{"id":3109,"date":"2015-01-12T13:16:35","date_gmt":"2015-01-12T19:16:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3109"},"modified":"2021-01-12T13:18:31","modified_gmt":"2021-01-12T19:18:31","slug":"gula","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3109","title":{"rendered":"Gula"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">S\u00f3lo un cap\u00edtulo de sus obras dedica el Santo a este vicio capital. Es el sexto del libro primero de la <em>Noche<\/em>. Alude tambi\u00e9n a la gula en <em>Subida<\/em>, aunque de paso y siempre dentro del esquema prefijado (S 1,12,4; 2,11,7; 3,10,1), para tratar de los males o bienes que se siguen de secundar o no el apetito de gula. Porque la gula es siempre apetito que busca su \u00a0gozo, bien saci\u00e1ndose en el comer o beber, \u201cgula sensual\u201d, bien en el gusto de los ejercicios espirituales, \u201cgula espiritual\u201d. Prescinde tratar directamente de la gula sensible; s\u00f3lo en una ocasi\u00f3n alude a ella. Dice, al hablar del gozo buscado por los sentidos, que del producido en el sabor de los manjares nacen la gula y la embriaguez, \u00a0ira, discordia y falta de caridad. Y adem\u00e1s otros males, como el destemple corporal, las enfermedades; se intensifica la torpeza de esp\u00edritu y se estraga el apetito de las cosas espirituales, \u201cde manera que no pueda gustar de ellas, ni aun estar en ellas ni tratar de ellas\u201d (S 3,25,5).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es interesante observar c\u00f3mo la gula, que se centra en comer y en beber, vicia la vida del esp\u00edritu y aleja de ella, mientras la gula espiritual fascina y engolosina, atrayendo, aunque por el gozo que en ella se encuentra. Interesa \u00e9sta \u00faltima. Es breve la exposici\u00f3n que de ella hace; s\u00f3lo cuatro p\u00e1ginas, aunque \u201chay mucho que decir\u201d (N 1,6,1). Pero es denso y claro. Se trata de un vicio en el que suelen caer los principiantes en el camino espiritual; para \u00e9stos escribe, pues \u201capenas hay uno de estos principiantes que, por bien que proceda, no caiga en algo de las muchas imperfecciones que acerca de estos vicios les hacen a estos principiantes por medio del sabor que hallan en los principios en los ejercicios espirituales\u201d (ib.).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En el an\u00e1lisis espiritual y psicol\u00f3gico que hace de las posturas de los principiantes se\u00f1ala dos clases: los que \u201cprocuran m\u00e1s el sabor del esp\u00edritu que la pureza y discreci\u00f3n de \u00e9l\u201d (N 1,6,1-3) y los que tienen poco conocida su bajeza y miseria (ib. nn. 4-8). Aun diferenci\u00e1ndose unos y otros, se parecen, pues la causa es semejante: se buscan a s\u00ed mismos y no a Dios. Se escudan en lo espiritual para hacer su santa voluntad y en lo espiritual encuentran la justificaci\u00f3n de sus actos. El Doctor m\u00edstico va directo al mal y los pone al descubierto. No pueden consentir que enga\u00f1en ni vivan enga\u00f1ados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Los principiantes<\/em>. Si son de la primera clase se sienten \u201cengolosinados\u201d con el sabor y gusto que hallan en los \u00a0ejercicios espirituales. Cegados por la golosina, se matan a penitencias, se debilitan con ayunos por encima de lo que su organismo es capaz de sufrir. En el fondo, no deja de darse cierto masoquismo. Son calificados como \u201cimperfect\u00edsimos\u201d y \u201cgente sin raz\u00f3n\u201d. La causa, que posponen la sujeci\u00f3n y obediencia a la penitencia elegida por ellos, es conceptuada como de \u201cbestias\u201d. Hacen su voluntad, crecen sus vicios y disminuyen las virtudes. \u201cAdquieren gula espiritual y soberbia, pues no va en obediencia [lo que hacen]\u201d. \u201cM\u00e1s les valiera no hacerlo\u201d. Insisten a porf\u00eda a sus maestros espirituales para que les concedan lo que quieren. Si no lo consiguen, se entristecen como ni\u00f1os y andan de mala gana. Hasta les parece no sirven a Dios cuando no les dejan hacer su capricho. Gustar ellos y estar satisfechos en la penitencia para conseguir lo espiritual, a cualquier precio, piensan es servir a Dios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Otra forma de gula espiritual, <\/em>m\u00e1s solapada y quiz\u00e1s por eso m\u00e1s f\u00e1cil de camuflar, es el buscarse a s\u00ed mismos en actos concretos de vida cristiana, como es el comulgar y la oraci\u00f3n. Son capaces de acercarse a la comuni\u00f3n en contra del confesor, encubrir la verdad y hasta no ser sinceros en la confesi\u00f3n. Todo su inter\u00e9s est\u00e1 en procurarse alg\u00fan sentimiento y gusto, antes que adorar y alabar a Dios con \u00a0humildad. Lo mismo les sucede en la oraci\u00f3n. Su negocio es hallar gusto y devoci\u00f3n sensible. Cuando no consiguen lo que les satisface, sus reacciones son de ni\u00f1o caprichoso, que se mueve y obra por gusto. Tambi\u00e9n en este caso la paciencia no es virtud que hayan descubierto los principiantes, la \u00a0obediencia anda por el suelo y la humildad brilla por su ausencia. Se impone una purificaci\u00f3n, por la que Dios les har\u00e1 pasar, si aceptan entrar en la noche oscura. En este cap\u00edtulo s\u00f3lo se insin\u00faa. Resumiendo todo lo dicho, termina ense\u00f1ando que \u201cla sobriedad y templanza espiritual lleva otro temple muy diferente de mortificaci\u00f3n, temor y sujeci\u00f3n en todas sus cosas, echando de ver que no est\u00e1 la perfecci\u00f3n y valor de las cosas en la multitud y gusto de las obras, sino en saberse negar a s\u00ed mismo en ellas\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Evaristo Renedo<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00f3lo un cap\u00edtulo de sus obras dedica el Santo a este vicio capital. Es el sexto del libro primero de la Noche. 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