{"id":3249,"date":"2020-01-19T12:07:25","date_gmt":"2020-01-19T18:07:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3249"},"modified":"2021-01-19T12:10:43","modified_gmt":"2021-01-19T18:10:43","slug":"celoso-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3249","title":{"rendered":"CELOSO, DIOS"},"content":{"rendered":"<p>El movimiento de los celotas* est\u00e1 vinculado a la visi\u00f3n de Dios como celoso, en el sentido de cercano y exclusivo, lleno de amor e intransigente. La experiencia del Dios celoso (que puede relacionarse con la de los maridos celosos de sus mujeres, en una sociedad dominada por los c\u00f3digos de honor) se relaciona con la tradici\u00f3n de los mandamientos y de la alianza, tal como aparece en la tendencia deuteronomista, representada no s\u00f3lo en el Deuteronomio (cf. Dt 4,24; 5,9; 6,15), sino tambi\u00e9n en el \u00c9xodo (cf. Ex 20,5; 34,4). \u00c9sta es una tradici\u00f3n especialmente ligada al primer y segundo mandamiento: \u00abno tendr\u00e1s otros dioses rivales frente a m\u00ed, ni te har\u00e1s \u00eddolos&#8230; porque yo, Yahv\u00e9, tu Dios, soy un Dios celoso [El-Qana]\u00bb (Ex 20,5; Dt 5,9). Yahv\u00e9 es un amante y protector exclusivista, no quiere tener a su lado otros dioses, no soporta figuras divinas que le hagan competencia o le disputen el amor de su \u00abesposa\u00bb. En esa l\u00ednea se sit\u00faa el texto program\u00e1tico de Dt 4,15-24, donde se afirma que Yahv\u00e9 ha colocado a los diversos pueblos de la tierra bajo la protecci\u00f3n de los poderes y dioses celestes (el sol y la luna, las estrellas y todo el ej\u00e9rcito del cielo), reserv\u00e1ndose de un modo directo la protecci\u00f3n y el poder sobre Israel; es como si Yahv\u00e9 se hubiera desposado de un modo inmediato y exclusivo con su pueblo, pidiendo su reciprocidad, \u00abcomo fuego voraz, Dios celoso\u00bb (Dt 4,24). Esa misma experiencia se repite en el contexto de la afirmaci\u00f3n monote\u00edsta del <em>shem\u00e1<\/em>*: \u00abEscucha, Israel, Yahv\u00e9, nuestro Dios, es solamente uno; amar\u00e1s a Yahv\u00e9 tu Dios con todo el coraz\u00f3n&#8230;\u00bb (Dt 5,5-6); l\u00f3gicamente, el texto a\u00f1ade que los israelitas no podr\u00e1n adorar a otros dioses \u00abporque Yahv\u00e9, tu Dios, es un Dios celoso\u00bb (Dt 5,15). Dentro del libro del \u00c9xodo, Yahv\u00e9 aparece como Dios celoso no s\u00f3lo en la promulgaci\u00f3n de los mandamientos de la \u00abprimera alianza\u00bb (Ex 20,5), sino en la renovaci\u00f3n de la alianza, despu\u00e9s de que los israelitas han adorado al becerro* de oro y Mois\u00e9s ha roto las tablas del primer dec\u00e1logo*. Pero despu\u00e9s el mismo Mois\u00e9s ha intercedido por el pueblo, volviendo a escribir las tablas de la Ley, y Yahv\u00e9 se le muestra de nuevo como \u00abDios misericordioso, rico en piedad y leal\u00bb (Ex 34,6-7). Pues bien, en ese contexto de perd\u00f3n, se escucha otra vez la gran palabra del segundo dec\u00e1logo: \u00abNo te postres ante Dioses extra\u00f1os, porque el nombre de Yahv\u00e9 es el Celoso; un Dios celoso es \u00e9l\u00bb (Ex 34,14). El celo de Yahv\u00e9 se identifica con su exclusivismo: no consiente a su lado otros poderes, ni otros amores; quiere el amor y adoraci\u00f3n total de los hombres. Sobre esa base se entiende la historia de El\u00edas*, el gran celoso, que se presenta ante el Dios del monte Horeb y le dice: \u00abcon celo me he encelado (= he sentido un vivo celo) por Yahv\u00e9&#8230;\u00bb (cf. 1 Re 19,10.14). Desde este contexto se entiende mejor la opci\u00f3n religiosa y militar de los celotas* o celosos del Dios israelita.<\/p>\n<p>Cf. N. LOHFINK, <em>Das Hauptgebot, <\/em>AnBib 20, Roma 1963.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Diccionario de la Biblia, historia y palabra<\/em>, X. Pikaza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El movimiento de los celotas* est\u00e1 vinculado a la visi\u00f3n de Dios como celoso, en el sentido de cercano y exclusivo, lleno de amor e intransigente. 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