{"id":3157,"date":"2015-01-14T10:31:58","date_gmt":"2015-01-14T16:31:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3157"},"modified":"2021-01-14T10:33:41","modified_gmt":"2021-01-14T16:33:41","slug":"agradecimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3157","title":{"rendered":"Agradecimiento"},"content":{"rendered":"<p>El vocablo en s\u00ed no aparece sino raramente en los escritos sanjuanistas, porque, ante todo, se trata de una actitud y sentimiento permanentes m\u00e1s que de actos puntuales, que ci\u00f1en toda la obra sanjuanista como la urdimbre o la contextura. Juan de la Cruz afronta el tema a trav\u00e9s de im\u00e1genes literarias, que no son f\u00e1cilmente reducibles a una lista somera, o de sin\u00f3nimos, como gratitud, reconocimiento, estima por el bien recibido. Sin embargo, encontramos una pauta esclarecedora, cuando escribe: \u201cEnci\u00e9ndese la voluntad en amar, y desear, y alabar, y agradecer, y reverenciar, y estimar, y rogar a Dios con sabor de amor\u201d (CB 25,5). Agradecer, como verbo, se halla exactamente en el centro de la secuencia oracional, y, desde otra angulaci\u00f3n, la gratitud abarca no s\u00f3lo realidades temporales, sino que se introduce en la esfera de lo trascendente.<\/p>\n<h3>I. Referencia textual<\/h3>\n<p>El Hijo en el <em>Romance de la creaci\u00f3n<\/em>, (3\u00ba) agradece al Padre la humanidad-esposa que \u201cdarte quer\u00eda\u201d, \u201cpor que conozca los bienes\u201d: claridad, valer y ser recibidos del Padre. En el 7\u00ba la gratitud del hombre se transforma en el deleite que provoca la semejanza que \u201cen la carne que ten\u00eda\u201d, el Hijo con la naturaleza humana y \u00e9sta con \u00e9l \u201cgrandemente crecer\u00eda\u201d. El Hijo ser\u00e1 el reclamo que suscita en el \u00a0hombre la estima que \u00a0Dios merece en sus manifestaciones. El \u2018pasmo\u2019 de la Madre, en el 9\u00ba: \u201cde que tal trueque ve\u00eda: el llanto del hombre en Dios y en el hombre la alegr\u00eda\u201d, es una variante que emerge ante el bien admirado y recibido.<\/p>\n<p>La gratitud se traduce en alegr\u00eda, al reconocer la existencia del don; el reiterado \u201cs\u00e9\u201d, en el <em>poema Cantar del alma que se huelga de conocer a Dios por fe <\/em>(la Fonte), no es mero \u00a0conocimiento o sabidur\u00eda, sino que entra\u00f1a profundo agradecimiento, y as\u00ed en su festiva holganza de conocer a Dios por \u00a0fe, hay tanta acci\u00f3n de gracias cuantos son los motivos: origen, \u00a0belleza, ser inabordable, luz indeficiente, caudal de gracia increada, generaci\u00f3n eterna, pan escondido.<\/p>\n<p>El <em>C\u00e1ntico Espiritual <\/em>debe leerse en su totalidad en clave de agradecimiento. El lenguaje simb\u00f3lico que de las estrofas propone son escalones por los que asciende el alma hasta el estado m\u00e1ximo de perfecci\u00f3n a que se puede aspirar en la vida presente, y ofrece en gradaci\u00f3n aspectos del agradecimiento muy interesantes desde la vertiente metaf\u00f3rica y la simbolog\u00eda.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en <em>Noche oscura<\/em>, el alma da cauce al sentimiento de felicidad por sentirse poseedora del bien supremo, que produce la \u00a0\u2018noche\u2019-purificaci\u00f3n: la \u00a0uni\u00f3n con Dios. Es reconocimiento agradecido a quien se encuentra tras las cortinas de la fe. Tras las seis admiraciones \u201c\u00a1oh!\u201d, que enmarcan las cuatro estrofas de <em>Llama, <\/em>se revelan admirables tesoros: el \u2018recuerdo\u2019 de la morada secreta donde mansa y amorosamente vive \u2018su Querido\u2019; el \u2018aspirar\u2019 de bienes y el \u201ccu\u00e1n delicadamente me enamoras\u201d; ello anima a una m\u00e1s v\u00e1lida lectura del poema desde esta perspectiva de la gratitud.<\/p>\n<h3>II. Formas y expresiones<\/h3>\n<p>Sentado el principio arriba expresado de que el sentimiento de gratitud es una constante, que se desgrana y emerge por toda la obra espiritual sanjuanista, es f\u00e1cil se\u00f1alar algunas de las formas en que se concreta.<\/p>\n<p>a) En la \u00f3ptica de <em>Subida-Noche<\/em>. Primeramente, en actitud de renuncia. El hombre no debe prestar ni prestarse a que sus obras Dios se las agradezca. No debe gozarse en ellas, porque ser\u00eda estima propia y estar\u00eda exigiendo la estima y el agradecimiento de los dem\u00e1s (S 3,28,2; S 3,28,5). Pero, adem\u00e1s, el hombre no ha de poner su gozo ni en los bienes naturales, ni en las dotes corporales y cualidades espirituales, sino dar \u201cantes gracias a Dios, que las concede para ser por ellas m\u00e1s conocido y amado\u201d (S 3,21,1).<\/p>\n<p>En aquellos lugares donde el alma recibi\u00f3 mercedes de Dios se aviva m\u00e1s el don recibido, y por eso es bueno acudir all\u00ed algunas veces (S 3,42,3). El ornato exterior de las \u00a0im\u00e1genes no deber\u00edan alimentar el gusto personal, antes deben ser medios para \u201cir a Dios y amarla y olvidarte de todas las cosas por su amor\u201d; que eso es verdaderamente estar agradecidos a \u00c9l (S 3,38,2).<\/p>\n<p>Es central en la doctrina espiritual de J. de la Cruz el cap\u00edtulo 22 del 2\u00ba libro de la <em>Subida<\/em>. No puede pasar desapercibida la orientaci\u00f3n que conviene dar a la mirada del hombre hacia el don total que de Dios recibe: \u201cD\u00e1ndonos al Todo, que es su Hijo\u201d. No reconocer, no estimarlo as\u00ed, no hacer nacer el sentimiento de gratitud, no poner \u201clos ojos totalmente en Cristo\u201d ser\u00eda agraviar al mismo Dios. Agravio se contrapone a gratitud. Todos los bienes nos vienen por Cristo, por eso, los ojos del agradecimiento hay que \u2018ponerlos\u2019 en s\u00f3lo \u00c9l. Poner los ojos es manera de gratitud, caer en la cuenta del bien que nos viene: la plenitud de la divinidad derramada sobre el hombre.<\/p>\n<p>Apenas podr\u00e1n rastrearse en los libros de la <em>Noche, <\/em>expresiones a la letra, que a las claras puedan aducirse como muestra del agradecimiento que el alma siente hacia Dios; en todo caso, siempre es deducible esta actitud como residente en el alma por los provechos que produce la experiencia de la purificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) En la perspectiva del <em>C\u00e1ntico y la Llama<\/em>. Encontramos desde la misma anotaci\u00f3n inicial del <em>C\u00e1ntic<\/em>o (CB 1,1) el reconocimiento de la deuda a Dios debida por hacer la creaci\u00f3n y redenci\u00f3n personales, seg\u00fan se declara luego m\u00e1s extensamente (CB 23,2-3 y 6). El alma se reconoce obligada a Dios, pero el principal motivo es el amor agradecido con que Dios la ha herido. El agradecimiento se trueca en ensalzamiento a Dios, por poder buscarle en fe, pues es inaccesible y escondido (CB 1,12). Otra vertiente de la gratitud es cantar las grandezas del amado, que adorna y hermosea con dones y virtudes, y viste de conocimiento y honra de Dios e impulsa a conocerlas y gozarlas en comunicaci\u00f3n pac\u00edfica y deleitosa (CB 14-15,2).<\/p>\n<p>El ser agradecido conviene a toda criatura, cada cual seg\u00fan su capacidad y ser. Las criaturas son como voces que \u201chacen una voz de m\u00fasica de grandeza de Dios y sabidur\u00eda y ciencia admirable\u201d (CB 14-15,27). La guirnalda \u201cde flores de virtudes que en s\u00ed tiene da olor de suavidad al Amado\u201d (CB 17,8) expresa figurativamente tambi\u00e9n actitud de agradecimiento, porque el deseo del alma es ganar el ejercicio de las virtudes, para gozar del Amado en ellas. El alma gusta que guste su Amado el deleite actual de las virtudes (CB 17,8).<\/p>\n<p>No olvida el alma que \u201cel mirar de Dios es amar y hacer mercedes &#8230; y riquezas espirituales que \u00e9l ha puesto ya en ella\u201d, y, este reconocimiento de que son d\u00e1diva suya afianza el \u00e1nimo agradecido del alma (CB 19,6). El alma se siente descontenta consigo misma, si adem\u00e1s de agradecer y cantar las mercedes que en s\u00ed misma recibe, no engrandece y loa las excelencias y mercedes que Dios obra en las dem\u00e1s almas, como se advierte en CB 25,1. En esta canci\u00f3n recuerda tres mercedes propias del estado de desposorio: \u00e1nimo para caminar aprisa el camino de perfecci\u00f3n, inflamaci\u00f3n de amor, y abundante caridad. Todo es como un \u201ctoque de centella\u201d, que suscita el sentimiento urgente de gratitud en un sucesorio polisindet\u00f3n de siete miembros (CB 25,5). El vocablo agradecer ocupa literalmente el lugar central y sintetiza \u201clas emisiones de b\u00e1lsamo divino\u201d.<\/p>\n<p>El alma agradece la soberana merced de saberse recogida en \u201cla uni\u00f3n o transformaci\u00f3n de amor en Dios\u201d y canta el olvido y \u00a0enajenaci\u00f3n del \u00a0mundo y la \u00a0mortificaci\u00f3n de sus apetitos como efecto de aquel don (CB 26,2). Con la canci\u00f3n 27 se da un cambio de direcci\u00f3n, pues es el Padre quien se muestra agradecido al alma por su humildad y amorosa docilidad. \u201cSe sujeta a ella verdaderamente para la engrandecer, como si \u00e9l fuese su siervo y ella fuese su Dios\u201d. Y esta actitud de \u2018agradecimiento divino\u2019 queda subrayada con la imagen de la madre que tiernamente acaricia a su hijo (CB 27,1). El pasmo del alma es inenarrable, se siente hasta incapaz de agradecer. El colmo del agradecimiento ser\u00e1 la entrega \u201ctoda a s\u00ed misma a \u00e9l y dale tambi\u00e9n sus pechos de su voluntad y amor\u201d (CB 27,2).<\/p>\n<p>Atribuir todas las \u201cricas prendas de dones y virtudes\u201d recibidas de Dios, es una actitud propia de los verdaderamente agradecidos, que se saben vac\u00edos, pero que Dios mismo porf\u00eda en rendirse al alma que se rinde al amor (CB 32,1). Este cuidado es notorio en CB 32,2 donde \u201cno se le atribuya a Dios menos de lo que se le debe y ella desea. Atribuy\u00e9ndolo todo a \u00e9l y regraci\u00e1ndose juntamente.\u201d<\/p>\n<p>El alma sanjuanista reconoce la acci\u00f3n gratuita de Dios. Para garantizar la actitud del alma, el autor acu\u00f1a t\u00e9rminos ricos de sentido como \u2018adamar\u2019: amar por dos t\u00edtulos o causas; \u201cponer Dios en el alma su gracia es hacerla digna y capaz de su amor\u201d (CB 32,5-6); J. de la Cruz pone en evidencia a Dios: \u201cAs\u00ed como no ama cosa fuera de s\u00ed, as\u00ed ninguna cosa ama m\u00e1s bajamente que a s\u00ed, porque todo lo ama por s\u00ed, y as\u00ed el amor tiene raz\u00f3n de fin, de donde no ama las cosas por lo que ellas son en s\u00ed. Por tanto, amar Dios al alma es meterla en cierta manera en s\u00ed mismo, igual\u00e1ndola consigo, y as\u00ed, ama al alma en s\u00ed consigo con el mismo amor que \u00e9l se ama\u201d (CB 32,5-6). Y ese talante divino hace exclamar al alma: \u201cEn ese favor y gracia que los ojos de tu misericordia me hicieron cuando t\u00fa me mirabas &#8230; merecieron los m\u00edos adorar lo que en ti v\u00edan\u201d (CB 32,7). El adorar sustituye al mero agradecer; el esp\u00edritu est\u00e1 transido de agradecimiento \u201cporque poder mirar el alma a Dios es hacer obras en gracia de Dios\u201d (CB 32,7). Los ojos interiores permiten ver-reconocer la \u201cgrandeza de virtudes, abundancia de bondad inmensa, amor y misericordia de Dios, beneficios innumerables que de \u00e9l hab\u00eda recibido, ahora estando tan allegada a Dios, ahora cuando no lo estaba. Todo esto merec\u00eda adorar&#8230; porque estaban ya graciosos y agradables al esposo\u201d (CB 32,8). Antes, el agradecimiento, el reconocimiento, no brotaba espont\u00e1neo en el alma \u201cporque es grande la rudeza del alma que est\u00e1 sin su gracia\u201d (CB 32,8).<\/p>\n<p>En CB 32, 9 el Santo reclama la atenci\u00f3n sobre lo \u201cmucho que hay aqu\u00ed que notar y mucho de qu\u00e9 se doler, ver cu\u00e1n fuera est\u00e1 de hacer lo que est\u00e1 obligada el alma que no est\u00e1 ilustrada con el amor de Dios; porque estando ella obligada a conocer estas y otras innumerables mercedes &#8230; que de \u00e9l ha recibido y a cada paso recibe, y a adorar y servir con todas sus potencias a Dios sin cesar por ellas, no s\u00f3lo no lo hace, m\u00e1s aun mirarlo y conocerlo merece, ni caer en la cuenta de tal cosa; que hasta aqu\u00ed llega la miseria de los que viven o, por mejor decir, est\u00e1n muertos en pecado\u201d (CB 32,9).<\/p>\n<p>Acordarse no es en la doctrina del Santo un mero traer a la memoria ni al discurso; es mostrar ante s\u00ed las misericordias recibidas y verse puesta con tanta dignidad por \u201clos cuatro bienes que la mirada de Dios hace en el alma: limpiarla, agraciarla, enriquecerla y alumbrarla\u201d. Acordarse es gozarse \u201ccon deleite de agradecimiento y amor\u201d. Hay otro motivo por el que siempre se habr\u00e1 de estar agradecido a Dios, pese a la propia indignidad: \u201cNo conviene al alma echar en olvido sus pecados primeros &#8230; y esto por &#8230; tener materia de siempre agradecer; &#8230; para que le sirva de m\u00e1s confiar para m\u00e1s recibir\u201d (CB 33,1-2).<\/p>\n<p>No teniendo palabras con que expresar el estado habitual de reconocimiento de los regalos y mercedes de que Dios puede adornar a un alma, recurre el Santo a la interrogaci\u00f3n ponderativa, y su respuesta es simple: \u201cNo hay poderlo ni aun imaginar; porque, en fin, lo hace como Dios, para mostrar qui\u00e9n \u00e9l es &#8230; Bien puedes, pues, ya, Dios m\u00edo, mirar y preciar mucho al alma que miras, pues con tu vista pones en ella precio y prendas de que t\u00fa te precias y prendas. Y, por eso, no ya una vez sola, sino muchas merece que la mires despu\u00e9s que la miraste\u201d al alma (CB 33,9). Por eso, \u201clas alabanzas y requiebros de divino amor que con gran frecuencia pasan entre los dos son inefables. Ella se emplea en alabar y regraciar a \u00e9l\u201d (CB 34,1).<\/p>\n<p>\u201cEl conocimiento de la predestinaci\u00f3n de los justos y presciencia de los malos, en que previno el Padre a los justos en las bendiciones de su dulzura (Sal 20,4) en su Hijo Jesucristo\u201d (CB 37,6), de que goza el alma en el estado de perfecci\u00f3n espiritual, la transforma \u201cen amor de Dios &#8230; agradeciendo y amando al Padre de nuevo con grande sabor y deleite por su Hijo Jesucristo. Y este [agradecer y amar] hace ella unida con Cristo, juntamente con Cristo. Y el sabor de esta alabanza es tan delicado, que totalmente es inefable\u201d (CB 37,6). Amar y agradecer con Cristo se funden. Y la delicada e inefable alabanza es muestra rebosante de gratitud.<\/p>\n<p>Similar a la perspectiva del <em>C\u00e1ntico <\/em>es la de la <em>Llama<\/em>, que se abre con la consideraci\u00f3n de que agradecer es pagar a Dios lo que se le adeuda. S\u00f3lo ser\u00e1 posible cuando el alma llegue \u201ca la consumaci\u00f3n de amor de Dios, que ella siempre hab\u00eda pretendido, que es venir a amar a Dios con la pureza y perfecci\u00f3n que ella es amada de \u00e9l\u201d (CB 38,2). Si \u201ces Dios el obrero de todo, sin que el alma haga de suyo nada &#8230; su negocio es ya s\u00f3lo recibir de Dios\u201d, est\u00e1 claro que no le queda otra actitud m\u00e1s que la del agradecimiento. Este sentimiento ha de invadirla cuando en ella \u201cpasa esta fiesta del \u00a0Esp\u00edritu Santo\u201d (LlB 1,9).<\/p>\n<p>En la segunda estrofa el Santo resume el significado y contenido del \u201ccauterio\u201d como raudal de gracias y regalos: \u201cTodo lo sabe, todo lo gusta, todo lo que quiere hace y prospera, y ninguno prevalece delante de ella, nada le toca &#8230; escudri\u00f1a todos los bienes del Amado\u201d (LlB 2,4). En todo el ser humano, unidad de cuerpo y alma, resplandece el ansia de engrandecer a Dios; por eso, el alma se siente pagada y acreedora a Dios (LlB 2,22). Del sentimiento de gratitud pasa, aparentemente, al de sentir retribuidos sus trabajos con el estado de gracia y perfecci\u00f3n que se le ha dado. Se siente premiada en exceso. Es un modo de manifestar su agradecimiento (LlB 2,23), para luego, con el Salmo 70 reconocer la magnificencia de Dios (LlB 2,31). \u201cY toda deuda paga\u201d es, en confesi\u00f3n del Santo, el verso en que da gracias a Dios el alma que se ve en este estado de uni\u00f3n por el amor (LlB 2,31).<\/p>\n<p>La canci\u00f3n 3\u00aa es exponente del encarecimiento con que el alma agradece al Esposo las grandes mercedes que se siguen de la uni\u00f3n (LlB 3,1). Y \u00e9stas se declaran en los atributos que Dios revela al alma como l\u00e1mparas de fuego (LlB 3,2). Hay un reconocimiento, no mero alarde intelectual, del modo como act\u00faa Dios en el alma. Dice el Santo: \u201cPorque cuando uno ama y hace bien a otro, h\u00e1cele bien y \u00e1male seg\u00fan su condici\u00f3n y propiedades; y as\u00ed tu Esposo, estando en ti, como quien \u00e9l es te hace las mercedes: porque, siendo \u00e9l omnipotente, h\u00e1cete bien y \u00e1mate con omnipotencia; y siendo sabio, sientes que te hace bien y ama con sabidur\u00eda; y siendo infinitamente bueno, sientes que te ama con bondad; siendo santo, sientes que te ama y hace merced con santidad; y siendo justo, sientes que te ama y hace mercedes justamente; siendo misericordioso, piadoso y clemente, sientes su misericordia, piedad y clemencia; y siendo fuerte y subido y delicado ser, sientes que te ama fuerte, subida y delicadamente; y como sea limpio y puro, sientes que con pureza y limpieza te ama\u201d (LlB 3,6).<\/p>\n<p>Retoma el Santo la imagen del Diosobrero (LlB 3,65) en su interpelaci\u00f3n a todas las criaturas racionales, para que caigan en la cuenta del don inestimable que fue el que Dios las acogiera en soledad, recogimiento, y las apartara del trabajoso sentir. Es una admonici\u00f3n seria y convencida de lo que se pierde si se vuelve al sentido. Escribe: \u201cDejad vuestras operaciones que, si antes os ayudaban para negar al mundo y a vosotros mismos que \u00e9rades principiantes, ahora que os hace Dios merced de ser el obrero, os ser\u00e1n obst\u00e1culo grande y embarazo\u201d (LlB 3, 65). El alma est\u00e1 obligada a entregarse, y de hecho se entrega, como prenda de las muchas deudas de gratitud que tiene para con su Dios. Es la fruici\u00f3n que causa la uni\u00f3n del entendimiento y del afecto. El agradecimiento y la alabanza hacen extra\u00f1os primores en el alma, como aclara en LlB 3,84-85.<\/p>\n<p>En paralelismo con el \u201cacordarse\u201d del <em>C\u00e1ntico<\/em>, la <em>Llama <\/em>se cierra con el \u201crecordar\u201d agradecido. Recordar es agradecer. El m\u00e1s admirable de los recuerdos es el de la inhabitaci\u00f3n: \u201c\u00a1Cu\u00e1n manso y amoroso recuerdas en mi seno!\u201d (LlB 4,3). Otros recuerdos que Dios despierta en el alma (Ll 4,4) culminan en el \u201cconocer las cosas por Dios, y no por las criaturas a Dios\u201d (LlB 4,5). \u201cTotalmente es indecible lo que el alma conoce y siente en este recuerdo de la excelencia de Dios, porque, siendo comunicaci\u00f3n de la excelencia de Dios en la sustancia del alma, que es el seno suyo que aqu\u00ed dice, suena en el alma una potencia inmensa en voz de multitud de excelencias, de millares de virtudes, nunca numerables, de Dios. En \u00e9stas el alma estancada, queda terrible y s\u00f3lidamente en ellas ordenada como haces de ej\u00e9rcitos (Ct.6, 3) y suavizada y agraciada con todas las suavidades y gracias de las criaturas\u201d (LlB 4,10)<\/p>\n<p>En un \u00faltimo momento el alma se vuelve a su Dios para decirle: \u201cRecu\u00e9rdanos t\u00fa y al\u00fambranos, Se\u00f1or m\u00edo, para que conozcamos y amemos los bienes que siempre nos tienes propuestos, y conoceremos que te moviste a hacernos mercedes y que te acordaste de nosotros!\u201d (LlB 4,9).<\/p>\n<p><em>Antonio Mingo<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El vocablo en s\u00ed no aparece sino raramente en los escritos sanjuanistas, porque, ante todo, se trata de una actitud y sentimiento permanentes m\u00e1s que de actos puntuales, que ci\u00f1en toda la obra sanjuanista como la urdimbre o la contextura. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3157\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-OV","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3157"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3157"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3157\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3158,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3157\/revisions\/3158"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3157"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3157"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3157"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}