{"id":3294,"date":"2015-01-22T09:54:20","date_gmt":"2015-01-22T15:54:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3294"},"modified":"2021-01-22T09:59:41","modified_gmt":"2021-01-22T15:59:41","slug":"angeles-arcangeles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3294","title":{"rendered":"\u00c1ngeles-arc\u00e1ngeles"},"content":{"rendered":"<p>Entre las mediaciones de que Dios se sirve para comunicarse con el \u00a0hombre J. de la Cruz concede relieve especial a los \u00e1ngeles. Asume el dato revelado y las aportaciones gregoriana y dionisiana sin detenerse en exponer un pensamiento organizado sobre estos seres misteriosos. Le interesa exclusivamente el papel que juegan en la vida espiritual seg\u00fan las funciones que se les atribuyen en la Sda. Escritura. Arrancando de las mismas pueden considerarse como mensajeros de Dios y \u201cmedianeros\u201d entre el hombre y Dios. En estas misiones acompa\u00f1an siempre a lo largo del camino espiritual, especialmente en los momentos dif\u00edciles de la prueba. De hecho, las tres noches que el \u00e1ngel orden\u00f3 a Tob\u00edas, antes de juntarse con su esposa, figuran o simbolizan, seg\u00fan J de la Cruz, las diversas etapas del itinerario cat\u00e1rtico que conduce a la \u00a0uni\u00f3n con Dios (S 1,2,2-4).<\/p>\n<h3>I. Al hilo de la revelaci\u00f3n b\u00edblica<\/h3>\n<p>Por lo general, J. de la Cruz recurre a la interpretaci\u00f3n tipol\u00f3gica al recordar personas o sucesos relacionados con la presencia de los \u00e1ngeles. El dato b\u00edblico fundamental para \u00e9l es que se trata de seres diferentes y superiores a los hombres, esp\u00edritus que act\u00faan a favor de los humanos como enviados por Dios; por eso son \u201c\u00e1ngeles del Se\u00f1or\u201d. Su n\u00famero es tan elevado que pueden compararse a ej\u00e9rcitos organizados en jerarqu\u00edas (coros, tronos, dominaciones, potestades) y en grados (arc\u00e1ngeles, serafines, querubines). Algunos se identifican con nombre propio por raz\u00f3n de su oficio o misi\u00f3n: Gabriel, Rafael, Miguel (CB 2,3, Romance 4\u00ba, 114).<\/p>\n<p>En su actuaci\u00f3n aparecen como enviados por Dios al pueblo de Israel, a grupos o a personas particulares. J de la Cruz conoce muy bien esta historia de \u201cmensajes\u201d divinos a trav\u00e9s de los \u00e1ngeles con hechos, gestos o palabras. Recuerda que las misiones especialmente importantes han sido reservadas a las categor\u00edas m\u00e1s elevadas, como las encomendadas a Gabriel para Zacar\u00edas (CB 2,4) para la Virgen Mar\u00eda (LlB 3,13; cf. romance 8\u00ba) y a Rafael para Tob\u00edas. Esta \u201ceconom\u00eda\u201d o pedagog\u00eda divina vale tambi\u00e9n para las gracias m\u00e1s exquisitas de la vida espiritual, reservadas a serafines y querubines (S 2,9,1-2; LlB 2,9.13). Se apoya igualmente en el dato b\u00edblico de Ex 33,20 y Jue 12,22 para defender que no pueden darse en esta vida visiones de sustancias incorp\u00f3reas, \u201ccomo son \u00e1ngeles y almas\u201d (S 2,24,2). La elecci\u00f3n de lugares apropiados para orar ha de hacerse por indicios de que Dios quiere ser all\u00ed adorado, seg\u00fan se desprende de la aparici\u00f3n del \u00e1ngel a Agar (G\u00e9n 16,3: S 3,42,4). En opini\u00f3n de J. de la Cruz, las palabras del arc\u00e1ngel san Gabriel a Daniel, en la visi\u00f3n de las setenta semanas (Dan 9,22-27) ser\u00edan \u201cpalabras sucesivas interiores\u201d, como las que Dios comunica a las almas algunas veces por v\u00eda sobrenatural (S 2,30,2).<\/p>\n<p>La presencia de los \u00e1ngeles en su cometido acontece algunas veces de manera violenta con gran estruendo y a manera de trueno, a semejanza del grito de Jes\u00fas despu\u00e9s de su entrada triunfal en Jerusal\u00e9n (Jn 12,30), lo que sirve a J. de la Cruz para comparar la fuerza con que Dios se comunica al alma con voces interiores (CB 14-15,10; cf. LlB 4,11). Entre todos los episodios b\u00edblicos de apariciones ang\u00e9licas el m\u00e1s repetido por J. es el de Mar\u00eda Magdalena al borde del sepulcro (S 3,31,8), como prueba de su fe y la de los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<h3>II. Tipolog\u00eda y simbolismo<\/h3>\n<p>Para J. de la Cruz la importancia espiritual de los \u00e1ngeles en la Biblia radica m\u00e1s en su capacidad tipol\u00f3gica o simb\u00f3lica que en su simple presencia en hechos y episodios. Lee estos habitualmente en clave aleg\u00f3rica. M\u00e1s all\u00e1 de casos singulares y aislados hay que tener en cuenta que las referencias a los \u00e1ngeles, arrancando de la Biblia, est\u00e1n englobadas en los dos polos fundamentales en torno a los cuales gira la doctrina espiritual del Santo, es decir, el proceso cat\u00e1rtico de la \u00a0noche y la inflamaci\u00f3n amorosa y transformante de la llama. Tanto en el \u00e1mbito sem\u00e1ntico, como en el doctrinal la angeolog\u00eda sanjuanista, basada en la Biblia, queda insertada en el s\u00edmbolo clave del \u00a0fuego y el madero encendido, que unifica literaria y tem\u00e1ticamente la <em>Noche oscura <\/em>y la <em>Llama<\/em>. Entre las im\u00e1genes y figuraciones m\u00e1s destacadas hay que recordar las siguientes.<\/p>\n<p>Las tres etapas fundamentales del itinerario espiritual pautado por la noche oscura de purificaci\u00f3n est\u00e1n figuradas, seg\u00fan el Santo, en las tres noches que el \u00e1ngel \u201cmand\u00f3 a Tob\u00edas el mozo que pasase antes que se juntase en uno con su esposa\u201d (S 2, 2,2-4). Tambi\u00e9n los grados de la \u00a0contemplaci\u00f3n, a la vez purificadora e iluminadora, est\u00e1n representados en la escala que vio Jacob durmiendo, \u201cpor la cual sub\u00edan y descend\u00edan los \u00e1ngeles de Dios al hombre y del hombre a Dios\u201d (G\u00e9n. 28,12). Esta referencia es de viejo abolengo en la tradici\u00f3n espiritual, pero J. de la Cruz aporta su nota original al afirmar que \u201ctodo pasaba de noche\u201d y que en ello se daba a entender \u201ccu\u00e1n secreto es este camino y subida a Dios\u201d, ya que consiste en \u201cirse perdiendo y aniquil\u00e1ndose a s\u00ed mismo\u201d a trav\u00e9s de la noche (N 2,18,4).<\/p>\n<p>En la misma l\u00ednea de la catarsis total coloca figurativamente otro episodio b\u00edblico, en el que halla confirmaci\u00f3n de sus tesis. Para llegar a la uni\u00f3n con Dios es necesario purificar todos los apetitos, \u201cpor m\u00ednimos que sean\u201d; todos son peligrosos, si se deja alguno habr\u00e1 siempre lucha contra los enemigos. Es lo que le sucedi\u00f3 a los hijops de Israel al no haber escuchado el aviso del \u00e1ngel para que \u201cacabasen con la gente contraria\u201d. Por no hacerlo Dios \u201cles dejar\u00eda entre ellos muchos enemigos\u201d (Jue 2,3). Id\u00e9ntica es la suerte del espiritual que no liquida todos los apetitos desordenados; \u201cla amistad y alianza con la gente menuda de imperfecciones, no acab\u00e1ndolas de mortificar\u201d, ser\u00e1 motivo permanente de lucha (S 1,11,7).<\/p>\n<p>Los dos serafines con seis alas, en la visi\u00f3n de Isa\u00edas (6,2;16,3), representan la capacidad purificativa de las tres virtudes teologales, es decir \u201cel cegar y apagar los afectos de la voluntad acerca de las cosas de Dios\u201d (S 2,6,5; 2,16,3). Para J. de la Cruz no es posible librarse de los apetitos sensitivos \u201chasta que el Se\u00f1or no env\u00eda su \u00e1ngel en derredor de los que le temen y los libra y hace paz y tranquilidad\u201d. Por eso el alma pide la ayuda de los \u00e1ngeles para que \u201ccacen las raposas de esos apetitos\u201d (CB 16,2).<\/p>\n<p>Otra imagen relacionada con la purificaci\u00f3n de apetitos y la intervenci\u00f3n de los \u00e1ngeles se encontrar\u00eda seg\u00fan J. de la Cruz en el libro que el \u00e1ngel mand\u00f3 comer a san Juan (Ap 10,9). En la \u201cboca le hizo dulzura y en el vientre amargor\u201d (S 1,12,5). La correlaci\u00f3n figurativa para el Santo es sencilla: el sentido equivale a la boca; por el vientre \u201cse entiende la voluntad\u201d (CB 2,7).<\/p>\n<p>De signo bastante distinto es otra escenificaci\u00f3n b\u00edblica con intervenci\u00f3n ang\u00e9lica. Del altar en que se ofreci\u00f3 a Dios el sacrificio ordenado por el \u00e1ngel a Manu\u00e9 se elev\u00f3 al cielo una llama, mientras el \u00e1ngel desapareci\u00f3 de la vista (Jue 13, 22). Aquella llama era imagen del fuego de amor \u201cque tan vehemente sale cuando es m\u00e1s intenso el fuego de la uni\u00f3n, en la cual se unen y suben los actos de la voluntad arrebatada y absorta en la llama del Esp\u00edritu Santo\u201d (LlB 1,4).<\/p>\n<p>M\u00e1s alejadas del texto b\u00edblico aparecen algunas representaciones metaf\u00f3ricas de los \u00e1ngeles en los versos del Santo. Pueden compararse a las \u201cmajadas\u201d porque a trav\u00e9s de sus coros y jerarqu\u00edas \u201cvan nuestros gemidos y oraciones a Dios\u201d, ofreci\u00e9ndoselas ellos (CB 2,3). Tambi\u00e9n pueden decirse \u201cpastores\u201d, \u201cporque no s\u00f3lo llevan a Dios nuestros recaudos, sino tambi\u00e9n traen los de Dios a nuestras almas, apacent\u00e1ndolas, como buenos pastores de dulces comunicaciones e inspiraciones de Dios &#8230; y ellos nos amparan y defienden de los lobos, que son los demonios\u201d (CB 2,3). La creaci\u00f3n es como un \u201cprado de verduras, esmaltado de flores\u201d. Las flores que lo hermosean son precisamente \u201clos \u00e1ngeles y almas santas\u201d (CB 4,6). Sin la explicaci\u00f3n en prosa ser\u00eda imposible descubrir bajo estas atrevidas met\u00e1foras alegorizantes la presencia de los \u00e1ngeles. Gracias al comentario aut\u00e9ntico de los versos se puede gustar su riqueza espiritual<\/p>\n<h3>III. Reflexi\u00f3n teol\u00f3gica<\/h3>\n<p>Al hilo del dato b\u00edblico y del legado patr\u00edstico, J. de la Cruz asume pac\u00edficamente la angeleolog\u00eda elaborada durante el Medioevo y codificada por S. Tom\u00e1s. No tuvo inter\u00e9s particular en organizar un cuerpo org\u00e1nico de doctrinas en torno a los \u00e1ngeles; los datos dispersos permiten recomponer las l\u00edneas fundamentales de su pensamiento al respecto. Para \u00e9l, los \u00e1ngeles son seres muy perfectos y a la vez criaturas limitadas, por lo mismo infinitamente distantes de Dios. Suelen llamarse \u201ccriaturas celestiales\u201d y en sentido acomodaticio tambi\u00e9n se les considera \u201cdioses\u201d, a la manera del Salmo 76,14, suponiendo que en este texto con tal nombre se alude a los \u201c\u00e1ngeles y almas santas\u201d (S 2,8,3).<\/p>\n<p>Aunque los \u00e1ngeles son las criaturas m\u00e1s nobles y excelsas, comparten con el hombre la racionalidad o inteligencia, por lo mismo ayudan m\u00e1s que ninguna otro ser temporal al conocimiento de Dios (CB 7,1). La diferencia radical est\u00e1 en que son esp\u00edritus puros, sin vinculaci\u00f3n alguna a la materia; por lo tanto, m\u00e1s puros, clarificados y cercanos a Dios (2,12,4). En clave escol\u00e1stica dir\u00e1 J. de la Cruz que son \u201csustancias incorp\u00f3reas\u201d y, en consecuencia, inmortales (S 2,24,2).<\/p>\n<p>Sin estar dependientes para nada de lo sensible, tienen capacidad de gozar y disfrutar: \u201cPerfectamente estiman las cosas que son de dolor sin sentir dolor, y ejercitan las obras de misericordia sin sentimiento de compasi\u00f3n\u201d (CB 20-21,10). Comparten con Dios y los santos la obra divina en las almas, pues el Se\u00f1or, \u201cno s\u00f3lo en s\u00ed se goza, sino que tambi\u00e9n hace participantes a los \u00e1ngeles y almas santas de su alegr\u00eda\u201d (CB 22,1).<\/p>\n<p>Siguiendo a san Gregorio va m\u00e1s all\u00e1 en esta l\u00ednea. Aunque los \u00e1ngeles gozan de la posesi\u00f3n de Dios, son capaces de deseos, pero sin ansia o pena. El deseo que dice san Pedro (1 Pe. 1,12) que tienen los \u00e1ngeles de ver al Hijo de Dios, a quien ya poseen, se explica por la din\u00e1mica connatural al amor-posesi\u00f3n: \u201cCuanto m\u00e1s desea el alma a Dios m\u00e1s le posee, y la posesi\u00f3n de Dios da deleite y hartura\u201d. Es lo que se verifica en los \u00e1ngeles que, \u201cestando cumpliendo su deseo, en la posesi\u00f3n se deleitan, estando siempre hartando su alma con el apetito, sin fastidio de hartura: por lo cual, porque no hay fastidio, siempre desean, y porque hay posesi\u00f3n, no penan\u201d (LlB 3,33).<\/p>\n<p>Donde se muestra especialmente agudo y original J. de la Cruz es al hablar de la bienaventuranza de los \u00e1ngeles, y comparativamente de las almas santas, en la comunicaci\u00f3n de la Palabra \u00fanica de Dios, que es Cristo. Esa bienaventuranza excluye la oscuridad de la fe, propia del viandante, y el deseo de la esperanza. En la Palabra definitiva del Padre todo es ya luz y d\u00eda (S 2,3,5). La suprema fruici\u00f3n para los \u00e1ngeles y bienaventurados radica en conocer y penetrar siempre m\u00e1s en la \u201cespesura de los misterios de Cristo\u201d (CB 37,39). Hay tanto que ahondar, que nunca se toca fondo. Dios sigue siendo siempre para los \u00e1ngeles y santos \u201ctoda la extra\u00f1ez de las \u00ednsulas nunca vistas\u201d. Es siempre tan original, que \u201csiempre les hace novedad y siempre se maravillan m\u00e1s\u201d (CB 14-15,8). Todo esto se refiere, naturalmente, a los \u201c\u00e1ngeles buenos\u201d, as\u00ed llamados para distinguirlos de los \u201cmalos\u201d o \u00a0demonios, distinci\u00f3n elemental y permanente en J. de la Cruz.<\/p>\n<h3>IV. Encomiendas y funciones<\/h3>\n<p>Arranque de cuanto ense\u00f1a J. de la Cruz sobre la mediaci\u00f3n de los \u00e1ngeles es esta afirmaci\u00f3n: \u201cTodas las obras que hacen los \u00e1ngeles e inspiraciones se dice con verdad en la Escritura y propiedad, hacerlas Dios y hacerlas ellos\u201d (N 2,12,3). Todo el quehacer de los \u00e1ngeles lo compendia el Santo en dos funciones b\u00e1sicas: \u201cvacar a Dios\u201d y \u201cfavorecer al hombre\u201d.<\/p>\n<p>La existencia entera de esos seres bienaventurados se realiza contemplando a Dios y disfrutando de \u00e9l. Su ocupaci\u00f3n permanente es \u201cvacare Deo\u201d, es decir, alabar, bendecir, adorar y gozar a Dios. Lo que se dice tradicionalmente \u201casistir al trono de Dios\u201d. Vacar a Dios es entretenerse con \u00e9l. \u201cVagan a Dios, dice el Santo, entendiendo en \u00e9l\u201d (CB 7,4). Atendiendo a sus grados o jerarqu\u00edas, los m\u00e1s elevados se denominan \u201ccontemplantes\u201d, que son los serafines (S 2,9,2). Por su propia naturaleza los \u00e1ngeles son modelos y paradigma de las almas contemplativas, cuyo ideal es alcanzar la \u00a0\u201cadvertencia o asistencia amorosa en Dios\u201d.<\/p>\n<p>Mientras \u201casisten al trono de Dios\u201d, los \u00e1ngeles reciben de \u00e9l encomiendas para los humanos. Por eso su \u201coficio es favorecer a los hombres\u201d, de modo especial defendi\u00e9ndolos del \u00e1ngel malo, el demonio (CB 2,3; 16,2). En su condici\u00f3n de \u201cterceros o medianeros\u201d, su misi\u00f3n tiene doble vertiente: por un lado, llevan a Dios las s\u00faplicas y necesidades del hombre; por otro, comunican a \u00e9ste los recados y favores de lo alto. Son as\u00ed enlaces entre el cielo y la tierra.<\/p>\n<p>De ah\u00ed nace la conveniencia de acudir a ellos en las necesidades, en las tribulaciones y en los peligros. Siempre es \u00fatil y provechoso invocar a los \u00e1ngeles (CB 16,3). De hecho, asegura J. de la Cruz, nuestras oraciones van a Dios, \u201cofreci\u00e9ndoselas los \u00e1ngeles\u201d. De coro en coro llevan hasta \u00e9l nuestras s\u00faplicas y gemidos (CB 2,3).<\/p>\n<p>La mediaci\u00f3n aparece a\u00fan m\u00e1s jerarquizada en la direcci\u00f3n descendente: cuando los \u00e1ngeles traen al hombre \u201clos recados\u201d de Dios. De alg\u00fan modo todos pueden englobarse en \u201cdulces comunicaciones e inspiraciones\u201d (CB 2,3). De manera concreta J. de la Cruz atribuye a los \u00e1ngeles las inspiraciones \u00edntimas y secretas que mueven el esp\u00edritu a las cosas divinas y que cumplen funci\u00f3n b\u00e1sica en el proceso espiritual (CB 7,6-7). Es necesario estar abiertos a esas inspiraciones y seguirlas con docilidad. Advierte agudamente el Santo que \u201cno da lugar el apetito a que le mueva el \u00e1ngel cuando est\u00e1 puesto en otra cosa\u201d (Av 42).<\/p>\n<p>Funci\u00f3n prioritaria de los \u00e1ngeles, y en sentido contrario a las buenas inspiraciones, es la de ayudar al hombre a desenmascarar las insidias del \u201c\u00e1ngel malo\u201d, el demonio, porque se viste con frecuencia como \u201c\u00e1ngel de luz\u201d y enga\u00f1a astutamente a las almas. Sus insidias llegan hasta fingir gracias muy elevadas. Opina el Santo que la mayor parte de las \u201cvisiones concedidas a las almas llegan por medio de los \u00e1ngeles\u201d (N 2,23,7). Para evitar que penetre en ese \u00e1mbito la acci\u00f3n diab\u00f3lica, Dios se sirve de los \u00e1ngeles para introducir a las almas hasta el m\u00e1s profundo recogimiento, donde no puede penetrar el maligno (N 2,23,8).<\/p>\n<p>El punto capital de la funci\u00f3n ang\u00e9lica coincide tambi\u00e9n con el n\u00facleo central de la doctrina sanjuanista. Explica el proceso purificativo-iluminativo de la \u00a0contemplaci\u00f3n asumiendo en pleno la teor\u00eda dionisiana, descrita con exactitud y precisi\u00f3n. La obra purificadora e iluminadora llega desde Dios hasta la criatura como acci\u00f3n unitaria y escalonada. De Dios pasa por los \u00e1ngeles, en sus jerarqu\u00edas y coros, a los hombres. La misma Sabidur\u00eda de Dios que \u201cpurga e ilumina a las almas\u201d es la que \u201cpurga e ilumina a los \u00e1ngeles de sus ignorancias, haci\u00e9ndolos saber, alumbr\u00e1ndolos de lo que no sab\u00edan, deriv\u00e1ndose desde Dios por las jerarqu\u00edas primeras hasta las postreras, y de ah\u00ed a los hombres\u201d (N 2,12,3, a leer todo el cap\u00edtulo).<\/p>\n<h3>V. Misiones concretas y personales<\/h3>\n<p>Tambi\u00e9n en este punto deben distinguirse dos cosas: la atribuci\u00f3n de ciertas misiones \u201cpersonales\u201d a determinadas figuras ang\u00e9licas y la existencia de \u00e1ngeles que tienen la encomienda de cuidar a los hombres. Las encomiendas m\u00e1s relevantes han sido las confiadas a Gabriel, designado como \u201carc\u00e1ngel\u201d \u00fanicamente en el romance sobre la Encarnaci\u00f3n. Comunic\u00f3 a Zacar\u00edas el nacimiento de Juan (CB 2,4) y anunci\u00f3 a la Virgen Mar\u00eda la concepci\u00f3n del Hijo de Dios por la \u201cobumbraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo\u201d (LlB 3,12). A Rafael se le confi\u00f3 la encomienda de comunicar al joven Tob\u00edas pasar tres noches antes de juntarse con su esposa (S 1,2,2-4). Miguel fue enviado al Obispo de Siponto (hoy Manfredonia) para encomendarla la erecci\u00f3n de \u201cun oratorio en memoria de los \u00e1ngeles\u201d en el Monte Gargano (S 3,42,5; no es del todo segura la autenticidad sanjuanista de este texto). Aunque no es de \u00edndole estrictamente personal, merece la pena recoger una referencia especial de la intervenci\u00f3n ang\u00e9lica. Es la que se refiere a ciertas gracias m\u00edsticas, en concreto la \u00a0transverberaci\u00f3n y la estigmatizaci\u00f3n. En ellas la obra de \u201cun seraf\u00edn\u201d es embestir con una flecha o dardo \u201cencendid\u00edsimo en fuego de amor\u201d interiormente en el esp\u00edritu, en la primera (LlB 2,9), o en el sentido corporal, con llaga y herida, \u201csi alguna vez da Dios licencia para que salga alg\u00fan efecto afuera\u201d, como acaeci\u00f3 cuando el seraf\u00edn llag\u00f3 al Santo Francisco\u201d (LlB 2,13). Conviene notar que el Santo habla de \u201cseraf\u00edn\u201d, mientras \u00a0S. Teresa atribuye la misma gracia a un \u201cquerub\u00edn\u201d (V 29,13-14).<\/p>\n<p>Resulta algo sorprendente el escaso relieve concedido en los escritos sanjuanistas al \u00e1ngel particular de cada persona, llamado \u201c\u00e1ngel custodio\u201d. La \u00fanica menci\u00f3n expl\u00edcita es la siguiente: \u201cMira que tu \u00e1ngel custodio no siempre mueve el apetito a obrar, aunque siempre alumbra la raz\u00f3n\u201d (Av 37). Prosigue en el aviso siguiente de forma impl\u00edcita: \u201cNo da lugar el apetito a que le mueva el \u00e1ngel cuando est\u00e1 puesto en otra cosa\u201d (Av 38). Pese a su laconismo, esta advertencia revela claramente que J. de la Cruz da por supuesta la existencia del \u201c\u00e1ngel custodio\u201d; est\u00e1 sobreentendida en muchas de sus p\u00e1ginas; en algunas abunda en consideraciones sobre su forma de actuar en el alma, m\u00e1s all\u00e1 de infundir santas inspiraciones. La mejor manera de percibir su presencia y actuaci\u00f3n es contraponer la acci\u00f3n del \u201c\u00e1ngel bueno\u201d a la del \u00e1ngel malo, el demonio, como hace el Santo al fin de la <em>Noche <\/em>(2,23,6-11). Deja bien dibujado el perfil del \u00e1ngel custodio.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 EULOGIO PACHO, \u201cCortejo de medianeros y mensajeros. Angeleolog\u00eda sanjuanista\u201d, en ES I, 311-321; ISMAEL BENGOECHEA, \u201cSan Juan de la Cruz y los \u00e1ngeles\u201d, en la revista <em>C\u00e1ntico <\/em>nn. 27-29 (1991) 92-97.<\/p>\n<p><em>Eulogio Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre las mediaciones de que Dios se sirve para comunicarse con el \u00a0hombre J. de la Cruz concede relieve especial a los \u00e1ngeles. Asume el dato revelado y las aportaciones gregoriana y dionisiana sin detenerse en exponer un pensamiento organizado &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3294\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-R8","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3294"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3294"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3294\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3302,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3294\/revisions\/3302"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3294"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3294"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3294"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}