{"id":3357,"date":"2015-01-23T10:37:50","date_gmt":"2015-01-23T16:37:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3357"},"modified":"2021-01-23T10:41:01","modified_gmt":"2021-01-23T16:41:01","slug":"cautelas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3357","title":{"rendered":"Cautelas"},"content":{"rendered":"<p>(Escrito)<\/p>\n<p>Esta palabra la usa J. de la Cruz 24 veces. Con este nombre es conocido uno de sus escritos breves. El t\u00edtulo completo que lleva en las ediciones es: \u201cInstrucci\u00f3n y Cautelas de que debe usar el que desea ser verdadero religioso y llegar a la perfecci\u00f3n\u201d. El uso de cautelas, es decir, precauci\u00f3n y reserva con que se procede y tambi\u00e9n astucia, ma\u00f1a y sutileza para enga\u00f1ar, en la vida corriente, prescindiendo del mundo espiritual, supone que otros van a usar las suyas. J. de la Cruz lo sabe y tiene experiencia de que \u201cno se puede vencer a veces una cautela sin otra\u201d (Ct a Ana de s. Alberto: jun. 1586). Tambi\u00e9n sabe que el demonio tiene \u201csus cautelas y asechanzas\u201d (N 2,23,2).<\/p>\n<p>En este peque\u00f1o tratado por cautela entiende la prudencia y precauci\u00f3n con que la persona ha de proceder y el cuidado con que ha de comportarse y prevenirse para no dejarse enga\u00f1ar \u201cy evitar los peligros o impedimentos, que pueden ocurrir con color de virtud\u201d en el itinerario de la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<h3>1. Tiempo, lugar y primeras destinatarias<\/h3>\n<p>Las escribi\u00f3 a instancia de las carmelitas descalzas de \u00a0Beas de Segura, sus primeras destinatarias, en los primeros a\u00f1os de su estancia en Andaluc\u00eda 1578-1581. Acababa de pasar la gran prueba de la c\u00e1rcel en la que hab\u00eda aprendido tanta prudencia y santa sagacidad; y despu\u00e9s de haber sido durante cinco a\u00f1os confesor y consejero de comunidad tan grande como la de La Encarnaci\u00f3n de \u00a0Avila, estaba muy bien preparado para impartir este tipo de consejos pr\u00e1cticos para la buena marcha de la vida religiosa. Una de las monjas de Beas testifica que J., confesor y padre de la comunidad, cuando, despu\u00e9s de haberlas instruido y confesado, se volv\u00eda a su convento, \u201cles dejaba unas Cautelas de los enemigos del alma\u201d ( Ana de Jes\u00fas, BMC 14, 176).<\/p>\n<p>Las descalzas de Beas fueron, como decimos, las primeras destinatarias, pero el escrito era tambi\u00e9n para otros monasterios y tambi\u00e9n para sus frailes, algo as\u00ed como hizo con la figura de \u201cEl Monte de la Perfecci\u00f3n o Monte Carmelo\u201d.<\/p>\n<h3>2. Estructura y practicidad<\/h3>\n<p>Es de lo m\u00e1s sencillo: peque\u00f1a introducci\u00f3n o pr\u00f3logo; siguen nueve cautelas, tres contra cada uno de los tres \u00a0enemigos del alma: mundo, demonio y carne. El tono del librito es totalmente pr\u00e1ctico, como se echa de ver ya por el t\u00edtulo y la introducci\u00f3n. En ella se invita dulcemente a la cumbre, poniendo ante los ojos los bienes que se ofrecen a quien quiera llegar en breve a conseguirlos. Y son: \u2013santo \u00a0recogimiento, silencio espiritual, \u00a0desnudez y pobreza de esp\u00edritu, refrigerio del \u00a0Esp\u00edritu Santo, unidad con Dios, y librarse de los impedimentos de toda criatura de este mundo, y defenderse de las astucias y enga\u00f1os del \u00a0demonio, y libertarse de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>\u00bfLo quiere de verdad? Entonces tiene que observar las nueve cautelas que le va a dar contra los tres enemigos: mundo, demonio y carne. Este es el proyecto y el camino que tendr\u00e1 que seguir. Antes de formular las cautelas correspondientes ofrece, con buena estrategia, la caracterizaci\u00f3n de cada uno de los enemigos: mundo, menos dificultoso; demonio, m\u00e1s oscuro de entender; carne, m\u00e1s tenaz de todos.<\/p>\n<h3>3. Las nueve cautelas<\/h3>\n<p>Identificados los enemigos, siguen las nueve cautelas.<\/p>\n<p>a) <em>Contra el mundo <\/em>para librarse perfectamente del da\u00f1o de \u00e9l: 1\u00aa) Igualdad de amor, igualdad de olvido. No at\u00e1ndose a nadie indebidamente por t\u00edtulos puramente humanos. Poner el afecto debido en Dios para as\u00ed cumplir mejor con todos, parientes o no parientes, con el amor teologal con que hay que amarlos. Si no se obra as\u00ed, no se puede uno librar \u201cde las imperfecciones y da\u00f1os que saca el alma de las criaturas\u201d. 2\u00aa) Aborrecer toda manera de poseer y confiar en la providencia de Dios, \u201cpues no se ha de olvidar de ti el que tiene cuidado de las bestias\u201d. Emplear todo el cuidado en Dios y en su reino. 3\u00aa) Evitar el celo indiscreto en la vida comunitaria, no escandalizarse de nada, no darse a la cr\u00edtica, advertir las cosas debidamente \u201ca quien de derecho conviene decirlo a su tiempo\u201d. Refrenar la lengua interior y exteriormente.<\/p>\n<p>b)<em> Contra el demonio, <\/em>las tres siguientes: Advierte ante todo que es una astucia diab\u00f3lica tentar a la gente espiritual bajo especie o apariencia de bien para enga\u00f1arla. 1\u00aa) Regirse por la obediencia, recordando que <em>Dios m\u00e1s quiere obediencia que sacrificios <\/em>(1 Re 15, 22). 2\u00aa) Ver en el superior religioso al representante de Dios. No fijarse en su modo de ser y de obrar. Hacer lo contrario es una ruina para la perfecci\u00f3n y la obediencia pierde sus valores y se desvirt\u00faa. Obediencia fundada en la fe. 3\u00aa) Procurar humillarse siempre en palabras y en obras. Sin esto \u201cno llegar\u00e1s a la verdadera caridad ni aprovechar\u00e1s en ella\u201d.<\/p>\n<p>c) <em>Contra s\u00ed mismo y sagacidad de su sensualidad. <\/em>Este t\u00edtulo hace ver qu\u00e9 entiende por \u201ccarne\u201d como enemigo del alma: el propio \u201cyo\u201d y todas sus artima\u00f1as. 1\u00aa) Has venido al convento a que todos te labren y pulan. Piensa que todos son obreros para esa labor: de palabra, de obra, de pensamiento. Has de estar quieto como una imagen bajo la mano del que la labra, la pinta, y la dora. 2\u00aa) Nunca dejes de hacer lo que debes por falta de gusto o sabor. No lo hagas tampoco \u201cpor s\u00f3lo el sabor y gusto\u201d. Hacerlo por amor y servicio de Dios. Como comentario s\u00f3lido a esta cautela puede considerarse S 3, cc.27- Igualmente en S 3, 41, 2, hay unas reflexiones acertad\u00edsimas acerca del gusto sensible elevado a norma de conducta y la consiguiente inestabilidad en todo \u2013hasta en el campo vocacional\u2013. Todo ello motivado por la inconstancia del gusto mismo \u201cporque falta muy presto\u201d. 3\u00aa) Nunca pongas los ojos en lo sabroso de las pr\u00e1cticas espirituales para apegarte a ellas. Tampoco se ha de huir lo amargo de ellas, m\u00e1s bien escoge lo disgustoso y desabrido, \u201cporque, de otra manera, ni perder\u00e1s amor propio ni ganar\u00e1s amor de Dios\u201d.<\/p>\n<h3>4. Comentarios y advertencias<\/h3>\n<p>Este resumen imperfecto no dispensa a nadie de leer con toda atenci\u00f3n estas normas y fijarse bien en los detalles, que son fruto de una larga experiencia. Son normas no de pura \u00e9tica o moralidad, sino de vida espiritual y teologal, urgida y llevada por la v\u00eda m\u00e1s breve.<\/p>\n<p>Vistos los destinatarios que son personas religiosas que viven en comunidad y visto el aliento teologal que sopla en todas estas normas, podr\u00eda definirse este librito como un peque\u00f1o manual de vida comunitaria para quienes quieren llegar por la senda m\u00e1s corta a la perfecci\u00f3n de su propio llamamiento. Vivi\u00e9ndolas se evitan tantos da\u00f1os y se obtienen todos los provechos propuestos por el autor en la introducci\u00f3n y los recordados a prop\u00f3sito de cada una de las cautelas en el lugar correspondiente.<\/p>\n<p>No pocos lectores encuentran dificultad en algunas de las afirmaciones cautelares, especialmente en la primera cautela contra el mundo, al hablar de los parientes o deudos (nn. 5-6) La dificultad ante un lenguaje de corte exigente y evang\u00e9lico de renuncia y desasimiento se desvanece si pensamos que J. no habla contra el amor debido a la familia y a otras personas, sino que alerta para que nada del amor debido a Dios se ponga en nadie m\u00e1s, como no se debe poner tampoco en uno mismo. Una vez que alguien acepta la invitaci\u00f3n con que se abre el librito: \u201cEl alma que quiere llegar en breve\u201d, donde no s\u00f3lo se recaba el consentimiento de la voluntad sino el deseo de seguir el camino m\u00e1s corto para alcanzar r\u00e1pidamente todos los bienes que all\u00ed mismo se especifican, es f\u00e1cil entender y asimilar las nueve cautelas.<\/p>\n<p>J. de la Cruz habla de mortificar, es decir, poner en orden y en raz\u00f3n, no de extirpar o exterminar el amor. Habla de mortificar el amor puramente natural para llegar a la perfecci\u00f3n espiritual y humana, a\u00fan m\u00e1s, <em>perfecci\u00f3n religiosa<\/em><strong>, <\/strong>es decir, dentro de la vida religiosa. Y habla sobre todo a personas que por definici\u00f3n comienzan o van en camino hacia esa meta de la perfecci\u00f3n en que se integran tantas cosas buenas, como ha propuesto en el peque\u00f1o pr\u00f3logo. Para una mejor intelecci\u00f3n de esa 1\u00aa cautela, l\u00e9ase S 3,23,1, y ati\u00e9ndase a lo que llama \u201ccaridad general para con los pr\u00f3jimos\u201d.<\/p>\n<p>Con todo, algunos autores han pensado, con raz\u00f3n, que la letra de esta 1\u00aa cautela contra el mundo, no bien entendida, \u201cresta simpat\u00edas al Doctor del Carmelo, y tambi\u00e9n las ganas de seguir leyendo\u201d (Lucas de san Jos\u00e9, <em>La santidad en el claustro<\/em>, 5\u00aa ed. p. 50). Y tratan de explicar c\u00f3mo se podr\u00e1 conocer la mente del santo escritor. Buscan su perfil exacto en su correspondencia epistolar y en tantos gestos de su vida hacia la propia familia natural y religiosa, para concluir que el fin que persigue \u201ccualquiera que parezca el sonido de la letra, no es enfriar el coraz\u00f3n de sus hijos y devotos ni en el amor a Dios ni en el amor a los hombres\u201d (ib. p. 92).<\/p>\n<p>El gran bi\u00f3grafo y sanjuanista Cris\u00f3gono de Jes\u00fas piensa que esas expresiones rotundas de fray J. en orden al afecto de amigos y familiares mal entendidas, han \u201ccreado en torno a su figura una leyenda negra de insensibilidad y tortura; no son en la mente del Santo una finalidad, sino un medio, utilizable en los primeros momentos de la vida espiritual, para evitar el peligro del afecto desordenado en el coraz\u00f3n a\u00fan imperfecto. Pero, una vez realizada la purificaci\u00f3n, desaparece la necesidad de esa actitud, porque el coraz\u00f3n, limpio ya y ordenado, sacar\u00e1 bien de todo eso. Entonces no s\u00f3lo puede, sino que tiene que amarlo todo, surgiendo las predilecciones que imponen la diferencia de las personas y la naturaleza del coraz\u00f3n, que en los santos es m\u00e1s aut\u00e9nticamente humano y sensible que en los dem\u00e1s, por lo mismo que han desaparecido por la purificaci\u00f3n las desfiguraciones pasionales, recuperadas y robustecidas sus energ\u00edas afectivas\u201d (<em>Vida de san Juan de la Cruz<\/em>, 12\u00aa ed. p. 415-416). Comprueba sus afirmaciones con los ejemplos de la vida del Santo.<\/p>\n<p>Dentro de la mentalidad altamente teologal que tiene J. es f\u00e1cil descubrir en este peque\u00f1o tratadito de vida espiritual para personas consagradas la presencia de las tres virtudes teologales, que son las aut\u00e9nticas normas cautelares contra los tres enemigos. En concreto: esperanza contra el mundo; fe contra el demonio; caridad contra la carne. Esto, simplificando mucho, porque lo mismo que hay una interacci\u00f3n entre los tres enemigos, la hay entre las tres virtudes teologales. Por eso J. dir\u00e1 que \u201cpara vencer a uno de estos tres enemigos es menester vencerlos a todos tres; y enflaquecido uno, se enflaquecen los otros dos\u201d (n. 3). Por lo mismo las tres virtudes teologales son contra los tres enemigos, aunque a cada una se asigne su labor correspondiente m\u00e1s espec\u00edfica.<\/p>\n<h3>5. Presencia activa de lo teologal<\/h3>\n<p>La 1\u00aa contra el \u00a0mundo es la aplicaci\u00f3n concreta y encarnada de la caridad, m\u00e1s bien hacia quienes han quedado fuera del convento: caridad de puertas afuera. Y caridad bien entendida hacia uno mismo, hacia esa persona que comienza el itinerario de su vida religiosa y tiene que romper ataduras que le puedan impedir la buena marcha; y que tiene que asegurar la perseverancia en el g\u00e9nero de vida que ha emprendido libremente, optando por el seguimiento de \u00a0Cristo.<\/p>\n<p>La 2\u00aa contra el mundo pone en acci\u00f3n sobre todo la \u00a0esperanza, desapeg\u00e1ndose de los bienes temporales, y viviendo la m\u00e1s aut\u00e9ntica pobreza de esp\u00edritu.<\/p>\n<p>La 3\u00aa contra el mundo pone en marcha de nuevo la caridad m\u00e1s acendrada y delicada dentro del convento y de las circunstancias de la vida comunitaria para con los dem\u00e1s compa\u00f1eros de comunidad: caridad de puertas adentro en pensamientos, palabras y obras.<\/p>\n<p>La 1\u00aa y 2\u00aa contra el \u00a0demonio subrayan el esp\u00edritu y la vida de la \u00a0obediencia, cuyo fundamento y raz\u00f3n de ser no es sino la \u00a0fe, la mirada en fe.<\/p>\n<p>La 3\u00aa contra el demonio se cifra en la \u00a0humildad, pero en orden a la verdadera \u00a0caridad, mejor a\u00fan: se trata de caridad humilde, de esa humildad que \u201ctiene los efectos de la caridad\u201d (S 3, 9,4).<\/p>\n<p>La 1\u00aa contra la \u00a0carne exige la fe para aceptar ese modo de vida intraconventual y las exigencias espirituales que trae consigo en las relaciones de unos con otros. No ha venido nadie a labrar a los dem\u00e1s sino a dejarse labrar y pulir por todos.<\/p>\n<p>La 2\u00aa y 3\u00aa contra la carne, adem\u00e1s de la fe, fundamento de la obediencia y de la vida religiosa entera, hace presente la esperanza en los consejos de \u201cno buscar, ni asirse al gusto o al sabor\u201d, siendo esta pobreza de esp\u00edritu igual a actuaci\u00f3n de la esperanza. Finalmente, y del modo m\u00e1s pleno en estas se encuentra la caridad, objetivo final, principio, medio y fin de todo.<\/p>\n<h3>6. Eficacia especial de la obediencia<\/h3>\n<p>J. da una importancia singular a la obediencia en las <em>Cautelas <\/em>contra el demonio. La noci\u00f3n que tiene de este ser obediente la deja expresada en aquella afirmaci\u00f3n: \u201c&#8230;sujeci\u00f3n y obediencia que es penitencia de raz\u00f3n y discreci\u00f3n y por eso es para Dios m\u00e1s acepto y gustoso sacrificio que todos los dem\u00e1s\u201d (N 1,6,2). Sobre el valor de la obediencia aun en el caso l\u00edmite de \u201cun prelado muy necio y vicioso y comedor y mal acondicionado\u201d, puede verse en <em>Obras <\/em>de Santa Teresa en el llamado <em>Desaf\u00edo Espiritual. <\/em>All\u00ed aparece tambi\u00e9n el desaf\u00edo del \u201cventurero\u201d, el propio J. Y no deja de ser significativo que ambos, santo y santa, desaf\u00eden respectivamente (nn. 25 y 28) a la obediencia. Pronto le tocar\u00eda a J. intervenir en el enga\u00f1o diab\u00f3lico de que era v\u00edctima y responsable la monja posesa de Santa Mar\u00eda de Gracia en Avila. \u00bfC\u00f3mo y por qu\u00e9 hab\u00eda sido tan enga\u00f1ada la posesa?<\/p>\n<p>Al caracterizar a la carne como enemigo del alma asegura el Santo que duran sus acometimientos mientras dura el hombre viejo (n. 2). Toda la doctrina sanjuanista sobre la noche oscura, sobre el hombre viejo (=la carne) es, en realidad, una inmensa <em>cautela <\/em>no s\u00f3lo contra la carne sino tambi\u00e9n contra los otros dos enemigos, seg\u00fan la dial\u00e9ctica recordada sobre el com\u00fan acuerdo entre los tres enemigos, que hace que las nueve cautelas, sean v\u00e1lidas contra todos y cada uno, aunque sean m\u00e1s directamente contra cada uno de ellos las enunciadas de esa manera individualizada.<\/p>\n<h3>7. \u00a0Fundamentos b\u00edblicos<\/h3>\n<p>El amor y el conocimiento de J. a la sagrada Escritura hace acto de presencia tambi\u00e9n en estos textos breves. Como citas expl\u00edcitas con las que corrobora sus afirmaciones encontramos s\u00f3lo cuatro: Mt 6, 33; G\u00e9n 19, 26; Sant 1, 26; 1 Re 15, 22.<\/p>\n<p>La primera, de Mt, <em>lo dem\u00e1s nos ser\u00e1 dado por a\u00f1adidura<\/em><strong>, <\/strong>aparece en la 2\u00aa contra el mundo al exhortar a la esperanza y a la confianza en la providencia, sin agobiarse por comida, vestido, d\u00eda de ma\u00f1ana. Para que se cumpla la promesa del Se\u00f1or hay que emplear todo el cuidado \u201cen otra cosa m\u00e1s alta, que es buscar el reino de Dios, esto es, no faltar a Dios\u201d (n. 7).<\/p>\n<p>La 2\u00aa cita, de G\u00e9n, se encuentra en la 3\u00aa contra el mundo (n. 9). Adem\u00e1s de cita b\u00edblica contiene una tipolog\u00eda especial, que el Santo recuerda alguna otra vez en un contexto parecido (4 A 2). Est\u00e1 aconsejando en la cautela no andar espiando las faltas de los dem\u00e1s, \u201cporque, si quieres mirar en algo, aunque vivas entre \u00e1ngeles, te parecer\u00e1n muchas cosas no bien, por no entender t\u00fa la sustancia de ellas\u201d. Y aqu\u00ed aconseja: \u201cPara lo cual toma ejemplo en la mujer de Lot, que, porque se alter\u00f3 en la perdici\u00f3n de los sodomitas volviendo la cabeza a mirar atr\u00e1s, la castig\u00f3 el Se\u00f1or volvi\u00e9ndola en estatua y piedra de sal; para que entiendas que, aunque vivas entre demonios, quiere Dios que de tal manera vivas entre ellos que ni vuelvas la cabeza del pensamiento a sus cosas, sino que las dejes totalmente, procurando t\u00fa traer tu alma pura y entera en Dios, sin que un pensamiento de eso ni de esotro te lo estorbe\u201d.<\/p>\n<p>La 3\u00aa cita, de Santiago, aparece al final de la misma 3\u00aa cautela (n. 9), cuando cargando la mano sobre el mismo proceder de celo indiscreto en la rebusca de las faltas ajenas, por m\u00e1s buen fin e intenciones que uno lleve, asegura que en una cosa o en otra ser\u00e1 v\u00edctima del demonio: \u201cte coger\u00e1 el demonio; y harto cogido est\u00e1s cuando ya das lugar a distraer el alma en algo de ello\u201d. Y amonesta: \u201cY acu\u00e9rdate de lo que dice el ap\u00f3stol Santiago<em>: si alguno piensa que es religioso no refrenando su lengua, la religi\u00f3n de \u00e9ste vana es\u201d<\/em>. El breve comentario que sigue es contundente: \u201cLo cual se entiende no menos de la lengua interior que de la exterior\u201d.<\/p>\n<p>La 3\u00aa cita, de 1 Re, aparece en la 1\u00aa contra el demonio (n. 11). Exaltando la obediencia e insistiendo en que hay que guiarse por ella en actividades extra que se quieran emprender, \u201cpor buena que parezca y llena de caridad\u201d cualquiera de ellas, ense\u00f1a que \u201caunque m\u00e1s te parezca que aciertas, no podr\u00e1s dejar de ser enga\u00f1ado del demonio o en poco o en mucho\u201d. El texto b\u00edblico aparece inmediatamente con vigor: \u201cAunque no sea m\u00e1s que no regirte en todo por obediencia, ya yerras culpablemente; pues <em>Dios m\u00e1s quiere obediencia que sacrificios<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Esto por lo que se refiere a citas expl\u00edcitas de la Escritura. Un examen atento descubrir\u00eda otras citas impl\u00edcitas o al menos resonancias b\u00edblicas, tales como cuando habla de los acometimientos de \u201cel hombre viejo\u201d (n. 2), alusi\u00f3n paulina evidente (Rom 6,6; Ef 4,22; Col 3,9). \u201cVencer\u00e1s el mal en [con] el bien\u201d, alude claramente a Rom 12, 21. Claras resonancias b\u00edblicas, paulinas y petrinas, en la 3\u00aa contra el demonio, al exhortar a la humildad constante, a alegrase del bien del otro, a la estima mutua, etc.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u201cpac\u00edfico refrigerio del Esp\u00edritu Santo\u201d (n. 1) suena tambi\u00e9n a Biblia (Mt 11,10). Adem\u00e1s de estas fuentes b\u00edblicas, expl\u00edcitas o impl\u00edcitas, el precepto de la Regla Carmelitana acerca de la deferencia y humildad con que ha de ser tratado el Prior, sea quien fuere, fij\u00e1ndose m\u00e1s que en su persona en la de Cristo, est\u00e1 perfectamente formulado en la 2\u00aa contra el demonio. El precepto de la Regla se apoya en las palabras del Se\u00f1or: <em>\u201cQuien a vosotros os escucha, a m\u00ed me escucha; quien a vosotros os rechaza, a m\u00ed me rechaza\u201d <\/em>(Lc 10,16).<\/p>\n<h3>Conclusi\u00f3n<\/h3>\n<p>Las Cautelas son fruto de la experiencia sanjuanista, como hemos dicho, y en ellas hay mucho tambi\u00e9n de los postulados de \u00a0santa Teresa sobre la vida religiosa. A lo largo de los siglos han sido contrastadas en la vida comunitaria de no pocas personas consagradas. Quien quiera ahora mismo vivirlas dentro de la lectura teologal que est\u00e1n proclamando, recoger\u00e1 los frutos que el autor se promet\u00eda de la observancia de esas normas. La vida religiosa ha cambiado mucho, es cierto, pero la sustancia que rezuman estas consignas, est\u00e1 en la m\u00e1s perfecta sinton\u00eda con lo teologal y trinitario con que ahora concebimos la vida religiosa entregada con amor \u00fanico y de enamorados al seguimiento de Cristo y al servicio de la Iglesia. La calidad del amor fraterno que propicia J. en estas pocas p\u00e1ginas va en busca del amor m\u00e1s puro que \u00e9l canta como algo tan \u201cprecioso delante de Dios y del alma\u201d y que tanto \u201cprovecho hace a la Iglesia\u201d (CB 29,2). Y ese amor m\u00e1s puro y quintaesenciado va naciendo y alcanz\u00e1ndose, por gracia de Dios, en la vida comunitaria, ungida de caridad fraterna y desinteresada.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 ANTONIO ARBIOL, <em>M\u00edstica fundamental de Cristo Se\u00f1or Nuestro, <\/em>Zaragoza 1723, 538-556, comenta las nueve <em>Cautelas, <\/em>poniendo primero el texto de cada una y a continuaci\u00f3n su reflexi\u00f3n; JOS\u00c9 VICENTE RODR\u00cdGUEZ, <em>San Juan de la Cruz profeta, enamorado de Dios y Maestro<\/em>, Madrid 1987, 168-177; Id., en AA.VV., <em>Introducci\u00f3n a la lectura de San Juan de la Cruz<\/em>, Salamanca 1993, 326-331; Id., \u201cSan Juan de la Cruz: magisterio oral y escritos breves\u201d, en <em>Mistico e Profeta<\/em>, Roma 1991, 140142; JUAN DE LA ASUNCI\u00d3N, <em>Pastor del Monte Carmelo San Juan de la Cruz<\/em>, Madrid 1729, 547; LOUIS DE LA TRINIT\u00c9, \u201cPr\u00e9cautions spirituelles. Avis et Maximes de Saint Jean de la Croix\u201d, en <em>Carmel <\/em>V\/12 (1925) 213-220; LUCAS DE SAN JOS\u00c9, <em>La santidad en el claustro. Comentarios a las \u201cCautelas<\/em>\u201d, Barcelona 192O, 5\u00aa ed. Barcelona 1968. Esta \u00faltima ed. en la era posconciliar lleva un pr\u00f3logo luminoso de Lucinio Ruano (9-23); THOMAS M., KILDUFF, <em>Pathway of light, Conferences on The Cautions of S. <\/em><em>John of the Cross<\/em>, Boston (Mass) 1962.<\/p>\n<p><em>Jos\u00e9 Vicente Rodr\u00edguez<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Escrito) Esta palabra la usa J. de la Cruz 24 veces. Con este nombre es conocido uno de sus escritos breves. El t\u00edtulo completo que lleva en las ediciones es: \u201cInstrucci\u00f3n y Cautelas de que debe usar el que desea &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3357\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s2dsrC-cautelas","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3357"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3357"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3357\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3358,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3357\/revisions\/3358"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3357"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3357"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3357"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}