{"id":3172,"date":"2015-01-14T10:47:04","date_gmt":"2015-01-14T16:47:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3172"},"modified":"2021-01-14T10:51:33","modified_gmt":"2021-01-14T16:51:33","slug":"llama-de-amor-viva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3172","title":{"rendered":"Llama de amor viva"},"content":{"rendered":"<p>(obra)<\/p>\n<p>El \u00faltimo escrito con pretensiones doctrinales que sali\u00f3 de la pluma de San Juan de la Cruz, fue el que conocemos con el t\u00edtulo de <em>Llama de amor viva<\/em>. Su posici\u00f3n en las diversas ediciones de las obras completas es justa. Por razones de cronolog\u00eda y de contenidos el libro de la <em>Llama <\/em>tiene su lugar propio al final del corpus sanjuanista. Esta posici\u00f3n extrema y final no convierte al libro en un ap\u00e9ndice recostado sobre los dem\u00e1s, sin consistencia propia. El libro, poema y comentario, tiene entidad a s\u00e9 e independiente de sus hermanos y paralelos. Tiene constituci\u00f3n propia por concepci\u00f3n, por redacci\u00f3n y por contenidos.<\/p>\n<h3>I. Aspectos formales<\/h3>\n<p>Ya el mismo autor, en el pr\u00f3logo a la declaraci\u00f3n, da sobre su escrito informaciones perentorias y suficientes como para no necesitar muchos complementos. Ha existido como obra literaria en tres estados: poema exento, comentario de redacci\u00f3n corta (LlA) y recensi\u00f3n larga en un segundo comentario (LlB).<\/p>\n<p>1. HISTORIA DE LA REDACCI\u00d3N. La documentaci\u00f3n externa sobre otros pormenores de inter\u00e9s no a\u00f1ade sino corroboraciones \u00fatiles, pero no decisivas para la hermen\u00e9utica. Examinemos estos datos ofrecidos por la obra misma y por los testigos de su formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>a)<em> Nacimiento del poema. <\/em>El pr\u00f3logo antedicho da a entender que las <em>canciones <\/em>fueron compuestas con finalidad de devoci\u00f3n y a ruegos de la Se\u00f1ora Do\u00f1a Ana del Mercado y Pe\u00f1alosa, a quien se dedica el escrito en el t\u00edtulo y en el pr\u00f3logo: \u201cQuiz\u00e1 como se hicieron (las canciones) por su devoci\u00f3n, querr\u00e1 Su Majestad que para Vuestra Merced se declaren\u201d (pr\u00f3l. 1). E. Pacho a vista del gui\u00f3n biogr\u00e1fico de fray Juan, y partiendo de que <em>Llama <\/em>se compone en Granada, discurre as\u00ed: considerando que el poema est\u00e1 copiado ya en el repertorio de Sanl\u00facar de Barrameda, escrito en el a\u00f1o 1584, tendr\u00edamos en esa fecha el tope \u00faltimo del tiempo de composici\u00f3n. El tope anterior estar\u00eda en la fecha del conocimiento de fray Juan y Do\u00f1a Ana de Pe\u00f1alosa, es decir 1582 <em>(Escritos, <\/em>p. 270). Si queremos precisar m\u00e1s, hemos de dar por buena la veros\u00edmil suposici\u00f3n de que la canci\u00f3n de la <em>Llama <\/em>es cercana al trance m\u00edstico original de las \u00faltimas estrofas del <em>C\u00e1ntico<\/em>, especialmente de aquella que contiene el verso \u201ccon llama que consume y no da pena\u201d (CB 38), de la que este poema ser\u00eda glosa y prolongaci\u00f3n. Por lo tanto, hay que pensar que el poema es posterior al a\u00f1o 1583. Si creemos a un traslado que las atribuye al momento de la oraci\u00f3n habr\u00eda que fijar estas canciones en el a\u00f1o 1584, fecha que parece la m\u00e1s probable.<\/p>\n<p>En cuanto escritor, Juan para este tiempo ha terminado el poema del <em>C\u00e1ntico <\/em>y el de la <em>Noche<\/em>. Seguramente est\u00e1 decidi\u00e9ndose a abandonar la redacci\u00f3n de los libros de la <em>Subida del Monte Carmelo <\/em>y componiendo la primera redacci\u00f3n del comentario al <em>C\u00e1ntico espiritual. <\/em>El poema del <em>Pastorcico <\/em>y algunas de las glosas a lo divino, concretamente <em>\u201cSin arrimo y con arrimo\u201d <\/em>y <em>\u201cPor toda la hermosura\u201d, <\/em>son tambi\u00e9n contempor\u00e1neas del poema <em>Llama <\/em>y todas propias del ambiente granadino de los contrafacta.<\/p>\n<p>b) <em>Primera declaraci\u00f3n. <\/em>El poema era fruto de una <em>Llama <\/em>verdadera, de una experiencia m\u00edstica de amor m\u00e1s fuerte que la muerte, experiencia en alto grado indecible. La misma destinataria y los primeros lectores encontraron herm\u00e9tico su mensaje. Parece que el poeta escribe para provocar la pregunta explicativa. La petici\u00f3n se produce enseguida. Va a nacer la <em>Declaraci\u00f3n de las canciones<\/em>. \u00bfSus motivos? Los que ya hicieron surgir las declaraciones de otros poemas: servicio pastoral, mistag\u00f3gico y testimonial.<\/p>\n<p>El pr\u00f3logo habla ya de su origen peculiar. Junto a una confesi\u00f3n de resistencia, encontramos en \u00e9l un consentimiento decidido a degradar los versos levitantes al estado prosaico de comentarios. A despecho de las repugnancias del autor, que no cree hallarse en posesi\u00f3n de la clave de los versos y, a pesar de las resistencias objetivas de la materia, las insistencias de una emulaci\u00f3n del todo femenina rompen el dique de lo inefable. Los \u201csantos deseos\u201d, las deudas de la amistad y los argumentos de Do\u00f1a Ana que conoce ya los comentarios que el Santo ha dedicado a la M. \u00a0Ana de Jes\u00fas, priora del Carmelo granadino, tienen que esperar a la conjunci\u00f3n del empuje interior de la experiencia reproducida para poner en marcha la redacci\u00f3n: \u201cLo he diferido hasta ahora que el Se\u00f1or parece que ha abierto un poco la noticia y dado alg\u00fan calor\u201d (pr\u00f3l. 1). A estos datos fundamentales hay que a\u00f1adir las referencias al origen de la primera declaraci\u00f3n que E. Pacho ha recogido en el citado estudio.<\/p>\n<p>Sobre lugar, fecha y circunstancias conocemos estos datos: dentro mismo de la obra descubrimos que nos habla de la posterioridad de \u00e9sta respecto a las dem\u00e1s. El autor, como en otras ocasiones, se autocita y remite al lector, no sin ambig\u00fcedad, a <em>la noche oscura de la subida del monte Carmelo <\/em>(1,25). Ambas obras parecen estar abandonadas o dadas por terminadas para cuando emprende esta declaraci\u00f3n. Por otra parte, el pr\u00f3logo (n. 3) habla de unas \u201ccanciones que arriba declaramos\u201d en las que \u201chablamos del m\u00e1s perfecto grado de amor a que en esta vida se puede llegar\u201d. \u00bfDe qu\u00e9 canciones y de qu\u00e9 declaraci\u00f3n se trata? Sin duda del <em>C\u00e1ntico Espiritual<\/em>, pero tambi\u00e9n se puede pensar en la posibilidad de que se trate de las estrofas de la <em>Noche<\/em>. Los s\u00edmbolos son contrarios y por tanto cercanos y complementarios. Ambas secuencias de lectura son posibles, ambas est\u00e1n atestiguadas en los manuscritos. En todo caso, se comprueba la posterioridad de <em>Llama <\/em>respecto a todos.<\/p>\n<p>Unos datos m\u00e1s nos ayudan a precisar circunstancias vitales de la composici\u00f3n del escrito. \u00a0Juan Evangelista, buen conocedor del Santo, testifica a este prop\u00f3sito: \u201cLa <em>Llama de amor viva <\/em>escribi\u00f3 siendo Vicario provincial, tambi\u00e9n en esta casa (Granada) a petici\u00f3n de Do\u00f1a \u00a0Ana de Pe\u00f1alosa. Y la escribi\u00f3 en quince d\u00edas que estuvo aqu\u00ed con hartas ocupaciones\u201d (BMC 10, 314). Es Vicario provincial desde octubre de 1585 a abril de 1587. Si precisamos mejor, esos \u2018quince d\u00edas\u2019 debieron transcurrir durante el invierno de 1585 al 1586. El ajetreo de viajes y tareas, que su biograf\u00eda nos cuenta de esta \u00e9poca, impiden encontrar otro tiempo mejor dentro de esos tres a\u00f1os. Este ajetreo y prisa qued\u00f3 reflejado indudablemente en la prosa r\u00e1pida de las primeras canciones, en los \u201cplagios\u201d del <em>De beatitudine<\/em>\u201d y en las quiebras que denotan los retales que el autor ha hilvanado. Seguramente el <em>tratadillo de los tres ciegos <\/em>(3, 27-67) estaba confeccionado para otros prop\u00f3sitos antes de esos quince d\u00edas.<\/p>\n<p>c) S<em>egunda redacci\u00f3n de la declaraci\u00f3n. <\/em>Sobre la paternidad y fecha de la segunda redacci\u00f3n, la argumentaci\u00f3n no tiene muchos datos, pero bastan. Todos los testimonios concuerdan en la atribuci\u00f3n a J. de la Cruz del escrito en su forma larga que llamamos LlB. Los manuscritos se la adjudican expl\u00edcitamente o bien la copian junto a otras obras genuinamente suyas. Nadie le conoce otra paternidad, \u201cergo, melior est conditio possidentis\u201d. Los testigos externos que aportan algo, no deciden, pero su convergencia les da fuerza probatoria que abona la autor\u00eda sanjuanista. Los primeros bi\u00f3grafos la atribuyen a de la Cruz y m\u00e1s en concreto la remiten al \u00faltimo per\u00edodo de su vida. Se basaron en testimonios como \u00e9ste que al prop\u00f3sito nos basta. Francisco de san Hilari\u00f3n retiene este dato en su memoria: \u201cAlgunos ratos se ocupaba en escribir unos libros espirituales que dej\u00f3 escritos\u201d, est\u00e1 refiri\u00e9ndose a los \u00faltimos d\u00edas de su estancia en La Pe\u00f1uela en 1591: \u201cAll\u00ed, contin\u00faa, se entraba en su celda y se estaba all\u00ed en oraci\u00f3n o escribiendo unos libricos que dej\u00f3 escritos sobre unas canciones\u201d (E. Pacho, <em>Escritos<\/em>, p. 404-8). Si no habla de p\u00e1ginas perdidas, estas canciones tienen que ser las de <em>Llama. <\/em>Las otras ya han tenido comentario en otra fecha documentada. Adem\u00e1s, un dato curioso abona esta hip\u00f3tesis: el m\u00e9dico que le atiende en \u00a0\u00dabeda poco antes de morir recibe como regalo un ejemplar manuscrito de <em>Llama <\/em>que, a buen seguro, contiene el texto que acaba de retocar. \u00dabeda ser\u00e1 uno de los centros difusores de este segundo comentario a la <em>Llama de amor viva<\/em>. La cr\u00edtica interna, por su parte, avala estas conclusiones respecto a la paternidad sanjuanista: textos de la Biblia, temas, problemas y soluciones preferidas tienen inconfundible sabor sanjuanista. Refranes y sentencias entran en contextos id\u00e9nticos a los de otras obras suyas. Otro autor no podr\u00eda acercarse tan de lleno a los contenidos y los t\u00e9rminos que LlB retoma.<\/p>\n<p>El cr\u00edtico se encuentra en los manuscritos circulantes un texto semejante, pero irreductible por leyes de cr\u00edtica textual a una sola redacci\u00f3n que las copias hubieran corrompido. Los primeros investigadores con formaci\u00f3n cr\u00edtica (l\u00e9ase \u00a0Andr\u00e9s de la Encarnaci\u00f3n) percibieron esta coexistencia de dos textos divergentes y recomendaron editar el largo. No hay razones para creer que la redacci\u00f3n corta es posterior, el orden inverso es el l\u00f3gico por motivos de cr\u00edtica interna. Las primeras ediciones no percibieron el problema y editaron la recensi\u00f3n corta, si, bien acomodada a sus particulares intereses ideol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Evidentemente, no estamos en esta ocasi\u00f3n ante el fenomenal terremoto que supuso la redacci\u00f3n B del <em>C\u00e1ntico<\/em>. No hay tal en <em>Llama<\/em>. Las ampliaciones son mucho m\u00e1s discretas, a veces solo perceptibles en lectura sin\u00f3ptica. Se completan, se modifican per\u00edodos, raramente se suprimen par\u00e1grafos, m\u00e1s frecuentemente se a\u00f1aden citas de la Escritura o alg\u00fan nuevo argumento. En ning\u00fan caso se da la alteraci\u00f3n del esquema general ni de los contenidos doctrinales del comentario. No hay ni retractaciones ni grandes progresos en el pensamiento o en la experiencia.<\/p>\n<p>LlB refleja en las ampliaciones prop\u00f3sitos en todo caso aclaratorios. \u00c9stos tienen evidentes efectos estil\u00edsticos: se reparan los descuidos sint\u00e1cticos de LlA y se liman asperezas o cacofon\u00edas, pero se pierde en frescura, rapidez y ritmo; la prosa se llena de incisos que a veces desequilibran los per\u00edodos. Manifiesta gran voluntad de hacerse entender. Pierde sobriedad y, como si buscara la aceptaci\u00f3n de un p\u00fablico m\u00e1s amplio, m\u00e1s letrado y menos familiar, generaliza su mensaje. No reforma, sin embargo, los p\u00e1rrafos que en el pr\u00f3logo hacen referencia a una cierta cercan\u00eda y necesidad del mismo trance m\u00edstico que hizo surgir las canciones para la redacci\u00f3n del escrito A, cosa que en segunda redacci\u00f3n resulta ret\u00f3rica si en el primer caso fue sincera. Tampoco percibe imprecisiones como la que atribuye a Mardoqueo jud\u00edo el pogromo relatado en el libro de Ester debido como es de raz\u00f3n a su enemigo Amam el sirio (2,31). Tampoco en segunda versi\u00f3n extiende el comentario a los tres \u00faltimos versos de la cuarta canci\u00f3n que hab\u00eda despachado sumar\u00edsimamente refugi\u00e1ndose en el apofatismo. Unicamente se le ocurre reformar, y esto es sintom\u00e1tico, el final brusco de la primera redacci\u00f3n (4,17). Tampoco desgaja la gran digresi\u00f3n de 3,27-67 que desequilibra el comentario de las canciones y que muy bien podr\u00eda tener \u2013y quiz\u00e1 habr\u00eda tenido\u2013 existencia propia e independiente. Nada de esto sucede. La actuaci\u00f3n sobre el texto es mucho m\u00e1s discreta.<\/p>\n<p>2. FUENTES DE LA OBRA. Como en otras p\u00e1ginas suyas, el mismo autor declara con sencillez sus pocas y bien asimiladas lecturas. La Sagrada Escritura, ante todo, y algunos Santos Padres, mediante el Breviario. Para otras dependencias basta con seguir sus indicaciones sobre lecturas que evoca o frases que introduce, muchas veces de memoria. La verdadera fuente es \u00edntima al poeta; \u00e9l mismo lo declara: \u201cestas canciones &#8230; son de cosas tan interiores y espirituales para las cuales com\u00fanmente falta lenguaje que con dificultad se dice algo en la sustancia\u201d (pr\u00f3l. 1). S\u00f3lo cabe mencionar \u00e9stas: la curiosa dependencia, seguramente de transmisi\u00f3n oral, de materiales experienciales referidos a la <em>transverberaci\u00f3n <\/em>(2,9-14) de evidente origen teresiano (<em>Vida <\/em>29,13). La falsilla formal para los versos que toma del <em>Bosc\u00e1n a lo divino <\/em>de Sebasti\u00e1n de C\u00f3rdoba. Y la mencionada dependencia abundante y sin embargo alterada en su sentido, es decir acomodada a su proyecto, del op\u00fasculo pseudotomista <em>De beatitudine<\/em>, confesada en CB 38,4 pero no en esta obra.<\/p>\n<p>3. G\u00c9NERO LITERARIO Y SENTIDO DE LA OBRA. El lector de <em>Llama <\/em>conoce que el autor llam\u00f3 a este escrito \u201cdeclaraci\u00f3n\u201d. Sabe tambi\u00e9n que no es la primera vez que pone a prueba este modelo; por tres veces, en el <em>C\u00e1ntico<\/em>, en la <em>Noche <\/em>y muy r\u00e1pidamente en los comienzos de <em>Subida <\/em>ha utilizado estas mismas formas, tomadas de la glosa tradicional de la Escritura. Parece que le satisface este modo quebrado y discontinuo de escribir. Sin duda porque est\u00e1 cerca de sus preferencias por la ense\u00f1anza oral donde se dan explicaciones, interrupciones y di\u00e1logos. El pr\u00f3logo aclara sus m\u00f3dulos de referencia: canciones, glosa sumaria, despliegue verso a verso (pr\u00f3l. 4). Los versos funcionan como enigma que hay que interpretar aut\u00e9nticamente; as\u00ed propone su interpretaci\u00f3n, pero de ning\u00fan modo la considera como exclusiva. Este recurso dice bien con sus modos did\u00e1cticos. Le permite a la vez no perder de vista la experiencia y hablar continuamente apoyado en ella. Las glosas a la Escritura, tanto en la liturgia como en la charla conventual tambi\u00e9n han preparado esta predisposici\u00f3n tan suya a la declaraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 decimos cuando decimos que es declaraci\u00f3n? Si nos contentamos con una categor\u00eda tan gen\u00e9rica no nos ayudar\u00e1 a interpretar el texto y a conocer su sentido m\u00e1s all\u00e1 y por encima de las intenciones expresas del autor. El texto tiene que dar cuenta de su sentido \u00faltimo y \u00e9ste s\u00f3lo se puede determinar por medio del an\u00e1lisis. Encasillarle en cualquiera de los g\u00e9neros conocidos no nos dejar\u00eda satisfechos, muchos p\u00e1rrafos quedar\u00edan extra\u00f1os a tal clasificaci\u00f3n. Por eso es conveniente determinar el g\u00e9nero a posteriori por medio del uso, la frecuencia y predominancia de las diversas funciones del lenguaje en el curso de la redacci\u00f3n. A primera lectura la mezcla de g\u00e9neros es tan evidente como la interferencia de funciones ling\u00fc\u00edsticas; nada de particular por otra parte, pero en la determinaci\u00f3n de las predominancias sucesivas hallaremos suficiente luz sobre la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Revisando el texto hallamos que las funciones del lenguaje se alternan en la direcci\u00f3n de la prosa y marcan los textos con su predominancia evidente, a veces comparten muy amigablemente su presencia en los p\u00e1rrafos. Hechas las observaciones podemos concluir que es la funci\u00f3n apelativa o conativa la que se impone sobre la referencial, expresiva o emotiva, po\u00e9tica y metalig\u00fc\u00edstica tambi\u00e9n presentes. Lo que, por el punto de vista y la materia, confina al libro en el g\u00e9nero de los testimonios y alegatos para producir convicci\u00f3n y seguimiento. Para que se crea en que la promesa del Salvador de hacer morada con el Padre y el Esp\u00edritu en quienes le amasen, se cumple (pr\u00f3l. 2 y 1,15). De todos modos, el c\u00f3mo est\u00e1 dicho y escrito lo escrito en <em>Llama <\/em>tiene causa suficiente en la destinaci\u00f3n pr\u00e1ctica (ll\u00e1mese pedag\u00f3gica o mistag\u00f3gica) del mensaje de Llama y en esta otra funci\u00f3n de crear una nueva lengua propia para el uso m\u00edstico y testifical. Los recursos l\u00e9xicos y sem\u00e1nticos, la organizaci\u00f3n sint\u00e1ctica y estructural de la obra, los modos propios de decir, la ausencia o presencia de adjetivaci\u00f3n, las visiones y s\u00edmbolos creados y destruidos en alegor\u00edas, sus mon\u00f3tonos modos de subordinaci\u00f3n redundante que extienden y diluyen hasta disipar la emoci\u00f3n del idilio, todo, absolutamente todo, tiene unidad en la tensi\u00f3n mantenida entre la finalidad de testificar y el deseo de provocar la adhesi\u00f3n del lector.<\/p>\n<p>Todas las funciones del lenguaje se confabulan con la po\u00e9tica y son conjuradas por el autor para esta misi\u00f3n de testificar del mejor modo sobre la realidad que le ha conmovido y que propone como deseable. Es la funci\u00f3n apelativa la que en definitiva se impone, determina, finaliza y unifica por entero el escrito. A ella se subordinan la referencial con sus partes subjetivas (narrativas y transmisoras) y sus partes objetivas (argumentaciones teorizantes y conceptuales). Lo mismo se diga de la funci\u00f3n po\u00e9tica y la metaling\u00fc\u00edstica, ambas tienden a enfatizar el testimonio. Si todav\u00eda vale de algo la categor\u00eda de g\u00e9nero literario habr\u00eda que asignarle a <em>Llama <\/em>una etiqueta que diga: esto es un \u201cevangelio\u201d. Se trata de un escrito que utiliza experiencias religiosas narradas e interpretadas \u201cpara que crean y creyendo tengan vida\u201d, podr\u00edamos decir, parafraseando el evangelio de san Juan. Evidentemente se trata de literatura comprometida con su mensaje y con su destinatario.<\/p>\n<h3>II. Elementos tem\u00e1ticos<\/h3>\n<p>El contenido material de <em>Llama <\/em>en buena medida es inclasificable. La prosa tiene por pauta \u00fanica el poema. De entrada se coloca en las peores condiciones para lograr orden y claridad en la estructura y progresi\u00f3n en la exposici\u00f3n doctrinal. Sin embargo, la selva no es intransitable. Hay en el texto marcas estructurantes suficientes para encontrar los puntos clave de inflexi\u00f3n y articulaci\u00f3n del escrito y poder, de ese modo, ordenar un texto rebelde de intento a todo orden l\u00f3gico e indisolublemente trabado con la vida y con la poes\u00eda efervescente de los versos. Sus condiciones de producci\u00f3n no han aconsejado al autor ni el m\u00e9todo escolar ni la claridad de los tratados. El poema ya carec\u00eda de progresi\u00f3n temporal y tem\u00e1tica desde la primera a la \u00faltima canci\u00f3n. En todas se cantaba la misma situaci\u00f3n po\u00e9tica desde diversos mundos simb\u00f3licos como si de variaciones musicales sobre un mismo tema se tratase. En estas condiciones se entiende que F. Ruiz Salvador hable de l\u00ednea espiral donde el avance se produce por regreso al mismo punto en situaci\u00f3n m\u00e1s elevada o m\u00e1s amplificada.<\/p>\n<p>ESQUEMA GENERAL. El escrito en prosa mantiene esta misma forma de progreso por acumulaci\u00f3n y recurrencia de los temas simb\u00f3licos creados en el poema, nacidos en el curso de la prosa con caracteres originales o tra\u00eddos de la Escritura. Esta secuencia de s\u00edmbolos nos permite distribuir los materiales de <em>Llama <\/em>en diversos ciclos simb\u00f3licos que podr\u00edamos presentar as\u00ed: El s\u00edmbolo unificador es el del \u201cfuego\u201d. Se repite en las cuatro canciones y las engarza. El fuego como <em>llama <\/em>en la primera; el fuego como <em>cauterio <\/em>en la segunda; el fuego como <em>l\u00e1mpara <\/em>de luz y calor en la tercera y el fuego como <em>ardor amoroso <\/em>en la cuarta. Junto a esta pauta mayor habr\u00eda que encontrar sitio para ciclos simb\u00f3licos menores y ligados todos entre s\u00ed como en racimo: La llaga y la herida, el centro y el seno, las telas, el encuentro, el toque y la mano, el dardo, los resplandores, las obumbraciones, las cavernas, las unciones, los desposorios, la noche, el recuerdo o despertar y la aspiraci\u00f3n. La mirada atenta sobre la prosa descubre otras presencias simb\u00f3licas como el aire y el agua. El s\u00edmbolo nupcial regresa tambi\u00e9n en la cuarta estrofa como si nunca hubiera querido abandonarlo.<\/p>\n<p>Por otra parte, la presencia del fuego tiene al menos cinco vertientes distintas: fuego que purifica, que deleita y que sana, que une y funde, que trasforma, que consume y consuma. Pero esta clasificaci\u00f3n no deja de ser arbitraria y poco \u00fatil para el lector que quiere descubrir los mensajes m\u00e1s te\u00f3ricos de <em>Llama <\/em>y su estructura interna. Intentemos la presentaci\u00f3n en otro modo esquem\u00e1tico.<\/p>\n<p>Es un hecho de f\u00e1cil comprobaci\u00f3n que la declaraci\u00f3n de cada estrofa retoma todas o alguna de las etapas del camino espiritual visto desde la cumbre que <em>Llama <\/em>representa. De ah\u00ed la importancia de las digresiones aparentes. Las miradas al pasado y al futuro son sustanciales en el conjunto. Desde la atalaya final se distingue lo pasado, se canta y se cuenta lo presente, se avista y <em>\u201c<\/em>visea<em>\u201d <\/em>el porvenir. Mirando desde el presente el libro de <em>Llama <\/em>se nos figura un p\u00e9ndulo oscilante de atenci\u00f3n sucesiva a lo actual, a lo pasado y a lo futuro. El lector participa de este movimiento de regreso y progreso que subyace a todo el escrito. Hablando de los contenidos tem\u00e1ticos y en procura ahora de un esquema organizador que, fiel al texto, ayude al lector, proponemos tomar este punto de partida: convengamos en llamar \u201cpresente\u201d a la situaci\u00f3n correspondiente a lo que el autor ha llamado transformaci\u00f3n o uni\u00f3n plena; en ese caso \u201cpasado\u201d ser\u00e1 todo lo referente a las etapas anteriores del camino ascendente o a grados de amor menos calificado; y \u201cfuturo\u201d habr\u00e1 de ser todo lo referido a los deseos y esperanzas de quien est\u00e1 ya en el fin, es decir, lo que atiende a la otra vida plenificada por la visi\u00f3n. Seg\u00fan esto nos cabe hacer esta propuesta de ordenaci\u00f3n del escrito. Reparando en las marcas temporales de lo narrado, intentemos reducir a este esquema los variad\u00edsimos contenidos del escrito.<\/p>\n<p><em>Canci\u00f3n 1\u00aa. Presente<\/em>: La fiesta del Esp\u00edritu Santo en el centro del alma. Experiencia de fiesta 1-8 y antropolog\u00eda del doble centro 9-17. <em>Pasado<\/em>: La llama era esquiva. La noche ha pasado. Descripci\u00f3n concentrada de la noche oscura: 17-26. <em>Futuro<\/em>: La tensi\u00f3n escatol\u00f3gica. Pide la consumaci\u00f3n: Acaba ya 26-28. La muerte cristiana y m\u00edstica 29-35. Glosa y oraci\u00f3n final 36.<\/p>\n<p><em>Canci\u00f3n 2\u00aa. Presente<\/em>: La obra de la Trinidad. Elevaciones en cinco tonos: al Esp\u00edritu Santo Cauterio 2-8. Un caso especial de cauterio, la transverberaci\u00f3n 9-14; al Padre-Mano 16; al HijoToque 17-20. <em>Futuro<\/em>: Que a vida eterna sabe 21-22. <em>Pasado<\/em>: la deuda est\u00e1 pagada; nueva descripci\u00f3n de la noche oscura 23-26. \u00bfPor qu\u00e9 son pocos los que llegan a este estado? 27-30. <em>Presente-Futuro<\/em>: La fiesta permanente del hombre nuevo y futuro 32-36. Glosa y sumario final 36c.<\/p>\n<p><em>Canci\u00f3n 3\u00aa. Presente<\/em>: La acci\u00f3n divina y su repercusi\u00f3n en el hombre purificado. Dios uno y m\u00faltiple en sus atributos 2-8 y en sus efectos reflejos en las cavernas o potencias 2-23: [l\u00e1mparas 2-7; fuente rebosante 8; respladores 9; obumbraciones 12]. <em>Futuro<\/em>: Visos de gloria y llamaradas de tensi\u00f3n 10-11; <em>Pasado-futuro<\/em>: Diferentes efectos antes y ahora en las cavernas 18-23. <em>Pasado<\/em>: Comparaci\u00f3n entre matrimonio y desposorio: diferencias 24-26; Digresi\u00f3n mayor o <em>tratadillo de los tres ciegos <\/em>2767: [punto de partida 27-29; <em>primer ciego<\/em>: los pseudomaestros 30-62; <em>segundo ciego<\/em>: el demonio 63-65; <em>tercer ciego<\/em>: la propia alma 66-67]. Las unciones del Esp\u00edritu Santo 68-69; la ceguera y oscuridad pasadas 70-76; <em>Presente<\/em>: el Esp\u00edritu Santo o la d\u00e1diva para la reentrega 77-78; la igualdad de amor 79-80; la experiencia llamada primores (depende del <em>De beatitudine<\/em>): doce primores distintos 81-85.<\/p>\n<p><em>Canci\u00f3n 4\u00aa: Presente-Futuro: <\/em>Declaraci\u00f3n previa y programa (incumplido) 13; <em>Presente<\/em>&#8211;<em>futuro<\/em>: efectos del encuentro en el conocimiento: el recuerdo 4-6; <em>Presente-pasado<\/em>: la presencia de Dios antes secreta, ahora di\u00e1fana 7-9. <em>Presente<\/em>: es posible tal diafan\u00eda por dos motivos 11-13; la morada de Dios es diferente ahora 14-16; otro efecto maravilloso: la aspiraci\u00f3n 17.<\/p>\n<p>Este esquema revela el engranaje temporal y pendular que unifica y articula los diversos materiales heterog\u00e9neos y de apariencia ca\u00f3tica del bello desorden, tan cercano a la vida y a la poes\u00eda. Otros tipos de orden l\u00f3gico se pueden descubrir en la lectura sistem\u00e1tica o procesual. En todo caso y redaccionalmente considerado el autor ha preferido el orden de las canciones donde los tiempos est\u00e1n sabiamente mezclados.<\/p>\n<p>TEMA CENTRAL Y PUNTO DE VISTA<em>. <\/em>El pr\u00f3logo ya contiene las precisiones m\u00e1s generales para llegar desde el principio a identificar el tema del libro: \u201ctratan \u2013las canciones\u2013 del amor ya m\u00e1s calificado y perfeccionado en ese mismo estado de transformaci\u00f3n\u201d (pr\u00f3l. 3). El final de una historia de amor. En el decurso de la narraci\u00f3n aparecer\u00e1n los personajes que intervienen: La Trinidad Divina, en especial el Esp\u00edritu Santo, y el \u00a0hombre-alma afectado y apasionado por su amor y su atracci\u00f3n. A describir, cantar, encarecer, explicar y provocar esta aventura de amor dedicar\u00e1 J. de la Cruz este libro. Tema de teolog\u00eda trinitaria con prevalencia pneumatol\u00f3gica, y en perspectiva testimonial no inmediatamente pr\u00e1ctica, narrados desde la situaci\u00f3n din\u00e1mica de la cumbre.<\/p>\n<p>LOS TEMAS TRATADOS. Los temas, que convencionalmente agrupamos en \u00edndice teol\u00f3gico, podr\u00edan ser \u00e9stos.<\/p>\n<p>a)<em> Antropolog\u00eda. <\/em>El m\u00edstico aporta a la antropolog\u00eda teol\u00f3gica las mejores descripciones del hombre nuevo visto por dentro. La propuesta \u00e9tica y est\u00e9tica tan repetida en los libros anteriores, encuentra en <em>Llama <\/em>el asombro de los resultados. El centro sustancial del hombre, zona desconocida para las ciencias del esp\u00edritu, se contempla radicalmente sanado y se experimenta como m\u00e1ximo amor y m\u00e1ximo poder, y, en tanto que tal, punto de contacto con Dios. De ah\u00ed salen los nuevos juicios de valor, las nuevas actitudes morales, la potenciaci\u00f3n y plenitud de todas las cavernas del hombre. La conciencia y la voluntad libres aparecen resueltas en amor hiperactivo y vehemente que las levanta sobre s\u00ed como en llamaradas. La nueva criatura salida del crisol de la noche y de la llama del Esp\u00edritu Santo \u2013dos nombres para la misma realidad\u2013 ha modificado radicalmente sus habilidades en cuanto al conocer, al querer y al esperar. La gran novedad, fruto de la novedad del Dios \u201c\u00ednsulas extra\u00f1as\u201d, se manifiesta tambi\u00e9n en el despliegue estupendo de la experiencia est\u00e9tica.<\/p>\n<p>El sentimiento del hombre de <em>Llama <\/em>es de tal calificaci\u00f3n y finura, que todo el libro se convierte en punto de referencia obligado para la comprensi\u00f3n de la \u201cpulchritudo\u201d y de la \u201cfruitio\u201d humana y cristiana. El placer y el deseo, liberados de las interferencias y conflictos de momentos precedentes, entran como componentes indispensables y activos en la realizaci\u00f3n y plenificaci\u00f3n del hombre creyente. La llamada antropolog\u00eda de \u201cdoble cara\u201d seg\u00fan la cual el hombre tendr\u00eda tantos <em>sentidos espirituales <\/em>para el trato con Dios como tiene para el comercio con el mundo, son otras tantas cuestiones que plantea el libro de <em>Llama <\/em>desde la \u00f3ptica de la m\u00edstica, pero que alcanzan valor e inter\u00e9s para interpelar a la psicolog\u00eda, a la filosof\u00eda y a la teolog\u00eda por igual.<\/p>\n<p>b) <em>Escatolog\u00eda. <\/em>Los temas de escatolog\u00eda cristiana tienen un original tratamiento en Al ser testimonio construido sobre el borde del abismo m\u00edstico, esta situaci\u00f3n l\u00edmite le confiere extraordinaria autoridad para hablar de lo referido al futuro. El hombre de <em>Llama <\/em>disfruta del aperitivo, porque posee la d\u00e1diva escatol\u00f3gica y final de la Palabra y el Esp\u00edritu, de los bienes de la gracia y de los dones de su casa, de las arras de un matrimonio ya celebrado y no consumado. <em>Llama <\/em>evidentemente est\u00e1 toda ella centrada en este disfrute y gozo, pero \u00e9stos no lastran, sino que anclan la vida en el futuro, la esperanza es ancla y vela.<\/p>\n<p>El purgatorio (y la purgaci\u00f3n) en <em>Llama <\/em>proviene, como tema, del libro de la <em>Noche oscura<\/em>, pero entra con igual originalidad y fuerza en esta otra obra. El purgatorio se adelanta a la muerte por la purgaci\u00f3n. No es distinta la purgaci\u00f3n de \u00e9sta y la de aquella vida. No es distinta cualitativa ni cuantitativamente. Autor del purgatorio es el Esp\u00edritu Santo y su \u201cfuego\u201d es del mismo material que la llama de amor viva cantada aqu\u00ed. No encontrar\u00e1 el lector ninguna referencia al castigo ni a la culpa, s\u00f3lo a la impureza y al crisol, a la enfermedad y la cura. Ha de investigarse en este caso tambi\u00e9n la base simb\u00f3lica de esta experiencia y completarse con el libro de la Noche. La base b\u00edblica quiz\u00e1 sea m\u00e1s problem\u00e1tica de establecer en s\u00f3lido para este prop\u00f3sito.<\/p>\n<p>La muerte (y la mortificaci\u00f3n) en la <em>Llama <\/em>es tema muy propio de la escatolog\u00eda cristiana. El libro de la <em>Llama <\/em>especula y testifica detenidamente sobre algunos particulares. La muerte de amor es un caso entre otros menos famosos. Esa posibilidad que nos parece (\u00bfpor mediocres?) idealizada y febril, casi puro idealismo inobjetable, necesita lectura reposada para percibir en su exacto sentido el pronunciamiento del Santo sobre la cuesti\u00f3n. En el poema ya se percib\u00eda la originalidad en el tratamiento del tema de la muerte. La muerte asumida en la vida a trav\u00e9s de la mortificaci\u00f3n pierde su aguij\u00f3n amargo al final \u2013ya lo mostr\u00f3 con todo su veneno durante la noche\u2013 y se convierte en liberadora y consumadora de la obra que empez\u00f3 con el bautismo y que ahora se reclama como urgente: \u201c\u00a1Acaba ya si quieres, rompe la tela de este dulce encuentro!\u201d.<\/p>\n<p>La \u201cgloria\u201d (y la glorificaci\u00f3n) y sus derivados recorren muchas p\u00e1ginas del libro. Es una clave de su comprensi\u00f3n. Se toma como punto de comparaci\u00f3n y de clarificaci\u00f3n del mensaje. Por referencia al pasado de la noche, trata de hacernos entender la situaci\u00f3n que describe como ruptura en la experiencia y continuidad en las causas, asimismo, por referencia al futuro de gloria, marca lo que de continuidad tiene el estado actual con lo venidero. Solo una tela \u2013habla un hijo de tejedores\u2013 un lev\u00edsimo velo separa los \u201cvisos\u201d presentes de la visi\u00f3n futura. La identidad sustancial de ambos per\u00edodos de la vida en el Esp\u00edritu, ac\u00e1 y all\u00e1, es destacada ahora, la ruptura exigida fue objeto de id\u00e9ntica insistencia en la Subida y en la Noche. Los textos dedicados al futuro tienen todos anuncio en el poema, citar los versos nos dispensa del recuento: \u201cacaba ya, si quieres \/ rompe la tela de este dulce encuentro\u201d (1); \u201cque a vida eterna sabe &#8230; Matando, muerte en vida la has trocado\u201d (2); calor y luz dan junto a su querido (3) y de bien y gloria lleno (4).<\/p>\n<p>c)<em> La teolog\u00eda trinitaria. <\/em>La clave de comprensi\u00f3n teol\u00f3gica definitiva y aut\u00e9ntica consiste en leer <em>Llama <\/em>a la luz del misterio central de la fe cristiana. El Dios de la experiencia m\u00edstica de san Juan de la Cruz es Padre de mano blanda y tendida en abrazo abisal, manifestado de una vez por todas en Jes\u00fas el Esposo Amado y actuando ahora y siempre por el Esp\u00edritu Santo Se\u00f1or y dador de vida. \u201cY no hay que maravillar que haga Dios tan altas y extra\u00f1as mercedes a las almas que \u00e9l da en regalar, porque si consideramos que es Dios y que se las hace como Dios, y con infinito amor y bondad no nos parecer\u00e1 fuera de raz\u00f3n; pues \u00e9l lo dijo que en el que le amase vendr\u00edan el Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, y har\u00edan morada en \u00e9l (Jn 14, 23), lo cual hab\u00eda de ser haci\u00e9ndole a \u00e9l vivir y morar en el Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo en vida de Dios\u201d (pr\u00f3l. 2). Las consecuencias registradas son de orden moral y experiencial. M\u00e1s all\u00e1 del intercambio de dones y gracias importa la comuni\u00f3n de las personas. A no ser que la d\u00e1diva sea tambi\u00e9n personal como es el caso del Esp\u00edritu Santo, entonces, la persona se hace Don y el don ya no es exterior al donante sino \u00e9l mismo en flujo circular de entrega y reentrega.<\/p>\n<p>Este inter\u00e9s por la uni\u00f3n y la transformaci\u00f3n personal hace que la experiencia y el testimonio del libro de la <em>Llama <\/em>se diversifique en atenciones especiales para la actividad propia de cada una de las personas divinas y asimismo para con la relaci\u00f3n especial que con cada una de las Tres se establece en base a los s\u00edmbolos del poema, reflejo genuino de la experiencia. El testimonio de J. de la Cruz es en este punto de tal porte que ocasiona escr\u00fapulos a los te\u00f3logos, pero eso mismo le hace autoridad invocable y efectivamente invocada para la revisi\u00f3n en curso del tratado <em>De Trinitate<\/em>, al menos en lo que se refiere a la comprensi\u00f3n existencial y no te\u00f3rica de la inadecuada distinci\u00f3n entre Trinidad econ\u00f3mica e inmanente y en otros puntos que veremos.<\/p>\n<p><em>Pneumatolog\u00eda. <\/em>Particular presencia tiene en el mensaje y en la teolog\u00eda de <em>Llama <\/em>la tercera persona de la Trinidad. M\u00e1s de cincuenta veces aparecen expresamente atribuidos al Esp\u00edritu Santo los efectos de la acci\u00f3n com\u00fan de la Trinidad. La identificaci\u00f3n simb\u00f3lica llama = Esp\u00edritu Santo propicia una presencia todav\u00eda m\u00e1s ubicua y profusa. Era inevitable que el comentario se deslizara hacia la pneumatolog\u00eda. A decir verdad, sin embargo, sus modos de hablar dan a entender que se trata, m\u00e1s bien, de \u201c<em>pneumatopat\u00eda<\/em>\u201d si se permite la palabra. M\u00e1s que discurso y pensamiento hay <em>pathos <\/em>del Esp\u00edritu y de su acci\u00f3n.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n del Esp\u00edritu es desvelada ahora, al final del proceso, aunque estuvo presente desde el comienzo en todas las fases del itinerario espiritual. La actividad del Esp\u00edritu Santo est\u00e1 denotada por una gran cantidad de s\u00edmbolos venidos del poema o nativos en la prosa. La mayor parte de ellos est\u00e1n ligados a valores connotativos del campo sem\u00e1ntico del \u201cfuego\u201d. Este se derrama por cursos simb\u00f3licos en cinco vertientes, las cuales seg\u00fan los estadios espirituales que reflejen pueden presentarse as\u00ed: Esp\u00edritu Santo es: <em>fuego <\/em>que purifica; <em>fuego <\/em>que hiere y sana (cauterio); <em>fuego <\/em>que trasforma y une<em>; fuego <\/em>que regala y deleita; y <em>fuego <\/em>que eleva, consume y consuma. En ayuda del cuarto elemento vienen a testificar otros muy esperados como el aire, la luz o la sombra; y otros de presencia insospechada, por ejemplo, el agua en 3,8. Todos dicen algo de lo que el Santo experimenta bajo la acci\u00f3n del mismo Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Las experiencias de su acci\u00f3n considerada subjetivamente, tienen por su parte versi\u00f3n simb\u00f3lica acorde con estos s\u00edmbolos: llamear, regalar (del lat\u00edn regelare = derretir), resplandores, obumbraciones (evidente latinismo), llagas o cauterios pasivos, etc. Caso aparte por tradicional y lit\u00fargico es el s\u00edmbolo de las unciones. El autor en el libro de la <em>Llama <\/em>le atribuye al s\u00edmbolo experiencias de sentidos muy diversos. A pesar de ello cuatro de los seis sentidos predicados de \u201cunciones\u201d se leen como del Esp\u00edritu Santo. A esta base experiencial y simb\u00f3lica se viene a a\u00f1adir un segundo hilo del trenzado de toda p\u00e1gina de <em>Llama: <\/em>la componente b\u00edblica asumida como dato indefectible en este \u201cevangelio del Esp\u00edritu Santo\u201d (Lucinio Ruano). Sobre la base de la experiencia y de la Escritura, J. de la Cruz construye el n\u00facleo del mensaje de la <em>Llama: <\/em>la vida seg\u00fan el Esp\u00edritu llevada hasta el paroxismo de la m\u00edstica.<\/p>\n<p>A los datos fundantes de la inhabitaci\u00f3n y de la inmersi\u00f3n en la Trinidad, a\u00f1ade el m\u00edstico experiencias y gracias actuales de gran variedad. Todas tuvieron, seguramente, fecha y circunstancia concreta en su vida o en la de otros conocidos, pero el autor las proyecta sobre el fondo general de la \u00a0teolog\u00eda y de la vivencia cristiana com\u00fan. As\u00ed la teorizaci\u00f3n sobre los fines carism\u00e1ticos de la llamada \u00a0transverberaci\u00f3n, que el Santo trata como un caso entre otros de \u201ccauterio\u201d con su propia nomenclatura. El \u201cllamear\u201d parece ocultar un tipo de gracias repetidas y caracterizadas por la vehemencia de la actividad del amor y la indefectible presencia del gozo en todas ellas que actualiza la habitual presencia del Esp\u00edritu Santo (1,3-4). La llaga, el toque, los resplandores de las l\u00e1mparas de fuego, la \u00a0<em>obumbraci\u00f3n<\/em>, la fuente rebosante de aguas vivas, el recuerdo y la aspiraci\u00f3n, son todos componentes de la fiesta del Esp\u00edritu en la que participa el hombre entero en su carne y en su esp\u00edritu (2,22). Su distanciamiento de la teor\u00eda de los dones y de la doctrina cl\u00e1sica de los frutos del Esp\u00edritu parece deberse a que la experiencia es de tal variedad y de tal modo ha quedado ligada a la poes\u00eda que prefiere sus propios modos de hablar sobre \u201cfrutos\u201d y \u201cdones\u201d. Testifica muy libremente sobre la multiforme gracia del Esp\u00edritu Santo y, evidentemente, ha desbordado los esquemas tradicionales de siete y doce y esta creatividad ha convertido su m\u00edstica en una original m\u00edstica del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>DIRECCI\u00d3N ESPIRITUAL<em>. <\/em>Contiene <em>Llama <\/em>aportaciones originales al sistema sanjuanista en varios campos de la pr\u00e1ctica y la pedagog\u00eda espiritual. Esto es palmario en cuanto a la direcci\u00f3n espiritual. En <em>Llama <\/em>(3,27-67) se muestra preocupado por una posibilidad de p\u00e9rdida y vilipendio de la libertad cristiana de los espirituales a manos de un r\u00edgido control jer\u00e1rquico e institucional. A los que quieran acompa\u00f1ar la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo les exige humildad para llegar hasta donde puedan y no m\u00e1s; pide preparaci\u00f3n a los que por oficio deben hacer este servicio pastoral en la comunidad; quiere sensibilidad, experiencia, humildad y ciencia. Impone mucha claridad en estos principios b\u00e1sicos: la primac\u00eda de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo (3,46); el reconocimiento de esp\u00edritus, como principal tarea; y el sentido del sujeto como cualidad indispensable para el acompa\u00f1amiento espiritual.<\/p>\n<p><em>Conclusi\u00f3n: La \u2018Llama de amor viva\u2019, libro de la perfecci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>En su p\u00f3rtico podr\u00eda haber escrito: \u201cAb hinc incipit utopia\u201d o \u201cde homine in excelsis\u201d. Entramos en un libro de excesos y desmesuras. <em>Llama <\/em>es el libro por excelencia de la originalidad abundosa y desbordante, del entusiasmo m\u00e1s optimista, aunque no por eso deja de permanecer fiel a las constantes de la acci\u00f3n divina que J. de la Cruz ya tiene presentadas en otras ocasiones. Las l\u00edneas de fuerza que estructuran el libro doctrinalmente son coherentes con el llamado sistema sanjuanista que ya ha probado su fortaleza l\u00f3gica en otros casos. <em>Llama <\/em>mantiene el mismo vocabulario fundamental del sanjuanismo. Vocabulario teol\u00f3gico que es como el tronco sobre el que ahora se ve brotar la infloresciencia de mil gracias que invaden al hombre y culminan su proceso espiritual en todas sus dimensiones: m\u00edstica o experimental, \u00e9tica o moral, teologal o de comuni\u00f3n personal y psicol\u00f3gica. Se sigue hablando de uni\u00f3n, de negaci\u00f3n y de la desnudez como m\u00e1xima norma del evangelio.<\/p>\n<p>Ocupan como siempre lugar preeminente las virtudes teologales, las cuales son propuestas como fundamento y cumbre de la vida espiritual en armon\u00eda homog\u00e9nea; entre todas ellas atiende especialmente a la esperanza; objetivamente, se descubre con admiraci\u00f3n la omnipresente acci\u00f3n de la santa Trinidad que parec\u00eda haber estado oculta hasta ahora, pero que desde el inicio m\u00e1s arcano actuaba ya sobre el hombre en las primeras fases de la purificaci\u00f3n tan eficazmente, aunque no tan evidentemente como ahora; no olvida avisar y describir sumariamente la inevitable noche del esp\u00edritu. Vuelve tambi\u00e9n al asunto de la relaci\u00f3n entre la meditaci\u00f3n y la contemplaci\u00f3n. Temas todos que ya tiene tratados. Sin embargo, todos los temas son llevados ahora al extremo. Todos son agotados hasta las \u00faltimas y m\u00e1s optimistas consecuencias, se produce incluso como ya observamos la variaci\u00f3n leve en el significado de las palabras al entrar en lo nuevos contextos. Solo el Don Divino del Esp\u00edritu puede posibilitar esta maravilla de ofrecer al hombre la satisfacci\u00f3n de amar por encima de lo que es y tiene. \u201cEsta es la gran satisfacci\u00f3n y contento del alma, ver que da a Dios m\u00e1s que ella es en s\u00ed y vale\u201d (3,80). El hombre se supera a s\u00ed mismo en la gracia del Esp\u00edritu Santo. El libro habla de lo que a\u00fan no es, pero tiene que llegar a ser; <em>Llama <\/em>se propone repatriar al hombre a su mejor verdad, por eso es profec\u00eda de nosotros.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 GABRIEL CASTRO, \u00abLlama de amor viva. El libro de la perfecci\u00f3n<em>\u201d<\/em>, en AA. VV., <em>Introducci\u00f3n a la lectura de san Juan de la Cruz<\/em>, Junta de Castilla y Le\u00f3n, Valladolid 1991; Id. \u201cLlama de amor viva. Poema del amor el tiempo y la muerte\u201d, en <em>MteCarm <\/em>99 (1991) 445-476; M. HERRAIZ, \u201cConsagraci\u00f3n de un m\u00edstico y un te\u00f3logo. Llama de amor viva<em>\u201d<\/em>, en <em>Teresianum <\/em>40 (1989) 363-395; R. MORETTI, <em>Al vertice della esperienza trinitaria. Riflessioni sulla fiamma viva d\u2019amore di s. Giovanni della Croce<\/em>, en <em>Riv. di Vita Spirituale <\/em>39 (1985) 172185; JUAN JOS\u00c9 DE LA INMACULADA, <em>El \u00faltimo grado de amor. Ensayo sobre la Llama de amor viva<\/em>, Santiago de Chile 1941; F. RUIZ SALVADOR, \u201cCimas de contemplaci\u00f3n. Ex\u00e9gesis de la Llama de amor viva, en <em>EphCarm <\/em>13 (1962) 257-298; H. HATZFELD, \u201cLas Profundas Cavernas. 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