{"id":3128,"date":"2015-01-12T13:37:54","date_gmt":"2015-01-12T19:37:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3128"},"modified":"2021-01-12T13:39:28","modified_gmt":"2021-01-12T19:39:28","slug":"vanidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3128","title":{"rendered":"Vanidad"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Sabido es que \u201cvanidad\u201d procede del lat\u00edn \u201cvanitas\u201d y a su vez de \u201cvanus\u201d, adjetivo, que significa vano, in\u00fatil, vac\u00edo. Se trata de algo que es insubsistente, poco durable o estable; indica una realidad aparente, que carece de substancia o entidad. Vanidad ser\u00e1, pues, crearse un mundo que se esfuma, fant\u00e1stico a veces, basado en algo que no tiene consistencia. Esto convierte a la persona vanidosa en una imagen hinchada, que se mueve por un af\u00e1n de lucir, aparentar, llamar la atenci\u00f3n y que se fijen en ella. Vive de fantas\u00edas y si son realidades las que exhibe, procura m\u00e1s mantener su figura que en pensar lo que hay de real o falso en ella.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">El Santo habla en diversos momentos de la vanidad. Aunque sea sin\u00f3nimo de \u201cvanagloria\u201d, no la confunde con \u00e9sta. No se detiene a definirla. Le preocupan m\u00e1s los da\u00f1os que repercuten en la vida espiritual. Son detrimento del alma, que la retienen e impiden alcanzar la meta de la vocaci\u00f3n a la cual Dios llama. La presenta opuesta a la verdad (S 1,5,1). La vanidad hace que la persona viva en la mentira fabricada por ella misma; la enga\u00f1a e incapacita para discernir d\u00f3nde est\u00e1n los verdaderos bienes (LlB 3,73). La vanidad oscurece, ciega, y por eso no llega a descubrir la verdad. \u201cEl uso y juntura de la vanidad y burla oscurece los bienes, y la instancia de los apetitos trastorna y pervierte el sentido y juicio sin malicia\u201d (S 3,19,3).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Es f\u00e1cil ser enga\u00f1ada el \u00a0alma y tentada por la vanidad. Influyen causas variadas: noticias y aprehensiones que le llegan por los sentidos corporales exteriores, que puede tomarlas como de Dios, pudiendo ser del \u00a0demonio, o bien parecerle \u201cal juicio del alma ser m\u00e1s [espiritual] por ser m\u00e1s sensible, y vase tras ello\u201d, criando error y presunci\u00f3n y vanidad en el alma (S 2,11,4). O por v\u00eda de visiones (ib. n. 6) o locuciones (S 2,29,11), o porque enojan a \u00a0Dios y deja que hierre y se enga\u00f1e y oscurezca el esp\u00edritu, \u201cdando lugar a sus vanidades y fantas\u00edas\u201d (S 2,21,11). \u201cLas aprehensiones sobrenaturales ya dichas de la memoria son tambi\u00e9n a los espirituales grande ocasi\u00f3n para caer en alguna presunci\u00f3n o vanidad, si hacen caso de ella para tenerlas en algo\u201d (S 3,9,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En <em>Subida <\/em>(3,21) trata de \u201cc\u00f3mo es vanidad poner el gozo de la voluntad en los bienes naturales y c\u00f3mo se ha de enderezar a Dios por ellos\u201d. Califica como bienes naturales: la hermosura, la gracia, el donaire, la complexi\u00f3n corporal y todas las dem\u00e1s dotes corporales; adem\u00e1s el buen entendimiento, la discreci\u00f3n, como todo lo que pertenece a la raz\u00f3n (S 3,21,1). Todo esto bueno es en s\u00ed, siempre que sirva para dar gracias a Dios, quien \u201clas da para ser por ellas m\u00e1s conocido y amado\u201d (ib.). Fuera de esto, es vanidad y enga\u00f1o. Anteriormente hab\u00eda establecido un principio b\u00e1sico para saber a qu\u00e9 atenerse: \u201cNo se ha de poner el gozo en otra cosa que en lo que toca a servir a Dios, porque lo dem\u00e1s es vanidad y cosa sin provecho\u201d (S 3,18,6). Como fino observador y conocedor de la condici\u00f3n humana, que se mueve por lo sensible, no calla el da\u00f1o que puede sufrir el alma y el peligro que la acecha, si aprovecha los bienes naturales para fines distintos de aquellos para los que Dios los ha creado. Alguien pudiera pensar del Santo que es demasiado receloso. Quien as\u00ed lo juzgue tergiversa su pensamiento sobre este tema. No condena la hermosura. Pero no deja de ser vana y enga\u00f1osa, como la gracia natural cuando no se dirige a Dios. Reconoce que el hombre es propenso a complacerse de sus cualidades y a estimarse. Recomienda cautela, discreci\u00f3n, para evitar la vana ostentaci\u00f3n y que \u201cse aparte un punto de Dios su coraz\u00f3n\u201d (S 3,21,1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En este tema no se muestra el Santo contrario a la belleza o al donaire y cualidades naturales que siempre atraen. No las condena como ocasi\u00f3n de pecado. No hace sino llamar a las cosas por su nombre. La \u00a0hermosura y dem\u00e1s partes naturales son tierra y a la tierra vuelven; la gracia y donaire son humo y aire de esa misma tierra. \u201cPara no caer en vanidad, lo ha de tener por tal y por tal estimarlo, y en estas cosas enderezar el coraz\u00f3n a Dios en gozo y alegr\u00eda de que Dios es en s\u00ed todas esas hermosuras y gracias eminent\u00edsimamente, en infinito sobre todas las criaturas\u201d (ib. n. 2). Lo que pretende es ense\u00f1ar al hombre a enderezar el gozo a Dios; lo dem\u00e1s es falso y enga\u00f1o; que las criaturas no atrapen el coraz\u00f3n, desvi\u00e1ndolo de su creador.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Evaristo Renedo<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sabido es que \u201cvanidad\u201d procede del lat\u00edn \u201cvanitas\u201d y a su vez de \u201cvanus\u201d, adjetivo, que significa vano, in\u00fatil, vac\u00edo. 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