{"id":3319,"date":"2015-01-22T10:10:30","date_gmt":"2015-01-22T16:10:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3319"},"modified":"2021-01-22T10:12:06","modified_gmt":"2021-01-22T16:12:06","slug":"areopagita-pseudo-dionisio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3319","title":{"rendered":"Areopagita, pseudo Dionisio"},"content":{"rendered":"<p>Como para sus contempor\u00e1neos, la autoridad de los escritos dionisianos fue decisiva para J. de la Cruz, por creer que eran obra del disc\u00edpulo de \u00a0san Pablo tras la comparecencia de \u00e9ste en el are\u00f3pago ateniense (Act 17,34). De dar fe a los antiguos bi\u00f3grafos, el Santo se enfrasc\u00f3 muy pronto en la lectura de esos escritos, demostrados ap\u00f3crifos desde finales del siglo pasado. Comenzar\u00eda durante el noviciado en \u00a0Medina y prosigui\u00f3 luego durante sus estudios en \u00a0Salamanca. Seg\u00fan \u00a0Jos\u00e9 de Jes\u00fas Mar\u00eda (Quiroga) fue m\u00e1s all\u00e1 en su fervor dionisiano. Sus lecturas habr\u00edan terminado en la redacci\u00f3n de un \u201cexcelente discurso\u201d sobre la contemplaci\u00f3n, siguiendo la doctrina de san \u00a0Gregorio y san Dionisio, durante la estancia estudiantil en \u00a0Salamanca (<em>Historia de la vida<\/em>, lib. I, p. 69-70 ed. 1992). Nadie ha localizado rastro alguno de este ensayo primerizo. Quiroga, a lo que parece, proyecta aqu\u00ed, como en otros muchos casos, su fervor dionisiano sobre el Santo.<\/p>\n<p>Testigos muy fieles, que siguieron de cerca la composici\u00f3n de los escritos sanjuanistas, no recuerdan que el autor frecuentase con alguna asiduidad o predilecci\u00f3n el \u201ccorpus dionysianum\u201d; nadie menciona expl\u00edcitamente su lectura por parte de J. de la Cruz. Persiste, sin embargo, la opini\u00f3n contraria. Se fundamenta en la menci\u00f3n expl\u00edcita del Areopagita y en algunos paralelismos doctrinales. Pudo leer ciertamente los acreditados textos en alguna de las versiones latinas circulantes, como la de Ambrosio Camaldulense o Milio Ficino, pero hist\u00f3ricamente no est\u00e1 documentado. Los resultados del examen comparativo admiten interpretaciones contrastantes.<\/p>\n<h3>I. Las citas expl\u00edcitas<\/h3>\n<p>En cuatro ocasiones cita expl\u00edcitamente J de la Cruz a \u201csan Dionisio Areopagita\u201d. Ning\u00fan otro autor supera en los escritos sanjuanistas ese n\u00famero de frecuencias. La cantidad es aqu\u00ed enga\u00f1osa. Se trata siempre de la misma cita y adem\u00e1s de forma incorrecta respecto del original. Al definir la \u00a0contemplaci\u00f3n, J. de la Cruz repite en cuatro lugares que san Dionisio la llama \u201crayo de tiniebla\u201d (S 2,8,6; N 2,5,3; CB 14,16; LlB 3,49). En cada uno de los textos aporta el Santo aspectos y matices nuevos sobre la contemplaci\u00f3n divina, pero repite siempre que es \u201coscura\u201d, aunque enriquece al alma noem\u00e1tica y afectivamente: luz y tiniebla a la vez, pero bajo prisma diferente; por eso vale para \u00e9l la \u201cdefinici\u00f3n\u201d de san Dionisio.<\/p>\n<p>Es aceptable por la radical identificaci\u00f3n entre \u201ccontemplaci\u00f3n\u201d y \u201cteolog\u00eda m\u00edstica\u201d. Por eso mismo la autoridad dionisiana est\u00e1 sobreentendida en otros lugares en que el Santo habla de la \u201cteolog\u00eda m\u00edstica\u201d sin recurrir a la citada definici\u00f3n (S 2,8,6; N 2,5,1; 2,12, 5; 2,17,2.6; 2,20,6; CB pr\u00f3l. 3; 27,5; 39,2; LlB 3,49).<\/p>\n<p>La referencia o cita se halla efectivamente en el op\u00fasculo dionisiano rotulado <em>Teolog\u00eda m\u00edstica <\/em>(1,1: PG 3, 1000), pero no como una definici\u00f3n propiamente dicha; ni siquiera como una frase completa e independiente, sino como miembro de una oraci\u00f3n muy extensa (\u201cascendens ad supernaturalem illum caliginis divinae radium\u201d). No fue J. de la Cruz el primero que realiz\u00f3 la adaptaci\u00f3n de este inciso a definici\u00f3n puntual. Corr\u00eda as\u00ed a lo largo del Medioevo y pudo leerla en diversos autores, comenzando por santo Tom\u00e1s. No deja de ser sintom\u00e1tica la introducci\u00f3n de la cita en el caso de la <em>Noch<\/em>e: \u201cQue por esta causa san Dionisio y otros m\u00edsticos te\u00f3logos llaman a esta contemplaci\u00f3n infusa rayo de tiniebla\u201d (N 2,5,3). Los te\u00f3logos aqu\u00ed insinuados se descubren m\u00e1s adelante en la misma obra y a id\u00e9ntico prop\u00f3sito y hasta con autocita: \u201cLlama secreta a esta contemplaci\u00f3n tenebrosa, por cuanto, seg\u00fan habemos tocado arriba, \u00e9sta es la teolog\u00eda m\u00edstica, que llaman los te\u00f3logos, sabidur\u00eda secreta, la cual dice santo Tom\u00e1s que se comunica e infunde en el alma por amor\u201d (N 2,17,2). Son indicios suficientes para comprobar que la frase de san Dionisio, tan manida entre los maestros espirituales, pudo llegarle a J. de la Cruz de rebote, sin necesidad de una lectura directa de los textos dionisianos. Es lo m\u00e1s probable.<\/p>\n<h3>II. Huellas y afinidades<\/h3>\n<p>Al margen del contacto directo o indirecto, queda en pie la aproximaci\u00f3n doctrinal. Existe indudable afinidad entres la doctrina sanjuanista sobre la contemplaci\u00f3n infusa y oscura y la teor\u00eda dionisiana de la \u201cteolog\u00eda m\u00edstica\u201d: la afinidad no es tampoco exclusiva de J. de la Cruz; viene de lejos. Tiene sus puntos m\u00e1s concretos en las afirmaciones sobre la \u201cincomprehensibilidad e inaccesibilidad\u201d de Dios, en la exigencia de la negaci\u00f3n de im\u00e1genes y conceptos para representarle y en la inefabilidad consiguiente. En lo que el Santo cree coincidir es, ante todo, en el car\u00e1cter oscuro de la \u00a0contemplaci\u00f3n-teolog\u00eda m\u00edstica, definida como \u201ctiniebla\u201d por el Areopagita.<\/p>\n<p>Se trata de un aspecto parcial, no de toda la concepci\u00f3n global de ambos maestros. Les separan, incluso en este punto, diferencias muy notables, porque construyen sobre presupuestos muy distantes en la antropolog\u00eda, en la filosof\u00eda y en la teolog\u00eda. En esta \u00faltima, por ejemplo, Cristo y el Esp\u00edritu Santo juegan papel decisivo en J. de a Cruz. mientras est\u00e1n ausentes en el Areopagita. En la \u00a0antropolg\u00eda J. de la Cruz asume la doctrina agustiniana de las tres potencias del alma y la del supuesto unitario de la escol\u00e1stica, cosas del todo ajenas al pseudo Dionisio.<\/p>\n<p>El parentesco entre ambos no puede, sin embargo, reducirse a este punto, aunque sea importante. Existen otros de menor alcance, pero no insignificantes. Probablemente el m\u00e1s claro y significativo sea el que se refiere al proceso purificativo e iluminativo mediante la acci\u00f3n de la Sabidur\u00eda divina a trav\u00e9s de los \u00e1ngeles en sus diversas jerarqu\u00edas. J. de la Cruz acoge con ligeros matices la teor\u00eda dionisiana sintetiz\u00e1ndola de esta manera: La Sabidur\u00eda de Dios que purga e ilumina a las almas \u201cpurga a los \u00e1ngeles de sus ignorancias, haci\u00e9ndolos saber, alumbr\u00e1ndolos de lo que no sab\u00edan, deriv\u00e1ndose desde Dios por las jerarqu\u00edas primeras hasta las postreras, y de ah\u00ed a los hombres&#8230; porque de ordinario las deriva por ellos, y ellos tambi\u00e9n de unos a otros sin alguna dilaci\u00f3n, as\u00ed como el rayo del sol comunicado de muchas vidrieras ordenadas entre s\u00ed; que, aunque es verdad que de suyo el rayo pasa por todas, todav\u00eda cada una le env\u00eda e infunde en la otra m\u00e1s modificado, conforme al modo de aquella vidriera, algo m\u00e1s abreviada y remisamente, seg\u00fan ella est\u00e1 m\u00e1s o menos cerca del sol. De donde se sigue que los superiores esp\u00edritus y los de abajo, cuanto m\u00e1s cercanos est\u00e1n a Dios, m\u00e1s purgados est\u00e1n y clarificados con m\u00e1s general purificaci\u00f3n, y que los postreros recibir\u00e1n esta iluminaci\u00f3n muy m\u00e1s tenue y remota. De donde se sigue que el hombre, que est\u00e1 el postrero, hasta el cual se viene derivando esta contemplaci\u00f3n de Dios amorosa, cuando Dios se la quiere dar, que la ha de recibir a su modo, muy limitada y penosamente\u201d (N 2,12,3-4). Es patente la presencia del cap\u00edtulo 7 <em>De Divinis nominibus <\/em>(PG 3, 865-874) y su ampliaci\u00f3n en el de <em>Coelestis hierarchia <\/em>(PG 3, 299-307). Lo que no est\u00e1 claro es si J. de la Cruz bebe directamente all\u00ed o lo toma de otra fuente secundaria. En todo caso, no incide profundamente en su pensamiento, ya que no lo expone repetidamente sin volver sobre la teor\u00eda dionisiana.<\/p>\n<p>No parece que exista paralelismo entre el \u00a0\u201c\u00e9xtasis\u201d del Areopagita (<em>Teolog\u00eda m\u00edstica <\/em>1: PG 3,1000) y el descrito por J. de la Cruz en la estrofa 13 del CE. La fenomenolog\u00eda presente en este no aparece para nada en aqu\u00e9l. El dionisiano tiene parentela con el \u201csalir de s\u00ed y de todas las cosas\u201d, como se dice en los versos sanjuanistas de N y CE: \u201csal\u00ed sin ser notada\u201d y \u201csal\u00ed tras ti clamando\u201d. La salida sanjuanista (y consiguiente entrada) tiene un sentido m\u00e1s afectivo, asc\u00e9tico y cat\u00e1rtico que en el Areopagita. El t\u00e9rmino a que lleva la \u201csalida\u201d es totalmente diferente en ambos: entrada en la tiniebla, en Dionisio; encuentro con Cristo en Juan. No tiene importancia alguna para establecer deudas o afinidades la atribuci\u00f3n a J. de la Cruz de algunos p\u00e1rrafos copiados por Eliseo de los M\u00e1rtires en sus famosos <em>Dict\u00e1menes de esp\u00edritu <\/em>(nn. 5-6). Fue \u00e9l quien los copi\u00f3 de la <em>Teolog\u00eda m\u00edstica <\/em>de E. Balma, no su maestro J. de la Cruz.<\/p>\n<p>Aunque pueden se\u00f1alarse otras huellas posibles, todo lleva a pensar que la dependencia sanjuanista respecto al Areopagita se condensa m\u00e1s en una herencia o legado recibido a trav\u00e9s de la tradici\u00f3n espiritual que en puntos concretos. As\u00ed, por ejemplo, cabr\u00eda emparentar la doctrina del \u201camor virtus initiva\u201d de <em>Divinis nominibus <\/em>(4,12) con la de S 1,4; lo de los querubines \u201ccontemplantes\u201d de <em>C. Hierarchia <\/em>con S 2,9,2; la alegor\u00eda de las l\u00e1mparas de fuego-atributos divinos de Ll 3,2-3 con <em>Div. nominibus <\/em>2,4, y as\u00ed de otras im\u00e1genes. En conjunto, la dependencia segura es m\u00e1s limitada de cuanto podr\u00eda deducirse de las citas expl\u00edcitas y de lo que afirmaban los primeros bi\u00f3grafos y apologistas del Santo. \u00a0<strong><em>Teolog\u00eda m\u00edstica.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>BIBL. \u2014 EULOGIO PACHO, \u201cDenis l\u2019Ar\u00e9opagite et Jean de la Croix\u201d, en <em>DS <\/em>III, 399-408; ISABEL DE AND\u00cdA, \u201cSan Juan de la Cruz y la \u2018Teolog\u00eda m\u00edstica\u2019 de \u2018San Dionisio\u2019, en <em>Actas del Congreso Internacional Sanjuanista<\/em>, Avila, vol. III, 97-125; Id. \u201cSaint Jean de la Crix et la \u201cTh\u00e9ologie mystique\u201d de Pseudo Denys l\u2019Ar\u00e9opagite\u201d, en el vol. miscel\u00e1neo <em>Jean de la Croix: un sanit, un ma\u00eetre<\/em>, Venasque, Editions du Carmel, 1992, p. 259-314.<\/p>\n<p><em>Eulogio Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como para sus contempor\u00e1neos, la autoridad de los escritos dionisianos fue decisiva para J. de la Cruz, por creer que eran obra del disc\u00edpulo de \u00a0san Pablo tras la comparecencia de \u00e9ste en el are\u00f3pago ateniense (Act 17,34). 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