{"id":3306,"date":"2020-01-22T10:05:19","date_gmt":"2020-01-22T16:05:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3306"},"modified":"2021-01-25T16:44:20","modified_gmt":"2021-01-25T22:44:20","slug":"ansia-s-espirituales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3306","title":{"rendered":"Ansia\/s espirituales"},"content":{"rendered":"<p>En el vocabulario sanjuanista este t\u00e9rmino, casi siempre en plural, tiene un significado concreto, casi t\u00e9cnico. M\u00e1s que congoja o \u00a0angustia indica deseo ardiente, \u201camor impaciente\u201d. Procede, seg\u00fan reiterada afirmaci\u00f3n del Santo, de una \u201cinflamaci\u00f3n de amor\u201d, como explica en el comentario al verso \u201ccon ansias en amores inflamada\u201d de la <em>Noche <\/em>y en las doce primeras estrofas del <em>C\u00e1ntico<\/em>. Naturalmente, a J. de la Cruz le interesa esta realidad s\u00f3lo en su dimensi\u00f3n espiritual. En cierto sentido, el ansia est\u00e1 presente a lo largo de todo el proceso interior que lleva a la \u00a0uni\u00f3n con Dios, pero seg\u00fan los niveles o situaciones de \u00e9ste tiene manifestaciones diferentes y recibe tambi\u00e9n valoraci\u00f3n distinta (S 1,14,2-3).<\/p>\n<p>a) En una primera etapa, correspondiente fundamentalmente a los principiantes y dominada por la actividad meditativa, suelen hacer presencia ciertas ansias o deseos m\u00e1s bien nocivos, ya que tienen como referente cosas sensibles o satisfacci\u00f3n de gustos vinculados al sentido. De hecho, \u201cla sensualidad con tantas ans\u00edas de apetito es movida y atra\u00edda a las cosas sensitivas\u201d, que necesita \u201cser inflamada de amor\u201d para \u201csalir de la noche oscura del sentido a la uni\u00f3n del Amado\u201d (S1,14,2; cf. ib. 2,1-2). Las ansias \u201csensitivas\u201d son, pues, imperfecciones y obst\u00e1culos para el verdadero progreso espiritual. Caen en el \u00e1mbito de las pasiones que deben dominarse.<\/p>\n<p>Otra cosa es el ansia producida por el amor aut\u00e9ntico de Dios, aunque sea \u201cimpaciente\u201d. Es en s\u00ed buena; incluso necesaria en determinadas fases de la vida espiritual, ya que pertenece al desarrollo normal de la misma, precisamente porque su motor es el amor. El razonamiento del Santo es terminante: \u201cVerse ha si el coraz\u00f3n esta bien robado de Dios en una de dos cosas: en si trae ansias por Dios, y no gusta de otra cosa sino de \u00e9l &#8230; La raz\u00f3n es porque el coraz\u00f3n no puede estar en paz y sosiego sin alguna posesi\u00f3n, y, cuando est\u00e1 bien aficionado, ya no tiene posesi\u00f3n de s\u00ed no de alguna cosa &#8230; y si tampoco posee cumplidamente lo que ama, no le puede faltar tanta fatiga cuanta es la falta hasta que lo posea y se satisfaga\u201d (CB 9,6). El ansia de Dios queda as\u00ed asentada en el dinamismo psicol\u00f3gico del amor, pero la \u201cinflamaci\u00f3n amorosa\u201d de Dios es don gratuito suyo (N 2,11,2).<\/p>\n<p>De ah\u00ed la insistencia sanjuanista en que las ansias espirituales constituyen estimulo decisivo para caminar sin desmayo en la b\u00fasqueda de Dios. Son adem\u00e1s fruto de una inflamaci\u00f3n amorosa que invade el alma y la pone en tensi\u00f3n permanente hasta que sacia sus deseos de posesi\u00f3n. Encuadrando en la s\u00edntesis general del sanjuanismo el momento y el contenido de esa \u201cinflamaci\u00f3n amorosa\u201d aparece claro que corresponde al paso de la meditaci\u00f3n a la \u00a0contemplaci\u00f3n y del de principiantes al de aprovechados. En otra perspectiva, la inflamaci\u00f3n amorosa con sus efectos, implica la \u00a0purificaci\u00f3n fundamental del sentido, que comienza a verse orientado por el esp\u00edritu. Todo ello es consecuencia de la contemplaci\u00f3n, noticia o \u00a0advertencia amorosa que asienta a Dios como el centro de la vida. El \u00a0alma que ha experimentado y gustado el deleite \u00fanico de su amor, pero comprueba la distancia que le separa de \u00e9l y de su posesi\u00f3n, se entrega decidida a su busca, \u201csale de s\u00ed, con ansias en amores inflamada\u201d. Todo arranca de la gracia de Dios que se hace presente al alma, pero que no acaba de entregarse (N 1,2,5; 2,11,1-2; 2,12,5, etc.).<\/p>\n<p>b) Las ansias de amor constituyen precisamente una de las caracter\u00edsticas o son uno de los elementos representativos del periodo espiritual que precede a la uni\u00f3n transformante y que, en l\u00edneas generales, corresponde al desposorio espiritual. Para J. de la Cruz no se trata de un momento, de un tr\u00e1nsito repentino, sino de una etapa larga del proceso espiritual. Tampoco ha de entenderse como algo monol\u00edtico uniforme para todos. Las ansias amorosas crecen o decrecen en consonancia con las situaciones en que viene a encontrarse el alma durante el camino de la \u00a0purificaci\u00f3n-uni\u00f3n. A las situaciones de paz y serenidad, se suceden los momentos de pena y angustia, en los que aumentan las ansias (N 1,2,5; 2,11 y 12; 2,13,5,8; CB 13,2). Se trata de lo que J. de la Cruz llama \u201cinterpolaciones\u201d. Para \u00e9l las \u201cansias amorosas\u201d est\u00e1n vinculadas m\u00e1s bien al impulso del amor que a la prueba cat\u00e1rtica: \u201cPorque a veces crece mucho la inflamaci\u00f3n de amor en el esp\u00edritu, son las ansias por Dios tan grandes en el alma, que parece se le secan los huesos en esta sed, y se marchita el natural, y se estraga su calor y fuerza por la viveza de la sed de amor, porque siente el alma que es viva esta sed de amor\u201d (N 1,11,1).<\/p>\n<p>A fin de cuentas, el sentimiento de las ansias amorosas y el desarrollo de la purificaci\u00f3n corren parejas y se corresponden como movimientos de s\u00edstole y di\u00e1stole. El crecimiento de ambas va en proporci\u00f3n inversa: cuanto m\u00e1s se adelgaza la purificaci\u00f3n y decrecen las impurezas m\u00e1s aumentan las ansias de poseer enteramente a Dios, porque m\u00e1s crece la inflamaci\u00f3n de su amor. Cuanto m\u00e1s va sinti\u00e9ndose el ansia, \u201cm\u00e1s se va viendo el alma aficionada e inflamada en amor de Dios\u201d (N 1,11,1; cf. 1,13; 2,13).<\/p>\n<p>c) Al t\u00e9rmino del proceso cat\u00e1rtico, cuando se produce la \u201cinflamaci\u00f3n de amor\u201d, ha conseguido la \u201cconmutaci\u00f3n de las renes\u201d y la aniquilaci\u00f3n de todo apetito o amor contrario a Dios; la paz y la serenidad invaden al alma que goza de la posesi\u00f3n del Amado. No desaparecen totalmente las ansias amorosas, s\u00f3lo que modifican radicalmente su condici\u00f3n: en lugar de penosas y aflictivas se vuelven pac\u00edficas; no son ansias y fatigas por la ausencia de Dios, sino gemido pac\u00edfico de la esperanza de lo que \u201ca\u00fan le falta\u201d (CB 1,14). \u201cPorque vive en esperanza todav\u00eda, en que no puede dejar de sentir vac\u00edo, tiene tanto de gemido, aunque suave y regalado, cuanto le falta para la acabada posesi\u00f3n de la adopci\u00f3n de hijos de Dios, donde, consum\u00e1ndose su gloria, se quietar\u00e1 su apetito\u201d (LlB 1,27).<\/p>\n<p>En consonancia con estas ense\u00f1anzas sanjuanistas, las \u201cansias amorosas\u201d constituyen un factor o elemento positivo de la vida espiritual. Al mismo tiempo, su presencia inquietante es prueba de que no se ha alcanzado la perfecci\u00f3n. Ansias, fatigas, penas y deseos son realidades connaturales a la persona humana; en su dimensi\u00f3n espiritual son ambiguas; siempre que sean \u201cansias amorosas\u201d de Dios llevan el aval de la autenticidad: de que Dios es la meta de la vida.<\/p>\n<p><em>Eulogio Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el vocabulario sanjuanista este t\u00e9rmino, casi siempre en plural, tiene un significado concreto, casi t\u00e9cnico. M\u00e1s que congoja o \u00a0angustia indica deseo ardiente, \u201camor impaciente\u201d. 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