{"id":3215,"date":"2015-01-15T11:42:47","date_gmt":"2015-01-15T17:42:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3215"},"modified":"2021-01-15T11:47:05","modified_gmt":"2021-01-15T17:47:05","slug":"vida-religiosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3215","title":{"rendered":"Vida religiosa"},"content":{"rendered":"<p>Proyecto y estilo de vida propio<\/p>\n<p>1. \u00abVida religosa\u00bb y \u00abentrar en religi\u00f3n\u00bb. El tema de la \u00abvida religiosa\u00bb aparece con frecuencia en los escritos teresianos. Sin tratarlo expresamente, va sembrando de ideas sus obras sobre el particular, con puntos concretos que, reunidos, pueden convertirse en un peque\u00f1o tratado de lo que es necesario practicar para que una persona pueda ser calificada de estar viviendo la \u00abvida religiosa\u00bb. Sin embargo, esta expresi\u00f3n no entra en su l\u00e9xico. Ni una sola vez aparece en sus escritos. En el siglo diecis\u00e9is se hablaba de \u00abentrar en religi\u00f3n\u00bb, de \u00abguardar religi\u00f3n\u00bb; de que no est\u00e1 todo hecho o est\u00e1 el negocio en tener o no el h\u00e1bito de religi\u00f3n, sino en procurar ejercitar las virtudes (M 3,1,8). Con t\u00e9rminos distintos, expone lo mismo que hoy, cuando hablamos de \u00abvida religiosa\u00bb, \u00abvida consagrada\u00bb, \u00abradicalidad evang\u00e9lica\u00bb, \u00abseguimiento de Cristo\u00bb, \u00abconsagraci\u00f3n\u00bb&#8230; Una cosa importa: llegar a ser de Cristo. Para Teresa de Jes\u00fas la vida religiosa es configuraci\u00f3n con Cristo. No es s\u00f3lo la que habla o ense\u00f1a a hacer oraci\u00f3n, sino tambi\u00e9n la que alecciona c\u00f3mo ser religiosos\/as. O mejor, cuando escribe de oraci\u00f3n, en tantos momentos es tambi\u00e9n de vida religiosa, porque no concibe a ning\u00fan seguidor de Cristo que no sea orante. Es condici\u00f3n imprescindible.<\/p>\n<p>Referencia a la vida religiosa en sus obras. Por eso su doctrina sobre este tema la encontramos diluida en sus obras, pero de modo especial en los cc. 4,5,7 y 36 de la Vida. Tambi\u00e9n en Modo de visitar los conventos, donde propiamente punt\u00faa la forma de hacer una seria revisi\u00f3n de la vida religiosa por parte de uno que viene de fuera. M\u00e1s en particular en Camino de Perfecci\u00f3n, libro pensado para ense\u00f1ar el camino del seguimiento de Cristo. Y l\u00f3gicamente en las Constituciones.<\/p>\n<p>Experiencia de la vida religiosa con estilo propio. No se trata de una doctrina abstracta, sino de pr\u00e1ctica viva, de experiencia. Es la misma Teresa quien se presenta, como una realidad evang\u00e9lica, en unas determinadas circunstancias de la vida y santidad de la Iglesia de entonces. Si codifica y estructura en formas concretas la vida que comenz\u00f3 a hacerse en San Jos\u00e9, no es porque no est\u00e9 convencida de que lo que importa es el esp\u00edritu. S\u00f3lo que \u00e9ste exige siempre una forma de expresi\u00f3n. Esa forma es lo que hoy llamamos estilo, que en parte queda recogido en toda legislaci\u00f3n y en parte queda como flotando en el ambiente comunitario cuando se vive el esp\u00edritu. El estilo ayuda a vivir el esp\u00edritu. Si se desvirt\u00faa, el esp\u00edritu se empobrece. Cuando se desfigura, se pierde identidad. De ah\u00ed su importancia y el que Teresa recalque tanto el guardar la Regla y Constituciones, porque contienen un esp\u00edritu y son exponente del estilo de vida.<\/p>\n<p>Este no nace espont\u00e1neamente del cumplimiento de lo establecido, sino de haber descubierto un esp\u00edritu que se pretende vivir. Entender el esp\u00edritu congregacional puede requerir tiempo (cf F 18,8), aunque nunca dispensa de adiestrarse en la forma de vida establecida. Santa Teresa ama mucho la Regla y las Constituciones, pero nunca sacraliza las leyes, porque la riqueza que imprime el Esp\u00edritu Santo en los fundadores no puede encerrarse en normas ni es tampoco producto del pensamiento humano. Por eso, no puede calificarse sin m\u00e1s de vida religiosa el hecho de practicar lo establecido, porque la vida religiosa es algo m\u00e1s que cumplir. Ella misma no se hab\u00eda sentido conforme con la confianza que se hab\u00eda merecido en la Encarnaci\u00f3n como de buena monja, porque cre\u00eda que tal confianza respond\u00eda m\u00e1s a interpretaciones externas de sus actos que a vivencias personales internas (V 7,2). Teresa ense\u00f1a a descubrir la acci\u00f3n del Esp\u00edritu y a secundar sus inspiraciones. Por lo que al Carmelo se refiere, ofrece, antes que nada, un proyecto de vida.<\/p>\n<p>Proyecto de vida. Este lo encuentra primero en la Regla y luego ella misma lo matiza en las Constituciones. De ah\u00ed la importancia que da en sus escritos a una y otra cosa. Guardar la Regla y las Constituciones es vivir el proyecto de vida. Y vivir el proyecto es ser religiosa, aunque conlleva siempre el hacerlo con estilo propio. Pues no se trata s\u00f3lo del esp\u00edritu fundacional. Tiene que ser encarnado, configurado. Se requiere expresarlo con formas que distingan y se diferencien de otras formas de vida. Santa Teresa introdujo una forma nueva de hacer el camino del seguimiento de Cristo, con estilo propio, con manera nueva de hacer fraternidad. La Regla y las Constituciones est\u00e1n como ayuda para que el esp\u00edritu no venga abajo y se deteriore, se empobrezca o se desvirt\u00fae. \u00abToda nuestra regla y Constituciones no sirven de otra cosa, sino de medios para guardar esto (el amor de Dios y del pr\u00f3jimo) con mayor perfecci\u00f3n\u00bb (M 1,2,17). Texto clave para entender su pensamiento sobre los c\u00f3digos que rigen una forma de vivir el Evangelio, que ha puesto en marcha en San Jos\u00e9 de \u00c1vila, lo tenemos al principio del c. 4 de Camino: \u00abYa, hijas, hab\u00e9is visto la gran empresa que pretendemos ganar. \u00bfQu\u00e9 tales habremos de ser para que en los ojos de Dios y del mundo no nos tengan por muy atrevidas? Est\u00e1 claro que hemos menestar trabajar mucho, y ayuda mucho tener altos pensamientos para que nos esforcemos a que lo sean las obras. Pues conque procuremos guardar cumplidamente nuestra Regla y Constituciones con gran cuidado, espero que el Se\u00f1or admita nuestros ruegos; que no os pido cosa nueva, hijas m\u00edas, sino que guardemos nuestra profesi\u00f3n, pues es nuestro llamamiento y a lo que estamos obligadas, aunque de guardar a guardar va mucho\u00bb (C 4,1).<\/p>\n<p>\u00abVivir en obsequio de Jesucristo\u00bb<\/p>\n<p>La vocaci\u00f3n de Teresa. Tiene una idea clara de lo que es \u00abser religioso\/a\u00bb. Lo ha experimentado desde los 20 a\u00f1os. Cuando le llega el momento de hablar sobre la vida religiosa, lo hace como maestra, con la conciencia de que puede ense\u00f1ar. Va directamente a lo esencial. La autenticidad de la vida religiosa la expresa en t\u00e9rminos de \u00abser\u00bb, nunca de \u00abestar\u00bb. Ni tampoco \u00abser n\u00famero\u00bb. \u00abNo est\u00e1 nuestra ganancia en ser muchos los monasterios, sino en ser santas las que estuvieren en ellos\u00bb (cta 451,3, a Ana de Jes\u00fas). Para ella no se reduce a un estado, sino a una vida, cuyo objetivo concreto es caminar hacia la fuente, que es Cristo. Se trata de \u00abser monja\u00bb, t\u00e9rmino con fuerza de calificativo que distingue y define a la persona que ha aceptado vivir en \u00abobsequio de Jesucristo\u00bb, seg\u00fan reza la Regla del Carmelo. Ella sale de la casa de su padre \u00abpara ser monja\u00bb (R 40,6), es decir, estar dispuesta a sufrir los trabajos de la religi\u00f3n (V 3,6), a seguir lo que viera ser mayor servicio de Dios (V 4,1), a ser de veras, sin paliativos ni obrar a medias o por apariencias (V 7,1). Es una forma de ser, un estilo de vivir, que define a la persona por la entrega plena a Cristo. \u00abO somos o no somos\u00bb (C 13,2). Esta ser\u00e1 la forma alternativa de presentar la vida del que ha elegido seguir a Cristo.<\/p>\n<p>Inicia la vida de monja con alegr\u00eda y entusiasmo, decidida, dispuesta a todo. Es consciente que Dios la ha llamado \u00abpara el estado que me estaba mejor\u00bb (V 3,3); pero no para estar en la Encarnaci\u00f3n, sino para \u00abser monja\u00bb, para pertenecer a Cristo, para no regirse por otra norma que la del amor, para vivir como desposada (V 4,3). Dios nunca llama a estar. La vocaci\u00f3n, proceso de vida, tiene su historia propia, a veces de altos y bajos, de crecientes y declives, hasta que la persona se determina a entregarse de veras. Para Teresa, la vida religiosa es entrega, crecimiento en el servicio de Dios (V 4,3), hasta llegar a la madurez de la vida cristiana. Desde la propia experiencia podr\u00e1 decir: \u00abNo venimos aqu\u00ed a otra cosa. As\u00ed que, manos a la labor\u00bb (C 16,12). \u00abMirad que digo que todas lo procuremos, pues no estamos aqu\u00ed a otra cosa, y no un a\u00f1o, ni dos s\u00f3lo, ni diez\u00bb (C 18,3). \u00abNo estamos aqu\u00ed a otra cosa, as\u00ed que pelead como fuertes hasta morir en la demanda\u00bb (C 20,2).<\/p>\n<p>Su disyuntiva: ser o no ser. Conoci\u00f3 sin embargo, durante algunos a\u00f1os, lo que era vivir altibajos en su camino de ser monja. Afloja en lo que prometi\u00f3 al hacer la profesi\u00f3n, hasta el punto de decir que \u00abno parece, sino que promet\u00ed no guardar cosa de lo que os hab\u00eda prometido, aunque entonces no era esa mi intenci\u00f3n\u00bb (V 4,3). Sufre la tentaci\u00f3n de \u00abandar como los muchos\u00bb (V 7,1). Resiste a la llamada de Dios, que la quiere para cosas m\u00e1s grandes. \u00abNo quer\u00eda entender c\u00f3mo muchas veces me llamabais de nuevo\u00bb (V 6,9). Anda buscando una vida distinta, \u00abpues bien entend\u00eda que no viv\u00eda sino que peleaba con una sombra de muerte, y no hab\u00eda quien me diese vida, y no la pod\u00eda yo tomar; y quien me la pod\u00eda dar ten\u00eda raz\u00f3n de no socorrerme, pues tantas veces me hab\u00eda tornado a S\u00ed y yo dej\u00e1dole\u00bb (V 8,12).<\/p>\n<p>Diagn\u00f3stico de su vida y de la vida religiosa de entonces. En su forcejeo por responder a la llamada y dar largas a \u00abser monja\u00bb coherente, tiene momentos de revisi\u00f3n de vida. Compara lo que profes\u00f3 con la vida que est\u00e1 haciendo. Existe un claro contraste entre la promesa y la realidad. Descubre adem\u00e1s que la respuesta tiene que ser personal y que no le basta que otras a su lado sirvan muy de veras y con mucha perfecci\u00f3n al Se\u00f1or o que en el monasterio se guarde toda perfecci\u00f3n (V 7,3). Reconoce que, \u00abcomo ruin, \u00edbame a lo que ve\u00eda falto y dejaba lo bueno\u00bb (V 5,1).<\/p>\n<p>En el c. 7 de Vida hace un balance cr\u00edtico de diez de sus a\u00f1os, que transcurren de los 25 a los 35 de edad (1540-1550). Adem\u00e1s detalla aspectos pormenorizados de la vida religiosa que entonces se hac\u00eda y que dejaba bastante que desear. La cr\u00edtica es doble: recae sobre ella misma y sobre algunos ambientes donde la relajaci\u00f3n hab\u00eda hecho acto de presencia. Es fuerte con ella y no menos con la vida que se hac\u00eda en algunos monasterios. Teme a aqu\u00e9llos \u00abadonde no se guarda religi\u00f3n\u00bb, es decir, donde no se cumple con lo exigido por la vida religiosa. Lo considera un \u00abgrand\u00edsimo mal\u00bb (V 7,5). Lo era y lo ha sido siempre. Con todo, a\u00f1os atr\u00e1s, a Teresa le hab\u00eda dado a entender el Se\u00f1or \u00abque, aunque las religiones estaban relajadas, que no pensase se serv\u00eda poco en ellas; que qu\u00e9 ser\u00eda del mundo si no fuese por los religiosos\u00bb (V 32,11).<\/p>\n<p>De la vida religiosa de entonces hace esta dura evaluaci\u00f3n: \u00abEn un monasterio hay dos caminos: de virtud y religi\u00f3n, y falta de religi\u00f3n, y todos casi se andan por igual; antes mal dije, no por igual, que por nuestros pecados cam\u00ednase m\u00e1s por el m\u00e1s imperfecto; y como hay m\u00e1s de \u00e9l, es m\u00e1s favorecido. \u00dasase tan poco el de la verdadera religi\u00f3n, que m\u00e1s ha de temer el fraile y la monja que ha de comenzar de veras a seguir del todo su llamamiento a los mismos de su casa, que a todos los demonios; y m\u00e1s cautela y disimulaci\u00f3n ha de tener para hablar en la amistad que desea tener con Dios, que en otras amistades y voluntades que el demonio ordena en los monasterios. Y no s\u00e9 de qu\u00e9 nos espantamos haya tantos males en la Iglesia, pues los que hab\u00edan de ser los dechados para que todos sacasen virtudes tienen tan borrada la labor que el esp\u00edritu de los santos pasados dejaron en las religiones\u00bb (V 7,5).<\/p>\n<p>Pocas veces ha sido Teresa tan dura aludiendo a la vida religiosa. Habla desde lo que conoce y tambi\u00e9n desde la experiencia. Lo siente profundamente, no s\u00f3lo porque hubo de sufrir en su propia carne las deficiencias en el \u00abser monja\u00bb, sino porque esto repercut\u00eda en la misma Iglesia. Entonces, como ahora, \u00abla misi\u00f3n de la vida religiosa es hacer presente a Cristo mediante el testimonio personal. \u00a1Este es el reto, \u00e9ste es el quehacer principal de la vida consagrada! Cuanto m\u00e1s se deja conformar a Cristo, m\u00e1s lo hace presente y operante en el mundo de la salvaci\u00f3n de los hombres\u00bb (VC 72b).<\/p>\n<p>La salv\u00f3 estar a la escucha. La vida religiosa es siempre una respuesta a una llamada a la santidad, al servicio del Se\u00f1or, al amor, desde la pr\u00e1ctica de los consejos evang\u00e9licos, desde la oraci\u00f3n, desde la vivencia de la conversi\u00f3n plena, desde la renuncia de uno mismo para vivir totalmente en el Se\u00f1or, para que Dios sea todo en todos (cf VC 35).<\/p>\n<p>Esto era lo que Teresa ve\u00eda claro antes de determinarse a ser ella misma. Hab\u00eda entrado en un monasterio para ser una monja coherente. No pod\u00eda vivir de apariencias (V 7,1). Se estaba jugando el sentido de su vida: \u00abser monja\u00bb. Dios se dirig\u00eda a Teresa de Ahumada, muy en concreto. Y la llamada de Dios se puede acallar o esquivar; se la puede resistir e incluso apagar o desconectarse del hilo con el que Dios se comunica con el hombre. Pero a lo que se resist\u00eda Teresa era m\u00e1s bien a ser monja s\u00f3lo de nombre. Era consciente que Dios la persegu\u00eda. Y la vida religiosa sin dinamismo interior, sin fuerza renovadora, sin respuesta a la llamada, era vivir a su antojo, a base de comodidades, de b\u00fasquedas personales, de caprichos. Y eso no era vida. Hab\u00eda entrado para caminar y no para vivir parada, en indecisi\u00f3n permanente, esquivando riesgos o dificultades. Un d\u00eda se encontr\u00f3 ante la necesidad de tener que decidirse. Pudo Dios. Teresa sucumbe a la evidencia.<\/p>\n<p>En las disyuntivas de la vida, lo que salva es mantener la conexi\u00f3n con Dios, estando a la escucha de su palabra. \u00abA Teresa la salv\u00f3 el hecho de que, en derrota o en plena lucha, jam\u00e1s dej\u00f3 de escuchar. Jam\u00e1s se insensibiliz\u00f3 a la llamada. Y por ah\u00ed fue conducida a la escucha y respuesta definitivas que introducir\u00e1n su vida en una especie de plano inclinado a favor de la llamada divina, hasta darle paso sin reservas. Esa respuesta comenz\u00f3 con un hecho de conversi\u00f3n. Extra\u00f1amente en el colmo de la lucha por ser fiel, Teresa llega a tocar el techo de la propia impotencia. No se basta a s\u00ed misma\u00bb (T. \u00c1lvarez, \u00abEstudios Teresianos\u00bb, III, 392, Burgos, 1996).<\/p>\n<p>Vida religiosa es estar en Cristo\u00a0y con Cristo<\/p>\n<p>Cristo, punto de partida. En Vida (9,1-7) nos ense\u00f1a cu\u00e1l es siempre el punto de arranque de toda vida religiosa: convertirse a Cristo. Dios la llamaba a vivir en Cristo y con Cristo. Hasta que Cristo no entra de veras en la vida del vocacionado a la vida religiosa, se est\u00e1 a la deriva. Cristo es siempre centro, punto de referencia. Hoy todos calificamos a la vida religiosa de cristol\u00f3gica. El documento VC lo precisa una vez m\u00e1s diciendo: \u00abLa llamada del Padre se dirige a ponerse a la escucha de Cristo, a depositar en \u00e9l toda confianza, a hacer de \u00e9l el centro de la vida. En la palabra que viene de lo alto adquiere nueva profundidad la invitaci\u00f3n con la que Jes\u00fas mismo, al inicio de la vida p\u00fablica, les hab\u00eda llamado a su seguimiento, sac\u00e1ndolos de su vida ordinaria y acogi\u00e9ndolos en su intimidad. Precisamente de esta especial gracia de intimidad surge, en la vida consagrada, la posibilidad y la exigencia de la entrega total de s\u00ed mismo en la profesi\u00f3n de los consejos evang\u00e9licos. Estos, antes que una renuncia, son una espec\u00edfica acogida del misterio de Cristo, vivida en la Iglesia\u00bb (VC 16a). Teresa aprende a vivir como monja practicando las lecciones que el mismo Cristo le dictaba. El era el libro donde ella aprend\u00eda a comportarse como consagrada. \u00abYo te dar\u00e9 libro vivo&#8230; Su Majestad ha sido el libro verdadero adonde he visto las verdades\u00bb (V 26,5).<\/p>\n<p>Programa de T para \u00abser monja\u00bb. Toda llamada espera siempre una respuesta. Cuando Teresa se rinde a Dios y centra su vida en hacer el camino de Cristo, cae en la cuenta de que \u00abser monja\u00bb es hacer de la vida una respuesta de amor a Jesucristo. Antes que cumplir con lo establecido o abrazar todos los trabajos que se presenten, est\u00e1 el amor de un Dios que llama y el de Teresa que responde. Nos habla de la postura que adopta y en la que se mantiene para ser de veras \u00abmonja\u00bb: No dejar de hacer nada cuando se trata de agradar a Dios (V 24,5); hacer todo lo que est\u00e9 de su parte (V 32,7); proceder como enamorada de Cristo, dejando de lado cualquier amor que aten\u00fae el amor a Cristo o que no pueda ser englobado en el amor primero (V 24,5-7; 37,4-5); \u00abLibres quiere Dios a sus esposas, asidas a s\u00f3lo \u00e9l\u00bb (cta a Ana de Jes\u00fas, 30.5.1582, n. 8); decisi\u00f3n nueva y radical de \u00abseguir el llamamiento que Su Majestad me hab\u00eda hecho a religi\u00f3n, guardando mi Regla con la mayor perfecci\u00f3n que pudiese\u00bb (V 32,9); estimar y apreciar la vocaci\u00f3n religiosa, teniendo por grand\u00edsima merced el haberla llamado a ser monja (C 8,2); vivir con alegr\u00eda el ser monja (V 4,2) y manifestarlo en la pobreza m\u00e1s extrema (F 15,14); centrar la vida m\u00e1s en la fe, la esperanza y el amor que en una ascesis que tensiona (R 1); todo este programa de vida s\u00f3lo le era posible poniendo la confianza en Cristo (V 9,3), determin\u00e1ndose a jug\u00e1rselo todo (C 1,2).<\/p>\n<p>Estos puntos, y otros que pudieran a\u00f1adirse, aun expresando la postura de quien decide no seguir haci\u00e9ndose la sorda a Dios, son consignas v\u00e1lidas para todo vocacionado. Ella se hab\u00eda propuesto vivir en estado de renovaci\u00f3n permanente. Algo necesario a todo proceso vocacional. Aunque la vivencia de su vocaci\u00f3n, desde el momento de su conversi\u00f3n, estuvo siempre favorecida por gracias m\u00edsticas, no significa que su doctrina sea menos apropiada para los llamados a hacer el camino del seguimiento, aunque no hayan llegado a tal estado. Habla de lo que cree tiene que ser la vida religiosa; de lo que fue la suya y de c\u00f3mo tiene que ser la de los seguidores de Cristo.<\/p>\n<p>Por el camino del seguimiento<\/p>\n<p>Alcance de la palabra \u00abseguir\u00bb. En el siglo diecis\u00e9is no se empleaba la palabra \u00abseguimiento\u00bb. Ni una sola vez aparece en los escritos teresianos. S\u00ed se habla de \u00abseguir a Cristo\u00bb, que es m\u00e1s concreto. \u00abSeguir\u00bb, en la teolog\u00eda de la vida consagrada, es hacer los caminos de Jes\u00fas; significa adhesi\u00f3n total a su persona, en fe y en obediencia; es exigencia de fidelidad a su llamada y a su palabra; seguir a Jes\u00fas no es s\u00f3lo adherirse a una ense\u00f1anza moral y espiritual, sino compartir su destino; supone desasimiento total: renuncia a la riqueza y a la seguridad, abandono de los suyos en cuanto pueden retrasar la entrega, no mirar atr\u00e1s. Seguir hasta el sacrificio, incluso hasta la cruz, como en el caso de Cristo.<\/p>\n<p>En este sentido entendi\u00f3 Teresa su vida y de esta forma la presenta a sus hijas, desde variadas formas, con textos como los siguientes: \u00abPor este camino que fue Cristo han de ir los que le quieren seguir\u00bb (V 11,5). \u00abPensaba qu\u00e9 podr\u00eda hacer por Dios. Y pens\u00e9 que lo primero era seguir el llamamiento que Su Majestad que hab\u00eda hecho a religi\u00f3n, guardando mi Regla con la mayor perfecci\u00f3n que pudiese\u00bb (V 32,9). \u00abDa de muchas maneras a beber a los que le quieren seguir\u00bb (C 20,2). Tambi\u00e9n conlleva: \u00abSeguir en todo lo m\u00e1s perfecto\u00bb (R 41,3); \u00abseguir en todo su voluntad\u00bb (C 18,10); \u00abesforzarse en seguir lo mejor\u00bb (M 3,2,10); \u00abdeterminarse a seguir aquel camino (de oraci\u00f3n) con todas mis fuerzas\u00bb (V 4,7; 11,1); \u00abservir al Se\u00f1or\u00bb (V 7,4); \u00abseguir en todo su llamamiento\u00bb (V 7,5); \u00abseguir perfecci\u00f3n\u00bb (V 11,2); \u00abpara no seguir mi llamamiento y el voto que hab\u00eda hecho de pobreza y los consejos de Cristo con toda perfecci\u00f3n, que no quer\u00eda aprovecharme de teolog\u00eda\u00bb (V 35,4). Seguir es caminar hacia el interior, estar a la escucha, responder en conformidad con la llamada que Dios hace, asemejarse a Cristo. Es tambi\u00e9n \u00abponer los ojos en el Crucificado\u00bb (M 7,4,8), \u00aben vuestro Esposo\u00bb (C 2,1), \u00aben Cristo nuestro bien\u00bb (M 1,2,11). Seguir los consejos de Cristo no se compagina con querer mantener \u00abmuy entera nuestra honra y cr\u00e9dito. No es posible llegar all\u00e1, que no va por un camino (V 31,22). Seguir es creer, es decir, entregar la fe a Cristo y no contentarse con lo ya alcanzado. \u00abAhora comenzamos y procuren ir comenzando siempre de bien en mejor. Miren que por muy peque\u00f1as cosas va el demonio barrenando agujeros por donde entren las muy grandes. No les acaezca decir: en esto no va nada, que son extremos. \u00a1Oh, hijas m\u00edas, que en todo va mucho como no sea ir adelante!\u00bb (F 29,32).<\/p>\n<p>El seguimiento en \u00abCamino\u00bb. Quien quiera aprender a seguir a Cristo, lea y se adentre en las ense\u00f1anzas que Teresa expone en el Camino de Perfecci\u00f3n. Aqu\u00ed precisa lo que es la vida religiosa y c\u00f3mo hay que vivirla para que cumpla con su misi\u00f3n dentro de la Iglesia. Es el vademecum de la vida religiosa y manual de iniciaci\u00f3n para cuantos se arriesgan a hacer el camino de Cristo. Aunque con matices propios del Carmelo femenino, para el cual escribe el libro, lo que ense\u00f1a es com\u00fan y provechoso para todo consagrado. Texto clave es el que tenemos al principio del cap\u00edtulo primero. Sintetiza en \u00e9l lo que significa y el para qu\u00e9 de la vida religiosa: a) Sentido de la vida: servir a Dios. Su deseo es que vayan adelante en el servicio del Se\u00f1or (C pr\u00f3l. 3). b) Objetivo concreto: defender a la Iglesia; c) Medios: poner la vida, vivir los consejos evang\u00e9licos, orar, hacerlo en compa\u00f1\u00eda para hacer m\u00e1s fuerza. d) Garant\u00eda de \u00e9xito: confiar en Dios, \u00abque nunca deja de ayudar a quien por \u00e9l se determina a dejarlo todo\u00bb.<\/p>\n<p>Posturas y virtudes del seguimiento. En Camino se encuentran se\u00f1aladas las posturas decididas y grandes virtudes del seguimiento:<\/p>\n<p>a) Radicalidad evang\u00e9lica. Una cosa tiene clara Teresa, que nadie puede llegar a ser, si de veras no se decide a tomar en serio el Evangelio. Es determinarse a darse del todo a Cristo (V 9,8). Se manifiesta fundamentalmente en la determinaci\u00f3n de seguir la llamada con la m\u00e1xima perfecci\u00f3n posible: no hacer nada contra la voluntad de Dios (V 6,4). Pues \u00abno se da este Rey sino a quien se da del todo\u00bb (C 16,5), \u00abno vendr\u00e1 el Rey de la gloria a nuestra alma si no nos esforzamos en ganar las virtudes grandes (C 16,6).<\/p>\n<p>b) Pobreza evang\u00e9lica personal y comunitaria. Sin restar importancia a la castidad y a la obediencia, la pobreza para la comunidad teresiana es la forma inmediata de presentarse en la Iglesia y en la sociedad. Si seg\u00fan la frase tan conocida de que si no hay obediencia, \u00abes no ser monja\u00bb (C 18,7), habr\u00eda que decir que sin verdadera pobreza es carecer de armas y sin armas no se puede conseguir la victoria, es decir, el objetivo que se propone el seguidor de Cristo. \u00abEstas armas han de tener nuestras banderas, que de todas maneras lo queramos guardar: en casa, en vestidos, en palabras y mucho m\u00e1s en el pensamiento. Y mientras esto hicieren, no hayan miedo caiga la religi\u00f3n de esta casa\u00bb (C 2,8).<\/p>\n<p>c) Amor mutuo. Es la ley evang\u00e9lica fundamental. La comunidad, cuyos miembros no est\u00e1n unidos por el amor, o est\u00e1 enferma o en proceso de destrucci\u00f3n. Hay que seguir al \u00abCapit\u00e1n del amor, Jes\u00fas\u00bb (C 6,9). Este amor, llevado a todas sus exigencias, asegura la presencia de Cristo en medio del grupo (C 7,10). Garantiza adem\u00e1s la paz y conformidad comunitaria. Siempre es aval de vida religiosa y se\u00f1al del amor de Dios en cada uno (cf C 4-7 y M 5,3).<\/p>\n<p>d) Abnegaci\u00f3n evang\u00e9lica. En ese \u00abser monja\u00bb entra de lleno, en la ense\u00f1anza teresiana, la norma evang\u00e9lica de la abnegaci\u00f3n. Se trata de \u00abdarse todas al Todo sin hacernos partes\u00bb (C 8,1). Es el \u00abdejarlo todo\u00bb del Evangelio, \u00abpara seguirlo a \u00e9l\u00bb. Es desasirse de personas y cosas que impiden la libertad y sobre todo de las amarras interiores. De esta forma se impide instrumentalizar el seguimiento para el propio regalo (cf C 8-15). Escribe: \u00abDeterminaos, hermanas, que ven\u00eds a morir por Cristo y no a regalaros por Cristo\u00bb (C 10,5).<\/p>\n<p>e) Humildad. Es la virtud llamada a sobresalir en toda historia vocacional. La prueba definitiva de que la vida religiosa es conforme a la de Cristo.<\/p>\n<p>Vida religiosa y misi\u00f3n<\/p>\n<p>\u00abSer tales\u00bb. Hay una expresi\u00f3n t\u00edpica en el lenguaje de santa Teresa con la que quiere definir qu\u00e9 es \u00abser religiosa\u00bb. Se trata de dos palabras: \u00abser tales\u00bb. Expresi\u00f3n densa y rica de contenido. Hab\u00eda pensado muchas veces lo que era \u00abser monja\u00bb. Y muy en concreto reflexion\u00f3, cuando se puso ante la misi\u00f3n que ten\u00eda el grupo del monasterio de San Jos\u00e9 de \u00c1vila, formado por ella. Porque no se hab\u00edan reunido all\u00ed s\u00f3lo para rezar, para orar, para vivir aisladas del mundo o para llevar una vida austera y pobre. Esa vida por ella ideada ten\u00eda un objetivo concreto: servir a la Iglesia. Los males que \u00e9sta padec\u00eda ha\u00adb\u00edan sensibilizado m\u00e1s a Teresa. No pod\u00eda quedar inactiva. Para trabajar por la Iglesia como ella pensaba, las del grupo te\u00adn\u00edan que \u00abser tales\u00bb \u00abcuales yo las pintaba en mis deseos&#8230;, y que todas ocupadas en oraci\u00f3n por los que son defensores de la Iglesia y predicadores y letrados que la defienden, ayud\u00e1semos en lo que pudi\u00e9semos a este Se\u00f1or m\u00edo, que tan apretado lo traen a los que ha hecho tanto bien\u00bb (C 1,2).<\/p>\n<p>Era consciente que el sentido de su vida como seguidora de Cristo hab\u00eda de centrarlo en servir a la Iglesia. Aqu\u00ed estaba su misi\u00f3n. Toda vida religiosa que no misiona, no puede calificarse de tal. La misi\u00f3n para ella se inicia con el \u00abser tales\u00bb. Comienza por conjugar el ser y el obrar, con el interceder por la Iglesia. Lo primero es el \u00abser\u00bb, que \u00abseamos algo\u00bb (C 3,1). Del \u00abser tales\u00bb depende el llevar a t\u00e9rmino la misi\u00f3n para la cual el Se\u00f1or las junt\u00f3 (C 3,1). Lo primero es \u00abser tales\u00bb, porque, si no se es \u00abmonja\u00bb, el fin no se consigue. \u00abSer tales\u00bb es un t\u00e9rmino que usa casi exclusivamente en Camino (1,2; 3,1.2.5; 27,6; 39,1, m\u00e1s en M 3,1,4), cuando imparte consignas y programa la vida que hay que hacer para responder a la llamada que Dios hace para cumplir con una misi\u00f3n de Iglesia. En pocas m\u00e1s ocasiones aparece en sus obras. \u00abSer tales los que est\u00e1n en la ciudad, como es gente escogida, que pueden m\u00e1s ellos a solas que con muchos soldados\u00bb (C 3,1); \u00abProcuremos ser tales que valgan nuestras oraciones para ayudar a estos siervos de Dios\u00bb (C 3,2); \u00abSer tales que merezcamos alcanzar&#8230; que haya muchos bien dispuestos y que puestos en la pelea \u00abpuedan librarse de tantos peligros como hay en el mundo\u00bb (C 3,5).<\/p>\n<p>Con fuerza de testimonio. \u00abSer tales\u00bb tiene en la Santa fuerza de testimonio convincente. Es presentar valores humanos y espirituales que el hombre de hoy est\u00e1 necesitando. Pero sobre todo es fuerza del Esp\u00edritu, que en el caso de los contemplativos, se extiende m\u00e1s all\u00e1 de lo que el mismo contemplativo puede alcanzar. Es, como dice la VC, la forma de \u00abhacer presente a Cristo en el mundo mediante el testimonio personal. \u00a1Este es el reto, \u00e9ste es el quehacer principal de la vida consagrada! Cuanto m\u00e1s se deja conformar con Cristo, m\u00e1s lo hace presente y operante en la salvaci\u00f3n de los hombres\u00bb (VC 72b). \u00abLa vida consagrada es una prueba elocuente de que, cuanto m\u00e1s se vive a Cristo, tanto mejor se le puede servir en los dem\u00e1s, llegando hasta las avanzadillas de la misi\u00f3n y aceptando los mayores riesgos\u00bb (ib 76).<\/p>\n<p>Teresa de Jes\u00fas, en este momento de Iglesia, dir\u00eda a todos los consagrados y con m\u00e1s fuerza a los contemplativos, que la vida religiosa hay que hacerla m\u00e1s desde el \u00abser\u00bb que desde el \u00abhacer\u00bb. Que no estar\u00eda bien pretender construir un mundo mejor, dejando el mundo del esp\u00edritu sin descubrir o a medio hacer. \u00abAhora comenzamos y procuren ir comenzando siempre de bien en mejor\u00bb (F 29,32).<\/p>\n<p>Evaristo Renedo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Proyecto y estilo de vida propio 1. \u00abVida religosa\u00bb y \u00abentrar en religi\u00f3n\u00bb. El tema de la \u00abvida religiosa\u00bb aparece con frecuencia en los escritos teresianos. 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