{"id":3352,"date":"2015-01-23T10:33:40","date_gmt":"2015-01-23T16:33:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3352"},"modified":"2021-01-23T10:34:57","modified_gmt":"2021-01-23T16:34:57","slug":"carne","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3352","title":{"rendered":"Carne"},"content":{"rendered":"<p>Con naturalidad asume Juan de la Cruz el esquema cl\u00e1sico de los tres \u00a0enemigos del alma: mundo, demonio y carne (N 1, decl. 2; N 1,13,11; 2,21,3; CB 3,1; CB 3,6; Ca 1, etc.), que \u201cson los que siempre contrar\u00edan este camino\u201d hacia Dios (N 1, decl. 2). De entre ellos, el Santo acent\u00faa a veces al \u00a0demonio, porque \u201csus tentaciones y astucias son m\u00e1s fuertes y duras de vencer y m\u00e1s dificultosas de entender que las del \u00a0mundo y carne\u201d (CB 3,9). Otras veces, sin embargo, pone m\u00e1s \u00e9nfasis en la carne: \u201cEl mundo es el enemigo menos dificultoso; el demonio es m\u00e1s oscuro de entender; pero la carne es m\u00e1s tenaz que todos, y duran sus acometimientos mientras dura el hombre viejo\u201d (Ca 2).<\/p>\n<p>En el \u00a0hombre, la carne est\u00e1 indisolublemente unida al \u00a0esp\u00edritu \u201cpor la unidad que tienen en un supuesto\u201d (CB 13,4), de modo que hay entre ambos como una \u201ctrabaz\u00f3n\u201d (LlB 1,32), una \u201curdimbre\u201d (LlA 1,25). Pero esta uni\u00f3n carne-esp\u00edritu no es pac\u00edfica. La profunda divisi\u00f3n interior que el pecado ha introducido en el hombre hace que la carne y el esp\u00edritu act\u00faen dentro de \u00e9l al modo de dos fuerzas antag\u00f3nicas que luchan entre s\u00ed: la carne \u201cmilita contra el esp\u00edritu\u201d (S 3,22,2), \u201ccontradice al esp\u00edritu\u201d (N 2,16,13), tiene \u201crepugnancias y rebeliones\u201d contra \u00e9l (CB 3,10), \u201ccodicia contra el esp\u00edritu, y se pone como en frontera resistiendo al camino espiritual\u201d (CB 3,10; cf. CB 16,5), hasta llegar incluso a tener como \u201cenfrenado\u201d al esp\u00edritu (LlB 2,1,3).<\/p>\n<p>Se hace, pues, necesario luchar abiertamente contra el enemigo \u201ccarne\u201d si se quiere despejar el \u00a0camino espiritual y avanzar por \u00e9l, \u201cno admitiendo los contentamientos y deleites de la carne\u201d (CB 3,5), mortificando con el esp\u00edritu \u201clas inclinaciones de la carne y apetitos\u201d (CB 3,10; cf. LlB 2,32; LlA 3,9).<\/p>\n<p>Las \u00a0<em>Cautelas <\/em>se presentan como una estrategia de lucha global y simult\u00e1nea contra estos tres enemigos del alma (Ca 1-3). De las nueve <em>Cautelas<\/em>, el Santo dedica expl\u00edcitamente las tres \u00faltimas a la lucha contra la carne (Ca 14-17). Otra estrategia propuesta por el Santo para vencer a estos tres enemigos (en N 2,21) est\u00e1 centrada en el desarrollo de las \u00a0virtudes teologales. La \u00a0caridad se presenta orientada directamente a \u201camparar y encubrir el alma del tercer enemigo, que es la carne\u201d (N 2,21,10).<\/p>\n<p>La finalidad de esta lucha contra la carne, cualquiera que sea la estrategia elegida, no puede ser otra que la integraci\u00f3n global de la persona en la armon\u00eda interior recuperada. Se trata de superar la escisi\u00f3n interna creada por el pecado, y conseguir as\u00ed restaurar la armon\u00eda entre la carne y el esp\u00edritu \u201cno desechando nada del hombre ni excluyendo cosa suya de este amor\u201d (N 2,11,4).<\/p>\n<p>Conseguido esto, \u00a0el alma se hallar\u00e1 \u201clibre de todas sus imperfecciones que contradicen al esp\u00edritu, as\u00ed de su misma carne como de las dem\u00e1s criaturas\u201d (N 2,16,13), pues la carne estar\u00e1 ya \u201csujeta\u201d al esp\u00edritu (N 2,19,4). Ser\u00e1 uno de los logros propios del matrimonio espiritual: \u201cEn este estado, ni demonio, ni carne, ni mundo, ni apetitos molestan\u201d (CB 22,8); la carne ya no se le atrever\u00e1 (CB 24,5) y \u201cde aqu\u00ed es que est\u00e1 &#8230; el alma pac\u00edfica, mansa y fuerte, que son tres propiedades donde no puede combatir guerra alguna ni de mundo, ni de demonio, ni de carne\u201d (CB 24,8).<\/p>\n<p><em>Alfonso Balde\u00f3n-Santiago<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con naturalidad asume Juan de la Cruz el esquema cl\u00e1sico de los tres \u00a0enemigos del alma: mundo, demonio y carne (N 1, decl. 2; N 1,13,11; 2,21,3; CB 3,1; CB 3,6; Ca 1, etc.), que \u201cson los que siempre contrar\u00edan &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3352\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-carne","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3352"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3352"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3352\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3353,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3352\/revisions\/3353"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3352"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3352"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3352"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}