u00e1genes en las distintas etapas del proceso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Se desmontan dudas y supuestos conflictos con la lectura atenta y completa que se halla en la magn\u00edfica exposici\u00f3n sobre el asunto (S 2, 22, 2-7); arranca del texto b\u00edblico de Heb. (1,1-2) y se condensa en las afirmaciones siguientes: Dios ha quedado como mudo y no tiene m\u00e1s que hablar al darnos \u201cal Todo, que es su Hijo\u201d (n. 4). Quien ahora quisiese preguntar a Dios o pretendiese visiones y revelaciones no s\u00f3lo har\u00eda una necedad sino agravio a Dios no poniendo los ojos en Cristo, sin querer otra novedad (n. 5). Dios podr\u00eda responder: tengo habladas todas las cosas en mi Palabra, que es mi Hijo, y no tengo otra. En \u00e9l lo tengo todo dicho y revelado y en \u00e9l se hallar\u00e1 \u201cm\u00e1s de lo que se pide y desea\u201d; \u00e9l es toda mi locuci\u00f3n y respuesta, \u2018toda mi visi\u00f3n y revelaci\u00f3n\u2019 (ib.). La manifestaci\u00f3n de la Palabra definitiva del Padre tuvo lugar en el monte Tabor y en la \u00a0Cruz. Hasta entonces Dios hablaba prometiendo a Cristo; desde entonces en Cristo mora \u201ccorporalmente toda la plenitud de la divinidad\u201d. Con la palabra de Cristo en la Cruz, \u2018todo est\u00e1 consumado\u2019, se acabaron los modos y maneras antiguas de revelaci\u00f3n divina, as\u00ed como los ritos y ceremonias de la Ley vieja. Ya todo se ha de guiar por \u201cla ley de Cristo hombre y de su Iglesia\u201d (ib. 6-7). La meditaci\u00f3n sobre Cristo como Revelaci\u00f3n, Palabra y Maestro ha de completarse con lo que comportan los t\u00edtulos de Amado y Esposo, pues son los que ponen en marcha el proceso de recepci\u00f3n de la Palabra en \u00e9l ofrecida a todo Hombre. \u201cUna Palabra habl\u00f3 el Padre que fue su Hijo, y \u00e9sta habla siempre en eterno silencio, y en silencio ha de ser o\u00edda del alma\u201d (Av 21). Este silencio se ense\u00f1a en los libros de fray Juan. En alguna manera la educaci\u00f3n de la \u00a0fe y la \u00a0contemplaci\u00f3n es un aprendizaje de este \u00a0silencio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Para todo cristiano la conformaci\u00f3n a Cristo es norma de vida segura ya que su imitaci\u00f3n posee valor permanente. Ha de ser inspiraci\u00f3n constante de vida como arquetipo perfecto: El cristiano de todos los tiempos y lugares debe \u201cimitar a Cristo en todas sus cosas, conform\u00e1ndose con su vida, la cual debe considerar para saberla imitar y haberse en todas las cosas como se hubiera \u00e9l\u201d (S 1,13,3). Adem\u00e1s de ideal perfecto, Cristo es el modelo y ejemplo obligado de imitaci\u00f3n. Es la puerta estrecha del Evangelio, y para entrar por ella se ha de desnudar la voluntad de todas las cosas por Dios (S 2,7,2). El camino recto y seguro que no consiste en multiplicidad \u201cde consideraciones, ni modos, ni maneras, ni gustos&#8230; sino en una cosa sola necesaria, que es saberse negar de veras, seg\u00fan lo exterior e interior, d\u00e1ndose al padecer por Cristo y aniquilarse en todo\u201d (ib. 8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El camino de Cristo, en cuanto \u201cejemplo y luz\u201d, implica fundamentalmente la negaci\u00f3n de lo sensitivo y de lo espiritual: en cuanto a lo primero, \u201ccierto est\u00e1 que \u00e9l muri\u00f3 a lo sensitivo, espiritualmente en su vida y naturalmente en su muerte; cuanto a lo segundo, cierto est\u00e1 que al punto de la muerte qued\u00f3 tambi\u00e9n aniquilado en el alma sin consuelo y alivio alguno, dej\u00e1ndole el Padre as\u00ed en \u00edntima sequedad\u201d (ib. nn. 9-10). Este camino de imitaci\u00f3n es lo que pretende ense\u00f1ar J. de la Cruz en todas sus obras, aunque s\u00f3lo una vez lo declara, su intento es ense\u00f1ar y ayudar a que las almas acierten \u201cen lo que es seguir a tu dulc\u00edsimo Hijo, Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, y hacerse semejantes a \u00e9l en la vida, condiciones y virtudes, y en la forma de la desnudez y pureza de su esp\u00edritu\u201d (Av 1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Para la uni\u00f3n con Dios y la inserci\u00f3n en la vida trinitaria el hombre no tiene necesidad de otros medios ni maestros que le encaminen a Dios (CB 35,1) pues la transformaci\u00f3n y asimilaci\u00f3n de amor es transformaci\u00f3n y asimilaci\u00f3n \u2018en la hermosura de la Sabidur\u00eda divina que es el Verbo Hijo de Dios\u2019 (CB 36,7). Y la uni\u00f3n transformante en Dios por conocimiento y amor se realiza \u201cpor su Hijo Jesucristo y esto hace el alma unida con Cristo, juntamente con Cristo\u201d (CB 37, 6). S\u00f3lo es verdadera y total transformaci\u00f3n cuando el alma se transforma en las tres personas de la Sant\u00edsima Trinidad \u2018en revelado y manifiesto grado\u2019 (CB 39,3 y siguientes).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Con verdad se puede decir que \u201cest\u00e1 claro que la m\u00edstica de J. de la Cruz <em>es directamente <\/em>cristoc\u00e9ntrica y s\u00f3lo mediante Cristo es teoc\u00e9ntrica; que no es una m\u00edstica filos\u00f3fica, sino teol\u00f3gica, fundada en la imitaci\u00f3n de Cristo; y que en ella todas las palabras del Antiguo Testamento se ordenan conc\u00e9ntricamente en torno al anonadamiento del Verbo de Dios en la Cruz\u201d (H. U. von Balthasar<strong>, <\/strong><em>Gloria. Una est\u00e9tica teol\u00f3gica. <\/em>3. <em>Estilos laicales. <\/em>Madrid, 1987, p. 171).\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">BIBL. \u2014 ANIANO ALVAREZ, \u201cEl \u2018encuentro\u2019 con Cristo desde San Juan de la Cruz\u201d, en <em>Burgense 32 <\/em>(1991) 41-78; ANTOL\u00cdN DE LA VIRGEN DEL CARMEN, \u201cJesucristo en los escritos de San Juan de la Cruz\u201d, en <em>MteCarm, <\/em>42 (1938) p. 41-46, 105-110, 137-144 y 169-175; 43 (1938), pp. 15-21 y 45-49; PIERRE BLANCHARD, \u201cLe Christ-J\u00e9sus dans la spiritualit\u00e9 de Saint Jean de la Croix\u201d, en <em>La Vie Spirituelle, <\/em>72 (1945), pp 131-142; JEAN GEORGES BOEGLIN, <em>Le Christ, maitre de vie spirituelle chez Saint Jean de la Croix. <\/em>Paris-Fribourg, Edit. SaintPaul, 1992, 195; SECUNDINO CASTRO, <em>Cristo, vida del hombre. <\/em>(El camino cristol\u00f3gico de Teresa confrontado con el de Juan de la Cruz). Madrid, Editorial de Espiritualidad, 1991; Id. \u201cJesucristo en la m\u00edstica de Teresa y Juan de la Cruz\u201d, en <em>Teresianum <\/em>41 (1990) 349-380; Id. \u201cLa experiencia de Cristo: foco central de la m\u00edstica\u201d, en p. 169-193; Id. \u201c\u2019Cristo vivo\u2019 en Juan de la Cruz\u201d, en <em>RevEsp <\/em>49 (1990) 439-474; J. CATRET, \u201cLa persona de Cristo y la fe. Pensamiento de San Juan de la Cruz\u201d, en <em>RevEsp,<\/em> 34 (1975) 68-76; BERTRAND DE MARGERIE, \u201cSaint Jean de la Croix<em>, <\/em>contemplatif du Myst\u00e9re Pascal<em>\u201d, <\/em>en <em>Connaissance del\u2019 homme, <\/em>p. 129-150; ELIS\u00c9 DE LA NATIVIT\u00c9, \u201cSaint Jean de la Croix et I\u2019Humanit\u00e9 du Christ\u201d, en <em>EtCarm, <\/em>19 (1934) 186-197; F. GARC\u00cdA MU\u00d1OZ, <em>Cristolog\u00eda de San Juan de la Cruz, <\/em>Madrid, 1982; EUTIQUIO GARC\u00cdA, \u201cCristo en la m\u00edstica de San Juan de la Cruz\u201d, en <em>Juan de la Cruz, esp\u00edritu de llama<\/em>, Roma 1991, p<em>. <\/em>687-704; GIOVANNA DELLA CROCE, \u201cChristus in der Mystik des Hl. Johannes von Kreuz\u201d, en <em>Jahrbuch fur Mystische Theologie <\/em>10 (1964) 9-123; JOS\u00c9 VICENTE RODR\u00cdGUEZ, \u201cChristus in oeconomia salutis secundum Sanctum Joannem a Cruce\u201d, en <em>EphCarm <\/em>16 (1965) 313-354; IAIN MATTHEW, <em>The Knowledge and Consciousness of Christ in the Light of the Writings of St. John of the Cross<\/em>, Oxford, 1991; ROBERTO MORETTI, \u201cCristo nella dottrina di San Giovanni della Croce\u201d, en <em>Rivista di Vita Spirituale, <\/em>25 (1971) 451-471; EULOGIO PACHO, \u201cLa \u2018croce\u2019 nella mistica di San Giovanni della Croce e di San Paolo della Croce\u201d, en AA.VV., <em>La sapienza della croce, <\/em>vol. II<em>, <\/em>Torino, 1976, p. 181-196; J. PETTERS, \u201cFunci\u00f3n de Cristo en la m\u00edstica\u201d, en <em>RevEsp, <\/em>17 (1958) 507-532; P\u00c1L VARGA, <em>Sch\u00f6phung in Christus nach Johannes vom<\/em> <em>Kreuz, <\/em>Viena, 1968; Id. \u201cChristus bei Johannes vom Kreuz\u201d, en <em>EphCarm, <\/em>18 (1967) 197-225.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Gabriel Castro<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La cristolog\u00eda sanjuanista es un aspecto profundo, delicado, vigoroso y bello de su doctrina. El m\u00e1s querido. 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