{"id":3112,"date":"2015-01-12T13:20:14","date_gmt":"2015-01-12T19:20:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3112"},"modified":"2021-01-12T13:22:08","modified_gmt":"2021-01-12T19:22:08","slug":"habilidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3112","title":{"rendered":"Habilidad"},"content":{"rendered":"<p>La habilidad humana en la \u00a0antropolog\u00eda sanjuanista expresa la capacidad natural del ser humano para realizar las operaciones que le son propias, seg\u00fan la doble estructura de su esp\u00edritu y su sensibilidad. Una vez puesta en juego esta estructura antropol\u00f3gica en el proceso de \u00a0purificaci\u00f3n de los sentidos y de las potencias en las noches, la habilidad se revelar\u00e1 como incapaz para comprehender a Dios, y ser\u00e1 interpretada por san Juan de la Cruz como la realidad del hombre viejo (o el hombre de la carne), llamada a superarse y a cesar en sus operaciones, para dar lugar a la acci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Esta idea se desarrolla en el cap\u00edtulo 5 del libro 1 de <em>Subida<\/em>, que arranca con una cita, que nuestro m\u00edstico atribuye a \u00a0san Agust\u00edn, en la que se pone de manifiesto la distancia que hay entra la miseria humana y la perfecci\u00f3n divina, y despu\u00e9s de ser ilustrada con varios ejemplos de renuncia del Antiguo y Nuevo Testamento, termina con la invitaci\u00f3n a tomar la cruz de Cristo. \u201chaciendo cesar todo lo que es del hombre viejo, que es la <em>habilidad del ser natural<\/em>, y visti\u00e9ndose de <em>nueva habilidad<\/em> \u00a0<em>sobrenatural, <\/em>seg\u00fan todas sus potencias, de manera que su obrar, ya de humano se haya vuelto en divino, que es lo que se alcanza en estado de \u00a0uni\u00f3n, en la cual el alma no sirve de otra cosa sino de \u201caltar en que Dios es adorado en alabanza y amor, y s\u00f3lo Dios en ella est\u00e1\u201d (S 1,5,7). Esta cita se sit\u00faa inmediatamente antes del cap\u00edtulo que inicia el an\u00e1lisis de los da\u00f1os de los apetitos, es decir, el an\u00e1lisis de la incapacidad de esa habilidad, empezando desde el tronco desiderativo de la misma.<\/p>\n<p>Curiosamente en las l\u00edneas que hemos citado, la habilidad es presentada como si tuviera dos posibles caminos de desarrollo: natural y sobrenatural, o como si hubiera dos habilidades. Poco a poco, en una lectura detenida, veremos sin embargo que no existe tal habilidad sobrenatural; pues la profundizaci\u00f3n antropol\u00f3gica y espiritual se ir\u00e1 matizando en la pluma del autor, a medida que \u00e9ste se vaya adentrando en la \u00a0experiencia m\u00edstica, \u201ccomo quiera que esta transformaci\u00f3n y uni\u00f3n es cosa que no puede caer en sentido y habilidad humana\u201d (S 2,4,2). Y as\u00ed el uso del t\u00e9rmino habilidad se ir\u00e1 restringiendo a los an\u00e1lisis de orden psicol\u00f3gico, dentro de los esquemas m\u00e1s o menos limitados de una psicolog\u00eda racional; mientras que para lo sobrenatural se va a utilizar cada vez con m\u00e1s frecuencia el t\u00e9rmino \u00a0capacidad; y es que en definitiva \u201cel alma no la tiene (habilidad) para el edificio sobrenatural\u201d (LlB 3,47).<\/p>\n<p>La habilidad hay que ponerla, pues, en relaci\u00f3n con el ser de la naturaleza, como aptitud o disposici\u00f3n del ser humano para captar el mundo que le rodea y obrar en \u00e9l. Esta habilidad natural da de s\u00ed hasta donde da la racionalidad, que es la m\u00e1xima aptitud de la naturaleza humana, pero como naturaleza es limitada, para el conocimiento y las obras sobrenaturales. El problema que se presenta entonces en la \u00a0noche activa es doble: \u201cPorque hay dos dificultades que son sobre las fuerzas y habilidad humana, que son: despedir lo natural con habilidad natural, que no puede ser, y tocar y unirse a lo sobrenatural, que es mucho m\u00e1s dificultoso y, por hablar la verdad, con natural habilidad s\u00f3lo, es imposible\u201d (S 3,2,13). Distinguiremos tres momentos en el an\u00e1lisis de este t\u00e9rmino, que corresponden en cierto modo a su desarrollo a lo largo del proceso m\u00edstico entendido como negaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>I. Limitaci\u00f3n de la habilidad humana<\/h3>\n<p>Pr\u00e1cticamente todas las menciones que de ella se hacen a lo largo del libro de <em>Subida<\/em>, donde mayormente se acumulan, es para confirmar su incapacidad para llevar al \u00a0hombre por sus propias fuerzas a la plenitud de Dios a la que, aun sin saberlo, siempre aspira su deseo. Esta limitaci\u00f3n ha de entenderse como algo m\u00e1s que un accidente, es algo que corresponde a la condici\u00f3n de la naturaleza humana ca\u00edda por el \u00a0pecado. En efecto, en este estado se puede hablar de habilidad o \u201crudeza de su bajo entendimiento\u201d (S 2,29,3), frente a aquel otro \u201cestado de la inocencia, donde toda la armon\u00eda y habilidad de la parte sensitiva del hombre serv\u00eda al hombre para m\u00e1s recreaci\u00f3n y ayuda de conocimiento y amor de Dios en paz y concordia con la parte superior\u201d (CA, 37,5). As\u00ed pues, la noci\u00f3n de habilidad es caracterizada como habilidad humana\/natural, propia y activa.<\/p>\n<p>Como habilidad <em>humana-natural<\/em>, y en el contexto de oposiciones radicales en que J. de la Cruz se sit\u00faa, por su referencia inicial al Absoluto, es negada absolutamente, as\u00ed por ejemplo en al cap\u00edtulo 4 del libro 1 de <em>Subida, <\/em>donde se encuentra la clave de toda la \u00a0negaci\u00f3n nocturna: \u201cY toda la sabidur\u00eda del mundo y habilidad humana, comparada con la sabidur\u00eda infinita de \u00a0Dios, es pura y suma ignorancia&#8230;; por tanto toda alma que hiciese caso de todo su saber y habilidad para venir a unirse con la sabidur\u00eda de Dios, sumamente es ignorante delante de Dios, y quedar\u00e1 muy lejos de ella, porque la ignorancia no sabe qu\u00e9 cosa es la sabidur\u00eda\u201d (S 1,4,5). En la dial\u00e9ctica m\u00edstica del \u00a0Todo-Nada, las declaraciones son tajantes: el ser finito se opone al ser infinito, lo feo a lo hermoso, la malicia a la bondad, la ignorancia a la sabidur\u00eda, las tinieblas a la luz, etc.<\/p>\n<p>Esta habilidad humana natural, puede ser admitida o negada en el ejercicio de sus operaciones, a trav\u00e9s de los sentidos y las potencias. Normalmente en la medida que <em>es propia <\/em>de la naturaleza humana, el alma <em>se la apropia<\/em>, se posesiona de ella, y asienta de alg\u00fan modo en ella su conciencia del mundo.<\/p>\n<p>Desde la habilidad propia el \u00a0alma siente, conoce, interpreta, valora, etc. todo lo que le rodea, asegur\u00e1ndose su ser y estar en el \u00a0mundo. Sin embargo J. de la Cruz va a advertir que \u201ccuanto menos el alma obra con habilidad propia, va m\u00e1s segura, porque va m\u00e1s en fe\u201d (S 2,1,3).<\/p>\n<p>Pero dejar la habilidad propia, es desapropiarse, privarse, cancelar la actividad por la que naturalmente el hombre se inserta en el mundo. Significa hab\u00e9rselas pasivamente, en la oscuridad de la fe; en esto consiste entrar en la noche, y aqu\u00ed s\u00ed podemos decir con el m\u00edstico, que \u201csi algunas veces obran las potencias, es m\u00e1s movidas de Dios que de la misma habilidad del alma\u201d (S 2,12,8). Por eso la habilidad humana, en cuanto es de su parte todav\u00eda realiza algunos actos de discriminaci\u00f3n, motivaci\u00f3n, penitencia, etc., para disponerse a la \u00a0purificaci\u00f3n nocturna. Ahora bien, justamente en cuanto <em>habilidad activa <\/em>ha de ser finalmente aniquilada y absorbida en la noche pasiva, para dar lugar a la capacidad infinita que le va a descubrir el mismo Dios: \u201cpor cuanto queda corta toda habilidad natural acerca de los bienes \u00a0sobrenaturales que Dios por sola infusi\u00f3n suya pone en el alma <em>pasiva <\/em>y secretamente en silencio\u201d (N 2,14,1).<\/p>\n<h3>II. La habilidad natural e inclinaciones<\/h3>\n<p>La habilidad es una disposici\u00f3n que est\u00e1 ah\u00ed, como una noci\u00f3n estructurante de la psicolog\u00eda y antropolog\u00eda sanjuanistas, pero no la conocer\u00edamos si no fuera por su obrar, es decir, por sus operaciones. Y a su vez, las operaciones vienen determinadas por una especie de actitud previa, que determina la orientaci\u00f3n de las mismas.<\/p>\n<p>Todo el orden de los \u00a0apetitos y deseos, es como el suelo informe, sedimento de pasiones y sentimientos, que condiciona las operaciones determinadas de la voluntad, la cual se explicita finalmente en las acciones concretas. De modo que la <em>operaci\u00f3n <\/em>(sea de la habilidad humana en general, o de alguna de sus potencias en particular) viene precedida de la <em>inclinaci\u00f3n<\/em>. Como dir\u00edamos hoy en t\u00e9rminos de psicolog\u00eda moderna, las acciones humanas vienen precedidas de las actitudes.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la inclinaci\u00f3n es del orden del deseo, y viene a expresar cierta afici\u00f3n, afecto, o tendencia. Por tanto, no corresponde al ser de la naturaleza racional, sino al manifestarse de \u00e9sta a trav\u00e9s de la voluntad. La inclinaci\u00f3n nos descubre el valor o estima de una voluntad que \u2013m\u00e1s o menos racionalmente, seg\u00fan su acuerdo con el entendimiento, o su connivencia con el sentimiento\u2013 se determina por un objeto, y se aficiona a \u00e9l. En t\u00e9rminos sanjuanistas no se trata del ser del alma, sino del movimiento de la misma.<\/p>\n<p>De modo que la inclinaci\u00f3n se puede dirigir hacia tales o cuales objetos de amor y de valor, y puede, por tanto, complacer o satisfacer las tendencias m\u00e1s primarias del orden de las necesidades sensibles, o puede mortificarlas y sacrificar \u00e9stas a otros fines m\u00e1s altos. Adem\u00e1s, por la plasticidad propia del arco del deseo en el que se inserta, puede incluso la inclinaci\u00f3n natural, elevarse a Dios, por medio entre otras cosas del ejercicio de las virtudes. Por eso al principio de <em>Subida<\/em>, en el p\u00f3rtico de la noche, aconseja J. de la Cruz \u201cProcure siempre inclinarse: no a lo m\u00e1s f\u00e1cil, sino a lo m\u00e1s dificultoso\u201d (S 1,13,6). La inclinaci\u00f3n natural ha de vencerse en una especie de movimiento contra la naturaleza, que elevar\u00e1 a \u00e9sta \u2013por la acci\u00f3n de Dios\u2013, sobre s\u00ed misma. Este movimiento de renuncia a la inclinaci\u00f3n del gusto, es el que har\u00e1 posible que en el alma se abra la capacidad de un gozo infinito. La inclinaci\u00f3n natural ha de ser contrariada, hacia la \u00a0sequedad, hacia el trabajo, hacia el padecemiento \u201cpor su amor\u201d, como exponen de modo especialmente contundente y sentencioso los <em>Dichos de luz y amor<\/em>. \u201cConsidera lo que Dios querr\u00e1 y hazlo, que por ah\u00ed satisfar\u00e1s mejor tu coraz\u00f3n que con aquello a que t\u00fa te inclinas\u201d (Av 72). Este movimiento de renuncia es el que abre la capacidad sobrenatural, en cuyo despliegue \u00fanicamente el alma encontrar\u00e1 su descanso y satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<h3>III. Habilidad y capacidad<\/h3>\n<p>Entre la rudeza y sentido de propiedad de la habilidad natural, y la anchura y libertad infinita de la capacidad sobrenatural del alma, se sit\u00faa todo el proceso de \u00e9xtasis \u2013salida de s\u00ed, \u201cde sus quicios y modos e inclinaciones naturales la saca, clamando por Dios\u201d (CB 1,20)\u2013, que es a su vez de purificaci\u00f3n del deseo: enderezamiento de sus inclinaciones y apetitos, fortalecimiento de sus operaciones inertes, hasta venir a girar solo en torno al verdadero \u00a0centro de su ser, que es Dios: \u201cEl centro del alma es Dios, al cual cuando ella hubiere llegado seg\u00fan toda la capacidad de su ser y seg\u00fan la fuerza de su operaci\u00f3n e inclinaci\u00f3n, habr\u00e1 llegado al \u00faltimo y m\u00e1s profundo centro suyo en Dios\u201d (LlB 1,12). Pero el alma paciente se sabe transportada a estas profundidades por el mismo amor de Dios, que es a la vez agente y objetivo de este movimiento centr\u00edpeto que culmina en la uni\u00f3n. En la nueva vida \u2013estado de glorificaci\u00f3n y recreaci\u00f3n\u2013 cantada en <em>Llama <\/em>el amor recoge as\u00ed la inclinaci\u00f3n exacta del alma, cuyas operaciones y deseos se han trocado en divinos: \u201cEs, pues, de notar que el amor es la inclinaci\u00f3n del alma y la fuerza y virtud que tiene para ir a Dios, porque mediante el amor se une el alma con Dios\u201d (Ll B 1,13).<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 JEAN BARUZI, <em>Saint Jean de la Croix et le probl\u00e8me de l\u2019exp\u00e9rience mystique<\/em>, Alcan, Paris, 2\u00aa ed. 1931; PEDRO CEREZO GAL\u00c1N, \u201cLa antropolog\u00eda del esp\u00edritu en Juan de la Cruz\u201d, en <em>Actas del Congreso Internacional Sanjuanista, Pensamiento III<\/em>, (1993) 127-154; MARCEL DE CORTE, \u201cL\u2019exp\u00e9rience mystique chez Plotin et chez saint Jean de la Croix\u201d, en <em>EtCarm <\/em>20, (1935) 164-215; OLEGARIO GONZ\u00c1LEZ DE CARDEDAL, \u201cMisterio, Memoria, M\u00edstica\u201d, en <em>Actas del Congreso Internacional Sanjuanista, Pensamiento III<\/em>, (1993) 429-453; MANUEL MORALES BORRERO, <em>La geometr\u00eda m\u00edstica del alma en la literatura espa\u00f1ola del siglo de oro<\/em>, Madrid 1975; MAR\u00cdA DEL SAGRARIO ROLL\u00c1N, <em>Extasis y purificaci\u00f3n del deseo<\/em>, Avila, 1991; Id. \u201cEl vaciamiento del yo: una aproximaci\u00f3n a la introspecci\u00f3n sanjuanista\u201d, en <em>Antropolog\u00eda de san Juan de la Cruz, <\/em>Avila 1988; Id. \u201cAmour et d\u00e9sir chez saint Jean de la Croix\u201d, en <em>Nouvelle Revue Th\u00e9ologique<\/em> 113 (1991) 498-515; FEDERICO RUIZ SALVADOR, <em>Introducci\u00f3n a San Juan de la Cruz<\/em>, BAC, Madrid 1968; HENRI SANSON, <em>L\u2019esprit humain selon saint Jean de la Croix, <\/em>PUF, Paris 1953.<\/p>\n<p><em>Mar\u00eda del Sagrario Roll\u00e1n<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La habilidad humana en la \u00a0antropolog\u00eda sanjuanista expresa la capacidad natural del ser humano para realizar las operaciones que le son propias, seg\u00fan la doble estructura de su esp\u00edritu y su sensibilidad. 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