{"id":3183,"date":"2015-01-14T11:21:53","date_gmt":"2015-01-14T17:21:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3183"},"modified":"2021-01-14T11:24:12","modified_gmt":"2021-01-14T17:24:12","slug":"virtud-es","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3183","title":{"rendered":"Virtud\/es"},"content":{"rendered":"<p>Puede colegirse la importancia concedida por J. de la Cruz a las virtudes por textos como \u00e9stos<strong>: <\/strong>\u201cLas virtudes por s\u00ed mismas merecen ser amadas y estimadas, hablando humanamente, bien se puede el hombre gozar de tenerlas en s\u00ed y ejercitarlas por lo que en s\u00ed son y por lo que de bien humana y temporalmente importan al \u00a0hombre\u201d (S 3,27,3). Pueden compararse al metal m\u00e1s valioso: \u201cY dice \u2013el alma\u2013 que son de oro, para denotar el valor grande de las virtudes\u201d (CB 25, 8). Al hablar de las virtudes, el Santo no tiene como objetivo definir su naturaleza, ni elaborar una teolog\u00eda sobre ellas, sino descubrir el valor que tienen, se\u00f1alar el papel que juegan en el proceso de la perfecci\u00f3n y, sobre todo, ense\u00f1ar el modo de adquirirlas.<\/p>\n<h3>I. Diversas acepciones<\/h3>\n<p>El t\u00e9rmino \u201cvirtud\/es\u201d aparece 497 veces en los escritos de J. de la Cruz con diversas acepciones. Las m\u00e1s corrientes son las siguientes: a) virtud como <em>capacidad, fuerza, cualidad, valor<\/em>; <em>excelencia, atributo<\/em>; b) virtud como <em>gracia, don<\/em>; c) virtud como <em>h\u00e1bito operativo del bien<\/em>. Lo m\u00e1s usual es que el Santo, al hablar de las virtudes, se refiera a todas en general pues parte de la base de que \u201ctodas crecen en el ejercicio de una\u201d (S 1,12,5); con todas hace el alma una pi\u00f1a para su Amado y \u201cas\u00ed esta pi\u00f1a de virtudes que hace el alma para su Amado es una sola pieza de perfecci\u00f3n del alma, la cual fuerte y ordenadamente abraza y contiene en s\u00ed muchas perfecciones y virtudes fuertes y dones muy ricos\u201d (CB 16,9). El discurso sanjuanista sobre las virtudes se centra claramente en la tercera de las acepciones se\u00f1aladas. Su preocupaci\u00f3n pr\u00e1ctica no significa que olvide o descuide la doctrina teol\u00f3gica suficientemente elaborada en su tiempo; al contrario, es f\u00e1cil comprobar c\u00f3mo todo su razonamiento acerca de las virtudes se fundamenta en unos cuantos principios b\u00e1sicos, universalmente aceptados. Son los siguientes: la virtud est\u00e1 en medio de los extremos; todas las virtudes est\u00e1n entrelazadas o interdependientes, de modo que con el ejercicio de una crecen las dem\u00e1s; \u201cen la sequedad y dificultad y trabajo echa ra\u00edces\u201d (CB 30, 5); la caridad, las une, sustenta y fortalece a todas, es la \u201cforma de todas las virtudes\u201d, seg\u00fan la formulaci\u00f3n escol\u00e1stica.<\/p>\n<p>Aunque no propone una definici\u00f3n precisa de la virtud, apunta con claridad lo que no debe tenerse por virtud, como en el texto siguiente: \u201cLa virtud no est\u00e1 en las aprehensiones y sentimientos de \u00a0Dios, por subidos que sean, ni en nada de lo que a este talle pueden sentir en s\u00ed; sino, por el contrario, est\u00e1 en lo que no sienten en s\u00ed, que es en mucha humildad y desprecio de s\u00ed y de todas las cosas&#8230;, y gustar de que los dem\u00e1s sientan de \u00e9l aquello mismo, no queriendo valer nada en el coraz\u00f3n ajeno\u201d (S 3, 9, 3).<\/p>\n<p>Siguiendo los esquemas de su \u00e9poca, habla de virtudes naturales y sobrenaturales, infusas y adquiridas (CB 17, 5), virtudes teologales, cardinales y morales (N 1,13,5). A las \u00fanicas que dedica un tratado sistem\u00e1tico es a las teologales (S 2,1-35 y S 3,1-45). De las morales, ofrece s\u00f3lo referencias generales en S 3, 27-45 al tratar de los \u201cbienes morales\u201d.<\/p>\n<h3>II. Ejercicio de virtudes y camino de perfecci\u00f3n<\/h3>\n<p>Desde cierto punto de vista el camino de la \u00a0uni\u00f3n-perfecci\u00f3n, seg\u00fan el Santo, se identifica con el ejercicio de virtudes. Existe correlaci\u00f3n exacta entre el nivel de madurez espiritual y el enraizamiento de las virtudes en el alma. Los \u00a0principiantes tienen las virtudes flacas e imperfectas, pues obran guiados m\u00e1s por sus gustos y caprichos dado que todav\u00eda no \u201cest\u00e1n habilitados por ejercicios de fuerte lucha en las virtudes &#8230; y como \u00e9stos no han tenido lugar de adquirir los h\u00e1bitos fuertes, de necesidad han de obrar como flacos ni\u00f1os, flacamente\u201d (S 1,1,3). Los \u00a0aprovechados ya tienen un camino recorrido, han llegado al desposorio espiritual y sus virtudes son fuertes y s\u00f3lidas. Los que est\u00e1n en el estado de uni\u00f3n o matrimonio espiritual las ejercitan con hero\u00edsmo y perfecci\u00f3n: \u201cLas cuales virtudes heroicas son ya las del matrimonio espiritual, que asientan sobre el alma fuerte\u201d (CB 20,2). A la uni\u00f3n con Dios se llega por transformaci\u00f3n de amor; \u00e9sta alcanza hasta lo m\u00e1s profundo de su ser (CB 1,17) y se manifiesta y concreta en el ejercicio de virtudes como modo de ser y de obrar.<\/p>\n<p>SEGUIMIENTO DE CRISTO. En la perspectiva del <em>C\u00e1ntico espiritual, <\/em>el alma inicia la b\u00fasqueda de su Amado para unirse con \u00e9l a trav\u00e9s de un proceso de interiorizaci\u00f3n, \u201cno le vayas a buscar fuera de ti\u201d (CB 1, 8) y por medio de mensajeros, que son sus deseos, afectos y gemidos (CB 2, 1). Viendo que no le bastan para encontrar a su Amado, decide buscarle ella misma: \u201cY as\u00ed, en esta tercera canci\u00f3n dice que ella misma por la obra le quiere buscar, y dice el modo que ha de tener en hallarlo, conviene a saber: que ha de ir ejercit\u00e1ndose en las virtudes y ejercicios espirituales de la vida activa y contemplativa\u201d (CB 3,1). La pr\u00e1ctica de la virtud es el modo y manera que ha de llevar el alma en este camino de la uni\u00f3n, para el que no bastan los deseos ni las preguntas a terceros; \u201ces menester obrar de su parte lo que es en s\u00ed\u201d (CB 3,2), \u201cporque el camino de buscar a Dios es ir obrando en Dios el bien y mortificando en s\u00ed el mal\u201d (CB 3,4), que es en lo que consiste el ejercicio de virtudes. No se trata, por tanto, de seguir sus \u00a0gustos, consuelos y placeres, sino de perderlos, ya que el ejercicio de las virtudes consiste en dejar \u201caparte el lecho de sus gustos y deleites\u201d (CB 3,3).<\/p>\n<p>El ejercicio de virtudes se identifica, por tanto, con el seguimiento radical de Cristo. Este camino \u201cno consiste en multiplicidad de consideraciones, ni modos, ni maneras, ni gustos &#8230; sino en una cosa sola necesaria, que es saberse negar de veras, seg\u00fan lo exterior e interior, d\u00e1ndose al padecer por Cristo y aniquilarse en todo &#8230;Y si en este ejercicio hay falta, que es el total y la ra\u00edz de las virtudes, todas esotras maneras es andar por las ramas y no aprovechar, aunque tengan tan altas consideraciones y comunicaciones como los \u00e1ngeles\u201d (S 2,7,8). Esta es la pauta propuesta a \u201cun religioso\u201d para alcanzar \u201cmucha perfecci\u00f3n\u201d, en la misma clave del CE y de la <em>Subida<\/em>: no poner los ojos en el gusto o disgusto al hacer la obra (Av 2), y para obrar las virtudes con fortaleza y constancia \u201ctenga siempre cuidado de inclinarse m\u00e1s a lo dificultoso que a lo f\u00e1cil, a lo \u00e1spero que, a lo suave, y a lo penoso de la obra y desabrido que a lo sabroso y gustoso de ella\u201d (Av 6). Los caminos por los cuales \u201cdiscurren\u201d las almas a la perfecci\u00f3n evang\u00e9lica son muy diversos, \u201ccon muchas diferencias de ejercicios y obras espirituales\u201d (CB 25,4), pero todos los caminos coinciden en ser ejercicio y progreso en la virtud.<\/p>\n<p>LOS APETITOS, ENEMIGOS DE LA VIRTUD<em>. <\/em>Entre los apetitos y la virtud se da exclusi\u00f3n rec\u00edproca. Podemos decir, recordando un principio filos\u00f3fico que suele usar el Santo, que son dos contrarios que no caben en un sujeto. La causa de los efectos negativos que producen los apetitos es \u201cla contrariedad que derechamente tienen contra todos los actos de virtud que producen en el alma los efectos contrarios\u201d (S 1,12,5). Uno de los da\u00f1os que \u00e9stos causan en el alma \u201ces que la entibian y enflaquecen para que no tenga fuerza para seguir y perseverar en virtud\u201d (S 1,10,1). Por su propia din\u00e1mica los apetitos tienden hacia la dispersi\u00f3n, y quedando la voluntad derramada \u201cen otra cosa fuera de la virtud\u201d (S 1,10,1) no tiene la fuerza para obrarla, \u201csi no se atajan, siempre ir\u00e1n quitando m\u00e1s virtud y crecer\u00e1n para mal del alma como los renuevos en el \u00e1rbol\u201d (S 1,10,2). Se lamenta el Santo al ver los efectos paralizadores que tienen los apetitos del ejercicio de la virtud y que no se repare en ello: \u201cY as\u00ed, es l\u00e1stima ver algunas almas como unas ricas naos cargadas de riqueza, y obras, y ejercicios espirituales, y virtudes, y merced que Dios las hace, y &#8230; nunca van adelante, ni llegan al puerto de la perfecci\u00f3n\u201d (S 1,11,4). Quedan bloqueadas para el ejercicio y crecimiento de la virtud. Sin embargo, cuando las virtudes est\u00e1n fuertes, son un cerco o vallado del huerto del alma donde s\u00f3lo pace el Amado (CB 21,18), son \u201cescudos\u201d que la protegen de los vicios \u201cque con el ejercicio de ellas venci\u00f3\u201d (CB 24,9). Las virtudes morales van creciendo en la medida que se van sosegando las pasiones y poniendo freno a los apetitos: \u201cEs de saber que el bien moral consiste en la rienda de las pasiones y freno de los apetitos desordenados; de lo cual se sigue en el alma tranquilidad, paz, sosiego y virtudes morales, que es el bien moral\u201d (S 3, 5, 1).<\/p>\n<p>LA VIRTUD NO SE IMPROVISA<em>. <\/em>Para J. de la Cruz la virtud no es fruto espont\u00e1neo en el ser humano. Tampoco los rigores y excesos son el mejor camino para adquirirlas: \u201c\u00bfQui\u00e9n jam\u00e1s ha visto que las virtudes y cosas de Dios se persuaden a palos y con bronquedad? &#8230; cuando cr\u00edan a los religiosos con estos rigores tan irracionales, vienen a quedar pusil\u00e1nimes para emprender cosas grandes en virtud\u201d <em>(Dict\u00e1menes <\/em>15 y 16). Recuerda con frecuencia el Santo el cl\u00e1sico principio de que la virtud est\u00e1 en medio de los extremos (N 1,6,1).<\/p>\n<p>La adquisici\u00f3n, crecimiento y fortalecimiento de las virtudes es una tarea en la que convergen la gracia de Dios y el esfuerzo humano: \u201cLas virtudes no las puede obrar el alma ni alcanzarlas a solas sin ayuda de Dios, ni tampoco las obra Dios a solas sin ella\u201d (CB 30,6). El ejercicio de virtudes no es simple ascetismo, pero s\u00ed exige colaboraci\u00f3n: \u201cNo basta que Dios nos tenga amor para darnos virtudes, sino que tambi\u00e9n nosotros se le tengamos a \u00e9l para recibirlas y conservarlas\u201d (CB 36,9).<\/p>\n<p>La necesidad de un esfuerzo por parte del hombre para adquirir las virtudes la pone el Santo de manifiesto en S 1,13,5-6. De la mortificaci\u00f3n y apaciguamiento de apetitos y pasiones \u201csalen dem\u00e1s bienes\u201d y para conseguir ese apaciguamiento, \u201ces total remedio lo que se sigue, y de gran merecimiento y causa de grandes virtudes\u201d, procurar \u201csiempre inclinarse: no a lo m\u00e1s f\u00e1cil, sino a lo m\u00e1s dificultoso; no a lo m\u00e1s sabroso, sino a lo m\u00e1s desabrido; no a lo m\u00e1s gustoso, sino antes a lo que da menos gusto; no a lo que es descanso, sino a lo trabajoso; no a lo que es consuelo, sino antes al desconsuelo; no a lo m\u00e1s, sino a lo menos; no a lo m\u00e1s alto y precioso, sino a los m\u00e1s bajo y despreciado; no a lo que es querer algo, sino a no querer nada; no a andar buscando lo mejor de las cosas temporales, sino lo peor, y desear entrar en toda desnudez y vac\u00edo y \u00a0pobreza por Cristo de todo cuanto hay en el mundo\u201d (S 1,13).<\/p>\n<p>Este programa sanjuanista no se queda en algo negativo; establece la justa correlaci\u00f3n entre apetitos y virtudes: la eliminaci\u00f3n de los primeros equivale a la conquista de las otras. El objetivo primordial de eliminar los apegos es adquirir las virtudes, ganar en libertad y \u00a0fortaleza para realizar el bien dejando al margen las resistencias externas o internas. Con el t\u00e9rmino \u201cprocure\u201d se deja claro que este ejercicio es un acto libre de la voluntad por el que la persona se somete a unas renuncias con vistas a madurar en las virtudes y cuando la vida le presente situaciones dif\u00edciles poder responder con altura.<\/p>\n<p>Las virtudes, que son como flores, \u201cen las frescas ma\u00f1anas escogidas\u201d; si se \u201cadquieren en el tiempo de juventud\u201d, agradan m\u00e1s a Dios porque en esos momentos es cuando \u201chay m\u00e1s contradicci\u00f3n de parte de los vicios para adquirirlas, y de parte del natural m\u00e1s inclinaci\u00f3n y prontitud para perderlas; y tambi\u00e9n porque, comenz\u00e1ndolas a coger desde este tiempo de juventud, se adquieren m\u00e1s perfectas y escogidas\u201d (CB 30,4). Es tambi\u00e9n \u201cen las frescas ma\u00f1anas\u201d de la juventud cuando las virtudes se adquieren con mayor firmeza y echan sus ra\u00edces, ya que se han logrado en medio de sequedades, aprietos y trabajos (CB 30,5).<\/p>\n<p>FORTALECIMIENTO Y PERFECCIONAMIENTO DURANTE LA \u201cNOCHE\u201d. No basta el esfuerzo que desde una opci\u00f3n libre realiza la persona para adquirir y fortalecer las virtudes. Tambi\u00e9n Dios realiza su parte para quitar \u201ctodas las impertinencias y ni\u00f1er\u00edas, y hace ganar las virtudes por medios muy diferentes\u201d (N 1,7,5); ni siquiera la persona llega a sospechar hasta d\u00f3nde llega esta acci\u00f3n divina. Las pruebas y sufrimientos no buscados por el ser humano, sino padecidos, sin poderlos controlar lo fortalecen y perfeccionan en la virtud: \u201cPor estos trabajos, en que Dios pone al alma y sentido va ella cobrando virtudes y fuerza y perfecci\u00f3n con amargura; porque la virtud en la flaqueza se perfecciona (2 Cor 12,9), y en el ejercicio de pasiones se labra\u201d (LlB 2,26).<\/p>\n<p>El paso por la noche oscura, sobre todo por la pasiva, se convierte en el crisol donde la persona sale fortalecida y confirmada en las virtudes. La intenci\u00f3n del Santo, al tratar en los primeros cap\u00edtulos del libro primero de la <em>Noche <\/em>las imperfecciones de los principiantes, es para que \u201centendiendo la flaqueza del estado que llevan, se animen y deseen que los ponga Dios en esta noche, donde se fortalece y confirma el alma en las virtudes\u201d (N 1,1,1). Esta noche, con sus padecimientos, es una cura de imperfecciones y una ganancia de virtudes: \u201cTodo es padecer en esta oscura y seca purgaci\u00f3n del apetito, cur\u00e1ndose de muchas imperfecciones e imponi\u00e9ndose en muchas virtudes\u201d (N 1,1,2; y 1,13,5; 2,16,3). Todos los grandes provechos asignados por J. de la Cruz a la noche se relacionan directamente con las virtudes. Destaca los siguientes: a) \u201chumildad espiritual, que es la virtud contraria al primer vicio capital que dijimos ser la soberbia espiritual\u201d (N 1,12,7); b) \u201cse ejercita en las virtudes de por junto\u201d; c) \u201cejerc\u00edtase la caridad de Dios\u201d; d) \u201cejercita aqu\u00ed tambi\u00e9n la virtud de la fortaleza\u201d; e) \u201cen todas las virtudes, as\u00ed teologales, como cardinales y morales, corporal y espiritualmente, se ejercita el alma en estas sequedades\u201d (N 1,13).<\/p>\n<p>LAS VIRTUDES EN EL DESPOSORIO ESPIRITUAL. Aunque todo el proceso de la vida espiritual se presente como ejercicio de virtudes, en cada etapa destaca el Santo lo que le parece m\u00e1s caracter\u00edstico en este punto. En el desposorio espiritual ha llegado el alma a un grado de uni\u00f3n y transformaci\u00f3n en el Amado que exige virtudes m\u00e1s perfectas (CB 16,1) y, por eso, se ejercita en ellas con mayor espontaneidad e intensidad. Esta etapa del camino espiritual se define como \u201cel alto estado y uni\u00f3n de amor en que despu\u00e9s de mucho ejercicio espiritual, suele Dios poner al alma, al cual llaman desposorio espiritual con el Verbo, Hijo de Dios\u201d (CB 1415,2). Se inicia con una comunicaci\u00f3n de Dios al alma de \u201cgrandes cosas de s\u00ed, hermose\u00e1ndola de grandeza y majestad, y arre\u00e1ndola de dones y virtudes, y visti\u00e9ndola de conocimiento y honra de Dios, bien as\u00ed como a desposada en el d\u00eda de su desposorio\u201d (CB 14-15,2). Es el momento en que \u201cve el alma en su esp\u00edritu todas las virtudes suyas, obrando \u00e9l en ella esta luz; y ella entonces, con admirable deleite y sabor de amor, las junta todas y las ofrece al Amado como una pi\u00f1a de hermosas flores\u201d (CB 16,1).<\/p>\n<p>En bellas im\u00e1genes describe el Santo este estado, en el que \u201cse est\u00e1n comunicando y gozando las virtudes y gracias entre el alma y el Hijo de Dios\u201d (CB 16,3) Es como: una vi\u00f1a florecida que \u201ces el plantel que est\u00e1 en esta santa alma de todas las virtudes\u201d (CB 16,4); \u201cuna vi\u00f1a florida y agradable de ella y de \u00c9l, en que ambos se apacientan y deleitan (CB 16,8); b) \u201cuna pi\u00f1a de rosas\u201d, es decir, de virtudes, \u201cque hace el alma para su Amado es una sola pieza de perfecci\u00f3n del alma, la cual fuerte y ordenadamente abraza y contiene en s\u00ed muchas perfecciones y virtudes fuertes y dones muy ricos\u201d (CB 16,9).<\/p>\n<p>En el desposorio espiritual, las virtudes no son perfectas y heroicas; todav\u00eda persisten las molestias de los apetitos y movimientos sensitivos (CB 16,4-5) que estorban el ejercicio de virtudes en que el alma se deleita. \u201cLos maliciosos demonios\u201d embisten contra el alma haci\u00e9ndole la guerra \u201ca este reino pac\u00edfico y florido\u201d de las virtudes del alma (CB 16,6). Tambi\u00e9n puede aparecer en este estado de desposorio espiritual por el llamado \u201ccierzo\u201d, es decir, la sequedad, que como el viento fr\u00edo y seco apaga \u201cel jugo y sabor y fragancia de las virtudes &#8230; porque todas las virtudes y ejercicio afectivo que ten\u00eda el alma tiene amortiguado\u201d (CB 17,3). Es necesario para detener la sequedad, perseverar, por un lado, en la oraci\u00f3n y ejercicios espirituales; por otro, invocar al \u00a0Esp\u00edritu Santo, que es el austro, viento apacible que \u201ccausa lluvias y hace germinar las yerbas y plantas y abrir las flores y derramar su olor\u201d (CB 17,4). Labor que hace aspirando por el huerto del alma, abriendo \u201ctodos estos cogollos de virtudes y descubre estas especias arom\u00e1ticas de dones y perfecciones y riquezas del alma, y manifestando el tesoro y caudal interior, descubre toda la hermosura de ella\u201d (CB 17,6). En este estado de transformaci\u00f3n est\u00e1 el alma \u201cguisada, salada y sazonada con las dichas flores de virtudes y dones y perfecciones\u201d y el Amado se \u201capacienta y deleita en ella, que es el huerto suyo entre los lirios de virtudes y perfecciones y gracias\u201d (CB 17,10). El Amado y el alma, dada la \u00edntima uni\u00f3n y comuni\u00f3n existente entre ellos, \u201cest\u00e1n en uno gozando la flor de la vi\u00f1a\u201d (CB 16,7).<\/p>\n<p>MATRIMONIO ESPIRITUAL: VIRTUDES HEROICAS. Siguiendo la pauta sanjuanista propuesta en el <em>C\u00e1ntico <\/em>(CB 24) la perfecci\u00f3n de las virtudes, posible en esta vida, est\u00e1 reservada para el estado del matrimonio espiritual, o de uni\u00f3n transformante. Su afirmaci\u00f3n es precisa: \u201cLas virtudes fuertes y heroicas, envueltas en fe &#8230; son ya las del matrimonio espiritual, que asientan sobre el alma fuerte\u201d (CB 24,2). Al hilo del comentario del Santo cabe destacar las caracter\u00edsticas o rasgos siguientes de las virtudes:<\/p>\n<p>a) Han llegado al m\u00e1ximo de su potencia y desarrollo: \u201cEn este estado est\u00e1n ya las virtudes en el alma perfectas y heroicas, lo cual a\u00fan no hab\u00eda podido ser hasta que el lecho estuviese florido en perfecta uni\u00f3n con Dios\u201d (CB 24,3)<\/p>\n<p>b) Son perfectas, fuertes y trabadas entre s\u00ed, y dan al alma la fortaleza y osad\u00eda del le\u00f3n: \u201cAs\u00ed, cada una de las virtudes, cuando ya las posee el alma en perfecci\u00f3n, es como una cueva de leones para ella, en la cual mora y asiste el Esposo Cristo unido con el alma en aquella virtud y en cada una de las dem\u00e1s virtudes como fuerte le\u00f3n; y la misma alma, unida con \u00e9l en esas mismas virtudes, est\u00e1 tambi\u00e9n como fuerte le\u00f3n, porque all\u00ed recibe las propiedades de Dios\u201d (CB 24,4). Ya nada ni nadie la puede molestar en el ejercicio de virtudes: \u201cde tal manera est\u00e1n trabadas entre s\u00ed las virtudes y unidas y fortalecidas entre s\u00ed unas con otras y ajustadas en una perfecci\u00f3n del alma, sustent\u00e1ndose unas con otras, que no queda parte abierta ni flaca, no s\u00f3lo para que el demonio pueda entrar, pero ni aun para que ninguna cosa del mundo, alta ni baja, la pueda inquietar ni molestar, ni aun mover\u201d (CB 24,5).<\/p>\n<p>c) Son innumerables o no reducibles a esquemas. Forman una especie de cerco protector del alma, coronada de \u201cescudos de oro coronados\u201d: \u201cLos cuales escudos son aqu\u00ed las virtudes y dones del alma &#8230; Y dice que son mil, para denotar la multitud de las virtudes, gracias y dones, de que Dios dota al alma en este estado. Porque para significar tambi\u00e9n el innumerable n\u00famero de las virtudes de la Esposa us\u00f3 del mismo t\u00e9rmino, diciendo: Como la torre de David es tu cuello, la cual est\u00e1 edificada con defensas, mil escudos cuelgan de ella, y todas las armas de los fuertes\u201d (CB 24,9). Se las compara a los escudos porque han servido de defensa \u201ccontra los vicios que con el ejercicio de ellas venci\u00f3\u201d (ib.)<\/p>\n<p>d) Producen los efectos correspondientes a sus cualidades. Al ser cada una de ellas \u201cpac\u00edfica, mansa y fuerte\u201d produce esos efectos en el alma que las posee (CB 24,8), gozando de una suavidad y tranquilidad que nunca pierde por nada (CB 24,6).<\/p>\n<p>En el matrimonio espiritual, afirma el Santo, que el alma ejercita las virtudes de forma parecida a los \u00e1ngeles, libres de pasiones y sentimientos: \u201cPorque aqu\u00ed le falta al alma lo que ten\u00eda de flaco en las virtudes, y le falta lo fuerte, constante y perfecto de ellas. Porque, a modo de los \u00e1ngeles, que perfectamente estiman las cosas que son de dolor sin sentir dolor y ejercitan las obras de misericordia sin sentimiento de compasi\u00f3n, le acaece al alma en esta transformaci\u00f3n de amor\u201d (CB 20,10).<\/p>\n<p>LA CARIDAD INFORMA TODAS LAS VIRTUDES. A medida que las virtudes se perfeccionan va produci\u00e9ndose entre ellas una mayor conexi\u00f3n e interdependencia, de tal forma que \u201ctodas crecen en el ejercicio de una\u201d (S 1,12,5), hasta quedar, en el estado de perfecci\u00f3n, \u201ctrabadas entre s\u00ed, y unidas y fortalecidas entre s\u00ed unas con otras, y ajustadas en una acabada perfecci\u00f3n del alma\u201d (CB 24,5). Esta uni\u00f3n se sustenta en la caridad; \u201cporque, as\u00ed como el hilo enlaza y ase las flores en la guirnalda, as\u00ed el amor del alma enlaza y ase las virtudes en el alma y las sustenta en ella\u201d (CB 30,9). Figurativamente la caridad se compara a la \u201cp\u00farpura del lecho florido\u201d en el matrimonio espiritual, \u201cporque todas las virtudes, riquezas y bienes de \u00e9l se sustentan y florecen y se gozan s\u00f3lo en la caridad y amor del Rey del cielo, sin el cual amor no podr\u00eda el alma gozar de este lecho de sus flores. Y as\u00ed, todas estas virtudes est\u00e1n en el alma como tendidas en amor de Dios, como en sujeto en que bien se conservan, y est\u00e1n como ba\u00f1adas en amor, porque todas y cada una de ellas est\u00e1n siempre enamorando al alma de Dios, y en todas las cosas y obras se mueven con amor a m\u00e1s amor de Dios\u201d (CB 24,7)<\/p>\n<p>La virtud de la caridad es la que hace germinar y hace crecer a las dem\u00e1s, la que les confiere valor a todas. \u201cEn el amor se asientan y conservan las virtudes; y todas ellas, mediante la caridad de Dios y del alma, se ordenan entre s\u00ed y ejercitan\u201d (CB 24,7). Por el amor todas las obras se vuelven graciosas a Dios. Es el que \u201chace v\u00e1lidas a las dem\u00e1s virtudes, d\u00e1ndoles vigor y fuerza para amparar al alma, y gracia y donaire para agradar al Amado con ellas, porque sin caridad ninguna virtud es graciosa delante de Dios\u201d (N 2,21,10). J. de la Cruz reitera con insistencia el principio b\u00e1sico de la tradici\u00f3n espiritual que coloca en el amor el fundamento, la ra\u00edz y el motor de todas las virtudes y su proyecci\u00f3n teologal: \u201cLa flor que tienen las obras y virtudes es la gracia y virtud que del amor de Dios tienen, sin el cual no solamente no estar\u00edan floridas, pero todas ellas ser\u00edan secas y sin valor delante de Dios, aunque humanamente fuesen perfectas\u201d (CB 30,8; cf. CB 28,1.8; 30,10-11).<\/p>\n<h3>III. Las virtudes teologales<\/h3>\n<p>En una \u00e9poca en que lo maestros concentraban su atenci\u00f3n en la oraci\u00f3n y en el ejercicio asc\u00e9tico, entendido como pr\u00e1ctica de las virtudes morales, J. de la Cruz cambi\u00f3 el panorama asentando el pilar de la vida espiritual en las virtudes teologales. \u00a0Fe, esperanza y caridad son gu\u00eda seguro en el camino de la uni\u00f3n con Dios; las tres virtudes teologales son las \u00fanicas que pueden considerarse como medio inmediato para esa uni\u00f3n; las dem\u00e1s equivalen a sendas lentas y remotas. La vida teologal es la que tiende el puente capaz de salvar la infinita distancia entre el ser de Dios y el ser de las criaturas. Las virtudes teologales son medios proporcionados que hacen posible que los extremos (hombre-Dios) lleguen a la uni\u00f3n por transformaci\u00f3n de amor.<\/p>\n<p>DON, ACOGIDA Y RESPUESTA. Tienen esa virtualidad porque las virtudes teologales son un don infundido de Dios al hombre y al mismo tiempo son acogida y respuesta por parte del hombre a la comuni\u00f3n que Dios le ofrece. Fe, esperanza y amor vienen de Dios y hacia \u00e9l conducen. Cuando son acogidas por el hombre, se convierten en actitudes fundamentales con las que el hombre se dispone ante el misterio, entra en comuni\u00f3n con \u00e9l y lo respeta en su ser. El hombre ha sido querido por Dios, desde toda la eternidad, para vivir en comuni\u00f3n con \u00e9l, y para que pueda alcanzar este fin ha recibido de parte del Creador unas capacidades que hacen posible la relaci\u00f3n de amistad entre ambos.<\/p>\n<p>Al Dios que se nos ha revelado en Jesucristo, el hombre responde con la fe. Al Dios que promete una plenitud de vida el hombre responde con la esperanza; y al Dios Amor que nos ha amado primero, el hombre responde con la caridad que es el amor de Dios derramado en nuestros corazones (Rom 5, 5). Fe, esperanza y amor, como acogida y respuesta a la comuni\u00f3n que Dios ofrece al hombre, hacen posible la relaci\u00f3n dialogal entre ambos, respetando el ser y la identidad de cada uno.<\/p>\n<p>\u00daNICO MEDIO PROPORCIONADO AL FIN. \u201cSeg\u00fan regla de filosof\u00eda, todos los medios han de ser proporcionados al fin, es a saber, que han de tener alguna conveniencia y semejanza con el fin que se pretende\u201d (S 2,8,2). Invocando este principio, J. de la Cruz cree que solamente las virtudes teologales establecen proporci\u00f3n entre los medios y el fin de la vida humana. Las considera como el <em>\u00fanico medio <\/em>para alcanzar la uni\u00f3n: \u201cEl camino y medio para la uni\u00f3n de Dios es la fe\u201d (S 2,11,4); \u201cEstas tres virtudes &#8230; son el medio &#8230; y disposici\u00f3n para la uni\u00f3n con Dios\u201d (S 2,6,6). Se caracterizan por la inmediatez con que ponen en relaci\u00f3n de comuni\u00f3n a Dios y al hombre. Es sabido que para desarrollar su plan pedag\u00f3gico el Santo adopta una metodolog\u00eda peculiar. En el proceso de purificaci\u00f3n la fe se relaciona con el entendimiento, la esperanza con la memoria y la caridad con la voluntad. Algo similar sucede al momento de explicar la experiencia de lo divino en el matrimonio espiritual, bajo el s\u00edmil de la \u201cinterior bodega\u201d (CB 17).<\/p>\n<p>Aunque las tres virtudes teologales son el \u00fanico medio proporcionado para alcanzar la uni\u00f3n, da mayor relevancia a la fe. Dedica a ella todo el libro segundo de la <em>Subida<\/em>. Pero lo que el Santo dice de la fe lo podemos extender a las otras dos virtudes, dado que forman un todo inseparable: \u201cCuanto m\u00e1s el alma se quiere oscurecer y aniquilar acerca de todas las cosas exteriores e interiores que puede recibir, tanto m\u00e1s se infunde de fe y, por consiguiente, de amor y esperanza en ella, por cuanto estas tres virtudes teologales andan en uno\u201d (S 2, 24,8; cf. S 2,29,5-6; 3,32,4). \u201cNo es necesario alargarnos tanto acerca de estas potencias; porque no es posible que si el espiritual instruyere bien el entendimiento en fe seg\u00fan la doctrina que se le ha dado, no instruya tambi\u00e9n de camino a las otras dos potencias en las otras dos virtudes, pues las operaciones de las unas dependen de las otras\u201d (S 3,1,1).<\/p>\n<p>Teniendo el principio de la unidad de las virtudes teologales como clave de interpretaci\u00f3n, podemos ampliar a la tr\u00edada teologal lo que fray Juan dice de la fe en S 2,1,1-2: \u201c&#8230;canta el alma la dichosa ventura que tuvo en desnudar el esp\u00edritu de todas las imperfecciones espirituales y apetitos de propiedad en lo espiritual&#8230;, y poder entrar en esta oscuridad interior, que es la desnudez espiritual de todas las cosas, as\u00ed sensuales como espirituales, s\u00f3lo estribando en pura fe y subiendo por ella a Dios\u201d.<\/p>\n<p>Dos bellas im\u00e1genes sirven a J. de la Cruz para resumir su pensamiento sobre la integraci\u00f3n de las tres virtudes teologales en el proceso purificativo que conduce a la uni\u00f3n divina. Recorrer ese itinerario nocturno o cat\u00e1rtico es como escapar por una \u00bb escala secreta\u201d (S 3,1,1; cf. N 2,17-18) o salir \u201cdisfrazado\u201d (N 2,21) en busca de Dios. Escribe en el primer texto: \u201cLa llama aqu\u00ed escala y secreta, porque todos los grados y art\u00edculos que ella tiene son secretos y escondidos a todo sentido y entendimiento. Y as\u00ed se qued\u00f3 ella a oscuras de toda lumbre de sentido racional y entendimiento, saliendo de todo l\u00edmite natural y racional para subir por esta divina escala de la fe, que escala y penetra hasta lo profundo de Dios. Por lo cual dice que iba disfrazada, porque llevaba el traje y t\u00e9rmino natural mudado en divino, subiendo por fe. Y as\u00ed era la causa este disfraz de no ser conocida ni detenida de lo temporal, ni de lo racional, ni del demonio, porque ninguna de estas cosas puede da\u00f1ar al que camina en fe &#8230; Por eso dice que sali\u00f3 a oscuras y segura, porque el que tal ventura tiene, que puede caminar por la oscuridad de la fe, tom\u00e1ndola por gu\u00eda de ciego, saliendo \u00e9l de todas los fantasmas naturales y razones espirituales, camina muy al seguro, como habemos dicho\u201d. Conviene completar la lectura con <em>Noche <\/em>2,21. Por eso tambi\u00e9n son presentadas dichas virtudes, en especial la fe, como gu\u00edas de ciego que hacen que el alma camine \u201cmuy al seguro\u201d hacia el t\u00e9rmino que es Dios.<\/p>\n<p>FUNCI\u00d3N PURIFICATIVA Y UNITIVA. Las virtudes act\u00faan en principio como medios para la uni\u00f3n con Dios. Poseen un dinamismo intr\u00ednsecamente activo, tienen, pero por eso mismo, llevan en su misma naturaleza la fuerza de \u201capartar al alma de todo lo que es menos que Dios\u201d (N 2,21,11). Quiere esto decir que en su funci\u00f3n purificadora van realizando la uni\u00f3n del hombre con Dios. Ejercen, pues una funci\u00f3n a la vez cat\u00e1rtica y unitiva. Lo repite de mil maneras J. de la Cruz: \u201cEl alma no se une con Dios en esta vida por el entender, ni por el gozar, ni por el imaginar, ni por otro cualquier sentido, sino s\u00f3lo por la fe seg\u00fan el entendimiento, y por la esperanza seg\u00fan la memoria, y por el amor seg\u00fan la voluntad. Las cuales tres virtudes todas hacen, como habemos dicho, vac\u00edo en las potencias: la fe, en el entendimiento, vac\u00edo y oscuridad de entender; la esperanza hace en la memoria vac\u00edo de toda posesi\u00f3n, y la caridad, vac\u00edo en la voluntad y desnudez de todo afecto y gozo de todo lo que no es Dios\u201d (S 2, 6,1-2).<\/p>\n<p>Esta dimensi\u00f3n negativa, privativa o purificadora de las virtudes teologales crea vac\u00edo en el entendimiento, ya que ninguna noticia, ni imagen, ni visi\u00f3n, ni locuci\u00f3n, ni revelaci\u00f3n que caiga en \u00e9l, puede ser medio adecuado para alcanzar la uni\u00f3n. Tampoco pueden serlo las aprehensiones de la memoria que debe quedar desposesionada para tender constantemente a una plenitud que no est\u00e1 en las manos del hombre darse a s\u00ed mismo. El amor crea vac\u00edo y desnudez de todas las afecciones de la voluntad, para enderezarlas a Dios y no poner su gozo en los bienes temporales, naturales, sensuales, morales, sobrenaturales y espirituales, ya que \u201cla voluntad no se debe gozar sino s\u00f3lo de aquello que es gloria y honra de Dios y la mayor honra que le podemos dar es servirle seg\u00fan la perfecci\u00f3n evang\u00e9lica\u201d (S 3,17,2), o lo que es lo mismo: amar a Dios con todo el coraz\u00f3n, con toda la mente y con todo el ser.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n: el camino de la uni\u00f3n es un continuo ejercicio de virtudes; a la vertiente negativa del vaciarse de todo lo que no es Dios para llenarse de \u00e9l, se corresponde la positiva de practicar las virtudes. Su oficio es \u201cunir purificando\u201d o \u201cpurificar uniendo\u201d; llenar de Dios el vac\u00edo de los apegos contrarios a \u00e9l.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 EULOGIO PACHO, <em>S. Juan de la Cruz.<\/em> <em>Temas fundamentales <\/em>2 vol. Monte Carmelo, Burgos 1984, p. 85-127.<\/p>\n<p><em>Miguel F. de Haro Iglesias<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Puede colegirse la importancia concedida por J. de la Cruz a las virtudes por textos como \u00e9stos: \u201cLas virtudes por s\u00ed mismas merecen ser amadas y estimadas, hablando humanamente, bien se puede el hombre gozar de tenerlas en s\u00ed y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3183\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-Pl","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3183"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3183"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3183\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3184,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3183\/revisions\/3184"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3183"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3183"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3183"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}