{"id":3360,"date":"2015-01-23T10:41:53","date_gmt":"2015-01-23T16:41:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3360"},"modified":"2021-01-23T10:42:54","modified_gmt":"2021-01-23T16:42:54","slug":"cauterio-de-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3360","title":{"rendered":"Cauterio de amor"},"content":{"rendered":"<p>Como tantos otros t\u00e9rminos merece menci\u00f3n especial, no por la frecuencia ni por el relieve que tiene en los escritos sanjuanistas, sino por su peculiar incorporaci\u00f3n al simbolismo m\u00edstico en la pluma de J. de la Cruz. Aparece \u00fanicamente en la <em>Llama <\/em>en el verso 1\u00ba de la estrofa 2\u00aa y en su comentario. El \u201ccauterio suave\u201d se convierte en una gracia m\u00edstica asociada por el Santo al \u00e1mbito de la experiencia t\u00e1ctil, en la l\u00ednea del \u201ctoque m\u00edstico\u201d (LlB 2,8). En la transposici\u00f3n figurativa, el Santo pasa espont\u00e1neamente del significado activo (medio instrumento) al pasivo (efecto-llaga-escara), por eso en el comentario se juntan los dos primeros versos de la citada estrofa.<\/p>\n<p>En sentido activo (de instrumento) el referente figurativo es siempre la llama o el \u00a0fuego, por lo mismo, el \u00a0Esp\u00edritu Santo (2,2-3); en el pasivo, el efecto del mismo (la llaga de amor). Explicando la clave de la traslaci\u00f3n figurativa escribe el Santo: \u201cAs\u00ed como en el cauterio est\u00e1 el fuego m\u00e1s intenso y vehemente, y hace mayor efecto que en los dem\u00e1s ignitos, as\u00ed el acto de esta uni\u00f3n \u2013con Dios\u2013 por ser de tan inflamado fuego de amor m\u00e1s que todos los otros, que por eso le llama cauterio respecto de ellos. Y, por cuanto este divino fuego, en este caso, tiene transformada toda el alma en s\u00ed, no solamente es cauterio, mas toda ella est\u00e1 hecha cauterio de vehemente fuego\u201d (2,2).<\/p>\n<p>Resalta mejor el contenido espiritual del s\u00edmil analizando el referente real, es decir, el cauterio-fuego natural, y compar\u00e1ndolo con el figurativo: \u201cEs de saber que el cauterio del fuego material en la parte do asienta siempre hace llaga, y tiene esta propiedad: que si asienta sobre llaga que no era de fuego, la hace que sea de fuego. Y eso tiene este cauterio de amor, que en el alma que toca, ahora est\u00e9 llagada de otras llagas de miserias y pecados, ahora est\u00e9 sana, luego la deja llagada de amor, y ya las que eran llagas de otra causa, quedan hechas llagas de amor\u201d. Frente a esa coincidencia, se apunta inmediatamente la gran diferencia entre el cauterio material y el espiritual. El primero \u201cla llaga que hace no la puede volver a sanar, si no se aplican otros medicables, pero la llaga del cauterio de amor no se puede curar con otra medicina, sino que el mismo cauterio que la hace la cura, y el mismo que la cura, cur\u00e1ndola la hace\u201d (2,7).<\/p>\n<p>La experiencia de esta acci\u00f3n del \u00a0Esp\u00edritu Santo en el alma, en que \u00e9sta queda \u201ctoda cauterizada y hecha una llaga de amor\u201d, es \u201cel m\u00e1s alto grado que en este estado puede ser\u201d. Pero, a\u00f1ade el Santo: \u201cHay otras muchas maneras de cauterizar Dios al alma, que ni llegan aqu\u00ed ni son como \u00e9sta, porque \u00e9sta es toque s\u00f3lo de la Divinidad en el alma, sin forma ni figura alguna intelectual ni imaginaria\u201d (2,8). Cualquier tipo o forma de \u201ccauterio-cauterizaci\u00f3n\u201d, en cuanto obra del Esp\u00edritu Santo, produce inapreciables efectos en \u00a0el alma, porque, \u201ccomo sea de infinita fuerza, inestimablemente puede consumir y transformar en s\u00ed el alma que tocare\u201d. El efecto depende de la disposici\u00f3n particular: \u201cA cada una la abrasa y absorbe como la halla dispuesta: a una m\u00e1s, y a otra menos, y esto cuando \u00e9l quiere y como y cuando quiere\u201d (2,2).<\/p>\n<p>Entre las formas particulares de cauterizar al alma \u201ccon forma intelectual\u201d, asegura J. de la Cruz, \u201csuele haber una muy subida\u201d: la transverberaci\u00f3n, cuando \u201cun seraf\u00edn con una flecha o dardo encendid\u00edsmo en fuego de amor, traspasando a esta alma que ya est\u00e1 encendida como ascua, o por mejor decir, como llama, y cauter\u00edzala subidamente; y entonces, con este cauterizar, traspas\u00e1ndola con aquella saeta, apres\u00farase la llama del alma y sube de punto con vehemencia, al modo que un encendido horno o fragua cuando la hornaguean o trabucan el fuego\u201d (2,9). La sinton\u00eda con la descripci\u00f3n teresiana (V 29,13-14) es tan singular que hace pensar naturalmente en alguna comunicaci\u00f3n personal entre ambos, m\u00e1xime si se tiene en cuenta lo que a\u00f1ade J. de la Cruz sobre el carisma de los fundadores (2,11-12), con velada alusi\u00f3n a \u00a0S. Teresa.<\/p>\n<p>El Santo parece asociar tambi\u00e9n a la merced del cauterio la estigmatizaci\u00f3n, al estilo de S. Francisco, citado expl\u00edcitamente aqu\u00ed. Advierte con cuidado que las llagas se producen primero en el alma y luego puede salir su efecto fuera, en el cuerpo (LlB 2,13). Resumiendo los datos aportados, el cauterio se presenta como una gracia m\u00edstica, un toque espiritual de car\u00e1cter indefinido que, en ocasiones puede tener repercusiones som\u00e1ticas. No siempre es as\u00ed, y cuando se producen son repercusiones de lo que sucede interiormente en el esp\u00edritu. <strong><em>\u00a0<\/em><\/strong>Herida, llaga, llama, toque, transverberaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Eulogio Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como tantos otros t\u00e9rminos merece menci\u00f3n especial, no por la frecuencia ni por el relieve que tiene en los escritos sanjuanistas, sino por su peculiar incorporaci\u00f3n al simbolismo m\u00edstico en la pluma de J. de la Cruz. Aparece \u00fanicamente en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3360\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-Sc","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3360"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3360"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3360\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3361,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3360\/revisions\/3361"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3360"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3360"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3360"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}