{"id":3267,"date":"2020-01-19T12:28:08","date_gmt":"2020-01-19T18:28:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3267"},"modified":"2021-01-19T12:29:56","modified_gmt":"2021-01-19T18:29:56","slug":"conocimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3267","title":{"rendered":"CONOCIMIENTO"},"content":{"rendered":"<p>(<em>amor, sabidur\u00eda, revelaci\u00f3n<\/em>)<em>. <\/em>Seg\u00fan la Biblia, m\u00e1s que un \u00abser que conoce\u00bb en sentido abstracto o racional, el hombre es un \u00abser que puede\u00bb (organiza el mundo) y \u00abama\u00bb (se vincula a otros seres humanos). Quiz\u00e1 podamos decir que conocer es poder, es amar, es saber.<\/p>\n<p><em>Conocer es poder, <\/em>capacidad de dominio sobre el mundo, en una l\u00ednea que puede llevar hasta el l\u00edmite de una divinizaci\u00f3n idol\u00e1trica. En ese sentido se ha de entender la imagen del \u00e1rbol del conocimiento del bien* y del mal (cf. Gn 2\u20133), que Dios pone ante el hombre, dici\u00e9ndole que no coma sus frutos. \u00c9ste es el \u00e1rbol de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, vinculado a la capacidad moral del hombre y, sobre todo, a su poder de su decisi\u00f3n. \u00c9ste es el \u00e1rbol que lo define, situ\u00e1ndolo ante una frontera que \u00e9l no debe traspasar, pues en el momento en que quiera hacerse due\u00f1o del bien-mal se destruye a s\u00ed mismo. En esa misma l\u00ednea, aunque de un modo muy distinto, se sit\u00faa el mito griego, cuando pone de relieve el riesgo de aquellos que, como Prometeo, quieren hacerse due\u00f1os absolutos del fuego.<\/p>\n<p><em>Conocer es amar y engendrar. <\/em>Seg\u00fan la Biblia, el conocimiento primordial del hombre est\u00e1 vinculado al sexo y a la generaci\u00f3n, de tal forma que Ad\u00e1n y Eva fueron incapaces de comer siempre del \u00e1rbol del conocimiento del bien-mal, pero se conocieron uno al otro: \u00abConoci\u00f3 Ad\u00e1n a su mujer Eva, la cual concibi\u00f3 y dio a luz a Ca\u00edn; y ella dijo: por medio de Yahv\u00e9 he adquirido [engendrado] un var\u00f3n\u00bb (Gn 4,1). Esta forma de hablar no es un \u00abeufemismo\u00bb, una forma de evitar las palabras referidas al contacto o comercio sexual, sino un modo muy profundo de evocar la hondura del conocimiento humano que, en sentido radical, s\u00f3lo llega a su plenitud en la relaci\u00f3n total entre personas. Este conocimiento no es un comercio, como a veces se ha dicho (comercio sexual), sino una compenetraci\u00f3n personal: cada uno se conoce a s\u00ed mismo en el otro, engendrando de esa forma vida.<\/p>\n<p><em>Conocer es saber. <\/em>Ciertamente hay un saber malo, que lleva a la destrucci\u00f3n, como ha destacado <em>1 Henoc<\/em>* 6-36 cuando habla de las t\u00e9cnicas de guerra y destrucci\u00f3n que han ido surgiendo en el mundo. Pero el mismo libro de Henoc sabe que hay un conocimiento bueno, abierto en sue\u00f1os y revelaciones hacia el secreto m\u00e1s profundo del cosmos y la historia. En esa l\u00ednea del conocimiento salvador se sit\u00faa Dn 12,3 cuando afirma que los sabios o entendidos (<em>mashkilim<\/em>) brillar\u00e1n en la gloria de Dios. Entre esos sabios se encuentran, sin duda, los videntes apocal\u00edpticos, pero no s\u00f3lo ellos, sino otros muchos que quieren conocer el mundo de Dios, como afirma el autor de Sab 6\u20139, cuando entiende el conocimiento no s\u00f3lo como don divino, sino tambi\u00e9n como capacidad de interpretaci\u00f3n de la realidad, en una l\u00ednea que hoy llamar\u00edamos cient\u00edfica: \u00ab[Dios] me concedi\u00f3 un conocimiento infalible de los seres, para descubrir la trama del mundo y la fuerza de los elementos; el comienzo, el fin y el medio de los tiempos, las alteraciones de los solsticios y el cambio de las estaciones; los ciclos del a\u00f1o y las posturas de los astros; la naturaleza de los animales y la furia de las fieras, la fuerza de los esp\u00edritus y las reflexiones de los hombres, las variedades de las plantas, las virtudes de las ra\u00edces. Todo lo conozco: est\u00e9 oculto o manifiesto, porque la Sabidur\u00eda, art\u00edfice del cosmos, me lo ha ense\u00f1ado\u00bb (Sab 7,17-22). Dios ha dado al hombre la capacidad de conocer los diversos planos de la realidad, no para destruir el mundo con su t\u00e9cnica posesiva (perversa), sino para vivir en armon\u00eda con el conjunto de la realidad, como sabe Gn 1,27-28.<\/p>\n<p><em>Conocer es comunicarse: Padre del Hijo. <\/em>El Nuevo Testamento supone que el conocimiento m\u00e1s profundo se expresa en el nivel de las relaciones personales, no s\u00f3lo en una l\u00ednea de relaci\u00f3n hombre-mujer, sino en la l\u00ednea de la comuni\u00f3n entre el Padre y el Hijo: \u00abNadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar\u00bb (Mt 11,27). Conocer es engendrar dando la vida (Padre), conocer es acoger y responder (Hijo). En ese contexto se sit\u00faan las palabras b\u00e1sicas del conocimiento de Jes\u00fas: \u00abEn aquel tiempo, respondiendo Jes\u00fas, dijo: Yo te confieso, Padre, Se\u00f1or de cielo y tierra, porque has ocultado esto a sabios y entendidos, y lo has revelado a los peque\u00f1os. S\u00ed, Padre, pues \u00e9sta ha sido tu voluntad\u00bb (Mt 11,25-26). \u00c9ste es un canto de agradecimiento, una bendici\u00f3n lit\u00fargica que Jes\u00fas eleva ante Dios a quien confiesa por su acci\u00f3n salvadora. Frente a los sabios y entendidos, que en el contexto de Mt est\u00e1n representados por los habitantes orgullosos de Coroza\u00edm, Betsaida y Cafarna\u00fan (Mt 11,20-24), se sit\u00faan ahora los peque\u00f1os (<em>n\u00eapioi<\/em>), que han acogido la palabra de Jes\u00fas, dirigida precisamente a ellos. Frente a los videntes apocal\u00edpticos, sabios y entendidos se sit\u00faan ahora los peque\u00f1os, como portadores del verdadero conocimiento. Frente al Dios de las orgullosas ciudades galileas y de los grandes apocal\u00edpticos, aparece aqu\u00ed el Dios de los peque\u00f1os que escuchan su Palabra y entienden su misterio. El <em>Dios de los grandes <\/em>no necesita ser Padre, sino que es Se\u00f1or, es Justo Juez, es responsable del orden y ley de la tierra, dando a cada uno lo que es suyo (de acuerdo a lo que sabe y tiene). Por eso, los defensores de ese Dios han rechazado a Jes\u00fas. Por el contrario, <em>el Dios de los peque\u00f1os <\/em>aparece necesariamente como Padre que les recibe en amor y con amor les ofrece su m\u00e1s alto conocimiento. Desde esa base se entiende la confesi\u00f3n del conocimiento de Jes\u00fas: \u00abTodo me ha sido entregado por mi Padre y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, y nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quisiere revelar\u00bb (Mt 11,27).<\/p>\n<p><em>Conocimiento como revelaci\u00f3n. <\/em>\u00c9ste es un texto de revelaci\u00f3n: una par\u00e1bola sobre el amor y conocimiento entre Padre e Hijo. Ciertamente, Jes\u00fas podr\u00eda haber utilizado otro lenguaje, de car\u00e1cter m\u00e1s doctrinal, empleando signos de amante y amado\/a, de madre e hija, maestro y disc\u00edpulo, cada uno con sus riesgos y ventajas. Pues bien, ha preferido la par\u00e1bola del Padre, que concede su propio ser al Hijo y que, al hacerlo, le conoce, siendo respondido por el Hijo, que tambi\u00e9n conoce al Padre. El texto no dice que Jes\u00fas sea ese Hijo, pero es claro que lo est\u00e1 presuponiendo, por todo lo que precede y sigue: el mismo Jes\u00fas Hijo llama a los humanos, para que puedan conocer al Padre (Mt 11,28-29). \u00c9ste es el lugar y sentido del verdadero conocimiento: el don del padre y la respuesta del hijo que se abre a todos los hermanos. Conocer es amar y darse uno al otro, en donaci\u00f3n personal de generaci\u00f3n y agradecimiento. Dios se define, seg\u00fan eso, plenamente como Padre y Jes\u00fas como Hijo. En el principio de todos los principios aparece este amor mutuo, abierto a todos los hombres. En ese contexto, asumiendo un motivo de los libros sapienciales (Prov, Eclo, Sab), como si fuera esposa de una humanidad sedienta de amor, Jes\u00fas llama a los hombres y dice: \u00abVenid a m\u00ed todos los agotados y cargados, que yo os aliviar\u00e9. Cargad con mi yugo, y aprended de m\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n, y hallar\u00e9is descanso para vuestras vidas, porque mi yugo es suave y mi carga es ligera\u00bb (Mt 11,28-29). Jes\u00fas convoca de un modo especial a los jud\u00edos que viv\u00edan aplastados por el yugo de la Ley, como sabe la tradici\u00f3n rab\u00ednica y el mismo Nuevo Testamento (Hch 15,10). Pero esa llamada est\u00e1 abierta a todos los hombres: el conocimiento de amor del Padre y del Hijo viene a presentarse de esa forma como principio de vinculaci\u00f3n y signo de plenitud universal.<\/p>\n<p>Cf. AA.VV., <em>Pensar a Dios, <\/em>Sec. Trinitario, Salamanca 1996; J. JEREMIAS, <em>Abba. El mensaje central del Nuevo Testamento, <\/em>S\u00edgueme, Salamanca 1981; W. MARCHEL, <em>Abba, P\u00e8re!<\/em>, AnBib 19a, Roma 1971; J. SCHLOSSER, <em>El<\/em> <em>Dios de Jes\u00fas. Estudio Exeg\u00e9tico<\/em>, S\u00edgueme, Salamanca 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Diccionario de la Biblia, historia y palabra<\/em>, X. Pikaza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(amor, sabidur\u00eda, revelaci\u00f3n). Seg\u00fan la Biblia, m\u00e1s que un \u00abser que conoce\u00bb en sentido abstracto o racional, el hombre es un \u00abser que puede\u00bb (organiza el mundo) y \u00abama\u00bb (se vincula a otros seres humanos). 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