{"id":3276,"date":"2020-01-19T12:34:21","date_gmt":"2020-01-19T18:34:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3276"},"modified":"2021-01-19T12:36:18","modified_gmt":"2021-01-19T18:36:18","slug":"cordero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3276","title":{"rendered":"CORDERO"},"content":{"rendered":"<p>(<em>ovejas y cabras, chivo, pascua<\/em>). Es para el Antiguo Testamento el animal sagrado (sacrificial) por excelencia. El Nuevo Testamento lo vincula con Jes\u00fas, \u00abcordero de Dios que quita los pecados del mundo\u00bb (cf. Jn 1,29.36), viniendo a convertirse de esa forma en un s\u00edmbolo unificador del conjunto de la Biblia. \u00c9stos son algunos de los textos y figuras con los que puede vincularse ese Jes\u00fas, Cordero de Dios.<\/p>\n<p><em>Cordero de la Aquedah o ligadura de Isaac. <\/em>Aparece vinculado al sacrificio de Isaac, al que sustituye (Gn 22,7-8). Sobre esa base aparece, con frecuencia, como signo de la vida humana. En esa l\u00ednea se puede afirmar que Dios \u00abperdon\u00f3\u00bb a Isaac, pero nos ha ofrecido la vida de su Hijo, como aut\u00e9ntico cordero salvador (cf. Rom 8,32).<\/p>\n<p><em>Cordero pascual. <\/em>Cuando salieron de Egipto, los hebreos sacrificaron el cordero y con su sangre pintaron el dintel y jambas de sus puertas, de manera que el \u00e1ngel exterminador pasara de largo ante sus casas, sin matar a sus primog\u00e9nitos (Ex 11,2-14). Por eso, ellos siguieron comiendo por los siglos el cordero de la pascua, en memoria del paso del Se\u00f1or, en actitud de agradecimiento. \u00c9ste es el cordero que les permit\u00eda caminar hacia la libertad, manteni\u00e9ndoles en vida en medio del gran riesgo de la muerte; era se\u00f1al de Dios sobre la tierra.<\/p>\n<p><em>Cordero prof\u00e9tico<\/em>. Al lado del cordero pascual influye la experiencia del cordero manso, que no se opone, ni combate, no se enfrenta con sus carniceros. En ese contexto, perseguido por sus enemigos, Jerem\u00edas se ha mirado a s\u00ed mismo como un \u00abmanso cordero llevado al matadero\u00bb (Jr 11,19). En esa l\u00ednea avanza Segundo Isa\u00edas, cuando presenta al Siervo de Yahv\u00e9 como cordero: \u00abEl Se\u00f1or carg\u00f3 sobre \u00e9l nuestros cr\u00edmenes. Maltratado, se humillaba y no abr\u00eda la boca: como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudec\u00eda y no abr\u00eda la boca. Sin defensa, sin justicia se lo llevaron.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n medit\u00f3 en su destino? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron\u00bb (Is 53,6-8). Este pasaje misterioso ha servido de reflexi\u00f3n para generaciones de creyentes, jud\u00edos y cristianos.<\/p>\n<p><em>Cordero mesi\u00e1nico<\/em>. El texto m\u00e1s significativo est\u00e1 vinculado a un eunuco de la reina de Etiop\u00eda, que ha venido como pros\u00e9lito jud\u00edo al templo de Jerusal\u00e9n, preguntando sobre el signo del cordero; pero en el templo no le han respondido y as\u00ed vuelve sobre el carro sin saber lo que el cordero significa. Entonces se le acerca Felipe evangelista y \u00abpartiendo de este mismo pasaje\u00bb le presenta el Evangelio (cf. Hch 8,36-40). Comprender el sentido de ese cordero es comprender y aceptar el cristianismo. Sin m\u00e1s dilaci\u00f3n, Felipe bautiza al eunuco, que no necesita m\u00e1s catecumenado.<\/p>\n<p><em>Cordero que quita los pecados del mundo. <\/em>El evangelio de Juan ha reflexionado sobre el tema del cordero que quita los pecados. Ciertamente, est\u00e1 en el fondo la experiencia de los sacrificios de Israel, entre los cuales se encuentra tambi\u00e9n el del cordero, para expiaci\u00f3n de los pecados (cf. Lv 4,22; 5,7; 9,3; 14,12.24-25, Nm 6,12; etc.). En un sentido, la gran fiesta de la Expiaci\u00f3n y de perd\u00f3n de los pecados est\u00e1 vinculada al chivo* expiatorio (emisario) y no al cordero (cf. Lv 16), pero eso no impide que el conjunto de la liturgia israelita haya visto al cordero como animal expiatorio. Por otra parte, el ritual del sacrificio supone a veces que pueden emplearse por igual cabritos o corderos (Ex 12,5 indica que la pascua se puede celebrar con cordero o cabrito). Pues bien, desde el ese fondo se eleva la palabra de Juan* Bautista refiri\u00e9ndose a Jes\u00fas: \u00ab\u00c9ste es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo\u00bb (Jn 1,29). El plural del texto evocado (Is 53,5 se ha vuelto aqu\u00ed singular: en el fondo, seg\u00fan Juan, s\u00f3lo hay un pecado, el rechazo del mundo que se opone a Dios. Pues bien, por medio de su entrega Jes\u00fas ha destruido ese pecado, volviendo a poner a los hombres ante el misterio de Dios.<\/p>\n<p><em> (1) El libro del Cordero degollado <\/em>(Ap 5,5-7) (libro*, ancianos*). En el contexto anterior se comprende la imagen del Cordero como personaje central del Apocalipsis, en la gran visi\u00f3n del Libro: Ap 5. La escena anterior (Ap 4) ha presentado a Dios sentado sobre el trono. Lleva en su derecha el libro de la historia de los hombres. Nadie puede abrirlo y el profeta llora. \u00abEntonces uno de los ancianos me dijo: no llores, ha vencido el le\u00f3n de la tribu de Jud\u00e1, el descendiente de David, para abrir el libro y desatar sus siete sellos. Entonces, entre el trono con los cuatro vivientes y el c\u00edrculo de los ancianos, vi un Cordero: estaba de pie, como sacrificado; ten\u00eda siete cuernos y siete ojos que son los siete esp\u00edritus de Dios enviados a la tierra entera. Se acerc\u00f3 y recibi\u00f3 el libro de la mano derecha del que est\u00e1 sentado sobre el trono. Cuando recibi\u00f3 el libro, los cuatro vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron ante el Cordero&#8230; cantando un canto nuevo: \u00a1Digno eres de recibir el libro y de soltar sus sellos, porque fuiste degollado y con tu sangre compraste para Dios hombres de toda raza, lengua, pueblo y naci\u00f3n\u00bb (Ap 5,5-9). Normalmente, en los textos apocal\u00edpticos (como en Dn, <em>4 Esd, 2 Bar<\/em>) suele haber primero una visi\u00f3n enigm\u00e1tica y despu\u00e9s viene la aclaraci\u00f3n, hecha por un \u00e1ngel o hermeneuta superior. Aqu\u00ed se invierte el orden: primero hay una palabra, de tipo israelita (el anciano habla al profeta del <em>le\u00f3n <\/em>vencedor: Ap 5,5), y luego viene la visi\u00f3n de tipo cristiano (el profeta mira y ve un <em>cordero<\/em>: 5,6). En ese contexto se entiende la escena. Lloraba el vidente, pues nadie pod\u00eda abrir el Libro (Ap 4,4). Un Anciano con funci\u00f3n de \u00e1ngel (cf. 7,13; 10,4.8; 17,1; etc.) le consuela: Ha vencido el Le\u00f3n de Jud\u00e1 (cf. Gn 49,9: reino dav\u00eddico), como rey de estepa o selva, animal poderoso, conforme a una imagen conocida en Israel (cf. 1 Mac 3,3-4; <em>4 Esd <\/em>10,60\u201312,35) y su entorno. Ha vencido el reto\u00f1o, descendiente, de David (del \u00e1rbol de Jes\u00e9: cf. Is 11,1.10). Del plano animal (le\u00f3n) se pasa as\u00ed al reino vegetal: \u00e1rbol fuerte que revive y crece, cargado de vida y futuro, ser\u00e1 el Cristo. El anciano dice al profeta que el le\u00f3n-reto\u00f1o ya ha vencido, de manera que \u00e9l puede abrir el libro cerrado, donde se contiene todo el despliegue de la historia del Apocalipsis. Pues bien, cuando el vidente mira no descubre un le\u00f3n, sino un Cordero (<em>arnion<\/em>) degollado, de pie, victorioso, en el centro del corro que forman los vivientes del tetramorfo* y los ancianos.<\/p>\n<p><em> (2) La identidad del Cordero. <\/em>Hemos visto al Cordero. Ahora debemos precisar mejor su sentido dentro del Apocalipsis. (a) <em>Podr\u00eda ser carnero luchador. <\/em>Algunos piensan que el <em>arnion <\/em>que ha visto Juan no es un cordero, sino el carnero fuerte (<em>Aries<\/em>) de la constelaci\u00f3n celeste, animal de guerra, como el de Dn 8,3-7. Varios textos apocal\u00edpticos (<em>Test XII Pat <\/em>y <em>1 Hen <\/em>89\u201390) presentaban la batalla final como combate de animales. En ese contexto deber\u00eda entenderse el <em>arnion<\/em>-carnero del texto (cf. Ap 6,15-16; 14,1-5; 17,14). (b) <em>Es Cordero degollado, <\/em>pues Juan le llama as\u00ed (es <em>arnion<\/em>), a\u00f1adiendo que est\u00e1 degollado; no es carnero luchador (que se dice en griego <em>krios, <\/em>en los textos ya citados de Daniel LXX). Vence por su muerte, como el Siervo de Is 53; es signo pascual, salva a los hombres por su sangre (Ap 5,9; 7,14; 12,11), no a trav\u00e9s de una guerra militar. (c) \u00bfEs Cordero <em>de la akedah (sacrificio de Isaac<\/em>: Gn 22)? La tradici\u00f3n jud\u00eda ha destacado (cf. Targum de las Cuatro copas*) la importancia c\u00f3smica y salvadora del cordero de Isaac y en esa l\u00ednea podr\u00edan entenderse algunos elementos de este cordero m\u00e1rtir mesi\u00e1nico de Ap 5. Sea como fuere, la imagen del Cordero degollado emerge de la tradici\u00f3n israelita, de un modo especial de Is 53,7, donde se presenta al Siervo de Yahv\u00e9 como \u00abcordero llevado al matadero\u00bb. La novedad del Apocalipsis est\u00e1 en que lo ha identificado con Jes\u00fas, Hijo del Hombre, presente en las iglesias (Ap 2\u20133) y en que lo muestra como degollado de hecho. Los <em>siete cuernos <\/em>son su fuerza, el poder de Dios, y se identifican en alg\u00fan sentido con los <em>siete ojos <\/em>del mismo Dios que act\u00faa de forma poderosa sobre el mundo. Juan nos hab\u00eda saludado de parte de los <em>Siete Esp\u00edritus <\/em>(Ap 1,4) que eran entorno, irradiaci\u00f3n de fuego, del poder de Dios (4,5). Pues bien, ahora descubrimos que esos esp\u00edritus son ojos del Cordero que, asumiendo el poder de Dios (cuernos), dirige su mirada hacia todos los misterios de la realidad (cf. 3,1). S\u00f3lo el Cordero posee los Esp\u00edritus (ojos) de Dios y puede abrir el Libro, revelando sus secretos. El Mes\u00edas de Dios es un Cordero sacrificado que todo lo ve, que lo puede todo. Toda la trama posterior del Ap, hasta las Bodas del Cordero (21,1\u201322,5), brota de esta imagen: el Esposo final de la historia no es un demiurgo machista, sino el Cordero d\u00e9bil que se desposa en amor con la humanidad. Juan, el apocal\u00edptico, ha formulado as\u00ed su clave hermen\u00e9utica m\u00e1s honda. En una perspectiva convergente se sit\u00faa la imagen en Juan evangelista, que presenta a Jes\u00fas como \u00abcordero de Dios que quita el pecado del mundo\u00bb (Jn 1,29.36).<\/p>\n<p>Cf. J. M. FORD, <em>Revelation<\/em>, AB 38, Doubleday, Nueva York 1975; B. J. MALINA, <em>On the Genre and Message of Revelation. Star Visions and Sky Journeys<\/em>, Hendrickson, Peabody MA 1985.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los derechos: <em>Diccionario de la Biblia, historia y palabra<\/em>, X. Pikaza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ovejas y cabras, chivo, pascua). Es para el Antiguo Testamento el animal sagrado (sacrificial) por excelencia. 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