{"id":3333,"date":"2015-01-22T10:23:34","date_gmt":"2015-01-22T16:23:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3333"},"modified":"2021-01-22T10:24:37","modified_gmt":"2021-01-22T16:24:37","slug":"avaricia-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3333","title":{"rendered":"Avaricia espiritual"},"content":{"rendered":"<p>La coloca J. de la Cruz en segundo lugar entre los siete \u00a0vicios capitales, despu\u00e9s de la \u00a0soberbia (S 3,29,5; N 1,3). Le interesa \u00fanicamente en su vertiente espiritual, por lo mismo, como fuente o ra\u00edz de muchas imperfecciones y obst\u00e1culo para la perfecci\u00f3n. Citando a san Pablo (Col 3,5) la define como \u201cservidumbre de \u00eddolos\u201d, porque, en el fondo, la avaricia conduce a poner el gozo en las cosas temporales o espirituales, no en Dios. El \u201cno hacer caso de poner su coraz\u00f3n en la ley de Dios por causa de los bienes temporales, viene el alejarse mucho de Dios el alma del avaro, seg\u00fan la \u00a0memoria, entendimiento y voluntad, olvid\u00e1ndose de \u00e9l como si no fuese Dios; lo cual es porque ha hecho para s\u00ed dios del dinero y bienes temporales\u201d, por lo que san Pablo llama a la avaricia \u201cservidumbre de \u00eddolos\u201d (S 3,19,8).<\/p>\n<p>Trasladada al plano espiritual, la avaricia procede de que algunos, especialmente los \u00a0principiantes, \u201c no se ven contentos en el esp\u00edritu que Dios les da\u201d, y as\u00ed \u201ccodician unas y otras cosas espirituales\u201d, sin sentirse nunca satisfechos. Se les va el tiempo en escuchar consejos, \u201caprender preceptos espirituales, y tener y leer muchos libros que traten de eso\u201d, en lugar de \u201cobrar la mortificaci\u00f3n y perfecci\u00f3n de la pobreza interior de esp\u00edritu que deben\u201d (N1,3,1). Lo peor es poner el gozo y el coraz\u00f3n codiciosamente en los bienes materiales, pero cualquier tipo de avaricia es nocivo espiritualmente, \u201cno da m\u00e1s que sean cosas espirituales que temporales\u201d (N 1,3,2). Como son similares los \u00a0da\u00f1os que se siguen, parecidos son tambi\u00e9n los remedios se\u00f1alados por el Santo (S 3,19; N 1,3). Sucede con la codicia lo mismo que con los vicios capitales; un apetito de avaricia puede causar todos los da\u00f1os privativos y positivos, se\u00f1alados en <em>Subida <\/em>1, 6, aunque \u201cprincipal y derechamente causa aflicci\u00f3n\u201d (S 1, 12,4).<\/p>\n<p>Por cuanto opuesta radicalmente a la pobreza o desnudez exigida por Cristo y requerida para la perfecci\u00f3n, la avaricia debe combatirse con la \u00a0purificaci\u00f3n radical del sentido y del esp\u00edritu. Esto reclama lucha y esfuerzo personal, pero, como advierte J. de la Cruz, es algo tan radicado en la naturaleza humana que \u201cno se puede el alma purificar cumplidamente hasta que Dios le ponga en la pasiva purgaci\u00f3n de la noche oscura\u201d. Conviene que haga cuanto est\u00e9 de su parte para perfeccionarse y merecer que Dios la \u201cponga en aquella divina cura\u201d, pero \u201cpor m\u00e1s que el alma se ayude, no puede ella activamente purificarse de manera que est\u00e9 dispuesta\u201d para la \u00a0divina uni\u00f3n de perfecci\u00f3n (N 1,3,3). Las normas y pautas a seguir en el trabajo de depuraci\u00f3n, en concreto de la codicia espiritual, las ha trazado magistralmente J. de la Cruz en los cap\u00edtulos 33-45 del tercer libro de la <em>Subida <\/em>y en el 3 del primero de la <em>Noche<\/em>, que son perfectamente paralelos, hasta en la ejemplificaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Eulogio Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La coloca J. de la Cruz en segundo lugar entre los siete \u00a0vicios capitales, despu\u00e9s de la \u00a0soberbia (S 3,29,5; N 1,3). 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