{"id":3115,"date":"2015-01-12T13:22:35","date_gmt":"2015-01-12T19:22:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3115"},"modified":"2021-01-12T13:25:16","modified_gmt":"2021-01-12T19:25:16","slug":"prosa-sanjuanista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3115","title":{"rendered":"Prosa sanjuanista"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La vasta obra pros\u00edstica de Juan de la Cruz incluye la <em>Subida del Monte Carmelo<\/em>, la <em>Noche oscura<\/em>, las glosas al <em>C\u00e1ntico espiritual <\/em>y a la <em>Llama de amor viva<\/em>, (designadas como \u201cobras mayores\u201d) y algunos op\u00fasculos breves: las <em>Cautelas<\/em>, <em>Avisos espirituales <\/em>y <em>Avisos a un religioso<\/em>, as\u00ed como un breve epistolario de poco m\u00e1s de treinta piezas. Existen noticias no muy precisas sobre tratados perdidos hasta el d\u00eda de hoy, como el de <em>Las propiedades del <\/em>\u00a0<em>p\u00e1jaro solitario<\/em>, que no debe ser el \u00fanico texto que nos falte de la obra del Santo. San Juan destruy\u00f3 o mand\u00f3 destruir, por razones de seguridad, buena parte de su obra escrita, por lo menos los aut\u00f3grafos.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">I. Valoraci\u00f3n de la cr\u00edtica<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Existe un desnivel entre la apreciaci\u00f3n y el entusiasmo que ha generado la poes\u00eda del Santo y las faltas que en cambio se le han se\u00f1alado a su prosa: ya desde el siglo XVIII A. de Capmany y m\u00e1s tarde F. Pi y Margall se quejan de sus descuidos e incorrecciones y a\u00fan de su monoton\u00eda. Como prosista, E. Allison Peers considera a J. de la Cruz inferior a Juan de los \u00c1ngeles, a santa Teresa y a fray Luis de Le\u00f3n (<em>Studies of the Spanish Mystics<\/em>, The Sheldon Press, Londres, 1927, vol. I, 284). Crist\u00f3bal Cuevas explora en detalle, por su parte, estas transgresiones sanjuan\u00edsticas de la norma expresiva, que incluyen descuidos de la lengua como el la\u00edsmo, as\u00ed como falsas construcciones y concordancias erradas (\u201cSan Juan de la Cruz y la transgresi\u00f3n de la norma expresiva\u201d. <em>Congreso Internacional Sanjuanista<\/em>, Junta de Castilla y Le\u00f3n Consejer\u00eda de Cultura y Turismo, 1993, vol. I, 49-73).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Cuevas considera, sin embargo, que se trata de una transgresi\u00f3n \u201ccreadora\u201d, din\u00e1mica, anal\u00edtica y amplificativa, generadora de importantes hallazgos literarios y motivo, como la prosa descuidada de santa \u00a0Teresa que tanto respet\u00f3 fray Luis de Le\u00f3n, de particulares encantos. Aunque el Santo no llega al extremo de expresarse mal de prop\u00f3sito para que lo tengan por indocto \u2013es obvio que se siente atra\u00eddo por las inquietudes renacentistas relativas a la forma\u2013 tampoco desde\u00f1a transgredir las normas en beneficio de la eficacia expositiva. Y con ello se hace eco, hasta cierto punto, del c\u00e9lebre <em>dictum <\/em>agustiniano, tan en boga entre los predicadores de su \u00e9poca: <em>rudius loquere dum loquaris clarius <\/em>(\u201chabla tan basto como quisieres, con tal de que hables claro\u201d). Cuevas celebra la libertad y la desinhibici\u00f3n est\u00e9tica del Santo, que hace descansar a su palabra sobre cimientos vivos, dot\u00e1ndola de un inconfundible sello de autenticidad: \u201cPor eso, si una redacci\u00f3n espont\u00e1nea, y hasta descuidada, \u2026 resulta a la postre clara y expresiva, aunque la \u2018afee\u2019 alg\u00fan anacoluto, digresi\u00f3n o concordancia dudosa, [san Juan] la respeta, sacrificando el acabado de la forma a una perfecci\u00f3n m\u00e1s alta \u2013y, a menudo, m\u00e1s \u2018literaria\u2019\u2013 cuyo secreto art\u00edstico puede radicar precisamente en esa transgresi\u00f3n\u201d (ib. p. 72).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La transgresi\u00f3n de este prosista genial que, como indicaba Longino, est\u00e1 \u201csujeto s\u00f3lo a su propia ley\u201d (ib.) es, sin embargo, mucho m\u00e1s profunda. Al comentar sus versos, J. de la Cruz maneja el lenguaje de una manera completamente desconocida entre sus coet\u00e1neos. Perplejos frente al misterio insalvable de su poes\u00eda, los primeros lectores del <em>C\u00e1ntico<\/em>, la <em>Noche <\/em>y la <em>Llama <\/em>piden al Santo que les declare sus versos. El poeta se lanza entonces a la apasionante tarea de explicitar sus \u201cdislates\u201d, y al hacerlo da la espalda a las tradiciones literarias que m\u00e1s cercanas podr\u00edan haberle sido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La tradici\u00f3n exeg\u00e9tica b\u00edblica delimita la palabra m\u00faltiple de las Escrituras en tres y sobre todo cuatro niveles de significado (literal, aleg\u00f3rico, tropol\u00f3gico y anag\u00f3gico); la ex\u00e9gesis hebrea (sobre todo la de tipo cara\u00edta) somete al texto revelado a un riguroso an\u00e1lisis filol\u00f3gico e hist\u00f3rico; la poes\u00eda comentada de un Dante o un Campanella eleva a un sentido aleg\u00f3rico \u00fanico los versos: todas estas escuelas de comentario las habr\u00e1 de rechazar fray Juan, que comenta sus propios poemas desarrollando los significados del texto de una manera ilimitada y ca\u00f3tica. Infla y ensancha su propio lenguaje en lugar de imponer cierta estructura fija de comentario a sus versos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La prosa aclaratoria de Juan parece pues tan enigm\u00e1tica como los versos que pretende explicar. En el caso representativo del <em>C\u00e1ntico<\/em>, el poeta-exegeta ofrece una \u00fanica alegor\u00eda general para el poema: los esposos que se buscan son Dios y el alma en coloquio m\u00edstico. Cuando entra en pormenores de explicaci\u00f3n, el Santo no se atiene, en cambio, a equivalencias fijas y asigna significados distintos a unos mismos vocablos y versos. Su posible sistema de equivalencias queda constantemente invalidado. La palabra <em>montes<\/em>, por ejemplo, se traduce por \u201cla noticia matutina y esencial de Dios\u201d (CB 36,6). En un verso anterior, \u201cir\u00e9 por esos montes y riberas\u201d, el <em>monte <\/em>hab\u00eda significado \u201cvirtudes\u201d. El cambio radical de interpretaci\u00f3n no se hace esperar: los \u201cmontes, valles, riberas\u201d son \u201clos actos viciosos y desordenados del alma\u201d (CB 20,8). En otro pasaje, Juan pretende que las <em>frescas ma\u00f1anas <\/em>signifiquen simult\u00e1neamente \u201cjuventudes\u201d, \u201cactos de amor\u201d y \u201cobras hechas en sequedad de esp\u00edritu\u201d (CB 30,5). En la extra\u00f1a lira de la uni\u00f3n, Dios pide al alma que se vuelva: \u201cvu\u00e9lvete, paloma\u201d, pero, rompiendo la m\u00e1s elemental l\u00f3gica aristot\u00e9lica, anuncia que el mandato debe entenderse de dos maneras: Dios exige el regreso al alma, ya que no est\u00e1 lista para la uni\u00f3n teop\u00e1tica, y a la vez le pide que se \u201cvuelva\u201d o retorne a \u00c9l, que la busca llagado de amor (CB 13,8).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El poeta invierte su recurso anterior y asigna tambi\u00e9n un \u00fanico sentido a los vocablos m\u00e1s diversos. Seguir sus analog\u00edas se va haciendo cada vez m\u00e1s dif\u00edcil. Muchos t\u00e9rminos del poema est\u00e1n, por ejemplo, interpretados de manera que tengan el sentido de \u201cvirtudes\u201d. El Santo se refiere a las del alma al decir \u201cir\u00e9 por esos valles y riberas\u201d (CB 3,4). Por otra parte, son las \u201cvirtudes\u201d que \u201cembisten al alma\u201d las sugeridas por \u201clos aires amorosos\u201d (CB 14,12). Las \u201cvirtudes\u201d de los amados se unen en las <em>rosas<\/em>: \u201cen tanto que de rosas hacemos una pi\u00f1a\u201d (CB 16,8) y en las <em>flores<\/em>: \u201cy pacer\u00e1 el Amado entre las flores\u201d (CB 17,10).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Imposible adivinar los significados cambiantes de este lenguaje en total estado de disponibilidad de fray Juan: los comentarios del poeta no resisten un cotejo racional con la poes\u00eda que pretenden hacer inteligible. Sin embargo, estos \u201cdislates\u201d, ahora por partida doble, en verso y en prosa, resultan de una fecundidad inesperada. El poeta no acierta a entender racionalmente lo que bull\u00eda en su esp\u00edritu en el momento del trance m\u00edstico. Su experiencia suprarracional lo ha dejado perplejo y confuso. Y eso es precisamente lo que nos vuelve a comunicar una vez m\u00e1s a trav\u00e9s de estos comentarios pros\u00edsticos de improbable intelecci\u00f3n racional, que nos hacen revivir las sensaciones contradictorias e intensamente misteriosas que vivir\u00eda el Santo en uni\u00f3n transformante, donde todos los contrarios se armonizan.<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">II. Prosa original y enigm\u00e1tica<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Esta enigm\u00e1tica prosa de sentidos m\u00faltiples y simult\u00e1neos tiene a\u00fan otras implicaciones. Consciente de la insuficiencia del lenguaje ante la magnitud de su experiencia espiritual, el Santo tiene que ensanchar su lengua para capacitarla para la inmensa traducci\u00f3n que le exige. Verdadero alquimista del lenguaje, va transmutando aceleradamente los vocablos (<em>monte<\/em>: alteza de Dios, virtudes, actos viciosos) en un modo de metaforizaci\u00f3n desconocido entre sus coet\u00e1neos. Libera el lenguaje, le permite opciones ilimitadas, lo obliga a estar en constante movimiento para que pueda reflejar todos los matices y procesos de la experiencia m\u00edstica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El propio autor celebra la maleabilidad de su prosa en el pr\u00f3logo al <em>C\u00e1ntico: <\/em>\u201cPor haberse \u2026 estas canciones compuesto en amor de \u2026 inteligencia m\u00edstica, no se podr\u00e1n declarar al justo, ni mi intento ser\u00e1 tal [\u2026] y esto tengo por mejor, porque los dichos de amor es mejor declararlos en toda su anchura, para que cada uno de ellos se aproveche seg\u00fan su modo y caudal de esp\u00edritu, que abreviarlos a un sentido a que no se acomode todo paladar; y as\u00ed, aunque en alguna manera se declaran, no hay para qu\u00e9 atarse a la declaraci\u00f3n, porque la sabidur\u00eda m\u00edstica \u2026 no ha menester distintamente entenderse para hacer efecto de amor y afici\u00f3n en el alma, porque es a modo de la fe, en la cual amamos a Dios sin entenderle\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Con estas palabras J. de la Cruz advierte al lector que, como el \u00e9xtasis es racionalmente ininteligible, el poeta comentarista no lo podr\u00e1 explicar adecuadamente, y, por lo tanto, el lector no se tiene que acomodar a los sentidos m\u00faltiples de sus versos, sino que puede, por cuenta propia, s\u00faper imponer a\u00fan otros. La lengua del poeta no es tan s\u00f3lo flexible sino sin l\u00edmites. El lector crea, conjuntamente con el poeta y por su propia sugerencia, un lenguaje infinito. J. de la Cruz parecer\u00eda haber alcanzado el \u201clenguaje de Dios\u201d que dec\u00eda escuchar en el fondo de su alma, y es probablemente el \u00fanico prosista occidental en urdir un lenguaje de sentidos potencialmente infinitos: el \u00fanico capaz de acercarse a la traducci\u00f3n de su encuentro con el Absoluto. Juan comunica, como dir\u00eda Henri Bergson, cosas para cuya expresi\u00f3n no estaba hecho el lenguaje. Ha terminado por vencer el lenguaje con el lenguaje mismo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La experiencia del Santo es tambi\u00e9n, y por experiencia propia, a-racional, a-conceptual, a-ling\u00fc\u00edstica. San Juan es capaz, una vez m\u00e1s, de conllevar al lector estas cualidades de su experiencia m\u00edstica. Para poderlo lograr a trav\u00e9s de un instrumento a todas luces incompatible con tal empresa, el poeta tiene que desconceptualizar el lenguaje y desmentir su natural capacidad de alusi\u00f3n. Las palabras quedan derrotadas: si los vocablos pueden significar todo, en el fondo no significan nada. Al ensanchar su lengua y capacitarla para la inmensa traducci\u00f3n que le exige, Juan termina por destruirla. Su lengua des-conceptualizada \u2013su anti-lenguaje\u2013 in\u00fatil en el fondo para toda tarea racional, no afirma conceptualmente nada, no traduce nada: equivale al pre\u00f1ado silencio que proponen desde antiguo los m\u00edsticos como alternativa a lo Indecible.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En su poes\u00eda silente \u2013verdadera \u201cm\u00fasica callada\u201d\u2013 el autor ha borrado las palabras. Pero esta anulaci\u00f3n del lenguaje le es \u00fatil para comunicar algo de su mensaje po\u00e9tico numinoso. Parecer\u00eda que el Santo nos se\u00f1ala la radical insuficiencia del lenguaje para reproducir en el lector su vivencia infinita. La lengua humana no sirve para tales empresas. Se destruye en el proceso. Pero el fracaso mismo nos ayuda a intuir la magnitud del \u00e9xtasis del gran M\u00edstico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es pues volitivo en el poeta el hermanarse de alguna manera con la noticia infinita y abisal que ha escuchado en el hond\u00f3n de su alma deificada. Urde un lenguaje abierto y polivalente, del todo ajeno a la lengua racional de sus contempor\u00e1neos porque, como asegura el propio Santo, \u201c[Dios] es incomprehensible e inaccesible al entendimiento; y, por tanto, cuando el entendimiento va entendiendo, no se va llegando a Dios, sino antes apartando\u201d (LlA 3,48).<\/span><\/p>\n<h3><span style=\"font-size: 12pt;\">III. Resonancia y consonancia sem\u00edtica<\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Este respeto a un lenguaje oscuro y en total estado de disponibilidad, que pretende hacer su impacto al margen de la raz\u00f3n, porque en ese innombrable \u201call\u00ed\u201d fue que ocurri\u00f3 el prodigio de la <em>teopoiesis, <\/em>permite sospechar que fray Juan tuvo alg\u00fan tipo de familiaridad con las lenguas sem\u00edticas, cuyas ra\u00edces admiten simult\u00e1neamente varios sentidos distintos (y, a menudo, contradictorios). Algo de la ambig\u00fcedad esencial de estas lenguas polivalentes pudo haber aprendido el joven Juan de santo Mat\u00eda en \u00a0Salamanca, si fue que asisti\u00f3 a los cursos de hebreo y \u00e1rabe del maestro Mart\u00edn Mart\u00ednez de Cantalapiedra, como sospechan Jos\u00e9 Jim\u00e9nez Lozano (<em>Poes\u00eda. San Juan de la Cruz, <\/em>Taurus, Madrid, 1983) y Luis Enrique Rodr\u00edguezSan Pedro Bezares (<em>La formaci\u00f3n universitaria de san Juan de la Cruz, <\/em>Junta de Castilla y Le\u00f3n \/ Consejer\u00eda de Cultura y Turismo, Valladolid, 1992). Como demuestran los <em>Libros de visitas a c\u00e1tedra <\/em>(Archivo Universitario Salmantino, 940-941 y 943) correspondientes a los a\u00f1os 1569-71, el maestro Cantalapiedra ense\u00f1aba en su c\u00e1tedra triling\u00fce no s\u00f3lo el <em>Cantar de los Cantares <\/em>en su lengua original, sino la gram\u00e1tica \u00e1rabe, sirvi\u00e9ndose de la <em>Yurrum\u00eda <\/em>o <em>Muqadima <\/em>de Abu \u2018Abd Ibn al-Yurrum, un c\u00e9lebre gram\u00e1tico de Fez (12731323), precisamente en el cuatrienio en el que el Santo estudiaba en Salamanca.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al haberse perdido casi toda la prueba documental de las matr\u00edculas de clase de fray Juan, a\u00fan no se ha podido determinar si en efecto el fraile se acerc\u00f3 a la c\u00e1tedra triling\u00fce para aprender a leer el epitalamio en el hebreo original. S\u00ed se sabe de cierto, sin embargo, que la riqu\u00edsima indeterminaci\u00f3n sem\u00e1ntica de las lenguas b\u00edblicas y del \u00e1rabe (con la que fray Juan se sinti\u00f3 tan c\u00f3modo que se la termina apropiando para su propio lenguaje po\u00e9tico) fue el eje de la controversia m\u00e1s importante que hirvi\u00f3 en la Salamanca del Siglo de Oro. Hebra\u00edstas y biblistas como Gaspar de Grajal, fray Luis de Le\u00f3n y Cantalapiedra se opusieron a los escol\u00e1sticos, r\u00edgidos defensores del sentido un\u00edvoco de la Vulgata. Los tres catedr\u00e1ticos terminaron procesados por la Inquisici\u00f3n, pero gracias ir\u00f3nicamente al aparato represivo del Santo Oficio se conservan intactos los argumentos filol\u00f3gicos con los que estos biblistas explicaron la ambig\u00fcedad de las lenguas sem\u00edticas a las que sol\u00edan acudir para explicar las Escrituras.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pudo ser fray Juan testigo de algunas de estas defensas magisteriales en clase, ya que parece haberlas internalizado en sus propios textos. Fray Luis argumenta: \u201c[La lengua hebrea] es \u2026 lengua de pocas palabras y de cortas razones, y \u00e9stas llenas de diversidad de sentidos\u201d (cf<em>. <\/em>Miguel de la Pinta Llorente, <em>El proceso criminal contra el hebra\u00edsta Mart\u00edn Mart\u00ednez de Cantalapiedra, <\/em>CSIC, Madrid, 1946, 351). Cantalapiedra, por su parte, no puede reprimir una queja pat\u00e9tica desde la c\u00e1rcel de Valladolid en mayo de 1573: \u201cQue la lengua hebrea sea equ\u00edvoca, yo no tengo la culpa, p\u00eddanlo a Dios que la hi\u00e7o\u201d (ib., 212). Su antiguo alumno, el colegial Francisco Cerralvo de Alarc\u00f3n, pone en peligro a su maestro al declarar acerca de las interpretaciones b\u00edblicas que hab\u00eda escuchado en su c\u00e1tedra: \u201cQue lo que le parece y entiende &#8230; es que la lengua [hebrea] es muy equ\u00edvoca en todas sus palabras, y que depende mucho del que la lee dar un sentido u otro diverso \u2026 y que muchas veces es diverso de lo que suena la edici\u00f3n Vulgata lo que lee el maestro Mart\u00edn Mart\u00ednez\u201d (ib. LXIV).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Parecer\u00eda que J. de la Cruz hubiese redactado sus deliquios m\u00edsticos y sobre todo sus comentarios en prosa adaptando el esp\u00edritu ambivalente de la lengua hebrea a su castellano natal: su poes\u00eda comentada guarda m\u00e1s relaci\u00f3n con la arbitrariedad sem\u00e1ntica que le es intr\u00ednseca a esa lengua oriental de ra\u00edces plurivalentes que con una lengua rom\u00e1nica de origen indoeuropeo. No le importa confesar que su principal paradigma literario es precisamente un libro hebreo, el <em>Cantar de los Cantares<\/em>, cuya condici\u00f3n verbal aleatoria conoce de cerca y celebra como af\u00edn a la suya propia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Los comentarios en prosa del Santo guardan una relaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s estrecha si cabe con otra lengua sem\u00edtica, esta vez el \u00e1rabe, con cuyos rudimentos acaso se familiarizara tambi\u00e9n en el curso del cantapetrense. Cualquiera que haya sido el modo exacto de transmisi\u00f3n, que a\u00fan nos elude, lo cierto es que la extra\u00f1a t\u00e9cnica de comentarios del Santo parecer\u00eda poder insertarse con absoluta comodidad dentro del contexto de la tradici\u00f3n musulmana de poes\u00eda m\u00edstica comentada, donde las rarezas del poeta-exegeta no son hito aislado sino fen\u00f3meno constante. Ejemplos representativos de esta escuela m\u00edstica son Ibn al-Farid y sobre todo el murciano Ibn al-\u2018Arabi, que redacta los versos er\u00f3tico-m\u00edsticos de su <em>Taryuman alaswaq (Int\u00e9rprete de los deseos) <\/em>en Meca hacia 1215. Ibn \u2018Arabi se ve precisado, exactamente igual que fray Juan, a comentar en un nivel m\u00edstico sus ardientes versos de amor a Nizam, amada que, en una alegor\u00eda general, representa para \u00e9l a Dios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Los enigm\u00e1ticos versos del <em>Taryuman <\/em>escapan a menudo a la intelecci\u00f3n racional, y esos versos delirantes \u2013los \u201cdislates\u201d que Juan defendi\u00f3 en su propio caso\u2013 reciben en la m\u00edstica suf\u00ed el nombre t\u00e9cnico de <em>satt<\/em>. Al comentar su cancionero, Ibn \u2018Arabi, como tantos otros poetas m\u00edsticos del Islam, exhibe una concepci\u00f3n el lenguaje del todo equivalente a la de Juan: se sale de su propio sistema de concordancias y asigna diferentes sentidos a un mismo vocablo. Invirtiendo, como el Santo, el proceso, tambi\u00e9n el poeta murciano asigna un mismo sentido para distintos vocablos y versos. Tambi\u00e9n anticipando a san Juan, Ibn \u2018Arabi teoriza con su lenguaje po\u00e9tico, ambiguo y abierto, e indica que los m\u00edsticos no pueden traducir adecuadamente su experiencia inefable, sino s\u00f3lo indicarla indirectamente a aquellos que hayan comenzado a experimentar algo semejante. (Algo de ello le confi\u00f3 san Juan a su lectora Ana de Jes\u00fas).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El lenguaje de Ibn \u2018Arabi se completa en el lector, cuyas intuiciones privadas despierta, y \u00e9ste queda autorizado para re-crear a su manera estos versos comentados ya de por s\u00ed visionarios. \u201cNo hay para qu\u00e9 atarse a la declaraci\u00f3n\u201d: Ibn \u2018Arabi coincide al pie de la letra con el Santo. Su lenguaje resulta no s\u00f3lo m\u00faltiple, sino te\u00f3ricamente infinito: el \u00fanico capaz de traducir la Divinidad. San Juan parecer\u00eda haber hecho suya la soluci\u00f3n po\u00e9tico-m\u00edstica musulmana para el eterno problema de un lenguaje insuficiente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El manejo de un lenguaje d\u00factil y aleatorio puede sorprender en un castellano del siglo XVI como san Juan, pero resulta coherente y perfectamente aceptable para la mentalidad ling\u00fc\u00edstica \u00e1rabe, de la que parecer\u00eda nacer como consecuencia leg\u00edtima. Como el hebreo, el \u00e1rabe es una lengua ambigua de ra\u00edces polivalentes. Raphael Pathai, Richard Kinkade, Annemarie Schimmel y Arnald Steiger, entre otros, exploran la inexorable multiplicidad de sentidos simult\u00e1neos que tienen los vocablos en lengua \u00e1rabe: \u201cEn \u00e1rabe, la solidez de la consonante es tal que en nada oscurece, tanto para el que habla como para los que lo escuchan, la etimolog\u00eda de las palabras. Por ello, el vocablo evoca siempre en esta lengua toda la ra\u00edz de la que procede, e incluso el sentimiento profundo de la ra\u00edz predomina sobre el significado del vocablo &#8230; Una ra\u00edz \u00e1rabe es, pues, como una lira de la que no se puede pulsar una cuerda sin que vibren todas las dem\u00e1s. Y cada palabra, adem\u00e1s de su propia resonancia, despierta los secretos arm\u00f3nicos de los conceptos emparentados (Steiger, \u201cFunci\u00f3n espiritual del Islam en la Espa\u00f1a medieval\u201d, en <em>Revista del Insti<\/em><em>tuto de Estudios Isl\u00e1micos en Madrid <\/em>6, 1958, 42-43).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">De ser cierta la influencia directa o indirecta de estas lenguas sem\u00edticas sobre la prosa de san Juan, el poetacomentarista, que obliga a sus palabras a una plurivalencia y a una distorsi\u00f3n caleidosc\u00f3pica muy poco occidentales, parecer\u00eda llevar a cabo una profunda reinterpretaci\u00f3n de las posibilidades de la lengua espa\u00f1ola, que desconceptualiza, se torna ambigua y termina por hacerse infinita para que pueda traducir de alguna manera su experiencia teop\u00e1tica. San Juan aclimata en el idioma castellano la tolerancia para la incoherencia y la particular capacidad de cifra que observan la lengua hebrea y \u00e1rabe en algunas de sus mayores expresiones literarias. En una palabra, el Santo \u201corientaliza\u201d o \u201csemitiza\u201d su lengua espa\u00f1ola.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Pero J. de la Cruz qued\u00f3 solo en su experimento literario. Contrario a la revoluci\u00f3n po\u00e9tica de Garcilaso, que aclimat\u00f3 a su castellano la musicalidad y los metros de la poes\u00eda italiana, creando una important\u00edsima escuela literaria, las innovaciones sanjuan\u00edsticas, quiz\u00e1 demasiado ajenas a un p\u00fablico occidental, no cuajaron ni en Espa\u00f1a ni en Europa, ya que ninguno de sus imitadores se anim\u00f3 a seguir su novedoso ejemplo. Con todo, esta aclimataci\u00f3n al castellano de la polivalencia de las lenguas sem\u00edticas singulariz\u00f3 el arte literario y la enigm\u00e1tica prosa castellana de san Juan para siempre y constituye, sin duda, su m\u00e1s importante transgresi\u00f3n de la norma expresiva al uso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">BILBL. \u2014 MIGUEL AS\u00cdN PALACIOS, <em>Huellas del<\/em> <em>Islam. Santo Tom\u00e1s de Aquino, Turmeda, Pascal, san Juan de la Cruz, <\/em>Espasa-Calpe, Madrid, 1941; ALEXANDER HABIB ARKIN, <em>La influencia de la ex\u00e9gesis hebrea en los comentarios de Fray Luis de Le\u00f3n<\/em>, Instituto Arias Montano, Madrid, 1966; MAR\u00cdA ROSA LIDA, \u201cD\u00e1maso Alonso. La poes\u00eda de san Juan de la Cruz\u201d [rese\u00f1a] RFH V (1943) 377-395); HENRI DE LUBAC, <em>Ex\u00e9g\u00e8se m\u00e9dievale. Les quatre sens de l\u2019\u00c9criture, <\/em>2 vols., Aubier, Paris, 1959; LUCE L\u00d3PEZBARALT, <em>San Juan de la Cruz y el Islam, <\/em>Hiperi\u00f3n, Madrid, 1989 y, en colaboraci\u00f3n con REEM IVERSEN, <em>La ense\u00f1anza del \u00e1rabe en Salamanca en tiempos<\/em> <em>de san Juan de la Cruz <\/em>(en prensa en el Colegio de M\u00e9xico); EMILIO OROZCO D\u00cdAZ, \u201cSobre la imitaci\u00f3n del <em>Cantar de los cantares <\/em>en la poes\u00eda de san Juan de la Cruz\u201d, en <em>Fin <\/em>3 (1948) 72-7; JEAN VILNET, <em>Bible et mistique, <\/em>Descl\u00e9e de Brouwer, Paris, 1949: HELMUT HATZFELD, \u201cLa prosa de san Juan de la Cruz en la \u2018Llama de amor viva\u2019\u201d, en <em>Estudios literarios sobre m\u00edstica espa\u00f1ola<\/em>, Gredos, Madrid, 1955, p. 359-386; CRIST\u00d3BAL CUEVAS, \u201cLa prosa sanjuanista: aspecto art\u00edstico-literario\u201d, en <em>MteCarm <\/em>98 (1990) 347-377; Id. \u201cPerspectiva ret\u00f3rica de la prosa de la \u2018Llama de amor viva\u2019\u201d, en <em>Insula <\/em>46 (1991) n. 537, 23-25; V\u00cdCTOR G. DE LA CONCHA, <em>Filolog\u00eda y m\u00edstica: San Juan de la Cruz, \u2018Llama de amor viva\u2019, <\/em>Real A. Espa\u00f1ola, Madrid 1992; ROSARIO DOM\u00cdNGUEZ, \u201cLa creaci\u00f3n l\u00e9xica en la prosa de san Juan de la Cruz: neologismos sustantivos y variantes\u201d, en <em>Epos: Revista de Filolog\u00eda <\/em>7 (1991) 183-214; CECILIA SANZ, \u201cLa prosa de san Juan de la Cruz\u201d, en <em>Tellamar <\/em>(\u00c1vila) 1991, 245-253; M\u00aa DE LOS \u00c1NGELES L\u00d3PEZ, \u201cEl l\u00e9xico de la maravilla en la obra de san Juan de la Cruz\u201d, en el vol. miscel\u00e1neo, <em>Estado actual de los estudios sobre el Siglo de Oro<\/em>&#8230; Salamanca 1993, vol. II, p. 567-577.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Luce L\u00f3pez-Baralt<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vasta obra pros\u00edstica de Juan de la Cruz incluye la Subida del Monte Carmelo, la Noche oscura, las glosas al C\u00e1ntico espiritual y a la Llama de amor viva, (designadas como \u201cobras mayores\u201d) y algunos op\u00fasculos breves: las Cautelas, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3115\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-Of","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3115"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3115"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3115\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3116,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3115\/revisions\/3116"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3115"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3115"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3115"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}