{"id":3180,"date":"2015-01-14T11:18:12","date_gmt":"2015-01-14T17:18:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3180"},"modified":"2021-01-14T11:20:27","modified_gmt":"2021-01-14T17:20:27","slug":"todo-nada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3180","title":{"rendered":"Todo \/ Nada"},"content":{"rendered":"<p>\u201cNada\u201d \/ \u201cTodo\u201d es un binomio sanjuanista, que tiene su originalidad en su propia experiencia de la negaci\u00f3n necesaria en el proceso de la vida espiritual para llegar el hombre a la uni\u00f3n transformante con Dios.<\/p>\n<p>\u201cNada\u201d \/ \u201cTodo\u201d o \u201cTodo\u201d \/ \u201cnada\u201d no es propiamente un s\u00edmbolo, aunque tenga mucho de similar al misterio escondido en los s\u00edmbolos, tan queridos y usados por el Santo.<\/p>\n<p>Juan de la Cruz era consciente de la dificultad que encontraban sus hijos e hijas espirituales para entender su doctrina, s\u00f3lida y sustanciosa, como \u00e9l mismo la califica en el pr\u00f3logo de <em>Subida<\/em> <em>del Monte Carmelo <\/em>(n. 8). Entendiendo, por otra parte, el peligro de no ser entendido, o de ser malinterpretado, pues conoc\u00eda adecuadamente el nivel cultural y teol\u00f3gico de los destinatarios inmediatos, sus contempor\u00e1neos, trat\u00f3 de darse a entender lo mejor que pudo, procur\u00f3 evitar las disquisiciones de la \u00e9poca, tanto filos\u00f3ficas como teol\u00f3gicas, y recurri\u00f3 al m\u00e9todo m\u00e1s pr\u00e1ctico, existencial y de experiencia, intentando ayudar a llegar al \u201cTodo\u201d, que es Dios, poniendo en sus escritos vida, experiencia, amor, vivencia.<\/p>\n<h3>I. Centralidad del tema<\/h3>\n<p>El tema que nos ocupa es el centro, de alguna manera, de la doctrina sanjuanista. Toda ella, en efecto, gira en torno al Todo de Dios y a la nada del hombre. La tarea de la criatura es vaciarse de su pobreza y peque\u00f1ez, y llenarse, o dejarse llenar, mejor dicho, del que lo es todo en todos, de su Creador.<\/p>\n<p>\u201cNada\u201d \/ \u201cTodo\u201d o \u201cTodo\u201d \/ \u201cNada\u201d se pueden considerar desde varias perspectivas: desde la antropolog\u00eda, la filosof\u00eda, la metaf\u00edsica, la teolog\u00eda, la espiritualidad, la m\u00edstica, la psicolog\u00eda, etc. En Juan de la Cruz no cabe la menor duda de que se considera principalmente, que no exclusivamente, desde la teolog\u00eda-espiritualidad-m\u00edstica, con la innegable apoyatura de la experiencia-vivencia personal, aunque no siempre as\u00ed se manifieste en su exposici\u00f3n doctrinal, pues el Santo es un te\u00f3logo que sabe de sistemas, de elaboraciones cient\u00edfico-teol\u00f3gicas y de pedagog\u00eda; <em>no en vano es un buen mistagogo<\/em>, como es un excelente poeta.<\/p>\n<p>La doctrina sanjuanista sobre \u201cnada\u201d \/ \u201cTodo\u201d no siempre ha sido bien interpretada, con frecuencia malinterpretada, y tergiversada en ocasiones. No es f\u00e1cil que todos los aspectos de la cuesti\u00f3n que nos ocupa puedan ser englobados en un solo estudio. Pero s\u00ed es importante una buena interpretaci\u00f3n del sanjuanismo de las \u201cnadas\u201d. No es el santo de las \u201cnadas\u201d, sino el santo del \u201cTodo\u201d. De ah\u00ed que el tema de las \u201cnadas\u201d haya que estudiarlo conjuntamente con el tema del \u201cTodo\u201d, y a la inversa. De lo contrario, siempre ser\u00e1 un estudio parcializado, sin contexto e incompleto.<\/p>\n<p>El sistema aristot\u00e9lico-escol\u00e1stico\/tomista \u2013por lo dem\u00e1s en este caso evidente y n\u00edtido\u2013 nos dice que \u201cdos contrarios no caben en un mismo sujeto\u201d. Por otro lado, el Evangelio no es menos claro: o se sirve a Dios o al dinero, ll\u00e1mese cosa o criatura racional. Para llenarse de Dios, y de lo que son los bienes de Dios, necesariamente hay que vaciarse de lo que no es Dios, aunque no sea exactamente contrario a Dios o negaci\u00f3n de Dios. \u00c9l es radical y lo quiere espiritualmente todo y lo exige todo. Dios es un amante celoso y posesivo. Exige la negaci\u00f3n total. Por eso la negaci\u00f3n sanjuanista es una <em>abnegaci\u00f3n evang\u00e9lica. <\/em>Por lo dem\u00e1s, su radicalidad est\u00e1 bien expresada en la sentencia de Cristo: \u201cQuien no est\u00e1 a favor m\u00edo, est\u00e1 en contra de m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Juan de la Cruz lo expres\u00f3 muy valiente y radicalmente en <em>Subida <\/em>(I, 13, 11), donde afirma, en una palabra, que, para poseerlo todo, has de negarlo todo. Y ese amor posesivo y celoso de Dios da al alma la aut\u00e9ntica libertad experiencial, y la m\u00e1s profunda intimidad y comuni\u00f3n con Dios, vivo y presente en el alma del que ama y experiencia m\u00edsticamente ese amor de Dios.<\/p>\n<h3>II. Noci\u00f3n de \u201cnada\u201d y de \u201cTodo\u201d<\/h3>\n<p>\u201cNada\u201d \/ \u201cTodo\u201d, \u201cTodo\u201d \/ \u201cnada\u201d son t\u00e9rminos correlativos, en relaci\u00f3n rec\u00edproca, pues se da entre ellos una \u201csimultaneidad din\u00e1mica\u201d, se ha dicho, en la que se realiza un proceso de transformaci\u00f3n del hombre en Dios por medio de la uni\u00f3n en el amor.<\/p>\n<p>Es, por ello mismo, esencial recuperar y dejar clara la aut\u00e9ntica doctrina del Doctor M\u00edstico del Amor y del Todo sobre la \u201cnada\u201d y, por consiguiente, la doctrina sobre el \u201cTodo\u201d. Tradicionalmente, quienes poco o nada han entendido su doctrina han afirmado que Juan de la Cruz era el \u201cM\u00edstico de las nadas\u201d. Nada m\u00e1s lejos de la realidad doctrinal y vivencial del Santo de Fontiveros.<\/p>\n<p>CORRELATIVIDAD DE LOS CONCEPTOS. Es muy frecuente en Juan de la Cruz el uso de estas dos palabras en sus escritos: 373 veces la palabra \u201cnada\u201d, y 274 veces la palabra \u201ctodo\u201d. Esto mismo est\u00e1 indicando ya lo dif\u00edcil que resulta comprender con entera exactitud su carga ideol\u00f3gica.<\/p>\n<p>No se afirma que el hombre y las cosas sean nada, sino que hay que plantearse y vivir la verdadera relaci\u00f3n del hombre y de las cosas con Dios, su Hacedor.<\/p>\n<p>El concepto de \u201cnada\u201d en el M\u00edstico de Fontiveros es \u201caxiol\u00f3gico\u201d, es decir, no es un concepto especulativo-filos\u00f3fico, sino que es una palabra al servicio de <em>la abnegaci\u00f3n evang\u00e9lica, <\/em>ya que el Santo expone su doctrina sobre la \u201cnada\u201d en un contexto teol\u00f3gico-espiritual-m\u00edstico principal\u00edsimamente, que no filos\u00f3fico ni metaf\u00edsico de una manera primaria e importante. A lo m\u00e1s, en un contexto antropol\u00f3gico-psicol\u00f3gico, pues se trata de hacer evidente desde la teolog\u00eda-espiritualidad-m\u00edstica las relaciones del hombre con Dios en el plano de la santificaci\u00f3n del ser humano. El hombre ha de negarse a s\u00ed mismo para llenarse de Dios; es la renuncia del yo para llenarse del \u201cT\u00fa\u201d, que es Dios. Es la parte o dimensi\u00f3n asc\u00e9tica de la vida espiritual del cristiano, que no es <em>autonegaci\u00f3n ni alienaci\u00f3n destructiva <\/em>de la persona, sino ejercicio de entrenamiento necesario para la comuni\u00f3n con Dios-m\u00edstica cristiana en el ejercicio de la vida de gracia y de las virtudes cristianas. Todo ello conlleva, postula, necesariamente \u201cnegaci\u00f3n\u201d, pero no para quedarse vac\u00edo el ser humano, sino para transformarse en Dios, mediante la gracia divina que espiritualiza singularmente, \u201cdiviniza\u201d, al hombre y lo va haciendo cada vez m\u00e1s semejante a Dios, \u00abparticipando as\u00ed de su naturaleza divina\u201d, seg\u00fan S. Pedro en su segunda (1,4).<\/p>\n<p>La \u201cnada\u201d sanjuanista es una realidad \u201cvalorativa\u201d y \u201ccomparativa\u201d: el hombre es nada comparado con Dios; pero el hombre es un valor positivo, que el Se\u00f1or ha amado, salvado y le ha dado un destino final eterno, que es \u00c9l mismo. Generalmente decimos que una cosa es nada, cuando no tiene valor alguno: no vale nada, no es nada, se suele afirmar.<\/p>\n<p>Y es que el Santo usa la palabra \u201cnada\u201d para comparar realidades y no s\u00f3lo conceptos, que no es su filosof\u00eda, ni su teolog\u00eda de esa \u00edndole, partiendo de un sentido cristiano y experiencial-vivencial de la realidad. Es as\u00ed c\u00f3mo la \u201cnada\u201d sanjuanista tiene un car\u00e1cter \u201caxiol\u00f3gico\u201d.<\/p>\n<p>El dibujo famoso del <em>Monte Carmelo <\/em>o Monte de la perfecci\u00f3n, hecho por Juan de la Cruz y, para algunos s\u00edntesis de la doctrina del M\u00edstico Doctor, tiene en la senda central hacia la cima del monte, que es la senda estrecha de la perfecci\u00f3n, el conocido escrito: \u201cNada, nada, nada, nada, nada y en el Monte nada\u201d. Y en la cima del monte est\u00e1 escrito: \u201cS\u00f3lo mora en este monte la gloria y honra de Dios\u201d. Las otras dos sendas que flanquean la senda central, son <em>el camino del esp\u00edritu imperfecto <\/em>\u2013la de la izquierda\u2013 y <em>el camino del esp\u00edritu errado<\/em> \u2013la de la derecha\u2013, como bien se\u00f1alado deja su autor.<\/p>\n<p>En el dibujo sanjuanista est\u00e1 claro el \u201cvalor relativo\u201d de la \u201cnada\u201d frente a lo \u201cAbsoluto\u201d que es \u201cla gloria y honra de Dios\u201d. Por eso, Juan de la Cruz nos dir\u00e1 lo que se ha de hacer \u201cpara venir al todo\u201d, para \u201ctener al todo\u201d, para \u201cno impedir al todo\u201d y el \u201cindicio de que se tiene todo\u201d, no es m\u00e1s que la ascesis cristiana o <em>abnegaci\u00f3n evang\u00e9lica, <\/em>mediante la pr\u00e1ctica radical del \u201cnada\u201d. Efectivamente, la ascesis cristiana s\u00f3lo es un medio para la b\u00fasqueda de la perfecci\u00f3n cristiana; nunca ser\u00e1 un fin en s\u00ed misma. La perfecci\u00f3n cristiana siempre es obra de Dios; quedarse en la ascesis es quedarse en los medios y en la simple tarea humana, que no pasa de ser una simple colaboraci\u00f3n, exigida por Dios naturalmente.<\/p>\n<p>La \u201cnada\u201d sanjuanista es sencillamente la negaci\u00f3n de algo que pretende serlo \u201ctodo\u201d en el hombre; incluso m\u00e1s, que pretende ser el \u201ctodo\u201d del hombre. Es esto precisamente lo que el Doctor M\u00edstico pretende dejar claro: el Absoluto-Dios es el fin de todo, y todo lo dem\u00e1s es relativo, que debe converger en Dios Trascendencia. Y esto es fruto no s\u00f3lo de la teolog\u00eda que \u00e9l ha estudiado y conoce, sino de la propia experiencia, principio importante de valoraci\u00f3n del \u201cTodo\u201d y de la \u201cnada\u201d. Juan de la Cruz es te\u00f3logo, pero es tambi\u00e9n m\u00edstico excepcional y pedagogo de la experiencia m\u00edstica cristiana. El sujeto de la experiencia es siempre el que mejor puede valorar el objeto de la misma y su alcance.<\/p>\n<p>Por eso, la \u201cnada\u201d es una realidad, conocida desde la experiencia m\u00edstica cristiana, que conduce hacia el abandono total en manos del Dios Trascendente-Absoluto-Transformador del hombre en una realidad de futuro y de felicidad eterna en uni\u00f3n con el Dios-Creador.<\/p>\n<p>El \u201cTodo\u201d y la \u201cnada\u201d son dos valores; el segundo depende del primero y el primero da sentido y valor al segundo. La \u201cnada\u201d sanjuanista tiene que <em>transformarse <\/em>para poder ser algo, y llegar as\u00ed a alcanzar el \u201cTodo\u201d.<\/p>\n<p>NIVELES SIGNIFICATIVOS. Se pueden proponer, a modo de ejemplo, algunos niveles de significado de la nada para poner de relieve sus dimensiones. El primer nivel de significado de la \u201cnada\u201d consiste <em>en ser modo de comparaci\u00f3n valorativa entre \u201cel todo ontol\u00f3gico\u201d y \u201cel Todo de Dios\u201d. <\/em>En este primer nivel, se podr\u00eda afirmar que la \u201cnada\u201d tiene ante todo <em>un nivel ontol\u00f3gico. <\/em>Esa realidad comparativa a la que se refiere el Doctor M\u00edstico existe. Pero Dios es el criterio de todas las valoraciones de tipo ontol\u00f3gico. Dice Juan de la Cruz: \u201cTodas las cosas de la tierra y del cielo, comparadas con Dios, nada son&#8230; De manera que todas las criaturas en esta manera nada son, y las aficciones de ellas son impedimimento y privaci\u00f3n de la transformaci\u00f3n en Dios&#8230; De manera que todo el ser de las criaturas, comparado con el infinito (ser) de Dios, nada es\u201d (S I, 4, 3-4).<\/p>\n<p>Esto no es un nihilismo existencial del hombre, sino que el M\u00edstico Doctor habla del hombre en este sentido, como de todo el resto que forma parte de la creaci\u00f3n, para engrandecerlo desde la \u00f3ptica de Dios, que es siempre el supremo criterio de todas las valoraciones, porque es el \u201cTodo\u201d, el \u201cAbsoluto\u201d.<\/p>\n<p>El segundo nivel de significado tiene que ver con el hombre. Es <em>el nivel antropol\u00f3gico. <\/em>La \u201cnada\u201d tambi\u00e9n se refiere al todo del hombre frente al Todo de Dios. Es la \u201cnada\u201d considerada en el hombre frente al \u201cTodo\u201d que es Dios. Se hace hincapi\u00e9 en el modo del ser del hombre delante del Ser Divino. Este nivel presupone las facultades humanas espirituales o intelectuales, tiene presente al hombre como alma, como principio vital, como valor en s\u00ed mismo en el mundo, pero, sobre todo, como criatura privilegiada entre todas las criaturas, ya que tiene un destino, una finalizaci\u00f3n eterna, que es descansar para siempre en Dios. Nos dice el Santo: \u201cY as\u00ed, el que ama criatura, tan bajo se queda como aquella criatura, y, en alguna manera m\u00e1s bajo; porque el amor no s\u00f3lo iguala, mas aun sujeta al amante a lo que ama&#8230; Porque todas las cosas de la tierra y del cielo, comparadas con Dios, nada son\u201d (S I, 4,3).<\/p>\n<p>Se podr\u00eda hablar a\u00fan de un tercer nivel, que es <em>el nivel metaf\u00edsico, <\/em>ya que Juan de la Cruz al afirmar que el hombre, comparado con Dios, nada es, de alguna manera est\u00e1 haciendo una afirmaci\u00f3n metaf\u00edsica, que el Santo conoce y no excluye en su doctrina sobre la \u201cnada\u201d, aunque no se propone expresamente hablar del hombre desde la metaf\u00edsica. No hay duda, sin embargo, que \u00e9l esconde siempre antropolog\u00eda, psicolog\u00eda y mistagog\u00eda detr\u00e1s de su teolog\u00eda-espiritualidad-m\u00edstica. Una metaf\u00edsica altamente elevada en la doctrina sanjuanista por la formaci\u00f3n recibida, por los conocimientos antropol\u00f3gico-teol\u00f3gicos que posee, y que no es s\u00f3lo fruto del razonamiento humano, sino de la experiencia-vivencia espiritual-m\u00edstica.<\/p>\n<p>Estos niveles mencionados de la \u201cnada\u201d sanjuanista son el complemento de los otros niveles que, en el Santo de Fontiveros, aparecen como b\u00e1sicos y fundamentales: el teol\u00f3gico, espiritual, m\u00edstico, psicol\u00f3gico, antropol\u00f3gico.<\/p>\n<h3>III. Cristo, el Todo<\/h3>\n<p>El \u201cTodo\u201d de Juan de la Cruz es Cristo: \u201cPorque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado en el todo, d\u00e1ndonos al Todo, que es su Hijo\u201d (S 2, 22, 4).<\/p>\n<p>Para el Doctor M\u00edstico es evidente que el \u201cTodo\u201d es Cristo, visto como el \u201cTodo\u201d de Dios, entregado al hombre, encarnado; es m\u00e1s: \u201chumanizado\u201d, como prefiere decir Juan de la Cruz.<\/p>\n<p>El \u201cTodo\u201d de Dios, haci\u00e9ndose el \u201cTodo\u201d del hombre en la encarnaci\u00f3n, se ha unido al \u201cnada\u201d. Se ha llegado as\u00ed a una relaci\u00f3n entre personas: entre el \u201cTodo\u201d de Dios y la \u201cnada\u201d del hombre. Es, pues, una relaci\u00f3n de uni\u00f3n personal, entre personas. Cristo es \u201cTodo\u201d \/ \u201cnada\u201d; es el Verbo encarnado, humanizado.<\/p>\n<p>Cristo es el \u201cTodo\u201d, ya que es el Hijo de Dios-Padre, entregado al hombre y anonadado en favor del hombre. En cuanto al hombre s\u00f3lo Dios es su \u201cTodo\u201d. El Padre efectivamente nos lo ha dado todo en Cristo. El hombre ha sido convocado por Dios a la uni\u00f3n m\u00e1s \u00edntima posible con \u00c9l, que se hace siempre en la semejanza de amor.<\/p>\n<p>Pero la iniciativa siempre es de Dios. No pod\u00eda ser \u2013ni puerde ser\u2013 de otra manera: \u201cSi el alma busca a Dios, mucho m\u00e1s la busca su Amado a ella\u201d (LlB 3, 28).<\/p>\n<p>Y el hombre es debidamente coherente cuando reconoce que la iniciativa de amor viene de Dios, y que ha de dar una respuesta en la reciprocidad de amor. Esto obliga al hombre a luchar sin descanso para remover cualquier tipo de obst\u00e1culo a esa reciprocidad en el amor con el \u201cTodo\u201d. El obst\u00e1culo, est\u00e1 claro, es el pecado.<\/p>\n<h3>IV. Las virtudes teologales, clave de la \u201cnada\u201d sanjuanista<\/h3>\n<p>Se quiere afirmar con esto que, para el Santo, fe, esperanza y caridad son la clave para entender su doctrina sobre la \u201cnada\u201d en todo el proceso de la vida espiritual, seg\u00fan su concepci\u00f3n y exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Las virtudes teologales son la base de todo el sistema sanjuanista, en cuanto purifican radicalmente las potencias espirituales del hombre: entendimiento, memoria, voluntad. Y en ese contexto es donde se pueden entender debidamente sus afirmaciones sobre la \u201cnada\u201d. El vac\u00edo de las facultades espirituales es necesario para que puedan llenarse de Dios, y transformarse progresiva, aunque muy paulatinamente, en Dios. Llenarse de Dios lo que el hombre tiene de m\u00e1s espiritual, como son las tres potencias o facultades del alma, es llenarse todo el ser del hombre.<\/p>\n<p>Es evidente que \u00fanicamente las actitudes teologales del hombre le dar\u00e1n certeza de que la \u201cnada\u201d es el camino hacia el \u201cTodo\u201d, incluso en la tremenda radicalidad y dureza del proceso de la \u201cnada\u201d. La \u201cnada\u201d es camino al \u201cTodo\u201d. Y s\u00f3lo el \u201cTodo\u201d es plenitud, llenez, realizaci\u00f3n entera, de la \u201cnada\u201d.<\/p>\n<p>\u201cNada\u201d \/ \u201cTodo\u201d no son dispersi\u00f3n, sino unidad en el panorama espiritual sanjuanista; aparecen como antinomias, pero desde la fe, esperanza y caridad cristianas se intuye una unidad profunda y con un objetivo claro en la propuesta.<\/p>\n<p>Y todo en Juan de la Cruz converge, como por lo dem\u00e1s es la doctrina paulina y del Evangelio, en el amor, s\u00edntesis, vida, din\u00e1mica y poso eterno, de la fe y de la esperanza, vividas en entera confianza y abandono filial en Dios; doctrina asc\u00e9tico-m\u00edstica del Santo y de sus disc\u00edpulos m\u00e1s aventajados.<\/p>\n<p>La \u201cnada\u201d, vista desde las actitudes fundamentales del hombre, como son las tres virtudes teologales, que, para el M\u00edstico Doctor son la gu\u00eda y el sendero \u00fanico del encuentro con Dios, m\u00e1s que todas las dem\u00e1s virtudes morales, es el verdadero camino al triunfo de Dios en el hombre, que se adue\u00f1a nuevamente de todo su ser: entender, pensar, amar, recordar y actuar. La \u201cnada\u201d sanjuanista es como un canto al \u201cTodo\u201d, al que conduce, en quien cree, a quien espera con esperanza bien fundada y a quien ama experiencialmente tantas veces en su contemplaci\u00f3n.<\/p>\n<p>S\u00f3lo se entrega de verdad a Dios quien ha llegado a reconocer en su vida, y particularmente en su vida espiritual-m\u00edstica, que Dios es el \u201cTodo\u201d del hombre, que se experiencia como \u201cm\u00edo\u201d, porque \u00c9l as\u00ed lo quiere y de hecho as\u00ed se ha entregado. Al mismo tiempo, solamente se entrega Dios al hombre que se ha vaciado de s\u00ed mismo y de todo lo dem\u00e1s, haciendo de la \u201cnada\u201d senda segura, porque el camino es estrecho, para llegar a la cima del <em>Monte de la<\/em> <em>perfecci\u00f3n, <\/em>donde solamente mora \u201cla gloria y honra de Dios\u201d.<\/p>\n<p>La fe, la esperanza y la caridad son la plenitud de la \u201cnada\u201d, y al mismo tiempo el medio seguro y generador de la uni\u00f3n del hombre con Dios, su Creador, Salvador, Plenitud y Amor para siempre. En la espiritualidad del Doctor M\u00edstico todo rezuma ambiente, exigencia y acontecimiento teologales.<\/p>\n<p>La fe, que presupone y siempre respeta la raz\u00f3n humana, aunque oscurece el entendimiento humano, valora la \u201cnada\u201d como medio para el hombre en el camino hacia la uni\u00f3n con Dios. La esperanza pide un compromiso fuerte de entrega y abandono confiados en Dios, que purifica la memoria y la lleva a la uni\u00f3n perfecta con Dios. La caridad convierte el coraz\u00f3n del hombre en un fuego ardiente que s\u00f3lo busca y quiere el amor de Dios, purificaci\u00f3n radical de la voluntad humana para que se una \u00edntimamente con Dios, <em>el amor.<\/em><\/p>\n<h3>V. \u201cOraci\u00f3n de alma enamorada\u201d<\/h3>\n<p>En esta oraci\u00f3n preciosa <em>de alma enamorada, <\/em>Juan de la Cruz ha expresado fenomenalmente bien el binomio \u201cnada\u201d \/ \u201cTodo\u201d, \u201cTodo\u201d \/ \u201cnada\u201d, a partir del contraste m\u00e1s radical del pecado hasta la plenitud de uni\u00f3n con Dios en cada una de las realidades creadas. Si a la uni\u00f3n de semejanza de amor plantease dificultad el recuerdo de los pecados, afirma el Santo, el cumplimiento de la voluntad de Dios, el \u00fanico bien perseguido, es prueba de su <em>Bondad y Misericordia, <\/em>base del conocimiento de Dios por parte del hombre, y el \u201cTodo\u201d ser\u00e1 glorificado en la \u201cnada\u201d. Si, para conseguir la uni\u00f3n con Dios, el hombre ha de presentar sus obras, no tiene m\u00e1s que su \u201cnada\u201d a total disposici\u00f3n; como regalo se le conceden tambi\u00e9n las obras, que siempre son dones de Dios, como lo son los m\u00e9ritos del hombre. Obras que el hombre puede con humilde apertura dejar que Dios mismo cumpla y ser as\u00ed aceptado por Dios, aportando la contribuci\u00f3n personal de las eventuales penas que tales obras conllevan.<\/p>\n<p>La espera de la uni\u00f3n se hace felicidad, porque se realiza siempre y sobre todo como <em>gracia y misericordia. <\/em>Esta uni\u00f3n se postula en el Hijo, ofreciendo a cambio la propia \u201cnada\u201d, siempre querida por Dios, y pidiendo el don de tal Hijo, no menos querido por el Padre. La fuente de paz para el hombre es poder contar con el irreversible don del Hijo, Cristo Jes\u00fas, en quien el hombre halla cuanto desea.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, tomando conciencia de la realidad all\u00ed escondida, se pagan las \u201cimpaciencias\u201d de la \u201cnada\u201d del hombre. \u00c9l descubre que, por el amor de Dios, en su coraz\u00f3n le basta comprender que todo es suyo. De hecho, el alma reconoce que \u201cm\u00edos son los cielos y m\u00eda es la tierra; m\u00edas son las gentes, los justos son m\u00edos y m\u00edos los pecadores; los \u00e1ngeles son m\u00edos, y la Madre de Dios y todas las cosas son m\u00edas; y el mismo Dios es m\u00edo y para mi, porque Cristo es m\u00edo y todo para mi. Pues \u00bfqu\u00e9 pides y buscas, alma m\u00eda? Tuyo es todo esto, y todo es para ti. No te pongas en menos ni repares en meajas que se caen de la mesa de tu Padre\u201d.<\/p>\n<p>\u201cTodo\u201d y \u201cnada se unen en el hombre y en Dios \u2013el hombre divinizado en Cristo Jes\u00fas y Dios humanizado en Cristo Jes\u00fas tambi\u00e9n\u2013, a quien el hombre ha aceptado en plenitud y a quien el hombre ha entregado todo.<\/p>\n<p>La \u201cnada\u201d es querer y amar de verdad al \u201cTodo\u201d, y es dejarse amar por el \u201cTodo\u201d. Todo ello en plenitud y totalidad, que es cuando, en realidad, el hombre ha llegado al estado de perfecta filiaci\u00f3n divina en la tierra, despu\u00e9s de haber recorrido enteramente la senda de la \u201cnada\u201d, que es el \u201cmodo de tener al Todo\u201d y condici\u00f3n indispensable para cantar: \u201ccuando menos lo quer\u00eda, t\u00e9ngolo todo sin querer\u201d. Juan de la Cruz seguramente bebe esta doctrina del \u201cTodo\u201d \/ \u201cnada\u201d en el \u201ccomo quien no tiene nada y lo posee todo\u201d de S. Pablo en (2Cor 6, 10).<\/p>\n<p>Solamente quien haya experienciado la \u201cnada\u201d sanjuanista podr\u00e1 decir la \u201coraci\u00f3n de alma enamorada\u201d, expresi\u00f3n del triunfo del \u201cTodo\u201d-Dios en la vida del hombre peregrino en este mundo de Dios. La \u201cnada\u201d resulta ser un canto amoroso en el alma enamorada de \u201cTodo\u201d, \u201cTodo\u201d, \u201cTodo\u201d, que se experimenta como \u201cm\u00edo\u201d: \u201cY el mismo Dios es m\u00edo y para m\u00ed, porque Cristo es m\u00edo y todo para m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Es Dios que se entrega al hombre, que se hace experiencia m\u00edstica en el cristiano, cuando \u00e9ste ha llegado a una vida de uni\u00f3n con Dios, fuerte y generosa, que lo llena todo, que lo puede todo y que lo salva todo. Dios s\u00f3lo se entrega al hombre que se ha entregado a la \u201cnada\u201d y en la \u201cnada\u201d estando en este mundo, caminando por la senda estrecha del amor, que se vuelve senda amplia y segura para llegar al <em>Monte de la perfecci\u00f3n, <\/em>que es Cristo.<\/p>\n<p>Sintetizando un poco todo lo dicho, se puede afirmar que \u201cTodo\u201d \/ \u201cnada\u201d tiene mucho del contenido misterioso de la literatura simb\u00f3lica sanjuanista, y que forma parte de la elaboraci\u00f3n doctrinal de la experiencia orante del Doctor M\u00edstico. \u201cNada\u201d no es un t\u00e9rmino que pueda sostenerse por s\u00ed mismo, pues est\u00e1 siempre relacionado con el \u201cTodo\u201d verdadero, que es Cristo, el Hijo del Padre, que desde el amor busca la uni\u00f3n transformante del hombre en el mundo por el que peregrina hacia el Monte de la perfecci\u00f3n, en cuya cima \u201cs\u00f3lo mora la gloria y honra de Dios\u201d. Las actitudes fundamentales del hombre \u2013llamadas virtudes teologales\u2013 son el cauce para el vaciamiento de todo lo que no es de Dios en el hombre, o no es conforme a Dios; aqu\u00e9l necesita purificar sus potencias espirituales mediante la luz, el recuerdo y el calor de la fe, la esperanza y la caridad. Dios es celoso y posesivo. La \u201coraci\u00f3n de alma enamorada\u201d es algo as\u00ed como una propuesta de los contenidos espirituales del binomio \u201cTodo\u201d \/ \u201cnada\u201d, cuando el hombre ha llegado ya a una experiencia fort\u00edsima de la filiaci\u00f3n divina, y ya todo lo siente y lo vive como suyo, aunque sigue siendo de Dios, porque hasta Dios es del hombre, en Cristo Jes\u00fas, y todo en Dios se siente como propio: lo m\u00edo es tuyo y lo tuyo es m\u00edo. Se puede decir que la doctrina sanjuanista tiene reminiscencias b\u00edblico-paulinas. Pero Juan de la Cruz ha hecho una aplicaci\u00f3n muy concreta al hombre que camina hacia Dios por la senda de la oraci\u00f3n-contemplaci\u00f3n.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 AISA, I., \u201cLa nada en san Juan de la Cruz\u201d, en <em>Pensamiento <\/em>45 (1989) 257-277; CARBONE, T., \u201cTodo-Nada. San Giovanni della Croce\u201d, en <em>La Scala <\/em>45 (1991) 345-352; CASTELLI, F., \u201cIl concetto di \u2018nada\u2019 in San Giovanni della Croce e in Ernest Hemingway\u201d<em>, <\/em>en <em>La Civilt\u00e0 Cattolica <\/em>125 (1974) 555-566; CLARK, O., \u201cThe Optics of Nothingness\u201d, en <em>Philosophy Today <\/em>16 (1972) 243253; DENT, B., \u201cThe Nada Path\u201d, en <em>Mount Carmel<\/em> 24 (1976) 20-28; DI BERARDINO, P., <em>San Giovanni della Croce. Dottore del \u201cTutto e Nulla\u201d, <\/em>Roma 1990; DUNPHY, W., \u201cAll and Nothing\u201d, en <em>Spiritual<\/em> <em>Life <\/em>6 (1960) 337-348; J. D. GAIT\u00c1N, <em>Negaci\u00f3n y Plenitud en San Juan de la Cruz, <\/em>Madrid 1995; HAGLOF, A., \u201cBuddhism and the Nada of St. Jonh of the Cross\u201d, en: AA. VV. <em>Carmelite Studies <\/em>I, 1980, 183-203; MEIS, J. L., <em>The experience of Nothingness in the Mystical Theology of Jonh of de Cross, <\/em>Michigan, 1980; MURA, G., \u201cLa notte, simbolo della nulla sacra in Heidegger e in Giovanni della Croce\u201d, en <em>Nuova Umanit\u00e0 <\/em>4 (1982) 71-93; OFILADA MINA, M., \u201cRecuperaci\u00f3n del sentido aut\u00e9ntico de \u2018nada\u2019 como valoraci\u00f3n en San Juan de la Cruz mediante el concepto de \u2018Mundo\u2019 hacia la relaci\u00f3n \u2018Dios y hombre\u2019\u201d, en <em>Studium <\/em>38 (1998) 445-462; P\u00c9REZ MILLA, C., \u201cTodo\u201d-\u201dNada\u201d, en AA.VV., <em>Simboli e Mistero in San Giovanni della Croce, <\/em>Roma 1991, 51-71.<\/p>\n<p><em>Mauricio Mart\u00edn del Blanco<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cNada\u201d \/ \u201cTodo\u201d es un binomio sanjuanista, que tiene su originalidad en su propia experiencia de la negaci\u00f3n necesaria en el proceso de la vida espiritual para llegar el hombre a la uni\u00f3n transformante con Dios. \u201cNada\u201d \/ \u201cTodo\u201d o &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3180\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-Pi","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3180"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3180"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3180\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3181,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3180\/revisions\/3181"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3180"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3180"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3180"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}