{"id":3312,"date":"2015-01-22T10:07:56","date_gmt":"2015-01-22T16:07:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3312"},"modified":"2021-01-22T10:08:57","modified_gmt":"2021-01-22T16:08:57","slug":"aprovechados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3312","title":{"rendered":"Aprovechados"},"content":{"rendered":"<p>El concepto de aprovechados o aprovechantes tiene ordinariamente en Juan de la Cruz valor de t\u00e9rmino t\u00e9cnico. Procede de la teolog\u00eda espiritual del tiempo. Forma parte de la jerga m\u00edstica y espiritual que hereda e incorpora en su magisterio. Hace referencia gen\u00e9ricamente a la segunda fase del camino espiritual. Tradicionalmente el proceso m\u00edstico estaba dividido en \u00a0principiantes, aprovechados y perfectos, equivalente a \u00a0v\u00eda purgativa, v\u00eda iluminativa y v\u00eda unitiva. Estado de aprovechados ser\u00eda sin\u00f3nimo de v\u00eda iluminativa. \u201cEstando ya esta casa de la sensualidad sosegada&#8230; sali\u00f3 el alma a comenzar el camino y v\u00eda de esp\u00edritu, que es el de los aprovechantes y aprovechados, que por otro nombre llaman v\u00eda iluminativa o de contemplaci\u00f3n infusa\u201d (N 1,14,1). Muchos nombres para una misma etapa. Sin embargo, es claro que J. consiente en usar el nombre com\u00fan, pero su pr\u00e1ctica sirve ante todo para denunciar su insuficiencia. Se siente inc\u00f3modo en el esquema recibido.<\/p>\n<h3>I. Valor relativo del t\u00e9rmino<\/h3>\n<p>Tendr\u00e1 que abrir nuevas etapas y poner nuevos hitos y distintos nombres a sus propias ideas sobre el contenido de la etapa. Por abarcar una etapa intermedia ampl\u00edsima le resulta un concepto estrecho y poco valioso para describir con alguna precisi\u00f3n la real y compleja situaci\u00f3n espiritual que con \u201caprovechados\u201d se designa. Est\u00e1 muy inc\u00f3modo con esa manera de periodizaci\u00f3n y de divisi\u00f3n del camino. Acaba despreocup\u00e1ndose de afinar y precisar el sentido exacto de la etapa, de ah\u00ed que en cada uso que haga de este vocabulario tradicional haya que andar muy precavidos, porque no significan siempre lo mismo y solo el contexto general puede ayudar a determinar a qu\u00e9 periodo de la vida espiritual se refiere precisamente. Gen\u00e9ricamente es valido el concepto, pues simplemente informa de que se trata de una etapa intermedia entre los principiantes y los perfectos.<\/p>\n<p>Pero es sabido que una de las grandes aportaciones de san Juan de la Cruz a la \u00a0teolog\u00eda espiritual ha sido precisamente la descripci\u00f3n, an\u00e1lisis, sistematizaci\u00f3n y valoraci\u00f3n de etapas y componentes poco conocidos, poco tratados y mal apreciados por la tradici\u00f3n que encuentra en curso (S pr\u00f3l. 38). Esas novedades sanjuanistas, la descripci\u00f3n de las se\u00f1ales de la \u00a0contemplaci\u00f3n, la \u00a0purificaci\u00f3n pasiva del esp\u00edritu, la reducci\u00f3n teologal, la descripci\u00f3n del \u00a0desposorio espiritual, se inscriben en el comienzo, al medio o al final de esta larga y compleja etapa. Con esto, despu\u00e9s de su experiencia y de su doctrina, la etapa de \u201clos aprovechados\u201d se infla y estalla como conjunto uniforme y hay que abrirla a muchos otros fen\u00f3menos y procesos nuevos que J. de la Cruz ha descrito. Su abundancia y agudeza denuncian la insuficiencia del t\u00e9rmino y vuelven inservible esa clasificaci\u00f3n tan simplista.<\/p>\n<p>En concreto, aunque usa la nomenclatura \u2013principiantes, aprovechantes y perfectos\u2013 como para hacerse entender de quien tiene esas convenciones asimiladas, se observa que la etapa de aprovechados la carga de contenidos tan distintos como la primera noche pasiva, la etapa inicial de la noche pasiva, el desposorio espiritual, las gracias extraordinarias de la m\u00edstica inicial o de los fen\u00f3menos de arrebato, el inicio de la contemplaci\u00f3n, etc. Con lo que acaba por resultar inservible por difusa y de l\u00edmites l\u00edquidos; la vuelve demasiado flexible para ser te\u00f3ricamente pr\u00e1ctica y pr\u00e1cticamente clara. De hecho, nunca se para a definirla en sus l\u00edmites y fronteras, s\u00f3lo le interesa tratar de componer un acuerdo de compromiso entre su vocabulario y \u00e9ste tradicional. Su propia periodizaci\u00f3n necesitar\u00eda una reducci\u00f3n forzada y una poda violenta, si quisi\u00e9ramos compatibilizarla con esta tripartita tradicional. Los titubeos iniciales del esquema redaccional de los libros de la <em>Subida <\/em>tambi\u00e9n afectan al oscurecimiento de esta noci\u00f3n.<\/p>\n<h3>II. Descripci\u00f3n de la etapa<\/h3>\n<p>Con todo, cabe una descripci\u00f3n de esta fase del proceso espiritual. Es la etapa m\u00e1s larga del camino espiritual, como hemos dicho, porque ordinariamente \u201csuele pasar harto tiempo y a\u00f1os en que, salida el alma del estado de principiantes, se ejercita en el de aprovechados\u201d (N 2,1,1). Observemos que llama <em>aprovechados <\/em>a los que comienzan a sentir la influencia de la contemplaci\u00f3n (S, pr\u00f3l. 4), o los que pasan de la meditaci\u00f3n a la contemplaci\u00f3n (S 2,13,1; 15,1), a los que \u201csalen del discurso y entran en estado de aprovechados\u201d (N 1,9,7), \u201ca las almas que comienzan a entrar en esta noche oscura cuando Dios las va sacando de estado de principiantes&#8230; y las comienza a poner en el de los aprovechantes que es ya el de los contemplativos\u201d (N 1,1,1); tambi\u00e9n a los que comienzan la segunda noche, es decir, la pasiva del esp\u00edritu (S 1,1,3), pero tambi\u00e9n los que tienen visiones imaginarias son aprovechados (S 2,16,3); los que pasan la primera noche pasiva (N 1,4,2) antes de abandonar esta etapa, por m\u00e1s adelante que est\u00e9n, son aprovechados, porque \u00e9stos a\u00fan \u201ctienen necesidad de que Dios los ponga en estado de aprovechados, que se hace entr\u00e1ndoles en la noche oscura que ahora decimos\u201d (N 1,7,5), es decir, en la primera noche pasiva del sentido.<\/p>\n<p>Otras veces parece dar a entender que aprovechados ser\u00edan s\u00f3lo los que llegan a entrar en la segunda noche del esp\u00edritu. De sus defectos y cong\u00e9nitas taras, \u201cimperfecciones y peligros\u201d, hace argumento para explicar la conveniencia y necesidad de la horrenda noche del esp\u00edritu (N 2,1,3; 2, tit.; 2,1; 2,2). \u201cPor bien que le hayan andado las manos\u201d (Ib. 2,4) en su trabajo de purificaci\u00f3n sensitiva, ning\u00fan aprovechado est\u00e1 listo para la segunda noche (N 2, 3,1; 3,3).<\/p>\n<p>En el \u00a0<em>C\u00e1ntico espiritual <\/em>donde la partici\u00f3n del camino sanjuanista est\u00e1 condicionada por el s\u00edmbolo b\u00e1sico nupcial, ya no el de las noches, el camino o la ascensi\u00f3n, entra la terminolog\u00eda tradicional con menor frecuencia y utilidad; en concreto, esta etapa intermedia se rellena con infinidad de experiencias que en los versos tuvieron sin duda otra posici\u00f3n; la adaptaci\u00f3n del CB supone ante todo distribuir ordenadamente seg\u00fan esas convenciones espirituales la experiencia que los versos no se ocuparon de ordenar seg\u00fan progreso did\u00e1ctico; la operaci\u00f3n se logra, pero de modo un tanto forzado. Sirve este enfoque para completar la descripci\u00f3n de la etapa larga tal como la quiere considerar J. de la Cruz, es decir, en ella no todo es noche, sino que es etapa tambi\u00e9n llena de gozos y experiencias felices y luminosas, v\u00eda iluminativa dec\u00eda otro nombre del vocabulario espiritual. \u201cY si este sabor y gusto interior que con abundancia y facilidad hallan y gustan estos aprovechantes en su esp\u00edritu, con mucha m\u00e1s abundancia que antes (de la primera noche) se les comunica redundando de ah\u00ed en el sentido m\u00e1s que sol\u00eda antes\u201d (N 2,1,2). Esta etapa es la propia de las repercusiones corporales de la experiencia religiosa y la que est\u00e1 llena de los fen\u00f3menos extraordinarios. Su final coincide de lleno con el desposorio espiritual en la partici\u00f3n esquem\u00e1tica m\u00e1s genuina del <em>C\u00e1ntico<\/em>: \u201cLas [canciones] de m\u00e1s adelante tratan de los aprovechados donde se hace el desposorio espiritual, y \u00e9sta es la v\u00eda iluminativa \u201cdice en el argumento del CB (n. 2) refiri\u00e9ndose a las canciones de la 13 a la 21. Se observa ya otra ampliaci\u00f3n o dilataci\u00f3n del concepto de aprovechantes para acoger, sin delimitaci\u00f3n clara, es cierto, todos los fen\u00f3menos que se recogen en esas canciones, materia en la que cede la autoridad a \u201cla bienaventurada Teresa de Jes\u00fas, nuestra madre, que dej\u00f3 escritas de estas cosas de esp\u00edritu admirablemente\u201d (CB 13,7).<\/p>\n<p>Este enfoque aclara y completa lo que Juan entiende por aprovechados en el desarrollo temporal del proceso m\u00edstico. A la verdad que tambi\u00e9n lo cantado y explicado en las primeras estrofas del <em>C\u00e1ntico <\/em>se aviene mejor en su conjunto a entrar bajo la etiqueta de \u201caprovechantes\u201d que bajo la de \u201cprincipiantes\u201d, por m\u00e1s que \u00e9l lo quiera reservar para una supuesta etapa del inicio. De hecho, en CB 2,4 y 7,9 se le sorprende tratando de adaptar las experiencias del poema, evidentemente fruto del estado m\u00edstico \u00faltimo, a los esquemas cl\u00e1sicos de los periodos espirituales. La pretensi\u00f3n pedag\u00f3gica y generalizadora explica su esfuerzo. Ese prop\u00f3sito pedag\u00f3gico fuerza sin duda la materia propia de la experiencia en las canciones, pero a la vez completa su presentaci\u00f3n del estado de \u201caprovechados\u201d tal como lo concibe.<\/p>\n<p>Como vemos, se trata de una etapa que J. de la Cruz ha ampliado en sus an\u00e1lisis extraordinariamente. Ha estirado su cobertura tanto por su inicio, paso de la meditaci\u00f3n a la contemplaci\u00f3n, como por su final, entrada en la noche del esp\u00edritu y desposorio m\u00edstico, caben en ella tanto contenidos de experiencias extraordinarias, como la educaci\u00f3n teologal ordinaria. Demasiado material para que sea pr\u00e1ctico despu\u00e9s de sus obras seguir usando el nombre de \u201caprovechados\u201d sin ulteriores explicaciones. Siempre ser\u00e1 preferible atenerse en la terminolog\u00eda a sus an\u00e1lisis, a sus originales per\u00edodos, a su criterio muy flexible en el uso prudente y libre del esquema tradicional; al fin la vida nunca es esquema. Un componente de noche acompa\u00f1a todo proceso, un componente pasivo y activo se encuentra en toda etapa, el compuesto humano es sentido y esp\u00edritu en todo tiempo.<\/p>\n<p>S\u00f3lo pedag\u00f3gicamente es pr\u00e1ctico mantener la doble manera de hablar, la cl\u00e1sica y la sanjuanista. Atenerse a la complejidad de sus descripciones, mucho m\u00e1s completas, mucho m\u00e1s ricas, mucho m\u00e1s clarificadoras es m\u00e1s respetuoso con la vida. Hoy d\u00eda nuestra manera de hablar es mucho m\u00e1s consciente de la importancia de las edades de la vida natural, de los dinamismos de la psicolog\u00eda evolutiva, de la importancia de la infancia y las etapas constituyentes de la personalidad y de las componentes sociales, ps\u00edquicas y biol\u00f3gicas de todo proceso personal. En cierto modo, la etapa de aprovechados tiene que contar con las crisis de la edad madura, el demonio meridiano y las arideces y glorias de la meseta espiritual de la edad media de la vida cristiana. Principiantes, perfectos, v\u00eda purificativa, iluminativa, unitiva.<\/p>\n<p><em>Gabriel Castro<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El concepto de aprovechados o aprovechantes tiene ordinariamente en Juan de la Cruz valor de t\u00e9rmino t\u00e9cnico. 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