{"id":3239,"date":"2020-01-19T11:56:37","date_gmt":"2020-01-19T17:56:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3239"},"modified":"2021-01-19T11:58:14","modified_gmt":"2021-01-19T17:58:14","slug":"carismaticos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3239","title":{"rendered":"CARISM\u00c1TICOS"},"content":{"rendered":"<p>(<em>carismas, amor, guerra, profetas, autoridad, sanador<\/em>). Fund\u00e1ndose en las observaciones de Pablo (1 Cor 12\u201314), hace ya tiempo, M. Weber (1864-1920) estudi\u00f3 el sentido de la autoridad carism\u00e1tica, en unos trabajos que han sido muy influyentes en el campo de la Iglesia y de la vida pol\u00edtica.<\/p>\n<p><em>Carisma e instituci\u00f3n. <\/em>Conforme a las distinciones de M. Weber, suele distinguirse el carisma y la instituci\u00f3n, no s\u00f3lo en la Iglesia cristiana, sino en el conjunto de la sociedad. (a) La autoridad carism\u00e1tica es propia de aquellos que inician un movimiento, descubriendo y poniendo en marcha nuevas posibilidades de actuaci\u00f3n. Los carism\u00e1ticos crean (imaginan, instituyen) unas l\u00edneas de vida que antes no exist\u00edan: no se imponen por ley, ni triunfan por razonamiento o votaciones, sino por su misma fuerza interna. Ellos son autoridad primera: no defienden lo que existe para organizarlo mejor, sino que introducen otros modelos de existencia, en un plano pol\u00edtico o social, religioso o est\u00e9tico. (b) La autoridad burocr\u00e1tica o institucional surge en el momento en que el carisma se enfr\u00eda, de manera que resultan necesarias unas normas o leyes que sean capaces de mantener el orden, utilizando unos principios jur\u00eddicos, en la l\u00ednea del tali\u00f3n*. La autoridad carism\u00e1tica es necesaria para recrear la sociedad. Ella se sit\u00faa m\u00e1s all\u00e1 de los poderes establecidos, de manera que puede y debe vincularse con Dios (o con el Esp\u00edritu Santo), entendido como fuente de la vida. Pero ella no puede resolver todos los problemas y, adem\u00e1s, puede volverse irracional, convirti\u00e9ndose en violenta. En el conjunto de la Biblia hay una dial\u00e9ctica constante entre los carismas (vinculados a la l\u00ednea prof\u00e9tica) y las instituciones (expresadas sobre todo por el sacerdocio). No todo lo carism\u00e1tico es bueno: puede haber pretendidos carism\u00e1ticos que se vuelven intolerantes y violentos. No todo lo institucional es negativo: es necesario regular los carismas, para bien de la comunidad. Desde ah\u00ed, a modo de ejemplo, y prescindiendo aqu\u00ed de la profec\u00eda* cl\u00e1sica, queremos destacar tres movimientos carism\u00e1ticos importantes en la Biblia.<\/p>\n<p><em>Antiguo Testamento: carism\u00e1ticos guerreros y profetas<\/em>. La mayor parte de los movimientos carism\u00e1ticos tienden a ser pac\u00edficos, en l\u00ednea de intimismo espiritual. Pero siempre han existido grupos carism\u00e1ticos violentos que han interpretado la presencia de la <em>ruah<\/em>* o esp\u00edritu de Dios como exigencia de compromiso militante al servicio de la obra de Dios. En esta l\u00ednea se mueven los guerreros sagrados del comienzo de la historia de Israel (federaci\u00f3n* de tribus), militares profesionales que acuden al combate impulsados por un tipo de \u00e9xtasis guerrero. Podemos citar ejemplos en casi todas las religiones antiguas: el buen guerrero ha sido un santo en el sentido radical de la palabra, un hombre pose\u00eddo por la fuerza de Dios. Pero tambi\u00e9n algunas religiones modernas (ciertas formas de hinduismo e islamismo, incluso algunos movimientos cristianos) han desarrollado un tipo de m\u00edstica guerrera del Esp\u00edritu. Dentro de la Biblia, los guerreros carism\u00e1ticos m\u00e1s significativos son los jueces*, sobre los que viene el Esp\u00edritu de Dios, excit\u00e1ndoles con fuerza y capacit\u00e1ndoles para derrotar a los enemigos y liberar a los amigos del pueblo (cf. Jc 2,11-19; 3,10; 11,29; 13,25; etc.). El Esp\u00edritu no se expresa como poder tranquilo de experiencia interna, ni en el trance individual, sino como fuerza guerrera, que anima a los soldados, haci\u00e9ndoles luchar y vencer (o morir) por la causa de Dios, en guerra santa. Dios mismo se apodera del combatiente israelita, infundi\u00e9ndole su Esp\u00edritu y haci\u00e9ndole sacramento de salvaci\u00f3n para el pueblo. Eso significa que la guerra no se ha racionalizado todav\u00eda, ni el ej\u00e9rcito se ha vuelto un tipo de instituci\u00f3n burocr\u00e1tica, sino que los guerreros son hombres \u00absobrenaturales\u00bb, lo mismo que los <em>nabis <\/em>o profetas* ext\u00e1ticos. Tanto el guerrero como el profeta ext\u00e1tico son instrumentos de Dios, al servicio de la totalidad del pueblo. El profeta ofrece el testimonio de la presencia de Yahv\u00e9 como poder de transformaci\u00f3n religiosa. El guerrero es un testigo viviente de la fuerza protectora de Dios que libera a su pueblo de los enemigos del entorno. La guerra pone al hombre en situaci\u00f3n de trance: lo saca de s\u00ed, lo llena de entusiasmo sacral, lo lleva hasta el extremo de entregar la vida por la causa de Dios. Es normal que, en el principio de su historia, Israel haya considerado a sus guerreros como hombres privilegiados del Esp\u00edritu, en uni\u00f3n con sus profetas ext\u00e1ticos.<\/p>\n<p><em>Jes\u00fas. Exorcistas y profetas carism\u00e1ticos<\/em>. Jes\u00fas ha sido un carism\u00e1tico, pero no al servicio de la guerra, sino de la transformaci\u00f3n o conversi\u00f3n de los hombres, al servicio del Reino. Ciertamente, Jes\u00fas sabe discutir con los rabinos sobre temas de instituci\u00f3n sacral, pero no act\u00faa desde un poder que le concede la Ley de Dios, ni la estructura legal de su pueblo, sino desde un contacto directo con Dios, que se expresa en sus milagros y, de un modo especial, en sus exorcismos*, entendidos como batalla* contra lo diab\u00f3lico. Ciertamente, Jes\u00fas no est\u00e1 aislado, pues hab\u00eda en su mismo tiempo y espacio israelita profetas y sanadores carism\u00e1ticos, entre los que se suele citar a Honi y Janina ben Dosa, que curaban con la ayuda de su Dios (Yahv\u00e9). Hab\u00eda tambi\u00e9n en su entorno pagano curanderos, santones y hechiceros, como Apolonio de Tiana, a quien algunos han relacionado con Jes\u00fas, aunque sea posterior y sus milagros tengan un sentido muy distinto. Jes\u00fas puede situarse entre otros profetas y sanadores, pero tuvo algo especial, que la comunidad cristiana supo captar y vincular despu\u00e9s, en la Pascua. Jes\u00fas fue carism\u00e1tico al servicio de los m\u00e1s pobres, present\u00e1ndose, al mismo tiempo, al menos en sentido tendencial, como mes\u00edas* de Dios. As\u00ed fue condenado a muerte, porque su carisma resultaba peligroso, no porque le llevaba a matar a los dem\u00e1s (como hac\u00edan los jueces* antiguos), sino a dar vida, de un modo distinto al del sistema.<\/p>\n<p><em>Iglesia cristiana, comunidad carism\u00e1tica<\/em>. Jes\u00fas suscit\u00f3 un movimiento carism\u00e1tico muy fuerte. En el c\u00edrculo de sus seguidores, especialmente en Galilea, hubo exorcistas y sanadores, que siguieron realizando su tarea y expandiendo la memoria y esperanza de su Reino, como suponen los mandatos misioneros (Mc 6,6b-13 par). Ellos constituyen un elemento esencial de la nueva instituci\u00f3n cristiana, aunque la Iglesia organizada haya dado primac\u00eda a otros rasgos sacrales y sociales. Tambi\u00e9n la iglesia de Jerusal\u00e9n fue carism\u00e1tica, como indica Hch 2, cuando presenta el surgimiento de la comunidad desde la experiencia del Esp\u00edritu, que se expresa de un modo especial en el don de lenguas, que Lucas interpreta de forma misionera: \u00abY fueron todos llenos del Esp\u00edritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, seg\u00fan el Esp\u00edritu les daba que hablasen. Moraban entonces en Jerusal\u00e9n jud\u00edos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo&#8230; y se junt\u00f3 la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les o\u00eda hablar en su propia lengua y dec\u00edan: \u00bfNo son galileos todos estos que hablan? \u00bfC\u00f3mo, pues, les o\u00edmos nosotros hablar cada uno en nuestra propia lengua? Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y Panfilia y Egipto&#8230; cretenses y \u00e1rabes, les o\u00edmos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios\u00bb (cf. Hch 2,4-11). Hay en el fondo de ese pasaje el recuerdo de unas comunidades en las que diversos creyentes eran capaces de hablar \u00ablenguas sagradas\u00bb, en experiencia ext\u00e1tica. Como sabemos (carismas*, amor*), Pablo ha puesto el don de lenguas al servicio del amor y de la comuni\u00f3n de los creyentes (1 Cor 12\u201314). Lucas lo pone aqu\u00ed al servicio de la apertura misionera: el verdadero carisma del Esp\u00edritu es aquel que permite que todos los hombres, de todas las razas y lenguas, puedan comunicarse, en lo que hoy llamar\u00edamos una experiencia de globalizaci\u00f3n intercultural liberadora.<\/p>\n<p>Cf. F. ALBERONI, <em>Movimiento e Instituci\u00f3n<\/em>, Nacional, Madrid 1981; L. BOFF, <em>Iglesia: carisma y poder<\/em>, Sal Terrae, Santander 1982; J. D. G. DUNN, <em>Jes\u00fas y el Esp\u00edritu, <\/em>Sec. Trinitario, Salamanca 1981; H. HEITMANN y H. M\u00dcHLEN (eds.), <em>Experiencia y teolog\u00eda del Esp\u00edritu Santo, <\/em>Sec. Trinitario, Salamanca 1978; L. LEUBA, <em>Instituci\u00f3n y acontecimiento, <\/em>S\u00edgueme, Salamanca 1969; X. PIKAZA y N. SILANES (eds.), <em>Los carismas en la Iglesia. Presencia del Esp\u00edritu Santo en la historia, <\/em>Sec. Trinitario, Salamanca 1999; M. WEBER, <em>Econom\u00eda y sociedad<\/em>, FCE, M\u00e9xico 1944.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Diccionario de la Biblia, historia y palabra<\/em>, X. Pikaza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(carismas, amor, guerra, profetas, autoridad, sanador). Fund\u00e1ndose en las observaciones de Pablo (1 Cor 12\u201314), hace ya tiempo, M. 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