{"id":3304,"date":"2015-01-22T10:01:26","date_gmt":"2015-01-22T16:01:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3304"},"modified":"2021-01-22T10:03:16","modified_gmt":"2021-01-22T16:03:16","slug":"aniquilacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3304","title":{"rendered":"Aniquilaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>La \u201caniquilaci\u00f3n\u201d en J. de la Cruz es un concepto con fuertes connotaciones antropol\u00f3gicas, espirituales y cristol\u00f3gicas. No se puede separar impunemente un aspecto del otro sin falsear sus verdaderos planteamientos al respecto. El verbo aniquilar y el sustantivo aniquilaci\u00f3n le sirven para explicitar ulteriormente su doctrina sobre la negaci\u00f3n. As\u00ed se afirma, por ejemplo: \u201cElla (la negaci\u00f3n), cierto, ha de ser como una muerte y aniquilaci\u00f3n temporal y natural y espiritual en todo\u201d (S 2,7,6).<\/p>\n<p>Los t\u00e9rminos y el concepto de aniquilaci\u00f3n y aniquilar eran bastante comunes en los ambientes espirituales del siglo XVI espa\u00f1ol, sobre todo entre los recogidos y alumbrados. Pero no se puede identificar demasiado r\u00e1pidamente los planteamientos generales de \u00e9stos respecto de la aniquilaci\u00f3n espiritual, con los de nuestro m\u00edstico. Esta identificaci\u00f3n, por ejemplo, es lo que ha llevado a un autor contempor\u00e1neo \u2013sin duda uno de los mejores conocedores del fen\u00f3meno espiritual que supusieron los recogidos en la Espa\u00f1a del siglo XVI\u2013, a presentar, hablando de san Juan de la Cruz, \u201cel conocimiento propio o aniquilaci\u00f3n\u201d como primer paso en el camino espiritual, al que le seguir\u00eda como segundo momento la \u201cimitaci\u00f3n de Cristo\u201d y la \u00a0purificaci\u00f3n de los sentidos y potencias (que hay que \u201cacallar\u201d). S\u00f3lo entonces se lograr\u00eda alcanzar \u201cel tercer paso de la v\u00eda del recogimiento (que) es la transformaci\u00f3n del alma en Dios, la uni\u00f3n\u201d (M. Andr\u00e9s Mart\u00edn, <em>Los recogidos. Nueva visi\u00f3n de la m\u00edstica espa\u00f1ola (1500-1770) <\/em>Madrid, 1976, 850; cf. \u201cV\u00eda de recogimiento y espiritualidad de san Juan de la Cruz\u201d, 643652). Hay que afirmar, ya desde ahora, que la idea sanjuanista de aniquilaci\u00f3n no se identifica s\u00f3lo con conocimiento propio, ni s\u00f3lo con los primeros pasos en el camino espiritual. En los a\u00f1os cincuenta Lucien-Marie ya llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre lo que es la verdadera dimensi\u00f3n de la ascesis sanjuanista en cuanto a la aniquilaci\u00f3n, con un art\u00edculo que titul\u00f3 \u201cAn\u00e9antissement ou restauration?\u201d <em>(EtCarm <\/em>1954, 194-212; el mismo en el libro <em>L\u2019exp\u00e9rience de Dieu. <\/em><em>Actualit\u00e9 du message de Saint Jean de la Croix<\/em>, p. 161-181).<\/p>\n<h3>I.I. Aniquilaci\u00f3n en todo<\/h3>\n<p>Las palabras aniquilar y aniquilaci\u00f3n ponen bien de relieve hasta d\u00f3nde, para J. de la Cruz, ha de llegar la \u00a0negaci\u00f3n evang\u00e9lica: hasta la aniquilaci\u00f3n en todo. Expresi\u00f3n que suena muy dura al hombre actual, y que, de hecho, lo es. Aniquilaci\u00f3n en todo, \u00e9sta es su consigna. Y no hace distinciones entre lo sensitivo y lo espiritual, lo exterior y lo interior. En todo caso, pone el acento en la aniquilaci\u00f3n de la dimensi\u00f3n m\u00e1s espiritual del hombre, lo que llama sus potencias (entendimiento, \u00a0memoria, voluntad), pero sin olvidar el resto de las dimensiones del ser humano.<\/p>\n<p>Pero para el Santo aniquilaci\u00f3n no se identifica con destrucci\u00f3n de la naturaleza y del camino espiritual. No se trata de un puro nihilismo filos\u00f3fico y existencial como camino para llegar a Dios. M\u00e1s bien, en algunas ocasiones J. de la Cruz afirma expresamente todo lo contrario (S 3, 2,1 y 7-9). En otras ocasiones confiesa su fe en un Dios que est\u00e1 presente en las criaturas, d\u00e1ndoles y manteni\u00e9ndoles el ser, porque si no, \u00e9stas se aniquilar\u00edan y dejar\u00edan de existir (S 2,5,3; CB 11,3). Lo que pretende, pues, cuando habla de aniquilaci\u00f3n es poner de relieve la importancia y necesidad de romper con toda la situaci\u00f3n inicial del \u00a0hombre, condicionada por sus h\u00e1bitos imperfectos, y ser as\u00ed capaz de abrirse a la vida de Dios, a la comuni\u00f3n con Dios en plenitud (N 2, 6,5; 7,6).<\/p>\n<h3>II. Aniquilaci\u00f3n y plenitud<\/h3>\n<p>Se dice al principio del libro segundo de <em>Noche<\/em>, resumiendo un poco lo que va ser una de las ense\u00f1anzas m\u00e1s importantes del mismo: \u201cEn acab\u00e1ndose de aniquilarse y sosegarse las potencias, pasiones, apetitos y afecciones de mi alma, con que bajamente sent\u00eda y gustaba de Dios, sal\u00ed del trato y operaci\u00f3n humana m\u00eda a operaci\u00f3n y trato de Dios\u201d (N 2,4,2; y 16,4). Sin la ruptura-aniquilaci\u00f3n total y de todo en el hombre, todo lo que \u00e9ste pretenda hacer en Dios y en el camino de Dios, sirve para poco, y, a veces, hasta estorba. Para vivir la vida nueva de la comuni\u00f3n con Dios, el hombre ha de esforzarse en vivir la renuncia\/negaci\u00f3n total hasta el l\u00edmite de lo que el Santo llama aniquilaci\u00f3n total. Esta es, en todo caso, medio y condici\u00f3n, pero nunca meta para ser buscada por s\u00ed misma. La meta es la plenitud, la comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>En este sentido, se ense\u00f1a tambi\u00e9n, y con gran claridad, que la aniquilaci\u00f3n as\u00ed entendida no es m\u00e1s que el camino normal que tiene todo hombre para revivir en s\u00ed el camino y el misterio de la \u00a0cruz de Cristo: camino de aniquilaci\u00f3n total en lo humano y en lo espiritual, pero, a la vez, camino de vida y comuni\u00f3n (S 2,7, en que se explica este tema ampliamente).<\/p>\n<p>No estamos, pues, ante la propuesta de una t\u00e9cnica \u00fatil, sino ante la propuesta del camino real de comuni\u00f3n con el misterio total de Jes\u00fas: misterio de aniquilaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n de comuni\u00f3n con Dios y vida nueva; con todo lo que esto tiene de aspecto asc\u00e9tico, pero tambi\u00e9n teologal y m\u00edstico, porque \u00e9ste es uno de los temas en donde mejor se ve esa comuni\u00f3n o intercomuni\u00f3n de lo asc\u00e9tico, lo teologal y lo m\u00edstico en J. de la Cruz.<\/p>\n<h3>III. A la luz del misterio de Cristo<\/h3>\n<p>Para describir la experiencia de la aniquilaci\u00f3n interior, nuestro autor recurre en sus escritos a la frase del salmo 72,22: \u201cAd nihilum redactus sum et nescivi\u201d, que a veces traduce por \u201cfui resuelto en nada\u201d, y otras por \u201cfui aniquilado\u201d, siempre dentro de un discurso donde antes o despu\u00e9s suele aparecer la palabra aniquilar-aniquilaci\u00f3n (S 2,7,11; CB 26,17). Es un texto que la tradici\u00f3n suele aplicar a \u00a0Cristo y a su experiencia de la Pasi\u00f3n. J. de la Cruz suele citarlo en contextos referidos al hombre creyente, que vive en su carne la experiencia de la aniquilaci\u00f3n como experiencia espiritual y religiosa (S 2,7,11; N 1,11,1; N 2, 8,2; CB 1,17; 26,17). Pero no deja de aplicar tambi\u00e9n esta frase al hecho de Jes\u00fas, precisamente en un texto (S 2,7,11) en el que el Santo culmina su larga exposici\u00f3n sobre lo que debe ser, a este respecto, el misterio de la identificaci\u00f3n del camino del cristiano con el camino del misterio de la cruz de Cristo. El texto es muy significativo: \u201cUnir el g\u00e9nero humano por gracia con Dios &#8230;, esto fue, como digo, al tiempo y punto que este Se\u00f1or estuvo m\u00e1s anihilado en todo, conviene a saber: acerca de la reputaci\u00f3n de los hombres, como lo ve\u00edan morir, antes hac\u00edan burla de \u00e9l que le estimaban en algo; y acerca de la naturaleza, pues en ella se anihilaba muriendo; y acerca del amparo y consuelo espiritual del Padre, pues en aquel tiempo lo desampar\u00f3, porque puramente pagase la deuda y uniese al hombre con Dios, quedando as\u00ed anihilado y resuelto as\u00ed como en nada. De donde David dice de \u00e9l: <em>Ad nihilum redactus sum et nescivi <\/em>(Sal 72,22). Para que entienda el buen espiritual el misterio de la puerta y del camino de Cristo para unirse con Dios y sepa que cuanto m\u00e1s se anihilase por Dios, seg\u00fan estas dos partes, sensitiva y espiritual, tanto m\u00e1s se une a Dios &#8230; Y cuando viniere a quedar resuelto en nada, que ser\u00e1 la suma humildad, quedar\u00e1 hecha la uni\u00f3n entre el alma y Dios, que es el mayor y m\u00e1s alto estado a que en esta vida se puede llegar\u201d.<\/p>\n<p>A la luz de todo lo dicho hasta aqu\u00ed sobre los t\u00e9rminos aniquilar y aniquilaci\u00f3n, se comprende mejor el sentido de esa famosa nada y ese quedarse en nada de nuestro m\u00edstico. El culmen del sentido m\u00edstico del uso de la palabra \u00a0\u201cnada\u201d por parte de nuestro autor est\u00e1 en aquellos textos en los que aduce el testimonio del Salmo 72,21-22, que, seg\u00fan dije, suele traducir como \u201cfui resuelto en nada\u201d (S 2,7,11; N 1,11,1; 2,8,2; CB 1,17; 26,17).<\/p>\n<p>Seg\u00fan J. de la Cruz, Cristo no s\u00f3lo es el todo de Dios para el hombre, sino que tambi\u00e9n es, siguiendo la din\u00e1mica de Fip 2,6-8, el reducido a nada: el que se ha anonadado a s\u00ed mismo en el misterio de su encarnaci\u00f3n y, sobre todo, en su muerte en cruz. Sin duda por eso, siguiendo la tradici\u00f3n, ve en el texto s\u00e1lmico antes citado el culmen del camino de Jes\u00fas, que, en la cruz, fue resuelto como en nada. Y, por lo tanto, tambi\u00e9n el culmen del camino del cristiano, de su morir con Cristo para llegar a la perfecta uni\u00f3n con Dios: que no se alcanza si no es a trav\u00e9s de esta perfecta identificaci\u00f3n con el misterio de Jes\u00fas (S 2,7,11; N 1,11,1; CB 1,17-18; 26,17; CA 1,9; 17,12).<\/p>\n<h3>IV. Camino de gracia y vida nueva<\/h3>\n<p>La aniquilaci\u00f3n no es algo que al hombre le resulte f\u00e1cil. Por eso, al menos como lo presenta nuestro m\u00edstico, es un proceso que tiene su parte de esfuerzo del hombre, pero, sobre todo, es una experiencia pasiva. S\u00f3lo la oscura noche de contemplaci\u00f3n pasiva del esp\u00edritu es capaz de lograr el perfecto aniquilamiento del hombre: misterio de identificaci\u00f3n con Cristo Crucificado y \u00e1mbito id\u00f3neo para hacer crecer en toda su verdad la vida nueva de Dios. (cf. N, y tambi\u00e9n CE y Ll; sin olvidar S 2,7). Esta experiencia, desconcertante sobre todo en un primer momento, se describe as\u00ed: \u201cSin saber el alma por d\u00f3nde va, se ve aniquilada acerca de todas las cosas de arriba y de abajo que sol\u00eda gustar, y s\u00f3lo se ve enamorada sin saber c\u00f3mo y por qu\u00e9\u201d (N 1,11,1). En otros textos se pone de relieve que, el amor de Dios acogido por el hombre, tiene la funci\u00f3n de aniquilar y echar del hombre todo lo dem\u00e1s; para que no quede en el coraz\u00f3n del hombre m\u00e1s que la fuerza transformante y de comuni\u00f3n con Dios propia de este amor. \u201cLa caridad &#8230; vac\u00eda y aniquila las afecciones y apetitos de la voluntad de cualquiera cosa que no es Dios y s\u00f3lo se los pone en \u00c9l; y as\u00ed esta virtud dispone a esta potencia y la une con Dios por amor\u201d (N 2,21,11).<\/p>\n<p>Igualmente, muy interesante a este respecto es el texto de CB 26,17. En \u00e9l aparecen combinadas la realidad del amor que aniquila todo lo que no es amor o le es contrario y el paso a la vida nueva por la aniquilaci\u00f3n de la vida vieja. El texto es un poco largo, pero interesante: \u201cMas el alma, como le queda y dura alg\u00fan tanto el efecto de aquel acto de amor, dura tambi\u00e9n el no saber, de manera que no puede advertir en particular a cosa ninguna hasta que pase el efecto de aquel acto de amor, el cual, como la inflam\u00f3 y mud\u00f3 en amor, aniquil\u00f3la y desh\u00edzola en todo lo que no era amor, seg\u00fan se entiende por aquello que dijimos arriba de David, es a saber: \u2018Porque fue inflamado mi coraz\u00f3n, tambi\u00e9n mis renes se mudaron juntamente, y yo fui resuelto en nada, y no supe\u2019 (Sal 72,21-22). Porque mudarse las renes por causa de esta inflamaci\u00f3n del coraz\u00f3n es mudarse el alma seg\u00fan todos sus apetitos y operaciones en Dios en una nueva manera de vida, deshecha ya y aniquilada de todo lo viejo que antes usaba. Por lo cual dice el profeta que fue resuelto en nada y que no supo, que son los dos efectos que dec\u00edamos que causaba la bebida de esta bodega de Dios; porque no s\u00f3lo se aniquila todo su saber primero, pareci\u00e9ndole todo nada, mas tambi\u00e9n toda su vida vieja e imperfecciones se aniquilan, y se renueva en nuevo hombre, que es este segundo efecto que decimos\u201d (CB 26,17).<\/p>\n<p>De lo dicho queda clara una perspectiva que el Santo suele tener presente al comentar la frase s\u00e1lmica \u201cfui resuelto en nada\u201d y que no hay que olvidar: que el sabor de la cruz y la muerte interior es preanuncio del gozo de la vida nueva, de la resurrecci\u00f3n (N 2,6,1; LlB 2,32-36). Relaci\u00f3n que ya la hab\u00eda establecido, por ejemplo, al comienzo mismo de <em>C\u00e1ntico. <\/em>All\u00ed, comentando el verso \u201chabi\u00e9ndome herido\u201d, escribe: \u201cInflaman \u00e9stas ( las heridas de amor) tanto la voluntad en \u00a0afici\u00f3n, que se est\u00e1 el alma abrasando en fuego y llama de amor; tanto, que parece consumirse en aquella llama y la hace salir fuera de s\u00ed y renovar toda y pasar a nueva manera de ser, as\u00ed como el ave f\u00e9nix, que se quema y renace de nuevo. De lo cual hablando David, dice: \u2018Fue inflamado mi coraz\u00f3n, y las renes me mudaron, y yo me resolv\u00ed en nada, y no supe\u201d (Sal 72,21-22: CB 1,17). Lo que se resumir\u00e1 unas l\u00edneas m\u00e1s abajo con la siguiente frase lapidaria: \u201cEl alma por amor se resuelve en nada, nada sabiendo sino amor\u201d (CB 1,18). Amor hacia un Dios revelado en Cristo, del que hab\u00eda dicho en otra parte que, en la cruz, qued\u00f3 \u201cas\u00ed aniquilado y resuelto as\u00ed como en nada\u201d\u00a0(S 2,7,11)<em>.<\/em>Desnudez, negaci\u00f3n, pobreza, purgaci\u00f3n, purificaci\u00f3n, vac\u00edo.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 LUCIEN-MARIE DE SAINT JOSEPH, \u201cAn\u00e9antissement ou restauration?\u201d, en <em>EtCarm <\/em>1954, 194-212; Id. <em>L\u2019exp\u00e9rience de Dieu. Actualit\u00e9 du message de Saint Jean de la Croix<\/em>, Paris, Cerf, 1968, p. 161-181; M. ANDR\u00c9S MART\u00cdN, \u201cLa \u201caniquilaci\u00f3n\u201d en la espiritualidad espa\u00f1ola en torno a 1530\u201d, en <em>MteCarm <\/em>82 (1974) 317-324; CARMELO P\u00c9REZ MILLA, \u201cTodo\u201d- \u201cNada\u201d, en AA.VV, <em>Simboli e Mistero in San Giovanni della Croce<\/em>, Roma, Teresianum, 1991, p. 49-71; JOS\u00c9 DAMI\u00c1N GAIT\u00c1N, <em>Negaci\u00f3n y plenitud en San Juan de la Cruz<\/em>, Madrid, EDE, 1995.<\/p>\n<p><em>Jos\u00e9 Dami\u00e1n Gait\u00e1n<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La \u201caniquilaci\u00f3n\u201d en J. de la Cruz es un concepto con fuertes connotaciones antropol\u00f3gicas, espirituales y cristol\u00f3gicas. No se puede separar impunemente un aspecto del otro sin falsear sus verdaderos planteamientos al respecto. 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