{"id":3261,"date":"2020-01-19T12:22:59","date_gmt":"2020-01-19T18:22:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3261"},"modified":"2021-01-19T12:24:24","modified_gmt":"2021-01-19T18:24:24","slug":"compasion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3261","title":{"rendered":"COMPASI\u00d3N"},"content":{"rendered":"<p>(<em>misericordia, amor<\/em>). Es la capacidad de asumir como propio el sufrimiento* de los dem\u00e1s. Se relaciona con la debilidad del hombre. Tiene una gran importancia en la historia de las religiones. En el principio del budismo est\u00e1 la compasi\u00f3n universal, entendida en forma de solidaridad quiz\u00e1 m\u00e1s pasiva. La religi\u00f3n b\u00edblica ha puesto de relieve la exigencia de una compasi\u00f3n m\u00e1s activa, que se expresa en la ayuda a los necesitados.<\/p>\n<p><em>Antiguo Testamento. <\/em>El signo b\u00e1sico de la compasi\u00f3n es el \u00e9xodo: Dios \u00abve y conoce\u00bb el sufrimiento de los hebreos, se compadece de los hebreos oprimidos en Egipto y \u00abbaja\u00bb a liberarles por medio de Mois\u00e9s (cf. Ex 2,23-25; 3,7). La f\u00f3rmula b\u00e1sica de la compasi\u00f3n de Dios se encuentra en Ex 34: \u00ab\u00a1Yahv\u00e9, Yahv\u00e9, Dios compasivo y clemente, lento a la ira y rico en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebeli\u00f3n y el pecado\u00bb. Yahv\u00e9 ha sido para Israel un Dios compasivo que perdona a su pueblo, aunque corrige y castiga sus culpas hasta la tercera y cuarta generaci\u00f3n, es decir, por unos setenta a\u00f1os, como fueron simb\u00f3licamente los a\u00f1os del exilio. Partiendo de la misma experiencia del \u00c9xodo, el libro de la Sabidur\u00eda ha retomado de un modo sistem\u00e1tico este motivo, hasta elaborar una especie de tratado de la compasi\u00f3n activa de Dios, cuyo poder no tiene l\u00edmite y que, precisamente porque puede todo (crear y aniquilar, destruir y perdonar), quiere perdonar y perdona todo: \u00abTe compadeces de todo (<em>eleeis de pantas<\/em>) porque todo <em>lo puedes (= panta dynasai)<\/em>\u00bb. Dentro del orden del mundo resulta imposible la absoluta compasi\u00f3n, porque las cosas est\u00e1n hechas de polaridades limitadas. Por eso, tanto la compasi\u00f3n como el amor o la ternura son siempre finitas. Pero Dios rompe ese nivel de polaridades. No est\u00e1 limitado por nada y as\u00ed lo puede todo, pero no lo hace todo, sino s\u00f3lo aquello que va en l\u00ednea de perd\u00f3n y compasi\u00f3n: no necesita de nadie y, sin embargo, se compadece de todos; es infinito y sin embargo se encuentra cerca de los necesitados. De esa forma aparece no s\u00f3lo como creador, sino como recreador de los hombres, que forman parte de su misterio de amor: \u00abA todos perdonas porque todos son tuyos, Se\u00f1or, amigo de los hombres\u00bb (Sab 11,26). El despliegue consecuente de esta visi\u00f3n de Dios constituye la tarea de la interpretaci\u00f3n b\u00edblica.<\/p>\n<p><em>Jes\u00fas, el Nuevo Testamento. <\/em>Los evangelios presentan a Jes\u00fas como \u00abMes\u00edas compasivo\u00bb: \u00abJes\u00fas recorr\u00eda todas las ciudades y las aldeas, ense\u00f1ando en sus sinagogas, predicando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y cuando vio las multitudes, tuvo compasi\u00f3n de ellas; porque estaban acosadas y desamparadas como ovejas que no tienen pastor\u00bb (Mt 9,35-36; cf. Mt 14,14; 15,32). La palabra que emplea el texto (<em>esplagkhnist\u00ea<\/em>) alude a un movimiento interior, que brota de la misma entra\u00f1a o, mejor dicho, de las entra\u00f1as de un hombre o mujer. Esta compasi\u00f3n es como un movimiento del \u00fatero maternal, que siente como propios los sufrimientos de los dem\u00e1s. Jes\u00fas no se detiene ante el sufrimiento ajeno, de forma pasiva o contemplativa. No medita sobre los males del mundo, sino que, de un modo intenso y comprometido, inicia un movimiento de curaci\u00f3n y solidaridad. El Nuevo Testamento en su conjunto acepta y desarrolla la experiencia israelita de la compasi\u00f3n de Dios, entendida en forma de consuelo, y, sobre todo, el gesto de Jes\u00fas, Mes\u00edas compasivo, como ha puesto de relieve Pablo: \u00abBendito sea el Dios y Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolaci\u00f3n, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones. De esta manera, con la consolaci\u00f3n con que nosotros mismos somos consolados por Dios, tambi\u00e9n nosotros podemos consolar a los que est\u00e1n en cualquier tribulaci\u00f3n\u00bb (cf. 2 Cor 1,2-4).<\/p>\n<p><em>Compassio Patris. <\/em>La tradici\u00f3n cristiana ha relacionado la compasi\u00f3n suprema con la muerte de Jes\u00fas (que entrega su vida por fidelidad hacia los hombres), y de un modo especial, con el gesto de aquellos que le han acompa\u00f1ado en el dolor, especialmente Mar\u00eda, su madre. De manera normal, la muerte despierta un movimiento de intensa solidaridad. Ante un difunto cesan los recelos, las envidias, las luchas y queda la compasi\u00f3n. Ciertamente, la muerte de Jes\u00fas ha suscitado la compasi\u00f3n de unos amigos, el dolor de unas mujeres. \u00abVino Jos\u00e9 de Arimatea&#8230; y comprando una s\u00e1bana baj\u00f3 a Jes\u00fas (de la cruz), lo envolvi\u00f3 en la s\u00e1bana y lo coloc\u00f3 en una tumba que estaba excavada en la roca. Y Mar\u00eda Magdalena y Mar\u00eda la de Jos\u00e9 miraban d\u00f3nde lo pon\u00eda\u00bb (Mc 15,46-47). As\u00ed ha descrito Marcos el signo final de la compasi\u00f3n de los hombres: a Jes\u00fas le han quedado unos amigos tras la muerte (por encima de la muerte). En este contexto, y partiendo sobre todo de Jn 19,25-27 (presencia de la madre y el disc\u00edpulo amado bajo la cruz), la Iglesia ha descubierto y ha desarrollado el tema de la compasi\u00f3n de Mar\u00eda que aparece recibiendo en sus rodillas y en sus brazos a Jes\u00fas, el hijo muerto; de esa forma se cumplen en ellas las mismas palabras de Lc 2,35: \u00abY a ti misma una espada debe atravesarte el alma\u00bb; Mar\u00eda aparece de esa forma como s\u00edmbolo y compendio de todos los que se compadecen por los otros. Pero la Iglesia ha dado un paso m\u00e1s, reinterpretando las \u00faltimas palabras de Jes\u00fas en Lucas (\u00ab\u00a1Padre, en tus manos encomiendo mi esp\u00edritu!\u00bb: Lc 23,46) desde la perspectiva de la compasi\u00f3n de Dios Padre. En manos del Padre ha muerto Jes\u00fas y as\u00ed lo representan las im\u00e1genes y cuadros de la piedad medieval que suelen titularse, como este apartado: Compasi\u00f3n del Padre (<em>compassio Patris<\/em>). El Padre Dios est\u00e1 representado como Pont\u00edfice dolorido, sacerdote del Antiguo Testamento con la tiara de su autoridad en la cabeza. No tiene el cuchillo en la derecha como Abrah\u00e1n cuando ha venido a ofrecer en la monta\u00f1a al hijo prometido (cf. Gn 22,10), ni como los sacerdotes que matan el toro, cordero o cabrito de los sacrificios. Tampoco lleva en sus manos poderosas la bola del mundo, como suelen representarle los pensadores, sino que acoge en sus rodillas y manos compasivas a Jes\u00fas, el hombre muerto, de manera que m\u00e1s que padre fuerte ahora parece madre abnegada y compasiva. En esa l\u00ednea, la piedad tradicional ha unido la \u00abcompasi\u00f3n de Mar\u00eda\u00bb, mujer-madre, que ha recibido al hijo muerto entre los brazos, con la compasi\u00f3n del Padre-Dios, que le recibe en el seno de su amor. Por eso, los motivos de <em>compassio Matris et Patris <\/em>(compasi\u00f3n de la madre y del Padre) vienen a cruzarse y se intercambian muchas veces en la visi\u00f3n y en los iconos de la Iglesia. El Padre Dios recibe as\u00ed rasgos de madre dolorida. Ser Padre-Madre no consiste s\u00f3lo en procrear al hijo cuando nace, para abandonarle. El Padre verdadero acompa\u00f1a al Hijo en el camino, le sostiene y le recibe d\u00e1ndole su vida. Este Padre, sacerdote compasivo que recibe en amor fuerte al Hijo muerto, no es ya principio de ley, sino total misericordia*.<\/p>\n<p>Cf. GERM\u00c1N DE PAMPLONA, <em>Iconograf\u00eda de la Sant\u00edsima Trinidad en el arte medieval espa\u00f1ol<\/em>, CSIC, Madrid 1970; X. PIKAZA, <em>La Biblia de los pobres, <\/em>Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Diccionario de la Biblia, historia y palabra<\/em>, X. Pikaza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(misericordia, amor). Es la capacidad de asumir como propio el sufrimiento* de los dem\u00e1s. Se relaciona con la debilidad del hombre. Tiene una gran importancia en la historia de las religiones. 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