{"id":3046,"date":"2015-01-08T11:51:33","date_gmt":"2015-01-08T17:51:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3046"},"modified":"2021-01-08T11:53:13","modified_gmt":"2021-01-08T17:53:13","slug":"pasiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3046","title":{"rendered":"Pasiones"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Dos son las acepciones fundamentales del t\u00e9rmino \u201cpasiones\u201d en los escritos sanjuanistas: una reproduce simplemente la etimolog\u00eda y equivale a sufrimientos, padecimientos, tribulaciones, es decir, a lo que se \u201cpadece\u201d; la otra es de \u00edndole t\u00e9cnica, tal como se usaba en la filosof\u00eda de su tiempo, por tanto, como un componente de la psicolog\u00eda humana. Aunque existe cierta relaci\u00f3n entre ambos sentidos, el primero tiene alcance reducido en la pluma del Santo. Bastar\u00e1 ilustrarlo con algunos textos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al tratar de las penas y aprietos que el alma pasa en la purificaci\u00f3n de la \u00a0noche oscura usa como sin\u00f3nimos de \u201cpasiones\u201d los t\u00e9rminos de sufrimientos, tribulaciones, pruebas, padecimientos: \u201cTodos estos llantos hace Jerem\u00edas sobre este trabajo, en que pinta muy al vivo las pasiones del alma en esta purgaci\u00f3n y noche espiritual\u201d (N 2,7,3; cf. 6,1-2.5.6; 10,9; 13,5). Aconseja en una de sus sentencias: \u201cTenga \u00a0fortaleza en el coraz\u00f3n contra todas las cosas que le movieren a lo que no es Dios y sea amiga de las pasiones por \u00a0Cristo\u201d (Av 94). Las \u00a0virtudes se van fortaleciendo en medio de las pruebas y tribulaciones: \u201cPor estos trabajos, en que Dios al alma y sentido pone, va ella cobrando virtudes y fuerza y perfecci\u00f3n con amargura; porque la virtud en la flaqueza se perfecciona (2 Cor 12,9), y en el ejercicio de pasiones se labra\u201d (LlB 2,26). Por dichosa se ha de tener el alma cuando se viere envuelta en sufrimientos, pues es el camino para llegar al alto estado de la uni\u00f3n: \u201cEl alma ha de tener en mucho cuando Dios la enviare trabajos &#8230; entendiendo que son muy pocos los que merecen ser consumados por pasiones, padeciendo a fin de venir a tan alto estado\u201d (LlB 2,30; cf. LlA 2,26). En este mismo sentido aplica el sustantivo pasiones a las tribulaciones y sufrimientos de Cristo en su muerte (Av 94; Ct. a una doncella, Segovia: 2.1589; CA 28,2).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">I. El marco antropol\u00f3gico<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios y llamado a la uni\u00f3n con \u00e9l, es una unidad (N 2,1,1; 1,4,2), con diversidad de facultades, tendencias y sentidos. Asumiendo la concepci\u00f3n antropol\u00f3gica aristot\u00e9lico-tomista, dominante en su \u00e9poca, J. de la Cruz distingue anal\u00edticamente en el \u00a0hombre dos sectores o partes: el cuerpo y alma, parte sensitiva, parte espiritual, o porci\u00f3n inferior y porci\u00f3n superior; luego, cinco sentidos externos, tres internos, tres potencias espirituales y cuatro pasiones. Todas las partes de este mecanismo del microcosmo tienen estrecha interdependencia y mantienen su armon\u00eda natural, pero \u00e9sta se rompe en el plano moral y espiritual. La causa del desorden es el pecado original.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al hablar de las pasiones, J. de la Cruz adopta posturas diferentes. Arranca de la noci\u00f3n t\u00e9cnica o tradicional de la escol\u00e1stica, pero tambi\u00e9n emplea la palabra con usos y significados de \u00edndole m\u00e1s popular y tradicional en el \u00e1mbito de la espiritualidad. Fiel al primer sentido, asume repetidamente la clasificaci\u00f3n procedente de \u00a0Boecio y sancionada por \u00a0S. Tom\u00e1s. El cuadro de las cuatro pasiones naturales es siempre el mismo, a saber: gozo, esperanza, dolor y temor (S 1,13,5; 3,16,2; N 1,13,15; CB 20,4.9; 26,19; Av 161; CA 29,1). Est\u00e1n arraigadas en la voluntad, \u201cporque estas pasiones y afecciones se reducen a la voluntad\u201d (N 2,13,3; cf. S 3,16,3). Aunque distintas entre s\u00ed, por raz\u00f3n de su propio objeto, las cuatro pasiones est\u00e1n \u00edntimamente vinculadas y son interdependientes. No pueden tampoco aislarse en su actuaci\u00f3n de las otras potencias y capacidades del hombre. Insiste en ello J. de la Cruz.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Tanto para bien como para mal funcionan a una, \u201cporque est\u00e1n aunadas y tan hermanadas entre s\u00ed estas cuatro pasiones del alma, que donde actualmente va la una, las otras tambi\u00e9n van virtualmente\u201d (S 3,16,5), arrastrando a todo lo dem\u00e1s, \u201cdondequiera que fuere una pasi\u00f3n de \u00e9stas, ir\u00e1 tambi\u00e9n toda el alma y la voluntad y las dem\u00e1s potencias, y vivir\u00e1n todas cautivas en la tal pasi\u00f3n y las dem\u00e1s tres pasiones en aqu\u00e9lla estar\u00e1n vivas para afligir al alma con sus prisiones y no la dejar volar a la libertad y descanso de la dulce contemplaci\u00f3n y uni\u00f3n &#8230; porque, en cuanto estas pasiones reinan, no dejan estar al alma con la tranquilidad y paz que se requiere para la sabidur\u00eda que natural y sobrenaturalmente puede recibir\u201d (S 3,16,6). De las pasiones nacen los vicios e imperfecciones si est\u00e1n \u201cdesenfrenadas\u201d, y tambi\u00e9n brotan \u201ctodas sus virtudes cuando est\u00e1n ordenadas y compuestas\u201d (S 3,16,5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Tiene el Santo ideas claras sobre las pasiones, pero no se detiene en una definici\u00f3n precisa, aunque de ellas se ocupa desde el cap\u00edtulo 16 del tercer libro de la <em>Subida <\/em>al tratar la purificaci\u00f3n de la voluntad. Por lo que escribe pueden entenderse como una atracci\u00f3n afectiva de gran intensidad emocional, con polarizaci\u00f3n exclusiva y desprovista de racionalidad. En algunos textos aparecen como sin\u00f3nimo de afecciones (S 3,16,2; N 2,6,5). Al quedar incompleto el libro de la <em>Subida <\/em>s\u00f3lo desarrolla la materia del gozo, que lo define como \u201cun contentamiento de la voluntad con estimaci\u00f3n de alguna cosa que tiene por conveniente\u201d (S 3,17,1). Lo que dice del gozo lo podemos aplicar a las dem\u00e1s, dado que van juntas. Como quiera que tal \u201ccontentamiento\u201d, en lugar de llevar a Dios, aparta frecuentemente de \u00e9l, se impone la purificaci\u00f3n de la voluntad en sus gozos desordenados, lo mismo que en el objeto de las otras pasiones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La necesidad de purificarlas se hace manifiesta desde el momento en que el Santo empieza a tratar de la noche oscura de la voluntad: \u201cIremos, como es nuestra costumbre, tratando en particular de estas cuatro pasiones y de los apetitos de la voluntad, porque todo el negocio para venir a uni\u00f3n de Dios est\u00e1 en purgar la voluntad de sus afecciones y apetitos\u201d (S 3,16,3). Han de estar sosegadas las pasiones para que exista armon\u00eda entre sentidos y potencias (N 1, decl. 2; 1,13,5).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">II. Dominio desordenado de las pasiones<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El \u00a0pecado ha dejado en el hombre una huella manifiesta: \u201cPorque el alma, despu\u00e9s del primer pecado original, verdaderamente est\u00e1 como cautiva en este cuerpo mortal, sujeta a pasiones y apetitos naturales\u201d (S 1,15,1). No hay orden en el funcionamiento de las pasiones, quedando la voluntad esclavizada y a merced de su \u00edmpetu desordenado. De ellas, dice el Santo: \u201cNacen al alma todos los vicios e imperfecciones que tiene cuando est\u00e1n desenfrenadas, y tambi\u00e9n todas sus virtudes cuando est\u00e1n ordenadas y compuestas\u201d (S 3,16,5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Entre los efectos negativos en el alma de las pasiones no apaciguadas, J. de la Cruz describe con precisi\u00f3n los siguientes: fealdad y alejamiento de Dios (S 1,9,3). El alma vive cautiva en el estrecho cerco de estas pasiones que le causan todo tipo de sujeciones. Todas las potencias se vuelven cautivas del gozo, y \u201cla tal pasi\u00f3n y las dem\u00e1s tres pasiones en aqu\u00e9lla estar\u00e1n vivas para afligir al alma con sus prisiones y no le dejar volar a la libertad y descanso de la dulce contemplaci\u00f3n y uni\u00f3n\u201d (S 3,16,6; cf. 1,15,1; N 2,13,3). Las pasiones arrastran al alma hacia \u201cmuchas esperanzas, gozos, dolores y temores in\u00fatiles\u201d (CB 26,19; cf. S 3, 6,4), que producen desasosiego, pena y falta de paz: porque, \u201cen cuanto estas pasiones reinan, no dejan estar al alma con la tranquilidad y paz que se requiere\u201d (S 3,16,6). La molestan y la turban tratando de impedir la dulce \u00a0quietud de la contemplaci\u00f3n (S 3,16,6; CB 24,5). Las pasiones embotan la raz\u00f3n, perdiendo su capacidad para obrar con equilibrio y rectitud (S 3,19,4; 3,29,2). El mayor da\u00f1o que producen es el bloqueo de la vida espiritual. Son como un cerco que impide avanzar en el camino de la uni\u00f3n con Dios: \u201cPor el cual cerco entiende aqu\u00ed el alma las pasiones y apetitos, los cuales, cuando no est\u00e1n vencidos y amortiguados, la cercan en derredor, combati\u00e9ndola de una parte y de otra, por lo cual lo llama cerco\u201d (CB 40,4; cf. 22,8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El deterioro que producen en el alma es profundo y ella por s\u00ed misma no podr\u00e1 sosegarlas y ponerlas en raz\u00f3n; de esto se encargar\u00e1 la noche oscura activa y pasiva \u201cpara que se purifique y deshaga el or\u00edn de las afecciones que est\u00e1n en medio del alma, es menester, en cierta manera, que ella misma se aniquile y deshaga, seg\u00fan est\u00e1 ennaturalizada en estas pasiones e imperfecciones\u201d (N 2,6,5), y pueda \u201csalir fuera de s\u00ed y renovar toda y pasar a nueva manera de ser\u201d (CB 1,17). Salir del cerco de las pasiones es una dichosa ventura que la lleva a la libertad y a la uni\u00f3n con el Amado que tanto desea (cf. S 1,15,1-2).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">III. Armon\u00eda y reordenaci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El objetivo primordial de la \u00a0mortificaci\u00f3n de las pasiones es sosegar la sensualidad y armonizar los sentidos y potencias para que se pueda llegar a la plena \u00a0uni\u00f3n con Dios. Ser\u00e1 la noche oscura la que realice esa tarea de apaciguamiento y puesta en raz\u00f3n de las pasiones: \u201cla dicha noche de \u00a0contemplaci\u00f3n purificativa hizo adormecer y amortiguar en la casa de su sensualidad todas las pasiones y apetitos seg\u00fan sus apetitos y movimientos contrarios\u201d (N 1, decl. 2). Del adormecimiento de las pasiones se siguen grandes bienes y virtudes: \u201cY para mortificar y apaciguar las cuatro pasiones naturales, que son gozo, esperanza, temor y dolor, de cuya concordia y pacificaci\u00f3n salen \u00e9stos y los dem\u00e1s bienes, es total remedio lo que sigue, y de gran merecimiento y causa de grandes virtudes\u201d (S 1,13,5). M\u00e1s claro a\u00fan en otro texto: \u201cEs de saber que el bien moral consiste en la rienda de las pasiones y freno de los apetitos desordenados; de lo cual se sigue en el alma tranquilidad, paz, sosiego y virtudes morales, que es el bien moral\u201d (S 3,5,1). El m\u00e9todo propuesto por el Santo es siempre el mismo: \u201cProcure siempre inclinarse: no a lo m\u00e1s f\u00e1cil, sino a lo m\u00e1s dificultoso; no a lo m\u00e1s sabroso, sino a lo m\u00e1s desabrido\u201d, etc.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Una larga serie de verbos se\u00f1ala la lucha para dominar las pasiones y recomponer la \u201cfortaleza del alma\u201d. La labor se presenta unas veces en su aspecto negativo de eliminaci\u00f3n; otras adopta la formulaci\u00f3n m\u00e1s positiva. Cabe apuntar la lista siguiente: aniquilar (N 2,4,2; 8,2), anegar (CB 14,9), purgar (N 2,13,3; 24,2), mortificar (S 1,13,5; N 1,7,5; 13,15; 14,1; N 2, 15,1), quitar (N 2,23, 4), cesar (CB 20,10), adormecer y amortiguar (N 1, decl. 2; 14,1; N 2,14,1- 2; 15,1), apaciguar (S 1,13,5), sosegar (N 1,13,15; 14,1; N 2,4,2; 14,1; CB 20,10; 40,4); sujetar (CB 40,1; CA 39,1), apagar (N 2,14,1; 15,1; CB 22,8), enjugar (CB 22,8), mitigar (CB 20,4), componer (CB 40,1), ordenar (CB 40,4), poner rienda y freno (S 3,5,1; N 1,13,3), poner en raz\u00f3n (S 3,16,2; CB 20,4; 40,4). A trav\u00e9s de todos estos verbos, con sus resonancias positivas y negativas, se ponen de manifiesto los dos aspectos del mismo proceso cuya finalidad es restaurar la armon\u00eda de las pasiones. No se trata propiamente de aniquilar, de eliminar, de reprimir, sino de encauzarlas, de ordenarlas para hacerlas expresi\u00f3n del amor como impulso radical del hombre a su fin: \u201cCuando estas potencias, pasiones y apetitos endereza en Dios la voluntad y las desv\u00eda de todo lo que no es Dios, entonces guarda la fortaleza del alma para Dios; y as\u00ed, viene a amor a Dios de toda su fortaleza\u201d (S 3,16,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al t\u00e9rmino del proceso de purificaci\u00f3n toda la \u00a0capacidad del alma, o \u201csu caudal\u201d, est\u00e1 totalmente dirigida hacia Dios. Es lo que describe el Santo en el CB (canciones 28-40). Queda claro en el texto siguiente: \u201cPor todo el caudal entiende aqu\u00ed todo lo que pertenece a la parte sensitiva del alma. En la cual parte sensitiva se incluye el cuerpo con todos sus sentidos y potencias, as\u00ed interiores como exteriores, y toda la habilidad natural, conviene a saber, las cuatro pasiones, los apetitos naturales y el dem\u00e1s caudal del alma. Todo lo cual dice que est\u00e1 ya empleado en servicio de su Amado&#8230; Porque el cuerpo ya le trata seg\u00fan Dios, los sentidos interiores y exteriores enderezando a \u00e9l las operaciones de ellos; y las cuatro pasiones del alma todas las tiene ce\u00f1idas tambi\u00e9n a Dios, porque no se goza sino de Dios, ni tiene esperanza en otra cosa que, en Dios, ni teme sino s\u00f3lo a Dios, ni se duele sino seg\u00fan Dios, y tambi\u00e9n todos sus apetitos y cuidados van s\u00f3lo a Dios\u201d (CB 28,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La armonizaci\u00f3n producida por la noche en la parte sensitiva hace que todo el caudal del alma de forma espont\u00e1nea se incline a Dios (CB 28,5). Se ha producido un trueque profundo, de estar \u201cennaturalizada en estas pasiones\u201d y, por tanto, bloqueada en su caminar hacia el fin de amor para el que ha sido creada, pasa a vivir de modo sobrenatural, es decir, abierta a Dios y a la gratuidad, \u201cpor cuanto \u00e9l la transforma en s\u00ed, h\u00e1cela toda suya y evacua en ella todo lo que ten\u00eda ajeno de Dios\u201d (CB 27, 6).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">IV. Reconversi\u00f3n teologal<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Las pasiones alcanzan esta radical metamorfosis cuando se vuelven expresi\u00f3n del amor \u201capasionado\u201d, pero centrado y suscitado por Dios. Es entonces cuando se incorporan de verdad a la \u00a0\u201cfortaleza del alma\u201d y enriquecen su \u00a0\u201ccaudal\u201d (S 3,16,2). Sosegadas y puestas en raz\u00f3n hacen que \u201ctenga el alma m\u00e1s fortaleza y habilidad para recibir esta fuerte uni\u00f3n de amor de Dios\u201d (N 2,11,3). Para orientarlas radicalmente a Dios hay que desviarlas de todo lo que no es Dios (S 3,16,2), hasta concentrar todo el potencial del alma en un solo amor apasionado o en una pasi\u00f3n de amor que cautiva la voluntad y la arrastra tras s\u00ed con el \u00edmpetu y fuerza de la pasi\u00f3n (cf. N 2,13,3), viviendo en amor apasionado que tiene exclusivamente a Dios como objeto. Este es el \u201coficio\u201d de las virtudes teologales con relaci\u00f3n a las pasiones y al resto del caudal del alma: \u201cLa caridad, ni m\u00e1s ni menos, vac\u00eda y aniquila las afecciones y apetitos de la voluntad de cualquiera cosa que no es Dios, y s\u00f3lo se los pone en \u00e9l; y as\u00ed, esta virtud dispone esta potencia y la une con Dios por amor. Y as\u00ed, porque estas virtudes tienen por oficio apartar al alma de todo lo que es menos que Dios, le tiene consiguientemente de juntarla con Dios\u201d (N 2,21,11).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La prueba de la aut\u00e9ntica reconversi\u00f3n de las pasiones reside en su orientaci\u00f3n teologal, es decir, en su absoluta finalizaci\u00f3n a Dios. Advierte J. de la Cruz que de tal manera han de estar puestas \u201cen orden de raz\u00f3n a Dios &#8230; que el alma no se goce, sino de lo que es puramente honra y gloria de Dios, ni tenga \u00a0esperanza de otra cosa, ni se duela sino de lo que a esto tocare, ni tema sino s\u00f3lo a Dios &#8230; porque cuanto m\u00e1s se gozare el alma en otra cosa que en Dios, tanto menos fuertemente se emplear\u00e1 su gozo en Dios; y cuanto m\u00e1s esperare otra cosa, tanto menos esperar\u00e1 en Dios; y as\u00ed de las dem\u00e1s\u201d (S 3,16,2; cf. CB 28,4-5.8). Se mueven s\u00f3lo por y para \u00e9l. Es entonces cuando verdaderamente el hombre posee a Dios. \u201cHasta que el alma tiene ordenadas sus cuatro pasiones a Dios y tiene mortificados y purgados los apetitos, no est\u00e1 capaz de ver a Dios\u201d (CB 40,4).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">Conclusiones<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Cuando J. de la Cruz trata de las \u201cpasiones\u201d no lo hace por puro an\u00e1lisis filos\u00f3fico o antropol\u00f3gico; al escribir le gu\u00eda siempre un vivo inter\u00e9s pedag\u00f3gico espiritual. Lo que pretende es alcanzar al hombre en la situaci\u00f3n concreta en que se encuentra, y ayudarle a \u201ccaer en la cuenta\u201d de las implicaciones que \u00e9sta tiene para su realizaci\u00f3n personal. Para ello, coloca al hombre de frente a su vocaci\u00f3n. A la luz de este horizonte constitutivo de la existencia humana, h\u00e1cele ver \u201cel camino que lleva, y el que le conviene llevar\u201d (S pr\u00f3l. 7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En este contexto, el tratamiento sanjuanista de las pasiones es siempre relativo a la vocaci\u00f3n teologal de la persona, y, desde un af\u00e1n principalmente pedag\u00f3gico, se vuelve descriptivo, ya sea del deterioro que supone el desorden o desenfreno pasional del hombre, ya sea del lento y costoso camino de recomposici\u00f3n y ordenamiento de ese potencial pasional humano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Lo que le interesa, en \u00faltima instancia, es ayudar a la persona a integrar todo su \u201ccaudal\u201d humano en una orientaci\u00f3n correcta de la existencia. Ah\u00ed es donde se hace plenamente convincente la palabra sanjuanista sobre las pasiones, sus posibilidades, sus peligros, sus riesgos, su fuerza disgregadora o integradora con respecto al proceso espiritual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Gozo, \u00a0esperanza, temor y dolor son capacidades arraigadas en la voluntad y en la potencia concupiscible, que es la de apetecer. Son parte integrante del caudal y fortaleza del alma. Purificadas y puestas en raz\u00f3n, son expresi\u00f3n del amor que inflama la voluntad, la apasiona, impuls\u00e1ndola con radicalidad hacia Dios de tal forma que \u201cno se goce, sino de lo que es puramente honra y gloria de Dios, ni tenga esperanza de otra cosa, ni se duela sino de lo que a esto tocare, ni tema sino s\u00f3lo a Dios &#8230; porque cuanto m\u00e1s se gozare el alma en otra cosa que en Dios, tanto menos fuertemente se emplear\u00e1 su gozo en Dios; y cuanto m\u00e1s esperare otra cosa, tanto menos esperar\u00e1 en Dios; y as\u00ed de las dem\u00e1s\u201d (S 3,16,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">BIBL. \u2014 MAR\u00cdA DEL SAGRARIO ROLL\u00c1N ROLL\u00c1N, <em>\u00c9xtasis y purificaci\u00f3n del deseo<\/em>, Diputaci\u00f3n Provincial de \u00c1vila Instituci\u00f3n Gran Duque de Alba, \u00c1vila 1991; JOS\u00c9 VICENTE RODR\u00cdGUEZ, \u201cSan Juan de la Cruz: su defensa de la raz\u00f3n y de las virtudes humanas\u201d, en AA. VV., <em>Antropolog\u00eda de San Juan de la Cruz<\/em>, Diputaci\u00f3n Provincial de \u00c1vila Instituci\u00f3n Gran Duque de Alba, \u00c1vila 1988, pp. 5458; EULOGIO PACHO, \u201cLa antropolog\u00eda sanjuanista\u201d, en <em>Estudios Sanjuanistas <\/em>II, 43-59; VICTORINO CAP\u00c1NAGA, <em>San Juan de la Cruz. Valor psicol\u00f3gico de su doctrina<\/em>, Madrid 1950, pp.162-169.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Miguel F. de Haro Iglesias<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos son las acepciones fundamentales del t\u00e9rmino \u201cpasiones\u201d en los escritos sanjuanistas: una reproduce simplemente la etimolog\u00eda y equivale a sufrimientos, padecimientos, tribulaciones, es decir, a lo que se \u201cpadece\u201d; la otra es de \u00edndole t\u00e9cnica, tal como se usaba &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3046\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-pasiones","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3046"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3046"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3046\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3047,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3046\/revisions\/3047"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3046"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3046"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3046"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}