{"id":3169,"date":"2015-01-14T10:44:27","date_gmt":"2015-01-14T16:44:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3169"},"modified":"2021-01-14T10:46:03","modified_gmt":"2021-01-14T16:46:03","slug":"lamparas-de-fuego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3169","title":{"rendered":"L\u00e1mparas de fuego"},"content":{"rendered":"<p>En dos ocasiones recuerda J. de la Cruz (N 1,2,5; Ct a las Descalzas de \u00a0Beas: 22.11.1587) el texto evang\u00e9lico de las l\u00e1mparas de las v\u00edrgenes necias y prudentes (Mt 25,8), pero no se detiene en consideraciones especiales. Si el t\u00e9rmino adquiere importancia y notoriedad en sus escritos es porque lo ha convertido en centro de un s\u00edmbolo extraordinariamente original y fecundo en su magisterio espiritual. Es, sin duda, el m\u00e1s novedoso y profundo dentro de la cadena formada por las estrofas de la <em>Llama<\/em>, \u00fanica obra en que aparece el t\u00e9rmino en cuesti\u00f3n. Po\u00e9ticamente es el m\u00e1s ce\u00f1ido y unitario, pero su explicaci\u00f3n en prosa duplica en extensi\u00f3n a todos los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Los seis versos de la estrofa 3\u00aa constituyen un entramado po\u00e9tica y doctrinalmente dependiente del s\u00edmbolo enunciado en el primero: \u201cOh l\u00e1mparas de fuego\u201d, como sucede en la primera canci\u00f3n con el verso inicial: \u201cOh llama de amor viva\u201d. El s\u00edmbolo las \u201cl\u00e1mparas de fuego\u201d mantiene una secuencia narrativa perfectamente l\u00f3gica y unitaria, sin interferencias extra\u00f1as: las l\u00e1mparas de fuego, iluminan y calientan con sus resplandores las cavernas del sentido oscuro y ciego.<\/p>\n<p>La equivalencia simb\u00f3lica se desdobla as\u00ed en su aplicaci\u00f3n espiritual: las l\u00e1mparas de fuego son los atributos de Dios (LlB 3,2); sus resplandores son las noticias que de ellos recibe el alma (ib. 9); las cavernas profundas del sentido son las potencias y capacidades del alma (ib. 69). Establecida esta correlaci\u00f3n es f\u00e1cil desentra\u00f1ar el contenido espiritual del s\u00edmbolo sanjuanista. Bastar\u00e1 recordar lo fundamental, ya que los matices exigen una lectura directa de todo el comentario del autor.<\/p>\n<p>a) <em>Las l\u00e1mparas de fuego. <\/em>Comienza, como de costumbre, por se\u00f1alar el referente natural de donde arranca el s\u00edmbolo: \u201cLas l\u00e1mparas tienen dos propiedades, que son: lucir y dar calor\u201d (LlB 3,2). En el \u00e1mbito de la experiencia m\u00edstica sucede lo propio con ciertas comunicaciones divinas; tienen los mismos efectos para el esp\u00edritu: iluminan y calientan. Esas misteriosas l\u00e1mparas son las propiedades, grandezas o atributos divinos: omnipotente, sabio, bueno, misericordioso, justo, fuerte, amoroso y \u201cotros infinitos atributos y virtudes que no conocemos\u201d. Cada uno de estos atributos luce y da calor como Dios, y as\u00ed cada uno de estos atributos es una l\u00e1mpara que luce al alma y da calor de amor\u201d (LlB 3,2).<\/p>\n<p>Como quiera que Dios, \u201cen su \u00fanico y simple ser, es todas las virtudes y grandezas\u201d &#8230; Y como cada una de estas cosas sea el mismo ser de \u00a0Dios en un solo supuesto suyo &#8230; siendo cada atributo de \u00e9stos el mismo Dios, y siendo Dios infinita luz e infinito fuego divino\u201d es como una inmensa l\u00e1mpara (ib.). Es indiferente, por tanto, hablar de una o de muchas l\u00e1mparas.<\/p>\n<p>La magn\u00edfica explicaci\u00f3n sanjuanista merece leerse en su integridad. A ella pertenecen estos textos: \u201cPor cuanto en un solo acto de uni\u00f3n recibe el alma las noticias de estos atributos, juntamente le es al alma el mismo Dios muchas l\u00e1mparas, que distintamente la lucen y dan calor, pues de cada una tiene distinta noticia y de ella es inflamada de amor. Y as\u00ed, en todas las l\u00e1mparas particularmente el alma ama inflamada de cada una y de todas ellas juntamente, porque todos estos atributos son un solo ser &#8230; El resplandecer que le da esta l\u00e1mpara del ser de Dios en cuanto es omnipotente, le da luz y calor de amor de Dios omnipotente\u201d. As\u00ed de la sabidur\u00eda, de la bondad, de la justicia, etc. Concluye el Santo su ejemplificaci\u00f3n: \u201cA mi ver es la mayor comunicaci\u00f3n que \u00e9l le puede hacer en esta vida; le es innumerables l\u00e1mparas que de Dios le dan noticia y amor\u201d (ib. 3,3).<\/p>\n<p>El deleite que recibe el alma en tal comunicaci\u00f3n es calificado de admirable, y copioso, inmenso, subid\u00edsimo (ib. 3,4-5). En la imposibilidad de expresar tan \u201csubid\u00edsima comunicaci\u00f3n\u201d, el Santo reincide en sus conocidas ant\u00edtesis y ox\u00edmorons. Las l\u00e1mparas se vuelven \u201caguas vivas\u201d. La comparaci\u00f3n est\u00e1 sugerida por dos textos b\u00edblicos (Ez 36,25-26 y Hechos 2,3). La audacia comparativa se justifica as\u00ed: \u201cAunque es verdad que esta comunicaci\u00f3n es luz y fuego de estas l\u00e1mparas de Dios, pero es fuego aqu\u00ed &#8230; tan suave, que, con ser fuego inmenso, es como aguas de vida que hartan la sed del esp\u00edritu con el \u00edmpetu que \u00e9l desea\u201d (ib. 8).<\/p>\n<p>b) <em>Los resplandores: llamaradas y sombras<\/em>. Con la identificaci\u00f3n de los resplandores terminan de perfilarse el sentido y alcance del s\u00edmbolo. Aclara el Santo: \u201cEstos resplandores son las noticias amorosas que las l\u00e1mparas de los atributos de Dios dan de s\u00ed al alma, en los cuales, ella unida seg\u00fan sus potencias, ella tambi\u00e9n resplandece como ellos, transformada en resplandores amorosos\u201d (LlB 3,9). Con las \u00faltimas frases se rompe la analog\u00eda base del s\u00edmbolo. Las l\u00e1mparas de fuego se distancian de las l\u00e1mparas naturales, dando lugar a nuevas aplicaciones tan antit\u00e9ticas como las \u201caguas vivas\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEsta ilustraci\u00f3n de resplandores, en que el alma resplandece con calor de amor, no es como la que hacen las l\u00e1mparas materiales, que con sus llamaradas alumbran las cosas que est\u00e1n en derredor, sino como las que est\u00e1n dentro de las llamas, porque el alma est\u00e1 dentro de estos resplandores &#8230; Y as\u00ed diremos que es como el aire que est\u00e1 dentro de la llama, encendido y transformado en llama\u201d (ib. 9). La aplicaci\u00f3n es normal: \u201cA este talle entenderemos que el alma con sus potencias est\u00e1 esclarecida dentro de los resplandores de Dios &#8230; Y as\u00ed, estos movimientos de Dios y el alma juntos, no solo son resplandores, sino tambi\u00e9n glorificaciones en el alma\u201d (ib. 10).<\/p>\n<p>A semejanza de las l\u00e1mparas que se vuelven \u201caguas vivas\u201d, los resplandores se convierten en sombras, es decir: \u201cobumbramientos resplandores\u201d (ib. 13). Para explicar el ox\u00edmoron, ant\u00edtesis doctrinalmente tan chocante, recurre a esta justificaci\u00f3n: \u201cEs de saber que cada cosa tiene y hace sombra conforme al talle y propiedad de la misma cosa. Si la cosa es opaca y oscura, hace sombra oscura; y si la cosa es clara y sutil, hace la sombra clara y sutil; y as\u00ed la sombra de una tiniebla ser\u00e1 otra tiniebla al talle de aquella tiniebla, y la sombra de una luz ser\u00e1 otra luz al talle de aquella luz\u201d (ib. 13).<\/p>\n<p>Queda as\u00ed abierta la puerta para explicar los resplandores-sombras. Es cierto que los atributos de Dios son l\u00e1mparas \u201cencendidas y resplandecientes\u201d, pero estando tan cerca del alma \u201cno podr\u00e1n dejar de tocarla con sus sombras, las cuales tambi\u00e9n han de ser encendidas y resplandecientes al talle de las l\u00e1mparas que las hacen, y as\u00ed, estas sombras ser\u00e1n resplandores\u201d (ib. 14). Exactamente como sucede con las \u201cl\u00e1mparas\u201d. \u201cDe manera que la sombra que hace al alma la l\u00e1mpara de la hermosura de Dios, ser\u00e1 otra hermosura al talle y propiedad de aquella hermosura de Dios\u201d; lo mismo la de la fortaleza, sabidur\u00eda, etc. (ib. 14-15).<\/p>\n<p>c) <em>En las cavernas del sentido<\/em>. Los efectos de las l\u00e1mparas, que son iluminar y calentar, producidos por medio de sus resplandores, se reciben en las \u201cprofundas cavernas del sentido\u201d. Nada tienen que ver estas cavernas con las \u201csubidas cavernas de la piedra\u201d, descritas en el <em>C\u00e1ntico <\/em>(CB 37). En lugar de los misterios profundos de Cristo, Dios y hombre, aqu\u00ed son las potencias o capacidades del alma, lo que en otras obras llama el Santo \u201cfortaleza del alma\u201d, o su \u201ccaudal\u201d. Su adaptaci\u00f3n metaf\u00f3rica es bien clara: \u201cEstas cavernas son las potencias del alma: memoria, entendimiento y voluntad, las cuales son tan profundas cuanto de grandes bienes son capaces, pues no se llenan con menos que infinito. Las cuales, con lo que padecen cuando est\u00e1n vac\u00edas, echaremos en alguna manera de ver lo que gozan cuando de Dios est\u00e1n llenas, pues por un contrario se da luz del otro\u201d (LlB 3,18; cf. n. 68).<\/p>\n<p>En el l\u00e9xico sanjuanista resulta chocante que se consideren cavernas \u201cdel sentido\u201d las potencias del \u00a0alma, cuando lo habitual es contraponer ambas cosas. Todo se aclara si se tiene en cuenta el significado que as\u00ed se da al \u201csentido\u201d: \u201cPor el sentido del alma entiende aqu\u00ed la virtud y fuerza que tiene la sustancia del alma para sentir y gozar los objetos de las potencias espirituales con que gusta sabidur\u00eda y amor y comunicaci\u00f3n de Dios. Y por eso a estas tres potencias, memoria, entendimiento y voluntad, las llama el alma en este verso \u2018cavernas del sentido profundas\u2019, porque por medio de ellas y en ellas siente y gusta el alma profundamente las grandezas y sabidur\u00eda y excelencias de Dios\u201d (LlB 3,69). El sentido del alma, a\u00f1ade el autor, es algo parecido \u201cal sentido com\u00fan de la fantas\u00eda, al que acuden las formas de los objetos de los sentidos corporales, y es el recept\u00e1culo y archivo de ellas. As\u00ed este recept\u00e1culo del alma es \u201carchivo de las grandezas de Dios\u201d (ib.). Es fundamental no perder de vista esta curiosa acepci\u00f3n del \u201csentido\u201d.<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n espiritual al caso presente se basa en la doctrina del Santo sobre la limpieza, purgaci\u00f3n y vac\u00edo de las cosas, de toda criatura, para poder llenarse de Dios. Ahora bien, seg\u00fan cantan los tres versos finales de la estrofa, las l\u00e1mparas \u201cdan calor y luz\u201d a esas potencias (profundas cavernas del sentido) cuando estaban \u201coscuras y ciegas\u201d (LlB 3,70-75), para llenarlas de luz y amor \u201cjunto a su Querido\u201d (ib. 76-84). A lo largo del comentario a estos versos expone J. de la Cruz c\u00f3mo se produce ese proceso de vaciamiento hasta llegar a la plenitud de la iluminaci\u00f3n y del amor, luz y calor (LlB 3,19-76, con extensas digresiones sobre la direcci\u00f3n espiritual).<\/p>\n<p>Comparando ambas situaciones, concluye el Santo: \u201cEste sentido, pues, del alma que antes estaba oscuro sin esta divina luz de Dios, y ciego con sus apetitos y afecciones, ya no solamente con sus profundas cavernas est\u00e1 ilustrado y claro por medio de esta divina uni\u00f3n con Dios, pero aun hecho ya una resplandeciente luz \u00e9l con las cavernas de sus potencias\u201d (ib. 76). No encuentra t\u00e9rminos ponderativos para describir la maravilla de las l\u00e1mparas de fuego y de sus resplandores e incide constantemente en las mismas ideas y expresiones. Una s\u00edntesis, entre otras, es la siguiente:<\/p>\n<p>\u201cEstando estas cavernas de las potencias ya tan mir\u00edficas y maravillosamente infundidas en los admirables resplandores de aquellas l\u00e1mparas, que en ellas est\u00e1n ardiendo, est\u00e1n ellas enviando a Dios en Dios, dem\u00e1s de la entrega que de s\u00ed hacen a Dios, esos mismos resplandores que tienen recibidos con amorosa gloria, inclinadas ellas a Dios en Dios, hechas tambi\u00e9n ellas unas encendidas l\u00e1mparas en los resplandores de las l\u00e1mparas divinas, dando al Amado la misma luz y calor de amor que reciben\u201d (LlB 3,77).<\/p>\n<p><em>Eulogio Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En dos ocasiones recuerda J. de la Cruz (N 1,2,5; Ct a las Descalzas de \u00a0Beas: 22.11.1587) el texto evang\u00e9lico de las l\u00e1mparas de las v\u00edrgenes necias y prudentes (Mt 25,8), pero no se detiene en consideraciones especiales. 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