{"id":3364,"date":"2015-01-23T10:45:45","date_gmt":"2015-01-23T16:45:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3364"},"modified":"2021-01-23T10:47:17","modified_gmt":"2021-01-23T16:47:17","slug":"centella-s-de-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3364","title":{"rendered":"Centella\/s de amor"},"content":{"rendered":"<p>Sustantivo mucho m\u00e1s usado en el siglo XVI que ahora, sobre todo en el sentido de la \u201cchispa\u201d \u2013t\u00e9rmino \u00e9ste no empleado nunca por J. de la Cruz\u2013 del pedernal o del \u00a0fuego; adopta entre los m\u00edsticos un sentido figurativo, como en el Santo. En los escritos sanjuanistas \u201ccentella\u201d tiene tambi\u00e9n el uso corriente de la chispa que, pese a ser insignificante, puede \u201cencender grandes fuegos\u201d (S 3,19,1; cf. S 1,11,5; 3,20,1).<\/p>\n<p>Penetrando el fuego en el madero lo pone candente e inflamado hasta \u201ccentellear de s\u00ed\u201d (LlB pr\u00f3l. 3, cf. ib. 1,33). En la aplicaci\u00f3n moral, el Santo sigue el texto del Eclesi\u00e1stico (11,34) citado expl\u00edcitamente (S 1,11,5).<\/p>\n<p>Es \u00fanicamente en el <em>C\u00e1ntico <\/em>donde J. de la Cruz trata de la \u201ccentella\u201d como gracia m\u00edstica espec\u00edfica, propia de quienes est\u00e1n ya adelantados en la vida espiritual. La describe as\u00ed: \u201cEste toque de centella, que aqu\u00ed dice, es un toque sutil\u00edsimo que el Amado hace al alma a veces, aun cuando ella est\u00e1 m\u00e1s descuidada, de manera que la enciende el coraz\u00f3n en fuego de amor, que no parece sino una centella de fuego que salt\u00f3 y la abras\u00f3; y entonces con gran presteza, como quien de s\u00fabito recuerda, enci\u00e9ndese la voluntad en amar, y desear y alabar, y engrandecer, y reverencias, y estimar, y rogar a Dios con sabor de amor; a las cuales cosas llama \u00a0emisiones de b\u00e1lsamo divino, que responden al toque de centellas salidas del divino amor que peg\u00f3 la centella, que es el b\u00e1lsamo divino que conforta y sana al alma con su olor y sustancia\u201d (CB 25,5).<\/p>\n<p>Compar\u00e1ndola con otras mercedes divinas, afirma que es una gracia fugaz, como sucede con la \u00a0\u201cembriaguez, que no pasa tan presto como la centella, porque es m\u00e1s de asiento; porque la centella toca y pasa, m\u00e1s dura algo su efecto y algunas veces harto\u201d. Sin comprometerse con delimitaciones precisas, concluye que \u201clas emisiones o efectos de la centella ordinariamente duran m\u00e1s que ella, antes ella los deja en alma, y son m\u00e1s encendidos que los de la embriaguez, porque a veces esta divina centella deja al alma abras\u00e1ndose y quem\u00e1ndose de amor\u201d (CB 25,8) La alusi\u00f3n de <em>Llama <\/em>(1,33) apenas a\u00f1ade nada nuevo, sino que la llama de amor puede prender y en cada acto \u201ccentellear\u201d.<\/p>\n<p>El texto sanjuanista del <em>C\u00e1ntico <\/em>trae inevitablemente a la memoria el de las <em>Moradas <\/em>teresianas, del que parece calcado en algunos detalles, aunque la Santa piensa que la centella \u201ca veces dura gran rato\u201d (M 6,2,4). Puede referirse, como en J. de la Cruz, a su efecto. El paralelismo supera la pura coincidencia, cosa que no sucede con otros lugares teresianos (V 15,4 y M 6,1,11), donde se trata de la \u201ccentellica\u201d que produce gran fuego. No tiene, en cambio, resonancia en las p\u00e1ginas sanjuanistas la concepci\u00f3n de la \u201cscintilla animae\u201d como la parte m\u00e1s elevada del esp\u00edritu, o la \u201cinteligencia m\u00e1s simple y pura\u201d, de la que hablan otros m\u00edsticos, especialmente Ruysbroeck.<\/p>\n<p><em>Eulogio Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sustantivo mucho m\u00e1s usado en el siglo XVI que ahora, sobre todo en el sentido de la \u201cchispa\u201d \u2013t\u00e9rmino \u00e9ste no empleado nunca por J. de la Cruz\u2013 del pedernal o del \u00a0fuego; adopta entre los m\u00edsticos un sentido figurativo, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3364\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":""},"categories":[23],"tags":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p2dsrC-Sg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3364"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3364"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3364\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3365,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3364\/revisions\/3365"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3364"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3364"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ocdmx.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3364"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}