{"id":3380,"date":"2015-01-23T11:00:24","date_gmt":"2015-01-23T17:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3380"},"modified":"2021-01-23T11:01:55","modified_gmt":"2021-01-23T17:01:55","slug":"creacion-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3380","title":{"rendered":"Creaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Los t\u00e9rminos \u201ccreaci\u00f3n\u201d, \u201ccreador\u201d, \u201ccriar\u201d, \u201ccosas criadas\u201d, \u201ccriaturas\u201d, aparecen en los escritos de Juan de la Cruz unas 500 veces. En sentido equivalente usa tambi\u00e9n con frecuencia el t\u00e9rmino \u00a0\u201cmundo\u201d, que aparece en \u00e9l unas 200 veces. Este simple dato estad\u00edstico da una idea de la densidad del tema. Aunque el vocablo m\u00e1s empleado sea el de \u201ccriatura\u201d (273 veces), damos preferencia al de \u201ccreaci\u00f3n\u201d, que engloba todos los dem\u00e1s y es el marco teol\u00f3gico del pensamiento sanjuanista. El Santo no habla de la creaci\u00f3n como tema, sino como experiencia.<\/p>\n<p>Toda su relaci\u00f3n con ella y con las criaturas est\u00e1 mediada por esa experiencia, que convierte a la creaci\u00f3n en una realidad viva y llena de sentido. La ve ante todo como obra de \u00a0Dios y rastro de su \u00a0hermosura. La contempla tambi\u00e9n como el marco de las relaciones humanas, fuente de profundas vivencias: unas de \u00a0gozo, otras de dolor. Pero entre ellas destaca la experiencia de esclavitud y de alienaci\u00f3n, a que se ve sometido el hombre por las criaturas, o mejor por su apego a ellas. Por eso el Doctor m\u00edstico asume la tarea de liberarlo de este apego, para que alcance el se\u00f1or\u00edo sobre todas las cosas y llegue a la plena relaci\u00f3n con Dios su creador. Alcanzada esta meta, se produce un reencuentro con la creaci\u00f3n, que se convierte en servicio al \u00a0hombre, al ofrecerle lo m\u00e1s \u00edntimo de su ser y el sentido pleno de su existencia.<\/p>\n<h3>I. \u201cPalacio para la esposa\u201d: Dios al encuentro de la criatura<\/h3>\n<p>La primera perspectiva sanjuanista de la creaci\u00f3n es la que aparece en los <em>Romances de la creaci\u00f3n<\/em>. Esta es descrita como \u201cpalacio para la esposa\u201d, que el Padre quiere dar a su Hijo. Una esposa que sea su compa\u00f1\u00eda y comparta el amor del Padre y del Hijo: \u201cUna esposa que te ame, \/ mi Hijo, darte quer\u00eda, \/ que por tu amor merezca \/ tener nuestra compa\u00f1\u00eda\u201d (Po 9,75-80). Esta esposa es el hombre, llamado a compartir los bienes divinos en un admirable trueque. El Padre quiere que el hombre participe del bien del Hijo y el Hijo quiere dar al hombre el bien del Padre (ib. 85-90).<\/p>\n<p>Tiene as\u00ed lugar la creaci\u00f3n en el tiempo, en relaci\u00f3n con el Verbo, que dignificar\u00e1 a la \u201cesposa\u201d con su encarnaci\u00f3n. Aparece de este modo el cristocentrismo de la creaci\u00f3n, propio de San Pablo (Col 1,15-20), en el que se inspira tambi\u00e9n el <em>C\u00e1ntico espiritual <\/em>(CB 5,1). La creaci\u00f3n en el tiempo es evocada en el di\u00e1logo que el Padre mantiene con el Hijo como un \u201ch\u00e1gase\u201d: \u201cH\u00e1gase, pues \u2013dijo el Padre\u2013 \/ que tu amor lo merec\u00eda; \/ y en este dicho que dijo, \/ el mundo criado hab\u00eda \/ palacio para la esposa \/ hecho en gran sabidur\u00eda\u201d (Po 9,100105).<\/p>\n<p>Este \u201cpalacio de la esposa\u201d est\u00e1 dividido en dos aposentos: \u00e1ngeles y hombres. Estos est\u00e1n en desventaja con relaci\u00f3n a aqu\u00e9llos. Pero la situaci\u00f3n queda compensada por una segunda iniciativa del esposo, \u201cporque en todo semejante \/\u00e9l a ellos se har\u00eda \/ &#8230; y que Dios ser\u00eda hombre, \/ y el hombre Dios ser\u00eda\u201d (ib. 135-140). En la perspectiva, pues, de la creaci\u00f3n aparece no s\u00f3lo el cristocentrismo sino tambi\u00e9n la vocaci\u00f3n del hombre a la comuni\u00f3n con Dios, que es la ra\u00edz m\u00e1s honda de su dignidad, seg\u00fan el pensamiento cristiano.<\/p>\n<p>Pero J. de la Cruz, enlazando con el pensamiento patr\u00edstico, contempla en la encarnaci\u00f3n del Verbo la dignificaci\u00f3n de toda la creaci\u00f3n. Esta perspectiva la desarrolla m\u00e1s ampliamente en las primeras estrofas de <em>C\u00e1ntico: <\/em>\u201cMil gracias derramando \/ pas\u00f3 por estos sotos con presura, \/ y, y\u00e9ndolos mirando, \/ con sola su figura, \/ vestidos los dej\u00f3 de hermosura\u201d (CB 5).<\/p>\n<p>Estos versos, que cantan la belleza de la creaci\u00f3n, son el eco po\u00e9tico del pensamiento de los Padres griegos acerca de la dignidad que la humanidad entera ha adquirido frente a Dios por la encarnaci\u00f3n del Verbo. El Doctor m\u00edstico lo expresa bellamente y con precisi\u00f3n teol\u00f3gica: \u201cDios cri\u00f3 todas las cosas con gran facilidad y brevedad y en ellas dej\u00f3 alg\u00fan rastro de quien \u00e9l era, no s\u00f3lo d\u00e1ndoles el ser de nada, mas aun dot\u00e1ndolas de innumerables gracias y virtudes, hermose\u00e1ndolas con admirable orden y dependencia indeficiente que tienen unas de otras, y esto todo haci\u00e9ndolo por la Sabidur\u00eda suya por quien las cri\u00f3, que es el Verbo, su Unig\u00e9nito Hijo\u201d (CB 5,1).<\/p>\n<p>Por eso las criaturas son reflejo de Dios, llevan la impronta de su ser, de manera que a trav\u00e9s de ellas pueden rastrearse las huellas del creador: \u201cLas criaturas son como un rastro del paso de Dios, por el cual se rastrea su grandeza, potencia y sabidur\u00eda y otras virtudes divinas\u201d (CB 5,3). La creaci\u00f3n es camino hacia Dios: \u201cPor la consideraci\u00f3n y conocimiento de las criaturas [llega el alma] al conocimiento de su Amado, Criador de ellas\u201d (CB 4,1). Es el conocimiento que propone el Ap\u00f3stol para llegar a trav\u00e9s de \u201clas cosas visibles creadas\u201d a las \u201ccosas invisibles\u201d (Rom 1,20). Comenta el Santo: \u201cY as\u00ed, el alma mucho se mueve al amor de su Amado Dios por la consideraci\u00f3n de las criaturas, viendo que son cosas que por su propia mano fueron hechas\u201d (CB 4,3).<\/p>\n<p>J. de la Cruz, situ\u00e1ndose en una perspectiva eminentemente paulina, contempla siempre la creaci\u00f3n primera en relaci\u00f3n con la segunda, esto es, con la nueva creaci\u00f3n en Cristo, llevada a cabo por el misterio de la encarnaci\u00f3n del Verbo. Califica esta segunda como \u201cobra mayor\u201d: \u201cLas criaturas son las obras menores de Dios, que las hizo como de paso; porque las mayores, en que m\u00e1s se mostr\u00f3 y en que m\u00e1s \u00e9l reparaba, eran las de la Encarnaci\u00f3n del Verbo y misterios de la fe cristiana\u201d (CB 5,3). Por eso les comunica no s\u00f3lo el ser natural, sino tambi\u00e9n el ser sobrenatural: \u201cEs, pues, de saber que con sola esta figura de su Hijo mir\u00f3 Dios todas las cosas, que fue darles el ser natural, comunic\u00e1ndoles muchas gracias y dones naturales, haci\u00e9ndolas acabadas y perfectas, seg\u00fan dice en el G\u00e9nesis (Gn 1,31) por estas palabras: \u2018Mir\u00f3 Dios todas las cosas que hab\u00eda hecho, y eran mucho buenas\u2019. El mirarlas mucho buenas era hacerlas mucho buenas en el Verbo, su Hijo. Y no solamente les comunic\u00f3 el ser y gracias naturales mir\u00e1ndolas, como habemos dicho, mas tambi\u00e9n con sola esta figu ra de su Hijo las dej\u00f3 vestidas de hermosura, comunic\u00e1ndoles el ser sobrenatural; lo cual fue cuando se hizo hombre, ensalz\u00e1ndole en hermosura de Dios, y, por consiguiente, a todas las criaturas en \u00e9l, por haberse unido con la naturaleza de todas ellas en el hombre\u201d (CB 5,4).<\/p>\n<p>A la perspectiva paulina se a\u00f1ade tambi\u00e9n la joanea, que contempla simult\u00e1neamente unidos el misterio de la Encarnaci\u00f3n y de la Crucifixi\u00f3n, como fuente de la dignificaci\u00f3n de la creaci\u00f3n. Es la conocida interpretaci\u00f3n del evangelista san Juan sobre la crucifixi\u00f3n del Se\u00f1or como su plena glorificaci\u00f3n, de la que hace part\u00edcipe al hombre: \u201cPor lo cual dijo el mismo Hijo de Dios (Jn 12, 32): \u2018Si ego exaltatus a terra fuero, omnia traham ad me ipsum\u2019, esto es: Si yo fuere ensalzado de la tierra, levantar\u00e9 a m\u00ed todas las cosas. Y as\u00ed, en este levantamiento de la Encarnaci\u00f3n de su Hijo y de la gloria de su resurrecci\u00f3n seg\u00fan la carne, no solamente hermose\u00f3 el Padre las criaturas en parte, mas podremos decir que del todo las dej\u00f3 vestidas de hermosura y dignidad\u201d (ib.).<\/p>\n<p>En las \u00faltimas estrofas de <em>C\u00e1ntico <\/em>y <em>Llama <\/em>el alma pide al que le fue dado como Esposo en la misma creaci\u00f3n que le d\u00e9 a conocer esta \u201chermosura y dignidad\u201d de las criaturas; que le infunda la sabidur\u00eda de Dios \u201cen sus criaturas y misteriosas obras\u201d (CB 36,7), para comprender c\u00f3mo \u201ctodas las cosas en \u00e9l son vida, y en \u00e9l viven y son y se mueven\u201d (LlB 3,83). Pero esta revelaci\u00f3n tiene lugar al t\u00e9rmino de un proceso de purificaci\u00f3n y desprendimiento de las criaturas, que conduce a un reencuentro con la creaci\u00f3n y a descubrir las fuentes mismas de su ser. Lo cual viene a confirmar hasta qu\u00e9 punto el tema sanjuanista de la creaci\u00f3n est\u00e1 mediado por la experiencia religiosa. Esta experiencia supone, por una parte, la superaci\u00f3n del antagonismo ontol\u00f3gico entre el ser infinito de Dios y el ser finito de las criaturas; por otra, el trascendimiento del concocimiento creatural sensitivo por el conocimiento espiritual y, definitivamente, m\u00edstico. Ser\u00e1 el tema del siguiente apartado.<\/p>\n<h3>II. La criatura al encuentro con Dios<\/h3>\n<p>El camino de encuentro de la criatura con Dios (el camino hacia la uni\u00f3n) pasa, parad\u00f3jicamente, por el desprendimiento de las mismas criaturas. Es el planteamiento de base que hace J. de la Cruz en el libro primero de <em>Subida: <\/em>\u201cPara comenzar a ir a Dios, se ha de quemar y purificar todo lo que es criatura\u201d (S 1,2,2), \u201cporque todas las cosas de la tierra y del cielo, comparadas con Dios, nada son\u201d (S 1,4,3); y \u201ctodo el ser de las criaturas, comparado con el infinito [ser] de Dios, nada es\u201d. Y lo mismo ocurre con su hermosura, con su gracia, con su bondad y dem\u00e1s atributos, \u201cporque lo que no es no puede convenir con lo que es\u201d (S 1,4,4).<\/p>\n<p>El Santo ha cambiado totalmente la decoraci\u00f3n del escenario, aunque \u00e9ste contin\u00fae siendo el mismo: el escenario de la creaci\u00f3n. Pero los personajes de la escena han variado sus papeles. Dios parece lejos de la criatura y \u00e9sta ha dejado de ser reflejo de Dios y la creaci\u00f3n rastro de su grandeza. La distancia entre ellos es inmensa: \u201cPor lo dicho se puede echar, en alguna manera, de ver la distancia que hay de todo lo que las criaturas son en s\u00ed a lo que Dios es en s\u00ed&#8230; La cual distancia, por echarla bien de ver san Agust\u00edn, dec\u00eda hablando con Dios en los Soliloquios: \u2018Miserable de m\u00ed, \u00bfcu\u00e1ndo podr\u00e1 mi cortedad e imperfecci\u00f3n convenir con tu rectitud? T\u00fa verdaderamente eres bueno, y yo malo; t\u00fa piadoso y yo imp\u00edo; t\u00fa santo, yo miserable; t\u00fa justo, yo injusto; t\u00fa luz, yo ciego; t\u00fa vida, yo muerte; t\u00fa medicina, yo enfermo; t\u00fa suma verdad, yo toda vanidad\u2019\u201d (S 1,5,1).<\/p>\n<p>La distancia es infinita: \u201cPorque \u00bfqu\u00e9 tiene que ver criatura con Criador, sensual con espiritual, visible con invisible, temporal con eterno?\u201d (S 1,6,1). \u201cLa distancia que hay entre su divino ser y el de [las criaturas] es infinita\u201d (S 2,8,3). \u201cTodas las cosas criadas&#8230; no pueden tener alguna proporci\u00f3n con el ser de Dios\u201d (S 2,12,4). \u201cPorque las criaturas, ahora terrenas, ahora celestiales&#8230; ninguna comparaci\u00f3n ni proporci\u00f3n tienen con el ser de Dios\u201d (S 3,12,1). \u201cDios es de otro ser que sus criaturas, en que infinitamente dista de todas ellas\u201d (S 3,12,2). Dios \u201cno es semejante a ellas\u201d (Av 1,25).<\/p>\n<p>Y no solamente la distancia es infinita, sino que la criatura tiende a alejarse cada vez m\u00e1s, en la medida en que pone su afici\u00f3n en el ser de las cosas creadas: \u201cY, por tanto, el alma que en \u00e9l pone su afici\u00f3n, delante de Dios tambi\u00e9n es nada, y menos que nada; porque&#8230; el amor hace igualdad y semejanza, y aun pone m\u00e1s bajo al que ama. Y, por tanto, en ninguna manera podr\u00e1 esta alma unirse con el infinito ser de Dios, porque lo que no es no puede convenir con lo que es\u201d (S 1,4,4). Y lo mismo ocurre con las dem\u00e1s aficiones a las cosas creadas: su hermosura, su bondad, su sabidur\u00eda, sus riquezas, porque \u201clo miserable y pobre sumamente dista de lo que es sumamente rico\u201d (S 1,4,7).<\/p>\n<p>Los testimonios del Santo abundan en este sentido, acentuando el drama de la escena. El decorado ha cambiado por completo. Parece haberse roto aquel idilio de la creaci\u00f3n entre el Padre y el Hijo \u2013cantado en los <em>Romances<\/em>\u2013, que deciden venir al encuentro de la criatura para levantarla y hacerla part\u00edcipe de sus bienes divinos. La situaci\u00f3n descrita ahora es muy distinta: \u201cNinguna criatura &#8230; puede servir de pr\u00f3ximo medio para la divina uni\u00f3n con Dios\u201d (S 2,8,t\u00edt). \u201cNinguna hay que pr\u00f3ximamente junte con Dios ni tenga semejanza con su ser\u201d (ib. 3). \u201cNo hay escalera con que el entendimiento pueda llegar a este alto Se\u00f1or entre todas las cosas criadas\u201d (ib. 7).<\/p>\n<p>Dios parece inalcanzable y la criatura, sumida en la oscuridad, cada vez m\u00e1s lejos de \u00e9l: \u201cPorque todas las afecciones que tiene en las criaturas son delante de Dios puras tinieblas, de las cuales estando el alma vestida, no tiene capacidad para ser ilustrada y pose\u00edda de la pura y sencilla luz de Dios, si primero no las desecha de s\u00ed, porque no pueden convenir la luz con las tinieblas; porque, como dice san Juan (1,5): \u2018Tenebrae eum non comprehenderunt\u2019, esto es: Las tinieblas no pudieron recibir la luz\u201d (S 1,4,1). La luz (Dios) y las tinieblas (las criaturas) son incompatibles: \u201cSon contrarios y ninguna semejanza ni conveniencia tienen entre s\u00ed, seg\u00fan a los Corintios ense\u00f1a san Pablo (2 Cor 6,14), diciendo: \u2018Quae conventio lucis ad tenebras?\u2019, es a saber: \u00bfQu\u00e9 conveniencia se podr\u00e1 dar entre la luz y las tinieblas?\u201d (S 1,4,2).<\/p>\n<p>Esta evocaci\u00f3n de la lucha entre la luz y las tinieblas, de que hablan el pr\u00f3logo de san Juan y la carta de san Pablo a los Corintios, acent\u00faan el dramatismo de la escena, al mismo tiempo que ofrecen una explicaci\u00f3n del drama: es el rechazo de Dios. \u201cVino a su casa \u2013dice san Juan\u2013 y los suyos no lo recibieron\u201d (Jn 1,11). Es la realidad del pecado la que produce ese distanciamiento y esa enclaustraci\u00f3n de la criatura: \u201cEl alma, despu\u00e9s del primer pecado original, verdaderamente est\u00e1 como cautiva en este cuerpo mortal, sujeta a las pasiones y apetitos naturales\u201d (S 1,15,1). El alma que est\u00e1 en pecado est\u00e1 \u201cciega\u201d y \u201cen tinieblas\u201d (LlB 3,70-71).<\/p>\n<p>Pero esta situaci\u00f3n se produce no s\u00f3lo por el pecado, sino tambi\u00e9n por los \u00a0apetitos y afecciones de las criaturas: \u201cDe aqu\u00ed es que en el alma no se puede asentar la luz de la divina uni\u00f3n si primero no se ahuyentan las afecciones de ella\u201d (S 1,4,2). \u201cEl alma mediante el apetito se apacienta y ceba en todas las cosas\u201d (S 1,3,1). \u201cLos apetitos ciegan y oscurecen al alma\u201d (S 1,8, t\u00edt). Por eso, la necesidad de \u201ccarecer el alma de todos los apetitos, por m\u00ednimos que sean\u201d (S 1,11, t\u00edt). Todos los \u201capetitos voluntarios, ahora sean de pecado mortal, que son los m\u00e1s graves; ahora de pecado venial, que son menos graves; ahora sean solamente de imperfecciones, que son los menores, todos se han de vaciar y de todos ha el alma de carecer para venir a esta total uni\u00f3n, por m\u00ednimos que sean\u201d (S 1,11,2). El Santo ilumina este principio con un ejemplo muy gr\u00e1fico: \u201cPorque eso me da que una ave est\u00e9 asida a un hilo delgado que a uno grueso, porque, aunque sea delgado, tan asida se estar\u00e1 a \u00e9l como al grueso, en tanto que no le quebrare para volar. Verdad es que el delgado es m\u00e1s f\u00e1cil de quebrar; pero, por f\u00e1cil que es, si no le quiebra, no volar\u00e1. Y as\u00ed es el alma que tiene asimiento en alguna cosa, que, aunque m\u00e1s virtud tenga, no llegar\u00e1 a la libertad de la divina uni\u00f3n\u201d (ib. 4).<\/p>\n<p>Es necesaria, pues, una profunda purgaci\u00f3n y desnudez de todos los apetitos, a la cual no se llega sino por la noche del esp\u00edritu: \u201cA este bien ninguno llega si no es por \u00edntima purgaci\u00f3n y \u00a0desnudez y escondrijo espiritual de todo lo que es criatura\u201d (N 2,23,13). \u201cNo se puede venir a esta uni\u00f3n sin gran pureza, y esta pureza no se alcanza sin gran desnudez de toda cosa criada y viva mortificaci\u00f3n\u201d (N 2,24,4).<\/p>\n<p>Esta \u00a0purgaci\u00f3n por la noche del esp\u00edritu \u2013\u201ctempestuosa y horrenda noche\u201d (N 2,7,3)\u2013 es el mejor reflejo del drama humano en relaci\u00f3n con Dios. Pero en ella se apunta ya el camino de superaci\u00f3n, su desenlace final. Est\u00e1 marcado tambi\u00e9n por el dramatismo; hist\u00f3ricamente, dice relaci\u00f3n al drama de la Cruz, en la que \u201cfue redimida y reparada [la naturaleza humana]&#8230;, alzando las treguas que del pecado original hab\u00eda entre el hombre y Dios\u201d (CB 23,2). Espiritualmente, significa la ruptura con el \u00a0pecado, como opci\u00f3n contraria a Dios, y la victoria sobre \u201cla rudeza natural que todo hombre contrae por el pecado\u201d (N 2,2,2). Es el camino de purificaci\u00f3n de todos los \u00a0apetitos y de toda afici\u00f3n a las criaturas: \u201cSe ha de desnudar el alma de toda criatura\u201d (S 2,5,4); \u201cde todo lo que es de parte de las criaturas ha de ir desembarazada\u201d (S 2,7,4). Hasta alcanzar ese estado en el que \u201cest\u00e1 el alma &#8230; en cierta manera como Ad\u00e1n en la inocencia &#8230;, que no entiende el mal ni cosa juzga mal&#8230;, habi\u00e9ndole Dios ra\u00eddo los h\u00e1bitos imperfectos y la ignorancia, en que cae el mal de pecado, con el h\u00e1bito perfecto de la verdadera sabidur\u00eda\u201d (CB 26,14).<\/p>\n<p>Este camino pasa por la purificaci\u00f3n de la \u00a0noche oscura, que es participaci\u00f3n en el drama de la \u00a0cruz. As\u00ed interpreta \u00a0Edith Stein, en su <em>Ciencia de la<\/em> <em>cruz<\/em>, la experiencia de la noche sanjuanista, a la luz de la experiencia de la cruz del Se\u00f1or. Esta ocupa un lugar central en la ense\u00f1anza del Doctor m\u00edstico. Basta leer el cap\u00edtulo s\u00e9ptimo del segundo libro de <em>Subida<\/em>.<\/p>\n<p>Esta es la espina dorsal del sistema sanjuanista, como historia de salvaci\u00f3n y camino hacia la uni\u00f3n. Comprende tres grandes momentos: 1\u00ba) La revelaci\u00f3n de la <em>hermosura <\/em>de Dios, manifestada en los seres de la creaci\u00f3n. 2\u00ba) La <em>purificaci\u00f3n <\/em>de la criatura para percibir esta hermosura y acoger la invitaci\u00f3n que el Padre hace en el Hijo a la comuni\u00f3n con \u00e9l. 3\u00ba) El <em>reencuentro <\/em>con Dios y con la creaci\u00f3n, salida de sus manos y llamada a volver a ellas. Ser\u00e1 \u00e9ste el tema del apartado siguiente.<\/p>\n<p>Esta interpretaci\u00f3n, que recoge sustancialmente el pensamiento sanjuanista sobre la creaci\u00f3n, responde tambi\u00e9n a una de las corrientes de la teolog\u00eda actual, impulsada por Urs von Balthasar en su gran obra teol\u00f3gica, que arranca de la prioridad de la <em>belleza<\/em>. Forma una trilog\u00eda: <em>Gloria <\/em>o \u201cEst\u00e9tica\u201d, es la manifestaci\u00f3n de Dios que se revela, la <em>belleza <\/em>del misterio; <em>Teodram\u00e1tica, <\/em>es la gloria ofrecida a la libertad del hombre como <em>bien<\/em>, por la que se establece un di\u00e1logo y un drama en el que se desarrolla la misi\u00f3n de cada hombre; y <em>Teolog\u00eda<\/em>, es la expresi\u00f3n de la <em>verdad <\/em>de lo que se manifiesta y se ofrece. Tambi\u00e9n en la espiritualidad de J. de la Cruz cabe hablar de tres grandes etapas, seg\u00fan el ritmo interno de su pensamiento: Revelaci\u00f3n de Dios a la criatura (<em>misterio<\/em>); di\u00e1logo de la criatura con Dios, expresado en la pasi\u00f3n por Dios o en el <em>pati divina <\/em>(<em>teopat\u00eda<\/em>); el conocimiento y la experiencia del misterio de Dios, revelado y padecido, y ahora expresado en su verdad plena (<em>m\u00edstica<\/em>). Los art\u00edculos sobre teolog\u00eda, antropolog\u00eda y teolog\u00eda m\u00edstica completan esta perspectiva.<\/p>\n<h3>III. El reencuentro con la creaci\u00f3n<\/h3>\n<p>Purificado el coraz\u00f3n del hombre de la afici\u00f3n a las criaturas, queda con un gran se\u00f1or\u00edo sobre todas ellas, no como esclavo sino como hijo. Dios ya no mora \u201cen el coraz\u00f3n sujeto a quereres, porque \u00e9ste es coraz\u00f3n de esclavo, sino en el libre, porque es coraz\u00f3n de hijo\u201d (S 1,4,6). Tiene todas las cosas \u201cen gran libertad\u201d (S 3,20,3). Hablando \u201cde los provechos que se siguen al alma en apartar el gozo de las cosas temporales\u201d, se\u00f1ala la virtud de la liberalidad, la libertad de \u00e1nimo y el gozo: \u201cAdquiere m\u00e1s gozo y recreaci\u00f3n en las criaturas con el desapropio de ellas\u201d (S 3,20,2). Asimismo, \u201cadquiere, en el desasimiento de las cosas, m\u00e1s clara noticia de ellas para entender bien las verdades acerca de ellas, as\u00ed natural como sobrenaturalmente\u201d (ib. 2). Pero, sobre todo, \u201cdeja el coraz\u00f3n libre para Dios\u201d (ib. 4), \u201cpara poder gozarse m\u00e1s a solas de criaturas con [\u00e9l]\u201d (S 3,39,3). Innumerables bienes, en fin, \u201cse consigue en salir el alma seg\u00fan la afecci\u00f3n y operaci\u00f3n, por medio de esta noche, de todas las cosas criadas\u201d (N 1,11,4).<\/p>\n<p>Alcanzada la purificaci\u00f3n de la afici\u00f3n a las criaturas, por medio de la noche, cambia el decorado de la escena: se produce un reencuentro con la creaci\u00f3n. Las criaturas recuperan su papel de mediadoras entre el alma y Dios. El alma trata de descubrir entonces el rastro de la grandeza divina y se siente remitida por ellas a la misma presencia del Amado. En \u00e9l encuentra, finalmente, lo que deseaba y la fuente de la perfecta armon\u00eda de todas las cosas criadas. Este es el proceso esc\u00e9nico narrado en <em>C\u00e1ntico <\/em>y <em>Llama<\/em>.<\/p>\n<p>Purificado el \u00a0gusto y deleite de las cosas, \u201cen esta canci\u00f3n comienza a caminar por la consideraci\u00f3n y conocimiento de las criaturas al conocimiento de su Amado, Criador de ellas. Porque, despu\u00e9s del ejercicio del conocimiento propio, esta consideraci\u00f3n de las criaturas es la primera por orden en este camino espiritual para ir conociendo a Dios, considerando su grandeza y excelencia por ellas, seg\u00fan aquello del Ap\u00f3stol (Rom 1, 20), que dice: \u2018Invisibilia enim ipsius a creatura mundi, per ea quae facta sunt, intellecta, conspiciuntur\u2019, que es como si dijera: Las cosas invisibles de Dios, del alma son conocidas por las cosas visibles criadas e invisibles. Habla, pues, el alma en esta canci\u00f3n con las criaturas, pregunt\u00e1ndoles por su Amado\u201d (CB 4,1). Descubre en ellas el rastro de su presencia, concentrada en el hombre, \u201ccuando [el Verbo] se hizo hombre, ensalz\u00e1ndole en hermosura de Dios, y, por consiguiente, a todas las criaturas en \u00e9l, por haberse unido con la naturaleza de todas ellas en el hombre\u201d (CB 5,4).<\/p>\n<p>Por eso va preguntando a las criaturas \u2013primero a las irracionales y despu\u00e9s a las racionales\u2013 por el Amado: \u201cY porque por estas criaturas racionales m\u00e1s al vivo conoce a Dios el alma, ahora por la consideraci\u00f3n de la excelencia que tienen sobre todas las cosas criadas, ahora por lo que ellas nos ense\u00f1an de Dios; las unas interiormente por secretas inspiraciones, como lo hacen los \u00e1ngeles; las otras exteriormente por las verdades de las Escrituras, dice: \u2018De ti me van mil gracias refiriendo\u2019, esto es: danme a entender admirables cosas de gracia y misericordia tuya en las obras de tu Encarnaci\u00f3n y verdades de fe que de ti me declaran; y siempre me van m\u00e1s refiriendo, porque cuanto m\u00e1s quisieren decir, m\u00e1s gracias podr\u00e1n descubrir de ti. Y todos m\u00e1s me llagan\u201d (CB 7,6-7). Y dice que se \u201cquedan las criaturas balbuciendo, porque no lo acaban de dar a entender\u201d (ib. 10).<\/p>\n<p>Pero el camino hacia Dios a trav\u00e9s de las criaturas corre el peligro de torcerse, por la tendencia a apegarse a ellas. Por eso J. de la Cruz vuelve a insistir en las exigencias de purificaci\u00f3n. Es el proceso purificador de <em>C\u00e1ntico <\/em>y <em>Llama<\/em>, que presenta perfiles menos dram\u00e1ticos que los de <em>Subida <\/em>y <em>Noche<\/em>, por estar ya aqu\u00ed el alma m\u00e1s puesta en amor de Dios. La primera exigencia para hallar al Esposo, es salir de las cosas seg\u00fan su afecci\u00f3n: \u201cPor tanto, el alma que le ha de hallar convi\u00e9nele salir de todas las cosas seg\u00fan la afecci\u00f3n y voluntad y entrarse en sumo recogimiento dentro de s\u00ed misma, si\u00e9ndole todas las cosas como si no fuesen\u201d (CB 1,6). Y as\u00ed \u2013le dice al alma\u2013 \u201cconvendr\u00e1 que para que t\u00fa le halles, olvidadas todas las tuyas y alej\u00e1ndote de todas las criaturas, te escondas en tu retrete interior del esp\u00edritu\u201d (CB 1,9).<\/p>\n<p>Asimismo, es necesario dar muerte al hombre viejo, apegado a las criaturas: \u201cLo que aqu\u00ed el alma llama muerte es todo el hombre viejo, que es el uso de las potencias, memoria, entendimiento y voluntad, ocupado y empleado en cosas del siglo, y los apetitos en gustos de criaturas\u201d (LlB 2,29). De este modo, \u201cvac\u00edo y purgado [el apetito espiritual] de toda criatura y afecci\u00f3n de ella &#8230; est\u00e1 templado a lo divino\u201d (LlB 3,18).<\/p>\n<p>Alcanzada por fin la meta de la uni\u00f3n, llega al conocimiento de las cosas en Dios y a poseerlas todas en \u00c9l: \u201cLo que aqu\u00ed siente el alma [no] es como ver las cosas en la luz o las criaturas en Dios, sino que aquella posesi\u00f3n siente serle todas las cosas Dios\u201d (CB 14,5). Ya el alma \u201cest\u00e1 perdida en todas las cosas, y s\u00f3lo est\u00e1 ganada en amor, no empleando ya el esp\u00edritu en otra cosa\u201d (CB 29,1). Entonces \u201cya no busca [a Dios] por consideraciones ni formas ni sentimientos ni otros modos algunos de criaturas ni sentido\u201d (CB 29,11), pues \u201ctodas las criaturas&#8230; en \u00e9l tienen su vida y ra\u00edz\u201d (CB 39,11).<\/p>\n<p>En este estado se produce la revelaci\u00f3n de Dios y de las dem\u00e1s cosas en Dios. El Santo la llama noticia \u201cmatutina\u201d y \u201cvespertina\u201d. La primera \u201ces conocimiento en el Verbo divino\u201d; la llama \u201chermosura de la Sabidur\u00eda divina\u201d. La segunda \u201ces sabidur\u00eda de Dios en sus criaturas y obras y ordenaciones admirables\u201d; la llama \u201csabidur\u00eda menor, que es en sus criaturas y misteriosas obras; lo cual tambi\u00e9n es hermosura del Hijo de Dios, en que desea el alma ser ilustrada\u201d (CB 36,6-7).<\/p>\n<p>En <em>Llama <\/em>especifica m\u00e1s este conocimiento, llegando a decir que las conoce mejor en el ser de Dios que en ellas mismas: \u201cEcha all\u00ed de ver el alma c\u00f3mo todas las criaturas de arriba y abajo tienen su vida y duraci\u00f3n en \u00e9l &#8230; Y, aunque es verdad que echa all\u00ed de ver el alma que estas cosas son distintas de Dios, en cuanto tienen ser criado, y las ve all\u00ed con \u00e9l con su fuerza, ra\u00edz y vigor, es tanto lo que conoce ser Dios en su ser con infinita eminencia todas estas cosas, que las conoce mejor en su ser que en ellas mismas. Y \u00e9ste es el deleite grande de este recuerdo: conocer por Dios las criaturas, y no por las criaturas a Dios; que es conocer los efectos por su causa, y no la causa por los efectos, que es conocimiento trasero, y esotro es esencial\u201d (LlB 4,5).<\/p>\n<p>As\u00ed llega al descubrimiento de Dios como principio y ra\u00edz de todo movimiento: \u201cSe le descubre con tanta novedad aquella divina vida y el ser y armon\u00eda de toda criatura en ella con sus movimientos en Dios par\u00e9cele que Dios es el que se mueve y que tome la causa el nombre del efecto que hace &#8230; Y es no porque ella se mueva, sino porque es el principio y ra\u00edz de todo movimiento; permaneciendo en s\u00ed estable, como dice luego, todas las cosas innova\u201d (LlB 4,6).<\/p>\n<p>Pero Dios no aparece s\u00f3lo como principio del movimiento, sino que comunica su presencia: \u201cDios siempre se est\u00e1 as\u00ed como el alma lo ech\u00f3 de ver, moviendo, rigiendo y dando ser y virtud y gracias y dones a todas las criaturas, teni\u00e9ndolas todas en s\u00ed virtual, presencial y sustancialmente, viendo el alma lo que Dios es en s\u00ed y lo que es en las criaturas en una sola vista, as\u00ed como quien, abri\u00e9ndole un palacio, ve en un acto la eminencia de la persona que est\u00e1 dentro, y ve juntamente lo que est\u00e1 haciendo\u201d (LlB 4,7).<\/p>\n<p>Este conocimiento de Dios y de todas las cosas en \u00e9l aviva en el alma el deseo de la \u201cbeat\u00edfica transformaci\u00f3n\u201d. Comprende estos aspectos: \u201cEl primero dice que es la aspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo de Dios a ella y de ella a Dios. El segundo, la jubilaci\u00f3n a Dios en la fruici\u00f3n de Dios. El tercero, el conocimiento de las criaturas y de la ordenaci\u00f3n de ellas. El cuarto, pura y clara contemplaci\u00f3n de la esencia divina. El quinto, transformaci\u00f3n total en el inmenso amor de Dios\u201d (CB 39,2).<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n. En el tema de la creaci\u00f3n y de las criaturas est\u00e1 siempre presente, como tema de fondo, la relaci\u00f3n del hombre con Dios, concebida \u00e9sta de una forma din\u00e1mica, a partir de las cosas creadas. Asimismo, est\u00e1 relacionado con el obrar natural y sobrenatural y con el proceso de purificaci\u00f3n de la noche, en el que Dios hace sentir al hombre la desproporci\u00f3n absoluta de su ser. Guarda tambi\u00e9n relaci\u00f3n con la teolog\u00eda m\u00edstica y la uni\u00f3n con Dios, en la que el Dios excelso se hace cercano al hombre, se le comunica, y en \u00e9l entra en comuni\u00f3n con la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 FRANCIS KELLY NEMECK <em>Receptividad.<\/em> <em>De San Juan de la Cruz a Teilhard de Chardin<\/em>, Madrid 1985, pp. 37-55; MIGUEL ANGEL D\u00cdEZ, \u201cNueve Romances: Glosa b\u00edblica\u201d, en <em>MteCarm <\/em>99 (1991) 477-555; XAVIER PIKAZA, <em>El \u201cC\u00e1ntico espiritual\u201d de san Juan de la Cruz. Poes\u00eda. Biblia. Teolog\u00eda<\/em>, Madrid 1992, p. 95-183.<\/p>\n<p><em>Ciro Garc\u00eda<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los t\u00e9rminos \u201ccreaci\u00f3n\u201d, \u201ccreador\u201d, \u201ccriar\u201d, \u201ccosas criadas\u201d, \u201ccriaturas\u201d, aparecen en los escritos de Juan de la Cruz unas 500 veces. 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