{"id":3291,"date":"2015-01-22T09:51:25","date_gmt":"2015-01-22T15:51:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3291"},"modified":"2021-01-22T09:53:37","modified_gmt":"2021-01-22T15:53:37","slug":"alumbrados-y-j-de-la-cruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3291","title":{"rendered":"Alumbrados y J. de la Cruz"},"content":{"rendered":"<p>Juan de la Cruz vivi\u00f3 intensa y extensamente el fen\u00f3meno religioso conocido con este nombre, pero no se vio envuelto en \u00e9l, como otros maestros contempor\u00e1neos. Desde el punto de vista hist\u00f3rico hay que distinguir con precisi\u00f3n dos momentos: los incidentes durante su vida y las denuncias despu\u00e9s de muerto.<\/p>\n<h3>I. Contactos durante la vida<\/h3>\n<p>El primer contacto documentado con manifestaciones de tipo alumbrado parece corresponder al periodo de residencia en \u00a0Avila, como confesor del monasterio de la Encarnaci\u00f3n. Su intervenci\u00f3n en el caso de la joven religiosa de Avila, Mar\u00eda Olivares, y el informe remitido entonces al tribunal inquisitorial de \u00a0Valladolid le obligaron a indagar seriamente sobre las desviaciones espirituales, m\u00e1s o menos emparentadas con lo que se designaba ya habitualmente como \u201cAlumbrados\u201d.<\/p>\n<p>Fue durante su estancia en Andaluc\u00eda cuando estuvo rodeado permanentemente por c\u00edrculos religiosos de esta \u00edndole. Son de sobra conocidos los centros de \u00a0C\u00f3rdoba, Sevilla, Ja\u00e9n y otros lugares. Por \u00a0Baeza, \u00a0\u00dabeda y \u00a0Granada pululaban masas de \u201cbeatas\u201d encandiladas con pr\u00e1cticas espirituales harto enfermizas y sospechosas.<\/p>\n<p>J. de la Cruz vivi\u00f3 y actu\u00f3 en ese escenario saturado de \u201calumbradismo\u201d. Adquiri\u00f3 experiencias pastorales que luego reflejar\u00eda en sus escritos, mucho m\u00e1s tajantes que las de alg\u00fan profesor amigo, como Pedro Valdivia. Aunque testigos y cronistas alaban un\u00e1nimes su tacto y su prudencia, en un caso se vio burlado por una joven \u201calumbrada\u201d, siendo rector en Baeza. Se identifique o no con la Calancha, el hecho est\u00e1 bastante documentado y a \u00e9l parece referirse J. Graci\u00e1n (HF 9,3: MHCT 3, 596598 y Peregr XIII: BMC 17, p. 191-192), aunque no mencione expl\u00edcitamente su nombre. Por lo dem\u00e1s, \u00e9l mismo J. reconoci\u00f3 haber sido enga\u00f1ado en una ocasi\u00f3n por usar excesiva blandura. Le sirvi\u00f3, sin duda, de experiencia tanto para un mejor discernimiento de imposturas, como para adoptar una actitud. Donde mejor la demostr\u00f3 fue en Lisboa con la famosa \u201cmonja de las llagas\u201d, Mar\u00eda de la Visitaci\u00f3n, en 1585.<\/p>\n<p>Sus compa\u00f1eros capitulares cayeron en el embuste, lo mismo que fray Luis de Granada y tantos otros. J. de la Cruz hab\u00eda escrito ya p\u00e1ginas luminosas en contra de tales manifestaciones y se mostr\u00f3 coherente.<\/p>\n<p>Efectivamente, cuando escrib\u00eda sus obras, especialmente la \u00a0<em>Subida <\/em>y la <em>Llama <\/em>ten\u00eda en mientes la espiritualidad morbosa de todas las manifestaciones \u201calumbradas\u201d. Su requisitoria contra los gustos y apegos a cosas de esp\u00edritu y contra las ansias desmedidas de gracias m\u00edsticas quer\u00eda ser algo as\u00ed como la de Cervantes contra los disparatados libros de caballer\u00eda. Por si no fuera suficiente a denunciar esa intenci\u00f3n el minucioso an\u00e1lisis ofrecido en la <em>Subida<\/em>, queda patente en la denuncia expl\u00edcita de los \u201calumbramientos y cosas de bausanes\u201d de la <em>Llama <\/em>(3,43). Conviene tener en cuenta que la referencia se hace precisamente para dejar bien asentado que la doctrina por \u00e9l ense\u00f1ada de la \u201cnoticia amorosa, pac\u00edfica y sencilla\u201d se distancia decididamente del \u201calumbradismo\u201d y de la pasividad quietista. Nada tiene que ver tampoco con corrientes \u201calumbradas\u201d la depuraci\u00f3n propuesta para cierto tipo de devoci\u00f3n relativa a templos, im\u00e1genes y objetos religiosos al final de la <em>Subida <\/em>(3, 35-45), ya que la desautorizaci\u00f3n de abusos manifiestos no excluye el uso correcto y adecuado. Donde m\u00e1s se arriesg\u00f3 J de la Cruz fue en el tratamiento de la \u00a0lujuria espiritual y la influencia diab\u00f3lica (N 1,4). Su postura realista y valiente no dejaba resquicio para interpretaciones resbaladizas, pero ese era, al fin, uno de los n\u00facleos duros del alumbradismo-quietismo. Nada extra\u00f1o que algunos corifeos se cebasen en estas p\u00e1ginas. Ser\u00eda ya despu\u00e9s de su muerte. Pese a las afirmaciones de A. Llorente no hay constancia de que en vida J. de la Cruz fuese denunciado, y menos a\u00fan, condenado por la Inquisici\u00f3n como alumbrado.<\/p>\n<h3>II. Denuncias despu\u00e9s de la muerte<\/h3>\n<p>Fue denunciado con insistencia al Santo Tribunal y hubo necesidad de proteger sus escritos de numerosos ataques. Sali\u00f3 siempre triunfante, y de reo se convirti\u00f3 en \u00e1rbitro de la espiritualidad, es decir, referencia obligada en los pleitos inquisitoriales sobre temas de espiritualidad. La idea de publicar sus escritos tropez\u00f3 inmediatamente con recelos y temores sobre una posible denuncia de \u201calumbradismo\u201d, tan \u201crecios eran los tiempos\u201d en esta materia. En evitaci\u00f3n de riesgos, muy presumibles, los responsables de la primera edici\u00f3n buscaron el respaldo de eminentes te\u00f3logos y catedr\u00e1ticos de \u00a0Alcal\u00e1 para que con su dictamen avalasen la doctrina sanjuanista. Con id\u00e9ntico prop\u00f3sito encargaron a \u00a0Diego de Jes\u00fas (Salablanca) que acompa\u00f1ase la edici\u00f3n con un ap\u00e9ndice en el que explicase las tesis o \u201cproposiciones\u201d juzgadas m\u00e1s arriesgadas. Es lo que realiz\u00f3 en los <em>Apuntamientos<\/em>, que rematan la edici\u00f3n pr\u00edncipe de 1618.<\/p>\n<p>No lograron plenamente su objetivo. Al poco tiempo de aparecido el volumen de los escritos sanjuanistas estos eran denunciados a la Inquisici\u00f3n, lo que oblig\u00f3 a los superiores del Carmelo Teresiano a buscar influencias que conjurasen el peligro de una condena. Encargaron una defensa o apolog\u00eda de los mismos al agustino Basilio Ponce de Le\u00f3n, sobrino de fray Luis. Cumpli\u00f3 a satisfacci\u00f3n la encomienda en 1623 y, aunque no se public\u00f3, consigui\u00f3 influir lo suficiente como para conjurar por entonces el peligro. No se consider\u00f3 superado del todo en 1628-29 cuando se decidi\u00f3 realizar otra edici\u00f3n en la que deb\u00eda incluirse el CE, descartado en la primera. Se recurri\u00f3 de nuevo al sistema de las \u201ccensuras\u201d autorizadas y de la \u201cdefensa\u201d doctrinal. De \u00e9sta se encarg\u00f3 un religioso competente de la Orden, \u00a0Nicol\u00e1s de Jes\u00fas Mar\u00eda (Centurione), que redact\u00f3 su escrito <em>Elucidatio theologica <\/em>en lat\u00edn, public\u00e1ndose en 1631, un a\u00f1o despu\u00e9s de la edici\u00f3n oficial de 1630.<\/p>\n<p>Tampoco en esta ocasi\u00f3n quedaron conjurados todos los ataques. Eran los a\u00f1os de mayor efervescencia de los focos \u201calumbrados\u201d de Andaluc\u00eda. En algunos, especialmente en Sevilla, exist\u00eda cierta predilecci\u00f3n por los escritos sanjuanistas. Naturalmente, se interpretaban a gusto de los \u201cconsumidores\u201d, pero fue suficiente que el c\u00e9lebre dominico Domingo de Farf\u00e1n y otros celosos de la ortodoxia denunciasen la doctrina sanjuanista. Gracias a patrocinios de alto rango y a las apolog\u00edas mencionadas pas\u00f3 el trance sin mayores consecuencias.<\/p>\n<p>No fue la \u00faltima vez que el Doctor M\u00edstico se vio denunciado ante los tribunales de la fe. Su autoridad hab\u00eda sido sancionada durante las luchas quietistas, especialmente despu\u00e9s de su beatificaci\u00f3n en 1675, pero no bast\u00f3. Veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde un aguerrido capuchino, F\u00e9lix Alam\u00edn, atacaba duramente en sus escritos la doctrina sanjuanista y la delataba nada menos que a la Curia Romana. Tras denuncias y apolog\u00edas el alto tribunal romano se pronunciaba, naturalmente, a favor del beato Juan de la Cruz (1707) y condenaba al delator: \u201ccay\u00f3 en la hoya que hab\u00eda cavado\u201d. Fue el \u00faltimo intento suicida de atacar al gran maestro de la m\u00edstica.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 CARMELO DE LA CRUZ, \u201cDefensa de las doctrinas de san Juan de la Cruz en tiempo de los Alumbrados\u201d, en <em>MteCarm <\/em>62 (1954) 41-72; EULOGIO PACHO, \u201cSan Juan de la Cruz, reo y \u00e1rbitro en la espiritualidad espa\u00f1ola\u201d, en ES I, 166-194.<\/p>\n<p><em>Eulogio Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan de la Cruz vivi\u00f3 intensa y extensamente el fen\u00f3meno religioso conocido con este nombre, pero no se vio envuelto en \u00e9l, como otros maestros contempor\u00e1neos. 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