{"id":3189,"date":"2015-01-15T10:26:08","date_gmt":"2015-01-15T16:26:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3189"},"modified":"2021-01-15T10:30:17","modified_gmt":"2021-01-15T16:30:17","slug":"espiritu-santo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3189","title":{"rendered":"Esp\u00edritu Santo"},"content":{"rendered":"<p>La presencia del Esp\u00edritu Santo en Teresa de Jes\u00fas, aunque es m\u00e1s limitada que la presencia de Dios Padre y de Jesucristo, aparece bajo las perspectivas fundamentales de la revelaci\u00f3n y se manifiesta como fuerza renovadora y santificadora en los momentos cumbre de su vida. A partir de su acci\u00f3n en ella, llega a percibir la realidad personal del Esp\u00edritu Santo dentro del misterio trinitario y de inhabitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El proceso de este descubrimiento es similar al de la misma revelaci\u00f3n. Esta, partiendo de las manifestaciones del Esp\u00edritu Santo en la vida de Cristo (nacimiento, bautismo, predicaci\u00f3n, resurrecci\u00f3n), gu\u00eda al creyente a la fe en \u00c9l (V 22,1), a la comprensi\u00f3n pneumatol\u00f3gica de la vida cristiana y al misterio trinitario, que es el principio y la meta final de la vida en Cristo suscitada por el Esp\u00edritu. La Sagrada Escritura concentra sus afirmaciones en la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, mientras que las referencias a su esencia de ordinario s\u00f3lo son indirectas.<\/p>\n<p>De acuerdo con esta perspectiva de la revelaci\u00f3n, en la Pneumatolog\u00eda o reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre el Esp\u00edritu Santo, el primer elemento es la experiencia y la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, para tener acceso a \u00c9l. Es \u00e9sta una de las caracter\u00edsticas de la pneumatolog\u00eda actual, en contraposici\u00f3n a la pneumatolog\u00eda anterior. Es una pneumatolog\u00eda \u00abdesde abajo\u00bb o desde la experiencia cristiana. No hay otro acceso a la Trinidad en s\u00ed (Trinidad \u00abinmanente\u00bb) m\u00e1s que a trav\u00e9s de su manifestaci\u00f3n en la historia de la salvaci\u00f3n (Trinidad \u00abecon\u00f3mica\u00bb). As\u00ed define el Concilio Vaticano II la salvaci\u00f3n cristiana, como acceso al Padre, en Jesucristo, por el Esp\u00edritu Santo (LG 2-4).<\/p>\n<p>La experiencia que Teresa de Jes\u00fas tiene del Esp\u00edritu Santo entronca de lleno con este planteamiento soteriol\u00f3gico. Es una experiencia esencialmente soteriol\u00f3gica, que sella su proceso de renovaci\u00f3n y santificaci\u00f3n, hasta su culminaci\u00f3n en el misterio de la inhabitaci\u00f3n, y que tiene, en fin, en su vida una manifestaci\u00f3n fuertemente carism\u00e1tica. Esta es en s\u00edntesis la experiencia del Esp\u00edritu que tiene Teresa y que intentamos desarrollar en los apartados siguientes.<\/p>\n<p>1.\u00a0Experiencia soteriol\u00f3gica del Esp\u00edritu<\/p>\n<p>Por experiencia soteriol\u00f3gica del Esp\u00edritu entendemos la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo que prolonga la presencia del Resucitado y su obra salv\u00edfica en la historia, llevando por doquier los frutos de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or y abriendo el coraz\u00f3n de los fieles a la verdad del Evangelio.<\/p>\n<p>En la vida de Teresa hay un hecho central que dice relaci\u00f3n a esta experiencia. Es la gracia de su conversi\u00f3n definitiva al Se\u00f1or, obtenida tras la invocaci\u00f3n del Veni Creator Spiritus, que obra en ella la liberaci\u00f3n afectiva de algunas amistades, que imped\u00edan que su coraz\u00f3n estuviese entero en Dios. Escucha estas palabras: \u00abYa no quiero que tengas conversaci\u00f3n con hombres, sino con \u00e1ngeles\u00bb (V 24,5).<\/p>\n<p>Comenta la Santa que estas palabras se le dijeron \u00abmuy en el esp\u00edritu\u00bb y que desde aquel d\u00eda qued\u00f3 \u00abtan animosa para dejarlo todo por Dios como quien hab\u00eda querido en aquel momento dejar otra a su sierva&#8230; Deb\u00eda aguardar [el confesor] a que el Se\u00f1or obrase, como lo hizo\u00bb (V 24,7).<\/p>\n<p>La fuente pneumatol\u00f3gica de esta experiencia aparece claramente en el relato autobiogr\u00e1fico. Su confesor, el P. Pr\u00e1danos, ante su resistencia para \u00abdejar algunas amistades\u00bb le hizo esta encomienda: \u00abMe dijo que lo encomendase a Dios unos d\u00edas y rezase el himno de Veni, Creator, porque me diese luz de cu\u00e1l era lo mejor. Habiendo estado un d\u00eda mucho en oraci\u00f3n y suplicando al Se\u00f1or me ayudase a contentarle en todo, comenc\u00e9 el himno, y est\u00e1ndole diciendo, v\u00ednome un arrebatamiento\u00bb (V 24,5). As\u00ed escuch\u00f3 las palabras dichas.<\/p>\n<p>Es importante destacar esta invocaci\u00f3n del Esp\u00edritu. La Santa, m\u00e1s que hablar del Esp\u00edritu Santo, ora e invoca al Esp\u00edritu Santo. La invocaci\u00f3n, dice J. Moltmann, es la manera de hablar del Esp\u00edritu, pues abre el esp\u00edritu del hombre para acoger la verdad de Dios manifestada en Cristo: es apertura, receptividad. La medida de la invocaci\u00f3n es la medida del Esp\u00edritu. De ah\u00ed la importancia de la invocaci\u00f3n al Esp\u00edritu en la vida cristiana.<\/p>\n<p>En el comentario de la Santa hay otro dato que no podemos pasar por alto: la libertad.<\/p>\n<p>\u00abSea Dios bendito por siempre, que en un punto me dio la libertad que yo, con todas cuantas diligencias hab\u00eda hecho muchos a\u00f1os hab\u00eda, no pude alcanzar conmigo\u00bb (V 24,8).<\/p>\n<p>La libertad aparece como el fruto de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en ella, dentro de la m\u00e1s pura l\u00ednea paulina: \u00abDonde est\u00e1 el Esp\u00edritu del Se\u00f1or, all\u00ed est\u00e1 la libertad\u00bb (2Cor 3,17). En Teresa de Jes\u00fas la libertad en el Esp\u00edritu constituye uno de los puntos neur\u00e1lgicos de su espiritualidad.<\/p>\n<p>Finalmente, cabe interpretar en el contexto de su experiencia soteriol\u00f3gica del Esp\u00edritu, el saludo de sus cartas como un saludo pascual, deseando a sus interlocutores la gracia del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>2. Experiencia santificadora<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n de la Iglesia el Esp\u00edritu Santo es considerado como el alma de la santidad cristiana. Teresa, que impulsada por el Esp\u00edritu, emprende decididamente el camino de la santidad, experimenta su fuerza renovadora a trav\u00e9s de una de las gracias m\u00edsticas m\u00e1s significativas de su vida. Representa una especie de \u00abpneumofan\u00eda\u00bb o manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, semejante a la \u00abcristofan\u00eda\u00bb (V 22) o la \u00abmariofan\u00eda\u00bb (V 33,14), que aparecen en las fuentes de su vida cristiana y de su espiritualidad.<\/p>\n<p>Al lado de Cristo y de la Virgen Mar\u00eda, aparece el Esp\u00edritu Santo, como fuente de gracia y de santidad. En una de sus Relaciones cuenta c\u00f3mo el Padre la llev\u00f3 cabe s\u00ed y le dijo: \u00abYo te di a mi Hijo y al Esp\u00edritu Santo y a esta Virgen\u00bb (R 25,2).<\/p>\n<p>Pero el hecho central de esta experiencia lo relata en el libro de la Vida (V 38,9-10). Ocurri\u00f3 la v\u00edspera de Pente\u00adcost\u00e9s o la Pascua del Esp\u00edritu Santo, como ella la denomina, el 29 de mayo de 1563. La gracia m\u00edstica tiene lugar en la oraci\u00f3n retirada y solitaria, dentro del marco de la liturgia de la Iglesia, leyendo en un Cartujano (la Vida de Cristo por Ludolfo de Sajonia) lo relativo a esta fiesta, para entender c\u00f3mo el Esp\u00edritu Santo se halla presente en la vida espiritual. Y, pareci\u00e9ndole, \u00abpor la bondad de Dios, que no dejaba de estar conmigo\u00bb (V 38,9), cay\u00f3 en un \u00e9xtasis, en el que vio al Esp\u00edritu Santo en forma de paloma que descend\u00eda sobre su cabeza: \u00abEstando en esto, veo sobre mi cabeza una paloma, bien diferente de las de ac\u00e1, porque no ten\u00eda estas plumas, sino las alas de unas conchicas que echaban de s\u00ed gran resplandor\u00bb (V 38,10).<\/p>\n<p>Inmediatamente se soseg\u00f3 su esp\u00edritu \u00abcon tan buen hu\u00e9sped\u00bb, y un sentimiento de quietud y de gozo la invadi\u00f3, que transform\u00f3 su vida: \u00abDesde aquel d\u00eda entend\u00ed quedar con grand\u00edsimo aprovechamiento en m\u00e1s subido amor de Dios y las virtudes muy m\u00e1s fortalecidas\u00bb (V 38,11).<\/p>\n<p>Los efectos de esta acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en Teresa de Jes\u00fas (gozo interior, quietud, amor, virtudes&#8230;) no son otros que los frutos del Esp\u00edritu en la vida cristiana, descritos por San Pablo como \u00abamor, alegr\u00eda, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de s\u00ed\u00bb (G\u00e1l 5,22-23).<\/p>\n<p>La experiencia pneumatol\u00f3gica de Teresa en su vida espiritual aparece estrechamente unida a su experiencia cristol\u00f3gica, como en San Pablo, que habla indistintamente de \u00abla vida en Cristo\u00bb y de \u00abla vida en el Esp\u00edritu\u00bb, porque la una conduce a la otra (cf CEC, n. 1699). La Santa establece esta relaci\u00f3n a prop\u00f3sito del proceso de transformaci\u00f3n del gusano de seda, s\u00edmbolo de nuestra transformaci\u00f3n en Cristo. Tal transformaci\u00f3n se lleva a cabo por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo: \u00abEntonces comienza a tener vida este gusano, cuando con el calor del Esp\u00edritu Santo se comienza a aprovechar del auxilio general que a todos nos da Dios y cuando comienza a aprovecharse de los remedios que dej\u00f3 en su Iglesia\u00bb (M 5,2,3).<\/p>\n<p>3.\u00a0Experiencia de inhabitaci\u00f3n por el Esp\u00edritu Santo<\/p>\n<p>El misterio de la inhabitaci\u00f3n divina, que Teresa de Jes\u00fas describe en las s\u00e9ptimas moradas, aparece unido al Esp\u00edritu Santo, tanto en la revelaci\u00f3n (1Cor 3,16-17) como en la tradici\u00f3n teol\u00f3gica. La Santa establece esta relaci\u00f3n de m\u00faltiples formas. Ante todo, partiendo de la misma experiencia de las palabras b\u00edblicas, que anuncian la divina presencia y que incluyen expresamente al Esp\u00edritu Santo en el relato teresiano: \u00abAqu\u00ed se le comunican todas tres Personas&#8230; y la dan a entender aquellas palabras que dice el Evangelio [Jn 14,23] que dijo el Se\u00f1or: que vendr\u00eda El y el Padre y el Esp\u00edritu Santo a morar con el alma que le ama y guarda sus mandamientos\u00bb (M 7,1,6).<\/p>\n<p>Las expresiones con que la Santa describe su experiencia de inhabitaci\u00f3n son profundamente pneumatol\u00f3gicas. Dentro del misterio trinitario, el Esp\u00edritu es el lazo de amor entre el Padre y el Hijo: \u00abConsidera el gran deleite y gran amor que tiene el Padre en conocer a su Hijo, y el Hijo en conocer a su Padre, y la inflamaci\u00f3n con que el Esp\u00edritu Santo se junta con ellos\u00bb (E 7,2).<\/p>\n<p>El Esp\u00edritu Santo es el que realiza nuestra comuni\u00f3n con el Padre y el Hijo: \u00abEntre tal Hijo y tal Padre forzado ha de estar el Esp\u00edritu Santo, que enamore vuestra voluntad y os la ate tan grand\u00edsimo amor\u00bb (C 27,7). En \u00e9l se manifiesta el amor del Padre: \u00abMi Padre se deleita contigo y el Esp\u00edritu Santo te ama\u00bb (R 13). Es, en fin, el mediador entre Dios y el hombre: \u00abPar\u00e9ceme a m\u00ed que el Esp\u00edritu Santo debe ser medianero entre el alma y Dios y el que la mueve con tan ardientes deseos que la hace encender en fuego soberano\u00bb (Conc 5,5).<\/p>\n<p>Aparte los textos expl\u00edcitos, como observa atinadamente Jes\u00fas Castellano, \u00abhay todo un campo vasto de alusiones b\u00edblicas, de simbolismos, de operaciones en los que est\u00e1 implicada toda la teolog\u00eda del Esp\u00edritu Santo: oraci\u00f3n, dones, virtudes, m\u00faltiples gracias m\u00edsticas tienen marcado car\u00e1cter pneumatol\u00f3gico\u00bb (J. Castellano, en Introducci\u00f3n&#8230;, p. 165).<\/p>\n<p>Entre los s\u00edmbolos, cabe destacar dos: el del fuego y el del agua. Los Procesos de Beatificaci\u00f3n relatan c\u00f3mo la Santa hizo pintar una imagen de la San\u00adt\u00edsima Trinidad, que llevaba en su breviario y en la que el Esp\u00edritu Santo aparece como un \u00abhermoso mancebo, rodeado de llamas o volcanes encendidos\u00bb.<\/p>\n<p>Respecto al s\u00edmbolo del agua, del agua viva, destaca en las cuartas moradas la fuente interior, que fluye desde dentro y lo inunda todo; es \u00abuna experiencia singular muy parecida a lo que hoy se describe como bautismo en el Esp\u00edritu Santo; es la experiencia m\u00edstica de la palabra de Jes\u00fas: \u00abQuien tenga sed, que se acerque a m\u00ed; quien crea en m\u00ed que beba; como dice la Escritura: \u2018De su entra\u00f1a manar\u00e1n r\u00edos de agua viva\u2019. Dec\u00eda esto refiri\u00e9ndose al Esp\u00edritu que iban a recibir los que creyeran en \u00c9l\u2019\u00bb (J. Castellano, ib).<\/p>\n<p>4.\u00a0Experiencia carism\u00e1tica<\/p>\n<p>Paralela a la experiencia santificadora y transformadora del Esp\u00edritu, est\u00e1 su experiencia carism\u00e1tica, reflejada en la iconograf\u00eda teresiana bajo el s\u00edmbolo del Esp\u00edritu Santo como paloma, que acompa\u00f1a siempre la imagen de Santa Teresa. Con ello se quiere significar la inspiraci\u00f3n carism\u00e1tica de su doctrina y de su obra.<\/p>\n<p>Efectivamente, su obra de escritora se halla bajo el impulso del Esp\u00edritu Santo, a quien \u00abse encomienda para que gu\u00ede su pluma\u00bb, al tratar de argumentos dif\u00edciles (M 4, 1,1; M 5 4,11). Santa Teresa tuvo el don de la Sabidur\u00eda para expresar con claridad misterios y realidades inefables. Igualmente, su actividad fundadora es fruto de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu, de una intensa vivencia espiritual del misterio de Cristo y de la Iglesia y del deseo que pone en ella el Esp\u00edritu de colaborar con mayor eficacia en la salvaci\u00f3n de las almas (C 32,9-11; F 2,7-9). La presencia del Esp\u00edritu en su vida hace de ella una aut\u00e9ntica carism\u00e1tica. Solo as\u00ed se explica la fuerza de su carisma, como fundadora y escritora.<\/p>\n<p>Ciro Garc\u00eda<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La presencia del Esp\u00edritu Santo en Teresa de Jes\u00fas, aunque es m\u00e1s limitada que la presencia de Dios Padre y de Jesucristo, aparece bajo las perspectivas fundamentales de la revelaci\u00f3n y se manifiesta como fuerza renovadora y santificadora en los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3189\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[21],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-Pr","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3189"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3189"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3189\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3190,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3189\/revisions\/3190"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3189"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3189"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3189"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}