{"id":3387,"date":"2020-01-24T10:05:42","date_gmt":"2020-01-24T16:05:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3387"},"modified":"2021-01-24T10:07:20","modified_gmt":"2021-01-24T16:07:20","slug":"desamparo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ocdmx.org\/?p=3387","title":{"rendered":"Desamparo"},"content":{"rendered":"<p>Tiene resonancia especial en el l\u00e9xico sanjuanista para calificar con exactitud la situaci\u00f3n propia de quien atraviesa las pruebas de la \u00a0noche oscura.<\/p>\n<p>Puede servir de justificaci\u00f3n lo que escribe a una religiosa: \u201cEn fin, es lima el desamparo, y para gran luz las tinieblas\u201d (Ct a Catalina de Jes\u00fas: 6.7.1581). El desamparo se describe como abandono de parte de \u00a0Dios y de los hombres con la pena consiguiente, expresada en muchos sin\u00f3nimos (cf. N 2,4,1; 2,6,4; 2,7,3; LlB 2,25, etc.). Puede tener motivaciones diferentes, pero en la visi\u00f3n sanjuanista el desamparo aparece como prueba querida por Dios para probar la fidelidad y efectuar la catarsis propia de la noche oscura.<\/p>\n<p>J. de la Cruz describe la situaci\u00f3n de desamparo como una de las pruebas m\u00e1s horrendas y tempestuosas de la \u201cpurgaci\u00f3n y noche espiritual\u201d. Sus rasgos peculiares son \u00e9stos: \u201cNo hallar consuelo ni arrimo en ninguna doctrina ni en maestro espiritual\u201d; estar el alma \u201ctan embebida e inmersa en aquel sentimiento de males en que ve tan claramente sus miserias\u201d, que los dem\u00e1s intentan consolarla no sintiendo lo que ella siente, y \u201cen vez de consuelo, antes recibe nuevo dolor, pareci\u00e9ndole que no es aquel el remedio de su mal, y a la verdad as\u00ed es. Porque hasta que el Se\u00f1or acabe de purgarla de la manera que \u00e9l quiere hacer, ning\u00fan medio ni remedio le sirve ni aprovecha para su dolor\u201d. Se siente \u201ccomo el que tienen aprisionado en una mazmorra atado de pies y manos, sin poderse mover ni ver, ni sentir alg\u00fan favor de arriba ni de abajo\u201d (N 2,7,3).<\/p>\n<p>Reafirmando que sin trabajos y penas no es posible llegar a la verdadera \u00a0uni\u00f3n, J. de la Cruz pinta la imagen del desconsuelo con una serie de sin\u00f3nimos o par\u00f3nimos en la forma siguiente: Los trabajos que han de padecer los que aspiran a la perfecci\u00f3n \u201cson en tres maneras, conviene a saber: trabajos y desconsuelos, temores y tentaciones de parte del siglo, y esto de muchas maneras: tentaciones y sequedades y aflicciones de parte del sentido; tribulaciones, tinieblas y aprietos, desamparos, tentaciones y otros trabajos de parte del esp\u00edritu\u201d (LlB 2,25).<\/p>\n<p>La noche oscura se realiza precisamente como una salida en busca de Dios \u201cen pobreza, desamparo y desarrimo de todas las aprensiones del alma\u201d, esto es, en oscuridad del entendimiento y aprieto de la voluntad, en afici\u00f3n y angustia acerca de la memoria, \u201ca oscuras en pura fe\u201d (N 2,5,1). El desamparo de parte de las criaturas resulta particularmente penoso, en especial si se trata de personas amigas, pero es necesario para que en la soledad, sequedad y vac\u00edo se purifique totalmente el alma (N 2,6,3-4). La prueba puede afectar a todas las potencias y capacidades del hombre; llegar incluso a padecer \u201cen la sustancia del alma desamparo y suma pobreza, seca y fr\u00eda y a veces caliente, no hallando en nada alivio, ni un pensamiento que la consuele, ni aun poder levantar el coraz\u00f3n a Dios\u201d (LlB 1,20). Paradigmas o tipos de la purificaci\u00f3n a trav\u00e9s del abandono y desamparo son para J. de la Cruz algunas figuras del A.T. en especial Job (N 2,7-8), Jerem\u00edas (N 1,7,2-3; LlB 1,21) y otros profetas. A ella aluden tambi\u00e9n, seg\u00fan su interpretaci\u00f3n, muchos salmos.<\/p>\n<p>No menciona el Santo curiosamente el paradigma supremo del abandono y desamparo, el de \u00a0Cristo en la \u00a0cruz, para ilustrar este punto importante de su doctrina. Se han propuesto muchas conjeturas para justificar este silencio. La explicaci\u00f3n hay que buscarla, a lo que parece, en que el sentimiento de desamparo de Cristo en la cruz no ten\u00eda, ni pod\u00eda tener, sentido cat\u00e1rtico.<\/p>\n<p>J. de la Cruz apela al ejemplo de Cristo y a sus sufrimientos, en cuanto es \u201ccamino\u201d para todos. \u201cEste camino \u2013escribe\u2013 es morir a nuestra naturaleza en sensitivo y espiritual\u201d; por eso a\u00f1ade: \u201cQuiero dar a entender c\u00f3mo sea esto a ejemplo de Cristo, porque \u00e9l es nuestro ejemplo y luz\u201d (S 2,7,9). Se explica as\u00ed: \u201cCierto est\u00e1 que \u00e9l muri\u00f3 a lo sensitivo, espiritualmente en su vida, y naturalmente en su muerte; porque, como \u00e9l dijo (Mt 8,20), en la vida no tuvo d\u00f3nde reclinar su cabeza, y en la muerte lo tuvo menos\u201d (ib. 10).<\/p>\n<p>Sobre el abandono supremo en la cruz escribe a continuaci\u00f3n: \u201cCierto est\u00e1 que al punto de la muerte qued\u00f3 tambi\u00e9n aniquilado en el alma sin consuelo y alivio alguno, dej\u00e1ndole el Padre as\u00ed en \u00edntima sequedad, seg\u00fan la parte inferior, por lo cual fue necesitado a clamar: \u00a1Dios m\u00edo, Dios m\u00edo!, \u00bfpor qu\u00e9 me has desamparado? Lo cual fue el mayor desamparo sensitivamente que hab\u00eda tenido en su vida &#8230; Y esto fue al tiempo y punto que este Se\u00f1or estuvo m\u00e1s aniquilado en todo, conviene a saber: acerca de la reputaci\u00f3n de los hombres, porque, como lo ve\u00edan morir, antes hac\u00edan burla de \u00e9l que le estimaban en algo; y acerca de la naturaleza, pues en ella se aniquilaba muriendo; y acerca del amparo y consuelo espiritual del Padre, pues en aquel tiempo le desampar\u00f3 porque puramente pagase la deuda y uniese as\u00ed al hombre con Dios\u201d (ib. n. 11). Contin\u00faa ilustrando c\u00f3mo este desamparo y aniquilaci\u00f3n de Cristo ha de ser modelo para \u201cel buen espiritual\u201d, que tiene necesidad de purificarse radicalmente, mientras Cristo sufri\u00f3 el desamparo para \u201cpagar la deuda\u201d del hombre con Dios. Por eso es siempre \u201cla puerta y el camino para unirse con Dios\u201d.<\/p>\n<p>Menciona J. de la Cruz otro \u201cdesamparo\u201d de \u00edndole muy diversa. Tiene tambi\u00e9n un componente doloroso, pero no procede del sentimiento de la ausencia de Dios, sino, al contrario, de una irrupci\u00f3n imprevista de su presencia. Es tan fuerte y fuera de lo normal que produce en quien la recibe una sensaci\u00f3n especial, como si se separasen el cuerpo y el esp\u00edritu, o como si \u00e9ste volase \u201cfuera de la carne\u201d. Es una comunicaci\u00f3n o visita del \u00a0Esp\u00edritu Santo con profundas repercusiones som\u00e1ticas, porque el cuerpo no est\u00e1 a\u00fan convenientemente sujeto al esp\u00edritu. De ah\u00ed que ante la irrupci\u00f3n divina el alma \u201cdeja de sentir en el cuerpo y de tener en \u00e9l sus acciones, porque las tiene en Dios\u201d.<\/p>\n<p>Es una extra\u00f1a sensaci\u00f3n, pero \u201cno por eso se ha de entender que destituye y desampara el alma al cuerpo de la vida natural, sino que no tiene sus acciones en \u00e9l\u201d. Seg\u00fan J. de la Cruz, tal es la sintomatolog\u00eda t\u00edpica del \u00e9xtasis, rapto y traspaso del esp\u00edritu (CB 13,6-7). Aunque en el <em>C\u00e1ntico <\/em>coloca esta fenomenolog\u00eda en el estadio de aprovechados, destaca el aspecto positivo no el cat\u00e1rtico, ya que no se trata propiamente del \u201cdesamparo\u201d, sino de una sensaci\u00f3n de violencia que repercute en la armon\u00eda de la persona.<\/p>\n<p><em>Eulogio Pacho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tiene resonancia especial en el l\u00e9xico sanjuanista para calificar con exactitud la situaci\u00f3n propia de quien atraviesa las pruebas de la \u00a0noche oscura. 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