{"id":3160,"date":"2015-01-14T10:34:12","date_gmt":"2015-01-14T16:34:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3160"},"modified":"2021-01-14T10:35:38","modified_gmt":"2021-01-14T16:35:38","slug":"aire","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3160","title":{"rendered":"Aire"},"content":{"rendered":"<p>La presencia de este elemento en la pluma sanjuanista es similar a la del \u00a0agua. Arrancando de creencias populares, del dato b\u00edblico y de la teor\u00eda aristot\u00e9lico-escol\u00e1stica el Santo se sirve abundantemente del aire como recurso expresivo en su dimensi\u00f3n figurativa, sin apenas detenerse en consideraciones de \u00edndole natural. Entre los particulares a este respecto, hay que recordar la idea de que el aire anda disperso y como encerrado en el centro de la tierra, de modo que puede ir \u201chinchendo los senos\u201d de la misma (S 2,21,8). Para J. de la Cruz \u201caire\u201d y \u201cviento\u201d son sustancialmente la misma cosa, aunque sabe distinguir aspectos particulares de cada uno de ellos. El segundo es poco empleado por su pluma, mientras el aire tiene notable presencia. Adquiere especial importancia porque sirve de soporte al simbolismo expresivo, lo mismo que los otros cuatro elementos, arrancando de lo establecido en \u00a0<em>C\u00e1ntico <\/em>4,1-2.<\/p>\n<h3>I. Simbolismo general<\/h3>\n<p>En la imaginer\u00eda simb\u00f3lica basada en el aire existe una gradaci\u00f3n muy marcada. Va desde s\u00edmbolos de alcance general a im\u00e1genes o s\u00edmiles elementales. La simbolog\u00eda m\u00e1s compleja vinculada al aire es la que se insin\u00faa veladamente en los poemas del <em>C\u00e1ntico <\/em>y de la <em>Noche. <\/em>Gracias a la explicaci\u00f3n aut\u00e9ntica de los comentarios respectivos puede comprobarse que los tres poemas mayores (CE, N y Ll) est\u00e1n \u00edntimamente enlazados por el s\u00edmbolo unitario del aire. Queda al margen del mismo alguna menci\u00f3n expl\u00edcita de este elemento, como la de los versos \u201caguas, aires, ardores \/ y miedos de las noches veladores\u201d (20, v. 4-5), donde todo se reduce a la equivalencia figurativa del aire con \u201clas afecciones de la esperanza\u201d (CB 20-21, 9).<\/p>\n<p>Aunque en un primer nivel tampoco parece insertarse en el marco general del simbolismo unitario \u201cel silbo de los aires amorosos\u201d (14,v.5), en su contenido m\u00e1s profundo y definitivo entra a formar parte de dicho s\u00edmbolo. Es cierto que los \u201caires amorosos\u201d significan las virtudes y gracias del Amado\u201d, que se comunican al alma, y embisten hasta lo m\u00e1s profundo del esp\u00edritu (CB 14-15, 12). Por cuanto eso sucede \u201cmediante la uni\u00f3n con el Esposo\u201d, el \u201ctoque y silbo o sonido\u201d (efectos del aire material) de la comunicaci\u00f3n divina son producidos por el Esp\u00edritu Santo en el alma (ib. n. 13).<\/p>\n<p>Al margen de los poemas, J. de la Cruz se sirve del aire-viento para figurar otras realidades espirituales a trav\u00e9s de varios s\u00edmiles o im\u00e1genes. En una graduaci\u00f3n de mayor a menor amplitud connotativa, pueden recordarse las siguientes aplicaciones pedag\u00f3gicas:<\/p>\n<p>a) <em>En el proceso purificativo <\/em>el \u201caire tenebroso\u201d produce los mismos efectos que el \u201cagua tenebrosa\u201d o sucia. Los apetitos \u201cciegan y oscurecen\u201d al alma, \u201ccomo los vapores oscurecen el aire y no le dejan lucir el sol claro\u201d, lo mismo que en el \u201cagua envuelta en cieno no se divisa bien la cara del que en ella se mira\u201d (S 1,8,1). Insistiendo en las consecuencias nocivas del apego a los bienes temporales J. de la Cruz recalca que produce embotamiento de la mente acerca de Dios, \u201ccomo la tiniebla oscurece al aire para que no sea bien ilustrado de la luz del sol\u201d (S 3,19,3). Desde otro punto de vista, la ofuscaci\u00f3n puede proceder del exceso de luz que ciega para purificar. Es un efecto propio de la \u201ccontemplaci\u00f3n oscura y sabidur\u00eda divina\u201d, que se identifica en la Sda. Escritura con \u201cel agua tenebrosa en las nubes del aire\u201d (N 2,16, 11; cf. CB 13,1; LlB 3,34). Para explicar el doble efecto de la contemplaci\u00f3n (purificaci\u00f3n e iluminaci\u00f3n) acude al s\u00edmil tradicional del rayo solar que entra por la ventana. \u201cCuanto m\u00e1s limpio y puro es de \u00e1tomos, tanto menos claramente se ve, y cuanto m\u00e1s de \u00e1tomos y motas tiene el aire, tanto parece m\u00e1s claro al ojo\u201d. As\u00ed sucede con el \u201cdivino rayo de la contemplaci\u00f3n\u201d (N 2,8,3-4; cf. S 2,14,9).<\/p>\n<p>b) <em>Proceden de la imaginer\u00eda popular <\/em>dos comparaciones relativas al aire. Como no es posible palpar o atrapar el aire con la mano, porque se escapa, as\u00ed sucede en la vida espiritual cuando se quiere reducir a la capacidad humana el contenido de la revelaci\u00f3n divina (S 2,19,10), o cuando se pone excesivo empe\u00f1o en sentir gusto de la contemplaci\u00f3n (N 1,9,6). Dios trata a las almas durante la prueba purificativa a semejanza de lo que se hace con el enfermo, a quien se guarda tan cuidadosamente en casa, \u201cque no le dejan tocar el aire ni aun gozar de la luz\u201d (N 2,16,10).<\/p>\n<h3>II. Aire Esp\u00edritu Santo<\/h3>\n<p>Se ha visto antes que en el \u201csilbo de los aires amorosos\u201d se anuncia veladamente el simbolismo fundamental del \u201caire\u201d. Adquiere explicitaci\u00f3n m\u00e1s concreta en el verso \u201cal aire de tu vuelo y fresco toma\u201d (13, v.5). Desde aqu\u00ed el \u201caire\u201d se convierte en el s\u00edmbolo del \u00a0Esp\u00edritu Santo, que act\u00faa en el alma a trav\u00e9s de la contemplaci\u00f3n. En el comentario se desvela as\u00ed este sentido figurativo: \u201cPor el vuelo entiende la contemplaci\u00f3n de aquel \u00e9xtasis &#8230; y por el aire entiende aquel esp\u00edritu de amor, que causa en el \u00a0alma este vuelo de contemplaci\u00f3n. Y llama aqu\u00ed a este amor, causado por el vuelo, aire harto apropiadamente; porque el Esp\u00edritu Santo, que es amor, tambi\u00e9n se compara en la divina Escritura al aire, porque es aspirado del Padre y el Hijo\u201d (CB 13,11).<\/p>\n<p>En este lugar, no s\u00f3lo queda definitivamente asentado el simbolismo \u201caireEsp\u00edritu Santo\u201d; se apunta adem\u00e1s su ra\u00edz b\u00edblica (Act 2,2) y, sobre todo, se descubre la clave del mismo. No es otra que la \u201caspiraci\u00f3n\u201d: como el aire se \u201caspira\u201d (inspira, en el vocabulario moderno), as\u00ed tambi\u00e9n el Esp\u00edritu Santo es \u201caspirado\u201d y \u201caspira en el alma\u201d. Donde queda definitivamente afianzado este s\u00edmbolo es en el verso \u201caspira por mi huerto\u201d (17, v. 3), centro connotativo de la estrofa correspondiente. En su explicaci\u00f3n se descomponen as\u00ed los elementos integrantes del simbolismo: el alma es como un \u00a0huerto o vi\u00f1a florida, en ella se alternan momentos de \u201cjugos de suavidad interior\u201d y etapas de sequedad espiritual. La germinaci\u00f3n y floraci\u00f3n de flores y plantas es fruto del aire o viento austro (tambi\u00e9n llamado \u00e1brego), mientras el cierzo las seca y marchita. La transposici\u00f3n figurativa identifica la \u00a0sequedad y aridez espiritual con el cierzo, mientras la suavidad y el fervor del alma se compara al \u00e1brego o austro (17,2-3). Como quiera que esos efectos ben\u00e9ficos proceden del Esp\u00edritu Santo, resulta que el \u201c\u00e1brego\u201d est\u00e1 simbolizado en \u00e9l (n. 4). \u201cPor este aire entiende el alma al Esp\u00edritu Santo &#8230; porque cuando este divino aire embiste en el alma, de tal manera la inflama toda, y la regala y aviva y recuerda la voluntad &#8230; que se puede bien decir, que recuerda los amores de \u00e9l y de ella\u201d (n. 4). Deseando el alma mantenerse en el fervor y suavidad de las virtudes le pide que \u201caspire por ella\u201d; porque \u201caspirar es infundir en ella gracia, dones y virtudes (n. 5). Puntos clave de referencia en el simbolismo son los verbos \u201caspirar\u201d y \u201crecordar\u201d, este en sentido de despertar. Reaparecen puntualmente juntos cuando que J. de la Cruz reincide en el simbolismo \u201caire-Esp\u00edritu Santo\u201d.<\/p>\n<p>De hecho, se prolonga a lo largo y ancho de sus escritos estableciendo un lazo de uni\u00f3n entre los poemas del CE, de la N y de la Ll. El ruego de que el Esp\u00edritu Santo, como viento ben\u00e9fico, \u201caspire por el huerto del alma\u201d culmina en la panor\u00e1mica descrita en la estrofa 39 (38 del CA). Llegada el alma a la \u00a0uni\u00f3n transformante no sufre sequedades ni peligros porque est\u00e1 ya como divinizada. \u201cEl aspirar del aire\u201d (v. 1) es ya algo normal y permanente. \u201cEste aspirar del aire es una habilidad\u201d que Dios concede al alma \u201cen la comunicaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, el cual, a manera de aspirar, con aquella su aspiraci\u00f3n divina muy subidamente levanta al alma y la informa y habilita para que ella aspire en Dios la misma aspiraci\u00f3n de amor que el Padre aspira en el Hijo y el Hijo en el Padre, que es el mismo Esp\u00edritu Santo, que a ella la aspira en el Padre y el Hijo en la dicha transformaci\u00f3n para unirla consigo\u201d (39, 3).<\/p>\n<p>Esa aspiraci\u00f3n es como una llama de amor que consume al alma sin causar pena (v. 5); por eso todo el poema de la <em>Llama <\/em>est\u00e1 construido sobre el simbolismo \u201caire-fuego-Esp\u00edritu Santo\u201d, ya que la \u201cllama de amor es el esp\u00edritu de su Esposo, que es el Esp\u00edritu Santo\u201d (LlB 1, 3). El s\u00edmbolo soterrado a lo largo de este escrito sanjuanista aflora con mayor relieve en la estrofa segunda y cierra su c\u00edrculo figurativo en la \u00faltima con el \u201caspirar sabroso \/ de bien y gloria lleno\u201d (v. 4-5). Esa aspiraci\u00f3n sabrosa, que hace \u201crecordar\u201d al alma en su seno, se identifica naturalmente con la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. \u201cEs una aspiraci\u00f3n que hace al alma Dios, en que por aquel recuerdo del alto conocimiento de la deidad, la aspira el Esp\u00edritu Santo con la misma proporci\u00f3n que fue la inteligencia y noticia de Dios, en que la absorbe profund\u00edsimamente en el Esp\u00edritu Santo\u201d (LlB 4,17).<\/p>\n<p>La ramificaci\u00f3n de este s\u00edmbolo llega hasta el poema de la <em>Noche, <\/em>no s\u00f3lo por el nexo existente con la \u201cllama\u201d, a trav\u00e9s de la otra figuraci\u00f3n del \u00a0fuego-madero = catarsis-uni\u00f3n, sino tambi\u00e9n por otras alusiones o referencias m\u00e1s particulares. Aunque el autor no lleg\u00f3 a explicar las \u00faltimas estrofas del poema, asegura que a partir de la tercera se cantan los \u201cadmirables efectos de la iluminaci\u00f3n espiritual y uni\u00f3n de amor con Dios\u201d (pr\u00f3l.). Para J. de la Cruz tales efectos son obra de la acci\u00f3n divina atribuida al Esp\u00edritu Santo que \u201caspira, recuerda\u201d y produce deleite en el alma. Si la <em>Llama <\/em>recuerda y aspira amorosamente en el \u201cseno\u201d del alma, en la N el \u201cventalle de cedros\u201d aireaba al Amado dormido en el \u201cpecho florido\u201d del alma esposa (estrofa 6) y a la vez \u201cel aire de la almena\u201d her\u00eda el cuello de la Esposa, mientras ella esparc\u00eda los cabellos del Amado (estrofa 7). El comentario de estos versos, de haberse producido, habr\u00eda llevado al autor a repetir el s\u00edmbolo \u201caire-Esp\u00edritu Santo\u201d, dada la identidad de contenido con <em>C\u00e1ntico <\/em>y <em>Llama<\/em>. El simbolismo del aire est\u00e1 frecuentemente vinculado o relacionado con el de la luz. No debe perderse de vista. \u00a0Fuego, viento, Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 M\u00aa JES\u00daS MANCHO DUQUE, \u201cAproximaci\u00f3n l\u00e9xica a una imagen sanjuanista: el \u2018vuelo\u2019\u201d, en <em>Teresianum <\/em>41 (1990) 381-400; Id. \u201cEl elemento a\u00e9reo en la obra de san Juan de la Cruz: l\u00e9xico e im\u00e1genes\u201d, en <em>Critic\u00f3n <\/em>52 (1991) 7-24.<\/p>\n<p><em>Eulogio Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La presencia de este elemento en la pluma sanjuanista es similar a la del \u00a0agua. 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