{"id":3212,"date":"2015-01-15T11:38:14","date_gmt":"2015-01-15T17:38:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3212"},"modified":"2021-01-15T11:41:00","modified_gmt":"2021-01-15T17:41:00","slug":"vida-libro-de-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3212","title":{"rendered":"Vida, Libro de la"},"content":{"rendered":"<p>El Libro de la vida es el primer gran escrito de T. Es tambi\u00e9n el m\u00e1s denso. El m\u00e1s rico en datos autobiogr\u00e1ficos. Por ello se lo conoce como la \u201cautobiograf\u00eda\u201d de la Santa. Indispensable para conocer su vida m\u00edstica y el comienzo de su actividad fundadora.<\/p>\n<p>El aut\u00f3grafo de \u201cVida\u201d<\/p>\n<p>Se conserva \u00edntegro en la Real Biblioteca de San Lorenzo del Escorial, con la signatura Vitrina 26. Es un c\u00f3dice cart\u00e1ceo de 210 x 295 mm. Con un total de 201 folios numerados, pero en realidad con un total de 450 p\u00e1ginas. Sin t\u00edtulo original. Lo supli\u00f3 el Bibliotecario, P. Jos\u00e9 de Sig\u00fcenza, en una de las p\u00e1ginas iniciales, a\u00f1adidas al encuadernar el manuscrito en El Escorial: \u201cLa Vida de la madre Teresa de Jes\u00fas \/ escrita de su misma mano. Con una aprobaci\u00f3n \/ del padre M. Fr. Domingo B\u00e1\u00f1ez su confesor \/ y Cathedr\u00e1tico de Prima en Salamanca\u201d. En su edici\u00f3n pr\u00edncipe (Salamanca 1588), fray Luis de Le\u00f3n lo titul\u00f3: \u201cLa vida de la Madre Teresa de Jes\u00fas y algunas de las mercedes que Dios le hizo, escritas por ella misma, por mandado de su confesor, a quien lo env\u00eda y dirige\u201d. Hacia el fin de su vida, la autora escribe: \u201cIntitul\u00e9 este libro \u00abde las misericordias de Dios\u00bb\u201d (cta 415,1: de 1581).<\/p>\n<p>El manuscrito teresiano consta de: a) varias p\u00e1ginas iniciales, blancas y n.n., a\u00f1adidas por el encuadernador de El Escorial; b) sigue un folio con el pr\u00f3logo del libro en el reverso del mismo; c) a continuaci\u00f3n, los 40 cap\u00edtulos de la obra (ff. 0 &#8211; CCI r) concluidos con una especie de ep\u00edlogo al final del c. 40, 23-24; d) sigue todav\u00eda la \u201ccarta de env\u00edo\u201d (f. CCI r-v), dirigida probablemente al P. Garc\u00eda de Toledo, sin encabezamiento ni fecha, si bien en data tard\u00eda a\u00f1adi\u00f3 al final de la p\u00e1gina: \u201c+ acab\u00f3se este libro en junio a\u00f1o de \/ 1562\u201d: dataci\u00f3n enmendada a rengl\u00f3n seguido por Domingo B\u00e1\u00f1ez, que anot\u00f3: \u201cEsta fecha se entiende de la primera vez que le escribi\u00f3 la madre Teresa de Jes\u00fas sin distinci\u00f3n de cap\u00edtulos. Despu\u00e9s hizo este treslado. Y a\u00f1adi\u00f3 muchas cosas que contecieron despu\u00e9s desta fecha&#8230;\u201d; e) siguen todav\u00eda los folios CCII-CCIV, con la censura oficial de Domingo B\u00e1\u00f1ez para la Inquisici\u00f3n, \u201cfecha en el Colegio de San Gregorio de Valladolid, en 7 d\u00edas de julio de 1575 a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>Externamente refleja mal el estado en que se hallaba al salir de manos de la autora: ha sido encuadernado en piel, recubierta de tela floreada. Y ligeramente reducido de formato por la cuchilla del encuadernador, que mutil\u00f3 parcialmente alguna de las anotaciones del margen lateral externo.<\/p>\n<p>Composici\u00f3n e historia del manuscrito<\/p>\n<p>El Libro de la vida ha sido redactado dos veces. Primero en Toledo, el a\u00f1o 1562, en el palacio de D.\u00aa Luisa de la Cerda. Luego rehecho y ampliado en San Jos\u00e9 de \u00c1vila, probablemente en 1565. S\u00f3lo esta segunda redacci\u00f3n ha llegado hasta nosotros. La primera se ha perdido. Ya anteriormente, hacia 1560-1563, los confesores y asesores de la Santa la hab\u00edan obligado a poner por escrito el balance de su vida, \u201clos bienes y males\u201d, es decir, sus gracias m\u00edsticas y su lucha asc\u00e9tica, para emitir un juicio sobre ellas (V 23,11-12). De aquellas \u201crelaciones\u201d primerizas, algunas han llegado hasta nosotros (cf las Relaciones 1-3). En ese clima y por probable iniciativa de los confesores, escribi\u00f3 ella el libro por vez primera: \u201ccierta relaci\u00f3n de mi vida\u201d, la llamar\u00e1 en el pr\u00f3logo del Camino (n. 4).<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n de escribirlo de nuevo, la tom\u00f3 ella as\u00ed: \u201cHabr\u00e1 como trece a\u00f1os, poco m\u00e1s o menos [escribe a fin de de 1575 o principio del 1576], despu\u00e9s de fundado San Jos\u00e9 de \u00c1vila&#8230;, fue all\u00ed el Obispo que es ahora de Salamanca, que era inquisidor&#8230;, que se llama Soto;&#8230; y d\u00edjole tambi\u00e9n, como la vio tan fatigada, que lo escribiese todo y toda su vida, sin dejar nada, al Maestro \u00c1vila&#8230;, y que con lo que [\u00e9ste] le escribiese se sosegase\u201d (R 4,6). Es cuanto sabemos de los or\u00edgenes de nuestro libro, escrito por mandato de \u201cmis confesores\u201d, como ella recordar\u00e1 en el pr\u00f3logo (n. 2; y cf C pr\u00f3l. 4), si bien a\u00f1adiendo que lo ha escrito por moci\u00f3n interior: \u201cesta relaci\u00f3n que mis confesores me mandan, y aun el Se\u00f1or s\u00e9 yo lo quiere muchos d\u00edas ha, sino que yo no me he atrevido\u201d (ib). En resumen, Teresa escribe su libro por sugerencia del inquisidor Soto, por mandato de sus confesores, y bajo el misterioso impulso del maestro interior.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s importante para la comprensi\u00f3n del libro es el paisaje interior de la escritora, que \u201ccuando esto escribe\u201d est\u00e1 haciendo la traves\u00eda de la fase m\u00e1s incandescente de su vida m\u00edstica: misteriosamente herida, acosada por deseos impetuosos, convencida de que la intensidad de sus experiencias est\u00e1 a punto de romperle la tela de la vida: \u201cYo bien pienso&#8230; si va adelante como ahora, que se acabe con acabar la vida\u201d (V 20,13). De suerte que concluye el relato en tensa espera del acontecimiento inminente. \u201cAhora no me parece hay para qu\u00e9 vivir&#8230; Dame consuelo o\u00edr el reloj, porque me parece me allego un poquito m\u00e1s para ver a Dios de que veo pasada aquella hora de la vida\u201d (V 40,20). \u201cHame dado una manera de sue\u00f1o en la vida, que casi siempre me parece estoy so\u00f1ando lo que veo\u201d (V 40,22). Y en el ep\u00edlogo del relato: \u201cDe esta manera vivo ahora, se\u00f1or y padre m\u00edo. Suplique vuestra merced a Dios o me lleve consigo o me d\u00e9 c\u00f3mo le sirva\u201d (ib 23).<\/p>\n<p>Pinceladas que no s\u00f3lo definen el \u2018status\u2019 de la autora, sino la exaltaci\u00f3n e incandescencia de ciertas p\u00e1ginas en que, como ella dice, \u201csale de t\u00e9rminos\u201d (16,6) e intenta arrebatar al lector a la zona de la trascendencia. De ah\u00ed el patetismo de ciertas narraciones, el m\u00edstico lirismo de los pasos en que interrumpe el relato para ponerse al habla con Dios, a vista del lector, o bien prosigue la narraci\u00f3n a dos bandas, cont\u00e1ndola al lector y dici\u00e9ndola a Dios. As\u00ed, por ejemplo, en un mismo contexto: \u201coh verdadero Se\u00f1or y gloria m\u00eda, qu\u00e9 delgada y pesad\u00edsima cruz ten\u00e9is aparejada a los que llegan a este estado&#8230;\u201d (16,5), y acto seguido: \u201c\u00a1Oh hijo m\u00edo, sea s\u00f3lo para vos algunas cosas de las que viere vuestra merced salgo de t\u00e9rminos!&#8230; Suplico a vuestra merced seamos todos locos por amor&#8230;\u201d (16,6).<\/p>\n<p>La historia posterior del libro ha sido relativamente azarosa. Podemos recordarla al por mayor. Consecuente con lo proyectado, la autora misma entrega su manuscrito a los te\u00f3logos asesores del relato, quiz\u00e1 en primer lugar los dominicos Garc\u00eda de Toledo y Domingo B\u00e1\u00f1ez (hab\u00eda muerto ya un tercer dominico, Pedro Ib\u00e1\u00f1ez, sumamente interesado en el escrito), o bien quiz\u00e1s pas\u00f3 de mano en mano a \u201clos cinco que al presente nos amamos en Cristo\u201d (16,7), entre los cuales figuraban, adem\u00e1s de los mencionados, el sacerdote abulense Gaspar Daza, y \u201cel caballero santo\u201d, Francisco de Salcedo. Lo cierto es que cuando la autora escribe para sus monjas de San Jos\u00e9 el Camino de perfecci\u00f3n, el Libro de la Vida sigue en poder de Domingo B\u00e1\u00f1ez, reacio a entregarlo a la lectura de las novicias y monjas j\u00f3venes del nuevo Carmelo (CE 73,6). Luego lo hace llevar al Maestro de aquella hora, san Juan de \u00c1vila, en Montilla (1568). Este lo lee y se lo devuelve acompa\u00f1ado de una carta magistral, de evaluaci\u00f3n y discernimiento: evaluaci\u00f3n del escrito, que \u201cno est\u00e1 para salir a manos de muchos, porque ha menester limar las palabras en algunas partes. En otras, declararlas\u201d. Y discernimiento de las experiencias autobiogr\u00e1ficas narradas en \u00e9l: \u201cNo veo por qu\u00e9 condenarlas. Incl\u00ednome m\u00e1s a tenerlas por buenas&#8230; Vuestra merced siga su camino\u201d (Obras completas de san Juan de \u00c1vila, en BAC, tomo V, 1970, pp. 573-576). Carta del Santo, firmada en Montilla, el 12 de septiembre de 1568, pocos meses antes de fallecer el autor (10.5.1569). Obviamente, los reparos puestos al escrito teresiano apuntaban al acecho de la Inquisici\u00f3n, que poco antes hab\u00eda condenado el \u201cAudi Filia\u201d del propio san Juan de \u00c1vila.<\/p>\n<p>De hecho no pudo evitar al libro ese escollo. Denunciado a la Inquisici\u00f3n en 1574 por la intrigante princesa de Eboli y por otros, ya en 1575 el supremo tribunal pide informe sobre I\u00f1igo de Loyola y sobre Teresa de Jes\u00fas, y en febrero de ese a\u00f1o secuestra el Libro de la Vida. Por fortuna para la autora, en el tribunal de Madrid est\u00e1 presente el inquisidor Francisco de Soto y Salazar, el mismo que a\u00f1os atr\u00e1s hab\u00eda aconsejado su redacci\u00f3n y env\u00edo a Montilla, y que ahora es ya obispo de Salamanca. El libro es sometido a la censura de Domingo B\u00e1\u00f1ez, que lo aprueba a 7 de julio de ese a\u00f1o. Con todo, la obra teresiana no saldr\u00e1 de la prisi\u00f3n inquisitorial hasta despu\u00e9s de muerta la autora. S\u00f3lo en 1586, una disc\u00edpula de la Santa, Ana de Jes\u00fas, logra rescatar el aut\u00f3grafo teresiano, para ponerlo en manos de fray Luis de Le\u00f3n, quien lo edita por vez primera en Salamanca al frente de \u201cLos libros de la Madre Teresa de Jes\u00fas\u201d, el a\u00f1o 1588. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, el aut\u00f3grafo de Vida ingresaba en la Biblioteca del Escorial, requerido por Felipe II. Y en ella sigue hasta el presente.<\/p>\n<p>La edici\u00f3n de fray Luis tuvo el m\u00e9rito de lanzar al gran p\u00fablico el escrito de la Santa: traducido al italiano (Roma 1599), al franc\u00e9s (Par\u00eds 1601), al lat\u00edn (Maguncia 1603), etc. El aut\u00f3grafo teresiano ha sido reproducido dos veces en facs\u00edmil: en Madrid, 1873-1874, \u201cpor la Sociedad Fototipogr\u00e1fica Cat\u00f3lica, bajo la direcci\u00f3n del Dr. Don Vicente de la Fuente\u201d; y en Burgos 1999, bajo la direcci\u00f3n de Tom\u00e1s \u00c1lvarez: tres vol\u00famenes; facsimilar el primero, \u201ctranscripci\u00f3n paleogr\u00e1fica el segundo\u201d y \u201cnota hist\u00f3rica el tercero\u201d (Burgos, Edit. Monte Carmelo ).<\/p>\n<p>Contenido del libro<\/p>\n<p>Corresponde al proyecto inicial, dictado por Soto y Salazar y por los confesores mandatarios: T escribe un relato intencionadamente sesgado de su propia vida, con particular atenci\u00f3n a la componente m\u00edstica de la misma, es decir, al \u201cmodo de oraci\u00f3n y las mercedes que el Se\u00f1or me ha hecho\u201d (pr\u00f3l. 1). De ah\u00ed que su autobiograf\u00eda difiera netamente de las autobiograf\u00edas espirituales cl\u00e1sicas, como las Confesiones de san Agust\u00edn o el relato de san Ignacio de Loyola. La narraci\u00f3n de T incluye un largo tratado doctrinal (casi una cuarta parte del libro) y con \u00e9l pone de manifiesto la intenci\u00f3n did\u00e1ctica o teol\u00f3gica de la narraci\u00f3n. Contar\u00e1 su historia pero como historia de salvaci\u00f3n y lo har\u00e1 en una extensa \u201crelaci\u00f3n\u201d que ser\u00e1 a la vez verdadera teolog\u00eda narrativa.<\/p>\n<p>Podemos apuntar la serie de planos que se suceden y sobreponen en el relato, distinguiendo por un lado la secuencia estrictamente narrativa; y por otro, los intervalos doctrinales.<\/p>\n<p>La narraci\u00f3n comienza con datos hist\u00f3ricos elementales \u2013como el hogar y la familia\u2013, se eleva al plano m\u00edstico \u2013gracias recibidas\u2013, y regresa a la derivaci\u00f3n de las gracias m\u00edsticas sobre la historia concreta, poniendo en marcha su misi\u00f3n de fundadora. Distribuye as\u00ed los planos del relato:<\/p>\n<p>1\u00ba relato asc\u00e9tico: jornada primera de su vida, desde la inserci\u00f3n en el tejido familiar hasta su definitiva conversi\u00f3n, pasando por los avatares de adolescencia y juventud, enfermedades y crisis de vida religiosa. Desde el cap\u00edtulo 1\u00ba, hasta el cap\u00edtulo 9, en que refiere su conversi\u00f3n. El cap\u00edtulo 10 servir\u00e1 de enlace con la secci\u00f3n siguiente. Pero la narraci\u00f3n queda moment\u00e1neamente interrumpida por el tratadillo doctrinal de los grados de oraci\u00f3n, anticipo de un posible par\u00e1metro para entender su vida futura.<\/p>\n<p>2\u00aa jornada: ingreso y progreso en la vida m\u00edstica, vida nueva (23,1), primeras experiencias \u201csobrenaturales\u201d (c. 23), purificaci\u00f3n del coraz\u00f3n en el primer \u00e9xtasis (c. 24), encuento con la Humanidad de Cristo, \u201clibro vivo\u201d (c. 26) y persona realmente presente en su vida psicol\u00f3gica (c. 27), heridas de amor y transverberaci\u00f3n (c. 29), profunda humildad (cc. 30 y 31). El relato ocupa los cap\u00edtulos 23-31.<\/p>\n<p>3\u00aa jornada: de la fundadora. Las gracias m\u00edsticas referidas en la secci\u00f3n anterior revierten ahora en una t\u00edpica misi\u00f3n a favor de las hermanas que ponen en marcha el nuevo Carmelo. Teresa cuenta los avatares de la fundaci\u00f3n en los cap\u00edtulos 32-36, que en su intenci\u00f3n deb\u00edan finalizar el libro: de ah\u00ed la especie de ep\u00edlogo al final del cap\u00edtulo 36,29. La autora ha previsto varias veces la posibilidad de que uno de los censores \u2013P. Garc\u00eda de Toledo\u2013 lo rompa o lo arroje al fuego. Le ruega, por tanto, que \u201csi le pareciere romper lo dem\u00e1s que aqu\u00ed va escrito, lo que toca a este monasterio [los cc. 32-36] lo guarde y, muerta yo, lo d\u00e9 a las hermanas\u201d (36,29).<\/p>\n<p>4\u00aa Finalmente, los mismos que le mandaron escribir la deciden ahora a completar el relato (c. 37,1) con una serie de episodios m\u00edsticos de su mundo interior, en la jornada que actualmente est\u00e1 viviendo. \u201cMiro como desde lo alto\u201d. \u201cMe ha dado una manera de sue\u00f1o en la vida, que casi siempre me parece estoy so\u00f1ando lo que veo\u201d (40,22). Y termina: \u201cDe esta manera vivo ahora, se\u00f1or y padre m\u00edo&#8230;\u201d (40,23).<\/p>\n<p>La franja doctrinal se va entreverando en la narraci\u00f3n. Primero se inserta todo un tratado sobre los grados de oraci\u00f3n; se lo coloca entre la primera y la segunda jornada del relato, cc. 11-21. Es ah\u00ed donde la Santa elabora el s\u00edmil del huerto del alma y las cuatro maneras de regarlo. La raz\u00f3n de ese desplazamiento de la narraci\u00f3n a la doctrina, es ofrecer al lector claves de comprensi\u00f3n de las gracias m\u00edsticas que referir\u00e1 enseguida (c. 11,6). El esquema de las cuatro maneras de regar el huerto corresponde efectivamente a todo el trazado narrativo del libro.<\/p>\n<p>Aparte ese tratado, T se detiene una y otra vez a formular criterios de discernimiento entre lo m\u00edstico y lo enfermizo o lo estramb\u00f3tico. As\u00ed, por ejemplo, al tener que referir las hablas m\u00edsticas, dar\u00e1 criterios para discernirlas de los fen\u00f3menos patol\u00f3gicos y paranormales: c. 25. O el cap\u00edtulo 22, dedicado \u00edntegramente a razonar la importancia de la Humanidad de Cristo en las altas fases de vida espiritual. A la vez que va narrando, le interesa garantizarse a s\u00ed misma y al lector la autenticidad y calidad de lo narrado. Ocurre especialmente en los cap\u00edtulos de la etapa m\u00edstica. La suya es una narraci\u00f3n interpretada y garantizada.<\/p>\n<p>Valoraci\u00f3n del libro<\/p>\n<p>Hemos notado ya que Vida es el m\u00e1s denso y rico de los escritos teresinos. Y que ocupa un puesto de alto relieve en el concierto de la espiritualidad cristiana o incluso universal. Entre los aspectos m\u00e1s valiosos del libro podemos destacar dos. Uno literario y el otro doctrinal. A saber:<\/p>\n<p>A nivel meramente literario, Vida es un incomparable documento de la lengua castellana al promediar el siglo XVI. Teresa es fiel testigo de la evoluci\u00f3n de la lengua en ese momento. Su narraci\u00f3n, e incluso el cuadro gr\u00e1fico del aut\u00f3grafo son fiel reflejo de la lengua hablada por el pueblo en el coraz\u00f3n de Castilla, en un momento en que la casi totalidad de los libros reflejan m\u00e1s bien la lengua culta con su propensi\u00f3n latinizante. Las flexiones del relato, el ensamblaje de los dos planos narrativo \u2013el externo y el introspectivo m\u00edstico\u2013, el patetismo del relato en ciertos trances, lo hacen absolutamente original.<\/p>\n<p>Pero es mucho m\u00e1s alto su valor religioso. El relato de T testifica con fuerza y nitidez la presencia de Dios en su vida. Afirmar esa presencia amorosa es la raz\u00f3n suprema de todo el libro. Para eso escribe ella, no para hacer literatura, sino para informar al lector \u2013creyente o no\u2013 de que Dios se ha hecho inequ\u00edvocamente presente en su vida. Baste un pasaje cualquiera: \u201cMuchas veces he pensado, espantada de la gran bondad de Dios, y regal\u00e1dose mi alma de ver su gran magnificencia y misericordia. Sea bendito por todo, que he visto claro no dejar sin pagarme, aun en esta vida, ning\u00fan deseo bueno&#8230;\u201d (4,10).<\/p>\n<p>BIBL. \u2013 T. \u00c1lvarez,\u00a0Nota hist\u00f3rica, en la edici\u00f3n facs\u00edmil de \u00abVida\u00bb II (Burgos 1999), 505-645.<\/p>\n<p>T. \u00c1lvarez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Libro de la vida es el primer gran escrito de T. Es tambi\u00e9n el m\u00e1s denso. El m\u00e1s rico en datos autobiogr\u00e1ficos. Por ello se lo conoce como la \u201cautobiograf\u00eda\u201d de la Santa. 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