{"id":3135,"date":"2015-01-13T10:03:08","date_gmt":"2015-01-13T16:03:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3135"},"modified":"2021-01-13T10:05:00","modified_gmt":"2021-01-13T16:05:00","slug":"3135","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3135","title":{"rendered":"Agradecimiento"},"content":{"rendered":"<p>Es uno de los rasgos que caracterizan el humanismo teresiano,\u00a0\u201cser de condici\u00f3n agradecida\u201d, dice ella. (Teresa no utiliza la palabra \u201cgratitud\u201d, ni en sus libros ni en su epistolario. S\u00ed usa, en cambio, y abundosamente el t\u00e9rmino \u201cingratitud \/ ingrato\u201d. En positivo, su vocablo preferido es \u201cagradecer\u201d. Aqu\u00ed utilizaremos indistintamente \u201cagradecimiento\u201d y el vocablo, hoy com\u00fan, \u201cgratitud\u201d).<\/p>\n<p>La gratitud es, en Teresa, \u201ccondici\u00f3n\u201d psicol\u00f3gica y \u00e9tica; es ingrediente ineludible de sus relaciones sociales; impregna su vida teologal e incluso su experiencia m\u00edstica. Ella, tan reacia a atribuirse a s\u00ed misma virtudes y valores, no tiene reparo en reconocerse posesora de esta buena cualidad: \u201ccon ser yo de condici\u00f3n tan agradecida&#8230;\u201d (V 35,11). \u201cBien veo que no es perfecci\u00f3n en m\u00ed esto de ser agradecida; debe ser natural, que con una sardina que me den me sobornar\u00e1n\u201d (cta 264, a Mar\u00eda de San Jos\u00e9). \u201cMi condici\u00f3n de agradecida&#8230; me hace pasar por lo que es (=est\u00e1) bien fuera de mi condici\u00f3n\u201d (cta 79, a D. Teutonio). Hasta el extremo de reprocharse a s\u00ed misma , en alg\u00fan caso, excesos de ese sentimiento de gratitud: \u201cme parec\u00eda virtud ser agradecida\u201d (V 5,4).<\/p>\n<p>Su vida familiar est\u00e1 marcada por un profundo sentido de gratitud a todos, por el amor que le han regalado, por las atenciones y sacrificios de que ella ha sido objeto, con gratitud especial a su padre don Alonso, y a su hermano Lorenzo, los dos hacia quienes su amor ha sido intenso. En sus relaciones sociales, el \u201cagradecer\u201d es una especie de fluido que impregna, una a una, todas sus amistades. Su agradecimiento va desde su obispo don \u00c1lvaro y su padre general Rubeo, hasta las damas do\u00f1a Guiomar o do\u00f1a Luisa de la Cerda, o hasta arrieros, carteros y guardas de montes. En la historia de sus amistades, esa componente de gratitud es matiz determinante. Se podr\u00eda componer un florilegio de episodios radiantes. Por ejemplo, su gratitud final hacia un amigo singular, el tratante de ganados Antonio Ruiz, que en los \u00faltimos a\u00f1os ha venido a menos y al que Teresa quiere ser fiel en la ayuda (cf cartas 146,2 y 148,8). Otro caso diametralmente diverso, es el de su amigo el sacerdote sevillano Garci\u00e1lvarez, que en el momento m\u00e1s cr\u00edtico de su obra de reforma la traiciona dolorosamente, y para quien ella mantendr\u00e1 vivo e irreversible su sentimiento de gratitud cuando el pobre Garci\u00e1lvarez ha ca\u00eddo en desgracia y ha sido castigado por su arzobispo&#8230;, \u201cporque no puedo sufrir que nos mostremos desagradecidos con quien nos ha hecho bien&#8230;\u201d (cta 264).<\/p>\n<p>\u201cSer agradecidas\u201d es cosa que ella inculca a sus monjas, de palabra y por escrito. Para ello, les es necesario desarrollar el sentido o la conciencia del \u201crecibir\u201d, \u201cporque si no conocemos que recibimos no despertamos a amar. Y es cosa muy cierta que mientras m\u00e1s vemos estamos ricos, sobre conocer somos pobres, m\u00e1s aprovechamiento nos viene\u201d. \u201cEntendamos bien, como ello es, que nos da Dios (sus dones) sin ning\u00fan merecimiento nuestro, y agradezc\u00e1moslo\u201d (V 10,4). En la pobreza de la comunidad, es necesario agradecer cualquier socorro material que les llegue (C 2,10). Cuando Teresa propone como modelo a las lectoras alguna de las pioneras de sus Carmelos, les subraya ese rasgo: \u201cBeatriz&#8230; siempre tra\u00eda en la boca alabanzas de Dios y un agradecimiento grand\u00edsimo\u201d (F 12,1). Un motivo especial de continua gratitud es la propia vocaci\u00f3n: gratitud a las hermanas que la han hecho posible, y sobre todo gratitud a Dios, autor de ese gran regalo: \u201cHermanas, entended, por amor de Dios, la gran merced que el Se\u00f1or ha hecho a las que trajo aqu\u00ed&#8230;\u201d (C 8,2). Ya en Vida hab\u00eda valorado de manera especial la toma de conciencia de los dones recibidos, para progresar en el amor: si el alma \u201cde suyo es amorosa y agradecida, m\u00e1s le hace tornar a Dios la memoria de la merced que (El) le hizo, que todos los castigos del infierno que la representen\u201d (V 15,15).<\/p>\n<p>Es este \u00faltimo fil\u00f3n el que m\u00e1s hondamente configura la gratitud de Teresa: su profundo y permanente sentimiento de gratitud para con Dios. El la ha colmado de \u201cgracias de naturaleza\u201d (V 1,8), ha colmado su persona y su vida de dones mucho m\u00e1s subidos de quilates, ha derrochado en ella gracias que la desbordan o la desatinan: \u201cque hag\u00e1is a almas que tanto os han ofendido (se refiere a s\u00ed misma) mercedes tan soberanas, cierto a m\u00ed me acaba el entendimiento, y cuando llego a pensar en esto, no puedo ir adelante&#8230; Pues daros gracias por tan grandes mercedes, no sabe c\u00f3mo. Con decir disparates me remedio algunas veces\u201d (V 18,3).<\/p>\n<p>A Teresa en su relaci\u00f3n con El, se le ha desarrollado a gran escala la sensibilidad receptiva: su interior es como un recipiente en constante estado de \u201crecibir\u201d, como un \u201cpil\u00f3n\u201d misterioso y dilatable, que m\u00e1s se ensancha cuanto m\u00e1s recibe (M 4,2,4). Dios \u201cnunca se cansa de dar. Ni se pueden agotar sus misericordias. No nos cansemos nosotros de recibir\u201d (V 19,15). \u201cBendito sea El por siempre, que tanto da y tan poco le doy yo\u201d (V 39,6). \u201c\u00a1Qui\u00e9n m\u00e1s amigo de dar, si tuviese a qui\u00e9n!\u201d (F 2,7).<\/p>\n<p>Ese sentido de gratitud traspasa toda la vida m\u00edstica de Teresa. Lo concentra ella en una de sus t\u00edpicas exclamaciones: \u201c\u00bfQu\u00e9 hace, Se\u00f1or m\u00edo, quien no se deshace toda por Vos\u00a0? Y \u00a1qu\u00e9 de ello, qu\u00e9 de ello, qu\u00e9 de ello \u2013y otras mil veces lo puedo decir\u2013 me falta para esto\u201d (V 39,6). Ese su sobrecogimiento por la responsabilidad de lo recibido y que la adeuda de un saldo impagable, aflorar\u00e1 en la \u00faltima instant\u00e1nea que har\u00e1 de s\u00ed misma en las s\u00e9ptimas moradas, donde se ve \u201ccomo una nao que va muy demasiado de cargada (y) se va a lo hondo, (que) no le acaezca as\u00ed\u201d (M 7,4,14). Su esperanza de cara a la eternidad es \u201cCantar eternamente las misericordias del Se\u00f1or\u201d (V 14,10).<\/p>\n<p>T. \u00c1lvarez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es uno de los rasgos que caracterizan el humanismo teresiano,\u00a0\u201cser de condici\u00f3n agradecida\u201d, dice ella. (Teresa no utiliza la palabra \u201cgratitud\u201d, ni en sus libros ni en su epistolario. 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