{"id":3125,"date":"2015-01-12T13:33:29","date_gmt":"2015-01-12T19:33:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3125"},"modified":"2021-01-12T13:37:09","modified_gmt":"2021-01-12T19:37:09","slug":"union-con-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3125","title":{"rendered":"Uni\u00f3n con Dios"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La vida cristiana es una tarea de cada d\u00eda, que necesita de la virtud de la que ha de recibir la disposici\u00f3n para obrar el bien. Las \u00a0virtudes teologales son potencias operativas por las que el hombre se ordena directa e inmediatamente a Dios, como su fin \u00faltimo sobrenatural. Tienen, por tanto, al mismo \u00a0Dios como objeto, como causa, como motivo y como fin. Por estas virtudes teologales, el cristiano obtiene las actitudes cristianas fundamentales que le llevan a realizar la vida teologal en su doble dimensi\u00f3n: Dios se comunica al hombre y el hombre responde a esa autocomunicaci\u00f3n de Dios. El \u00a0hombre cree, espera y ama como l\u00f3gica respuesta a la conducta amorosa que tiene Dios hacia \u00e9l. Esto es \u00a0sobrenatural en cuanto que es fruto de una gracia, que le hace al hombre capaz de responder. Las virtudes sobrenaturales son infusas, infundidas por Dios, mientras que las naturales pueden ser adquiridas por ejercicios naturales. Las virtudes sobrenaturales dan la potencia para obrar y normalmente la facilitan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Las virtudes teologales expresan la actitud fundamental que debe impregnar todas las acciones del cristiano. Por ello, es de suma importancia su desarrollo. La vida cristiana, antes que un esfuerzo asc\u00e9tico exigido por las virtudes morales, y absolutamente necesario, es, ante todo, una vida teologal que busca la uni\u00f3n con las divinas personas. La vida cristiana es esencialmente vida en fe, esperanza y amor. Y estas virtudes no se dan, en sentido pleno, independientemente unas de otras. Ello quiere decir que no hay \u00a0fe sin esperanza y caridad, ni esperanza sin fe y caridad, ni caridad sin fe y esperanza. Y este suponer cada una de las virtudes a las otras significa que halla en ellas su verdadera expresi\u00f3n y complemento. Las tres virtudes teologales, en su mutua interacci\u00f3n, definen toda la vida cristiana tanto en su relaci\u00f3n con Dios como en su relaci\u00f3n con los hombres y el mundo. Sin embargo, San Juan de la Cruz no da a las virtudes teologales el encargo de crear la \u00a0uni\u00f3n con Dios, sino que son la disposici\u00f3n. El \u00a0Esp\u00edritu Santo es el que se encarga de realizar la uni\u00f3n efectiva.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">1. LOS PROTAGONISTAS. Cuando hablamos de la \u201cuni\u00f3n\u201d y de la \u201ctransformaci\u00f3n\u201d del alma en Dios, la primera impresi\u00f3n que se percibe es la infinita distancia entre Dios y las criaturas, entre el Creador y lo creado. Y, en el discurso de J. de la Cruz, en ocasiones, aparece expl\u00edcita la contraposici\u00f3n; en otras, sin embargo, se encuentra sobreentendida. Dios viene delimitado tanto positiva como negativamente. Se trata de meros intentos aproximatorios al ser divino puesto que, en realidad, es \u201cmuy diferente de aquel prop\u00f3sito y modo a que com\u00fanmente se puede entender de nosotros\u201d (S 2,19,1). No obstante, Dios es el totalmente transcendente y, por tanto, inabarcable para el lenguaje y la capacidad humana (S 1,4,4; 2,4,4; 2,4,9; 2,9,1; 2,19,1; 2,24,9). De hecho, \u201cexcede todo sentimiento y gusto\u201d (S 2,4,6), \u201csobre todo saber\u201d (S 2,14,4) y, por tanto, \u201cla sabidur\u00eda de Dios&#8230; ning\u00fan modo ni manera tiene, ni cae debajo de alg\u00fan l\u00edmite ni inteligencia distinta y particular\u201d (S 2,16,7).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Al \u00a0hombre hay que situarlo en su condici\u00f3n de criatura, pero sin equipararlo absolutamente al resto de las criaturas. En cuanto creado puede decirse que es \u201clo que no es\u201d (S 1,4,4). Por tanto, \u201cDios ninguna proporci\u00f3n ni conveniencia esencial tiene\u201d con \u00e9l (S 2,24,7). Mientras \u201cDios est\u00e1 en el cielo y habla en camino de eternidad; nosotros, ciegos, sobre la tierra y no entendemos sino v\u00edas de carne y tiempo\u201d (S 2,20,5). El hombre \u201caunque m\u00e1s sea, sea muy poco y dis\u00edmil de lo que Dios es\u201d (S 2,4,3). \u201cLo m\u00e1s alto que puede sentir y gustar, etc. de Dios, dista en infinita manera de Dios\u201d (S 2,4,4). En resumen, todo el ser creatural del hombre \u201ccomparado con el infinito ser de Dios, \u00a0nada es\u201d (S 1,4,4). El hombre se distingue de las dem\u00e1s criaturas por la \u00a0\u201ccapacidad infinita\u201d del \u00a0alma (S 2,17,8) en orden a recibir sobrenaturalmente la acci\u00f3n de Dios en su ser y en sus potencias espirituales. Es esencial esta capacidad humana para alcanzar una semejanza adecuada para la uni\u00f3n con Dios. Dado que \u00e9sta no puede lograrse con las solas fuerzas naturales tiene que venirle gratuitamente de Dios. Esta capacidad (\u201cpotencia obediencial\u201d) posibilita la acogida de la comunicaci\u00f3n divina por parte del hombre. Debido a la estructura constitutiva del hombre y al proceso cognoscitivo natural (S 2,8,47), el alma es incapaz de desvelar la esencia divina sin la ayuda de Dios, que comunic\u00e1ndose al hombre le hace participar de su ser divino.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">De lo dicho se desprende con claridad la infinita distancia entre ambos sujetos y la posibilidad de salvar esa distancia desde Dios. Y eso es, precisamente, lo que J. de la Cruz presenta al hablar de la vida teologal. Ya que sin la uni\u00f3n de amor del alma con Dios pierde sentido y finalidad todo el radicalismo teologal, en el ideal de vida que presenta san Juan de la Cruz.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">2. LA COMUNI\u00d3N DEL ALMA CON DIOS. Se trata de la formulaci\u00f3n fundamental del ideal de vida para san Juan de la Cruz. Y ello porque comporta una opci\u00f3n metodol\u00f3gica imprescindible si se desea alcanzar una comprensi\u00f3n adecuada del pensamiento sanjuanista: \u201cEl fin que en este libro llevo es encaminar al alma por todas las aprehensiones de ella, naturales y sobrenaturales, sin enga\u00f1o ni embarazo en la pureza de la fe, a la divina uni\u00f3n con Dios\u201d (S 2,28,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Podemos, pues, se\u00f1alar, como caracter\u00edsticas que configuran este \u201calto estado de uni\u00f3n\u201d (S 2,16,9), una comunicaci\u00f3n inmediata con Dios (S 2,9,4), seg\u00fan la cual, \u201cno se comunica Dios al alma mediante alg\u00fan disfraz de visi\u00f3n, imaginaci\u00f3n o semejanza o figura&#8230; sino&#8230; esencia pura y desnuda del alma\u201d (S 2,16,9). En t\u00e9rminos esencialistas insiste en la radicalidad comunicativa, realizada con la uni\u00f3n. No existe una superficial relaci\u00f3n entre el hombre y Dios sino la m\u00e1xima comunicaci\u00f3n y comuni\u00f3n interpersonal posible en esta vida. Se supera toda mediaci\u00f3n (\u201cdisfraz\u201d), comunic\u00e1ndose Dios mismo en lo \u00edntimo de su misterio. Para J. de la Cruz no puede alcanzarse tal uni\u00f3n sin la transformaci\u00f3n del hombre, incapaz por s\u00ed mismo de acoger adecuadamente a Dios y de entrar en la intimidad del vivir divino. Es necesaria una \u201ctransformaci\u00f3n sobrenatural\u201d (S 2,4,2); es decir, una transformaci\u00f3n gratuita de Dios en el hombre, \u201csobre su capacidad y habilidad natural\u201d (S 2,10,2), que le posibilita para acoger la comunicaci\u00f3n divina.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">J. de la Cruz destaca la primac\u00eda de la gracia divina en el proceso de transformaci\u00f3n. Como el sol, \u201cDios ilustrando el alma sobrenaturalmente con el rayo de su divina luz&#8230; es principio de la divina uni\u00f3n\u201d (S 2,2,1). Esta acci\u00f3n divina es permanente, pues \u201csiempre est\u00e1 embistiendo\u201d (S 2,5,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Merece la pena resaltar dos aspectos de esta iniciativa divina. En primer lugar, la afirmaci\u00f3n de que \u201csiempre\u201d se est\u00e1 produciendo la embestida de Dios sobre el alma. Resulta profundamente sugestivo pensar que el sol divino no descansa ni un momento en su llamada a participar de su divina intimidad. Y el segundo aspecto se refiere a la voluntad divina de llamar a todo hombre. Para fundamentar esta afirmaci\u00f3n son sugerentes las siguientes palabras: en el alma \u201cest\u00e1 morando esta divina luz del ser de Dios por naturaleza&#8230; En dando lugar el alma \u2013que es quitar de s\u00ed todo velo y mancha de criatura, lo cual consiste en tener la voluntad perfectamente unida con la de Dios\u2013&#8230; la comunica Dios su ser sobrenatural de tal manera que parece que es el mismo Dios y tiene lo que tiene el mismo Dios\u201d (S 2,5,67). El mismo Dios que sostiene gratuitamente a cada hombre en la existencia, embiste de una manera todav\u00eda m\u00e1s gratuita para que, eliminados todos los obst\u00e1culos que dificultan la comuni\u00f3n de amor, reciban el ser divino. \u201cComo se acabe de purificar &#8230; se quedar\u00e1 en esta pura y sencilla luz, transform\u00e1ndose en ella en estado de perfecci\u00f3n porque esta luz nunca falta en el alma\u201d (S 2,15,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">3. LA UNI\u00d3N DEL ALMA CON DIOS. San Juan de la Cruz afirma: \u201cUni\u00f3n total y permanente seg\u00fan la sustancia del alma y sus potencias en cuanto al h\u00e1bito oscuro de la uni\u00f3n, porque en cuanto al acto&#8230; no puede haber uni\u00f3n permanente en las potencias en esta vida sino transeunte\u201d (S 2,5,2). Evidentemente se trata de una afirmaci\u00f3n importante para conocer la realidad ontol\u00f3gica de la uni\u00f3n, pero escasa a nivel de comuni\u00f3n interpersonal entre los sujetos del proceso unitivo. Desde esta \u00faltima perspectiva no encontramos ninguna noci\u00f3n exhaustiva, aunque s\u00ed abundantes referencias. Quiz\u00e1s las m\u00e1s completas sean: \u201cuni\u00f3n y transformaci\u00f3n del alma con Dios&#8230; cuando viene a haber semejanza de amor\u201d (S 2,5,3); y, de un modo m\u00e1s descriptivo, cuando \u201cse junta el alma con el Amado en una uni\u00f3n de sencillez, pureza y amor y semejanza\u201d (S 2,1,2).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es interesante indicar aqu\u00ed la l\u00ednea de continuidad existente, seg\u00fan las palabras de S 2,5,6-7, entre la presencia \u00a0natural (\u201cuni\u00f3n natural\u201d) de Dios y la sobrenatural. Tampoco hemos de perder de vista este dinamismo unitivo a la hora de abordar el radical ascetismo de las \u201cnadas\u201d. No tienen sentido sino a partir de la funci\u00f3n prioritaria e insustituible, atribuida al \u00a0\u201cTodo\u201d (S 2,16,10). Tambi\u00e9n hemos de recordar que en la transformaci\u00f3n desempe\u00f1a un papel esencial el amor, divino y humano. Es definido en <em>Subida <\/em>como \u201cobrar en despojarse y desnudarse por Dios de todo lo que no es Dios\u201d (S 2,5,7), y constituye el motor de la vida teologal. El despojamiento no tiene otro sentido que arrastrar al alma hacia Dios con la intenci\u00f3n de unirse a El por la caridad. De aqu\u00ed que el estado de uni\u00f3n reciba el nombre de \u201cuni\u00f3n de amor\u201d (S 2,8,5; 2,27,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En virtud de la intervenci\u00f3n divina \u201ctodas las cosas de Dios y del alma son unas en transformaci\u00f3n participante. Y el alma m\u00e1s parece Dios que alma, y a\u00fan es Dios por participaci\u00f3n\u201d (S 2,5,7). Se produce una profunda identificaci\u00f3n y comuni\u00f3n entre el alma y Dios pero sin llegar a una confusi\u00f3n pante\u00edsta del hombre con Dios, que lo impide la naturaleza participativa de la transformaci\u00f3n. Con una de sus atinadas comparaciones, J. de la Cruz explica la distinci\u00f3n entre ambos sujetos a\u00fan despu\u00e9s de la uni\u00f3n. A partir de la imagen del \u201crayo dando en una vidriera\u201d, indica que el rayo transformar\u00e1 y esclarecer\u00e1 \u00a0la vidriera de tal manera que \u201cparecer\u00e1 el mismo rayo y dar\u00e1 la misma luz que el rayo. Aunque, a la verdad, la vidriera aunque se parece al mismo rayo, tiene la naturaleza distinta al mismo rayo\u201d (S 2,5,6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Una dimensi\u00f3n poco desarrollada de una manera expl\u00edcita es la oscuridad de la uni\u00f3n en esta vida. Sin embargo, est\u00e1 claro que \u201cDios es noche oscura para el alma en esta vida\u201d (S 1,2,1), pues es el totalmente Otro, incapaz de ser aprehendido por la finitud del hombre. Sin duda, un principio fundamental para comprender el pensamiento de San Juan de la Cruz, en su verdadero sentido, es el de gradualidad. Habr\u00e1 que tenerle siempre presente para iluminar las afirmaciones m\u00e1s tajantes de su doctrina en aparente contradicci\u00f3n con la mentalidad de nuestros d\u00edas. De acuerdo con este principio se distinguen diversos grados de uni\u00f3n, atendiendo a dos criterios: la capacidad y el amor. Seg\u00fan el primero, \u201cun alma, seg\u00fan su poca o mucha capacidad, puede haber llegado a la uni\u00f3n, pero no en igual grado todas\u201d (S 2,5,10). Se establece la distinci\u00f3n teniendo en cuenta la diversidad de capacidad entre las personas de modo similar a como no son iguales todos los recipientes, pudiendo afirmarse que se encuentran llenos (en nuestro caso unidos a Dios) cuando no es posible a\u00f1adir m\u00e1s l\u00edquido en ellos a\u00fan reconociendo que en unos recipientes el contenido es mayor que en los restantes. Por el segundo criterio, no todas las almas est\u00e1n en \u201cigual grado, porque unas est\u00e1n en m\u00e1s, otras en menos grados de amor. De donde a aquella alma se comunica Dios m\u00e1s que est\u00e1 aventajada en amor, lo cual es tener m\u00e1s conforme su voluntad con la de Dios&#8230; Y la que totalmente la tiene conforme y semejante totalmente est\u00e1 unida y transformada en Dios sobrenaturalmente\u201d (S 2,5,11).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La uni\u00f3n est\u00e1 en relaci\u00f3n directa con el amor: a mayor amor mayor grado de uni\u00f3n. S\u00f3lo cuando se llega a una total identificaci\u00f3n de voluntades entre Dios y el alma puede afirmarse la plenitud en la uni\u00f3n. Sin embargo, la falta de esa total identificaci\u00f3n no significa la ausencia de uni\u00f3n. Con claridad lo expresa el Santo al poner en relaci\u00f3n la uni\u00f3n con la \u00a0pureza (entendida \u00e9sta como desnudez y resignaci\u00f3n perfecta de todo lo natural s\u00f3lo por Dios): \u201cSeg\u00fan la proporci\u00f3n de la pureza ser\u00e1 la ilustraci\u00f3n, \u00a0iluminaci\u00f3n y uni\u00f3n del alma con Dios\u201d (S 2,5,8). El trasfondo del pensamiento sanjuanista, en este punto, hay que buscarlo en la imposibilidad de un vac\u00edo absoluto en el alma. Esta se llena del apetito a las criaturas y del apetito a Dios en una relaci\u00f3n inversa: \u201cfaltando lo natural el alma enamorada, luego se infunde de lo divino, natural y sobrenaturalmente, porque no se d\u00e9 vac\u00edo en la naturaleza\u201d (S 2,15,4).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Como consecuencia del principio de gradualidad, J. de la Cruz distingue dos grupos fundamentales a los que dirigir sus recomendaciones. Por una parte, escribe a quienes se encuentran en camino hacia la perfecci\u00f3n habiendo ya superado las primeras etapas de la vida espiritual. Estos \u201caprovechados\u201d, ansiosos de comuni\u00f3n \u00edntima con el Amado, son llamados a llegar hasta el fondo en su purificaci\u00f3n para poder alcanzar la perfecta uni\u00f3n y transformaci\u00f3n de amor. Junto a los \u201caprovechados\u201d se encuentran los \u201cprincipiantes\u201d, incapaces de llegar, por el momento, a la total \u201ctransformaci\u00f3n por amor del alma en Dios\u201d (S 1,2,4). Para \u00e9stos, respetando el car\u00e1cter progresivo e irrepetible en cada alma de la vida teologal hasta \u201cdar en Dios\u201d (S 2,8,3), se ofrecen consignas menos tajantes de manera provisional: \u201cPasen por ellas y no se est\u00e9n siempre en ellas, porque de esta manera nunca llegar\u00edan al t\u00e9rmino\u201d (S 2,12,5). Y ello porque deben preparar toda una vida teologal apoyada exclusivamente en el Todo (Dios) y no en la nada (criaturas).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">4. LA TRANSFORMACI\u00d3N DEL ALMA EN DIOS. La \u201ctransformaci\u00f3n en Dios\u201d (S 1,4,3; 1,11,6) lleva consigo un participar de lo que Dios es y tiene (S 2,5,7) y, por consiguiente, un cambio en el ser y en las potencias humanas. Por ello habla Juan de la Cruz de un \u201cnuevo entender de Dios en Dios\u201d y \u201cun nuevo amar de Dios en Dios\u201d (S 1,5,7). Tanto el entendimiento (sede del conocimiento) como la voluntad (sede del amor) son elevados por Dios e introducidos en su entender y amar. Esta nueva realidad no es f\u00e1cil de expresar con precisi\u00f3n y claridad, pero, en todo caso, el hombre ya no conoce ni ama con su sola capacidad natural sino \u201cen Dios\u201d, incorporado m\u00edstica pero realmente a su conocer y amar. La elevaci\u00f3n o divinizaci\u00f3n de las potencias superiores del hombre explica por qu\u00e9 el \u201cobrar humano se haya vuelto divino\u201d (S 1,5,7); es decir, participa del obrar divino al que es incorporado sobrenaturalmente. \u201cY as\u00ed cuando el alma quitare totalmente de s\u00ed lo que repugna y no conforma con la voluntad divina, quedar\u00e1 transformada en Dios por amor&#8230; Las dos voluntades&#8230; la del alma y la de Dios, est\u00e1n en uno conformes, no habiendo en la una cosa que repugne a la otra\u201d (S 2,5,3<em>).<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">BIBL. \u2014 A. CABASSUT, \u201cL\u2019impeccabilit\u00e9 dans l\u2019\u00e9tat d\u2019union transformante d\u2019apr\u00e8s saint Jean de la Croix\u201d, en <em>La Vie Spirituelle-Sppl<\/em>. 21 (1930) 5775; GABRIEL DE S. MAR\u00cdA MAGDALENA, <em>La uni\u00f3n con<\/em> <em>Dios seg\u00fan san Juan de la Cruz, <\/em>2\u00aa ed. espa\u00f1ola, Burgos 1966; BALDOMERO JIM\u00c9NEZ DUQUE, \u201cLa perfecci\u00f3n cristiana y san Juan de la Cruz\u201d, en <em>Revista Espa\u00f1ola de Teolog\u00eda <\/em>9 (1949) 413-444; JUAN DE JES\u00daS MAR\u00cdA, \u201c\u2019Le amar\u00e1 tanto como es amada\u2019. Estudio positivo sobre la igualdad de amor del alma con Dios en las obras de san Juan de la Cruz\u201d, en <em>EphCarm <\/em>6 (1955) 3-103; EULOGIO DE SAN JUAN DE LA CRUZ, <em>La transformaci\u00f3n del alma en Dios seg\u00fan san Juan de la Cruz, <\/em>Madrid 1963; GEORGES MOREL, \u201cNature et transformation de la volont\u00e9 selon saint Jean de la Croix\u201d, en <em>La Vie Spirituelle-Suppl<\/em>. 30 (1957) 383-398; NILO DI SAN BROCARDO, \u201cDalla Trinit\u00e0 alla Trinit\u00e0 secondo san Giovanni della Croce\u201d, en <em>Vita Carmelitana <\/em>6 (1943) 5-25; PIERLUIGI DI S. 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