{"id":3080,"date":"2020-01-09T11:19:03","date_gmt":"2020-01-09T17:19:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3080"},"modified":"2021-01-09T11:21:02","modified_gmt":"2021-01-09T17:21:02","slug":"pasion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3080","title":{"rendered":"PASI\u00d3N"},"content":{"rendered":"<p>(<em>muerte, sufrimiento, deseo<\/em>). En el sentido de <em>epithymia <\/em>puede significar \u00abtendencia fuerte del apetito\u00bb, que arrastra al hombre, como en Rom 13,14; Ef 4,22; 1 Tes 4,5; Sant 1,14; Jn 1,16.18. Pero el sentido m\u00e1s importante de pasi\u00f3n se vincula en el Nuevo Testamento con los padecimientos de Cristo, que aparecen formulados de manera cl\u00e1sica en Hch 26,23, donde cristianos y jud\u00edos discuten sobre el Cristo, para determinar si es que ten\u00eda que ser <em>path\u00eatos <\/em>(de <em>pathein, <\/em>es decir, alguien que sufre). As\u00ed comienza el libro de los Hechos: Jes\u00fas se apareci\u00f3 a sus disc\u00edpulos durante cuarenta d\u00edas, \u00abdespu\u00e9s de haber padecido\u00bb (<em>meta to pathein<\/em>), es decir, despu\u00e9s de su crucifixi\u00f3n y muerte (cf. Hch 1,3); el tema vuelve en el primer serm\u00f3n de Pedro, que culmina con la afirmaci\u00f3n de que, conforme a los profetas, el Cristo ten\u00eda que padecer y as\u00ed ha padecido (Hch 3,18; cf. 17,3; Lc 24,26.46). Desde esta misma perspectiva ha escrito Marcos su evangelio, cuya segunda parte (Mc 8,31\u201316,8) podr\u00eda titularse \u00abEvangelio de la pasi\u00f3n de Cristo\u00bb.<\/p>\n<p><em>El Hijo del Hombre tiene que padecer. <\/em>Jes\u00fas ha pedido a sus disc\u00edpulos que digan la opini\u00f3n de la gente sobre \u00e9l. Despu\u00e9s de hacerlo, Pedro toma la palabra y confiesa: \u00abT\u00fa eres el Cristo\u00bb. Jes\u00fas les responde pidiendo silencio (Mc 8,30), pues no puede tomar como propio el mesianismo al que apelan sus disc\u00edpulos. Pedro se ha sentido con autoridad para mostrar a Jes\u00fas lo que ha de ser (hacer), trazando su camino y nombr\u00e1ndole Cristo, en l\u00ednea de triunfo mesi\u00e1nico. Pues bien, Jes\u00fas invierte el sentido de su mesianismo: \u00abY empez\u00f3 a ense\u00f1arles que el Hijo del Humano deb\u00eda padecer mucho, que ser\u00eda rechazado por los presb\u00edteros, los sumos sacerdotes y escribas; que lo matar\u00edan, y a los tres d\u00edas resucitar\u00eda. Les hablaba con toda claridad. Entonces Pedro lo tom\u00f3 aparte y se puso a increparlo. Pero \u00e9l se volvi\u00f3 y, mirando a sus disc\u00edpulos, reprendi\u00f3 a Pedro, dici\u00e9ndole: \u00a1Ap\u00e1rtate de m\u00ed, Satan\u00e1s, porque no piensas las cosas de Dios, sino las de los hombres! Y convocando a la gente con sus disc\u00edpulos les dijo: Si alguno quiere seguirme, que renuncie a s\u00ed mismo, que cargue con su cruz y que me siga. Porque el que quiera salvar su alma, la perder\u00e1, pero el que pierda su alma por m\u00ed y por el Evangelio, la salvar\u00e1. Pues \u00bfqu\u00e9 le vale al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?\u00bb (Mc 8,31-37). Todo nos permite suponer que Jes\u00fas acepta el t\u00edtulo de Cristo, pero lo interpreta en la l\u00ednea del Hijo del Hombre que entrega su vida por los otros. \u00c9sta es su revelaci\u00f3n m\u00e1s alta, su novedad mesi\u00e1nica: el Mes\u00edas de Dios no viene a triunfar, imponi\u00e9ndose as\u00ed sobre los dem\u00e1s, sino a padecer, sufriendo a favor de ellos.<\/p>\n<p><em>La pasi\u00f3n del Mes\u00edas. <\/em>Jes\u00fas no ha venido a derrotar con armas a sus enemigos, sino a ponerse en las manos de esos \u00abenemigos\u00bb a quienes ha ofrecido su misma vida. As\u00ed aparece como un perdedor, pero no un perdedor por necesidad, sino por opci\u00f3n: sufre porque ha rechazado la propuesta de Pedro, que le ped\u00eda luchar y triunfar como Mes\u00edas de la \u00abbuena\u00bb justicia del mundo. Renuncia a luchar y lo hace porque es portador de un amor no violento. S\u00f3lo as\u00ed puede realizar su obra mesi\u00e1nica, que \u00e9l mismo abre a los dem\u00e1s: <em>\u00a1Quien quiera venir en pos de m\u00ed, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo&#8230;! <\/em>(Mc 8,34). De esa forma les ofrece su camino de transformaci\u00f3n salvadora, invirtiendo para siempre una l\u00f3gica y ley de oposici\u00f3n que conduce sin cesar a la violencia. Desde esta perspectiva se entienden algunas de las palabras m\u00e1s significativas de Jes\u00fas (bienaventuranzas*) y se entiende sobre todo su muerte*. La buena nueva de Jes\u00fas, que es evangelio* de gozo*, resulta inseparable del sufrimiento mesi\u00e1nico.<\/p>\n<p>Cf. P. BENOIT, <em>Pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, <\/em>Fax, Madrid 1971; J. BLINZER, <em>El proceso de Jes\u00fas, <\/em>Lit\u00fargica, Barcelona 1958; R. E. BROWN, <em>La muerte del Mes\u00edas <\/em>I, Verbo Divino, Estella 2005; H. COUSIN, <em>Los textos evang\u00e9licos de la pasi\u00f3n, <\/em>Verbo Divino, Estella 1981; S. L\u00c8GASSE, <em>El proceso de Jes\u00fas <\/em>I-II, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1995-1996; H. SCH\u00dcRMANN, <em>\u00bfC\u00f3mo entendi\u00f3 y vivi\u00f3 Jes\u00fas su muerte?<\/em>, S\u00edgueme, Salamanca 1982; <em>El destino de Jes\u00fas. Su vida y su muerte, <\/em>S\u00edgueme, Salamanca 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Diccionario de la Biblia, historia y palabra<\/em>, X. Pikaza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(muerte, sufrimiento, deseo). 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