{"id":3346,"date":"2015-01-23T10:28:43","date_gmt":"2015-01-23T16:28:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3346"},"modified":"2021-01-23T10:30:28","modified_gmt":"2021-01-23T16:30:28","slug":"capacidad-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3346","title":{"rendered":"Capacidad humana"},"content":{"rendered":"<p>El alma sanjuanista es por definici\u00f3n <em>capaz de <\/em>\u00a0<em>Dios<\/em>. La capacidad, entendida en esta amplitud, viene mencionada ya en los primeros cap\u00edtulos del libro 1 de <em>Subida, <\/em>en clave de luz\/tinieblas: \u201cde las cuales (tinieblas) estando el alma vestida no tiene capacidad para ser ilustrada y pose\u00edda de la pura y sencilla luz de Dios, si primero no las desecha de s\u00ed\u201d (S 1,4,1); claro, que al situarnos en el comienzo del proceso de \u00a0purificaci\u00f3n m\u00edstica, esta capacidad es enfocada en negativo, y ser\u00e1 necesario pasar por la \u00a0noche oscura para comprender su verdadero alcance y aprender a reconocer y a negar los objetos y operaciones que la impiden desplegarse y la inhabilitan para recibir a Dios.<\/p>\n<p>Como expon\u00edamos en otro lugar \u2013<em>En torno a la pregunta \u00bfqu\u00e9 es el hombre? <\/em>\u2013 flamea la <em>Llama de amor viva <\/em>iluminando fondos y cumbres, purificando lastres, ensanchando horizontes de sentido. Habiendo pasado por estados de deshacimiento (<em>Noche) <\/em>y concentraci\u00f3n del deseo (<em>C\u00e1ntico)<\/em>, <em>Llama <\/em>viene a expresar la experiencia de m\u00e1xima extensi\u00f3n e intensi\u00f3n vital de un ser \u2013el ser criatura\u2013 que se define justamente <em>por su capacidad, por poder dar cabida en la pobreza de su deseo <\/em>(pues el deseo es constitutivamente carencia) a la anchura de un Amor infinito\u201d (M. S. Roll\u00e1n, <em>Cuerpo y lenguaje como epifan\u00eda en San Juan de la Cruz, 1993<\/em>).<\/p>\n<p>La capacidad expresa la versi\u00f3n sobrenatural de \u00a0<em>habilidad, <\/em>como habilidad propia del ser humano, por eso no ser\u00eda del todo adecuado hablar aqu\u00ed de capacidad humana, y s\u00ed lo es de habilidad; aunque los t\u00e9rminos habilidad y capacidad a veces son utilizados juntos, y pudieran ser entendidos como sin\u00f3nimos. Es necesario seguir atentamente las secuencias y desviaciones de los textos en los que aparecen ambos t\u00e9rminos y compararlos con los contextos m\u00e1s o menos expl\u00edcitos en los que el autor da preferencia al uno o al otro , hay que fijarse tambi\u00e9n en los adjetivos que acompa\u00f1an a cada uno de ellos o a los dos juntos, entonces podemos se\u00f1alar que \u2013frente a su <em>habilidad natural<\/em>\u2013, la verdadera capacidad del \u00a0alma es infinita, por ser su objeto infinito: \u201cEs, pues, profunda la capacidad de estas cavernas, porque lo que en ellas puede caber que es Dios, es profundo e infinito; y as\u00ed ser\u00e1 en cierta manera su <em>capacidad infinita<\/em>\u201d (LlB 3,22). As\u00ed encontramos que la met\u00e1fora que mejor expresa esta hondura inconmensurable, que es a la vez la del destino humano, \u2013en cuanto que el hombre ha sido creado por Dios a su imagen y semejanza\u2013, es la de las cavernas del libro de <em>Llama<\/em>.<\/p>\n<p>La capacidad es, pues, la disposici\u00f3n del alma para ser semejante a Dios y unirse con \u00e9l. El t\u00e9rmino en cuesti\u00f3n tiene un alcance ontol\u00f3gico que remite al ser del hombre en su totalidad y en su esencia, mientras que habilidad es una noci\u00f3n restringida al campo de la psicolog\u00eda, es decir, apta a significar o describir lo relativo al \u00a0esp\u00edritu humano (la mente, dir\u00edamos hoy), en sus percepciones, aprehensiones, motivaciones, h\u00e1bitos, etc. En definitiva, J. de la Cruz hace uso de la palabra capacidad, cualific\u00e1ndola, o bien en su infinitud, o bien en relaci\u00f3n a su objeto, Dios. Es lo mismo en ambos casos, pues igualmente remite a la posibilidad trascendente, o mejor dicho, a la vocaci\u00f3n \u2013en cuanto llamada que genera un deseo articul\u00e1ndose como deseo m\u00edstico en el horizonte de la uni\u00f3n\u2013 la vocaci\u00f3n de la semejanza con Dios, del amante de hacerse conforme al amado: \u201cNo porque el alma se har\u00e1 tan capaz como Dios, porque eso es imposible, sino porque todo lo que ella es se har\u00e1 semejante a Dios; por lo cual se llamar\u00e1, y lo ser\u00e1, Dios por participaci\u00f3n\u201d (N 2,20,5)<\/p>\n<p>Pero esa capacidad originaria para la \u00a0divinizaci\u00f3n humana que se fundamenta en la imagen y semejanza de Dios est\u00e1 enturbiada por el \u00a0pecado, est\u00e1 embarazada de otros deseos y \u00a0pasiones, a los que el hombre entrega \u201cla voluntad de la carne\u201d, o \u201cel albedr\u00edo de la habilidad y capacidad natural\u201d (S 2,5,5). Ser\u00e1 necesaria la privaci\u00f3n de la noche, para que la habilidad natural propia, de por s\u00ed limitada, sea despejada, y en consecuencia se abra el alma en toda la anchura de su ser, hasta \u201cla capacidad de este perfecto amor\u201d (CB 39, 14). El alma es capaz, pero no est\u00e1 h\u00e1bil. Dicho de otro modo: es necesario <em>habilitar <\/em>(rehabilitar o redimir en t\u00e9rminos de historia de la salvaci\u00f3n) la capacidad originaria, y quien habilita es el \u00a0Esp\u00edritu Santo, como queda explicitado en el comentario a la canci\u00f3n 39 del <em>C\u00e1ntico<\/em>, donde el \u201caspirar del aire es una <em>habilidad <\/em>que el alma dice que le dar\u00e1 Dios all\u00ed en la comunicaci\u00f3n de el Esp\u00edritu Santo, el cual , a manera de aspirar, con aquella su aspiraci\u00f3n divina y muy subidamente levanta el alma y la informa y <em>habilita <\/em>para que ella aspire en Dios la misma aspiraci\u00f3n de amor que el Padre aspira en el Hijo y el Hijo en el Padre que es el mismo Esp\u00edritu Santo\u201d (CB 39,3). El alma cuya capacidad original ha sido rehabilitada entra as\u00ed de lleno en el misterio insondable del amor trinitario, que es don, como se\u00f1alaremos al final de este art\u00edculo.<\/p>\n<p>Pero volvamos al comienzo de la purificaci\u00f3n, para desglosar lo que hasta aqu\u00ed hemos expuesto de modo sint\u00e9tico, con el fin de ayudar al lector que se acerca a la obra del m\u00edstico como un sistema unitario, presentado sin embargo en obras escritas muy distintas, a saber: <em>Subida, Noche, C\u00e1ntico<\/em>, y <em>Llama<\/em>. A continuaci\u00f3n, iremos explicando la capacidad junto a otra noci\u00f3n especialmente significativa para san Juan de la Cruz, por determinar la capacidad puesta en juego en cada momento del proceso de purificaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>I. Capacidad y deseo<\/h3>\n<p>Si empezamos por el libro de <em>Subida <\/em>nos encontramos el estado de inhabilitaci\u00f3n en que se encuentran los principiantes al inicio del proceso de la andadura nocturna. Como ya se ha indicado la capacidad puede entenderse como la versi\u00f3n \u00a0sobrenatural de la habilidad natural, y as\u00ed en estos comienzos se trata de una capacidad caracterizada por la rudeza y la peque\u00f1ez, as\u00ed como por la insatisfacci\u00f3n del deseo. Dios se acomoda al principio a esta situaci\u00f3n, \u201ccomenz\u00e1ndola a comunicar lo espiritual desde las cosas exteriores, palpables y acomodadas al sentido, seg\u00fan la <em>peque\u00f1ez y poca capacidad <\/em>del alma\u201d (S 2,17,5). Se pone en ello de manifiesto la pedagog\u00eda de Dios, y en este sentido podemos establecer algunos paralelismos entre el vocabulario m\u00e1s familiar de las noches, y el sentido \u2013quiz\u00e1 m\u00e1s abstracto\u2013 de capacidad.<\/p>\n<p>La <em>noche activa <\/em>es disposici\u00f3n asc\u00e9tica, por parte del alma, para la purificaci\u00f3n, mortificaci\u00f3n y privaci\u00f3n de la <em>habilidad natural<\/em>, ya que \u00e9sta se ir\u00e1 reconociendo poco a poco limitada en la expresi\u00f3n y operaci\u00f3n de sus sentidos y potencias. La <em>noche pasiva<\/em>, sin embargo, puede entenderse como ensanchamiento e invasi\u00f3n, \u201cembestimiento\u201d por parte del mismo Dios de la <em>capacidad sobrenatural <\/em>de recibirlo el alma en s\u00ed y de asemejarse a El. Desde los comienzos de la purificaci\u00f3n nocturna, la capacidad del alma est\u00e1 puesta en juego, se acusa su incompetencia para el destino que fue criada y ser\u00e1 puesta en suspenso \u2013privada\u2013, en cierta manera cancelada en la expresi\u00f3n de sus habilidades y operaciones, en la medida en que va teniendo una cierta conciencia de su estrechez y rudeza natural. Porque la capacidad infinita del alma, a causa de sus posesiones y apetitos, del estado de dispersi\u00f3n en el que se encuentra el deseo, no es siempre conocida por la propia alma: \u201cLo cual es harto de doler que, teniendo el alma capacidad infinita, la anden dando a comer por bocados del sentido, por su poco esp\u00edritu e inhabilidad sensual\u201d (S 2,17,8). El \u00a0alma que sali\u00f3 de noche en ansias habr\u00e1 de pasar de la avidez del deseo inquieto (actividad), del apetito voraz e insaciable vertido ciegamente en las criaturas, a la receptividad serena (pasividad) de la acogida, liberados e iluminados los espacios de visitaci\u00f3n, para recibir al mismo Dios que la libera y la ilumina en toda su anchura. \u201cEl alma que no llega a pureza competente a su capacidad, nunca llega a la verdadera paz y satisfacci\u00f3n\u201d (S 2, 5,11).<\/p>\n<h3>II. Capacidad y racionalidad<\/h3>\n<p>El reconocimiento de su verdadera capacidad es paralelo al vaciamiento del deseo y a la negaci\u00f3n del esp\u00edritu de posesi\u00f3n que \u00e9ste \u2013el deseo\u2013 pone de manifiesto. As\u00ed apunta san Juan de la Cruz, a modo retrospectivo en <em>Llama<\/em>: \u201cEs de notar que estas cavernas de las potencias, cuando no est\u00e1n vac\u00edas y purgadas y limpias de toda afecci\u00f3n de criatura, no sienten el vac\u00edo grande de su profunda capacidad\u201d (LlB 3,18).<\/p>\n<p>Cierto que la parte racional del alma tiene capacidad para comunicar con Dios (CB 18,7). Sin embargo, no se trata de la racionalidad en el sentido filos\u00f3fico, como pensamiento capaz de operaciones e ideas \u201cclaras y distintas\u201d, ya que \u201cel alma en esta vida no es capaz de recibir clara y distintamente sino lo que cae debajo de g\u00e9nero y especie\u201d (S 3,12,1), mientras que Dios, que es a lo que esta capacidad se ordena, no cae en estas formas aprehensibles. Este es el objetivo del libro 2 de <em>Subida<\/em>: la purificaci\u00f3n del entendimiento en la tiniebla de la \u00a0fe. En efecto la obra de J. de la Cruz, y en consecuencia su experiencia y el lenguaje en el que \u00e9sta puede decirse, se sit\u00faan en los albores de la conciencia moderna, y si bien hay en \u00e9l una alta valoraci\u00f3n de la raz\u00f3n, no se trata de un humanista ni de un fil\u00f3sofo, por tanto la raz\u00f3n humana en cuanto tal queda superada en su antropolog\u00eda m\u00edstica, y el esp\u00edritu racional absorbido en el abismo de la fe, seg\u00fan \u201ceste presupuesto: que cuanto el alma m\u00e1s presa hace en alguna aprehensi\u00f3n natural o sobrenatural distinta y clara, menos capacidad y disposici\u00f3n tiene en s\u00ed para entrar en el abismo de la fe donde todo lo dem\u00e1s se absorbe\u201d (S 3,7,2).<\/p>\n<p>Ese abismo es, como decimos, el de las cavernas del sentido de <em>Llama<\/em>, donde arde un fuego incombustible de calor y luz (LlB 3, 78), cuando el alma ha llegado a su m\u00e1s profundo centro. \u201cEl centro del alma es Dios, al cual, cuando ella hubiere llegado seg\u00fan toda la capacidad de su ser y seg\u00fan la fuerza de su operaci\u00f3n e inclinaci\u00f3n habr\u00e1 llegado al \u00faltimo y m\u00e1s profundo centro suyo en Dios, que ser\u00e1 cuando con todas sus fuerzas entienda, ame y goce a Dios\u201d (LlB, 1,12). En la geometr\u00eda m\u00edstica del alma, centro y capacidad \u00faltima coinciden, como s\u00edmbolos del instante sublime de la uni\u00f3n m\u00edstica, en su expresi\u00f3n m\u00e1s sutil. Y a\u00fan m\u00e1s, las nociones de centro (profundo) y capacidad (infinita), vienen a confluir en el libro de <em>Llama<\/em>, con la de <em>sustancia<\/em>, como la sustancia m\u00e1s \u00edntima, objeto de los \u201ctoques\u201d de Dios, donde se realiza la m\u00e1s alta transformaci\u00f3n a que en esta vida se puede llegar. Con cierta frecuencia esa sustancia viene tambi\u00e9n relacionada de una manera m\u00e1s o menos directa con la memoria espiritual.<\/p>\n<h3>III. Capacidad y memoria<\/h3>\n<p>Al tratar del \u00a0<em>olvido <\/em>y la memoria, descubrimos c\u00f3mo la capacidad rememorante del hombre, entendido como un ser espiritual con una vocaci\u00f3n trascendente, tiene en la obra de nuestro autor un alcance m\u00e1s amplio que el que pudiera sugerir una simple lectura psicologista de la experiencia m\u00edstica, o que el que concede a la memoria, como memoria hist\u00f3rica, la consideraci\u00f3n del hombre como ser social. Una reflexi\u00f3n atenta sobre la \u00a0memoria se hace indispensable para comprender la estrecha relaci\u00f3n entre la virtud teologal de la esperanza y el ahondamiento de las cavernas del sentido, es decir, de su capacidad sustancial.<\/p>\n<p>La \u00a0esperanza es pobreza, en la posesi\u00f3n y en el deseo, instaura en el alma un movimiento de vac\u00edo contrario al primer impulso de apropiaci\u00f3n del \u00a0apetito, y por tanto libera la capacidad interior y la pacifica: \u201cCuanto menos se posee de otras cosas, m\u00e1s capacidad hay y m\u00e1s habilidad para esperar lo que se espera, y consiguientemente m\u00e1s esperanza\u201d (S 3,15,1).<\/p>\n<p>La capacidad de la memoria \u2013como \u201cmemoria Dei\u201d\u2013 pone en relaci\u00f3n al hombre con el misterio insondable de su filiaci\u00f3n divina, y recoge todo el caudal de endiosamiento de las otras potencias, significando en \u00faltimo t\u00e9rmino la sustancia misma del alma, que encarecidamente se pone de manifiesto en el comentario al verso del \u201cm\u00e1s profundo centro\u201d: \u201cDeleit\u00e1ndome en la sustancia del alma con el torrente de tu deleite en tu divino contacto y junta sustancial, seg\u00fan la mayor pureza de mi sustancia y la capacidad y anchura de mi memoria\u201d (LlB 1,17). A su vez la capacidad colmada llama a la paz que viene de la satisfacci\u00f3n, mas no clausura el deseo, sino que lo transforma en deseo de don, como veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<h3>IV. Capacidad como receptividad<\/h3>\n<p>En el final de <em>C\u00e1ntico <\/em>y en <em>Llama <\/em>confluye la acci\u00f3n de Dios sobre cada una las tres potencias; el entendimiento divinamente ilustrado, la voluntad incendiada de amor, y la \u00a0memoria en un sue\u00f1o amoroso de gloria. Desde el comienzo de la \u00a0purificaci\u00f3n nocturna hasta su deificaci\u00f3n, el alma pasa por momentos de despliegue de su capacidad original, seg\u00fan la determinaci\u00f3n de las potencias, que son otras tantas maneras de recibir a Dios y sus dones. \u201cTodas las cuales cosas se <em>reciben <\/em>y asientan en este sentido del alma, que como digo, es la virtud y capacidad que tiene el alma para sentirlo, poseerlo y gustarlo todo, administr\u00e1ndoselo las cavernas de las potencias\u201d (LlB 3,69).<\/p>\n<p>La ultima reflexi\u00f3n sobre la capacidad deber\u00eda de centrarse, pues, en \u201cla receptividad\u201d. Es \u00e9ste un t\u00e9rmino moderno en la psicolog\u00eda y la literatura espiritual, que no aparece como tal en los escritos del m\u00edstico, y no obstante ha tenido una gran difusi\u00f3n por el estudio de F. Kelly Nemeck sobre San Juan de la Cruz y Teilhard de Chardin que lleva este t\u00edtulo: <em>Receptividad<\/em>. Se trata de una sustantivaci\u00f3n moderna del verbo recibir. Pero recibir tiene varias acepciones en san Juan de la Cruz. Quiz\u00e1 considerando los objetos que el alma recibe y el modo como los recibe se podr\u00eda tambi\u00e9n hacer un recorrido de la capacidad espiritual, que es manifiestamente rebosada, pues recibe m\u00e1s de lo que puede contener y decir, como queda patente en el pr\u00f3logo del <em>C\u00e1ntico<\/em>.<\/p>\n<p>La primera acepci\u00f3n de recibir es <em>acepta<\/em>r o <em>admitir<\/em>, y como sabemos el camino m\u00edstico consiste no en ir admitiendo, sino negando (S 3,2,3). Todo el escrito de <em>Subida <\/em>se articula precisamente en la negaci\u00f3n \u2013como la necesidad de no admitir en s\u00ed el alma las formas que de ellos recibe\u2013, de los sentidos y de las potencias, justific\u00e1ndose por esta articulaci\u00f3n minuciosa en gran parte la prolijidad de algunos cap\u00edtulos. Y efectivamente donde niega: lo suyo, lo propio, lo natural, lo limitado, los \u201cbocados de criatura\u201d, el alma enamorada <em>da lugar a <\/em>los espacios de visitaci\u00f3n, dar lugar es otra de las acepciones de recibir, la que estrictamente corresponde al despliegue de su capacidad sobrenatural.<\/p>\n<p>As\u00ed como la noci\u00f3n misma de capacidad es de uso m\u00e1s frecuente o definido en <em>Subida <\/em>y en <em>Llama<\/em>, el verbo <em>recibir <\/em>que expresa propiamente el dinamismo de esta capacidad, es de uso abundant\u00edsimo en <em>C\u00e1ntico<\/em>. Y esto se explica en la medida que los dos libros citados antes hacen expl\u00edcita de alguna manera la estructura del alma, ya sea en su vertiente existencial (<em>Subida<\/em>) o en su dimensi\u00f3n propiamente teologal (<em>Llama<\/em>). Sin embargo, <em>C\u00e1ntico <\/em>no se ocupa de estructuras sino de dinamismos, es por excelencia el poema de la b\u00fasqueda, del \u00e9xtasis, del encuentro, del intercambio y el don entre los amantes. Lo que el alma recibe constante y abundantemente, desborda su decir, como ya queda indicado no s\u00f3lo en el pr\u00f3logo, sino en el comentario a la estrofa 26 del <em>C\u00e1ntico<\/em>: \u201cY as\u00ed para dar a entender el alma lo que en aquella bodega de uni\u00f3n <em>recibe <\/em>de Dios, no dice otra cosa, ni entiendo la podr\u00e1 decir m\u00e1s propia para decir algo de ello que decir el verso siguiente, de mi Amado beb\u00ed. Porque, as\u00ed como la <em>bebida se difunde y derrama <\/em>por todos los miembros y venas del cuerpo, as\u00ed se difunde est\u00e1 comunicaci\u00f3n de Dios sustancialmente en toda el alma, o por mejor decir, el alma se transforma en Dios\u201d (CB 26,4-5).<\/p>\n<h3>V. Capacidad y don<\/h3>\n<p>La satisfacci\u00f3n del deseo, a que alud\u00edamos m\u00e1s arriba, no es, como dec\u00edamos, clausura del mismo. De tal modo se ha ensanchado en esta abundancia la capacidad del alma, y en tal manera es rebosada, transformada por la operaci\u00f3n en ella del amor divino, que su propia capacidad de recibir se vuelve capacidad de don, es cuando ella desea amar tanto como es amada. \u201cPorque el verdadero amante entonces est\u00e1 contento cuando todo lo que \u00e9l es en s\u00ed y vale y tiene y recibe lo emplea en el amado, y cuanto m\u00e1s ello es, tanto m\u00e1s gusto recibe en darlo\u201d (LlB 3,1).<\/p>\n<p>Si al comienzo de este art\u00edculo hab\u00edamos indicado que la capacidad sanjuanista expresa la vocaci\u00f3n trascendente del hombre, y el alcance infinito de su ser para asemejarse a Dios, podemos terminar subrayando, que esta capacidad de Dios se culmina en el don de s\u00ed, cuanto se ve potenciada y estimulada por el mismo Dios a darse y entregarse del todo a las fuentes del amor trinitario. <strong><em>\u00a0<\/em><\/strong>Disposici\u00f3n, habilidad, receptividad, talento.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 JEAN BARUZI, <em>Saint Jean de la Croix et le probl\u00e8me de l\u2019 exp\u00e9rience mystique<\/em>, 2\u00aa ed. Alcan, Paris 1931; PEDRO CEREZO GAL\u00c1N, \u201cLa antropolog\u00eda del esp\u00edritu en Juan de la Cruz\u201d en <em>Actas del Congreso Internacional Sanjuanista<\/em>, III. <em>Pensamiento <\/em>(1993) 127154; MARCEL DE CORTE, \u201cL\u2019exp\u00e9rience mystique chez Plotin et chez saint Jean de la Croix\u201d, en <em>EtCarm <\/em>20 (1935) 164-215; OLEGARIO GONZ\u00c1LEZ DE CARDEDAL, \u201cMisterio, Memoria, M\u00edstica\u201d, en <em>Actas del Congreso Internacional Sanjuanista, <\/em>III. <em>Pensamiento <\/em>(1993) 429-453; MANUEL MORALES BORRERO, <em>La geometr\u00eda<\/em> <em>m\u00edstica del alma en la literatura espa\u00f1ola del siglo de oro<\/em>, Madrid, FUE, 1975; FRANCIS KELLY NEMECK, <em>Receptividad, <\/em>EDE, Madrid 1985; MAR\u00cdA DEL SAGRARIO ROLL\u00c1N, <em>Extasis y purificaci\u00f3n del deseo<\/em>, Avila, 1991; Id. \u201cEl vaciamiento del yo: una aproximaci\u00f3n a la introspecci\u00f3n sanjuanista\u201d, en <em>Antropolog\u00eda de san Juan de la Cruz<\/em><strong>, <\/strong>Avila 1988; Id., \u201cAmour et d\u00e9sir chez saint Jean de la Croix\u201d, en <em>Nouvelle Revue Th\u00e9ologique <\/em>113 (1991) 498-515; Id. \u201cCuerpo y lenguaje como epifan\u00eda en San Juan de la Cruz\u201d , en <em>Actas del Congreso Internacinal Sanjuanista<\/em>, III. <em>Pensamiento <\/em>(1993) 395-406; HENRI SANSON, <em>L\u2019 esprit humain selon saint Jean de la Croix, <\/em>PUF, Paris 1953.<\/p>\n<p><em>Mar\u00eda del Sagrario Roll\u00e1n<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El alma sanjuanista es por definici\u00f3n capaz de \u00a0Dios. 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